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Cristo Raul EL VENCEDOR EDICIONES Historia Divina de Jesucristo. La Batalla Final
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EL VENCEDOR EDICIONES

La Batalla Final

 

HISTORIA DE LA CIUDAD DE CEUTA

 

29 N . Esparza dice que al acuerdo UPN y PP le "ha dolido" al PSN: "Este acuerdo hará que el PSN pierda las elecciones"

EL CUENTO DE ANUBIS

 

Esta es la Voluntad Presente de Dios:
"Unifíquense todas las iglesias en una sola y única"

 

LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

 

PRÓLOGO UNIVERSAL

 

 

Este Libro tuvo su Principio en un Librito, “Luz, Verdad y Vida”, escrito en la prisión militar del Ferrol del Caudillo, Galicia, España, a finales del 1978, durante los días del cambio de Obispo en Roma entre Juan Pablo I y Juan Pablo II.

Los hechos tuvieron lugar de este modo:  

 

Un día de aquéllos, durante la última encrucijada entre milenios, un joven de 20 años invocó al Hijo de Dios. Subió a un monte, dejó el mundo y todos sus valores atrás y se plantó delante de Dios con un mar de preguntas quemándole el ser. Aquél joven dio el salto al otro lado de la Duda. Más allá de la Duda se plantó delante de su Creador.

Para Raúl el tiempo de la Duda había pasado. Dios existe con la seguridad que existen el Sol y las estrellas. Así que arrojando al suelo el lastre de la opinión de los expertos Raúl se subió a aquél monte y liberó su pensamiento.

Y digo que fueron muchas las horas que aquel joven alzó su voz al Cielo. El firmamento, el sol, la tierra y el mar fueron testigos de sus palabras. Sólo ellos saben con qué palabras invocó aquél joven a su Creador.

Y al cabo cayó al suelo sin fuerzas. En lo alto de aquél monte permaneció Raúl como muerto durante un tiempo.

Cuando se levantó regresó a casa y esperó que se cumpliera lo que estaba escrito: “Al que llama, se le abre”. Y así fue. El Hijo de Dios oyó al joven y le abrió. Entonces se cumplió en su carne lo que está escrito: Al que crea de las entrañas le manará una fuente de aguas vivas.

Después de estas cosas Raúl siguió su camino, y andando conoció a una persona muy especial. Lo llamaban el Profe. De joven el Profe se fue a hacer las Américas. Al cabo de décadas regresó a la madre patria lleno de glorias, honoris causa y todo eso, cosecha de su siembra por las universidades latinoamericanas. Ya en su patria chica el Profe no tardó en descubrir que para servir a Dios no hay que irse tan lejos; basta doblar la esquina, mirar alrededor y ver ovejas perdidas por todos los riscos.

Conmovido por la suerte de aquella juventud -Dios sabe por quién condenada a morir bajo los efectos del veneno de las cuatro letras malditas: SIDA- el Profe abrió un caserón en el centro de su ciudad natal, Málaga, y puso sus habitaciones al servicio de los jóvenes que como perros sin dueño proliferaban por las calles. En aquella Casa se conocieron el Profe y Raúl.

Al tiempo el joven volvió al camino. Y se fueron el otoño y el invierno de ese año. Durante la primavera siguiente el Profe y Raúl volvieron a encontrarse en Madrid.

El hecho de hallarse el Profe en Madrid se debía a que se le había descubierto una enfermedad en el cerebro. Sus enemigos decían que aquello era castigo de Dios por haber dilapidado su fortuna en aquellos leprosos sin salvación.

Ciertamente la operación costaba una fortuna, que el Profe no tenía, porque se la había gastado en aquellas ovejas perdidas, y ahora andaba el pobre mendigando ayuda.

El Profe peregrinaba por Madrid de puerta en puerta. Cuando volvió a encontrarse con Raúl el hombre ya había perdido la cuenta. ¡Los amigos de los viejos días de gloria! La cosa era que aquél hombre tampoco desesperaba. Lo que sí se sentía era solo.

“¿Y tú qué, Raúl? No me lo digas, no acudiste a tu cita con el ejército. Y ahora vas por ahí a la aventura, un día acá y el siguiente allá”.

Era genial. Estaba en sus cincuenta. De mediana estatura, rostro alegre, facciones latinas. Conversación entretenida. Siempre se le veía risueño, “al mal tiempo: buena cara”, decía. No fumaba, no bebía. No estaba casado. La gran pasión de su vida, la única que tuvo jamás, fue Cristo, y lo confesaba como quien está orgullosísimo de tener el tesoro más fabuloso del mundo.

Las siguientes semanas se diluyeron en el río del tiempo. El Profe siguió su vía crucis de puerta en puerta. Mientras tanto el mal creciendo en su cerebro. Y él llevando su cruz a cuestas sin más consuelo que el que podía hallar en la compañía de un muchacho.

A Raúl la tragedia y la grandeza de aquél hombre le impresionaron.

Y pasó lo que tenía que pasar. Una noche de aquel verano el muchacho cayó retido. En el firmamento de los cielos había Luna Llena. Según se tumbó al poco Raúl oyó unos lamentos. Creyendo que venían de su sueño se revolvió. Por fin abrió los ojos y vio al Profe sentado en el borde de su cama, la mirada perdida en el infinito. Por su barbilla corría un hilo de sangre. El Profe estaba hablando solo.

El muchacho dejó al hombre hablar. Madre de Dios, la pena que estaba matando al Profe no era su enfermedad, ni descubrir que sus amistades se desentendían de su problema. La pena más grande que tenía su alma era no saber por qué Dios lo había abandonado.

“¿Este es el precio a una vida de servicio, Señor? ¿Esta es mi paga?”, se lamentaba en su ignorancia aquél doctor en más teologías que san Agustín y santo Tomás juntos.

 

Llegó el verano y Raúl se movió a Ibiza. No todo en este mundo tiene por qué ser trabajos, aventuras, errores, aciertos. Cuando Dios creó los Cielos y la Tierra allanó montes y trazó verdes praderas a orillas de ríos para que el ser humano se desnudara y se dedicara a practicar el deporte de vivir la vida.

El muchacho solía sentarse en los acantilados, mirando al mar. En aquellos días de reflexión y meditación el Hijo de Dios sembró en el corazón de Raúl un deseo: Tener inteligencia sin medida para conocer todas las cosas.

Y como semilla en tierra buena que se hace árbol, aquél deseo dio fruto. Así que uno de aquéllos días Raúl se puso de pie, abrió sus brazos y le pidió al Hijo de Dios lo que más deseaba tener en este mundo: El Espíritu de Yavé, Espíritu de Inteligencia sin medida para conocer todas las cosas.

 

Al poco el Hijo de Dios le dio a conocer su respuesta de labios del hombre que le envió para dársela a conocer.

Esto sucedió en el corazón de Europa, en la nación que llaman Bélgica.

Había pegado y se le había abierto, había pedido y se le había dado. Con la confianza puesta en la veracidad del Hijo de Dios el muchacho volvió al camino.

Entonces se levantó un viento muy fuerte. Sirviendo a su Creador la creación entera agarró al joven por los pelos, lo levantó al cielo y, cuando fue a abrir los ojos, se encontró bajo tierra.

Al día siguiente se descubrió en la casa de sus padres con su vieja biblia en las manos y una pregunta en mente: ¿cómo creó Dios la Luz, el Firmamento, en una palabra: el Universo?

Durante las próximas semanas Raúl intentó descifrar el Jeroglífico de Moisés. Pero no encontró la Llave.

Un día, regresando de la ciudad, mientras por los cristales del bus miraba el firmamento otoñal, vio la Luz. Tenía la Llave.

Los acontecimientos están relatados en la Creación del Universo según el Génesis. Una Introducción a la Cosmología del siglo XXI.

Raúl se bajó del bus volando, abrió la puerta de su casa. Su madre lo miró expectante.

“Voy a ser escritor, mamá”, le soltó el muchacho sin pensárselo dos veces.

“Acuérdate de tus hermanos cuando seas famoso”, le respondió ella.

Aquella mujer no sabía leer ni escribir ¡Qué mujer! ¡Qué grande es el misterio de la maternidad humana! Se parten los sesos los sabios buscando la fórmula de la producción industrial de Einsteines, Newtones y colegas, y viene la Naturaleza y se ríe de la Ciencia haciendo que una analfabeta para la piedra filosofal.

A sus 21 años Raúl no cabía de admiración por el Creador del Jeroglífico del Génesis, cuyo Sello se ha mantenido impenetrable delante de todos los genios de todos los tiempos. Su Omnisciencia y su Sabiduría Salvadora lo tenían cautivado, maravillado. Y en fin, en aquel estado de excitación intelectual sin medida se hallaba cuando me llamaron para cumplir con mis obligaciones militares.

En noviembre de ese mismo año Raúl se incorporó a la Marina. Durante el siguiente invierno, primavera y verano el Hijo de Dios le mostró todas las cosas concernientes al Derecho Divino, Justicia de la Salvación, fundamentos de la Redención. En fin, el alimento sobre el que Él dijera: “Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis”.

 

Pues bien, se fue el verano y vino el otoño. Un día de aquel otoño lo metieron en la prisión militar a cumplir sentencia de dos meses y un día, por prófugo.

Estando en la celda el Hijo le presentó al Padre, y Este le mostró lo que tenía en su Corazón: la Esperanza de Salvación Universal que concibió al principio de los tiempos.

En efecto, sólo un hombre pecó, y su pecado, sujeto al efecto dominó, se extendió por toda la superficie de la Tierra. Así que al elevar al Trono del Juicio Universal a su Hijo lo volvió a glorificar otorgándole todos los poderes del Presidente de la Corte Suprema de su Reino, entre cuyos poderes está el dictar Absolución para el Acusado, en este caso Absolución Universal en base al Derecho de Redención por Él mismo conquistado para el Género Humano. Pues al ofrecernos la Justicia de la Fe quedaron privados de su Gracia todos los pueblos nacidos ante de Cristo; y, sin embargo, fuimos todas las naciones las que fuimos entregados a la Muerte por el pecado de un sólo hombre. Así que habiendo vivido bajo la misma ignorancia que nos hizo a todos merecedores de la Gracia, en razón de la Necesidad de la Muerte de Cristo nuestros padres quedaron privados de Salvación. Pero Dios, en su maravillosa Justicia, elevando a la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia de su Reino a su Hijo le concedió poderes infinitos y eternos para dictar Sentencia según espíritu y verdad. Él puede ajustar su Veredicto Final a la profecía en base a nuestra maldad, o a la Salud de su Paz en premio a nuestra fe por creer que Él puede restaurar todas las almas a su condición natural de bondad. Nuestra bondad está en creer que el ser humano jamás se hubiera apartado de su Creador de no haberse interpuesto entre Dios y el Hombre la Traición de la Serpiente. Nuestra victoria: escribir en las páginas de la Historia Universal lo que creemos, con nuestros hechos dándole cuerpo al argumento de la Defensa.

 

Por esos días murió un Obispo de Roma. Le sucedió otro. Y a los 33 días su sucesor murió. Al muerto le sucedió Juan Pablo II.

Por aquéllos mismos días el Hijo de Dios le dio a conocer a Raúl la Voluntad Presente de Dios:

“Esta es la Voluntad presente de Dios -le dijo-: Unifíquense todas las iglesias en una sola y única”. Enseguida el Hijo de Dios adoctrinó al muchacho en la naturaleza del espíritu participativo del Verbo. Pues al corresponderle a Dios la acción y abrirle espacio a sus hijos, Él dota a sus criaturas de todos los medios necesarios para su realización. De aquí que la Obediencia sea el principio del crecimiento sobrenatural de su Reino.

Terminada su Visita el Hijo de Dios le dijo : “YO SOY LA RESPUESTA”.

 

Sucedió entonces que según se fue acercando la Navidad del 1978 una pregunta fue abriéndose espacio en su espíritu; y adquiriendo cada vez más espacio también fue apoderándose de mis noches, hasta el punto de no atreverse siquiera a cerrar los ojos.

La cuestión que se había instalado en su ser tenía su raíz en la Esperanza de Salvación Universal que Dios y su Hijo me habían mostrado: ¿Qué estaba él dispuesto a dar por esta Absolución Universal?

¡¡Mi alma!! Fue su respuesta.

Pero una cosa es decir, y otra es hacer. ¿Un amor sin hechos, qué es? Que la Deserción sería la Prueba de este Amor, pues adelante. Que al otro lado le esperaba una obscuridad densísima, también. La decisión era suya. La Decisión tomada, cruzó aquella puerta.

Raúl se detuvo en Madrid, con el Librito aquel, “Luz, Verdad y Vida”, escrito a mano durante aquellos dos meses y un día; entró en la Editorial Cristiana. Y por la puerta que entró, salió.

De Madrid Raúl saltó a Zaragoza. Acogido por un amigo en su casa, ignorante él mismo y su familia de su estado militar pero encantados de tenerle con ellos esa Navidad, Raúl solía sentarme a meditar en la Plaza del Pilar. Los acontecimientos vividos durante el último año le habían dado a su ser un nuevo sentido. ¿Qué iba a hacer ahora, adónde ir?

En aquellos días de meditación profunda existencial su alegría se hizo infinita cuando el Hijo de Dios le dio una “piedrecita con un nombre escrito que solo el que lo recibe conoce”. Raúl leyó. En esa piedrecita estaba escrito: “Cristo Raúl”. 

 

Así que, saltando de Zaragoza a Paris, y de Paris a Madrid, años 79 y 80, ya me disponía a regresar a Paris cuando “mi Padre que está en los cielos” me detuvo. Una hija de Dios, de nombre Ana, había sido atacada por la Muerte; ya se disponía la Muerte a llevársela, matando con ella la Respuesta que traía ella consigo, a saber, Dios ha dado su bendición a una Revolución Omnisciente Mundial, que tocando todas las ramas del árbol del conocimiento, ha de hacer saltar la Sociedad de la Plenitud de las Naciones de un modelo fundado en la Antigüedad, y recogido por la Modernidad, a una Sociedad fundada sobre los Principios Eternos e Inconmovibles sobre los que Dios ha levantado su Reino. 

Cristo Raúl le dio su mano a Ana, la liberó del abrazo de la Muerte, y como la paloma atravesada por la flecha de un enemigo, herida de muerte, pero no letal, una vez curada de su herida abre sus alas y regresa al cielo en libertad, así Ana siguió su camino hasta la Hora en que la Voluntad de Dios llenase la Tierra, y llamando a sus hijos a Batalla Final volviese a reunirlos. He aquí, entonces, algunas de las cosas que han de suceder en los años que vienen.

 

Unificación de todas las iglesias cristianas alrededor del Tronco Católico;

Disolución de la Federación Rusa, y Conversión de Moscú;

Caída de Bruselas y Berlín;

Extinción de las religiones: Islam e Hinduismo;

Independencia del Tíbet y Desmembración de China y de la India en muchos Estados con sus naciones; 

Extinción del Ateísmo Científico y Revolución de las ciencias médicas y ciencias de las energías;

Caída del Cuerpo de Seguridad de la ONU y Creación del Árbol de la Plenitud de las Naciones con Jurisdicción Universal contra la Guerra y las Dictaduras;

Abolición de todas las coronas, europeas, africanas y asiáticas;

Creación de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Multiplicación de Brasil en distintos Estados con sus naciones;

Creación de un Cuerpo Judicial-Policial Mundial de Lucha contra el Crimen y las organizaciones Criminales Internacionales; 

Revolución Agrícola Mundial: Extinción de las plantas del Tabaco, Cocaína y Marihuana; control de las plantas del Café, de la Vid y de la Amapola; 

Reforestación del Planeta;

Fin del Comunismo, en todas sus formas, políticas e ideológicas;

Adhesión del Estado de Israel a la Alianza Militar de la Plenitud de las Naciones Cristianas;

Adhesión de los Estados Unidos de América al Tribunal Penal Internacional;

Abandono de las energías destructivas del planeta: Petróleo, Carbón y Gas;

Evolución de los Estados hacia Administraciones sujetas al Deber de Cumplimiento de los Derechos de la Familia;

Evolución del Dinero en Metálico y Papel al Dinero Digital y la sujeción de su Movimiento al Cuerpo de la Justicia;

Acceso libre de todos los hombres a la Educación Universitaria y a los medios de desarrollo de sus capacidades creativas;

Creación de Tres Comunidades Africanas Internacionales: África Blanca o del Sur; África Negra o Media, y África Mediterránea: libres de los Monopolios y oligarquías europeas, asiáticas y americanas.

Superado este periodo de dos años caminando en la oscuridad, y conociendo que mi Hora estaba lejos aún en el tiempo, mi Dios despidió a la mujer que me había ofrecido la mano para llegar a Paris.

Después de encerrarme entre libros durante los siguientes tres años, yo, Cristo Raúl, tomé mujer, que me dio un hijo. Tomé a la mujer y al niño y me trasladé a Creta, donde a la altura del 86, movido por el Espíritu arrojé mi vieja Biblia al fuego.

Surgiendo de aquel fuego el Espíreitu, el Hijo de Dios me mostró la Historia de la Increación, del Infinito, de la Eternidad, y del Dios que desde el Principio sin principio de la Increación fue la Causa Metafísica del Cosmos, y luego, siendo formado por la Sabiduría, según está escrito “Yo soy Dios, Yo solo fui formado, y después de mí no habrá otro”, vino a ser la Causa Física del Nuevo Cosmos: su Creación.

“Escribe todo lo que se te muestre”, me dijo mi Padre que está en los cielos. Yo, Cristo Raúl, así lo hice.

Regresando a la casa de mis progenitores dejé con ellos a la mujer y a su hijo; salté a Paris, de París a Londres, de Londres a Jerusalén, y de Jerusalén a Madrid. Aquí me dijo el Rey del Cielo: “Envía a la mujer y a su hijo a la casa de sus padres, pues su casa de ella no tendrá parte en tu casa”. Yo, Cristo Raúl, así lo hice.

Regresé a Londres, me instalé en Finsbury Park, donde fue visitado por la Madre de Cristo, abriéndole a mis ojos a lo que contenía su Corazón: “El Corazón de María”. 

Habiendo escrito todo lo que la Madre de Jesucristo guardaba en su Corazón desde el día de su Ascensión al Cielo, y apenas comencé a gozar de la victoria, la Muerte se cebó en la casa de mis progenitores. Desecho permanecí en Madrid; como no era bueno que estuviese solo Dios me dio una compañera, que concibió una hija, pero Dios me dijo: “Sal de su casa, pues tu casa no será contada por ella”. Yo así lo hice. 

 

El viento se alzó y crucé el océano; permanecí en Méjico un mes, y nueve meses en los Estados Unidos. A mi regreso, tras la muerte del hombre que me trajo al mundo, regresé a Creta, donde permanecí un año. Pasado este año el viento volvió a levantarse, y me llevó desde Atenas a Viena, Praga, Budapest, Bratislava, Berlín, Copenhague, Estocolmo, Helsinki, Oslo y Roma, donde celebré el Bimilenario del Nacimiento de Cristo. Porque mi tiempo, no había llegado.

Amaneciendo el Nuevo Día regresé a la casa donde nací, y puse manos a la obra. Estando en ello, una mujer entró en mi vida, y diciéndome Dios: “Por ella será contada tu casa”, la tomé conmigo a Berlín. Pero el Diablo, buscando mi destrucción a fin de enterrar esta Historia Divina en el polvo de los tiempos, inyectó en mi alma el veneno de un odio que pedía sangre. Pero Dios me dijo: “No derramarás sangre”. Yo obedecí. Despedí a la mujer y la envié con sus hijos a la casa de sus padres. 

 

Permanecí en la oscuridad durante tres tiempos y medio. Cuando me recuperé vi al Rey del Cielo que venía a conquistar para el Reino de Dios la Plenitud de las Naciones del Género Humano, y dirigiéndose a mí, me dijo: “Levántate, hijo, y pues que no has derramado la sangre de tus enemigos, sin sangre liberaré yo al mundo, y tus hijos serán testigos ante las naciones de que Soy Yo quien lo ha hecho: ¡Habrá Revolución Mundial, no habrá Guerra Mundial! Cobra ánimo, hijo, y fortalécete, que tu Hora se acerca”.

Yo me levanté, y lleno del espíritu exclamé:

“Que no sea hallado lugar para Satanás en la Tierra”.

El que tiene la estrella de la mañana le dice a las naciones:

“Pongan todos los reyes de la Tierra sus coronas a los pies del Trono del Rey del Cielo; la nación que desobedezca será destruida como vasija golpeada por Vara de hierro”.

Y a la iglesias le dice quien tiene el espíritu de inteligencia:

“Anularás todos los decretos de Excomunión contra las iglesias, a fin de que todas se acerquen a tu Señor y regresen a la Casa de tu Dios. La Noche ha pasado. La Misericordia de Tu Señor vive en la Voluntad Unificadora de tu Dios para en la Unidad del Espíritu resplandezca la Luz de la Verdad Divina sobre todas las naciones de la Tierra, juntas caminen hacia al Encuentro  del hijo del Hombre y sea hallada Fe en la Tierra”.

A vosotros todos los que os decís cristianos de todas las nacviones, os digo en nombre de mi Padre, el Rey de los Cielos:

Aquellos que nacisteis en la Excomunión por el Bautismo de la Iglesia Católica sois liberados de la Excomunión que pesa sobre sus padres. Sin este Bautismo todo el que nació fuera de la Iglesia Católica permanece fuera de la ley del Señor de la vida eterna.

Por el Bautismo del Señor de la Santa Madre Iglesia Católica todo ser queda limpio de los pecados y delitos cometidos antes del Bautismo.

Esto es Obra de Dios Padre, quien sigue amando tanto al mundo que ha decretado el Destierro de nuestro Mundo de quien buscó nuestra muerte cuando aun estábamos en las entrañas de nuestra Madre.

Dios nos nos ha dado la vida para ser aplastados, sino para vencer y gozar de la Victoria de nuestro Rey y Padre sobre el mundo.

Esta es la Herencia del Testador a su Descescendencia: Tus hijos de apoderarán de las puertas de sus enemigos.

No habrá Guerra Mundial.

No necesitamos ver para creer. Nos basta el Espíritu que vive en nosotros para creer que sin nuestro Creador todos seríamos pasto otro nundo que muerde el polvo, como tantos otros mundos que Dios vio nacer en el cosmos y ser reducido a cenizas por los fuegos de las Guerras de las pasiones que el Poder y las Riquezas engendran en los mortales.

¿Cómo será glorificado el Creador en la Destrucción de su Creación? ¿No es glorificado el Creador en la magnificencia y grandeza de su Creación? ¿Y dónde reside la gloria de la Creación sino en la grandeza y magificencia de su Creador?

¡Cómo creer que Dios ha dispuesto este mundo para su Gloria cuando todo lo que este mundo pone en escena ante nuestros ojos es miseria, ruina y desolación!

Cierto, el loco se gloría en su locura, el malvado en su maldad, el mentiroso en su mentira, el criminal en su crimen, pero ¿acaso su gloria está en aplastar hormigas? ¿Reside su riqueza en el oro? ¿Se funda su fuerza en armas atómicas? ¿Es acaso Dios un bárbaro bebiendo en copas de cráneos enemigos? ¿Qué gloria puede añadirle a la del Creador de galaxias sin número la existencia de una criatura del tamaño de un átomo? ¡Cómo puede complacerse en la muerte de sus criaturas quien enterró un cosmos para crear uno nuevo en el que la vida nace para ser Inmortal!

¿Qué le dirá la piedra extraida de los montes al escultor? ¿Le pedirá cuentas el lienzo al pintor? ¿Se queja el piano de la música que genera las manos? ¿No es Dios el Creador por excelencia, padre de todos los creadores? ¿Se complace el Creador en la destrucción de su obra?

¿Crear para destruir, dónde vive ese loco? ¿Acaso no es más grande el amor del creador por su creación mientras más grande es su criatura?

¿En quién puede glorificarse Dios sino en su Hijo, Dios de Dios? Y sin embargo por el Misterio Sobrenatural del Amor del Creador por su Creación, nacemos para ser sus hijos, con todos los derechos de quien lo tiene todo en Dios. Por esto dice el Hijo de Dios hablando de su Heredero: "Él tomará de lo mío y os lo dará a conocer, todo lo del Padre es mío, por esto os he dicho que tomará de lo mío".

Dios es nuestro cielo, nuestro límite. ¿Por qué buscar tesoros lejos cuando tenemos el Tesoro de la Sabiduría Divina a nuestra disposición? ¿Acaso porque nos lo dé nuestro Padre vale menos este tesoro? ¿Es preferible hundirse en las entrañas de la tierra cuando tenemos el oro al alcance de la mano? ¿Porque si es de nuestro Padre, no es nuestro?

En el Hijo de Dios residen todos los secretos de las Ciencia de la Vida. No tenemos Paz ni tenemos Salud porque buscamos en la Muerte la ley para vencerla.

La Paz y la Salud no son un Negocio.

La Guerra y el Crimen no son un Negocio. Y sin embargo lo son para todo mundo que vive bajo la ley de la Muerte.

La Muerte es el Último Enemigo.

La Muerte no conoce amigos, ni siervos ni hijos.

La Muerte es una Fuerza Cósmica Increada, una vez que cruza la puerta de un mundo tiene un único fin, reducir toda Vida a polvo.

Únicamente puede ser vencida, rechazada, mediante el Espíritu de Dios.

Crucificado, abandonado por muerto, salió Vencedor para mostrarnos el Camino a la Victoria : La Obediencia a la Sabiduría de nuestro Creador.

La vida del Hombre no está ni en las armas ni en la violencia.Está en la Palabra.

Nadie es infalible, nos necesitanos los unos a los otros para solucionar problemas que nos incumben a todos.

La Humildad es el principio del sabio.

La Dignidad no se construye sobre el desprecio a nuestros semejantes.

Quien ama el Poder de las Riquezas sobre todas las cosas por ellas caerá en la pobreza.

La Ciencia tiene por naturaleza y sentido el servicio a todos los pueblos; en esto se parece al sacerdote, que trabaja para los demás.

¿No es acaso entre los semejantes que se alcanza la felicidad? ¿Pues en quién mejor que en el Creador de todas las ciencias que rigen el Universo puede hallar la suya quien ama la Ciencia?

Toda línea de pensamiento e investigación que conduce a la destrucción del ser y la vida en la Tierra debe ser talada del árbol de la Ciencia; aquellas que conducen al crecimiento de la vida deben ser liberadas de todo interés y cultivadas por las comunidades al servicio de las naciones.

El mito del 100% del cerebro individual descansa en la ignorancia; la potencia del 100% reside en la unidad de todas las inteligencias del Género Humano formando una sola red neuronal universal, abierta a la Omnisciencia de nuestro Creador, en quien el crecimiento de la Humanidad tiene su Futuro.

La Afirmación Calvinista demoníaca de haber creado Dios este Mundo tal cual lo hemos vivido es una Invitación al Crimen y el Genocidio.

Otra muy diferente fue y es la Invitaciòn del Hijo de Dios:

"Dios le muestra a su Hijo todo lo que hace, y el Hijo hace según ve hacer a su Padre. Y es más, Dios Padre le mostrará mayores Obras que estos Cielos y esta Tierra a fin de que quedeiss maravillados".

La Invitación el Espectáculo más grande a que una criatura puede asistir en vivo, Dios en pleno Acto Creador de Universos y Mundos, no nos ha sido arrojada al oido como quien hecha promesas a los cerdos.

La Revolución Creadora con la que se abrió la Creaciòn de nuestro Universo tuvo su Origen en la respuesta a la presión de vivir el Paraíso más como un zoo que como un Reino abierto a la vida .

La Tragedia de nuestro mundo hubiese podido generar en Dios un rechazo a mantener abierta esa Puerta a fin de evitar una Nueva Explosión Criminal en un Día Futuro.

La Alternativa no era volver atrás ni mantenerse congelado en el Tiempo, sino avanzar.

Dado que Dios creó al Hombre en su espíritu de Sabiduría, y con todo cayó ante la experiencia de una mente avezada al Mal y la Mentira, en su Inteligencia creó una Nueva Criatura , imagen y semejanza Viva de su Hijo Jesús, en quien su Espíritu del Creador vive Plenitud de un Poder sin límites para la Paz y la Salud.

Así se cumple lo que estrá escrito: Tres Personas, un único Dios Verdadero.

¿Dónde está el Miedo a la Muerte? ¿Dónde el temor a la Personalidad de un Ser todopoderoso que Hoy puede ser más bueno que el pan y mañana más malo como el veneno?

"YO SOY EL QUE SOY" se abrió el pecho en la Cruz. "El es que era, el que es", no hubo un Dios antes de la Cruz y otro después de la Resurrección. El mismo que subió a la Cruz es el mismo Jesús que nos contempla desde los Cielos.

Sí, algo cambió; el que vino en Nombre del Señor fue el Rey de reyes y Señor de señores del Imperio de su Padre. Quien regresó a la Casa de Dios entró en ella como Rey Universal Sempiterno Único.

"Al que está sentado en el trono y al Cordero, la bendición, el honor, la gloria y el imperio por los siglos de los siglos" clamó el Cielo en Adoración del Padre y del Hijo.

Y por esto yo dije: "Levanta mi cabeza hasta el cielo, haz una Obra tal que al verla todos se maravillen, crean que tú eres Dios Verdadero de Dios Verdadero".

 

 

 

Editado por Raúl Palma Gallardo

"El Vencedor Ediciones"

05/10/2026

 

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