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EL POLITIKOM

PRINCIPIOS FILOSÓFICOS DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL DE LA PLENITUD DE LAS NACIONES CRISTIANAS

UNA INTRODUCCIÓN A LA POLÍTICA DEL SIGLO XXI

 

 

 

siglio xxi

 

 

Un hombre puede decirle a una montaña: “Apártate”, y la montaña se apartará, pero el Poder de hacer que se mueva una cordillera entera y deje paso a un Nuevo Mundo está en las manos de muchos hombres juntos (C.R.)

 

CAPÍTULO UNO
NATURALEZA DE LA ACTIVIDAD POLÍTICA


CAPÍTULO SEGUNDO
LA REDENCIÓN DE LA “TIERRA”. LA SEGUNDA REVOLUCIÓN AGRO-NEOLÍTICA POS-ATÓMICA


CAPÍTULO TERCERO
SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE


CAPÍTULO CUARTO
REVOLUCIÓN EN LAS AULAS. POR UN CONSEJO NACIONAL PEDAGÓGICO


CAPÍTULO QUINTO
ORIGEN DEL PODER POLÍTICO Y ONTOLOGÍA DE LA SOCIEDAD

CAPÍTULO SEXTO
ONTOLOGIA Y ORIGEN DEL ABSOLUTISMO


CAPÍTULO SÉPTIMO

SEPARACIÓN ESTADO Y GOBIERNO


CAPÍTULO OCTAVO
ONTOLOGÍA DE LA FAMILIA


CAPÍTULO NOVENO
EL FUTURO DE LA LEY INTERNACIONAL


CAPÍTULO DÉCIMO
RESPUESTA AL PROBLEMA DE LA LIBERTAD DEL SER


CAPÍTULO UNDÉCIMO
LA GUERRA Y LA PENA DE MUERTE. RESPUESTA AL PROBLEMA DE LA PAZ


CAPÍTULO DUODÉCIMO.
LA MAGISTRATURA DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL

 

PRÓLOGO

 

La Civilización no es una entelequia, ni es un capricho de la Naturaleza; no surge de la Nada, ni la espontaneidad precede su nacimiento y expansión. Los pueblos con origen en la Filosofía Política del Cristianismo sabemos que la Formación del Hombre a la imagen y semejanza del Dios Creador del Universo es un acto de elevación de la materia al espíritu, el efecto final del cual es engendrar en el ser humano un hijo de Dios, y como tal el Hombre es heredero de la naturaleza de una Inteligencia sin límites que desde Dios se extiende por todos los pueblos para hacer posible una Convivencia Universal entre todos, implicando en su desarrollo todos los conceptos naturales al Espíritu del Creador.

La Existencia en el seno de una Civilización abierta a la Vida sin límites en el Tiempo implica a su estructura en una Relación entre Seres con Origen en muy diferentes Culturas que, en razón de su Convivencia, se acogen al deber de ser herederos de este Derecho por el cual todos los seres devienen Hermanos y en cuanto tales se organizan en una Sociedad de Plenitud de Naciones en el Espíritu de la Paz, la Libertad y la Justicia, cuya Raíz es el Amor del Creador por su Creación.

El fruto del Acto Creador, el horizonte al que mira su Creación de Vida a su Imagen y Semejanza, es el nacimiento de una Civilización Política, ordenada sobre bases Filosóficas en cuanto eje de las relaciones entre las diferentes manifestaciones que les son naturales al espíritu de inteligencia y al alma creativa de los Ciudadanos que componen dicha Sociedad Universal. 

Somos civilizados por una Ley de leyes que le da a la Sociedad un cuerpo, del que la Ley deviene su Espíritu. 

La Ley, pues, está inscrita en nuestra Creación desde sus mismos Orígenes. Aun sin conocimiento de su Letra el ser nacido para vivir su inteligencia a la imagen y semejanza de la Inteligencia Divina nace con esa Ley, crece en esa Ley, porque ha sido creado para amarla con la fuerza del instinto, en primer lugar, y con la del pensamiento, finalmente.

“No matarás, no robarás, no adulterarás, no envidiarás, no cometerás perjurio, adorarás a Dios tu Creador …” es un Decálogo que impregna la Creación entera y gobierna el comportamiento de toda Criatura desde el mismo día de su nacimiento en el Universo. Esta Ley no escrita se halla en el código moral de los primeros pueblos que habitaron la Tierra, cual la Antropología nos descubre; no es menos cierto que con el paso del Tiempo ese código moral universal genéticamente inscrito fue dando paso a la ley del más fuerte, ley en el origen de todos los males del mundo cuando condujo a la sociedad más avanzada de su tiempo, la Mesopotámica, nacida de la Edad de oro del Neolítico, a creerse con el derecho a usar la Fuerza para expandirse e integrar en su Civilización a los pueblos todavía viviendo en condiciones de pre-civilización.

Observamos en la Biblia, es decir, en la Historia del Israel bíblico, esa misma degeneración que condujo a los Antiguos a pervertir el Derecho Natural Divino y reducirlo a la Razón del interés del Individuo.

Habiendo Dios dispuesto que el interés universal privase sobre el individual, de manera que toda la actividad de la sociedad tuviese en este horizonte su estrella polar a través de su navegación por los siglos, el individuo halló la forma de pervertir el Derecho Divino, reducirlo a nada y convertir la sociedad en un infierno de miseria y maldad.

Esta batalla en progreso, quiso Dios reproducir en un pueblo concreto la raíz y naturaleza del mal que aqueja al mundo desde que la Fuerza que procede del Metal, sea Oro o Hierro, y no de la Inteligencia según el Espíritu del Creador,  devino el Principio Moral de la Política, es decir, del Cuerpo Social de las Relaciones Humanas.

El Cristianismo abrió una Revolución en ese mundo antiguo en ruta hacia su destrucción trayendo a escena el principio Filosófico en el origen de la Creación: El Amor de Dios por su Creación.

Esta fue la verdadera Revolución Jesucristiana. No puede triunfar el Derecho si el Amor, Origen de la Fraternidad entre las Naciones, es negado por Intereses de grupos de Poder que en su demencia e ignorancia se levantan para erigir una Estructura Cerrada, monolítica,  fundada en pro del Establecimiento de Privilegios Teocráticos encubiertos bajo una capa Política, y que como tal demandan por parte del pueblo una adoración incondicional hacia sus Líderes.

Es de entender que bajo esta Estructura el Enemigo Público Número uno es la Ley.

Y de aquí que, levantada esta Estructura sobre la sangre de Abel,  el Poder Político tenga como objetivo vital hacerse con el poder del Gobierno para abolir la Ley y sustituir el Derecho Natural por un sistema de Derecho Temporal cuya única visión de futuro es la preservación de ese status de Privilegios de quien está por encima, y más allá del Bien y del Mal, es decir: de la Justicia. 

La Revolución Jesucristiana que el Hijo de Dios puso en marcha trajo con ella una hoja de ruta.

Desde el Mundo Antiguo a nuestro Mundo existía un Abismo cubierto por Tinieblas de Ignorancia. En medio había un océano de sangre. Abrir un Camino por ese océano era cosa de Dios.

Creador del Género Humano Dios debía intervenir en el Presente para hacer que las aguas del Pasado se apartasen y dejasen que el Futuro de aquel Mundo cruzase hacia el Nuestro.

Dios intervino. La Ley Natural se hizo Cristiana.

Hoy existe Civilización porque la Sociedad de las naciones europeas recibió el espíritu de la Ley de Cristo en tanto en cuanto Raíz de su Moral Legislativa. La ausencia de esta Raíz como Fundamento de la Ley se halló en la Caída de todos los intentos de los pueblos del Mundo Precristiano a la hora de formar una Civilización Políticamente estable.

La Moral Natural, en el Cristianismo de Jesús, se hizo Divina. E impregnó el cuerpo social de las naciones con el espíritu de la Ley de Cristo, de este modo dotando a las primeras naciones cristianas de la fuerza histórica requerida para edificar en el Tiempo una Civilización conforme a los Principios del Espíritu, de cuya Fuente beben todos los Pueblos de la Creación el Agua del Derecho Universal.  

El Derecho Natural tiene por Fin el Derecho Universal. Y viceversa, el Derecho Universal es la cuna del Derecho Natural.

Obvio es decir que si a un árbol le arrancamos las raíces el árbol se secará y morirá. Asimismo si a la Civilización nacida en Europa, extendida al Nuevo Mundo y desde ambas orillas a las cuatro esquinas del mundo, le arrancamos las raíces cristianas que han hecho posible el crecimiento del Árbol de las Naciones que Hoy existen, este Árbol comenzará a perder su fuerza, y alienado de su espíritu acabará por pudrirse

El Siglo XX vivió la esquizofrenia colectiva lógica y natural al efecto puesto en acción por el intento sangriento de extirpar el Cristianismo de la Civilización Mundial que sobre el Cristianismo se formó, alzó cuerpo y estuvo dando de comer de su fruto a todas las naciones del mundo. La esquizofrenia colectiva anticristiana de las fuerzas políticas, económicas y científicas, de la Europa que sin el Cristianismo no hubiese levantado cabeza tras el paso del caballo de Atila, produjo y dirigió el Capítulo de su Historia conocido como las Guerras Mundiales. Se vio, sin embargo, que el Espíritu de Cristo es Invencible y su Civilización, aunque atacada por todos desde todos los frentes imaginables e inimaginables, está más allá de cualquier posibilidad de Caída.

La Crisis que sufre el Siglo XXI tiene su raíz en la negación de las fuerzas sociales a reconocer, de facto, el Hecho histórico de haber sido el Anticristianismo de las dialécticas del Siglo XIX la causa de la esquizofrenia fratricida vivida por el Siglo XX. Cabe preguntarse si es necesario volver a vivir semejante esquizofrenia a fin de reconocer esta Realidad. La Respuesta tiene ya Voz: NO necesitamos ver con los ojos lo que ya hemos vivido en la carne de nuestros padres..

Cuando la Evolución llega a su término, en efecto,  comienza la Revolución.

Aún hay quienes creen que la Evolución no ha acabado, y piensan que el Hombre no es sino un puente entre el Homo Sapiens y una nueva Especie. Los efectos de la esquizoide moral del anticristianismo siguen pariendo sentencias lapidarias contra el Futuro del Género Humano. Y esto teniendo sobre la mesa la Historia de las Revoluciones vividas por nuestra Civilización desde la Caída del Imperio Romano a la del Tercer Reich.

El Hombre es el Fin de la Creación y el Principio de una Nueva Criatura que vive en él: “Un hijo de Dios”, ese hijo que, siguiendo en todo el grito del espíritu de Cristo, invoca a su Creador diciendo: “Padre” 

Imposible, pues, proceder a la Revolución de este Siglo, que la plenitud de las naciones pide a gritos, sin moverse en la Historia dentro del Espíritu de la Ley de Cristo, superior en todo a las leyes civiles, Ley de la que se derivan todos los códigos morales de valor universal sin los cuales el Derecho Humano sería una entelequia fundada exclusivamente en la Fuerza de las Armas.

Efectivamente, el mundo está aún edificado sobre la Fuerza Fratricida de Gobiernos cainitas, tal cual se ve en las guerras actuales, siempre prestos a sacrificar a Abel con tal de seguir manteniendo esos Gobiernos sus status de “divinidades” ante quienes todos los “ciudadanos” deben doblar sus rodillas.

Inútil, por cansino, sería recopilar la gama de teorías teocráticas, ideológicas, económicas y monárquicas inventadas para disfrute personal. El nivel de inteligencia que hemos alcanzado nos permite a todos recorrer esa gama y emitir un juicio sobre la malignidad o benignidad de sociedades ancladas en religiones e ideologías ya muertas, de las que el hedor que se propaga por las naciones es la causa de la Crisis Global que amenaza no ya al Género Humano de extinción, sino a toda vida sobre la faz de la Tierra.

El Pensamiento, la Palabra, es el único instrumento que tenemos a nuestra disposición para radiografiar los males del sistema global y proceder a crear las acciones necesarias requeridas para eliminar esas causas. Esto de nuestro lado.

Pero del lado Divino tenemos con nosotros la Voluntad Invencible de quien habiendo dicho  DIOS: “Hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza”, Dios se ha mantenido Fiel a su Palabra y, a pesar de las Tragedia de las Naciones durante los Seis Mil años que han pasado desde la Primera Guerra Fratricida de los Hombres, no ha abandonado jamás su Proyecto  de Elevación Universal del Género Humano a la Condición de los Pueblos creados antes de la Creación de nuestra Tierra para gozar de la Ciudadanía Sempiterna de su Reino.

Es en este Espíritu que este Libro abre sus capítulos.  

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Lista de las pruebas atómicas durante el siglo XX

Alrededor de 500-600 Megatones - los dados a conocer, otros han permanecido ocultos - fueron reventados contra la Biosfera durante la segunda mitad del siglo XX; esta cifra, a la baja, se corresponde con 60.000 explosiones tipo Hiroshima-Nagasaki. Una invasión alienígena no hubiera hecho menos si su intención hubiese sido eliminar al género humano, a medio plazo, mediante la multiplicación de la cuantificación radiactiva de la Ecosfera, causa de la debilitación del sistema inmunológico del hombre: tanto en lo que concierne al cuerpo como a la mente...

 

En esta sección se ve en qué manera el comportamiento de la Edad Atómica - registrado en la zona superior - y el Calentamiento de la Listosfera -derivación abierta en la zona inferior- se relacionan científicamente en el seno de la razón Causa-Efecto.

Sección 1

El "4 Universal" y la Presión termostática de los Océanos sobre la Corteza Externa de la Tierra como factor de Cambio del Clima de la Ecosfera

Sección 2

El mundo de efectos especiales provocados en el cuerpo de la Ecosfera por la Edad Atómica

Sección 3

Lista vulcanológica del siglo XX y Orígenes del Calentamiento Global