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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO |
GÉNESISLA CREACIÓN DEL UNIVERSOCRISTO RAÚL DE YAVÉ Y SIÓN
INDICE DE SECCIONES
PRIMERA PARTE
LA CREACION DE LA LUZ DEL GÉNESIS 1. Creación de la Luz 2. Creación de la Tierra 3. Creación de la Biosfera 4. Fusión de la Corteza de la Tierra 5. Creación de la Atmósfera Primigenia
SEGUNDA PARTE LA CREACIÓN DEL FIRMAMENTO DE LOS CIELOS 1. Recapitulación Geohistórica 2. Primera Ley del Comportamiento del Universo 3. Creación del Firmamento de los Cielos
TERCERA PARTE
CREACION DE LA ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES 1. Sobre las Tinieblas que cubrían la Haz del Abismo 2. Creación de los Elementos Naturales: Fuego, Hielo, Aire y Agua. 3. Segunda Ley del Comportamiento del Universo
CUARTA PARTE LA CREACIÓN DE LA BIOSFERA 1. Creación de Continentes, Islas y Archipiélagos, Océanos y Mares
QUINTA PARTE LA CREACIÓN DE LA ECOSFERA 1. Sublimación del Manto de Hielo 2. Creación del Plano de Interrelación Biosférico 3. Creación del Sustrato Ecosférico Autónomo 4. Teoría de los Anillos Geofìsicos 5. Teoría del Sistema Vulcanológico de Flotación
SEXTA PARTE LA CREACIÓN DEL SISTEMA SOLAR
1.
Sistemología Finiística Aplicada ( Estructura Dinámica del Sistema Solar ) Applied Finistic Systemology
SÉPTIMA PARTE LA CREACIÓN DE LOS CIELOS 1. Principio Cosmológico General 2. Espacio Cosmológico General 3. Ingeniería Astrofísica de Creación
SECCIÓN ÓPTICA. LOS NUEVOS CIELOS Y LA NUEVA TIERRA.DISTRIBUCIÓN DE MATERIA ASTROFÍSICA EN LA VÍA LÁCTEA
PRÓLOGOUNA INTRODUCCIÓN A LA COSMOLOGÍA DEL SIGLO XXI
He aquí el
secreto mejor guardado del mundo. Durante los 3.500 años que han pasado desde
Moisés a Cristo Raúl a ningún ser humano se le permitió abrir el Sello con el
que YAVÉ Dios dispuso que la Historia de la Creación de los Cielos y de la
Tierra permaneciese fuera del alcance de la inteligencia de los milenios; hasta
el Día en su Presciencia fijado, se entiende.
Abierto este
Sello, expuesto el Jeroglífico escrito por Moisés a la lectura de todas las
naciones, la Sabiduría de YAVÉ Dios, su Forjador, queda magnificada hasta el
infinito, tanto más cuanto que los sabios y genios de todos los siglos
intentaron abrir este Sello, leer su Contenido, y no pudieron.
La
Inteligencia de YAVÉ Dios, Creador del Universo, queda tanto más alta e
inaccesible cuando se ve que el hombre al que se le ha dado la gloria de abrir
este Sello y leer su Contenido a todas las naciones no es sino un varón sin más
estudios que los elementales naturales a su época y pueblo.
Obviamente
la fuerza a vencer por este Libro se multiplica por ese número de hombres que,
frustrados por su incapacidad para abrir el Sello del Génesis, convinieron
consigo mismos en proceder dicha imposibilidad del hecho de no ser otra cosa el
Relato bíblico del Génesis más que “una metáfora sin ningún contenido
científico”.
Creada la
inteligencia humana para elevarse a la imagen de la inteligencia divina, según
se lee, “hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza”, esa
frustración no podía sino traer a luz una visión sobre el origen del Universo
nacida para ahogar la ignorancia humana y mantener a flote “el todopoder de la Razón científica”. El fruto de esta
dualidad emocional trajo al mundo una cosmología sin Dios, defensiva en primera
instancia, y ofensiva, es decir, anticreacionista,
más tarde, con el objeto de salvar la grandeza humana sobre “la muerte de
Dios”.
Ahora bien,
Dios no miente; no en vano dijo de Sí mismo: “Yo soy la Verdad”. Así que
habiendo Él escrito en forma de Jeroglífico la Memoria de la Creación de
nuestro Universo, en la misma razón de Imposibilidad de penetrar en su Texto,
sin entrar de la Mano de su Autor, y porque la Imposibilidad se manifiesta en
la Caída de la Ciencia del Siglo XX en los abismos del Ateísmo, por esta
Imposibilidad vino a convertirse la existencia del Texto en Promesa de
Apertura, a cumplirse, gracias a Cristo, en fecha conocida exclusivamente por
Él.
En suma, que
el Sello había de abrirse y el Misterio de su Contenido venir a luz.
Ahora bien,
habiendo el Ateísmo Científico del Siglo XIX evolucionado hacia la Cosmología
del Siglo XX, y habiéndole construido el Siglo XX una estructura artificial al
edificio irreal de su imagen ficticia del Universo, por lógica el choque entre tal visión artificial y ficticia y la
verdadera imagen del Universo, aquí abierta, ha de hacer saltar chispas.
Digamos que
la necesidad de fundar sobre principios seudocientíficos una imagen cosmológica
sin ningún apoyo en la estructura de la Realidad levantó, alrededor de ese
castillo en el aire que fue la CSXX, toda una religión neopagana, las
universidades por templos y la Academia de las Ciencias por vaticano, con esto
demostrando, aun en su ateísmo, que cualquier estructura humana que aspire a
ser invencible debe seguir el modelo que Cristo puso en vida: La Iglesia
Católica.
En sus
aspiraciones a la inmortalidad tanto el Tercer Reich cuanto el Partido
Marxista-Leninista-Estalinista no dudaron en adaptar la estructura católica a
sus partidos. El ateísmo anticreacionista de la
CSXX no iba a ser menos, ni dejar de llevar a su perfección esa copia, tanto
más cuanto que entre sus albañiles se contaron los genios que parieron la Edad
Atómica.
La tarea de
Dios en este siglo no es pequeña, ni poca.
Pero es en
la imposibilidad donde la Omnisciencia y la Omnipotencia Divinas se manifiestan
en su verdadera naturaleza infinita y eterna.
En cuanto al
aspecto literario, a mí se debe achacar todos los defectos que tuviere este
librito. Siendo una Introducción no implica infalibilidad ni dogma. Sin
embargo, habiendo sus fundamentos sido puestos por el propio Creador de los
Cielos y de la Tierra cualquier ruptura con estos fundamentos es volver a abrir
la puerta de las Guerras Mundiales.
Con el paso
de los años mi pensamiento ha ido creciendo. El sustrato original permanece.
La lectura
de este Librito no es fácil, ni yo pretendo acomodar mi estilo a las leyes del
comercio. Tanto menos fácil lo tengo, cuanto compleja ha sido la estructura
artificial que la Cosmología del Siglo XX le edificó al Ateísmo de la Clase
Científica.
Fueron
muchos los genios que usaron las espaldas de Newton como palanca hacia las de
Einstein. Pasando por alto las revoluciones tecnológicas y científicas vividas
por los dos siglos pasados, los herederos de aquel Sistema Cosmológico, fundado
en una Hipótesis cuya grandeza consistió en haber reinventado un Universo
existente únicamente en sus cabezas, los Astrónomos de nuestros días prefieren
seguir trabajando con los ojos cerrados a la Data a comprometer ese "Maravilloso
Edificio Cosmológico creado por el hombre" y, bajo el peso de las evidencias,
tener que firmar la Demolición de la Religión del Ateísmo del Siglo XX. La
Verdad Divina, sin embargo, es Invencible. A la Data almacenada en la Memoria
Astronómica del Siglo XXI le basta un manotazo para echar abajo ese
castillo en el aire que fue la CSXX.
La
Estructura Dinámica de nuestros Cielos, este Firmamento que todas
las noches nos abre los ojos a las inmensidades de su Creación, y que por
razones de Barbarismo Social Histórico los hombres han sido alienados de su
contemplación, esclavos como son de un Sistema Social Animal fundado
precisamente sobre aquel Sistema Cosmológico de cuyo seno nacieron todos los
Males del Siglo XX; cuando estudiada la Data Física que la Astronomía Natural
nos sirve, se nos descubre un Edificio de Belleza infinita cuyos Fundamentos
nos abren los ojos del Pensamiento a la Existencia de una Sabiduría Creadora
establecida sobre la Inteligencia sin límites de un Ser Todopoderoso cuya
Fuerza ha sido puesta al Servicio del Árbol de las Ciencias de la Creación de
Universos, en cuya Actividad su Ser adquiere las Propiedades Sobrenaturales que
les son propias al Creador del Cosmos:
Omnisciencia
y Omnipotencia.
Es lógico,
pues, que delante del ser o no ser de la CSXX, en tanto en cuanto Religión de
la Ciencia, los astrónomos de nuestros días sigan con los ojos cerrados a la
evidencia que la Data Astrofísica Universal les pone sobre la mesa.
Mi trabajo
en este Contexto consiste en hacer sencillo lo difícil y hacer ver que la Luz
que ciega los ojos es la Luz que abre la Inteligencia de la criatura humana a
la Imagen de la Inteligencia Divina de su Creador. Pues se sigue prefiriendo
trabajar bajo la condición animal única y exclusivamente por miedo a vivir
una Libertad que, a Imagen y Semejanza de la Divina, lo vence todo y se
enfrenta a los problemas del Espacio y del Tiempo con la consciencia victoriosa
del que ha aprendido que Vivir es una Aventura, una Epopeya en avance
constante y continuo hacia un Horizonte que descubre su naturaleza según uno se
acerca a su Marca. En palabras de nuestro Creador, Dios Hijo Unigénito, nuestro
Rey y Señor, nuestra Padre y Maestro: “Cada día traerá su afán”.
Comprendo que habiendo trabajado en este Terreno de la Creación de nuestro Universo con la constancia de quien le ha dedicado su vida a recrear la Verdadera Imagen de nuestros Cielos y su Relación en el Espacio y el Tiempo con el Cosmos en el que ha sido creado, formada mi inteligencia para trabajar con imágenes sencillas sustentadas por la Data Astronómica Natural, me sea necesario partir de un Principio Universal claro que no deje lugar a dudas y sirva de Puente entre la CSXX y esta Introducción a la CSXXI. Para satisfacer esta necesidad diré desde
ahora mismo que esta Introducción es lo que su título indica “Una
Introducción”. Quien abre la Puerta cumple su trabajo; le corresponde a quienes
entran seguir trabajando y Actualizar el Pensamiento Cosmológico y Astrofísico
para que las Nuevas Generaciones se muevan en los próximos siglos por un
terreno alimentado por un Árbol de Ciencias Creadoras cuyo Fruto viva bajo la
Ley de la Vida y no bajo la Ley de la Muerte, que fue el Fruto que el árbol del
ateísmo científico vino a servirle al Siglo XX.
En lo
tocante al Origen del Cosmos, estableciendo aquí el Principio de Nuestro
Universo (Cielos y Tierra) como una Obra posterior a la Creación del Cosmos, y un Cosmos que fue
creado para ser el Campo de Materia Prima del que su Creador se sirve
para la Creación de Nuevos Universos, este Origen Cosmológico tuvo lugar en una
Transformación Masiva de materia astrofísica en energía cósmica; energía global
que, siendo redirigida hacia campos de energía espacio-tiempo, comenzó su Viaje
de regreso a la materia astrofísica.
Básicamente
este Big-Bang Original sigue produciéndose en las
Fronteras del Cosmos, donde la energía cósmica creada por las Galaxias es
recogida por campos de energía espacio-tiempo transformadores de energía en
materia. Así hasta el infinito y la eternidad, de aquí la Expansión ad
infinitum natural al Cosmos. La Creación de Galaxias es un acontecimiento sin
fin que el Creador del Big-Bang Original alimenta
extendiendo el Espacio de las Fronteras de su Creación.
No es, pues,
casualidad que la Revolución Radioastronómica que estamos viviendo sume y sume
nuevas galaxias a las ya detectadas, y expanda las fronteras del Cosmos a
medida que esta nueva suma nos abre los ojos a una Expansión ajena a toda
Contracción Cosmológica Final.
Al igual que
la Eternidad, el Infinito y Dios no tienen Principio ni Fin: la Creación ha
venido para permanecer para siempre. Lo contrario, negar la Expansión
hasta el Infinito del Cosmos en la afirmación de una Contracción, a comenzar en
algún punto de la línea de la Eternidad, es entregarse a la ciencia-ficción, regresar a la Edad de la Falacia de la CSXX, cuando una Hipótesis fue
Ley mientras no se demostrase su Falsedad. Habiendo la Maldad de la CSXX regado
los campos de la Tierra con dos guerras mundiales la persistencia en semejante
Falacia es declararse en Guerra Abierta contra el Género Humano, contra la Vida
y contra Dios.
Y
concluyendo este Prólogo, la observación en vivo de la evolución que las
ciencias astronómicas, y físicas en general han experimentado, en estos últimos
40 años, es una fuente de estudio de recursos intelectuales favorables a la
edificación de un Pensamiento nítido y sin fisuras sobre la Imagen Natural que
le corresponden a nuestros Cielos y a nuestra Tierra. No se puede dudar a estas
alturas que la imagen que las ciencias geológicas y astronómicas proyectan al
Género Humano le afectan a su posición frente a su Civilización y su actitud
ante el Universo. Querer arrojar balones fuera y culpar de los males propios a
una fuerza exterior al propio sistema es un recurso patológico que, según se
desprende de la realidad histórica en que nos encontramos actualmente, no
nos conduce a ningún sitio, o mejor dicho, sí que conduce a un sitio muy preciso:
la destrucción.
La parte que las ciencias naturales tuvieron
en la eclosión de la 2ª Guerra Mundial es un mea culpa que pesa en el aire como
losa sobre tumba.
La relación entre Conocimiento y
Comportamiento una ley perfectamente asumida por las ciencias desde los días
más preclaros de la Etología, por no extendernos demasiado en el tiempo, descubrir cuál
fue la parte que el Ateísmo Científico, sustentado por la CSXX, tuvo en la
tragedia del Siglo XX está lejos de toda discusión. A no ser, claro está, que
ahora además de ciegos nos quieran a todos descerebrados.
Personalmente
no creo que la Maldad haya sido consciente. Mas, una vez que la Consciencia es
adquirida, las consecuencias de la Libertad no pueden ser adjudicadas a la
Imposibilidad de abrir un Sello que Dios mantuvo cerrado.
No hay Condenación; ni mi trabajo consiste en juzgar a los Pensadores de los
últimos siglos. La Verdad está más allá del juicio sobre el prójimo; en su
Naturaleza está hacer libres a quienes se vieron encerrados en las tinieblas de
un Silencio con Origen en una Necesidad Cosmológica, Hoy superada.
Así pues,
abramos la Puerta que durante 3.500 años ha permanecido cerrada para Gloria de
nuestro Creador Divino y Liberación de la Plenitud de las Naciones del Género
Humano de las fuerzas que la Ignorancia nacida de la Caída del Primer Hombre
desatara sobre todos los pueblos de la Tierra.
GÉNESIS
Al Principio
creó Dios los Cielos y la Tierra.
Dijo Dios: “Haya Luz”, y hubo Luz, y vio Dios ser buena la luz, y la separó de las Tinieblas;y a la Luz llamó día y a las Tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero. Dijo luego Dios: “Haya Firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras”; y así fue. E hizo Dios el Firmamento, separando aguas de aguas, las aguas que estaban debajo del Firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al Firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, día segundo. Dijo luego: “Júntense en un lugar las aguas de debajo de los cielos y aparezca lo seco.” Así se hizo, y se juntaron las aguas de debajo de los cielos en sus lugares y apareció lo seco; y a lo seco llamó Dios tierra, y a la reunión de las aguas, mares. Y vio Dios ser bueno. Dijo luego: “Haga brotar la tierra hierba verde, hierba con semilla y árboles frutales, cada uno con su fruto según su especie y con su simiente, sobre la tierra.” Y así fue. Y produjo la tierra hierba verde, hierba con semilla, y árboles frutales, con su semilla cada uno. Vio Dios ser bueno; y hubo tarde y mañana, día tercero. Dijo luego Dios: “Haya en el Firmamento de los cielos lumbreras para separar el día de la noche y servir de señales a estaciones, días y años; y luzcan en el Firmamento de los cielos, para alumbrar la Tierra.” Y así fue. Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y las estrellas; y los puso en el Firmamento de los cielos para alumbrar la Tierra, y presidir el día y la noche, y separar la Luz de las Tinieblas. Y vio Dios ser bueno, y hubo tarde y mañana, día cuarto. Dijo luego Dios: “Hiervan de animales las aguas y vuelen sobre la tierra las aves bajo el Firmamento de los Cielos.” Y así fue. Y creó Dios los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, según su especie, y todas las aves aladas, según su especie. Y vio Dios ser bueno, y los bendijo diciendo: “Procread y multiplicaos, y henchid las aguas del mar, y multiplíquense sobre la tierra las aves.” Y hubo tarde y mañana, día quinto. Dijo luego Dios: “Brote la tierra seres animados según su especie, ganados, reptiles, bestias de la tierra según su especie.” Y así fue. Hizo Dios todas las bestias de la tierra según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios ser bueno. Díjose entonces Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre las bestias de la tierra, y sobre cuantos animales se mueven sobre ella.” Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: “Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra.” Dijo también Dios: “Ahí os doy cuantas hierbas de semilla hay sobre la haz de la tierra, y cuantos árboles producen fruto de simiente, para que todos os sirvan de alimento. También a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todos los vivientes que sobre la tierra están y se mueven, les doy por comida cuanto de verde hierba la tierra produce.” Y así fue. Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho, y hubo tarde y mañana, día sexto. Así fueron acabados los Cielos, y la Tierra, y todo su cortejo. Y, rematada en el día sexto toda la obra que había hecho, descansó Dios el día séptimo de cuanto hiciera; y bendijo el día séptimo y lo santificó, porque en él descansó Dios de cuanto había creado y hecho. Este es el origen de los Cielos y la Tierra cuando fueron creados.
CAPÍTULO 1
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
HISTORIA
DE LA CREACIÓN DEL UNIVERSO
1. Para
empezar, y pues que siempre se debe elegir un buen punto de partida, diré que
este estudio sobre la Historia de la Creación del Universo (Cielos y Tierra)
tiene su origen en la necesidad de abrir la Fe a los principios científicos de
la Naturaleza. No pretendo fundar la Fe en tales principios; la Fe ha sido y
está fundada sobre los principios sobrenaturales de los que los Evangelios son
su Tratado Eterno.
Siendo
Encarnación y Resurrección las dos columnas del Templo de la Fe, a la hora de
las preguntas sobre el Origen del Universo la única explicación que nos
pudieron dar nuestros padres, y nosotros mismos les pudimos a nuestros hijos es
el Relato de la Creación del Universo según el Génesis. Es decir, “Dios creó
los Cielos y la Tierra”... Y lo demás, el “cómo” y el “cuándo” son aspectos de
la Actividad Creadora que podemos conocer o desconocer, pero que no le añaden
ni le quitan nada a la Fe.
El
trabajo que me he fijado en esta Introducción es superar la primera de las dos
incógnitas: “el Cómo”. Pues, aunque la Fe sea invencible, nadie puede negar que
la Fe sin la Inteligencia sea corruptible, como bien se ha demostrado a lo
largo de los siglos. A la ignorancia debemos, entonces, remitir todos los
errores del Cristianismo.
2.
Por
consiguiente, en esta Introducción voy a ir directo a la Verdad; y la verdad es
esta: el Universo, esta estructura de ingeniería astrofísica dentro de cuyas
paredes navega nuestro Sistema Solar; este Universo, los Cielos, ha sido creado
por el Dios del Génesis. Lo contrario, el presunto hecho circunstancial de
haberse producido este conjunto final de belleza impresionante que llamamos “el
Universo” a partir de una serie caótica de elementos no le produjo al
materialismo científico conflicto de ninguna clase en la medida que la Ciencia
negó la existencia de una Estética Natural.
Este tema
de la Estética de los Cielos y su función estimulante de la Inteligencia es un
asunto que el ateísmo científico declaró ser fruto de una serie de
casualidades, todas con origen en el Caos. Sobre lo demás: cómo es posible que
el Caos produzca unos Cielos de una belleza tan impresionante, este es un punto
que se negaron a responder. O respondieron con el desprecio que se merece la
pregunta de un necio. No en vano el padre de la Etología y premio Nobel Konrad
Lorenz relacionó Conocimiento y Comportamiento en su clásica ecuación: “Verdad
= Supervivencia; Falsedad = Destrucción”.
3.
Los
ejemplos que el sabio Konrad Lorenz nos puso delante de los ojos son infinitos,
pero en suma vienen a unificarse en una conclusión universal; esta: el
Comportamiento de todo ser vivo es el fruto de su Conocimiento verdadero sobre
la Naturaleza; información que adquiere a través de sus sentidos de un lado; y
de su herencia filogenética del otro; de tal manera que por la naturaleza del
Comportamiento Vivo de una especie podemos definir la naturaleza del
Conocimiento que le sirve de base para moverse en el espacio y el tiempo.
Es decir,
si le suministramos a un individuo una información falsa sobre el escenario en
el que se mueve, la consecuencia será ir dando bandazos en primera instancia, y
su destrucción será el fin de su camino.
Ejemplo:
Si a un individuo de viaje con su vehículo le transferimos una información
falsa sobre su proximidad a una brecha en su ruta, que según se acerca debe ir
preparándose para salvarla, dándole más espacio a su aproximación, cuando la
verdad es que la distancia es menor, la validación de esta falsedad le
acarreará la ruina.
En los
animales son los sentidos, cualesquiera que sean, los que recogen la
información según el movimiento se produce. En el ser inteligente, caso humano,
la información procede de la comunicación, y por tanto el individuo queda
expuesto a una manipulación fáctica externa, que, dirigiendo su comportamiento,
puede o no puede buscar su destrucción.
Ahora
bien, cuando es toda la especie, todo el género humano en este caso, el que se
mueve sobre una ruta autodestructiva, por lógica debemos hablar de una
patología intelectual que, afectándoles a todos los hombres, por fuerza debe
arrastrarlos a todos al abismo de su extinción. Y pues que la Cosmología se
refiere a la Estructura de la Naturaleza, origen de toda vida en la Tierra, el
Comportamiento Global Autodestructivo que vive el Género Humano debe buscarse
en una Patología del Intelecto para recrear intelectualmente la naturaleza del
mundo en el que vive y existe el Hombre.
Fue sobre
esta base que Dios le predijo al Mundo de Adán su destrucción. Una vez
establecido en una realidad falsa, producto de un Conocimiento ficticio sobre
la relación entre el Creador y su Creación, y no admitiendo el Hombre ninguna
corrección en su relación con el Universo y su Creador la propia dinámica le
conduciría a su regreso al polvo. En otras palabras, el Futuro de la Vida
Humana en el Universo quedaba a partir de entonces limitado a un espacio de
tiempo concreto. Su paso por la Historia de la Creación sería un movimiento del
viento en el Cosmos; cesado el viento el Hombre volvería a su origen animal, y
finalmente su Mundo caería en el cementerio donde yacen tantos otros.
La
dinámica que observamos, desde que el Hombre se sintió con Derecho a alienarse
de la Libertad de su Creador, y dirigir su Existencia en el Tiempo acorde a su
propia libertad, cumple al pie de la letra la Observación Divina. Caminando de
guerra en guerra hemos escrito en la Historia de la Tierra nuestra propia
Crónica Fratricida, suicida, autodestructora, que siguiendo por este caminio no podría sino conducirnos a la Apoteosis de la
Guerra Atómica Termonuclear Apocalíptica, para unos una Gesta para otros una
Tragedia. Para un Dios que no estuviese implicado en nuestra Existencia la
Caída de otro Mundo más en el Cementerio de los Mundos, de cuyo Polvo fuimos
creados.
La
Resurrección de Jesucristo es el Discurso Divino más apropiado al caso. Delante
de nosotros tenemos, de un sitio, el Ave Fénix, que se levanta de sus cenizas
por el Poder del Creador Divino, que nos creó del Polvo cósmico en razón de su
Inteligencia sin límites del Árbol de las Ciencias de la Creación de Universos
y Mundos, por cuyo Poder eleva la Vida en el Universo
desde la naturaleza animal a la Vida a su Imagen y Semejanza, para disfrutar de
Vida Eterna. Del otro sitio tenemos ante nosotros el poder de elección :
elevarnos a la condición natural a un hijo de Dios, o dejarnos caer desde la naturaleza
animal al Polvo.
La
Libertad viene con la Creación de vida a imagen y semejanza del Creador Divino.
Lo que nos dice Dios en el Antiguo Testamento es que el Hombre eligió la Muerte
a la Vida eterna. Lo que nos dice Dios en el Nuevo es que aquella Elección fue
el producto de una manipulación de su inteligencia, a la que un ser extraño al
Hombre le suministró un Conocimiento falso sobre el significado de vivir la
existencia a imagen y semejanza de un hijo de Dios. El significado de vivir
esta Imagen y Semejanza se hizo Hombre.
ECCE HOMO
Cristo
Jesús es el Hombre que Dios engendró en la Materia Animal para ser hijo suyo.
El otro Modelo, el satánico, es una abominación a los ojos de nuestro Creador.
Engañado, el Hombre cayó. Pero redimido, se levanta como Ave Fénix para vivir
la vida eterna a imagen y semejanza de Cristo Jesús, Hijo de Dios, de aquí que
dijera el Apóstol : Cristo, nuestra vida.
En
efecto, quien no quiere vivir la vida eterna es libre para hacerlo así, y
conociendo que su elección es la Muerte su existencia es una declaración de
guerra a la Vida que está en nosotros. De aquí la Tragedia... elegir a Satán
como Modelo de existencia es una Gesta : La Destrucción Atómica de todo el
Género Humano, vencer a Dios, poner al Creador del Cosmos de rodillas... La
palabra de Satán a sus fieles es firme : Dios creó el Mundo, yo destruyo lo que
Dios creó; yo soy Dios.
4.
Pero
volviendo al tema metafísico, el hecho es que tampoco la Ética está implicada
en la Genética, y sin embargo su manifestación se produce a todos los niveles
históricos conocidos. De manera que siendo innata la necesidad, el Conocimiento
forma parte de nuestra estructura genética. O lo que es lo mismo, no
reaccionaríamos a la Estética del Universo si nuestra estructura genética no
estuviese preparada para responder a las chispas que los Cielos hacen saltar en
nuestro cerebro. Así pues, negando la relación: Inteligencia Natural-Estética
Universal, lo que el materialismo científico hizo, y sigue haciendo, es dirigir
hacia una vía muerta el tren de la investigación cosmológica creacionista.
Contra
este intento, hay que decirlo todo, la historia de las civilizaciones, desde
sus días más tempranos, mantiene un registro de las respuestas de las distintas
culturas a este estímulo natural (Inteligencia Natural-Estética Universal)
respecto al cual el Género Humano, hallándose, como se hallaba en su Infancia
Ontológica, no tenía capacidad de manipulación ni dominio. O lo que es igual,
el ser humano reacciona frente a la Belleza del Universo con la naturalidad de
los árboles a la llegada de la primavera y de los vientos al invierno.
Siendo la
admiración la madre del Pensamiento Filosófico, la experiencia de la Ciencia, y
la vivencia de la Sabiduría, es la propia Naturaleza la que llevando en su
Estructura Universal la impronta de la Inteligencia de su Creador: el efecto
sobre la Vida no puede ser otro que una Criatura Inteligente “a la imagen y
semejanza de su Creador”.
5.
En cuanto
a la Creación de Vida Inteligente sobre la faz de la Tierra, a la sazón el ser
humano en su Infancia Ontológica, (hablando del Homo Sapiens Adanensis), la respuesta del Hombre al estímulo del
Universo en su Cerebro fue la Palabra. Es decir, si en el hecho de la
admiración tiene la Ciencia su Pasado, ese mismo hecho revolucionó mucho antes
el Futuro del Hombre abriéndole la boca para articular su Primera Palabra. La
Primera Palabra, la palabra admirativa por antonomasia, qué otra podía ser sino
“¡Dios!”.
De hecho,
el Relato bíblico sobre la Creación del Universo tiene su origen en la
satisfacción de aquel estímulo que despertó en el Hombre la búsqueda del
Conocimiento del Origen de todas las cosas. En el seno de esas respuestas que
las distintas naciones de la Antigüedad le dieron al estímulo Estética
Celeste-Inteligencia Natural, la Respuesta Bíblica abrió entre Moisés y sus
contemporáneos una distancia tan insalvable como imposible le fuera al Faraón
cruzar el mar Rojo.
6.
En
efecto, en comparación al relato de la Creación del Universo de Moisés, los
relatos cosmogónicos de los pueblos antiguos llevaron el sello del trauma
histórico vivido por sus padres en alguna parte al otro lado del Diluvio.
Dioses, demonios, océano, cielo, tierra, semidioses... Todas las paranoias de
aquellos hombres se mezclaron en un caos mítico de cuyas entrañas no podía
salir nada bueno excepto la justificación del comportamiento social que era su
patrimonio histórico. Razón por la que en este libro prefiero dejar para otra
ocasión un análisis sobre la génesis de las respuestas de la Antigüedad al
desafío del cosmos.
Ni
tampoco voy a perderme en el análisis y refutación de las teorías cosmológicas
modernas, pues, aunque bajo un ropaje diferente, las respuestas de la Edad
Atómica a las viejas preguntas clásicas sobre el Origen y la Estructura del
Universo tuvieron sus raíces en la misma actitud psicológica que arrastró al
hombre antiguo a la Edad de los mitos y de las leyendas. A su tiempo, cuando la
ocasión se presente, ya iré desmenuzando sus esqueletos hasta dejar al
descubierto la naturaleza de sus hipótesis.
No siendo
esta Nueva Cosmología el desarrollo de una hipótesis anterior, y no siendo
deudora de ninguna de ellas, la teoría histórica que pone en movimiento este
libro no tiene porqué seguir el mismo método de registro y refutación de todas
las hipótesis que desde los días del Mundo Clásico a la Edad Atómica han
intentado satisfacer la necesidad de conocimiento del ser humano. Y
considerando que la libertad de expresión se une a la libertad del pensamiento,
para crearse su propio método, he preferido seguir como línea de acción la
plataforma que en el Génesis traza Moisés.
7.
Del
estudio de la Historia de las Ciencias en general, y de la Astronomía en
especial, se ve en qué manera y medida la Ignorancia fue el lote que dejara por
herencia al Género Humano la generación de aquellos forjadores míticos de las
primeras ciudades-estados construidas por los hombres, cuya edad de oro fue
alcanzada cuando “la corona bajó del cielo”, y las ciudades se erigieron en
cuerpo del Primer Rey de la Tierra, aquel Adán, que desafiando la Ley y
despreciando la Paz en tanto en cuanto camino hacia la civilización de la
plenitud de las naciones del género humano, hizo de la Guerra Santa su ley de
hierro; herencia que llevó a todos a la Muerte. Destrucción en donde se aprecia
mejor que en ninguna otra parte la delicada relación entre Conocimiento y
Comportamiento.
Una
Información “falsa” sobre la Identidad y Personalidad del Creador, asumida como
verdadera y cierta, desencadenó la primera guerra civil mundial, escenificada
en el fratricidio Caín versus Abel; información que, de no haber sido asumida,
habiendo el Hombre emprendido un Camino directo a la Civilización Universal, le
hubiese ahorrado el Género Humano tanta desgracia. Pero como no estamos en este
librito para enmendarles la plana a los historiadores de la Antigüedad, bueno
es que aparquemos por ahora el tema de la Caída a la luz de las ciencias
históricas, y ya tendremos tiempo, cuando Dios lo disponga, para viajar al
Séptimo Milenio antes de Cristo y recrear, a la luz de las evidencias, el Mundo
antes de la Caída de aquel primer reino, cuyo rey recibiera la corona “que bajó
del Cielo”, Adán para nosotros, “Alulim” para los herederos de aquél mundo
perdido … ¡por una manzana!
8.
Siguiendo
con el tema, de forma introductoria, y aunque parezca que no viene a cuento una
breve reseña general, la entrada de Moisés en la Historia revolucionó la
estructura del Futuro de la Humanidad por muchas razones. Fue el primer
legislador que abolió los sacrificios humanos.
Una vez
depurado por Jesucristo de las penas relacionadas al delito bíblico, el Código
Mosaico de Justicia sigue siendo la base de nuestra Ética Social, permaneciendo
su “NO matarás, NO robarás, NO adulterarás, NO levantarás falso testimonio”...
los pilares sobre los que el Palacio de la Justicia mantiene su estructura
básica. Obviamente el mundo sigue siendo tal cual en función de la batalla a
muerte que la semilla de Caín lleva librando contra Cristo.
Desde los
orígenes del Mundo surgido de la Caída el objetivo de reinos e imperios,
tiranos y dictadores no fue, ni es otro, que legalizar el Robo, el Adulterio,
el Crimen, el Falso Testimonio, el Sexo contra natura, etc. La Historia de esta
lucha entre la ley de la Naturaleza, escrita por Dios Creador en el corazón de
todas las primeras familias de la Tierra, y la ley del Delito, cuya meta era y
es la legalización de esa Transgresión (en nombre del Estado, de la Casta, de
la Democracia, de dios incluso), tuvo y tiene por líneas maestras conducir a
las naciones a la Aceptación de la Guerra en tanto en cuanto way of life.
9.
De muchas
maneras, entonces, la Revolución de Moisés nos sigue afectando tres mil
quinientos años después de su nacimiento. Sin contradecir en absoluto nuestra
Dogmática sobre la Trinidad, su monoteísmo sigue siendo la Roca sobre la que
Cristo levantó su Iglesia.
De la
oposición entre aquella fuerza Antigua estancada en su inercia, que se negaba a
dar el salto hacia adelante, y la Nueva que reclamaba nacimiento, surgió el
gran conflicto que, con su explosión, le devolvió a la Sagrada Escritura la
naturaleza revolucionaria que tuvo en sus orígenes, y a la que nunca renunció.
Gracias a Jesucristo, aún al precio de ser considerado “traidor a su patria”
por querer convertir la Sagrada Escritura en patrimonio universal de la
Humanidad, la Inteligencia Natural Clásica encontró la puerta abierta al
estudio de la Creación. Y lo que es más importante, Jesucristo le dio a la
Biblia un Pueblo que la protegería de la Caída del Imperio Romano, que se
avecinaba.
10.
El pueblo judío, es cierto, había llevado la
Sagrada Escritura contra el viento de los siglos. Pero lo había hecho como
quien lleva una carga de la que uno no se puede liberar. Sus períodos de
idolatría, sus épocas de corrupción, tan habituales en su historia, no eran más
que eso, la manifestación de esa imposibilidad para quitarse aquella carga de
las espaldas.
Moisés
firmó un Contrato entre Dios y el Pueblo Hebreo por el que Israel no sería
jamás destruido, pero que, al obligar a las dos partes, y estar el Ojo de Dios
en todos los sitios, había de crear, y creó, en la consciencia del pueblo judío
la necesidad de no sentirse vigilado de aquella manera tan constante y
omnipresente. El efecto de aquella necesidad de liberación fueron aquellos
períodos de idolatría y corrupción de los que la Biblia está tan sobrada.
(Fue esta
relación de naturaleza sadomasoquista, por cuanto Dios sabía que le era
imposible al hombre no pecar, y el hombre sabía que a Dios le era imposible
dejar de castigar, la que condujo al pueblo judío a la situación final que
mediante su enfrentamiento con los poderes sacerdotales de Jerusalén nos
descubrió Jesucristo).
Después
de un milenio y medio estudiando la Sagrada Escritura, viviéndola en sus carnes
-diría yo- tal fue el modelo de relación entre Dios, el Universo y el Hombre
que Jerusalén y sus hijos se formaron. Sus ritos litúrgicos, sus prescripciones
legislativas, el way of life judío en general, salvando excepciones,
mantuvo las manos del resto del mundo lejos de la Sagrada Escritura, y las del
pueblo judío, salvando raras excepciones, lejos de los libros de la Edad de Oro
de la Filosofía y de las Ciencias Clásicas. Esta situación, este muro
psicohistórico insalvable en las dos direcciones, Jesucristo se dispuso a
echarlo abajo. Y lo echó. La necesidad era vital. Depositarios de la Sagrada
Escritura, los judíos no podían ignorar que la Historia Universal seguía en
evolución, y a su alrededor había otro pueblo en el que Dios había depositado
otro tipo de “escritura sagrada”. Si la Sagrada Escritura fue el fruto del amor
de Dios al Hombre, el fruto del amor del Hombre a la Sabiduría sería la
Filosofía, madre de la Ciencia.
11.
Largo fue
el camino de la Ciencia por los siglos. Como no podía ser de otra forma. Pues
habiendo sido creado el Hombre para ser partícipe de la Omnisciencia creadora,
la inteligencia humana, reflejo vivo de la Inteligencia Divina, no podía ni
puede dejar de aspirar a vivir su crecimiento dentro de la dimensión
omnisciente natural a la Fuente de su existencia.
La
consecuencia directa y maligna que la Caída legó a todas las familias del mundo
fue esta desconexión; de manera que teniendo el hombre “en sí la potencia de
ser” se encontró, tras la Caída, con la imposibilidad de pasar del “dicho” al
“hecho”, lo que en Filosofía se llama: pasar de la “potencia” al “acto”. Esta
imposibilidad natural se tradujo en mitologías y cosmogonías, una por una, y
todas en su conjunto, impulsoras del Delito contra una Naturaleza que portando
en su seno la ley Divina se vio impotente para reconectar la Criatura Humana
con su Creador.
La
Ignorancia fue el lote del género humano (sobre cuya naturaleza ya entraremos
en su momento, pero no aquí, dispuesto como está este libro para permanecer
exclusivamente en el terreno del conocimiento de Dios en cuanto Creador de los
Cielos y la Tierra)... Ignorancia contra la que se levantó el Pensamiento
Filosófico, y, aunque esclavizada la inteligencia humana a la ley de la razón
animal, por el hecho de portar el ser humano en su seno la semilla de la
inteligencia divina por disposición Creadora ésta habría de dar su fruto.
12.
Así pues,
mil quinientos años después de la Resurrección le llegó a la Ciencia la hora de
su libertad. La tutela que había ejercido sobre su cuerpo la Teología llegaba a
su fin. Sólo que la situación no era la misma. No se puede comparar el mundo
mil quinientos años después de Moisés, con Galileo mil quinientos años después
de Jesucristo. Pero en lo concerniente al fin de la tutela de la Teología sobre
la Ciencia, la Hora sí había llegado. Las manecillas del reloj del Tiempo
habían estado caminando hacia esa Hora. Si los teólogos se escandalizaron de
Galileo no fue porque Dios hubiese dejado de ser el espíritu que le inspira en
el rostro aliento de vida a sus criaturas. Yo diría que fue por todo lo
contrario; fue porque la Teología había intentado monopolizar ese aliento de
vida y, al no conseguirlo, tenía por lógica que escandalizarse de Dios. Pero
estas cosas ya habían sido predichas.
El
verdadero problema en el fondo de la independencia de la Ciencia nació cuando
de los roces surgió aquella sensación de libertad de quien se libera, por fin,
de la protección de una madre exageradamente, como diría yo, Madonna. Sensación
creciente que, alimentada por la crítica de la razón independiente hacia una
iglesia anclada en sus comportamientos medievales, acabó por convertir el Mundo
Moderno a los distintos tipos de materialismos científicos. ( Dado el
condicionamiento intelectual adquirido por la Ciencia Moderna difícilmente el
progreso del conocimiento físico del Universo podía converger hacia el
encuentro de su Creador ).
13.
Aunque
suene a crítica destructiva -que no lo es- es un hecho que el fracaso de la
Edad Moderna se halla escrito en su legado a la Edad Atómica. Muchas ideas
sobre modelos cosmológicos posibles, cada uno la pieza de un rompecabezas que
se entreveía maravilloso, pero que nadie podía ordenar. Al genio de Einstein y
a su generación les tocó elevar el Número a la condición de la Palabra, y con
su poder omnívoro ordenar el Cosmos.
El loco
que -según ellos- había en el genio condujo a los sabios de la Edad Atómica a
creerse que estaban en una carrera de relevos y les había llegado su turno de
correr. Con la fidelidad de los sabios a una causa perdida, los genios de la
primera parte del siglo XX saltaron a la pista que conducía al infierno de las
guerras mundiales con la alegría del psicópata que cree que todo el mundo está
loco menos él. Cuando se dieron cuenta, cuando quisieron parar el tren, ya era
demasiado tarde, y la inercia hizo el resto.
Ellos
saltaron del tren, y, cual Pilatos lavándose las manos, se quitaron de en
medio. ¡Nosotros, cómo no implicarlos en el nacimiento del monstruo al que
alimentaron con la leche de la ley del más fuerte, y el pan de la guerra como
instrumento de progreso y evolución! Alimentados por la doctrina del
materialismo científico el monstruo nazi y el monstruo bolchevique crecieron,
para convertirse en los ejércitos de aquel infierno que hizo del Siglo XX el
período más maligno vivido hasta entonces por el Género Humano.
Cierto,
la Caída del Imperio Romano no fue menos infernal, pero el hecho de haber
contado el Siglo XX con todos los medios necesarios para impedir la hecatombe
apocalíptica, y sin embargo el hecho de haber visto en la Guerra el único medio
posible para salir de la Crisis Ideológica y Económica que le afectó a todas
las naciones por igual, transformó la Caída del Mundo Moderno en la Tragedia
más grande jamás conocida, tanto por el número de almas atrapadas en la
hecatombe apocalíptica cuanto por el Odio y la Maldad que se liberaron en las
Contiendas Mundiales del Siglo XX. Es decir, desde el evangelio del más fuerte
la Guerra Mundial era legítima. Debía comenzar. Y comenzó.
14.
Afortunadamente
para nosotros todo lo que tiene un principio tiene un fin, y la más grande de
las guerras vividas por el Género Humano también llegó a su fin. Acabó; pero
huyendo de la derrota del Fuerte los atletas de la Ciencia corrieron en todas
las direcciones, y bajo el lema de sálvese el que pueda les entregaron el
testigo de la energía atómica a las dos grandes potencias vencedoras del
conflicto. Vino a luz la Guerra Fría. Una Guerra Fría que tuvo su origen en la
decisión de Dios de armar a Caín y a Abel con la misma quijada, con objeto de
detener el fratricidio mediante el miedo a la destrucción de ambos. Política
maravillosa de la que ahora todos gozamos de su fruto.
No que la
Edad Atómica sea, o haya sido, un paraíso de conciertos el pensamiento puesto
en la salvación de las naciones y la redención de la Madre Tierra. ¡Para nada!
Pero la revolución tecnológica tenía que seguir su curso. Y, por una de esas
decisiones Maravillosas de la Providencia, los ojos de la Inteligencia humana
se abrieron; comenzaron a penetrar en las distancias astronómicas. Y, según se
fue extendiendo el campo universal a los ojos telescópicos de la Civilización,
aquel Universo del más Fuerte se fue evaporando, esfumándose como lo hace la
pompa de jabón que según sus creadores fuera.
Atónitos,
con los ojos incrédulos del que ve cómo sus ídolos se tambalean en su pedestal,
y no pueden aguantar el peso del terremoto que sacude los cimientos de la
tierra, las últimas generaciones de la Guerra Fría vieron cómo la religión de
Einstein y su doctrina cosmológica temblaban en su altar, y no había nada que
sus sacerdotes pudieran hacer para impedir su caída. Una vez más la Realidad
negó, niega y seguirá negando, la ideología del materialismo científico.
Primero negó su evangelio del más fuerte; luego negó su doctrina de la
necesidad de la guerra como instrumento biológico de civilización, y ahora hace
temblar los cimientos del Cosmos según la Ciencia.
15.
Pero
mejor que perderme en una crítica del comportamiento científico, prefiero pasar
directo a resaltar el desarrollo de la Civilización como resultado de la
evolución del lenguaje humano, caballo de batalla que nos ha conducido a la
victoria sobre aquella ausencia de conocimiento de la que el Hijo de Dios se
lamentara, diciendo: “Si no comprendéis las cosas de la Tierra, cómo vais a
comprender las del Cielo”.
No es un
ejercicio de retórica afirmar que el sentido, el objetivo, el fin hacia el que
han caminado estos dos milenios pasados ha sido la superación de aquella tara
intelectual. Recordemos que Dios había hablado como profeta, Dios había hablado
como legislador, Dios había hablado como rey y señor, finalmente Dios habló
como Padre, pero nunca nos habló Dios como la Inteligencia Creadora de Aquel
que, abriendo su boca, dijo: “Haya Luz”.
Y sin
embargo habiendo afirmado que creó el Universo en el seno de esta afirmación
estaba la promesa de hacerlo. Así pues, en el lamento del Hijo de Dios esta
promesa palpitaba en forma de Futuro que había de llegar, que a Él le hubiera
gustado ver para ya, pero que lamentablemente estaba por llegar. Y es que mucho
debería crecer la inteligencia del Hombre Clásico para poder comprender las
leyes de la Ciencia de la Creación.
El Camino
de la barbarie al alba de nuestro tiempo sería largo y estrecho; pero ese Día
vendría. La Historia le abriría su horizonte, y la Estrella de la Mañana que
anuncia la llegada del Nuevo Día haría brillar su luz sobre la Plenitud de las
Naciones.
16.
Viéndola
venir, desde la distancia en los siglos, uno de los Discípulos de Jesús la
saludó, diciendo: “La expectación ansiosa de la Creación está esperando la
manifestación de la gloria de la libertad de los hijos de Dios”. Hijos de Dios
que eran todos los Apóstoles de Jesucristo, al afirmar este Pablo que “la
Creación entera” estaba esperando la “Manifestación de la gloria de la libertad
de los hijos de Dios”, a su forma, a la manera tan inteligente que San Pedro le
reconociera, San Pablo profetizó el Nacimiento de este Día cuando Dios nos
hablaría cual ese Creador del Universo que se reconoció al principio de su
Libro. Es más, los dos primeros pasos en esta dirección habían sido dados ya.
Estaban
la Revelación y la Ciencia. Aun siendo cierto que entre las dos existía un
muro, el Cristianismo, como se vería en la primera mitad del primer milenio, lo
echó abajo, y a la luz de su Magisterio la Teología y la Ciencia aprendieron a
convivir, a crecer juntas. Obviamente la Civilización aun tendría que vivir
horas amargas y críticas; planeaban sobre su camino las Invasiones, la División
de las iglesias, la batalla entre la Fe y la Razón, y, al término de los dos
milenios, las Guerras Mundiales. Sólo al final el espíritu de Inteligencia
entraría en escena.
PRIMERA PARTE
CREACION DE LA LUZ DEL GÉNESIS
CAPÍTULO 2
AL PRINCIPIO CREÓ DIOS…
17.
Entramos
de lleno en el tema estrella de este libro: la Creación de nuestro Universo. Y,
para empezar, pues no podía ser de otra manera, he elegido la Revelación
Bíblica como camino al descubrimiento del Origen y Constitución de nuestros
Cielos y de nuestra Tierra. Por el mero hecho de haberse apartado el
pensamiento científico de la Revelación el derecho a fabricarse un Universo a
la medida de cada cual no queda, para nada, legitimado. La legitimación de los
modelos de universo, “siempre y cuando en su construcción se use como ladrillos
las ciencias de los números”, no es sino una forma sutil de reconocer en
privado, sin afirmarlo en público, la incapacidad de la Ciencia para desatarle
a Dios, Origen de todas las Ciencias, la correa de sus sandalias. ¿Pero acaso
podía ser de otra forma? Nacidos, como quien dice, Ayer, ¿pretendemos negar a
Dios para que nuestro orgullo se salva de la quiebra?
18.
Curiosamente
la Teología, contagiada por el atrevimiento del Ateísmo Científico, cayó
engañada por la impostura de la Cosmología del Siglo XX; y, participando de la
imposibilidad para acceder al Pensamiento de Dios, vino a hacerle creer a la
Iglesia que el Relato Creacional del Génesis no es sino otra metáfora sin
contenido científico alguno; y que el único objetivo de la Revelación del
Génesis consiste en relacionar la experiencia del Universo con la Idea de un
Creador Divino. Así pues, de aquí a promover un constante aggiornamento del
Texto adaptándolo a la mentalidad e inteligencia de los siglos, ¡¿qué?! Al
orgullo de la inteligentica le será siempre más útil negar su incapacidad para
ponerse a la altura del Dios Creador del Cosmos, que la admisión de la
imposibilidad de ponerse a la altura de la suela de los zapatos del Creador de
tanta maravilla como adorna el Vestido de nuestro Universo.
19.
Unos por
una razón y los otros por la otra, el hecho es que al entrar en el terreno de
la Omnisciencia Creadora todos lo hacemos como quien pisa territorio virgen.
Que los unos y los otros, los unos nieguen la existencia de un Dios Creador del
Universo y del Cosmos, y los otros afirmen la imposibilidad para entrar en
Palabra Creadora mediante el artilugio teológico de ser el Relato una Metáfora.
Más allá
de las creencias y opiniones de unos y otros, el Relato de la Creación del
Universo ha cumplido su función histórica de introducir el Hombre a su Creador.
En la
Mano de Dios el Derecho a la Intervención en su propia Creación, la Revelación
fue dada para descubrir la vanidad de toda inteligencia natural. Pero pues
que Dios no se gloría en reírse de sus criaturas, máxime cuando se ha unido a
su Creación en tanto que Padre, y siendo la Sabiduría lo contrario de la
Ignorancia, en el cuerpo literario de la Revelación venía sellada la Promesa
Todopoderosa del Acceso, en el espíritu de la Fe, de la Inteligencia del Hombre
a la Omnisciencia Creadora Divina.
Alegría
entonces, y dejemos que el río de los siglos arrastre al mar del Pasado los
argumentos que nacieron para enmascarar el fracaso de todos: científicos y
teólogos, para abrir la Puerta, entrar y ver.
20.
Dicho
esto, en mente el Pensamiento de Dios, el Texto Original del Génesis dice que:
“la
Tierra estaba … ¡confusa!”.
“Al
principio la Tierra estaba confusa y vacía”, es la frase completa.
En la
inmensa mayoría de las traducciones del original bíblico, especialmente desde
los días de la Rebelión de Lutero y Calvino contra la Unidad de la Iglesia
Universal fundada por el Señor Jesús, Rey Dios Hijo Unigénito, quien con su
Poderoso Verbo trajo a existencia la Luz, el Firmamento y toda vida con la que
fue preñada por su Creador la Madre Tierra, las palabras: “La Tierra estaba
confusa y vacía”, no son exactamente las mismas. Y se comprende. Los propios
traductores modernos se encontraron atrapados en la razón científica y, para
evitarles a sus lectores “la confusión”, prefirieron adaptar la Palabra de Dios
a la mente de los tiempos. Aquí, con total independencia de los complejos y
prejuicios de los tiempos y sus adaptaciones, pues que considero que Dios es
Eterno, he preferido mantener el Texto original y trabajar a partir de su
información. “Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba
confusa y vacía…”.
21. A
hora bien,
que la Tierra haya vivido un período geohistórico caracterizado por una
vacuidad planetaria (en lo que se refiere a la Biosfera) es un dato tan
elemental y evidente como que nacemos desnudos. Desde la óptica de la geología
clásica no se habla de un período histórico de vacuidad cortesaria al estilo que nos lo presenta el autor del Génesis. Pero si nosotros debiéramos
atenernos al criterio de la Geohistoria moderna tampoco sería correcto hablar
de una vacuidad para la superficie de la Tierra a imagen y semejanza de la que
vemos en la superficie de la Luna. Y precisamente de este tipo de vacuidad cortesaria es de la que nos habla el Autor de la
Revelación.
22.
La Luna,
por ejemplo; hablando de la Luna sí podemos decir y decimos “que está vacía”.
Por razones evidentes. En la Luna no hay plantas; la Luna no tiene atmósfera;
la Luna no tiene océanos; la Luna no tiene nada sobre su Corteza Externa en
razón de cuyas propiedades nos podamos permitir el lujo de afirmar que la Luna
tuvo, o está en camino de tener, una Biosfera. De la Corteza de la Luna, en
especial, aparte de no ser más que un interminable desierto que por no tener no
tiene siquiera restos de alguna civilización perdida en los pliegues de uno de
esos cataclismos asimovianos que tanto les gustaba a
los lectores del siglo XX; y de la Luna, en general, sí podemos afirmar y
afirmamos que “la Luna está vacía”. Sin atmósfera, sin océanos, sin
continentes, sin vida de ninguna clase, ni vegetal ni animal, la Luna está Hoy
tan vacía como Ayer lo estuvo la Tierra antes de abrir el Hijo de Dios su boca
y decir: “Haya Luz”.
23.
No hay
necesidad de insistir, y volver a insistir en la imagen geohistórica desde cuyo
cuadro el Verbo, abriendo su Boca, con su Todopoderosa Palabra vistió la
Desnudez de la Madre Tierra con el Manto de Hielos que Él llamó “la Luz”.
Cuando, pues, el Autor Divino nos Revela de la Tierra que “al Principio estuvo
vacía”, la foto científica que nos quiere transmitir y nos hace llegar su
Creador, Dios Padre, es ésta, la de una Luna supergigante llamada La Tierra. Y
sería a este Planeta en su Infancia, “desnudo” y expuesto a su destrucción, que
Dios Hijo se acercó, para maravilla de todos los hijos de Dios, “no de esta
Creación”, y abriendo su Boca dio Comienzo a la Creación del Género Humano.
24. Así
pues, y para ir abriendo horizontes, la escalera de los elementos naturales que
el Génesis nos invita a escalar nos planta delante de una Tierra sin océanos,
sin atmósfera, sin continentes, sin casquetes polares, sin plantas, sin
animales, sin aves ni peces. En una palabra, sin Biosfera. Y desde esta
retrospectiva, con toda la tranquilidad del mundo, un hombre de hace 35 siglos
le preguntaba a todos los sabios de todos los tiempos y lugares, nacidos y por
nacer:
Señoras y
señores, partiendo de aquel planeta vacío, tan vacío como la superficie de la
Luna: ¿cómo creó Dios el agua, el hielo, el aire, la tierra, el fuego? Es
decir, los océanos, los continentes, la atmósfera, los casquetes polares, las
plantas, las aves, los peces y toda vida.
Desde
entonces la pregunta del Autor de la Revelación ha estado pendiendo sobre la
inteligencia de los milenios.
25.
A estas
alturas en la distancia entre el autor divino y el lector del siglo XXI la
respuesta oficial, en boca de teólogos y científicos, es que Moisés se limitó a
fabricar una metáfora basada en una especie rara de hipérbole mística.
Personalmente no sé cómo llamar un fracaso que niega la posibilidad de
cualquier victoria, y en la afirmación de la Nada espera ahogar en el mar del
olvido su derrota. Puede que algún día llegue a encontrar la respuesta.
Mientras tanto la primera tarea de este libro es demostrar, contra Descartes,
que Dios no miente. La segunda, que los genios se creyeron más listos de lo que
en realidad fueron. Y la tercera, dar respuesta correcta a la pregunta hacia la
que ha caminado la Civilización: “¿Cómo creó Dios el Universo?”.
26.
La
necesidad que obliga a empezar por algún sitio nos ha plantado delante de la
Información Bíblica al caso:
“Al
principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba confusa y vacía, y
las Tinieblas cubrían la faz del Abismo, pero el espíritu de Dios se cernía
sobre la superficie de las Aguas. Dijo Dios: Haya Luz; y la Luz se hizo”.
¿Cuántas
veces ha sido leída esta Información? ¿Cuántas veces ha sido comentada esta
Revelación? ¡Cuántas generaciones han intentado arrancarle su secreto! ¿Y
cuántos pensadores fueron honestos consigo mismos y los demás y reconocieron
que el coeficiente intelectual de quien creó estos Cielos y esta Tierra está
tan lejos del coeficiente intelectual humano como lo está el Infierno del
Cielo?
(En este
libro el tiempo se entenderá siempre a escala geológica. Sobre la marcha ya se
irán abriendo horizontes. El Principio es el problema. Y el problema está en la
elección de la plataforma).
CAPÍTULO 3
CREACIÓN DE LA TIERRA
27.
La
Información bíblica nos planta sobre una plataforma geológica específica. En
concreto, la Revelación extiende a nuestros pies un período geohistórico. Si
desde su Información (“la Tierra estaba vacía”) miramos alrededor, y borramos
de la superficie del Globo todos los elementos clásicos de la Naturaleza:
atmósfera, continentes, océanos y casquetes polares; ¿qué es lo que nos queda?
¡Nos queda un planeta vacío el día antes del Nacimiento de su Biosfera! Mas el
punto hacia el que la inteligencia ha sido puesta en marcha se centra en la
búsqueda de la respuesta tras la cual se perdieron tantos esfuerzos. Quiero
decir: partiendo de un planeta de esas características geológicas, con una
corteza primaria carente de cualquier elemento natural con el que empezar a
hacer algo, la imagen más cercana a su estado primario la visión de la
superficie de la Luna, partiendo de este estado primario la pregunta es: ¿Cómo
se las arregló Dios para crear la Biosfera? Esta sería la forma antigua de
enfocar el tema. Pero hay otra.
28.
Enfoquemos
el tema desde una perspectiva nueva. ¿Por qué no nos hacemos a nosotros mismos
la pregunta? A saber: ¿Qué serie de procesos físicos tendríamos que
desencadenar, controlar y dirigir para trabajando con una plataforma geológica
en dicho estado de vacuidad poder crear la Biosfera?
¡Ver para
creer! En el futuro veremos con los ojos de la cara a Dios en acción, y nos
maravillaremos contemplando cómo hace Dios sus Obras. Hablando sobre las cuales
su Hijo, mientras nos lanzó una Invitación a asistir al Espectáculo de la
Creación, nos maravilla diciéndonos “que su Padre hará Obras más grandes que
ésta”. De lo cual también entendemos que esa Invitación fue la Causa de la
Participación de los hijos de Dios en esta Obra, la Creación de nuestros Cielos
y de nuestra Tierra; Invitación que llegó a su felicidad suprema cuando
llamando a sus hijos los hizo partícipes de nuestra Formación, y diciendo
“Hagamos al Hombre nuestra Imagen y a nuestra Semejanza”, la Invitación fue
abierta a la Participación en el Acto Creador. Dicho lo cual, y para no perdernos
en caminos paralelos, y pues que el Origen de nuestro Universo no puede ser
visto por nosotros sino con los ojos de la Inteligencia, será con estos ojos de
la inteligencia que vamos a ver cómo Dios creó la Luz, y todas las cosas.
29.
Ni que
decirse tiene que la recuperación para la Memoria de la Humanidad de una
Realidad Histórica a la que se le negó al Género Humano el acceso, por lógica
ha de chocar con los sistemas cosmológicos que, para llenar ese vacío, el Mundo
Moderno se creó. Irrelevantes los detalles sobre los orígenes de los sistemas
cosmológicos del siglo XX, a los que para darles mayor veracidad virtual se les
asignó el tiempo incluso en nanosegundos, la entrada en juego del verdadero
sistema histórico en el origen del Universo tiene que noquear la inteligencia
de todos aquellos cuyo pensamiento está anclado aun en el océano bajo cuyas
aguas murió el Mundo Moderno. Por mi parte, acostumbrado a navegar libremente
por el Conocimiento de las Memorias del Universo, siempre corro el peligro de
avanzar a más velocidad de la que el lector pueda seguirme. Confío en poder
superar este problema. Al menos yo así lo espero. La plataforma geohistórica de
la que vamos a partir la he dibujado. Al alba del Primer Día del Génesis la Tierra
estaba vacía, desnuda, sin Biosfera, ni océanos, ni continentes, ni atmósfera,
ni casquetes polares. Ninguno de los elementos naturales vestía la desnudez de
la Tierra el día después de su nacimiento.
30.
De hecho,
Dios creó la Tierra en las Tinieblas, pues el Autor escribe que una vez creada
la Luz, Dios separó la Luz de las Tinieblas; y luego dice, que “creó Dios las
estrellas para separar la Luz de las Tinieblas”. De aquí la pregunta: ¿Dónde
quedaban, y quedan, esas Tinieblas “que cubrían la Haz del Abismo” entre las
cuales Dios creó la Luz? Esta cuestión recibirá a su tiempo su debida
respuesta. De lo que se lee se ve, así, a ojo de águila, que dondequiera que se
hallasen esas Tinieblas entre las que creó Dios la Luz, en su Origen la Tierra
no fue creada en el seno de las estrellas de nuestros Cielos. Afirmación
temprana avanzando sobre alas de aurora, pero que se la verá cubriendo el
firmamento del Siglo con la potencia del Sol apartando la Noche del Día. Basta
coger papel y lápiz, animar la información partiendo del Principio, relacionar
Luz con Tierra y hallarse con una imagen revolucionaria en la plenitud de su
grandeza.
31. En
verdad mi trabajo en esta Introducción consistirá en hacer dicha Relación,
integrarla en la Historia de la Tierra y, partiendo de este cuadro, abrir la
Puerta de la Luz de la Inteligencia a todas las ciencias. ¿Hay algo más natural
que conocer de dónde venimos?
Por lo
pronto, una vez sobre el papel situado el Mar de las estrellas de nuestros
Cielos entre la Luz y las Tinieblas, la Admiración no sólo se despierta, sino
que nos abre los ojos a un Escenario Creador rayano en la incredulidad: “¿La
Tierra fue creada al otro lado del Mar de las estrellas de nuestros Cielos?”.
Pero
dejemos que la Luz nos despierte, nos abra los ojos, y la “potencia” ahogada,
creada para devenir “acto”, esta Vocación de una Inteligencia nacida para
crecer en la Omnisciencia natural a su Creador, realice esa Naturaleza tan
nuestra, por culpa de una Rebelión ahogada en el abismo de la Ignorancia, madre
de todas los Crímenes, entre cuyos ríos de sangre la Madre Tierra se siente
morir de vergüenza y tristeza ante los ojos del Cielo. Por ella levanto yo mi
alma del polvo, y quiera Dios hacer de nuestras lágrimas de horror, ante un
odio que no cesa, ríos de alegría que jamás se sequen .
32.
En lo que
a la inteligencia de la Creación se refiere ¡qué padre no les descubrirá a sus
hijos sus más íntimos secretos! Creada fue la Tierra allá, en las Tinieblas, al
otro lado de las estrellas del Firmamento. Sí, ¿ pero por qué ?
Desde la
distancia vista, en su Origen la Tierra dibujaba en el espacio un planeta con
toda la cara de un satélite, tipo Luna, sólo que muchas veces más grande.
Planeta
“vacío” sobre ese Abismo cuya Haz estaba cubierta por las Tinieblas, ¡¡cómo no
sentirse confusa?! ¿La creó su Dios para abandonarla en las Tinieblas? ¿Dónde
estaba ese esposo estelar que le había dado su Creador para ser ella su esposa
celestial? Desde su nacimiento Tierra y Sol habían sido prometidos en
matrimonio perpetuo; de su abrazo, la Vida a Imagen de Dios emergería para
alegría de todas las estrellas.
Separada
de sus hermanos los planetas, abandonada en las Tinieblas que cubren la Haz del
Abismo al otro lado del Mundo de las estrellas, la Muerte rodeándola, su futuro
pendiendo de un hilo bajo un puente de piedra, ¡cómo no sentir la Confusión
rajando el alma!
33.
¿Promete
Dios aleluyas que enloquecen de alegría y una vez consumado el nacimiento le da
la espalda a su criatura, la entrega a su destrucción, y vamos a otra cosa? Ay,
el corazón de la Tierra, ese corazón tierno en su esperanza más fuerte que el
rayo y la tormenta, entregado a la soledad perpetua que precede a la
desintegración de la consciencia y de la razón. “Ay, mi alma, que se me parte
en pedazos ante la indiferencia de mi Creador”, llora descompuesta la Madre que
nunca parió, y en su Confusión siente creer que nunca parirá. Se anunció la
boda, se la eligió una dama de honor, bella como sola ella, esa Luna que espera
en silencio con su ramo de flores la llegada de su señora y reina, y al poco se
vio la Tierra abandonada en las Tinieblas....
34.
“Vacía y
confusa”, abandonada en las Tinieblas al otro lado del mundo de las estrellas,
la Tierra se encoge, brazos alrededor de rodillas, esperando la Muerte. Ya la
rodea. Ya se deja caer sin fuerzas. El sueño que todo lo cura, arrojándola de
la Creación como piedra que se rompió al golpe del escultor, se la llevará al
polvo del que la sacó su Creador. La Tierra respira sin aliento. Se tumba
alrededor de la última chispa de calor. Es la Sabiduría que abrazándola la
cubre con una manta, y al oído le susurra palabras de confianza y amor:
“Aguanta, hija mía, ya llega tu Creador”. Este era el escenario; y esta será la
plataforma desde la que empezaremos a subir la escalera de los elementos
naturales.
CAPÍTULO 4
CREACIÓN DE LA BIOSFERA
35.
Tenemos,
pues, dos realidades: la Tierra de un lado, y del otro tenemos a Dios. Aquí se
trata de saber, cómo partiendo de aquella plataforma geológica, “vacía”, creó
Dios la Biosfera. Dije antes que esta pregunta nos la podríamos hacer a
nosotros mismos. Pues conocedores de las ciencias de la materia y su
comportamiento siempre podríamos poner sobre la mesa una secuencia geofísica
que se aproxime lo más posible al modelo histórico real. Y lo dije porque este
es el mismo problema al que se enfrentó Dios y debería resolver. Y resolvió.
Sobre lo cual no es necesario explayarse ni machacar más de la cuenta. Los
resultados saltan a la vista y llenan todo lo que contiene la Tierra.
36.
El hecho es que “Él conocía la respuesta” y
porque la conocía Dios resolvió el problema de la creación de la Biosfera
partiendo de aquella estructura geológica en apariencia informe. Y Él conocía
la respuesta porque Dios conocía todas las igualdades que las ecuaciones
geofísicas le ponen sobre la mesa. Perfecto conocedor de esas ecuaciones y sus
soluciones, Dios se levantó, subió al escenario, abrió su boca y dio a conocer
su Verbo: “Haya Luz”.
37.
Hablamos
de la Fusión del cuerpo geofísico externo. Y aquí podríamos lanzarnos a la
redacción de una fusión por fuego desde el exterior, o bien traer a estrado una
fusión causada por una compresión desde afuera hacia adentro, tal cual si el
campo gravitatorio se colapsase en sí mismo hasta reducir su radio a la mínima
expresión posible. De mantenernos la Ignorancia esclavizados al Muro de la
Muerte la elección estaría abierta. No es este el caso, y en consecuencia paso
al grano.
38.
El
primer paso que Dios dio para proceder a la fusión del cuerpo geofísico
fue “la elevación de la densidad por unidad cúbica astrofísica del campo
gravitatorio terrestre”. El efecto inmediato fue el que sigue: Enseguida la
Tierra comenzó a girar sobre su eje a velocidad cada vez más alta. Bajo la
presión gravitatoria generada, como una ráfaga de viento le comunica a todo lo
que está en los bordes de su trayectoria un movimiento acelerado, el Globo
terrestre comenzó a rotar sobre su eje a velocidades cada vez más elevadas.
Este fue el primer efecto.
39.
En lo que se refiere a los fundamentos de esta
Naturaleza de los campos gravitatorios implicados en un espacio tridimensional
específico, tal que la densidad puede elevarse, o reducirse acorde a la ley de
la transformación de la energía, estando esta Naturaleza de los Campos en la
raíz de la relación entre la energía universal y la materia astrofísica, la
Creación no hubiera podido tener nacimiento sin ser Dios un Conocedor hasta el
infinito de esta Relación Cosmológica en la base de la Expansión del Cosmos y
de la Construcción de Universos.
La
transformación de la energía gravitatoria en fuerzas físicas materiales: Campos
eléctricos, luz, energía cósmica, etcétera, es, en efecto, el puntal maestro
sobre el que todo el edificio de la Creación basa su estructura. Ya se verá en
lo que viene lo que esta Relación implica y significa. Pero sigamos.
40.
Por
consiguiente, de rotación cero, cual le es natural a todo cuerpo astrofísico
cuyo Núcleo se halla al borde del colapso, la Tierra comenzó a girar sobre su
eje a velocidad cada vez mayor. Velocidad de rotación que Dios calculó acorde a
la necesidad. La elevación cinética del cuerpo de la Tierra debía estar en
correspondencia con la densidad gravitatoria por unidad cúbica astrofísica que
la había de producir. Esta correspondencia entre densidad gravitatoria de un
campo y los parámetros termodinámicos de los cuerpos astrofísicos es una de las
leyes fundamentales del comportamiento de la Materia Astrofísica.
41.
Este fue, pues, el primer tramo de la
secuencia geohistórica en el Origen de nuestra Biosfera. Y es que el efecto de
Fusión del cuerpo geofísico externo: Manto y Corteza, en respuesta a la
Activación del Núcleo Astrofísico de la Tierra, no se hizo esperar. Veamos si
podemos entrar en el cuadro y desde el interior del lienzo sentir el Movimiento
que por ser Memoria se encuentra como objeto de decoración colgado en la Pared
de nuestra Historia Universal.
Dado que
sabemos que la Materia que reacciona a la Gravedad de forma directa es la
Materia Astrofísica, y por los efectos llegando a la causa comprendemos que los
parámetros cinéticos de un cuerpo estelar proceden de esta relación de
correspondencia con las propiedades del campo gravitatorio en que se ubica,
podemos abrir nuestra inteligencia a la aceleración rotativa del Núcleo de la
Tierra como efecto de la elevación de la Densidad del Campo Gravitatorio de la
Tierra que Dios creó.
42.
Creada
esta Activación del Núcleo Astrofísico de la Tierra por la que el Transformador
Geo-Nuclear se dio a la producción de Fuerzas Físicas Naturales a su Cuerpo, a
saber, fuerzas electromagnéticas y calor, el pulso sismológico de la estructura
geofísica interna se disparó, viviendo en el Acto tanto el Manto como la
Corteza de la Tierra el efecto natural a su sujeción al proceso de expansión
del Núcleo físico desatado por Dios, de un lado, y su elevación térmica, del
otro.
43.
Como el
rugir del rey de la selva cuando se despierta, como los ecos de los primeros
rayos de la tormenta, como una estrella en el día de su Implosión, como un
terremoto de proporciones astronómicas sacudiendo el Manto bajo el que el
Núcleo había estado durmiendo, ambos, Manto y Corteza, comenzaron a calentarse
y a crujir bajo una sinfonía de terremotos y volcanes. El espectáculo del
despertar de aquél gigante que yacía dormido en el corazón de la Tierra
transformó la superficie terrestre en un mar de lava viva sacudida por un
proceso vulcanológico de indescriptible poder y belleza.
Como el
soldado que obedece a su rey y señor y a la orden de batalla pega un brinco,
agarra la espada y el escudo y sin pensárselo se lanza al combate rugiendo con
la voz de un volcán, y con el poder de unas piernas que levantan terremotos
hace crujir el suelo bajo sus pies, de esta manera maravillosa, en unas horas
geológicas aquella Tierra “confusa y vacía” se convirtió en un océano de lava
viva, bajo cuyas corrientes pareciera moverse un ejército de volcanes luchando
contra las olas magmáticas de un Manto que había roto los diques exteriores y
campeaba alegre por la superficie de la Tierra.
Maremotos,
gigantescos tsunamis de lava sacudieron la superficie terráquea; de sus crestas
salieron despedidos a la estratosfera islas de magma, que, enfriándose, se
convirtieron en roca y volvieron a caer al océano de fuego con el estruendo del
meteorito, del cometa.
CAPÍTULO 5
FUSIÓN DE LA CORTEZA
44.
Vemos
pues, que tomando de lo que se ve lo que se deduce, tal cual la inercia por sí
misma propone, que partiendo de lo que se tiene las consecuencias a las que
conducen los hechos no admite incongruencias, si bien es cierto que el que
tiene no suele valorar lo que otro pierde; es siguiendo esta línea de
pensamiento que la respuesta de orden físico al enigma bíblico pone en
movimiento una serie geofísica cuyas principales estaciones de recorrido son:
1º-Fusión
de la Corteza Primaria
y
2º-Sublimación de la Proto-Atmósfera resultante.
45.
El motor
de esta serie geohistórica fue el Núcleo. La energía necesaria para provocar
este cambio de estado la produjo Dios mediante la aceleración del ritmo de
trabajo del Núcleo; aceleración revolucionaria efecto de la elevación de la
Densidad Gravitatoria por Unidad Cúbica Astrofísica del Campo Gravitatorio
Terrestre.
En
términos prácticos, comparando ahora el Cuerpo Geofísico con una Máquina,
digamos que Dios llenó el tanque (Campo Terrestre) de energía (Gravedad),
ocasionando de esta manera la elevación automática de los parámetros del Motor
Geonuclear al Punto Crítico de Implosión Astrofísica.
(El hecho
de que este Punto Crítico no fuera rebasado se ve por los efectos causantes de
la Sublimación de la Proto-Atmósfera, a su vez origen de los casquetes polares,
sin los cuales el Sistema Biosférico no hubiese nacido, y cuya desaparición
presupone su caída irrecuperable).
Así pues,
una vez que la Corteza Primaria se hubo transformado en un mar de lava viva,
abarcando sus costas de un polo al otro polo del Globo, y la Proto-Atmósfera
(Primigenia) levantó su cuerpo hasta el techo del Planeta, el cuerpo geonuclear
comenzó a ralentizar su número de revoluciones por unidad geológica de tiempo.
46.
Era ya el
Mediodía cuando los gases producidos por la fusión cortesaria se habían acumulado alrededor del Globo y dado origen a una Atmósfera
Planetaria, primitiva, pero que contenía en su volumen todos los elementos
necesarios para dar a luz a nuestra Biosfera.
Aquella
Atmósfera siguió creciendo durante toda la Mañana y con el paso de las Horas
empezó a ocultar bajo su volumen enrarecido el mar de magma que le diera
origen.
(Siempre
hablando a grandes rasgos, grosso modo, en líneas generales, concentrando la
atención en el todo en preferencia a los detalles. Estas cosas pasaron durante
la Mañana del Día Primero. Todavía quedaba una Tarde por delante).
47.
Teniendo
en cuenta la mecánica de la fusión de los sólidos, una lección para parvulitos
que se suele dar en todas las clases desde tiempos muy antiguos, y que nos
ahorraremos su meollo, obviando el conocimiento íntimo de las estructuras
cristalinas y la manipulación a que se presta desde la química como desde la
física, y entendiendo que esta mecánica elemental fue la que Dios le aplicó a
la Corteza Primaria de la Tierra, podemos afirmar sin miedo a una caída en el
absolutismo de la todopoderosa razón de la ciencia, y menos aún en la trampa nobelesca de la dogmática de la Academia, que la
estabilización dinámica del edificio geofísico externo de aquella Tierra
Primaria surgió como consecuencia del decrecimiento de la actividad sismológica
de su cuerpo interno. Digamos que la Fuerza que empleó Dios para jugar con la
Tierra como si se tratase de una batería de volcanes con la que componer una
sinfonía única, espectacular, maravillosa y alucinante, y después de haberle
sacado chispas y truenos a los platillos, bien porque se hubiera cansado y no
pudiera más, bien porque destrozó las baquetas, el hecho es que la Fuerza cayó,
y se hizo el silencio. Traducido al cristiano:
48.
Siguiendo
la ley de la inercia, la energía causante de la fusión de la Corteza Primaria
una vez cumplido su trabajo, regresó al estado de equilibrio anterior al
momento de abrir Dios su boca y dar a conocer su Palabra: “Haya luz”. De manera
que según el silencio se fue haciendo más espeso, hasta igualar la espesura de
la Atmósfera Primaria así creada, el color rojo y amarillento volcánico de la
Corteza Primaria empezó a difuminarse, a caer, y a adquirir el color de la
materia sólida volcánica. Y así al entrar en la recta de la Tarde del Primer
Día del Génesis, la Tierra comenzó a regresar a su estado natural de equilibrio
entre las diferentes partes que componen su cuerpo geofísico.
49.
La
estación terminal de este proceso (creación de la Atmósfera Primigenia
mediante) era la Sublimación de esa Proto-Atmósfera cuya composición química
primaria podemos compararla a la de los planetas “gaseosos” cuya evolución no
fue sometida a este acontecimiento especial, si bien no olvidando la
fenomenología única a que Dios sometió la formación de la Corteza Primaria de
la Tierra, asunto que se tocará cuando le toque y le convenga al ritmo de esta
Introducción.
Por lo
tanto, y siguiendo, una vez aislada la Tierra de una fuente de energía externa
con la que entablar un chat de energía, por introducir caracteres diarios en el
tema, el Núcleo de la Tierra, a raíz de la transformación del campo
gravitatorio en fuerzas mecánicas, el Núcleo entró en una peligrosa recta de
colapso astrofísico (asunto éste que se tocará igualmente cuando convenga y
venga a cuento. Lo importante son los hechos, y el hecho fue que:) Durante el
recorrido del “estado de fusión masiva” al “estado de equilibrio geofísico” se
solidificó la Corteza de la Tierra y la Proto-Atmósfera, como resultado, entró
en una fase de Sublimación Súbita.
50.
Al caer
la Noche del Primer Día, sin ir más lejos, la Proto-Atmósfera se había
transformado en un Manto de Hielo. Manto de Hielo que cubrió la Tierra de polo
norte a polo sur, y es la Luz de la que habla el Génesis. Grosso modo: del
Fuego al Hielo.
CAPÍTULO 6
CREACIÓN DE LA ATMÓSFERA PRIMIGENIA
51.
Naturalmente
he pasado por este Primer Día lo más rápido posible pensando en trabajar desde
una base sólida. No quería que sin saber de qué estoy hablando el lector se
pierda en el intento de comprender la idea que le estoy dibujando.
Fusión de
la Corteza Primaria y Sublimación de la Atmósfera Primigenia, estos fueron los
dos procesos principales que Dios produjo durante el Primer Día.
(El
factor tiempo se queda en la incógnita. No seré yo quien le ponga números al
tiempo de desarrollo que empleó Dios en cada proceso. Por las razones que
iremos viendo mi consejo al lector es que tampoco se preocupe demasiado. Sobre
todo, porque siendo Dios omnipotente y una vez definida la potencia desde la
relación de la fuerza con el trabajo una de las cosas al alcance de la mano del
Creador es acelerar un proceso a su máxima expresión posible. Cuando hablo de
omnipotencia la entiendo desde esta óptica. Lógicamente la materia pone unos
topes, hacia arriba y hacia abajo. También lo doy por sentado).
52.
¿Pero
¿qué hizo Dios para desencadenar la rotación acelerada del Globo en el origen
de la fusión de su cuerpo geofísico? Muy bien, “Dios dijo y así se hizo”. Yo
soy el primero en pasar olímpicamente de preocuparme de cómo lo hiciera o cómo
hace Dios lo que quiere hacer. El caso es que creado a su imagen y semejanza
mirar para otro sitio y despreocuparme de una respuesta sin la que mi ser se
sentiría insatisfecho, no es lo mío. No me basta creer. Quiero decir, me sobra,
pero si puedo ver, y como resulta que tengo ojos para ver, si veo, mejor
todavía. Así que insisto:
¿Qué
fuerza capaz de provocar semejante serie de procesos geofísicos puso Dios en
acción para desencadenar de aquella manera la rotación acelerada del globo
terráqueo?
Lo que
Dios llevó a cabo al alba del Primer Día fue generar un campo de energía. (Ya
veremos que la Naturaleza Divina y la Esencia del espíritu Creador se
encuentran en la sustancia de esta declaración: “Dios es Energía”, sobre cuyo
campo ya tendremos tiempo de ir abriéndonos camino. De hecho, a medida que la
inteligencia se vaya abriendo camino a la contemplación de la Naturaleza
Increada del Ser Divino iremos viendo cómo la energía creadora se transforma en
las fuerzas naturales al cuerpo sobre el que el Acto Creador se está
realizando). Lo primero, por tanto, que Dios hizo al alba de este Día Primero
fue generar un campo de energía. Y lo segundo proyectar ese campo de energía
sobre la Tierra.
53.
Decía yo
que lo primero que hizo Dios al alba de este Día Primero fue generar un campo
de energía. Y lo segundo proyectar ese campo de energía sobre la Tierra. Y
declaré yo que Dios es Energía; y que su manifestación física se produce
mediante su transformación en la naturaleza del campo del objeto sobre el que
Dios proyecta su Fuerza. En el caso que nos ocupa, la Tierra, el campo de
energía que Dios generó se transformó en energía gravitatoria.
54.
De una
forma más movida, para no perdernos en movimientos por su peso científico muy
lentos, diré que el campo gravitatorio terrestre absorbió aquel río de energía
y dobló su densidad media por unidad cúbica astrofísica. Esto de un sitio. Y
del otro, que Dios dobló la densidad original del campo gravitatorio terrestre
en razón de los cálculos estimados que había hecho para llevar el Núcleo de la
Tierra a su Punto de Implosión Astrofísica, efecto de cuya implosión sería la
fusión de la Corteza Primaria.
La
consecuencia inmediata de la multiplicación de energía por unidad cúbica
astrofísica a que se vio sujeto el campo gravitatorio terrestre fue producir el
efecto de rotación orbital acelerada que emprendió la Tierra. (Según vayamos
avanzando ya se irá viendo en qué medida la velocidad de transformación de la
energía gravitatoria en masa y calor, y la velocidad de rotación del cuerpo
celeste considerado mantienen una especie de relación semejante a la de
cualquier máquina con el combustible que le es necesario para su
funcionamiento).
55.
Ya sé, me
imagino que enfocado el tema a esta velocidad no parece que comparar el campo
gravitatorio con un tanque de combustible que se llene y se vacíe nos vaya a
llevar a ninguna parte. Pero eso es lo que pasó, la respuesta automática de la
Tierra a la multiplicación de la densidad media de su campo gravitatorio fue la
aceleración instantánea del número de revoluciones a que se había estado
moviendo hasta entonces su Núcleo. Y la respuesta del Núcleo a la elevación de
sus revoluciones de trabajo fue la producción de calor.
(Más
superficialmente o menos en profundidad, quien menos, quien más, conoce cuál es
el producto final de la fusión de los sólidos. Digo esto hablando sobre la
fusión de la Corteza Primaria. Los volcanes son el mejor ejemplo que pueda yo
llamar en mi ayuda. La asociación entre erupción volcánica y masas de gases
elevándose al cielo es un clásico de la Naturaleza, y la foto nos ahorra tener
que navegar por entre las redes cristalinas y sus enlaces moleculares, viaje
placentero para algunos, bastante pesado para otros. A nivel industrial los
altos hornos nos ofrecen gratuitamente otro ejemplo. Pero si lo que nos
preocupa es conocer a fondo el tema lo mejor es servirse de un experto en
ciencias de la Naturaleza y preguntarle cómo se las arregla la materia sólida
para retardar lo peor; después de todo el comportamiento de las redes
cristalinas sometidas a una fuente de calor en alza es un caso omnipresente en
los manuales más elementales de física).
56.
Las
preguntas que aquí nos traen de cabeza son las siguientes:
¿Qué iba
Dios buscando al poner a tope los motores del transformador geofísico?
¿Qué
pretendía al provocar la aceleración de las revoluciones de trabajo del Núcleo
de la Tierra y producir la fusión de la Corteza Primaria?
(Las
otras cosas que he dejado en el aire, la naturaleza química de la Corteza
Primaria y su formación son detalles que intentaré recoger más adelante cuando
entre en el capítulo de la Creación de la Tierra. En su momento procuraré
entrar también en la naturaleza astrofísica del Núcleo y la relación que la
materia estelar y los campos gravitatorios mantienen y están en el origen de
las propiedades del cosmos. Apuntar, como he hecho, que esa relación
energía-materia se traduce en luz y calor no es una idea gratuita, sino
simplemente la forma más natural y sencilla de explicar el proceso básico en el
que las estrellas y las galaxias tienen su origen y acorde a cuya fenomenología
se distribuyen e interaccionan. Pero pues que lo prometido es deuda espero
acordarme más adelante, y si no lo hiciera espero que el lector disculpe este
tic psicológico que me afecta a la hora de pagar “deudas”).
57.
Regresemos
entonces, recojamos el hilo y sigamos la senda que en las tinieblas del túnel
la Luz nos marca. Iba diciendo que una vez activado el Núcleo, por la presión
de la multiplicación de la densidad gravitatoria del campo terrestre, la
transformación de la energía en calor precedió a la fusión del cuerpo
geofísico. Y preguntaba luego qué es lo que esperaba Dios obtener de esta
fusión.
A raíz de
la representación de la fusión de la Corteza Primaria la respuesta es la
siguiente: Dios iba buscando la producción de una Atmósfera químicamente
predeterminada. En otras palabras, el efecto final que Dios produjo al pisar el
acelerador del transformador geonuclear tenía en la Atmósfera Primaria su
estrella polar.
(Obviaremos
en esta sección todo lo referente a las matemáticas de control de vuelo desde
el estado inicial al final. La lógica de la victoria alcanzada implica en su
estructura y desarrollo la superación de un complejo sistema de incógnitas. Los
resultados a la vista no sería justo arriesgarse a perder el hilo en base a
consideraciones específicas “sólo aptas para genios”. Pero sí sería bueno dejar
claro que la necesidad de atravesar ese mar de ecuaciones tenía el futuro por
premio. Cualquier error a la hora de doblar la densidad gravitatoria por unidad
cúbica astrofísica más allá de un punto crítico hubiera conducido al sistema
geofísico a su transformación en una especie de supernova planetaria. En ese
caso la Tierra se hubiera desintegrado en un enjambre de meteoritos. Pero
regresemos al tema).
58.
Iba
diciendo que una vez alcanzado el Mediodía de esta Jornada, la Tierra se
encontró envuelta en una Atmósfera, super saturada con uno de los elementos más
abundantes en los espacios exteriores, el Hidrógeno. En todos los demás
aspectos la atmósfera terráquea era semejante a las atmósferas de los demás
planetas. En colores digamos que del blanco y negro típico del cuerpo lunar la
Tierra pasó al rojo brillante y vivo de las fulguraciones solares, sólo que, en
líquido, para finalmente irse apagando y enfriarse hasta desvanecerse su
superficie en el seno de una nube espesa, tan envolvente y enigmática como una
nebulosa que orbitase alrededor de un campo imaginario a la velocidad de
crucero de un cometa de Navidad. Digamos... Y dejémoslo ahí.
CAPÍTULO 7
CREACIÓN DE LA LUZ
59.
Y
seguimos. (Espero que me hayáis seguido el hilo hasta aquí y la velocidad a la
que mi pensamiento se ha lanzado a recrear las Memorias de nuestro Universo no
os haya supuesto ningún inconveniente). Sigamos pues. Una vez que la Tierra
transformó la energía que su Creador le suministrara en fuerzas naturales a su
sistema geofísico, y la implosión geonuclear provocó en la arquitectura de su
cuerpo los dos procesos mecánicos descritos: Fusión de la Corteza Primaria y
Producción de la Atmósfera Primigenia; una vez esta primera secuencia
materializada, el motor geonuclear fue bajando sus revoluciones de trabajo
hasta alcanzar un nuevo estado de equilibrio.
60.
Desde los
manuales de Física se le puede seguir la pista a este proceso. De hecho no hay
más que invertir la secuencia, bajar la velocidad de rotación del Globo,
también la temperatura del Planeta, y lo demás es un juego de niños, aunque
todo hay que decirlo: de niños, sí, pero de niños intelectualmente capacitados
para ver el juego de fuerzas que supone el Sistema de la Creación, en el que
Dios entra como “fuente universal de energía”, y donde el campo gravitatorio se
manifiesta acorde a los principios clásicos de la energía, es decir, se
transforma, en este caso en las fuerzas naturales al cuerpo astrofísico
determinado, transformación que está en la raíz del movimiento universal y hace
posible la existencia tanto de estructuras sistemológicas astrofísicas puntuales, bien abiertas o globulares, cuanto de estructuras
estilo el tipo de las galaxias; no en vano, tomando siempre el Verbo como
fuente de inspiración, verdad que se verá sobre la marcha cuando entremos en la
creación del Firmamento, Dios habla de la Gravedad como de esas “aguas” “que
están encima del Firmamento…”, abriéndonos de esta manera nuestro Creador la
inteligencia a la comparación de la Gravedad con el elemento líquido, realidad
a que Él mismo está acostumbrado, le es natural y desde esta realidad :
Gravedad = combustible líquido, Él trabaja. Ciertamente Gravedad en cuanto
“energía líquida singular”, pero esto ya se verá con más detenimiento sobre la
marcha.
61.
Así pues,
una vez transformada la multiplicación extra del volumen original del campo
gravitatorio que Dios causara diciendo “Hágase la Luz”, transformación de
energía en el trabajo que implicaba de la Fusión del cuerpo geofísico externo,
y una vez consumada la Fusión de la Corteza primaria y del Manto Geológico,
esta serie consumada, bajó la velocidad de rotación del Núcleo del Globo
terráqueo, y en su bajada arrastró la temperatura general del Planeta en su
caída. Las dos consecuencias inmediatas del descenso de temperatura en todo el
cuerpo geofísico fueron:
1º-Formación
de la Litosfera
y 2º-
Sublimación de la Atmósfera.
62.
Lo que
dije antes, lo machaco ahora. Mi costumbre de tratar con estos procesos como
parte de mi Memoria Viva me lleva por inercia a saltar por encima de tramos
secuenciales que a los ojos de los demás pudieran ser no tan obvios. Me
explico. Si dije que la velocidad de rotación y la velocidad de transformación
de la gravedad en luz y calor están en relación directa, y ahora digo que la
velocidad de rotación de la Tierra comenzó a bajar, se entiende que este
descenso le afectó al Núcleo. Sus revoluciones de trabajo en caída vertical
descendente una vez que el combustible suministrado había sido consumido en el
proceso de transformación de la gravedad en calor, la temperatura geológica
general comenzó a descender. Primero la del Núcleo, luego la del Manto, y
finalmente la de la Corteza. Consecuencia de este enfriamiento sería la
creación del anillo litosférico y la sublimación de la Atmósfera. Sobre esta
sublimación vamos a tratar a continuación.
63.
Y una vez
más, hablando sobre la Fusión de la Corteza Primaria, insisto en la
elementalidad del conocimiento de la fusión de los sólidos como línea de salida
a la hora de entender el cambio en la estructura cristalina que se produjo en
la estructura de la Tierra a raíz de la Fusión de su cuerpo geofísico primario.
En este orden el precondicionamiento artificial
existente, en lo universal, respecto al origen natural de los planetas es un
muro a superar por el lector. Esa imagen arquetípica para ignorantes que
todavía se mueven a ciegas en el túnel de las vergüenzas del Siglo XX, donde
una Gravedad que sale por arte de magia de la Nada comprime un mar de materia
flotante que sale del sombrero del merlín de turno, y abracadabra produce un
ente físico, esta imagen, cual se desprende del propio discurso, le viene al
dedo a un cuento de Alicia en el país de la ciencia-ficción. Y nada más.
64.
Toda
inteligencia que se precie y trabaje con un sistema donde los valores
astrofísicos vienen determinados por la relación entre la materia (estrella) y
la energía (gravedad) alcanza la conclusión, tomando la Astroiconografía como reflejo de la Realidad, que el enfriamiento temporal de los cuerpos
estelares provoca el estacionamiento de la materia nebular sobre su cuerpo
externo, siendo éste el Origen Natural de los Planetas. En el caso del Origen
del Planeta Tierra su Singularidad Cósmica procede del hecho de ser su Origen
una Aplicación directa de la Inteligencia Creadora sobre el sistema
materia-energía, (asunto este en el que entraremos a su tiempo), y determinó
tanto los parámetros geofísicos primarios cuanto los efectos geohistóricos
deducibles de dichas Aplicación Creativa. Aquí podríamos preguntarnos por qué
Dios no se limitó entonces a jugar con un Planeta con Origen Natural; cuestión
que será respondida conforme avancemos pero que implica a la Teología, pues
tiene que ver con el Porqué, siendo el Cómo el terreno propio de las Ciencias
Físicas.
65.
Regresando
a nuestro asunto estrella: Por sublimación de los Gases se entiende el paso de
la materia del estado gaseoso al sólido sin pasar por el estado líquido. El
ejemplo más cotidiano de sublimación gaseosa nos lo ofrece la Naturaleza todos
los inviernos. Las nubes se transforman en nieve y granizo. A nivel de
experiencia casera el horizonte de experimentación se nos ofrece muy limitado,
pero a nivel de laboratorio los experimentos abiertos a la curiosidad son
numerosos. Como aquí no tenemos espacio ni medios para llevar las palabras a
las imágenes concluyo diciendo que: El Manto de Hielo en que Dios transformó la
Atmósfera Primigenia, estrella de este Día Primero, era “la Luz” del Génesis.
66. Y
dejo aquí a mis lectores reflexionar sobre el misterio de los misterios el más
increíble, ¿cómo un hombre de hace tres mil quinientos años pudo hacerse una
idea física tan moderna sobre el Origen de la Biosfera?
A. Fusión
de la Corteza primaria,
B.
Producción de la Proto-Atmósfera,
C.
Enfriamiento de la Corteza y Sublimación de la Atmósfera Primigenia.
¿No es
para quitarse el sombrero? Este es un punto sobre el que debiera machacar,
creo, o al menos eso debiera pensar. Imagino que tendremos tiempo de regresar a
este asunto de la relación cognoscitiva, tal cual se describe en esta
Introducción, del pensamiento de Moisés respecto al Contenido del Jeroglífico
que llamamos “el Génesis”.
67.
De todas
maneras la relación de Moisés el Hebreo con la Historia Universal no se operó a
través del puente de la Ciencia sino sobre los raíles de la Omnipotencia y el
Todopoder, dejando la Omnisciencia, entendida como Ciencia, a Dios, el
verdadero Autor de este Jeroglífico, no siendo las manos humanas otra cosa que
plumas moviéndose al ritmo que marca el Pensamiento de quien se planta delante
de la Eternidad y dibuja Acontecimientos en el lienzo de los Milenios con la
misma facilidad que otros planean sus delitos a la luz de todo el mundo. Dos
asuntos, pues, la Omnisciencia y la Omnipotencia, platos distintos, y ya se
servirán a su momento siguiendo las reglas de la buena mesa.
CONCLUSIÓN.
Bueno es
dibujar de forma natural y sencilla la secuencia creadora de la Luz del
Génesis, Hoy por fin identificada con el Anillo o Manto de Hielos en el Origen
de los Casquetes Polares. La importancia de estos Casquetes Polares para el
desarrollo y mantenimiento de la Vida sobre la Tierra no es necesario
recalcarla. Las grandes discusiones y movimientos existentes en la actualidad
sobre las consecuencias termodinámicas globales a nacer de su desaparición
revierten en la necesidad de su Existencia anterior a la Creación del Árbol de
las especies.
Un poco
más adelante, hablando sobre el tema de la Configuración del Edificio
Ecosférico, entraré en la verdadera gravedad de estas consecuencias. En lo que
a este capítulo se refiere de lo que vemos podemos deducir lo que fue. Es
decir, el Presente nos descubre su Origen.
SEGUNDA PARTE
CREACIÓN DEL FIRMAMENTO DE LOS CIELOS
CAPÍTULO 8
RECAPITULACIÓN GEOHISTÓRICA
68.
La sorpresa al descubrir esta secuencia de
acontecimientos geohistóricos donde juzgaron los genios del mundo moderno no
haber nada, excepto la imaginación calenturienta y fanática de una mente en
estado religioso febril (secuencia perfectamente científica en su planteamiento
y desarrollo) no debe alejar de nuestra mirada la serie completa de hechos
sobre los que, para facilitar la visión general del todo, he pasado a la
ligera. Recapitulemos:
69.
Uno: Multiplicación Controlada de la densidad
por unidad cúbica astrofísica del campo gravitatorio terrestre. El origen de
esta Multiplicación Controlada, dije, es la Naturaleza del Ser Divino.
70.
Dos:
Aceleración vertical de las revoluciones de trabajo del transformador
geonuclear de la Tierra. De la que se derivó la aceleración rotatoria del Globo
sobre su eje, y la implosión astrofísica del Núcleo en el origen del calor del
Planeta.
71.
Tres:
Elevación termodinámica global del cuerpo geofísico, que desde el Manto se
extendió hasta la superficie y produjo la Fusión de la Corteza Primaria.
72.
Cuatro:
Licuación de la Corteza Primaria bajo los efectos de la Fusión del Globo
externo y producción de la Atmósfera Primigenia. (La naturaleza química de la
Atmósfera terrestre, sui géneris entre las de su familia planetaria, nos
plantea un problema alternativo que no tocaré en este lugar, pero sobre el que
volveré en su momento).
73.
Cinco:
Una vez concluida la transformación en calor del combustible gravitatorio, la
Tierra volvió a las manos de la Naturaleza, ajustándose sus nuevos cambios a la
ley de la Inercia.
A.
Desaceleración de las revoluciones de trabajo del transformador geonuclear.
B. Caída
de la velocidad de rotación del Planeta.
C. Y
descenso de la temperatura del Globo.
Estos
fueron los tres primeros efectos visibles.
74.
Seis:
estos tres efectos fueron causa de una nueva secuencia de efectos. El primero
de estos nuevos efectos fue el enfriamiento de la superficie exterior del
Globo, que ipso facto puso la primera piedra de la creación del anillo
geofísico externo, la Litosfera.
75.
Siete:
También podemos hablar de Solidificación de la Corteza Secundaria. En fin, esto
es ya según el gusto. Una vez que entremos más en profundidad tendremos tiempo
de diferenciarlas. Avanzando un poco el tema digamos que la Litosfera es al
Globo lo que la Corteza Secundaria es a la Litosfera. Resumiendo, la Corteza
Secundaria es la capa externa de la Litosfera. Fue, pues, la Corteza Secundaria
la primera capa litosférica que se solidificó.
76.
Ocho: El
descenso continuo de la temperatura geofísica a su antiguo estado de partida,
que ya nunca alcanzaría, provocó la solidificación de la Corteza Secundaria,
como he dicho, y la creación del anillo litosférico. La Arquitectura Geofísica
siguió completando su cuerpo con el nacimiento del segundo anillo, el Manto,
cuyo enfriamiento cerraría la fuente de calor de la que hasta entonces se había
estado suministrando la Atmósfera Primigenia para conservar su estado natural.
77.
Nueve: El
enfriamiento de fuera hacia el interior del Globo por lógica tenía que
convertir el anillo litosférico en un muro de anulación de trasvase del calor
del Núcleo a la Atmósfera.
78.
Diez:
Térmicamente aislada del Núcleo la temperatura de la Atmósfera cayó en picado a
la velocidad vertiginosa que el aislamiento impuso. Su volumen se congeló. El
resultado fue la transformación de la Atmósfera en el Manto de Hielo que cubrió
la esfericidad del Planeta de polo norte a polo sur durante la Tarde del Día
Primero. Como dije antes, este Manto de Hielo es la Luz en el Verbo del Primer
Día.
79.
Esta es
la secuencia que hemos recorrido alegremente. Sobre la marcha he ido dejando
hechos específicos que dan la talla de la Inteligencia Creadora, y su dominio
de las ciencias del espacio, el tiempo, la materia y la energía. Dominio
cognoscitivo que es como un campo en donde echa sus raíces el Árbol de la
Ciencia de la Creación. Sobre estos hechos nos detendremos un rato en la
próxima sección.
CAPÍTULO 9
PRIMERA LEY DEL COMPORTAMIENTO DEL UNIVERSO
80.
Dios
aplicó al sistema geofísico la primera de entre las leyes que rigen el
comportamiento del Universo: la transformación de la energía gravitatoria en
luz y calor. Siendo esta primera ley el principio general sobre el que Dios ha
construido la Arquitectura de los Cielos, es gracias a su manifestación en el
espacio local que la geometría de nuestro Universo se mantiene constante en el
tiempo. Ya sé que es un poco precipitado declarar algo tan fuerte, pero según
vayamos avanzando la imagen que quieren transmitir a nuestra inteligencia los
resultados expuestos se irá abriendo hasta desplegar en colores la magnitud de
su belleza.
81.
Esto
sentado, la aplicación al sistema geofísico de la ley primera entre el grupo
que rige la Física de los Cielos nos lleva a interesarnos por las reacciones
que cuerpos estelares con propiedades diversas ponen en acción ante un mismo
factor externo, como pudiera ser la entrada en tromba en el interior de su
sistema de una corriente de energía, tipo cuerda gravitatoria intergaláctica
que según cruza los abismos arrastra toda la materia suelta que se encuentra
por su camino.
82.
Las
explicaciones a las que podamos llegar tendrán siempre en este Acontecimiento
Histórico (multiplicación de la densidad gravitatoria del campo terrestre) su
punto de partida. Sus derivaciones son las que nos llevan a formular la
relación entre la energía universal y la materia astrofísica dentro del cuadro
de la producción de luz y calor, las dos consecuencias visibles más directas
que llegan a nuestros sentidos. Cuando hablo de producción de luz se entiende
todo el espectro de la radiación estelar en la raíz de la energía cósmica. La
importancia de esta relación energía gravitatoria-materia estelar se descubrirá
en los capítulos que siguen. Al presente me ceñiré a los hechos, tomando
siempre la Multiplicación de la densidad original del campo gravitatorio como
la plataforma de arranque de esta Nueva Cosmología.
83.
Hemos
observado (y se ha hecho porque se ha inferido de los efectos finales su causa
primera) que, al doblar la densidad cúbica astrofísica, es decir, la cantidad
de energía presente en un campo gravitatorio, en este caso en el de un planeta,
y más específicamente el de la Tierra, la producción de calor del transformador
astrofísico se multiplica por dicho múltiplo. Si estuviésemos hablando de un
transformador estelar la primera consecuencia visible se manifestaría en la
intensidad de la luz producida. En el caso que nuestro Creador nos presenta, el
calor es la consecuencia directa en función de la naturaleza del transformador
sobre el que Dios trabajó. (La gama de transformadores astrofísicos está fuera
de nuestra imaginación. Dentro del horizonte que se abre delante de nosotros es
de suponer que esta gama comprende fuentes de rayos gamma, rayos X, y rayos de
naturaleza indefinible para nuestro corto alcance del conocimiento del Cosmos.
Y, en fin, ¡cómo atreverse a ponerle vallas a lo que no tiene fin!).
84.
Las
preguntas son: ¿Qué pasaría si en lugar de controlar Dios el proceso de
transformación de la energía de un sistema astrofísico en luz y calor nos
hallásemos en las fronteras de los Cielos y, por cualquier causa externa, un
sistema estelar binario o múltiple sufriera una multiplicación fuera de control
de la densidad de su campo gravitatorio? Y a la inversa, ¿qué pasaría si la
velocidad de transformación del campo gravitatorio en luz o en cualquier otro
tipo de radiofuente superase el ritmo de trasvase de energía de un sistema a
otro? ¿No tendríamos que empezar a corregir nuestras hipótesis sobre el origen
de las Novas y supernovas?
85.
Aquí va
otra: Las fluctuaciones de intensidad de la luz de las estrellas y las
variaciones en sus períodos y ciclos orbitales ¿no son una llamada a nuestra
inteligencia con la intención de abrirnos la mente a la identificación del
universo como un océano de energía sobre cuyas Aguas flota la materia? ¿No es
maravillosamente curioso que hablando sobre sí mismo y recordando aquellos días
nos lo contara Dios diciendo: “que se cernía sobre la superficie de las Aguas”?
A mí personalmente no me cabe ninguna duda sobre la identificación del campo
gravitatorio universal con un océano de energía donde tienen lugar corrientes
que operan como canales de trasvase de la gravedad de unas zonas a otras,
manteniendo Dios mediante este sistema de irrigación la Geometría de su
Creación en perfecto estado de equilibrio. Pero la cuestión que he propuesto
anteriormente tiene que ver con la relación de nuestro universo-galaxia con el
cosmos exterior, con el reino de las galaxias.
86.
La
pregunta era qué pasa cuando una corriente extralocal irrumpe en tromba en el perímetro de nuestros Cielos y desequilibra una zona,
bien por la multiplicación de la suma total de energía presente como por la
aceleración instantánea de las revoluciones de trabajo de la materia
astrofísica. Mediante esta reseña la idea es recuperar el efecto de rotación
acelerada que la Tierra experimentó al multiplicar Dios la densidad de su campo
gravitatorio, efecto del que extraemos nosotros una ley de regularidad directa
entre el proceso de producción de calor y la velocidad de rotación del
transformador astrofísico. La idea nos conduce a ver que llevada una estrella a
una rotación acelerada instantánea el efecto debe darnos por secuencia la
creación de una Nova, o de una Supernova si el cuerpo afectado por la
multiplicación instantánea de sus revoluciones de trabajo es un sistema
múltiple. También en su momento nos entretendremos radiografiando este proceso
de producción de novas y supernovas.
CAPÍTULO 10
Y EL VERBO ES DIOS
87.
Y recuperamos ahora el hilo que ha extendido
ante nosotros nuestro Creador, que ha estado siempre ahí pero que en su
Presciencia Él dejó yacer en las tinieblas hasta que la Inteligencia de nuestra
Civilización abriera sus oídos al Lenguaje de la Ciencia de la Creación. Dicho
esto, el resumen secuencial de los acontecimientos históricos protagonizados
por Dios durante aquel Día Primero podemos dejarlo así:
A:
Multiplicación de la densidad del Campo Gravitatorio Terrestre. (Este asunto de
la multiplicación por Dios del volumen de energía de un sistema astrofísico
dado, asunto que se encuentra en la base de la misma Creación, es un asunto que
resolvimos asumiendo la naturaleza del propio Creador, naturaleza que le
permite ser la fuente de energía fundamental de la que bebe el océano cósmico).
B:
Elevación en vertical ascendente del ritmo de trabajo del Transformador Central
Geofísico. (La existencia de una correspondencia innata entre densidad
gravitatoria y rotación estelar está en la base de la luz y su intensidad).
C: Fusión
del Manto y licuación volcánica de la Corteza Primaria. (Obvio cualquier
comentario al respecto porque he confiado a la inteligencia natural del lector
la conexión entre la causa primera apuntada y los efectos finales expuestos).
D:
Producción de la Atmósfera Primigenia “clásica”. (Al hablar de “clásica” tengo
en mente la atmósfera típica planetaria, enrarecida, caótica, tal cual la
encontramos en los demás planetas de nuestro Sistema).
E:
Enfriamiento del Núcleo y solidificación de la Corteza Secundaria, o
Litosférica. (Este fue el origen de la Corteza Secundaria. Sobre ella y durante
el enfriamiento actuó Dios mirando a la formación del Sustrato Ecosférico
Autónomo, sobre el que aún no he dicho nada, pero sobre el que ya se dirá algo.
En fin, ahí están las dorsales oceánicas como pruebas de las fuerzas de
arrastre que Dios puso en acción, de cuya solidificación se desprende el
momento durante el que Dios se curró la geografía de los continentes. La lógica
más elemental impone su criterio y da por supuesto que un estado de semi
líquido es el momento perfecto para desplazar de la superficie del cuerpo semi
sólido parte de su materia, tal como hace quien trabaja con el barro y luego
expone la figura resultante al horno. En este caso el efecto horno lo asumió el
proceso acelerado de solidificación que había emprendido la Corteza Secundaria.
Porqué abrió Dios en canal el hemisferio atlántico forma parte de la
Arquitectura Geofísica en la base de la Creación del Plano Biosférico, sobre el
que enseguida diremos lo necesario. El hecho es que las fuerzas de arrastre que
crearon el Canal Atlántico y dio lugar a las dorsales oceánicas dejaron sus
huellas al solidificarse la capa litosférica cortesaria.
Y ahí están como testimonio de la existencia de la actividad creadora
trabajándose las plataformas continentales. No quiero decir nada sobre cómo le
afecta esta creación a la teoría de la tectónica de placas. Además de la Teoría
del Plano Biosférico pondré sobre la mesa otra prueba adicional contra el
modelo geofísico que el siglo XX impuso por norma).
F:
Sublimación de la Atmósfera Primigenia. (Dije que cuando la litosfera aisló a
la atmósfera primaria del Núcleo: arrastrada por el descenso de temperatura la
atmósfera se congeló, se sublimó, y el resultado final fue su transformación en
un Manto de Hielo, que, como antes lo hiciera el mar de lava, cubrió la
esfericidad de la Tierra de polo Norte a polo a Sur, de Este a Oeste).
88.
Este
Manto de Hielo que rodeó al planeta en la tarde de aquel día era la Luz que
salió de los labios de nuestro Creador, cuando dijo: “Haya luz”. Y así se hizo.
Y así fue. Lo contrario hubiera sido absurdo. La Duda descartiana como método de relación entre la Inteligencia del Creador y la de la Criatura
no es un método, es un muro de separación, una valla limitativa de las
posibilidades y capacidades de la Ciencia para crecer en la dirección de la
Omnisciencia Creadora. Si por Omnipotencia entendí antes la facultad creadora
de reducir el tiempo de trabajo de un proceso a su mínima expresión posible,
entiendo por Omnisciencia ahora el dominio que en su Sabiduría ejerce Dios
sobre todas las ciencias de la materia, el espacio, el tiempo y la energía. Y
al hacerlo incluyo en su lista ciencias que operan en diferentes universos,
sobre los cuales nada podemos decir, excepto maravillarnos de su infinito
conocimiento.
CAPÍTULO 11
CREACIÓN DEL FIRMAMENTO DE LOS CIELOS
89.
Así pues,
en mente el estado de la Tierra al final del Día Primero, envuelto el Globo
Geofísico bajo aquel Manto de Hielo que su Creador llama “la Luz”, desde las
distancias la visión de nuestro Planeta era el de una inmensa bola de hielo
flotando en el Abismo, como la visión de un masivo huevo cósmico nacido en las
Tinieblas. La próxima secuencia geohistórica que Dios tenía en mente era la
siguiente:
90.
Desplazamiento
de la Tierra de su región de origen a su lugar final en los Cielos. (Esta
localización de la región de origen de nuestra Tierra será un problema a
resolver en los capítulos que vienen. La necesidad de prevenir al lector sobre
el factor de incredulidad que la localización despertará me lo sugiere. También
a este reto me enfrentaré con elegancia y tranquilidad).
91.
Lanzamiento
de la Tierra sobre el Sistema Solar y acoplamiento en su tercera órbita.
92.
Sublimación
del Manto de hielos. (Por sublimación del hielo se entiende el paso de la
materia del estado sólido al gaseoso sin pasar por el estado líquido. En este
caso sería el proceso inverso al de la sublimación de los gases. Si en el Día
anterior vimos cómo Dios se las arregló para bajar la temperatura del Globo
hasta el punto crítico de sublimación de su Atmósfera, en este nuevo Día vamos
a ver el proceso contrario. Mi consejo es abrir los ojos de la inteligencia y
prepararse a comprender maravillas. Y lo de siempre, si alguna objeción va
saltando no hay que preocuparse demasiado, todo se solucionará).
93.
Ruptura
del Manto de Hielo en dos bloques y retirada hacia los polos geográficos. (Esta
retirada de los dos bloques de hielos hacia los casquetes polares es un período
geohistórico que, llegando a él desde una plataforma diferente, la geología
clásica ha sembrado en la mente de todos. Recuerdo aquí que la Ciencia es el
ABC del Lenguaje de la Creación. Lo otro, pretender modelar el Universo y su
Historia a la medida de la omnipotencia de la Razón humana, es un ejercicio de
vanidad sobre el que no voy a decir nada ahora. La Ciencia lo mismo que la
Teología han permanecido hasta Hoy sujetas a la esclavitud que la Necesidad de
la Caída impuso. No es desde una tribuna de acusación y condena que debemos
analizar las teorías y los estados intelectuales por los que han pasado tanto
la Fe como la Razón. Posiblemente atrapados en las botas de cualquiera de los
que nos precedieron hubiéramos hecho justo lo que ellos hicieron. Así que en
este Día de alegría no vamos a ponernos serios).
94.
Nacimiento
del Océano y Formación de la Atmósfera Biosférica. (Esta Atmósfera es el
Firmamento en el Verbo del Segundo Día. Enseguida entramos en su secuencia
geohistórica. Antes de que el alba de este Segundo Día rompa y la Historia se
acerque un paso más a nosotros pienso que no es mala idea reflexionar sobre el
lugar donde creara Dios la Luz. Ya sé que más de uno se va a llevar las manos a
la cabeza y se va a quedar sin habla. Bueno, sólo hay que abrir el Evangelio y
ver lo que hacía su Hijo para quedarse maravillado de la sorpresa).
TERCERA PARTE
CREACION DE LA ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES
CAPÍTULO 12
SOBRE LAS TINIEBLAS
95.
El Texto
bíblico no miente. En el Cuarto Día del Génesis se nos dice que Dios creó las
estrellas para separar la Luz de las Tinieblas. Cito: “Y así fue. Hizo Dios los
dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir
la noche, y las estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para
alumbrar la tierra y presidir el día y la noche, y separar la Luz de las
Tinieblas”. ¿Quién no ha leído alguna vez este texto?: “Creó Dios las estrellas
y las puso en el Firmamento de los Cielos para separar la Luz de las
Tinieblas”. El Autor del Génesis primero nos dice que Dios creó la Luz y
enseguida nos declara que una vez creada la Luz la separó de las Tinieblas.
96.
Bueno,
las opciones que se nos ofrece son las que son y no admiten vueltas. Dios creó
la Luz, luego la separó de las Tinieblas, y creó las estrellas para separar la
Luz de las Tinieblas. La cuestión es qué pasaría ahora si donde Moisés escribió
Luz nosotros ponemos el Manto de Hielo cuya creación hemos seguido. ¿Empieza a
calentarse el ambiente? Qué tal si cogemos lápiz y papel y tiramos líneas.
Trazamos una circunferencia en una esquina del papel y la llamamos Tierra. En
el lado contrario trazamos otro círculo y lo llamamos Tinieblas. Ahora trazamos
en medio un muro de separación entre Tierra y Tinieblas, que llamaremos
Estrellas. Es la imagen que nos sale poniendo Tierra donde Moisés puso Luz. Y,
de hecho, si miramos al cielo vemos que los Cielos hacen de muro de separación
entre la Tierra y el cosmos exterior.
97.
Conclusión:
Si Dios creó la Luz y la separó de las Tinieblas es que la Tierra se encontraba
en ese momento en esa región de la que las estrellas la separan actualmente. O
lo que es igual, antes de crear la Luz: la Tierra se encontraba en medio de las
Tinieblas.
98.
Comprendo
que esta sencilla forma de fabricar lógica le parezca al lector un arte
siniestro de complicar aún más las cosas. Lo cierto es que por más que quiero
no encuentro la complicación y tal vez por esto me lanzo a la recreación de los
acontecimientos geohistóricos sin pensar en la opinión de los siglos. A la hora
de la verdad, que es la que aquí nos interesa, el problema es dónde, en qué
región del espacio exterior se encuentran esas Tinieblas que cubrían la faz del
Abismo cuando Dios dijo: Haya luz.
99.
La
Revelación se limita a informarnos sobre la distancia astronómica que Dios puso
entre las Tinieblas y la Luz. No da números ni coordenadas intergalácticas. Nos
dice que Dios creó la Tierra y entre la Tierra y su región de Origen puso por
medio los Cielos. Traducción maravillosa y revolucionaria que nos deja clavados
en el asiento y nos sitúa justo donde nos quería ver nuestro Creador: En medio
de las Tinieblas y mirando a los Cielos. Así que ¿de qué nos vale tener los
pies sobre la tierra si al final el que tiene la cabeza en las nubes es el que
mejor ve las cosas?
100.
Una
cuestión extra viene al caso. ¿Creó Dios las estrellas para separar la Tierra
de su región de Origen sin más causa que dibujar en la bóveda del firmamento el
zodiaco? ¿O le dio a los Cielos dimensiones galácticas por alguna otra razón?
La respuesta positiva implica la afirmación de un imposible histórico, ni más
ni menos que un hombre de hace tres mil quinientos años hubiera comprendido,
sin haber observado jamás el cosmos, que nuestro Universo es una Galaxia en el
corazón de un océano de galaxias en movimiento, razón por la que le dio Dios a
nuestros Cielos sus actuales dimensiones astronómicas.
CAPÍTULO 13
CREACIÓN DE LA ESCALERA DE LOS ELEMENTOS NATURALES
101.
Pero
sigamos. Creada la Luz (proceso que hemos descrito siguiendo la línea del
tiempo con la que Dios ha retado desde su Génesis a la Ciencia de todos los
tiempos, andando sobre cuya línea hemos llegado a la Fusión de la Corteza
Primaria y la Sublimación de la Atmósfera Primigenia resultante, fábrica donde
Dios produjo el Manto de hielos que durante la Mañana del Primer Día cubrió la
esfericidad del planeta Tierra, y sin juzgar los procesos mecánicos dada la
naturalidad del tema: Fusión de la Corteza Primera y Sublimación de la
Atmósfera Primigenia), dejamos el asunto de la Revelación un tanto en al aire
hasta que la ocasión nos permitiera volver a poner los pies en el suelo.
102.
Y sin
entrar en más detalles regresamos al Texto, leyendo cuyas letras convenimos en
que la definición de la Palabra Creadora, por cuya identidad abandona el país
de las metáforas, hipérboles, mitos y demás entes de leyenda, hizo de “la Luz”
una Llave de Champollion, haciendo uso de la cual se interpreta la Revelación,
contra toda opinión, teológica o científica suscrita hasta Hoy, diciendo que
Dios separó la Tierra de su región de origen y la introdujo en los Cielos,
conclusión que se infiere del Texto: “y vio Dios ser buena la Luz, y la separó
de las Tinieblas”, declaración que a la luz de esta Interpretación me lleva a
admirar el valor que le echó el autor Humano cuando se atrevió, sin ciencia, a
confesar tal declaración de separación Luz-Tinieblas por la mano del mismo Dios
que creara la Tierra y los Cielos. Ignorancia de Moisés en donde precisamente
radica la Sabiduría de quien le dictara el Texto y por su silencio su Escriba
devino el hombre más sabio de su tiempo. En un apartado dedicado a la Ignorancia
de Moisés en tanto que Escriba de Dios, volveremos al tema de la Omnisciencia
del Señor que le dictara el Relato de la Creación del Universo. Como no podía
ser de otro modo. ¿O acaso para nosotros no empezó todo cuando fue creada la
Tierra?
103.
Ya
sabemos que dicen por ahí que la verdadera historia del Hombre se remonta
incluso antes de la existencia de la Tierra. Ahora bien, ni la existencia del
Hombre es trascendental para el Cosmos ni el conocimiento de la estructura de
las galaxias es vital para la existencia del Hombre. De manera que si el Hombre
no existiera el Cosmos seguiría estando donde está, haciendo su camino, y si el
Hombre no conociera la estructura del Cosmos tampoco por ello dejaría de ser el
Hombre lo que es. Esto no quiere decir que la importancia del Conocimiento del
Universo no sea de un valor existencial específico para nosotros; y sí dejar
claro que el conocimiento que es de trascendencia vital para el Hombre en
cuanto Ser es el Conocimiento de Dios; y pues que en Dios viene el Creador, la
Ciencia de la Creación viene en el lote, por hablar con alegría en el cuerpo.
104.
Se
cuestionará alguno por qué entonces Dios ha mantenido en el Silencio la Memoria
de la Creación de la Tierra y los Cielos, separando el Creador en Dios del
Señor. Postura que mantuvo Dios en Cristo, manteniendo la Fe y la Inteligencia
a la manera de dos brazos unidos a un mismo cuerpo, nacidos para obedecer la
misma Voluntad, pero el movimiento de cada brazo sujeto al pensamiento de la
cabeza, bajo cuyos impulsos el cuerpo entero se mueve. Y yo responderé esta
sencilla cuestión afirmando que así ha sido en verdad. A la par que negaré que
desde el principio Dios hubiera dispuesto el Conocimiento del Creador en Él
siguiendo esta pauta de crecimiento bajo las condiciones de la Ciencia del Bien
y del Mal. Pasó lo que pasó y ya no hay remedio. Y porque pasó, la Formación de
la Inteligencia a Imagen y Semejanza de la de nuestro Creador experimentó sobre
la marcha un contratiempo, que obligó a Dios, en efecto, a anteponer al
Conocimiento de la Ciencia de la Creación el Conocimiento del árbol de la
ciencia del Bien y del Mal, cuyo fruto, como sabemos, es la Guerra.
105.
Yo no sé
si quien lee estas líneas ha cogido las leyes de esa Ciencia. Por mi parte creo
que la estructura de dicha Fruta está asumida y, desde el conocimiento que
viene de la experiencia puedo escribir lo que con el conocimiento que viene de
la teoría tomaba forma en la lengua del Primer Hombre, a saber, “Maldito todo
el que coma de ese fruto, y maldito el que dé a comer del fruto del Árbol de la
ciencia del Bien y del Mal”. Confesión final que me trae de vuelta al punto
desde el que iniciamos esta pequeña travesía, hablando de la Separación de la
Luz que Dios realizara una vez que la creara en las Tinieblas. Escribiendo
sobre lo cual dije que mientras la Ignorancia tuvo su Ley la imposibilidad para
entrar en su Contenido llevó a unos, teólogos, y a otros, científicos, a
devolverle a Dios su Génesis envuelto en el papel de las metáforas y los mitos.
Pero que una vez traducida la Luz por el Manto de Hielos que al término del Día
Primero cubriera la superficie de la Tierra, Manto de hielos producido por la
Sublimación de la Atmósfera Primigenia surgida de la Fusión de la Corteza
Primaria, ya no nos queda más que meterle fuego al papel de la Tradición
Teológica y la Cosmología del Siglo XX, soplar sobre las cenizas, despejar la
mesa y volver a trabajar partiendo de la Información que en su Libro Dios nos
brinda. Puede que vuelva a este asunto en otra sección, y puede que ya lo haya
hecho en una anterior. No importa. Y no lo digo porque yo sea de los que creen
que una verdad es más o menos verdad según el número de veces que el martillo
caiga sobre la cabeza del tonto de turno. Lo digo pensando en que la vida es un
pensamiento que se hace a sí mismo partiendo de unas raíces universales, y no
porque se tenga un sueño muchas veces adquiere ese sueño más sentido ni porque
se deje de soñar el cuerpo va a perder el beneficio que le proporciona el
descanso de la noche. ¡Para nada!
106.
Pues que
la intrascendencia del hombre para el Cosmos es un hecho, la Verdad existe en
sí misma, aunque no exista nadie en el Universo. Yo puedo dejar de existir
ahora mismo pero la verdad estuvo antes que yo y permanecerá sin mí.
107.
En cuanto
a mi manía de volver sobre un punto de restauración, que puede ser hoy uno y
mañana otro, se debe más a la necesidad de mantener un punto de referencia
común entre escritor y lector. Por inercia el ensayista tiende a perderse en su
pensamiento y el lector a agarrarse a una idea concreta. Y siendo el caso que
nos ocupa de tal complejidad, por mucho que yo quiera pasarle el paño de la
sencillez el hecho es que mandar la Cosmología y Teología, tocando su postura
frente al Génesis de Moisés, fuera de la mesa de trabajo sobre cuya superficie
el espíritu de Inteligencia de Dios se está moviendo en este Siglo XXI,
presupone un acto más emparentado con el arte que con la ciencia, suponiendo
que escribir sea un arte, y sea arte darle expresión al pensamiento; algo con
lo que personalmente sí asiento, y deduzco de los filósofos y héroes de las
revoluciones del segundo milenio, los primeros afinando sus plumas con el arte
del polemista y los segundos sus espadas con el arte de los filósofos. Las dos
veces que este matrimonio parió trajo al mundo dos Acontecimientos para la
eternidad: la Revolución Francesa y la Revolución Rusa.
108.
El
problema, pues, no está en la Palabra sino en el uso del arte de su ciencia. En
este caso la Verdad, no el Poder, es el Principio y el Fin. Y de aquí que
siendo el hombre intrascendente y la Verdad eterna la opinión humana sea polvo
sobre la mesa. Cuya superficie hemos despejado con objeto de situar la Tierra
en su sitio durante el Día en que Dios creara la Luz, y una vez creada: “la
separó de las Tinieblas”.
109.
Volviendo
pues al punto de restauración, diré que cualquiera que tenga dos ojos en la
cara ve que, creada la Luz en las Tinieblas, la Tierra, siendo la Luz el Manto
de Hielos que al término del Día Primero cubriera su superficie, la Tierra se
hallaba en las Tinieblas. De cuya Región la separó Dios una vez creada la Luz,
o sea, el Manto de Hielos que cubrió la esfericidad de la Tierra al término del
Día Primero, según desde hace tres mil quinientos años está escrito: “y vio
Dios ser buena la luz, y la separó de las Tinieblas”. Si la separó es porque
estaba allí. Y si después creó Dios las estrellas para separar la Luz de las
Tinieblas, como se puede leer en el Día Cuarto: “Hizo Dios los dos grandes
luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y
las estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la
tierra, y presidir el día y la noche, y separar la Luz de las Tinieblas”.
110.
Entonces,
traduciendo en esta Línea del Jeroglífico de Moisés “Luz” por “Manto de
Hielos”, tenemos que la Tierra se hallaba en una Región exterior a los Cielos.
Traducción despampanante y asombrosa que de no ser porque es Dios quien la
suscribe y su Escriba quien la escribe con la Vara de mando de la que se
sirviera para separar las aguas del Mar Rojo, nuestra inteligencia se
dispararía al mundo de los extraterrestres y donde pongo C-de Cosmología
tendría que poner F-de fantasía. Esto sentado, porque sentarse se lo merece, y
pues que ya está abierta la puerta, entremos.
111.
Cómo
produjo Dios este cambio de una región del Espacio General a la región donde se
halla en la actualidad, sobre este particular no dijo nada el autor. Tampoco
dijo nada sobre la naturaleza específica de la región de origen donde creara
Dios la Tierra. Ni en este momento tampoco yo voy a entrar en más detalles.
Cuando le convenga a esta Cosmología ya correremos el velo. Bastante hay por
ahora con aceptar que Dios creara la Tierra fuera de nuestros Cielos, más allá
de las constelaciones de nuestra galaxia, en el Abismo cubierto por las
Tinieblas.
112.
De hecho,
volviendo al tema de la Formación de la Corteza Secundaria y la Sublimación de
la Atmósfera Primigenia, que la Tierra se hallase en una región sujeta al cero
absoluto fue el acelerador del que se sirviera Dios para crear el Manto de
Hielo. Vemos cómo estando Marte a más distancia su atmósfera no pasó por aquel
proceso de sublimación por el que pasó la Tierra. La singularidad que la
Biosfera abre entre los planetas habla de la existencia de un período
geohistórico especial, que, por muy increíble que nos parezca, desde la
Revelación se descubre al declarar Dios que la singularidad de la Biosfera
obedece y es la respuesta a la región de origen donde la creara. Afirmación
espontánea que nos conduce inmediatamente al problema del Poder del Creador del
Universo. Ya que, si intelectualmente hablando el proceso de creación de la
Biosfera descubre en la secuencia expuesta su naturaleza científica, la
objeción invencible tiene que ver con la Naturaleza de ese Ser que no sólo
piensa cómo hacer las cosas, sino que además tiene Poder Infinito para
llevarlas a cabo.
113.
No sé si
lo he dicho, pero si no lo digo ahora: el Poder sin la Inteligencia no
satisface la necesidad que la transformación de la Realidad exige; y viceversa,
la Inteligencia sin el Poder se queda en sueños, en fantasía, en respuestas que
se lleva el viento. En este caso, conociendo por la Teología a Dios y por la
Ciencia al Universo lo único que tenemos que hacer nosotros es fundirlas en una
Nueva Ciencia, la Ciencia de la Creación, y seguir sus leyes y sus principios.
En este caso, sabiendo Dios que exponiendo una Atmósfera a una región sujeta al
cero absoluto su volumen se sublimaría y daría lugar a la creación de un Bloque
de Hielo, y pudiendo hacerlo, lo hizo. Y llamó Luz al Manto de Hielo.
114.
Pero la
integración de la Tierra en los Cielos la preparó Dios antes de abrir su boca y
originar la secuencia creadora de la Luz. No fue cuestión de suerte que Dios
encontrara un sistema estelar de características planetarias compatibles con la
Tierra. Antes de sumergirse en el océano de las constelaciones lácteas Dios
sabía lo que iba buscando, dónde se encontraba lo que iba buscando y cuáles
eran las características del Sistema Solar que estaba buscando. Y lo sabía
porque Él mismo formó su estructura planetaria con vistas a no activar un
rechazo hacia la integración de la Tierra en el edificio solar.
115.
El
Génesis parte de una plataforma previa, la Tierra y los Cielos ya estaban
creados, y sobre su superficie nos hemos lanzado a navegar. Podríamos haber
empezado este viaje sumergiéndonos en las profundidades del Tiempo, pero he
preferido seguir la ruta diseñada por Dios de antemano, entre otras cosas,
porque Él conoce mejor que uno el terreno. En su momento romperé una lanza en
el intento de recrear la Creación del Sistema Solar. Hasta que el momento
llegue debemos poner sobre la mesa las leyes básicas necesarias para el
entendimiento de una secuencia sistemológica de tanto
interés para nosotros.
116.
Así pues,
la integración de la Tierra en el Sistema Solar, por muy natural que le parezca
a quien asocia la Divinidad con el poder de abrir la boca y tenerlo todo hecho,
implicaba la resolución de un mar de ecuaciones complejas, repleto de
incógnitas y factores a tener en cuenta. Como cualquier otro sistema del
Universo, el cuerpo solar no puede aceptar la integración de un nuevo elemento
sin experimentar él mismo una transformación de estado. Pensando en esta
sencilla regla universal de integración de cuerpos astrofísicos en sistemas
complejos, Dios se aseguró la imposibilidad del rechazo o la perturbación
destructiva del Sistema Solar en respuesta a la integración de la Tierra en su
estructura creando Sol, Tierra y Luna con un mismo Origen en el espacio y el
Tiempo.
117.
Una vez
creados el Sol y los planetas con sus lunas y sus anillos, Dios procedió al
aislamiento de la Tierra, raíz de la Confusión a la que se refiere el Texto,
para, después de crear la Luz -como ya hemos visto- volver a unir Tierra y Sol,
momento alrededor del cual estamos gravitando en esta sección. Esta integración
tenía un camino. Y en el camino la capa de Hielos había de iniciar su ruta
particular hacia su transformación en Aire y Agua. Describir esta ruta es la
meta que nos vamos a proponer en la próxima sección.
118.
Y, en
fin, la consecuencia del lanzamiento de la Tierra sobre la pista boreal (puerta
por la que entró la Tierra en el campo eléctrico del Sol) se dejó sentir sobre
la superficie del Manto de hielo. El hecho de acceder la Tierra a su órbita
biosférica por esta ruta boreal tenía causas más complejas que la que aquí nos
interesa manejar. Por ahora entremos en la fusión del Manto de Hielo y las
consecuencias físicas de su aceleración al punto crítico máximo sobre el tiempo
de duración de su proceso. Elevación instantánea buscada por Dios al darle a la
Tierra por acceso la pista boreal.
119.
Lo cierto
es que introduciendo la Tierra por la pista boreal lo que Dios conseguía era
acelerar a la máxima velocidad permitida el proceso de descongelación del Manto
de Hielo, así como hacer lo mismo con la consiguiente evaporación del producto
resultante. El juego de fuerzas sobre el que la fusión del Manto de Hielo se
aceleró a su máximo posible combina las fuerzas clásicas con las
revolucionarias, y pare esa escurridiza cosmología cuántica en el origen de
todos los procesos de creación de materia astrofísica y de energías
electromagnéticas. Mayor se fue haciendo el acercamiento Tierra-Sol, menor la
distancia Sol-Tierra, más intenso fue el proceso de descongelación del Manto de
Hielo. La rapidez del movimiento aproximativo es la que nos lleva a hablar de
sublimación. En este sentido la sublimación del Manto de Hielo fue una
evaporación directa. Que, mirando a comprenderla lo más llanamente posible,
podemos compararla a la aplicación de un hierro candente sobre la superficie de
una barra de hielo. El Sol hizo de barra de hierro al rojo vivo en la mano de
Dios y la Tierra de barra de hielo. No hablo figuradamente al decir que de
haber continuado Dios aplicando indefinidamente el hierro la masa total de la
capa de hielos se hubiera transformado en atmósfera. Al menos es la impresión
que nos crea la extensión hasta el infinito del tema. Yo diría que simple
apariencia y nada más. Apariencia que nos invita a dar otro paso adelante. Y
asegurar que la estabilidad del universo en general, y de nuestro Sistema en
especial, se basa en dos pilares básicos. El primero ya lo hemos visto, es la
transformación de la energía en nuevas formas de energía. El segundo es la
naturaleza electrodinámica de la materia cósmica fundamental.
CAPÍTULO 14
SEGUNDA LEY DEL COMPORTAMIENTO DEL UNIVERSO
120.
El
estudio que Dios llevó a cabo sobre el comportamiento de la Materia Cósmica le
condujo al reino de la Electrodinámica Astrofísica. Durante las investigaciones
sobre la naturaleza del espacio, de la materia y del tiempo que Dios realizara
durante su búsqueda del dominio de la Ciencia de la Creación, lo que le
permitiría transformar la Realidad Universal, Dios observó cómo la materia
fundamental a pesar de sus transformaciones y saltos dimensionales en el
espacio general conserva las propiedades de su naturaleza atómica. El
descubrimiento de la conservación de las propiedades atómicas naturales a la
energía cósmica fundamental, con independencia de la dirección que se recorra,
le abrió a Dios un horizonte creador sin límites. Pues si por muy grande que
sean las distancias recorridas durante el salto de la materia microcósmica a la macrocósmica la
naturaleza de sus fuerzas electrodinámicas se conserva, el escenario que se le
abre a la inteligencia creadora es ilimitado. Es más, este descubrimiento hace
por sí solo que las estrellas y sus redes sistemológicas se transformen en ladrillos, en bloques, en campo de materia prima del que
extraer toda la masa necesaria para levantar edificios constelacionales.
121.
Entonces,
aplicando ahora, si la primera ley (transformación del campo gravitatorio en
luz) se opone a la contracción hasta el infinito del universo, toda vez que la
cantidad de energía no permanece estática en la ecuación, inestabilidad ecuacional derivada de la transformación de la gravedad en
luz y fuerzas electromagnéticas, condición de estabilidad que exige la
hipótesis para dar vía libre a la contracción del campo universal en un núcleo
primordial, y que no se cumple, realidad que la estabilidad del sistema
astrofísico local demuestra; esta segunda ley -naturaleza electrodinámica de
los campos gravitatorios- le corta el paso al movimiento contrario (destrucción
por dispersión) al levantar entre los sistemas siderales una red
electrodinámica de comportamiento. Es decir, la operatividad de esta ley de
transformación de la energía gravitatoria en fuerzas electromagnéticas y otras
formas de energía luminosa, la operatividad de esta ley -decía- contra la
dispersión por debilitamiento constante del volumen de la energía universal:
mantiene la concentración desde las leyes de la electrodinámica.
122.
Y
finalmente, la entrada en acción de este muro electrodinámico de protección
permite la existencia de corrientes gravitatorias alrededor de continentes
astrofísicos sujetos una teoría de estructuras moleculares donde las partículas
son astros.
123.
La
aplicación visible de estas dos leyes a un Sistema Estelar Individual lo
tenemos en el nuestro. Por un lado, el campo magnético hace de enlace entre
Tierra y Sol. Lo que es extensible a todos los demás planetas. Por el otro, el
campo eléctrico levanta una barrera entre Sol y Tierra. Lo que poéticamente
hablando podríamos sellar así: Lanzada la Tierra al encuentro imposible de su
destrucción la naturaleza de su espíritu positivo convirtió la apariencia en
admiración cuando la igualdad entre los signos resolvió el conflicto. Y
seguimos.
124.
De manera
más o menos sencilla voy a recrear el primer tramo de esta nueva secuencia
geohistórica que tuvo lugar en el Día Segundo. Pero volviendo al tema, la
importación por el Sol de un nuevo planeta le suponía a su Sistema la
integración en su campo de un nuevo transformador de energía gravitatoria, con
sus propiedades exclusivas. Cómo alteró este cambio estructural la relación
entre la familia planetaria no es fácil de determinar, pero este era un factor
que Dios conocía por experiencia, y desde esa experiencia resolvió sobre el
papel todas las incógnitas antes de pasar a la acción. El éxito de la
aplicación de sus matemáticas a la realidad no hay que ir muy lejos a buscarlo;
a la vista están los resultados. Nosotros vamos a centrarnos en la Tierra y lo
que le supuso a su cuerpo físico su integración en un campo gravitatorio
compartido.
125.
Empezaré
diciendo que cualquier cuerpo de naturaleza astrofísica en tanto que esté
aislado de cualquier otro cuerpo se limita a consumir su propia energía.
Mientras durante el Día Cero estuvo aislada en su región de origen la Tierra se
estuvo alimentando de su propio campo gravitatorio. La baja velocidad de
transformación a la que estuvo trabajando su núcleo mantuvo su pulso a un
mínimo estable de revoluciones. El problema era que el campo gravitatorio
seguía aumentando la masa cortesaria mediante su efecto
de agujero negro. Así que la Tierra tenía razón para estar confusa.
126.
Y dice
Dios que estaba vacía porque la Tierra no podía por sí sola salir de aquella
situación. Únicamente estando conectada a una red de energía podía superar el
final hacia la que abandonada a sus fuerzas se veía abocada. Cuando Dios
regresó y dobló la energía de su campo, acelerando la rotación de su cuerpo
externo rompió aquella situación. De la que se derivó, como he mostrado, la
fusión de la corteza primaria y la creación del Manto de Hielo que cubrió el
Globo al final del Día Primero.
127.
La
energía suministrada una vez transformada en calor, habiendo vuelto el Núcleo a
un nuevo estado de equilibrio al término del Primer Día, al introducirla en el
Sistema Solar al alba del Segundo Día, la Tierra se encontró de repente en la
situación que se halla un transformador conectado a una red de energía. La
primera reacción de su Núcleo fue pasar de un estado lento de trabajo a otro
avanzado. Lo que esto significa podemos comprenderlo recordando cómo la
variación de la energía con la que puede jugar su campo le afectó al comienzo
del Día Primero. Efecto del que se deduce a título universal que el motor que
mantiene constante el movimiento estelar es el Núcleo.
128.
El
movimiento de las estrellas y de todos los cuerpos del Universo, pues, como muy
bien se ve en nuestro Sistema, tiene una singularidad. Todos rotan sobre su
eje. El efecto físico natural a este tipo de movimiento es, como se ve en los
helicópteros, el movimiento hacia arriba. De donde nosotros deberíamos deducir
que todas las estrellas y sus sistemas siguen una trayectoria ascendente. Como
si dijéramos que el Universo se comporta como un cuerpo que se mueve hacia
arriba eternamente. Ahora regresemos al punto donde dejé este Relato.
CUARTA PARTE
CREACIÓN DE LA BIOSFERA
CAPÍTULO 15
CREACIÓN DE LOS CONTINENTES Y OCÉANOS
129.
Decía que Dios creó la Tierra en las
Tinieblas, y que, creado el Manto de Hielos, que en su Libro Él llama la Luz,
la separó de las Tinieblas, y la introdujo en los Cielos, donde se encuentra. Y
creo haber dicho que el primero de todos los efectos que a raíz de esta
integración experimentó la Tierra se puede comparar con el efecto que
experimenta un transformador al ser integrado en un circuito eléctrico. Y que
como al principio del Día Primero, al principio de este Segundo Día la subida
de la velocidad de rotación del Globo, signo externo de la elevación de
revoluciones que experimentó su Núcleo, fue el efecto inmediato de la
integración de la Tierra en el campo del Sistema Solar.
130.
Ahora,
siendo la trayectoria natural entre dos puntos que se atraen la línea recta, y
el movimiento en un campo gravitatorio semejante al de un líquido en un vaso,
el movimiento aproximativo de un cuerpo externo hacia un cuerpo astrofísico por
obra de esta relación dibuja un círculo alrededor de la estrella. Pero puesto
que Dios descartó la opción de acercamiento sobre la pista planetaria, la
trayectoria que debía describir la Tierra no podía ser más que la parábola. Que
fue precisamente la que empezó a dibujar como reacción a la acción de
aceleración instantánea que experimentó su rotación. Esto en cuanto al primer
tramo del vuelo de la Tierra en busca de su órbita biosférica.
131.
El primer
efecto dibujado, la ley que rige el vuelo de los helicópteros por lápiz, hay
que hacer entrar en este proceso de acoplamiento la naturaleza de los campos
eléctricos respectivos. Esto dicho, un campo electromagnético cualquiera se
define por sus dos componentes: la fuerza magnética que actúa a distancia entre
los cuerpos y la fuerza eléctrica que los sitúa alrededor de un núcleo de
referencia. En el caso del lanzamiento de la Tierra tenemos la fuerza magnética
en acción, en combinación con la ley del movimiento rotativo. La descripción
que esta combinación nos hace del acercamiento de la Tierra al Sol es la que
nos dibuja una parábola desde el exterior del Sistema Solar hacia el polo
boreal del Sol como ruta de acceso.
132.
La
entrada en acción de la segunda fuerza electromagnética, la eléctrica, levantó
en el horizonte de sucesos una franja de inversión a la aproximación indefinida
de la Tierra al Sol. Una vez dentro de esta franja, como respuesta a la
igualdad de los signos eléctricos entre los campos respectivos, la trayectoria
de la Tierra inició su descenso hacia su órbita
biosférica. (Independientemente de las ecuaciones que regulan la masa de
los cuerpos astrofísicos sujetos a una relación sistemológica,
las energías en juego entre los cuerpos componentes de un sistema estelógico tipo Solar, y la distancia que recorre un cuerpo
planetario durante su órbita, la secuencia de efectos que la Tierra experimentó
durante su trayectoria de aproximación al Sol repercutió en el recalentamiento
de su Núcleo, efecto del que procedió la serie de olas termonucleares en el
origen del estado termodinámico del Manto).
133.
El efecto
derivado de la transformación del Manto -algo que ya vimos hablando de la
Creación del Anillo de Hielos- en una masa de reacción termonuclear fue la
fusión de la Litosfera Baja. (Por Baja Litosfera se entiende la zona de
contacto geofísico con el Manto Superior. Recuérdese que la división del cuerpo
de la Tierra en tres zonas principales, con sus franjas de contacto
intermedias, no es un simple capricho de la naturaleza. La zona que se ha dado
por llamar Núcleo Externo pertenece, dentro de este Edificio, a la franja de
contacto entre el Núcleo propiamente dicho y el Manto. Teniendo en cuenta que
el Núcleo es el cuerpo estelógico alrededor del cual
se forma un planeta, y por tanto es el Transformador de la Energía Gravitatoria
en calor, la física del Núcleo Externo se corresponde al estado de la materia
en el Manto Inferior, que sería la equivalente a la que tendría una masa alrededor
de un microastro con una temperatura baja, es decir,
materia comprimida en estado gaseoso, si bien este estado es impropio para
cualificar la física de la franja dentro de la cual oscila el Núcleo,
ocasionando con su pendulación -cual ya he dicho en otra parte- el achatamiento
del Globo. Pero volvamos al punto principal:)
134.
En otras
circunstancias el calentamiento del cuerpo del Manto Superior, o masa de
reacción termonuclear, origen del Vulcanismo Geológico Global, hubiera debido
alcanzar al Anillo Litosférico Superior o externo, pero el hecho de estar el
Anillo Litosférico bajo la Capa de Hielos, cuya Creación hemos visto al
principio, mantuvo la estructura de la Corteza Litosférica en estado sólido, si
bien sujeta la Corteza Secundaria a la física de la elevación de la temperatura
dentro de una olla a presión. Es de comprender que la temperatura, en el
interior de aquella olla a presión en que Dios había convertido el cuerpo
geofísico, no podría seguir subiendo ilimitadamente.
135.
Nuestros
geólogos determinaron la física de la Tierra partiendo de un Núcleo frío,
inactivo mecánicamente, y sólo vivo acorde a la reacción termodinámica
dependiente de la presión gravitatoria, en este caso actuando como presión
sólida. Necesitaban un modelo virtual desde el que explicarse la constancia del
calor geofísico determinante de la actividad volcánica litosférica. El hecho de
que la radiografía por onda les dibujase en la mesa una estructura
termodinámica de menor a mayor, o sea, desde afuera hacia adentro, procedía a
darle la razón al modelo infantil del calor geonuclear por presión de la masa
que se habían prefijado en la cabeza; modelo pueril que a su vez se iba a la
cama con la hipótesis de origen de la materia estelógica desde una concentración
de polvo en el corazón de un campo gravitatorio a la deriva por los mares
estelares ... no corta el mar sin que vuela ... bla bla bla ... El lector excuse mi infinito cinismo.
136.
Y
haciendo el amor, dieron luz a una Ecosfera por arte de magia regulada sobre
unas Ecuaciones Perfectas que, claro, contradiciendo el Origen desde el Azar,
por lógica tenía que resultarles sospechosa, y, en consecuencia, sin ninguna
posibilidad de prosperar. Y prefirieron seguir agarrándose al modelo infantil a
seguir buscando un Modelo Geofísico capaz de explicar el Equilibrio
Termodinámico de la Biosfera.
137.
Cómo, sin
embargo, un planeta sin generador de energía calorífica puede permanecer
caliente durante millones de años, tal que, cual lo demuestran los registros
fósiles, se puede hablar de un Ciclo Termodinámico Ecosférico, este es un punto
que, una vez elevado a la categoría de dogma el Modelo Infantil de la Presión
de Materia como Origen del Calor Geonuclear, y porque no tenía ninguna
hipótesis con la que sustituirla, prefirieron la ignorancia del que prefiere lo
malo que conoce a lo bueno por conocer. Y de aquí el desafío que una Teoría
donde el Núcleo de todo planeta deviene un cuerpo estelógico,
Transformador de la energía gravitatoria en calor, por tanto, abre en este
Nuevo Siglo.
138.
Decíamos,
pues, que la liberación del calor geonuclear (a consecuencia de la entrada de
la Tierra en el Sistema Solar) que se estaba acumulando entre la Corteza y el
Manto, de no encontrar una salida, acabaría provocando una explosión
astronómica, lo que significaría la desintegración del cuerpo geofísico. Es
decir, y para centrar el tema: sin destruir la Litosfera Dios tenía que
proceder a romper aquella enorme barra de Hielo bajo cuya masa las reacciones
termonucleares que crecían en el cuerpo del Manto amenazaban con reventar el
Núcleo. La solución estaba en el tirón gravitatorio que el campo magnético
solar ejecutaría sobre el cuerpo geofísico al cruzar la Tierra (en dirección a
su órbita estacionaria) la franja de interacción entre los respectivos campos
eléctricos.
139.
El origen
de la cadena de reacciones termonucleares que mantienen activo el Manto es un
asunto a estudiar desde la perspectiva de la Arquitectura Geofísica que estamos
desarrollando. Por ejemplo, cómo una serie en cadena de reacciones
termonucleares puede extender su frente de onda hasta la Litosfera y abrir vías
de flotación por las que el calor magmático es liberado. También este otro, la
relación entre el Núcleo y la forma de geoide irregular de la Corteza. Asunto
éste que nos conduce a ver la Pendulación del Núcleo dentro del Manto en cuanto
origen del abultamiento de la región ecuatorial. Y por consiguiente a
introducir entre la zona externa del Núcleo y la interna del Manto un anillo
geofísico en estado cromosférico, sobre cuya singularidad no voy a entrar
ahora.
140.
Vimos –
recapitulando – que, lanzada la Tierra en dirección al Sol, nuestro planeta
cruzó la franja de interacción entre los campos eléctricos respectivos, lo que
provocó la reacción eléctrica natural entre dos campos del mismo signo. (La
misma ley operativa que configura las órbitas estacionarias de las partículas
alrededor de un núcleo atómico en función de los campos eléctricos es la ley
que debemos aplicar a la estructura del Sistema Solar. Aunque demasiado
sencillo para ser verdad, en breve demostraremos que la configuración
planetaria obedece a las leyes de la electrodinámica. La órbita de la Tierra es
una consecuencia natural).
141.
Y es
curioso que habiendo notado la similitud entre la estructura de un átomo y el
Sistema Solar y la semejanza entre las fuerzas intraatómicas y las fuerzas
electromagnéticas sistemológicas, por obvia, y porque
se negaban creer que la Naturaleza y la Creación obedezcan a principios tan
lógicos, los científicos del Siglo XX se negaron a creer lo que tenían delante
de los ojos y, teniendo la respuesta delante de sus narices la rechazaron por
indigna de su genio, prefiriendo adentrarse en una Teoría de Unificación de los
campos electromagnéticos y Gravitatorios, que, sin embargo, tiene su milagro
diario en la estructura de la materia atómica. Pues si el origen del calor
geonuclear procede de la presión material ¿cómo es posible que esta misma
presión no haya procedido a hundir toda la masa planetaria en el cuerpo del Sol
en los millones de siglos que lleva el Sistema en activo?
142.
Ellos responden con la energía centrífuga,
pero ignoran que un trabajo no se puede ejecutar hasta el infinito, la
constancia orbital lo contradice, de manera que debiendo buscar una fuerza
distinta, emprendieron la búsqueda de un campo unificado, y en tanto que
hablaban de fuerzas electromagnéticas lo hacían eliminando la componente
eléctrica del campo magnético. ¡Unos sabios en toda la regla! Entonces:
Dirigida la trayectoria terrestre hacia su órbita estacionaria, por efecto de
la repulsión eléctrica entre campos del mismo signo, en términos de trabajo
podemos comparar este efecto al de una fuerza centrífuga acelerada. De hecho,
sujeta a este efecto, de no haber frenado el campo magnético las consecuencias:
la Tierra, arrastrada por la tempestad eléctrica, hubiera sido disparada contra
la órbita de Marte, por ejemplo. El tirón gravitatorio que el enganche entre
los campos magnéticos respectivos produjo, cuando la Tierra cruzó la franja
eléctrica que le correspondía en el Sistema, fue el freno que la estacionó en
su órbita. Este tirón repercutió en la Baja Litosfera arrancando del Manto
Superior los pies de las grandes cordilleras. Con esta acción de levantamiento
de las raíces de las grandes cordilleras: La acción del martillo contra la
barra de hielos bajo cuyo Anillo se encontraba la Litosfera, ya estaba hecha.
Reproducir esta acción sismológica global sería abrir una puerta en el tiempo y
atreverse a permanecer firmes sobre un terremoto con epicentro en el Núcleo y
cuyo radio de extensión universal hace bailar bajo nuestros pies, plantados
sobre el Anillo de Hielos, el cuerpo entero de la Corteza terrestre. (Los
sabios del Siglo XX hallaron, ciertamente, pruebas de una Retirada de los
Hielos, lo que jamás se atrevieron a soñar es que el cuerpo de Hielos que se
retiró, una vez al principio, cubrió la esfericidad entera del Planeta ¡Cómo se
las arregló su Creador para partir aquella Barra de Hielos es el punto que se
ha tratado en esta sección, sobre el que hay un mundo por decir, y tratando de
cuya Mecánica, Origen de la Orografía Ecosférica, tendremos tiempo de
emplearnos, a todos los niveles, en el transcurso de este Siglo XXI).
Resquebrajado de esta manera el Manto de Hielo que Dios llamara “la Luz” el
calor acumulado en el cuerpo geofísico interno encontró la espita por la que
liberarse: en forma de gases y lavas, obteniendo Dios de este efecto la
transformación del hielo en agua. Esta es la secuencia en el origen del Agua y
del Aire. Pero recordemos cómo reaccionó el Manto de Hielo al acercamiento de la
Tierra al Sol.
QUINTA PARTE
CREACIÓN DE LA ECOSFERA
CAPÍTULO 16
SUBLIMACIÓN DEL MANTO DE HIELO
143.
Hay dos formas de hacer las cosas. Una es
dejar que la ley del tiempo actúe y la otra acelerar el desarrollo de una
acción mediante los medios al alcance. Sujeto a la ley del tiempo el Manto de
Hielo hubiera respondido a la energía solar derritiéndose, se hubiera partido
en dos y con el tiempo las dos barras de hielo se hubieran ido retirando hacia
los casquetes polares. Las aguas del primer gran océano se habrían evaporado.
Lenta, pero sin pausa, el océano se habría dividido para multiplicarse; de los
océanos hubieran salido los mares... Pero Dios conocía una forma más rápida de
desarrollar este proceso global. ¿Por qué derretir a baja temperatura el manto
de Hielo cuando podría provocar mediante la integración por la ruta boreal el
efecto del hierro al rojo vivo contra una barra de hielo? A este efecto lo
llamamos Sublimación del hielo. El efecto inmediato del encuentro Tierra-Sol en
las condiciones expuestas determinó la sublimación acelerada del Manto de
Hielo. La energía solar hizo de hierro al rojo vivo aplicado directamente a la
piel del Manto. Sublimación que determinó la ruptura del Manto en dos grandes
bloques y el nacimiento de la Atmósfera Biosférica. (Cuando digo “condiciones
expuestas” me refiero a la parábola de acceso, que determinó que la Tierra se
encontrase durante un tiempo a una distancia menor a la que le es natural a su
órbita estacionaria).
144.
Ya he
dicho que el tirón gravitatorio solar vino a consecuencia del efecto contrario
que impulsó la Tierra hacia su órbita biosférica. Y que, a consecuencia de este
tirón, producto del enganche magnético entre los dos campos, se liberaron de
raíz los pies de las grandes cordilleras. Tal vez elevación sea la palabra
correcta. La liberación fue promovida por el calentamiento del edificio
geofísico. Recordemos que al enfriarse el Manto el anillo litosférico se
solidificó, quedando la placa de contacto fundida en un único cuerpo. Cuando la
Tierra entró en el Sistema Solar el Núcleo se calentó, el diámetro del Manto se
ensanchó y la presión calorífica creó las ondas naturales a un movimiento de
expansión desde el centro al exterior del cuerpo geológico. Este movimiento no
era suficiente para lanzar las cordilleras contra una litosfera externa
encerrada bajo un Manto de Hielos que, si externamente estaba siendo sublimado,
interiormente seguía en su estado original.
145.
La
solidez del Manto de Hielo revertía en la acumulación de calor en el interior
de la Tierra. Esta acumulación comenzó a provocar un movimiento sísmico
generalizado que desde el Manto y en series ininterrumpidas de secuencias
termonucleares calentó la Corteza, abriendo vías de liberación del calor que
amenazaba con desintegrar todo el edificio. La fusión entre la capa superior
del Manto y la inferior de la Corteza rota de esta manera la presión calorífica
comenzó a levantar los pies de las cordilleras, alrededor de cuyos cuerpos
encontró el calor geonuclear líneas de flotación al exterior. Así que, si por
la zona externa la energía solar hacía lo suyo, por abajo la energía geofísica
hacía lo propio, agrietando el Manto de Hielo, por entre cuyas grietas los
gases comenzaron a salir y contribuir a la creación de la Atmósfera en curso.
146.
La
distancia al Sol detuvo la sublimación y dio paso a la descongelación del Manto
de Hielo. La presión calorífica externa e interna sobre el Hielo derivó en la
descongelación del Hielo en Agua. Proceso que dada la temperatura del Globo dio
origen a un Océano que cubrió el Ecuador y las regiones tropicales, y siguió
empujando hacia los polos geográficos a los dos grandes bloques de Hielo en que
se dividiera el Bloque original. Las Aguas de este Océano Madre eran las Aguas
que estaban debajo del Firmamento de los Cielos. Y el Firmamento de los Cielos
que estaba entre las aguas que estaban debajo y encima de su cuerpo era la
Atmósfera.
147.
Identificación
del Firmamento que nos resuelve muchas cosas. Primero: Siendo las aguas que
están debajo del Firmamento las aguas del Océano Madre, las aguas que están
sobre este Firmamento son las aguas del campo gravitatorio solar. Punto que nos
descubre la necesidad de enfocar el comportamiento de la gravedad desde la
naturaleza de los fluidos. Lo que da lugar a la imagen del Universo como un
océano de energía sobre el que flotan los continentes con sus islas, que en
este caso serían los sistemas astrofísicos. Océano de energía sobre el que hay
que decir más cosas, pero que por ahora nos abre el horizonte al entendimiento
del comportamiento del campo gravitatorio a imagen de la fenomenología típica
de un fluido expuesto a fuerzas internas y externas.
148.
Resumiendo:
La Luz era el Manto de Hielos bajo cuyo cuerpo quedó encerrado el resto del
edificio geofísico al término del Primer Día. Su creación se hizo mediante la
fusión de la Corteza Primaria; y la fusión de esta Corteza Primaria la abrió
Dios acelerando el pulso geonuclear del Globo. Esta elevación del ritmo de
trabajo del corazón astrofísico de la Tierra fue la consecuencia de la
multiplicación de la densidad del campo gravitatorio terrestre por unidad
cúbica astrofísica.
149.
Al
comienzo del Segundo Día la Tierra y el Sol se reencuentran. Dios crea una
serie de efectos, de los que la Sublimación del Manto de Hielos será el
primero. Se rompe el Manto y nace la Atmósfera, cuyo crecimiento pegará con el
tirón gravitatorio en el origen de la órbita estacionaria una aceleración
física impresionante. Los dos bloques de hielo resultantes comienzan su viaje
hacia los polos geográficos, dejando entre ambos las aguas del Océano Madre, de
cuyo volumen por evaporación seguirá alimentándose el cuerpo de la Atmósfera.
Esta Atmósfera es el Firmamento en el Verbo del Segundo Día.
150.
Identificado
el Firmamento se resuelve el movimiento del espíritu de Dios sobre las Aguas
como su movimiento en el Espacio. Y nos adentramos en el comportamiento de la
Gravedad, que podemos entender desde nuestro conocimiento de la naturaleza de
los líquidos. Lo que nos abre la inteligencia a la comprensión del campo
gravitatorio universal como un océano en el que los sistemas siderales se
presentan como continentes e islas, permitiendo la navegación sideral gracias a
sus estacionamientos en el espacio galáctico local.
151.
Fuego, Hielo, Agua y Aire. Estos son los primeros peldaños de la escalera de
los elementos naturales que estamos subiendo. El próximo que viene no necesita
presentación. En definitiva, y para cerrar: A.- Fusión de la Corteza Primaria.
B.- Sublimación de la Atmósfera Primigenia. C.-Descongelación y retirada de los
Hielos. D.-Formación de la Atmósfera Biosférica.
CAPÍTULO 17
CREACIÓN DEL PLANO DE INTERRELACIÓN BIOSFÉRICO
152.
Cerramos
la ascensión por la escalera de los elementos naturales y abrimos una nueva
vía. Hielo, agua, aire, todos los elementos estaban en su sitio y preparados
para el gran acontecimiento del salto de la materia inorgánica a la orgánica.
(Punto alrededor del cual la Razón y la Fe se perdieron y siguieron caminos tan
opuestos como suicidas. Hablando de la Evolución de las especies el sabio
bíblico por excelencia dejó caer en el agua la piedra, diciendo: “Y para
ejercer en ellos la justicia se pusieron de acuerdo los elementos, como en el
salterio se acuerdan los sonidos en una inalterable armonía, como claramente
puede verse por los sucesos. Pues los animales terrestres se mudan en
acuáticos, y los que nadan caminan sobre la tierra”. Palabras observadoras de
un hombre que no dudó llorar la soledad del genio en otra parte, pero que
mientras estuvo en sus mejores momentos tampoco dudó en adelantarse a la mente
científica y afirmar que Dios le dio “la ciencia verdadera de las cosas, y el
conocer la constitución del universo y la fuerza de los elementos; el
principio, el fin y el medio de los tiempos; las alternancias de los solsticios
y los cambios de las estaciones; el ciclo de los años y la posición de las
estrellas; la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras; la
fuerza de los vientos y los razonamientos de los hombres; las diferencias de
las plantas y las virtudes de las raíces. Todo lo oculto y lo manifiesto lo
conocía, porque la Sabiduría, artífice de todo, me lo enseñó”. Es de creer que
si la Fe y la Razón hubieran escuchado con orejas más humildes esta confesión
de Salomón la enemistad entre cristianismo y ciencia no hubiera llegado a los
extremos que se alcanzó en las primeras décadas del siglo XX). Volviendo al
tema de la Evolución del árbol de la vida, lo primero son las raíces. Es por
donde empieza el árbol a germinar. Pero para que haya árbol debe haber semilla.
Dando por supuesto que la Célula Madre, la Semilla de la Vida tuvo en Dios su
origen, se desprende de las secuencias biohistóricas que estamos siguiendo que la semilla del árbol de las especies la sembró Dios
bajo las aguas del Gran Océano. Y por consiguiente primero fueron las plantas.
De este reino submarino vegetal, por adaptación de las primeras ramas a la vida
terrestre, según el nivel de las aguas del Gran Océano fue bajando surgió el
árbol de las especies vegetales terrestres. La evolución de este nuevo reino se
completó cuando la fotosíntesis transformó la composición química de la
atmósfera.
153.
Este paso
biohistórico tuvo lugar durante la Tarde del Tercer Día. Ya hemos visto cómo
una vez roto el Manto de Hielo los dos bloques resultantes emprendieron la
retirada hacia los polos, y cómo la evaporación del Océano en curso el
levantamiento de las cordilleras por el tirón gravitatorio produjo la
multiplicación del Océano en océanos y la división de los océanos en mares. Así
que a medida que fue bajando el nivel de las Aguas las plantas vegetales
marinas se adaptaron a la vida terrestre, para acabar con el tiempo
transformando la atmósfera prehistórica en la atmósfera histórica con el
oxígeno como elemento principal. A su vez y bajo la necesaria adaptación a la
revolución que el mismo reino vegetal estaba produciendo la fibra vegetal
prehistórica de sustrato submarino adquirió las propiedades de los árboles
históricos terrestres. Con la creación del reino de los árboles cerró Dios la
estructura del Plano de Interrelación Biosférico. Plano sobre el que me
detendré un momento antes de despegar del suelo y lanzar este relato a los
espacios.
154.
La autonomía
del Plano de Interrelación Biosférico podemos resumirla diciendo que los
casquetes polares fueron estabilizados para ser los dos focos
termorrefrigeradores principales del sistema ecosférico. Focos de los que hizo
Dios depender el equilibrio de la temperatura de la Biosfera, y que, para
estabilizar la descongelación de ambos focos termorrefrigeradores Dios hizo
depender del ángulo de rotación del globo terrestre. Vayamos por partes, sin
embargo.
155.
Imaginemos
por un segundo que la Tierra fuese plana y permaneciese siempre a la misma
distancia del Sol. ¿Qué sucedería? ¿Qué cantidad de tiempo necesitaría el Sol
para calentar los océanos hasta el punto de ebullición y hacer de los océanos
un plato de agua hirviendo? ¿Y en cuántas horas geológicas la atmósfera
perdería su equilibrio termodinámico y toda su arquitectura saltaría en pedazos
por no contar el ángulo de rotación de la Tierra con un mecanismo regulador?
Calculemos cuántos años harían falta para que, en ausencia de los dos focos
termorrefrigeradores polares, la temperatura de los océanos y la atmósfera se
dispararan hacia arriba diez grados. ¿Cómo le afectaría este aumento de
temperatura a la vida marina? Si a raíz de una ola de calor mueren las
criaturas humanas ¿cuántas morirían al año si esa ola de calor permaneciese, y,
lo que es peor, amenazase con subir otros diez grados en los próximos veinte
años, por ejemplo?
156.
Lo que ha venido sucediendo en estos millones
y millones de años es lo contrario. Los focos termo refrigeradores ecosféricos han permanecido constantes, han mantenido la
temperatura biosférica estable, siempre entendiendo que al disminuir su masa la
temperatura general tenía por fuerza que ir aumentando. Pero al hacer depender
la temperatura biosférica de los focos termorrefrigeradores polares nuestro
Creador se veía obligado a darles una plataforma geofísica. Plataforma a la que
llamaré Sustrato Ecosférico Autónomo y tiene que ver con las ecuaciones en la
base de la inmutabilidad del ángulo de rotación de la Tierra.
CAPÍTULO 18
EL SUSTRATO ECOSFERICO AUTÓNOMO
157.
Tenemos a
la Tierra rotando alrededor del Sol. Hemos visto que la estabilidad
termodinámica de la Biosfera la hizo Dios depender de las masas polares. Ahora
nos toca estudiar la mecánica de mantenimiento de los casquetes polares, pues
todo nos lleva a creer que la temperatura y el ángulo de rotación están en
relación directa, y sin embargo la Tierra orbita dentro de un campo
gravitatorio sujeto a las alteraciones que desde el astro central transforman
el espacio interplanetario en razón de su interrelación con el mundo sideral al
que pertenece. Lo que provoca en los planetas una dinámica rotatoria inestable,
reflejo del cabeceo del Sol. (Que el Sol cabecee significa que su ángulo de
rotación parece que ande como borracho y, como el cuerpo del borracho anda de
izquierda a derecha, de la misma manera su eje geográfico se tumba ahora a la
derecha ahora a la izquierda. Movimiento que se refleja con especial intensidad
en la rotación de Marte y debiera, por naturaleza, ser el natural al eje de la
Tierra. Si el cabeceo del ángulo de rotación planetario es la regla, la Tierra
es la excepción a la regla. La importancia de esta constante dinámica es vital
si recordamos que la temperatura y el ángulo de rotación están en relación
directa). La sujeción de nuestro planeta a la ley del cabeceo solar, sobre cuya
causa tendríamos que entrar en otro capítulo, alternaría el área de incidencia
de la energía solar sobre la geografía continental, con el consiguiente efecto
de descongelación irregular de los casquetes polares. Pero esto no pasa, y de
aquí la pregunta: ¿Por qué la Tierra le ofrece al Sol siempre el mismo ángulo
de rotación?
158.
Esta
singularidad tiene una explicación. La ley que gobierna la caída del eje de
rotación hacia un hemisferio o hacia el otro de un cuerpo que gira sobre sí
mismo tiene la respuesta. La experiencia no falla. La realidad cotidiana nos
ofrece ejemplos variados sobre la naturaleza y los efectos aplicativos de esta
ley. Su descripción no es complicada. Pensemos, ¿qué pasaría si nos pusiéramos
a dar vueltas con los brazos abiertos sosteniendo una enciclopedia en una mano?
¿El brazo cargado no se nos caería en la dirección natural al peso que
sostiene? En fin, sobre ejemplos como sobre gustos no hay nada escrito. Una vez
que se ha comprendido la naturaleza de la ley y el efecto a que da lugar cada
cual puede inventarse el suyo. Comprendida en toda su extensión la ley lo que
hay que hacer ahora es aplicarla a la realidad del Globo de la Tierra. Quiero
decir, basta agarrar un globo terráqueo, ponerlo sobre la mesa y pararse a
observar este ejemplo de la enciclopedia en una mano con el fenómeno de
concentración de los continentes en un hemisferio. ¿No está toda la masa
continental agrupada en un hemisferio? El otro hemisferio está ocupado por las
aguas del Pacífico. Ya tenemos la enciclopedia en un brazo de la Tierra, ¿qué
efecto nos resultará si ahora cogemos el Globo de la Tierra y empezamos a darle
vueltas sobre su eje?
159.
Este
efecto de caída del ángulo de rotación hacia el hemisferio sobrecargado es
justamente el que buscó Dios al cargar la masa pentacontinental sobre un hemisferio. El efecto final que producía era un ángulo de rotación
fijo. ¿Por qué molestarse? Bueno, la necesidad de la estabilización del Plano
de Interrelación Biosférico era una causa de primer orden. La creación de una
plataforma termodinámica estable era una necesidad de la Evolución. Gracias a
la concentración pentacontinental dentro de un
hemisferio del planeta Dios hacía posible que la zona de incidencia que el
Globo le presenta a la energía solar fuera siempre la misma. Gracias a esta
constancia óptica la curva de crecimiento de la temperatura biosférica y por
tanto de la descongelación de los casquetes polares se sujetaría a un ritmo
estable durante todas las edades geológicas. (Conclusiones supersencillas y
naturales éstas que, a los defensores de la tectónica de placas, por ejemplo,
debe parecerles una herejía. Pero qué se le va a hacer. Ni sobre gustos hay
nada escrito ni se puede tener contento a todo el mundo).
CAPÍTULO 19
TEORÍA DE LOS ANILLOS GEOFÍSICOS
160.
He dicho
que, al estabilizar el ángulo de rotación del Globo mediante el desplazamiento
de masa continental sobre un hemisferio, obtenía Dios un ángulo constante de
incidencia de la luz solar sobre los polos geográficos. De este efecto esperaba
obtener la descongelación gradual que le concedería a la evolución del árbol de
las especies el tiempo necesario para ser llevada a término. Y he resaltado que
por supuesto que esta versión arquitectónica choca con la famosa hipótesis de
la deriva continental. Pero es que no podía ser de otra forma. La deriva
continental no puede explicar la constancia del ángulo de rotación; y lo que es
peor, contradice su existencia. Aparte, obviamente, de no poder satisfacer
ninguna de las incógnitas que la estructura y morfología de la litosfera
presenta. Negar las incógnitas para imponer la ficción sobre la ciencia fue,
lamentablemente, la actitud que en su ateísmo adoptó por filosofía la edad
moderna.
161.
Pasando
de discusiones barrocas, y partiendo de la materialización de las matemáticas
del Sustrato Ecosférico Autónomo, digamos que la arquitectura geofísica a la
que Dios le diera su visto bueno nos configura una estructura donde la
Litosfera pasa por ser un anillo compacto girando uniforme sobre un anillo
magmático, líquido. El anillo magmático o Manto a su vez flota sobre un anillo
cromosférico. Y en el centro la microestrella que
compone el Núcleo pendula en el seno de las
corrientes gravitatorias que le sirven de órbita. Dentro de esta configuración
el detalle de la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la
del Sol no es una casualidad. Ni tampoco que al mantener constante la
temperatura litosférica los océanos se comporten como las aguas del río que el
reactor nuclear necesita para mantener su temperatura en equilibrio. (En cuanto
a la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del Sol no se
sabe si se cumple en todos los miembros del Sistema o sólo se cumple para la
Tierra. Caso de valer sólo para la Tierra es posible llegar a una ley de
interacción entre estrella y planeta que confirme esta regla de igualdad para
todo sistema biosférico. El tamaño del astro y su
temperatura superficial determinarían la distancia al planeta en cuestión.
Aunque hoy por hoy esto sea hablar por hablar ¿la igualdad dada no implicaría
una paridad entre los ciclos termodinámicos del Sol y del Núcleo? En este caso
lo importante no es tanto determinar, cuanto captar la interacción entre Sol y
Tierra).
162.
Dicho lo
anterior me diréis entonces que lo que estoy proponiendo es una especie de
engranaje de cojinete donde el anillo magmático cumple las funciones de las
bolas sobre las que se mueve la rueda externa. Y os doy toda la razón. Me
objetaréis entonces que en este caso hay que explicar cómo esa olla a presión
no revienta. Pregunta sutil que os honra, y a la que vosotros mismos os podréis
contestar desde la visión diaria del sistema de flotación del calor interno que
son los volcanes. ¿Las líneas de flotación del calor geonuclear no son
constantes, y no vienen marcadas por la circulación de las corrientes
electromagnéticas?
CAPÍTULO 20
TEORÍA DEL SISTEMA VULCANOLÓGICO DE FLOTACIÓN
163.
Aunque
parezca un ejercicio gratuito, recomencemos. En el primer Día nuestro Creador
dobló la densidad de energía por unidad cúbica astrofísica del campo
gravitatorio terrestre. La respuesta del Núcleo, en ese momento en estado frío,
fue activarse y proceder a la transformación de ese suministro en calor.
Inmediatamente el Manto se licuó y la corteza Primaria se fundió. Estos
trabajos realizados el Núcleo se enfrió de nuevo, de manera que la Corteza se
solidificó y se convirtió en el anillo geofísico que llamamos Litosfera. De
haber permanecido la Tierra en la región donde estos trabajos se llevaron a
cabo el enfriamiento de su Núcleo hubiese arrastrado al Manto a su
solidificación. La Biblia dice que esto no pasó porque Dios separó la Tierra de
su región de origen y la introdujo en un campo gravitatorio de densidad
estable, el Sistema Solar.
164.
Una vez
dentro del campo de acción del Sol: el transformador geonuclear se reactivó y
adquirió una temperatura constante, igual a la temperatura externa del astro
alrededor del que orbita. Creo que son unos seis mil grados Celsius. Esta
integración en el Sistema Solar detuvo la solidificación del Manto y al mismo
tiempo mantuvo la solidez del anillo litosférico, que rotaría desde entonces
con movimiento propio sobre el anillo magmático. Grosso modo.
165.
Constante
la producción de calor por el Núcleo la física obliga a dibujar entre Manto y
Núcleo una especie de zona cromosférica, dentro de cuyo espacio el propio
Núcleo pendula, ocasionando esta pendulación -sujeta
a las alteraciones de gravedad de la que antes hablé- el achatamiento de los
polos que el Globo manifiesta. (En este sentido la pendulación del Núcleo
dentro del cuerpo geofísico depende de su propia mecánica de producción de
calor y de su reacción a las ondas termonucleares en el origen de los volcanes.
En cuanto a la morfología del Núcleo la reacción del propio cuerpo geofísico a
su acción pendular nos da ciertas claves. Pero esto ya se establecerá en otro
momento desde otras bases).
166.
Esta
estructura geofísica es la que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo
libera la Tierra el almacenamiento de calor interno a que da lugar el anillo
litosférico? La respuesta, más que teorías pide hechos, y bueno, aunque estamos
hablando de una litosfera con ángulo de rotación fijo sobre una superficie
magmática, su cuerpo está dotado de un complejo sistema de tubos de flotación a
través de los cuales el calor geonuclear es continuamente liberado. Hablar de
los volcanes es hablar de toda la dinámica sismológica que acompaña la creación
de esta arquitectura geofísica, impresionante en su manifestación y perfecta en
su ejecución. Ahora: ¿Por qué las bocas del sistema de flotación corren sobre
los límites de las grandes cordilleras?
167.
La
correspondencia entre las líneas sismológicas y las líneas de las grandes
cordilleras se explica desde la física del tirón gravitatorio, sobre cuya
fenomenología cualquier experto puede aclarar las dudas. Y ya puestos, la
objeción a la arquitectura geofísica que el continuo aumento de temperatura de
una litosfera sujeta a la ley del Substrato Ecosférico Autónomo presentaría, la
barre de un plumazo la temperatura constante de los fondos oceánicos, gracias a
la cual la superficie más expuesta de la litosfera frena esa elevación natural,
que sin ese equilibrio acabaría por hacer reventar este edificio de ingeniería
geofísica. Creo que los reactores nucleares se sirven de esta misma teoría para
frenar el calentamiento de sus motores.
168.
Este
sistema geofísico autónomo, en el origen de tantos quebraderos de cabeza, se
completa con una estructura planetaria sui géneris, especial, aplastantemente
maravillosa, cuyas bases me honro presentaros. Pero quiero partir de un hecho.
Mejor aún de una ley: A saber, si todo sistema astrofísico es un transformador
de energía universal en luz y calor su velocidad de trabajo dependerá de la
densidad gravitatoria de su campo y del número de revoluciones por siglo de su
astro. Esto de un sitio.
169.
Del otro
sitio, es justo decir que la velocidad sideral de un sistema -sea constelación
o galaxia- es una constante deducida de las fuerzas de la región astrofísica al
que dicho sistema pertenece. En otras palabras, si el Sistema Solar no se
interrelacionara con el Universo de las constelaciones su velocidad de crucero
dependería exclusivamente de la cantidad de energía de su campo gravitatorio.
Sujeto el Sistema Solar a la ley de atracción de la gravedad entre los cuerpos
del universo, la propia ley nos dice que al disminuir la distancia entre las
constelaciones por lógica ha de subir la velocidad de crucero de los sistemas
estelares que las componen. Efecto universal este del que nosotros podemos
inferir que si se acelera la velocidad del astro central de cuya velocidad
dependen los cuerpos menores de un sistema todos los cuerpos dependientes de su
física experimentarán dicha variación. De alguna forma, de alguna manera.
170.
Y esto
viene a cuento porque la pregunta no puede ser eludida ni dejada de lado en
razón de ciertos contextos, especialmente una vez abierta la Evolución de la
Vida en la Tierra a un complejo sistema de ecuaciones físicas sin cuya
resolución el futuro de la vida no podía ser garantizado. La nueva pregunta que
viene al caso es: ¿Cómo frenó Dios de antemano las posibles alteraciones que,
en el futuro, y precisamente por estar sujeto nuestro Sistema a esta ley
universal, la Tierra habría de experimentar? Para mejor captar las entrañas de
la cuestión comparemos nuestro Sistema con una nave. Hecho, comparado el
Sistema Solar con una nave en pleno vuelo, lo que aquí estamos tratando de
descubrir es si esta nave fue dotada de un freno de seguridad, o simplemente
navega por el mar de las constelaciones a la deriva, expuesta a los vientos
gravitatorios y a los campos electromagnéticos siderales.
171.
¿Pero por
qué tenía Dios necesidad de dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad
para mantener estable su velocidad de crucero? es la cuestión contraria a la
anterior. Y bueno, pienso que la necesidad es tan obvia como la sujeción de
todos los cuerpos del universo a las leyes que lo regulan. ¿Si las ruedas
aceleran no lo hará el chasis al mismo tiempo? ¿Si el Sol mete el pie en el
acelerador los planetas no sufrirán las consecuencias?
172.
¿Y en qué
medida esta aceleración hipotética les afectará a los transformadores centrales
de los planetas, y especialmente al de la Tierra una vez descubierta la
relación directa entre velocidad y calor? ¿Pero y si ahora bajara bruscamente
la velocidad solar por razones de interacción electrodinámica a distancia? O
séase, ¿se partió Dios la cabeza para crearle un Sustrato Ecosférico Autónomo
al Plano de Interrelación Biosférico y después iba a exponer toda la
Arquitectura Geofísica a la destrucción a raíz de un golpe de timón constelacional? Tiró líneas, desplazó continentes de un
hemisferio al otro, creó zonas sismológicas calientes, reguló la termodinámica
geonuclear, no dejó nada al azar, ningún cabo suelto se le pasó por alto. Y
ahora, cuando la aventura de la vida comenzaba, ¿ahora iba a dejar la nave
solar a la deriva por las corrientes interconstelacionales?
La necesidad de corregir trayectorias en el tiempo, controlar variaciones en el
espacio y gobernar por control remoto la materia, obligaba a la Inteligencia
Creadora a dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad que mantuviese la
velocidad de crucero del astro central dentro de una franja de máximos y
mínimos. La cuestión es de qué tipo de freno automático ha de echar mano un
Ingeniero Astrofísico a la hora de poner en órbita un Sistema del tipo Solar.
Aunque claro, si no sabemos a qué tipo pertenece el Sistema Solar difícilmente
podremos encontrar la respuesta. La respuesta está delante de nuestros ojos.
SEXTA PARTE
CREACION DEL SISTEMA SOLAR
CAPÍTULO 21
SISTEMOLOGÍA FINÍSTICA APLICADA (ESTRUCTURA DINÁMICA DEL
SISTEMA SOLAR
173.
La
respuesta al enigma expuesto en la sección anterior, a saber, ¿qué tipo de
freno automático mantiene la velocidad de crucero del Sistema Solar igual a sí
misma contra la ley gravitatoria que expone la necesidad de una aceleración
constante en razón de la disminución de las distancias entre el Sol y cualquier
punto al que se aproxime? - la respuesta a este dilema es inequívoca. Ahora
bien, y confieso mi falta, el deber exige especificar más la naturaleza del
problema. Quiero decir, estamos y hemos sido acostumbrados a trabajar con una photo finish del Sistema Solar.
Aquí la tenemos:
174.
Por
inercia y previa simulación virtual implantada durante los años de nuestra
formación intelectual tendemos a ser omniscientes y nos basta la aplicación de
las leyes de Kepler a la foto imaginaria para sentirnos como dios. La
implantación viene de siglos y la imagen se hereda en las vísceras con tal
sutileza que a los profesionales de la formación intelectual sólo les basta
imponer el orden con la batuta de sus regímenes estatales para cerrar el
problema. El hecho es que hoy día esta simplona imagen del movimiento kepleriano es propia de mentes retardadas y de
inteligencias sin ninguna actividad independiente con nula capacidad para el
juicio crítico. Lo cierto es que el resultado queda bien y hasta bonito y
consigue su objetivo: hacer que hasta el más idiota se siente más grande que un
Santo Tomás y un San Agustín juntos. A la hora de la correspondencia con la
Realidad esta foto de un Sistema Solar congelado en el tiempo es lo más
contrario a la Física de Sistema Solar que se mueve entre astros a escasos años
luz y con los que forman, a todas luces, - ¿cacofonía? - un Cúmulo Estelar
Abierto. Hagamos un sencillo ejercicio de inteligencia mental y pongamos en
posición vertical el plano clásico representativo del Sistema Solar, y veamos
volando en movimiento desde atrás hacia adelante a los Planetas, y en ese
centro un Sol con velocidad propia. ¿Qué nos da? Parece obvio que la imagen que
vemos en nuestra mente es la de un campo magnético en movimiento, creado por el
Sol y alrededor de los cuales los planetas se mueven hacia adelante dibujando
en el espacio una onda. En la imagen de abajo poned el Sol en el centro e
imaginad que la cinta marrón es el movimiento de un planeta a su alrededor. Mutiplicad esta cinta por nueve a distintas distancias y
moviéndose todas en persecución de la misma estrella mientras esta se mueve en
el espacio a velocidad propia. Una vez hecho esto, haced que la trayectoria del
Sol sea la de una estrella dotada de movimiento relativo, es decir dentro de un
espacio-tiempo cerrado; el resultado será una nutación. El siguiente problema
será saber cuáles son los miembros del Cúmulo Estelar Solar.
175.
Si
tomamos por medida los parámetros de los cúmulos estelares abiertos de nuestros
Cielos, y combinamos las de los sistemas estelares binarios y múltiples, donde
las distancias entre los astros de un Sistema Estelógico Individualizado superan en muchas ocasiones la distancia existente entre el Sol
y Alfa Centauri, por ejemplo, yo me pregunto ¿dónde
queda esa foto para niños recién iniciados en la Astrofísica que salió del
taller de Kepler en los días de María Castaña? Dicen que la ley opera a
distancias infinitas ¿y se niega que esa misma ley actúe entre cuerpos situados
a escasos cuatro o cinco años luz de distancia? Alguien, además del sentido
común, perdió la Razón a lo largo del Siglo XIX, y nadie del siglo XX, lanzada
la Academia a la aventura de la Búsqueda del Origen del Cosmos, acomodados ya
en la nave del Tiempo que había de conducir a los sabios hasta el Núcleo del
Origen y de ahí saltar hasta el Fin mediante un pliegue del Espacio ... a nadie
se le ocurrió darle al botón y poner en marcha la foto del Sistema Solar
congelado en el tiempo que Kepler lanzó al futuro. Ni siquiera para divertirse
un rato. El dogmatismo de los discípulos de la revolución einsteiniana demostró ser tan primitivo y fuerte que ni aún con los cálculos dinámicos más
actuales sobre la mesa se atrevió astrónomo alguno a arrimar el dedo al botón y
ver el Sistema Solar tal cual existe en el Espacio y el Tiempo, incrustado en
un Cúmulo Estelar Local y dotados sus miembros planetarios de estructura
sólida. Es, por tanto, deprimente hasta la carcajada más rotunda abrir un
Manual de Astronomía, escrito por Catedráticos, como por ejemplo el Manual de
la Complutense de Madrid, por no perderme en otras Lenguas más sutiles, y leer
que Plutón sea un cuerpo gaseoso. Porque uno es bien educado aguanta el vómito.
Sigamos pues.
176.
Dije
arriba que la respuesta al por qué la velocidad del Sistema Solar escapa al
imperio de la ley gravitatoria bajo cuya fuerza es gobernado el universo
entero, debe ser una respuesta inequívoca, sencilla y lógica. Reconozco ahora
que las expresiones verbales, a diferencia de las matemáticas, poseen una
ambigüedad de una naturaleza tan profunda como para ser capaz de tragarse en su
abismo la pureza de no importa qué montaña de números. Y quisiera explicar este
enigma. La palabra, en definitiva, es un vehículo capaz de transportar en su
seno distintos viajeros y sucede que dependiendo del viajero una palabra puede
dejar de significar una cosa para venir a tener un nuevo significado. Los
políticos son maestros en este arte. Pero no sólo ellos, no seamos crueles con
esos animalitos. El número, por ejemplo, es un ente perfecto, su significado es
intransferible, divino en su incorruptibilidad, y de aquí la adoración pagana,
salvaje que los matemáticos sienten por estos entes. Un cuatro es un cuatro y
se aplique a bananas o a ratones la esencia y sustancia del cuatro, en tanto
que ente abstracto, puro, inmaculado, permanece a pesar de los cambios. Yo, que
soy un capullo, y siéndolo sirvo de ejemplo, pues lo mismo puedo ser un cretino
que una flor, de donde se ve la ambigüedad de la palabra, confusión a la que no
se presta bajo ninguna excusa el número, y porque defiendo la necesidad de
darle al botón del Movimiento Sistemológico Solar a fin de superar los traumas keplerianos y los complejos heredados de los siglos
pasados, me reservo para mí la risa que me produce ver en la Red la defensa a
ultranza de este sistema sistemológico antiguo que,
si en su día nació para revolucionar, al presente es el sistema más
reaccionario que conozco. Ignoro por qué los astrónomos no cumplen con su
oficio y no procesan la montaña de datos con la que de haber trabajado Kepler y
Newton la imagen terminada del sistema heredado habría ya pasado a engrosar la
larga lista de errores, necesarios como paso adelante, pero enemigos de la Civilización
por su negación a pasar a mejor historia.
177.
Pero que
una respuesta pueda ser inequívoca no quiere decir que no deba ser compleja.
Todo dependerá del modelo con el que se trabaje. Si el razonamiento choca con
una inteligencia anclada en la imagen arquetípica que identifica los planetas
con bolas de gases, a la postre se llegará al puente de los suspiros, para
sobre las aguas escribir un melancólico: ¡Pobrecito! Este problema superado y
dando por sentado que el banco de datos a nuestro servicio hace imposible que
mantengamos en activo una respuesta obtenida desde una serie de datos sin peso
a los pies de la montaña de conocimientos desde cuya cima volvemos a mirar el
Universo, el Cosmos y el Sistema Solar, la decisión es nuestra, y en nuestras
manos se ha dejado el procesado de este cúmulo de parámetros cuya igualdad
final, y porque está basado en una nueva serie de datos, por lógica ha de
ponernos delante de los ojos una Arquitectura Estelógica Local respecto a la
cual - sin renegar de la photo finish kepleriana - esta Sistemología Finística Aplicada no quiere ser más que la acción de
apertura y jamás el punto y final a la cuestión eje madre de esta Sección: ¿por
qué la velocidad del Sol es estable y se desvía de la ley de la gravitación
universal, acorde a la cual y a medida que el Sol se aproxima a un sistema
astrofísico debe doblar su velocidad dependiendo de la distancia?
178.
Se ve que
por el mero hecho de su complejidad una respuesta tampoco deja de ser sencilla.
Hay que situarla en su verdadero contexto. Precisar la naturaleza del problema
que encarna. Definir qué ley incita. Abrir espacio y dibujar en la pantalla de
nuestra inteligencia la naturaleza de la cuestión a la que buscamos respuesta.
Hay un momento en que son los expertos quienes deben intervenir, pues son ellos
quienes tienen ese banco de datos procesando el cual puede demostrarse o
refutarse, si cabe, la Integración del Sol dentro de un Cúmulo Estelar, más o
menos abierto y más o menos poblado en razón de la Arquitectura Gravitatoria a
que esos datos den lugar. Tomemos una nueva ampliación estelógica local a 20
años luz:
179.
¿Cuántos
cúmulos estelares abiertos podrían servirnos de modelo astrofísico? Obviamente
estamos hablando de una verdadera revolución a nivel de conceptuación sobre qué
sea un cúmulo estelar. Habrá que borrar conceptos antiguos y trabajar desde los
sistemas binarios hasta abrir en el espacio universal campos gravitatorios
regionales dentro de cuyos perímetros los astros se comportan como átomos
dentro de una molécula astrofísica. Esto explicaría el porqué de la constancia
óptica de las formaciones estelógicas en el firmamento de los cielos, la
constancia en distancias y velocidades de los sistemas estelares dentro de la
Red Universal Láctea, y nos pondría delante de un Universo que se comporta como
un Cuerpo Cristalino, alimentado por corrientes gravitatorias, en función de
las cuales el consumo de la energía total se mantiene en el tiempo dentro de
una franja de máximos y mínimos. De aquí las fluctuaciones de las intensidades
luminosas estelares. Esto implica a Dios, por supuesto, pero en este Sistema Cosmológico
Dios está dado por supuesto, así que puntuemos ya la respuesta local al
problema de la constancia de la velocidad del Sol.
180.
Al
presente tengo que corregirme a mí mismo y después de haber destacado el punto
verdaderamente importante: la existencia del Sol como Miembro de un Sistema
Sideral, mi propio pensamiento me conduce a definir la transformación de la
masa planetaria en Mecanismo De Corrección de la Órbita Solar, por cuya acción
la Fuerza Centrífuga a que está sujeta el Sol en respuesta al Movimiento de su
Sistema dentro de un Campo Gravitatorio Cumular es anulada y queda sujeta a una
constante específica. Si antes dije que “No tenemos más que transformar la masa
total de la familia planetaria en masa de arrastre, y ya tenemos el freno
estabilizador de la velocidad de crucero del Sol”, ahora pienso que esta
transformación concentra su peso en la Ecuación Correctora de la Órbita del
Sol, por la cual, según he dicho, la fuerza centrífuga a que está sujeto el Sol
es vencida mediante la transformación de la masa planetaria en Control de
Dirección por Mecanismo Remoto. (Si la objeción os viene a la cabeza pensad en
echaros a correr tirando solamente de vuestros cuerpos y luego repetid la misma
operación echándoos a las espaldas un saco de arena. Esto de entrada. Mas antes
de echarnos a la espalda no el Globo, a semejanza de aquel titán, sino los
nueve planetas con sus satélites y los cinturones de anillos solares, antes de
coger la palanca para mover el universo tendréis que abandonar el lastre de la
visión decadente de los planetas como inmensas bolas de gases flotando entre
los hilos electromagnéticos del campo del Sol).
181.
Quiero
insistir en este tema porque creo que es importante. La declaración académica
de ser los planetas bolas de gases comprimidos bajo presión gravitatoria es uno
de esos argumentos seudocientíficos primitivos, típicos del fundamentalismo del
siglo XX que no se sostienen por su propio pie de ninguna manera, pero que se
mantienen en el siglo XXI como símbolo de sumisión de las universidades al
genio del ateísmo científico. ¿Hasta cuándo la idiotez y el genio irán juntos a
ambos lados de la misma moneda?, no es cosa fácil de asegurar. Hasta ayer
mismo, un ejemplo, Marte era una bola de gas, como Venus, Mercurio, Júpiter,
Saturno y los demás miembros de nuestro Sistema. Y así sigue reseñándose en los
manuales elaborados por las más prestigiosas cabezas del planeta para consumo
de las masas. Las fotos y las expediciones a Marte y vecinos nos sirven de
prueba tocando este tema -el de la absurda visión gaseosa de los planetas-. Con
todo, las pruebas no son suficientes para borrar de los manuales de Astronomía
y de los libros de Ciencias Naturales esta vergonzosa patraña. Resulta por
tanto gracioso hasta la payasada ver a los eminentes genios de los
Observatorios astronómicos de todo el mundo seguir predicando el evangelio de
la naturaleza gaseosa de los planetas. Alguna razón oculta deben tener para
confesar con sus labios lo que sus orejas tienen por herejía. Ahora bien, si
hay algún super sabio eminente en alguna de las universidades del mundo que
pueda demostrar que Marte es una bola de gas, no se quede quieto y nos exorcice,
que cumpliendo la voluntad de tal mega dios al tártaro de los tontos nos
iremos. Vergüenza ajena -digo- engendra ver en los manuales de Astronomía
palabras que sólo en boca de un idiota podrían ser excusadas; vergüenza ajena
porque quienes las escriben son eminencias todas ellas, dueñas de cátedras y
cosas por el estilo. ¿Se merece el siglo XXI la mente típica de un necio por
maestro y guía del conocimiento del universo? La cuestión sigue siendo: ¿bajo
qué tipo de filosofía le concederemos a una Cosmología para el suicidio la
palabra sabiendo que sus efectos sobre las naciones, esta vez con medios de
destrucción infinitamente más mortíferos a su alcance, serán los mismos?
Recordemos que no mató Satanás a espada, sino con la palabra, porque, aunque
haya aún quien no lo crea, el arma definitiva, para el bien y para el mal, es
la palabra. ¿Cómo creer entonces en estos días que Plutón sea una bola de gas?
A estas alturas hay que ser un verdadero patán para enseñar semejante absurdo,
y un idiota para creérselo. El que escribe, y el que lee, fuera de ese círculo
mortal típico del siglo XX, lo que a nosotros nos interesa ahora es descubrir
cómo la suma de la masa planetaria total entra en juego a la hora de la
estabilización correctora de la velocidad de crucero del Sol. Regresemos
entonces al problema en cuestión, que en otra ocasión las circunstancias mismas
nos conducirán de vuelta a la panza de este agujero negro en cuya barriga lavan
los cerebros de la juventud mundial, en los que contra natura se escribe que
los planetas son bolas de gases. Y yo soy Caperucita, está claro.
182.
Retomemos
entonces el hilo. Navegando a velocidad de crucero X tenemos entre las
constelaciones de los Cielos una estrella llamada el Sol. El rozamiento de esta
nave contra la superficie de vuelo es insignificante para frenar su velocidad;
y lo que es más natural, el empuje de la fuerza centrífuga a que está sujeto su
órbita impulsa esta nave hacia el exterior del campo gravitatorio al que
pertenece. Nuestro problema es saber por qué no aumenta su velocidad de
aproximación respecto a la estrella hacia la que se mueve a medida que pasa el
tiempo. Con independencia ahora de si el Sol vuela en línea recta o siguiendo
una línea curva, mientras el Sol navega en el espacio interestelar las
distancias entre él y el punto aparente de aproximación: se acortan. Es de
cajón. Y en cuanto que se acorta la distancia entre el Sol y punto aparente de
aproximación la fuerza de atracción entre el Sol y ese punto estelógico sube. La ley de la gravedad es la que impera. Al
subir la atracción entre el Sol y el sistema estelar de referencia puntual sube
la velocidad de aproximación. En consecuencia, la velocidad de crucero de
nuestro Sistema sube. Y sigue sumando. Más corta se hace la distancia entre dos
astros más alta deviene la velocidad del menor de los dos. Podemos estar
hablando o no del Sol. Sea el Sol el astro más grande o el más pequeño de la
pareja en juego el hecho es que se produce una variación en su velocidad de
crucero. Pero puesto que estamos hablando del Sol....hablemos.
183.
Creo que
la distancia del Sol al sistema estelar más cercano es de unos cuantos escasos
años luz. Próxima Centauri está a unos cuatro años
del Sol. Se han descubierto estrellas más próximas incluso. A la velocidad que
se mueve el Sol, unos 600 kilómetros por segundo, el choque entre el Sol y el
sistema de Próxima Centauri, contando desde ahora
mismo, tendría lugar dentro de 500 años, aproximadamente. Nos preguntamos a
bocajarro ahora: ¿Cuántos miles de años lleva el Sol navegando entre las
constelaciones de los Cielos? ¿Y de estos millones de años durante los que la
vida en la Tierra ha seguido su camino sin experimentar una alteración letal no
podemos deducir nosotros la estabilidad de la velocidad de crucero del Sol? ¿Y
no estamos en nuestro derecho de creer que la velocidad del Sol es una
constante? ¿Y siendo una constante no obliga esta constante a corregir la
fenomenología de la gravedad, no en tanto que ley sino en cuanto a su
naturaleza? Apuntillo este fragmento especificando que mis cuestiones intentan
abrir campo, jamás cerrar vías. En la medida de mis conocimientos hago lo
posible por condensar a fin de ver el proceso desde un puesto dinámico. No
admito en mi cabeza la photo finish kepleriana y si a algo relaciono el movimiento de los
planetas alrededor del Sol es a una corriente eléctrica sobre de una barra de
metal, tipo solenoide. La propia angulosidad de las órbitas proyectadas a un
espacio tridimensional expone la necesidad de un vuelo en ondas de corriente
donde el Sol ocupa el lugar de la barra de metal. Más o menos así:
184.
Trabajando
desde esta imagen la cuestión tridimensional se simplifica y se deducen las
irregularidades nutacionales de algunas órbitas
externas. En otro apartado, dedicado exclusivamente al Sistema Solar, volveré
al tema intentando definir más la imagen mediante la importación de datos
físicos. No pretendo con esta imagen solenoidal sino desplazar la imagen
congelada en el tiempo que circula desde los tiempos de Kepler, Galileo y
Newton, y que ha venido a ser un muro en estos tiempos, un ídolo barato ante el
que todo dios se cree un genio, y doblando sus rodillas se va tranquilo a su
casa porque ya lo sabe todo.
185.
La
Academia, siempre tan brillante, sabe buscarse en cada momento la explicación
que mejor le conviene para mantener intacta su gloria frente a la crítica del
futuro. Y es que, al parecer, el Sol navega siguiendo una trayectoria atípica,
tal que rehúye el contacto gravitatorio con las demás constelaciones.
Haciéndose la ignorante, al estilo de aquél Sócrates que sólo sabía que no
sabía nada, pero sabiéndolo todo, la Academia le prohíbe a las Universidades el
permiso para borrar de los Manuales de Astronomía las falsedades sobre la que
se basa su idea sobre el Sistema Solar y su lugar en el Universo. Porque claro,
si el Sol no sigue una trayectoria natural a un cuerpo que está sujeto a la ley
de la gravedad universal: ¿qué tipo de trayectoria dibuja el Sol entre los
demás sistemas estelares de su vecindario? El cálculo infantil que arriba
establecí entre Próxima Centauri podemos extrapolarlo
a los quinientos millones de años últimos y habiendo estado estas quinientas
mil veces el Sol al borde de la colisión, que no lo haya hecho me da cuerda
para quitar del mapa la idea feliz de un Sol solitario, miembro de ningún
Cúmulo. Y a vosotros os debería frenar en seco y mirando para arriba sentir
bajo vuestros pies las vibraciones del motor estelógico.
Preguntaos a vosotros mismos cómo es posible que el Sol, en los millones de
años que lleva navegando a 600 kms por segundo, no
haya colisionado con ninguno de estos caballeros de su vecindario. ¿No os
parece lógico pensar que no podía ni puede porque sencillamente el Sol
pertenece a este Cúmulo? Insisto en la imagen:
186.
Realmente
esta es una pregunta interesante, que por la sencillez de su declaración puede
sonar a nimiedad sin importancia. Error grave. ¿O acaso al pasajero que se sube
al avión no le interesa para nada la mecánica de la nave, sabiendo como sabemos
que uno se juega la vida en el aire? ¿No es en todo el Sol una nave eternamente
en el aire, repleta de pasajeros? En cuanto al mantenimiento de la velocidad
autónoma de la nave solar nosotros podemos deducirlo mediante la transformación
de la fenomenología fotosférica solar en el quemado del combustible necesario
para mover un cuerpo en el espacio. ¿En qué no se parecen las grandes
fulguraciones solares al chorro del reactor que mueve una nave en dirección
contraria a su emisión? ¿Ambos fenómenos no están sujetos a la misma ley de
acción-reacción? Supongamos por un momento que así es. Y puesto que conocemos
el ciclo de once años por el que se gobierna la temperatura del cuerpo
fotosférico solar, ya que este ciclo de calentamiento fotosférico está sujeto a
un ciclo estable ¿no podemos deducir nosotros de su constancia la mecánica de
propulsión controlada que rige la velocidad de crucero del Sol, mecánica a su
vez sujeta a la ley de transformación de la energía gravitatoria en energía
luminosa? La respuesta es difícil pero no imposible.
187.
Tomemos
la reacción del Sol al paso del cometa Hale Boop. ¿Lo recordáis? La llamarada
extraordinaria que se viera sobre la superficie solar inmediatamente tras el
paso del cometa Hale Boop ¿no es fenómeno suficiente para abrirnos la
inteligencia a la conexión entre temperatura, densidad gravitatoria y velocidad
de transformación, en este caso provocada por un frente de onda con cabeza
sólida? Y si la conexión entre el paso del Hale Boop y la llamarada
extraordinaria observada es un hecho científico ¡cómo seguir manteniendo dentro
de los mismos parámetros de comportamiento la relación entre el Sol y los
planetas cuando un minúsculo cuerpo se basta para acelerar durante un tiempo
equis la velocidad de transformación de toda una estrella!
188.
Uno de
los pilares básicos del desarrollo del pensamiento humano se refiere a la
búsqueda de las causas a raíz de los efectos observados, y al contrario,
descubrir los efectos partiendo de las causas dadas. Gracias a la capacidad de
la inteligencia para servirse de los instrumentos de la lógica la aventura del
pensamiento pudo alcanzar cotas inesperadas. Pero andando el tiempo y muchas
hazañas los pensadores en su día revolucionarios cometieron el crimen nefasto
que se define por matar la causa origen del efecto observado en razón de no
convenirle a sus intereses subjetivos y emociones irracionales el
descubrimiento. Perdido el siglo XX en la red de un ateísmo científico que
borró causas y puso razones contra la lógica de la realidad, es de creer que los
herederos de aquellos genios sepan cómo retorcer el camino entre efecto y causa
y conducir a los ignorantes al abismo de una irracionalidad pasada de moda.
Pues, aunque y por muy difícil que sea creerlo, la Ciencia se hizo atea para
demostrarse a sí misma que sabía más que Dios. Que terminara su discurso a los
pies de la Gran Guerra no la hizo recapacitar durante la Guerra Fría sobre la
patología en la que su inteligencia había deslizado su lógica. Su patología se
llamaba Ateísmo. Pero volvamos al tema de nuestro Sistema Solar.
189.
El
primero que había de pensar en todos los factores a tener en cuenta a la hora
de la estabilidad dinámica del Sistema Solar era el Ingeniero que se planteó su
creación dentro de una red molecular astrofísica llamada los Cielos. La
dificultad más grande a superar que Dios tenía se la plantaban delante los
millones de años que la Evolución del árbol de las especies exigía para su
nacimiento y crecimiento. Si en el caso de la creación de la Biosfera los
procesos podían ser acelerados sin ocasionar ningún conflicto científico, en el
caso de la Vida la ley era y es otra muy distinta. En el terreno de la Vida,
digámoslo así: las leyes son más rigurosas. Los millones de años que la
Evolución de la Vida en la Tierra le exigía a Dios por necesidad tenían que
plantarle delante de la mesa un complejo sistema de ecuaciones sistemológicas. Entre las cuales cómo mantener la velocidad
de crucero del Sol constante en el espacio y el tiempo, y cómo dotar a su
Sistema de una ruta de vuelo tal que planease entre las constelaciones sin
integrarse en sus sistemas, fueron los dos grandes y principales retos que hubo
de superar su Inteligencia. Y buscando aquí cómo lo hizo, en esto estamos.
190.
La
autonomía de vuelo que a las estrellas les procura su naturaleza de
transformadores de la energía en luz y calor, fenómeno muy similar con el
comportamiento de una partícula excitada, que se defiende radiando una
subpartícula, es un aspecto que implica la necesidad de corregir la hipótesis
del movimiento astrofísico a partir y sólo desde la ley de la gravedad
universal. No se la niega, sencillamente se corrige su definición. Si hasta
ahora la ley era la única fuerza, desde ahora tenemos una mecánica de
transformación de energía, uno de cuyos efectos genera la autonomía de
propulsión necesaria para mantener constante la velocidad del Sistema. En este
orden la fenomenología de la fotosfera solar nos sirve de cuadro de referencia
desde donde activar la imagen de un astro como nave propulsada autónomamente
mediante la transformación de su energía en el combustible necesario para
mantener el impulso inicial. Otra cosa será que en su irracionalidad científica
la Academia quiera negar la aplicación de la ley acción-reacción a
fulguraciones estelares y velocidad sideral. El autor no ve cómo pueda
demostrarse semejante negación y en consecuencia prefiere seguir adelante con
su exposición sobre la relación entre los planetas y el giro del Sol durante su
trayectoria entre las constelaciones que marcan su órbita.
191.
Pongámonos
en el caso. Tenemos el Sistema en el que vamos a cultivar el Árbol de la Vida.
Sabemos positivamente que desde que lo sembremos hasta que nos dé su fruto
deberán pasar millones de años naturales. También sabemos que el desarrollo de
la Vida exige que la Naturaleza mantenga su Estructura en las condiciones que
le son propias. Lo cual quiere decir que debemos evitar la interferencia en el
proceso evolutivo de factores cosmológicos externos. Esto nos obliga a proteger
el Sistema Biosférico de tal forma que sin dejar de estar dentro de un Universo
la existencia de este Universo no le suponga la creación de una interferencia
letal. ¿Cómo hacerlo? La propia velocidad de crucero del Sol, unos 600
kilómetros por segundo, y su sujeción a la ley de la Gravedad dice que según
pase el tiempo esa velocidad debe ir subiendo, que es lo que precisamente
nosotros no queremos. Y en consecuencia nos obliga a dotar al Sistema Solar de
un freno de seguridad que actúe automáticamente y se dispare reaccionando a la
elevación de su velocidad. Es lo que se busca. Veamos qué soluciones prácticas
encontró nuestro Creador.
192.
La
primera solución práctica era lógica: cargar la nave solar de tal manera que la
aceleración gravitatoria fuera frenada por el trabajo de desplazamiento y
obligase a la nave a transformar esa aceleración exógena en la fuerza necesaria
para realizar el trabajo de desplazamiento de la carga de frenado. De esta
manera práctica la nave solar mantendría su velocidad de crucero siempre
constante, a la vez que vencería la tendencia inercial a aumentar su velocidad
con el tiempo. Pero traslademos este caso al suelo. Imaginemos que tenemos la
máquina cargada de combustible. El tiempo durante el cual la máquina estará en
la carretera dependerá, además de la velocidad desarrollada, del peso con el
que la carguemos. Si cargamos el maletero al máximo reducimos el tiempo de
trabajo que puede desarrollar el tanque. A este tipo de freno lo llamaremos
exógeno.
193.
Pero
ahora imaginemos un tipo de freno exógeno aún más sofisticado. Imaginemos que a
medida que la máquina recorre un espacio mayor la carga del maletero
multiplicara su peso. ¿No llegaría el momento en que la máquina se vería
frenada, aplastada bajo el peso adquirido por este freno exógeno? La cuestión
es: ¿Está dotado el Sol de este tipo de freno exógeno, de tal forma que el peso
de los planetas se multiplica por la energía potencial adquirida durante el
tiempo transcurrido? Y viceversa, ¿no es por esta ley de la elevación de la
energía potencial y su transformación en peso que es frenada la tendencia del
Sol a comportarse según la ley de la gravitación universal?
194.
Siendo
falsas las ideas sobre la naturaleza de los planetas deben serlo los números.
Lo que me lleva a decir que no puede llegarse a ningún sitio mientras la
dictadura de la cosmología del siglo XX siga imponiendo su ley dogmática y su
absolutismo racionalista a la inteligencia del siglo XXI. Hasta ayer mismo
Marte -como dije antes- era una bola de gas. Así que si hemos de esperar a que
las sondas lleguen a Plutón para traducir su cuerpo en masa geofísica
sentémonos y esperemos que la muerte llegue; antes llegará la muerte que la
sonda a Plutón. Una vez los cálculos correctos sobre la mesa entonces podremos
empezar a trabajar sobre hechos y no sobre razones impuestas a base de premios.
Pasando, pues, de la crítica destructiva contra tales genios sigamos viajando a
bordo de la nave solar y sigamos preguntándonos cosas.
195.
El Sol se
está acercando a un sistema estelar y en consecuencia su aceleración se va a
disparar aún contra la operatividad del freno exógeno. ¿Cómo vamos a superar
este nuevo problema? En el juego imaginativo que hemos abierto nosotros estamos
al mando, pilotamos la nave y por tanto su futuro depende de nosotros. Lo que
ahora debiéramos hacer es coger el volante y girar por ejemplo a la izquierda.
Esto o chocamos con los astros del sistema estelar hacia el que nos arrastra la
ley de la gravedad. Puede que no mañana ni pasado mañana. Es lo mismo. Nuestra
misión es encontrar la forma de provocar el giro que nos conducirá lejos del
choque inevitable contra el sistema que se ha apoderado con su gravedad del
control de mandos de nuestra nave. Lo primero que se nos ocurre es buscar el
volante. ¿Dónde está? Porque haberlo, lo hay. Millones de años y aún el Sol en
ruta son la mejor prueba de haber dotado Dios a la nave solar de un freno
exógeno, que son los planetas y el juego de las energías que los mueven, y de
un volante que es movido por un programa de control remoto que vence a la
invencible aceleración interconstelacional obligando
a la nave a girar. Mi inteligencia me lleva a mirar a mi alrededor y
preguntarme: ¿Qué tipo de fuerza endógena es capaz de hacer que el Sistema
Solar se comporte como una nave pilotada por un capitán inteligente? ¿Para
hacer posible este giro que el Sol lleva ejecutando desde el alba de los
tiempos y sin cuyo mecanismo la nave se hubiera integrado en un sistema estelar
cualquiera del vecindario: con qué tipo de mecánica autónoma dotó Dios al Sol?
196.
Como ayer
y como siempre yo levanto mis brazos a mi Creador y le dedico la alegría que
levanta en mi inteligencia mi admiración por la respuesta que le diera a estos
problemas. El programa de control remoto de ruta se llama Alineamiento
Interplanetario. Creado el freno exógeno ¿para qué se quiere un freno si no hay
un pie que lo pise? A esta acción del pie sobre el freno lo llamaremos Mecánica
Endógena de Giro. Si la acción exógena de frenado viene como respuesta del
Sistema en su conjunto al medio universal, esta acción del pie sobre el freno
viene dada como respuesta de los planetas al comportamiento del Sol. Más o
menos. Pero antes de entrar en el efecto de los alineamientos planetarios sobre
la trayectoria solar, en este momento me gustaría traer a la memoria la
multiplicación de la fuerza del brazo bajo el agua y la reducción de peso de un
cuerpo bajo el mismo elemento. No os creáis que lo haga para despistar. Al
contrario, lo hago para abrir el medio natural en el que se mueve el juego de
fuerzas naturales a nuestro Sistema.
197.
Pensad
que el peso de un cuerpo está en relación directa con la gravedad. La misma
masa tiene una roca de un kilo en la Tierra como en la Luna. ¿Y esa misma roca
no tiene la misma masa en el agua como fuera del agua? ¿Tienen el mismo peso
sin embargo? ¿Verdad que no? Ahora aplicamos esta realidad al propio Sol. Esto
sin pretender igualar en visión al genio que buscó una palanca para mover el
universo. Imaginemos entonces que ponemos el Sol a un extremo de la palanca,
nosotros nos ponemos al otro extremo y nos toca moverlo. Lo primero que debemos
preguntarnos será cuál es el valor de la gravedad en el medio dentro del que
nos hemos situado. Aunque parezca truco mientras menor sea la gravedad menor
será el peso del cuerpo y mayor la eficacia de la fuerza del brazo contra la
palanca. La deducción es obvia. El peso del Sol y de cualquier cuerpo sideral
varía según la interacción gravitatoria del momento. Esto de un sitio. Del
otro, que a diferencia del Sol los planetas de nuestro Sistema sí se mueven en
un medio gravitatorio estable y por tanto mantienen la igualdad entre la fuerza
que desarrollan y el peso que pueden levantar.
198.
El
Alineamiento Planetario, Total o Parcial, Múltiple o Simple, actúa como un
Brazo, y su acción sobre el Sol es el del brazo contra la palanca. La ecuación sistemológica dice que la aceleración solar es frenada por
el programa regulador en que transformó Dios el alineamiento planetario. Los
planetas transforman el peso del único cuerpo en que el Alineamiento los
convierte: en fuerza, y, pues que toda fuerza tiene por naturaleza realizar un
trabajo, el trabajo que ejecutan es provocar el ángulo de giro del que
hablábamos, y mantenerlo constante. Este, en efecto, es el volante que
estábamos buscando.
199.
En cuanto
a la descripción físico-matemática de esta nave estelar guiada por control
remoto en vuelo autónomo en el seno de las constelaciones de los Cielos se la
dejo a otro más experto en números, incógnitas y demás ecuaciones complejas.
Resaltando siempre las alineaciones planetarias parciales como las totales en
el cuadro de la Sistemología Astrofísica Aplicada,
las primeras actuando como un contrapeso a la velocidad, y la segunda como el
desplazamiento del morro del Sistema hacia el hemisferio desde el que se
realiza la carga. En suma, que antes de sembrar bajo las aguas del gran océano
la semilla del árbol de las especies fueron muchas las ecuaciones que Dios hubo
de resolver.
200.
Concluyendo:
Todo está por resolverse a nivel de datos finales. Las ideas son la antesala de
las investigaciones. Y en este contexto yo he querido retocar mi primera idea
sobre la relación entre los Planetas y el Sol en el seno de un campo
gravitatorio compartido, en el que, así como el propio campo solar es causa de
una fuerza centrífuga que despide los cuerpos y produce los anillos de
asteroides externos; estando integrado en Sol en un campo multi-estelógico,
cuyo centro es gravitatorio, como si dijéramos que es un punto de referencia
alrededor del cual se produce el movimiento cumular, este centro es causa de
una fuerza centrífuga general, que el Sol vence mediante la masa planetaria
general que le corresponde a su sistema. Lo que nos lleva, finalmente, a una
estructura de Ingeniería Astrofísica tan perfecta que dejarla al caos es, pura
y llanamente, de genio que incapaz de entender el complejo edificio de
ecuaciones que Este Ingeniero Divino resolvió al principio, y porque no es
capaz de aceptar el fracaso para por si solo emular,
si no en tres dimensiones al menos en el papel, la infinita Ciencia de esta
Inteligencia Creadora opta por la alternativa del loco: Dios no existe. Tomen,
pues, nota los astrónomos y matemáticos de este siglo.
201.
Las
cosas, pues, son lo que son, y no lo que parecen; aunque a veces lo que
parezcan sea lo que son. Estamos hablando de una cantidad indefinida de
millones de años, tiempo durante los cuales el sistema biosférico exigía su integración en una estructura astrofísica estable. Hasta el momento
las cantidades de tiempo para las secuencias geofísicas descritas no han
entrado en el relato. Dejé estos números a los desafíos que uno a uno Dios fue
venciendo. Y creo haber dicho que una vez relacionada la Omnipotencia Creadora
con el concepto físico de potencia los cálculos naturales se queman en el
Fuego, se congelan en el Hielo, se ahogan en el Agua y se evaporan en el Aire.
¿En cuántos millones de años redujo Dios la sublimación y descongelación del
Manto de Hielos al integrar la Tierra en el Sistema Solar mediante la parábola
boreal? ¿De haber quedado expuesta la descongelación del Manto de Hielo a la
distancia correspondiente a la tercera órbita cuántos millones de años hubiera
durado la descongelación?
SÉPTIMA PARTE
CREACIÓN DE LOS CIELOS
CAPÍTULO 22
EL PRINCIPIO COSMOLÓGICO GENERAL
202.
El
objetivo y meta de la creación de Cielos y la Tierra, el Hombre al final del
túnel del tiempo, estamos viendo cómo Dios trazó la arquitectura general de los
Cielos y la especial de la Tierra pensando en los millones de años que el
Nacimiento y Crecimiento del Árbol de la vida exigía para dar su fruto. Porque
podía y sabía hacerlo Dios creó un Plano de relación entre los elementos de la
Biosfera, con dos focos termorrefrigeradores principales a los extremos de la
Ecosfera, y focos puntuales distribuidos por los continentes, que son las
Cordilleras de nieves perpetuas. Cómo desde los focos polares las corrientes
atmosféricas y oceánicas se reciclan y mantienen estable el termómetro biosférico es una obra de ingeniería geofísica tan
maravillosa como sorprendente que implicaba a la morfología de la propia
litosfera. Porque tenía que mantener el termómetro ecosférico estable tenía que
dotar a la Ecosfera de un ángulo de rotación perenne. Y porque podía y sabía
levantó el Sustrato Ecosférico Autónomo, gracias al cual, como ya he dicho, el
ángulo de incidencia de la energía solar se mantendría constante durante los
millones de años que el Árbol de la vida necesitaría para dar su fruto. Pero
había aún más, porque el Sistema Solar no está aislado del resto de la
Creación, y estando en movimiento y sujeto a las leyes generales del Universo
la interrelación había y podía causar interferencias que echasen a perder el
trabajo de tantos millones de años. Porque podía y sabía Dios no dudó en
desplegar su inteligencia y dotar al Sistema Solar de un mecanismo de control
remoto de su velocidad sideral, que he llamado Sistemología Astrofísica Aplicada. Y sin embargo todo esto no era suficiente.
203.
El
Universo local, la Vía Láctea, se mueve en el seno de un Cosmos en el que el
movimiento es la nota visible más característica. Puede que entre las galaxias
existan diferencias cualitativas y cuantitativas, pero en todas ellas existe un
denominador común, se mueven. Decir se mueven significa decir que
interaccionan, se multiplican, se dividen, se suman, se restan. La Creación es
movimiento constante, arrollador, maravilloso, sorprendente. Es más, el Cosmos
retratado en las teorías del siglo XX y el Cosmos del Hubble se parecen el uno
al otro lo que una foca a una golondrina. En el real, el del Hubble, no hay
movimiento homogéneo, no hay distancias estándares, no hay patrones. El reino
de las galaxias es pura diversidad, pura armonía en el descubrimiento de lo
desconocido, éxtasis en la apoteosis de la capacidad infinita de la materia
cósmica para reproducirse en el espacio y entretener sin aburrir jamás. Genio
desplegado a los cuatro vientos, belleza que se manifiesta alegre y no reclama
un último grito. Desarrollo de estrellas en cúmulos de cúmulos de billones de
astros que no se destruyen ni se colapsan, como faros en las distancias
oceánicas. Galaxias que como criaturas submarinas viajan por las corrientes
cósmicas y como águilas abren sus alas y se dejan llevar por los vientos
intergalácticos. ¿Dónde está el Cosmos del Siglo XX?
204.
De hecho,
la estructura celeste que observamos a nuestro alrededor inmediato presenta
unas características muy típicas. Para al final resolverse el conjunto en una
arquitectura constelacional de defensa del corazón
astrofísico desde cuyo centro se resuelve su configuración especial óptica.
Pues tal y como podemos contemplarlo con nuestros ojos telescópicos el universo
está recorrido por poderosas corrientes gravitatorias desplazando grandes masas
de nubes de un lado a otro, origen de las Nebulosas. De manera que al
revelarnos Dios que “creó las estrellas del Firmamento para separar la Luz de
las Tinieblas” nos dice mucho sobre cómo le afectaría al Sistema Solar el paso
de la Tierra por una de esas corrientes nebulares. Y nos descubre la naturaleza
de los escudos constelacionales.
205.
El Texto
Bíblico es claro como el agua. “Dios creó las estrellas para separar la luz de
las tinieblas” dice. En el Primer Día se nos dice que Dios creó la Luz y la
separó de las Tinieblas. En este Cuarto Día de la Primera Semana de la Historia
del Género Humano se dice que, hecho, separada la Luz de las Tinieblas, Dios
creó los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas. El Texto no puede ser más
directo. Que las conclusiones que se derivan resulten apasionantes y por
maravillosas totalmente opuestas a la mentalidad del siglo XX no significa
nada. La opinión del hombre moderno sobre la Naturaleza del Universo no cuenta.
No fue mirando al hombre moderno que Dios le redactó su Revelación a Moisés.
Quien no contaba para Dios tampoco puede contar para sus hijos. Las
conclusiones a la que llegaron no le interesan a este libro ni sus opiniones al
autor. Así que sigamos adelante.
206.
La
estructura del Universo de la Revelación y su resolución en el espejo de la
Realidad nos da por igualdad lo siguiente. A saber: El Universo del Génesis es
la Vía Láctea. Y es sobre la Creación de esta Vía Láctea: “creó Dios los Cielos
para separar la Tierra del reino de las Galaxias”. Necesidad física que se
infiere del estudio de los Cielos, y de cuyos fenómenos se ve que al otro lado
de los Cielos poderosas corrientes y vientos recorren el Cosmos. Ahí están las
imágenes astronómicas para hablar con el poder de mil palabras por foto. Su
belleza sin embargo no debe empañar la claridad de nuestra inteligencia a la
hora de interpretar los acontecimientos que son su causa. La función física que
cumplen los cúmulos estelares que nos rodean es la de la red que atrapa todo lo
que la corriente arrastra y les corta a las nubes intergalácticas el paso al
interior del sistema constelacional alrededor del
cual están distribuidos. Sentemos ahora sobre bases científicas la declaración
divina de haber sido creados los Cielos para levantar entre la Tierra y el
mundo de las galaxias un muro de protección.
207.
La
descripción, pues, del Espacio General Cosmológico que hemos heredado nos
dibuja un Universo-Galaxia que se mueve e interacciona con los demás cuerpos a
través de leyes generales. Lo que se adecúa perfectamente a la expansión hasta
el infinito de la Materia que sugiere la Idea de la Creación. La necesidad de
comprender por qué creó Dios los Cielos para proteger la Tierra del Movimiento
Cósmico General implica la respuesta a la relación entre Dios y esa
Multiplicación de la Materia hasta el infinito. Y la respuesta a esta pregunta
nos lleva directamente a aquella otra pregunta a la que con su teoría
cosmológica quiso responder el genio del siglo XX, a saber: Antes del principio
¿qué? Cuestión que a su vez nos conduce directamente a preguntarnos qué parte
tuvo Dios en ese Principio de principios y qué era de El antes de este
Principio Cosmológico General. Asunto que nos obliga a entrar en Teología pero
conservando siempre la actitud científica que hasta ahora se ha mantenido como
lenguaje de entendimiento entre la Creación y nosotros.
208.
Antes de
la Creación fue la Increación y antes del Creador fue Dios. Dios se declara
Eterno y sobre su Edad nada hay que decir. Pero también confiesa: “Antes de mí
no fue formado Dios alguno, ninguno habrá después de mí”. Así que sabiendo que
Dios es Eterno y por tanto la Formación de la que habla no podía tocar a su
Naturaleza, se deduce que esa Formación se refería a su Inteligencia, que es la
parte del Ser que crece y se desarrolla en el tiempo. Conclusión lógica que
pone en un sitio el Conocimiento de la Ciencia de la Creación y en el otro al
Ser que tenía todos los Atributos Naturales a Dios. Cuando estas dos cosas se
unieron y se hicieron una sola cosa entonces Dios devino el Creador y la
Realidad su Creación.
209.
Cuándo y
cómo tuvo lugar esta revolución cosmológica la he tocado en la Historia de
Jesús. Allí entré en el tema de la Historia de la Increación y desarrollé sus
grandes momentos. Creo recordar haber dicho que el Creador se hizo porque
estaba en Dios. Más o menos lo que quise decir es que si la Inteligencia sin
Poder no es suficiente para transformar la Realidad, tampoco el Poder sin la
Inteligencia tiene esa facultad. Y afirmé allí que el Poder estaba en Dios y la
Inteligencia en la Fuerza Increadora, Origen de todas las cosas. Recuerdo haber
puesto Eternidad e Infinito frente pero no contra Dios. Y haber relatado
aquella relación increada hablando de la Infancia del Ser Divino. Y esta
Infancia desde la óptica de la revolución que llevó a Dios a convertirse en el
Origen de todas las cosas nuevas. En relación a cuyo proceso habló El de sí
mismo diciendo que fue formado. Proceso de Formación que sólo puede ser
entendido como llevado a cabo por el Infinito y la Eternidad en cuanto
realidades increadas que tenían en Dios la estrella de todo lo que se movía y
se hacía. Y una vez que el Creador fue formado en Dios se consumó la revolución
que habría de hacer de Dios, el Infinito y la Eternidad una sola cosa. Grosso
modo.
210.
De esta revolución ontológica que integró a
Dios, Espacio, Tiempo y Materia surge el concepto de Principio Cosmológico
General, es decir, el acontecimiento que señaló un Antes y un Después. Pensando
en el cual el genio del siglo XX habló de un Big Bang, y yo en la Historia
Divina hice partir de una actividad creadora natural en la que Dios transformó
la Realidad partiendo de la propia estructura de la Realidad. Es decir, hubo
destrucción de un cosmos anterior y transformación de ese cosmos en uno nuevo,
que, como todo lo que empieza, partió de un acontecimiento o Principio
Cosmológico General. Principio Cosmológico General que marcó de forma
irreversible el Antes y el Después. La cuestión es cómo Dios dio luz a este
Principio del que el principio de nuestro Universo en especial es un fragmento
de la secuencia histórica que puso en movimiento aquel Acontecimiento.
211.
La
respuesta a esta cuestión exige hablar de las leyes fundamentales del
Movimiento de Multiplicación de la Materia Cósmica que venían actuando desde la
Eternidad. Sólo que, a diferencia del Cosmos Increado, que implicaba al
Infinito en esa Multiplicación, al tener el Movimiento Origen en Dios este
Movimiento fue revolucionado y llevado a cabo por campos transformadores de la
materia en energía cósmica y esta energía cósmica en materia astrofísica. Para
comprender esta fenomenología echemos mano de la naturaleza cuántica de la
materia atómica.
212.
Tanto a
nivel de observación en laboratorio como en aceleradores de partículas, la
reproducción de la materia tiene su origen en la elevación de la energía
dinámica que transforma la relación de la partícula con el campo en el que se
mueve. Desde el mismo nacimiento de la física cuántica se observó que el
crecimiento de masa exige la elevación de la energía cinética, relación que
intentó recoger Einstein en su célebre ecuación de la energía. Pero si en el
átomo en su medio natural a la elevación de su velocidad la partícula responde
transformando la diferencia en masa, y otro tanto hace en un acelerador, si le
quitamos el límite de velocidad a la ecuación y procedemos a extraer la
partícula de su medio, dándole las notas de la energía cósmica en vuelo libre
en un espacio sin referencia electromagnética: esa partícula seguirá
transformando la diferencia de velocidad en masa. Supuesto el caso que le
pongamos una acumulación de trayectos hasta el infinito el salto de la materia
cuántica a la astrofísica ya lo tenemos. Este era el proceso natural increado.
213.
Dios
revolucionó este proceso al concentrar la trayectoria en un campo donde el
tiempo matemático se curva y el espacio físico cae hacia el centro. Simulando
un acelerador en anillo tal que desde el exterior crea una espiral sobre la
superficie de un reloj de arena, donde cada fragmento mantiene la velocidad de
aceleración independientemente de la masa: a la altura cuando el haz alcanza el
centro, es decir, la boca del reloj de arena, el haz salta al otro lado
mediante la explosión en el origen de las estrellas. Este es el fenómeno que
llamo Implosión Astrofísica, fenómeno que marca el nacimiento de las galaxias y
las estrellas.
214.
Pues que
un astro individual puede dar origen a una cantidad ilimitada de haces de
energía cósmica la reproducción de la materia hasta el infinito es una realidad
que viene desde la Eternidad. Lo que diferencia a esta multiplicación hasta el
infinito es que Antes exigía el Infinito como pista de transformación y Después
se reproduce el mismo proceso sobre campos de espacio-tiempo desplegados por
Dios en las fronteras del Cosmos. Esto hace del Cosmos un ente más masivo y le
ofrece al Espacio General una densidad de materia más alta, razón por la cual
el Cosmos nos maravilla con nuevas criaturas galácticas cada día que el Hubble
abre sus ojos. La Creación es continua y su expansión constante.
215.
Este
proceso de multiplicación de la materia cósmica desde un Principio General
Cosmológico podemos compararlo a una reacción en cadena que no acaba nunca y
amplifica su radio de acción y extensión según el tiempo crece desde el centro
hacia las fronteras. Nuestros ojos telescópicos nos permiten admirar el
movimiento de las galaxias dentro de este Espacio General Cósmico en expansión
constante. Y también ajustarle las leyes de la gravedad a las criaturas
galácticas, de cuya acción observamos cómo se atraen y se acumulan; ley clásica
a la que tenemos que sumarle la ley de las fuerzas electrodinámicas, gracias a
la cual la concentración de la masa total en un punto es un imposible físico a
alcanzar. Razón extraordinaria por la que el movimiento de los átomos de un gas
caliente dentro de un recipiente es el que le corresponde al Movimiento
Cosmológico General.
CAPÍTULO 23
EL ESPACIO COSMOLÓGICO GENERAL
216.
La
creación de galaxias como fenomenología autónoma, activada por Dios mediante la
alimentación constante del campo transformador de la energía cósmica en materia
astrofísica, nos conduce directamente a descubrir el Cosmos como un campo de
materia prima del que Dios extrae la materia necesaria para levantar sus Obras.
Entre las que nuestro Universo es una de ellas. No ha sido la primera, ni será
la última. La palabra de Dios al respecto es firme: “En verdad, en verdad os
digo que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al
Padre; porque lo que esta hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama
al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará aún mayores obras que
éstas, de suerte que vosotros quedéis maravillados”. Las derivaciones
teológicas no pueden ser más claras.
217.
¿Pero por
qué un haz de energía cósmica no crece hasta el infinito una vez barrido el
límite de la velocidad de la luz? Estando el origen de la materia astrofísica
en el salto de la energía cósmica y este salto condicionado por la
transformación de la energía cinética en masa, ¿por qué una vez que se ha
creado una pista de vuelo que simula el vacío la transformación no continúa
hasta el infinito? ¿Un proyectil disparado en el vacío no tiende a adquirir la
velocidad infinito si el tiempo que se le da es eterno? ¿Por qué no existe
entonces un cuerpo oscuro de masa infinita? En definitiva: ¿Qué tipo de
mecanismo de seguridad es el que le pone límites al salto de la energía cósmica
a la materia astrofísica?
218.
La
respuesta la pone la experiencia. El salto hasta el infinito choca con el punto
crítico de crecimiento, o Punto de Implosión Astrofísica, a partir del cual el
cuerpo estelar transforma la energía que absorbe en luz. De esta manera, aunque
el sistema materia-energía tuviera vía libre el propio peso dinámico del
proceso creador lo conduce a un punto en el que la transformación en masa deja
paso a la trasformación en luz. Y sigue el ciclo. Este punto crítico, pues,
está en la naturaleza de la materia general y se conserva en todo el recorrido
del salto, tanto de la cuántica a la sideral como de la astrofísica a la
cósmica. Otra cosa será determinar cómo este núcleo duro, el verdadero actor
del salto interdimensional, trabaja y en qué medida sus revoluciones de trabajo
se aceleran o desaceleran. Y así otras preguntas que tienen que ver con el
salto creador en sí. Como por ejemplo qué sucede cuando la masa galáctica
creada ha consumido la energía del campo de espacio-tiempo. Y otras cosas más.
También observamos en el Espacio Cósmico General cómo las galaxias siguen el
patrón natural a una corriente que sale por la boca de un reloj de arena en
movimiento sobre su eje. Comparados los brazos espirales con chorros de energía
astrofísica lanzados por fuerzas centrífugas al Espacio Cósmico General la gama
de galaxias se abre a la cantidad de energía concentrada en un momento por un
campo de transformación. Es más, si comparamos estos campos con redes en los
que la energía cósmica cae en corrientes alternativas la gama anterior se nos
abre en abanico y lo que hemos visto hasta ahora no es sino una muestra de lo
que se ve venir. Las especies galácticas crecen en la eternidad hasta el
infinito.
219.
¿Y una
vez creadas cómo se comportan las galaxias? ¿Cómo crecen, cuál es la regla que
les da forma a su ente, cómo conservan la energía cinética, cuál es su relación
con el campo trasformador, y cuál la relación entre este campo y el campo
gravitatorio astrofísico? ¿Podremos deducir de lo que vemos algunas leyes que
nos ayuden a entender la naturaleza de ese árbol de criaturas estelares que es
el reino de las galaxias? ¿Estamos capacitados para mediante la conjugación de
las leyes físicas locales recrear las grandes leyes que rigen el movimiento en
el Espacio Cósmico General? ¿Por qué no obedecen las galaxias a la famosa ley
de la gravedad universal? ¿Por qué se comportan mejor como enjambres de
criaturas exóticas volando sin dirección aparente, por norte el que el viento
les describa como trayectoria? ¿Del movimiento browniano que demuestran poseer
se puede o no se puede proceder a la aplicación de las leyes de la
electrodinámica a las galaxias, en virtud de cuyas leyes se rechazan, chocan,
se mezclan, se dividen, su multiplican y permanecen siempre en movimiento? ¿El
Movimiento Cosmológico General no ignora la naturaleza neutra del campo
gravitatorio universal? Y este movimiento constante de esas criaturas enormes
que se desplazan a velocidades fantásticas por un Cosmos con vocación eterna
¿qué tipo de corrientes y de vientos intergalácticos no producirán? ¿No son las
tormentas nebulares que arrollan a su paso a nuestro Universo Galaxia prueba de
la existencia de esas corrientes intergalácticas que, levantadas por el
Movimiento Cosmológico General llevan, de un lado para otro, masas de materia
cósmica, causadas tanto por la combustión de sistemas enteros como por su
existencia antes de la creación del Principio Cosmológico General? (En fin,
tratando este tema las preguntas podrían amontonarse las unas sobre las otras
hasta crear una montaña. Que la Cosmología del siglo XX fuera omnisciente y
descubriendo una nueva galaxia con su topoderoroso genio ya pudiese adjudicarle naturaleza, edad y distancia es una de esas
maravillas de la naturaleza que debemos sujetar a análisis, examen y juicio
crítico. Pero no en este libro).
220.
Aquí
conviene afirmar que la Idea del Universo fue primero que el Universo. No se
trata de dogmatizar ni de filosofar. No es mi intención. Se trata únicamente de
poner sobre la mesa una realidad tan natural como que el estudio del terreno es
necesario antes de levantar cualquier obra de ingeniería. Y es que conociendo
Dios las leyes de su Creación, sus dimensiones, su fenomenología y su
naturaleza es lógico y natural que al plantearse levantar una Obra tire líneas
y haga cálculos pensando en la influencia del terreno sobre el futuro del
edificio, en este caso astrofísico. Mejor que yo quien puede precisar este
proceso de estudio y reflexión anterior al Acto Creador es el propio Dios que
le inspirara a Salomón estas palabras sobre su Sabiduría:
“Yavé me
poseyó al principio de sus caminos, antes de sus obras, desde antiguo. Desde la
eternidad fui yo establecida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese.
Antes que los abismos, fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de
abundantes aguas; antes que los montes fuesen cimentados, antes que los
collados, fui yo concebida. Antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el
polvo primero de la tierra. Cuando afirmó los cielos; cuando trazó un círculo
sobre la faz del Abismo. Cuando condensó las nubes en lo alto, cuando daba
fuerza a las fuentes del abismo. Cuando fijó sus términos al mar para que las
aguas no traspasasen sus linderos. Cuando echó los cimientos de la tierra
estaba yo con Él como arquitecto, siendo siempre su delicia; solazándome ante
El en todo tiempo”.
221.
La Idea
en Mente, todos los cálculos resueltos, Dios mete mano a la Obra. En el caso de
los Cielos lo primero que hizo fue -según Salomón: “trazar un círculo sobre el
haz del abismo”. Esto es, marcar el territorio, señalar el perímetro dentro de
cuyos diámetros crearía los Cielos. Que es decir especificar las dimensiones
del edificio material por el perímetro que se le asigna en el Espacio. El radio
y el diámetro de ese Círculo dentro de cuyo perímetro pensó crear los Cielos no
es un número que nos sea desconocido. La razón de este Número, desde el
conocimiento de la naturaleza del terreno cósmico, se entiende perfectamente;
máxime teniendo delante de nuestros ojos el álbum de fotos que el Hubble nos
regala gratuitamente. No olvidemos que aunque la foto astronómica se limita a
ofrecernos una congelación puntual de la materia en el tiempo los fenómenos que
producen son de tal punto parecidos a los fenómenos que observamos en el mundo
físico local que por lógica tenemos que deducir de lo conocido lo que está por
conocer. ¿No se parecen las nebulosas a tormentas atmosféricas? ¿Y no parece
como si olas gigantes de energía las levantaran y las lanzaran contra los
sistemas estelares de nuestro Universo?
222.
Ya hemos
entrado en el problema. Las galaxias levantan en el Espacio Cosmológico General
poderosas corrientes y vientos. Estos se desplazan y siguen las direcciones que
les marcan las propias galaxias. Pero no sólo de materia nebular estamos
hablando. Aquí hay que conjugar la ley de la curvatura de la luz con el vuelo
de la energía cósmica. Mejor pongámoslo de otro modo. Partamos de una imagen
más llana. Transformemos las galaxias en cañones creadores de energía cósmica.
A la par que la crean la disparan al Espacio Cosmológico General. No abolimos
la velocidad de la luz dentro del campo galáctico; al contrario, mantenemos su
límite. Y mientras hace su camino, conforme da vueltas buscando su camino al
exterior de la galaxia el chorro de energía de una estrella se suma a la de la
otra, dando como resultado al final la proyección al Espacio Cosmológico
General, no de haces, sino de corrientes de energía.
223.
Este
fenómeno de multiplicación y concentración de la masa de un haz de partículas,
creando una corriente que se comporta como un núcleo duro se ha observado en
los aceleradores de partículas. Se ha visto que la multiplicación cuántica de
la materia por la aceleración de la velocidad del haz inicial no crea nuevos
haces dispersos, tal que cada cual sigue su propia trayectoria.
224.
Fuera del
campo gravitatorio galáctico la aceleración de las corrientes de energía
liberadas por la galaxia tiende a elevarse a medida que se alejan de su
influencia, y a seguir creciendo a medida que se acercan a la próxima galaxia.
En este sentido la fuente de origen, la galaxia, se comporta como el cañón en
el que el haz recibe su energía inicial de vuelo cósmico, y el Espacio
Cosmológico General como el acelerador en el que el haz se multiplica y genera
los núcleos duros creadores de las corrientes intergalácticas en el origen de
los desplazamientos de materia cósmica nebular de un lado para otro. Estas
corrientes se mueven en el Espacio Cosmológico General a la manera que los ríos
hacen sus lechos sorteando los pies de las cordilleras y se lanzan en línea
recta cuando lo permite el terreno. De nuestro conocimiento Hubbleliano del Cosmos podemos deducir el número y la variedad de corrientes que se mueven
en el espacio intergaláctico, la cantidad de energía que transportan y las
consecuencias sobre cualquier sistema que se cruzara en su camino sin
protección contra su frente de onda.
225.
La
Creación de Dios de esta forma dinámica estructurada, el Espacio Cosmológico
General transformado en una superficie sobre la que poderosos ríos de energía
cósmica pintan sus lechos, ¡el final del trayecto de estas corrientes es el
Océano! Y este Océano ¿qué otra cosa puede ser sino el campo creador externo en
cuyo seno se produce la transformación de la energía cósmica en materia
astrofísica? Pero antes de alcanzar su destino, durante el trayecto desde sus
fuentes-cañones de origen al Océano transformador de las corrientes cósmicas en
materia astrofísica estas corrientes cósmicas se comportan como verdaderos
ciclones. Como el río en cuya corriente cae un árbol viejo y es arrastrado
lecho abajo, de la misma manera las corrientes cósmicas mueven de un sitio para
otro la materia nebular intergaláctica. Y de la misma forma que el viento sigue
su curso al acercarse a la montaña, pero descarga sobre ella su carga de esta
misma manera los ríos de energía cósmica hacen lo propio sobre las galaxias que
bordean. Obviamente nosotros no podemos detectar esas corrientes, pero sí
podemos deducirlas de nuestro conocimiento de la materia y de lo que vemos con
los ojos del Hubble.
226.
Nuestro
Universo-Galaxia, la Vía Láctea, se relaciona con el resto de la Creación
siguiendo los parámetros de este Movimiento Cosmológico General. Visto desde el
exterior, nuestro universo se comporta como la montaña sobre la que descarga el
cosmos sus nubes y de cuyas entrañas mana una nueva fuente de agua
electromagnética que extiende sobre el campo cósmico su lecho, adquiere sus
afluentes intergalácticos y avanza entre las galaxias hasta alcanzar su
destino. El origen de las Nebulosas está en este juego de interacción frente al
cual y pensando en sus dimensiones le diera Dios a nuestro Universo las suyas.
CAPÍTULO 24
INGENIERÍA ASTROFÍSICA DE CREACIÓN
227.
La
Inteligencia Creadora se implicó a sí misma en el juego de las
acciones-reacciones al levantar un Universo pensado para resistir el peso de
las corrientes cosmológicas. Es decir, Dios levantó el edificio universal
dotado de todos los mecanismos físicos necesarios para superar las
consecuencias del terremoto que su propia creación habría de provocar. Dios
sabía también que como soldados que caen en la vanguardia del combate muchos
astros del exterior de nuestro Universo habían de sucumbir bajo el empuje de
las corrientes intergalácticas. Lo que nosotros llamamos Novas y Supernovas son
esos guerreros que han caído en combate y se desintegran en explosiones
fabulosas, a su vez cuna de los cometas y meteoritos que atraviesan los Cielos.
Detengámonos pues un momento en el origen de las Novas y Supernovas. Y desde la
cantidad de energía física que un núcleo duro es capaz de poner sobre el
terreno, vista la similitud entre el espacio cosmológico general y un
acelerador de partículas: si elevamos el proceso a la dimensión astrofísica y
aplicamos la ley de la influencia mutua entre campo y luz tenemos que concluir
diciendo que un campo galáctico reacciona a la acción de curvatura de la
trayectoria de las corrientes cósmicas acelerando el ritmo de rotación de su
cinturón estelar externo. Desarrollemos este comportamiento.
228.
Tal como
vemos en la Creación de Dios todos los sistemas de un cuerpo galáctico suman
sus campos y crean un campo general que reacciona como un todo frente al
exterior. He comparado antes este campo general con un océano partiendo de la
Revelación. Asumida esta similitud y desde la comparación del campo universal
con el volumen contenido en un vaso de agua, la acción de las corrientes
cósmicas sobre el campo gravitatorio se traduce en la reacción del agua al
movimiento de la mano que introduce su dedo y lo gira. Puesto que todo cuerpo
líquido tiene un movimiento propio, natural al cuerpo que lo contiene, la
aceleración desde el exterior ha de afectarle a las zonas externas, desde donde
se corre hacia el interior, si procede.
229.
Naturalmente
todos los cuerpos de un sistema no reaccionan de la misma manera frente a una
fuerza externa. En el caso de los sistemas estelares esta sencilla ley es el
pan de cada día. Y ya que la transformación de la gravedad en luz depende de la
velocidad de rotación del sistema, a la que le afecta el encuentro con las
corrientes cósmicas, los sistemas estelares externos al quedar expuestos a la
acción del dedo sobre el agua se ven constantemente acelerados, reacción que
unos astros llevan perfectamente y otros no pueden soportar más allá de un
límite crítico. Alcanzado éste el freno sistemológico de seguridad se rompe y el sistema escapa al control interno y se aboca a su
destrucción. El resultado es la explosión Nova. Hablando de un astro
individual. Y si el astro da lugar a una reacción en cadena que arrastra a todo
su sistema a la destrucción por el calor generado a raíz de la combustión
acelerada de la gravedad, hablaremos de Supernova.
230.
La experiencia es la que habla. La foto, la
que demuestra. Y la realidad la que convence. Imaginemos que tenemos una bola
inmensa, queremos que dé vueltas empujándola y no podemos; llamamos a más en
nuestra ayuda y nos vamos sumando hasta obligarla a darle vueltas. Una vez que
esté dando vueltas la fuerza necesaria para mantener su rotación constante será
menor, de manera que el efecto de la misma fuerza sobre la misma bola será
mayor según crezca su velocidad. Este sencillo juego lo elevamos en este momento
a la relación entre un astro y su campo de gravedad. Y convenimos que la
rotación de un campo gravitatorio es similar a la de un cuerpo sólido en el que
el astro ocupa el núcleo. Enseguida comparamos la acción de la corriente
cósmica sobre este cuerpo con la de la fuerza de la mano sobre la bola. Y ya
tenemos el efecto físico en el origen de las Novas. Siempre conviniendo antes
que la curvatura de una corriente cósmica, como la de la luz, no tendría lugar
si esa corriente no tuviera masa. Si no tuviera masa no tendría peso, y si no
tuviera peso ni masa no podría existir el fenómeno de la curvatura de la luz. Y
es que desde el punto de vista de la óptica se puede comparar la curvatura de
la energía cósmica al entrar en contacto con un campo gravitatorio con la
refracción de la luz. La trayectoria de los cometas a su paso por el Sol nos
sirve para descubrir la estructura óptica de la curvatura que describe la
energía cósmica a su paso por un campo gravitatorio. Pero si a diferencia de la
energía cósmica su curvatura no se toca, en el caso de los cometas sí tenemos
la respuesta que transforma el campo gravitatorio en una realidad que se
comporta a efectos físicos como un cuerpo. Y como tal rota con el astro al que
pertenece.
231.
Sabido
que la edad de las estrellas se mide por el tiempo que tardan en consumir la
energía de su campo gravitatorio, proceso de consumo sujeto a la velocidad de
trabajo del transformador, la lógica nos lleva a creer en la existencia de una
ley reguladora entre las revoluciones de trabajo y el tiempo de vida del
sistema. La cuestión que aquí nos ocupa es cómo acelerar las revoluciones de
trabajo del transformador astrofísico hasta ese punto de reducción de su vida
al mínimo tiempo posible. La lógica nos dice que sólo existe una forma, y es
haciendo que el campo sea excitado hasta el infinito de la manera que se
desborda el líquido contenido en un recipiente por una acción centrifugadora.
¿No es esta la acción acumulativa de fuerzas frente a la gran bola de la que
hablábamos? Pues que hablamos de corrientes que se mueven respondiendo a los
estímulos de los campos galácticos y de la excitación de los mismos bajo esas
respuestas: del nivel de excitación provocado hablará la intensificación de la
producción de luz. A mayor excitación mayor intensidad de producción y menor
tiempo de vida del sistema. Los fenómenos de intensificación cíclica y atípica
de los sistemas estelares debemos relacionarlos con este comportamiento
universal.
232.
Resumiendo:
En el caso de las Novas y Supernovas la excitación se refiere a la elevación de
la velocidad de trasformación al infinito. Fuera de control los mecanismos de
frenado naturales a los sistemas gravitatorios la rotación del astro y del
campo se disparan y se interaccionan hasta consumirse, quedando una cantidad de
millones de años reducidos a cuestión de segundos. Si se habla de un sistema
astrofísico simple hablaremos de Novas. Y si es todo un sistema múltiple el que
cae en esta dinámica hablaremos de Supernovas. Tanto las unas como las otras
tienen lugar en los cinturones constelacionales externos, que son los más expuestos a las corrientes intergalácticas. Estas
Novas y Supernovas en el origen de los cometas, los cometas son proyectados
como proyectiles de cañón que crecen en poder destructor a medida que acumulan
espacio recorrido.
233.
Y
concluyendo: Estos tres frentes de acción en mente -Nebulosas, Novas y Cometas-
Dios estructuró la distribución constelacional alrededor del Sistema Solar simulando una red cristalina gravitatoria contra
cuya solidez desintegrar el peligro de interrupción de la Evolución del Árbol
de la vida en la Tierra. Los maravillosos resultados positivos a la vista la
realidad no debe empañarnos los ojos de nuestra inteligencia a la hora de ver
que acorde a las dimensiones astronómicas trazó Dios aquel Círculo sobre la Faz
del Abismo del que nos habló Salomón en su Sabiduría. Lo que el rey sabio y
pacífico por excelencia viera con los ojos de su Sabiduría nosotros, gracias a
Dios, lo vemos con los ojos de nuestra cara. Cúmulos y supercúmulos en el
cinturón externo, y cúmulos abiertos y sistemas múltiples en el interno,
combinan esta red cristalina gravitatoria constelacional sobre la que todavía hay tanto que decir. Empecemos resolviendo el misterio del
Origen de los Cielos.
CAPÍTULO 25
ORIGEN Y CONSTITUCIÓN DE LOS CIELOS
234.
Entramos en una de las grandes preguntas, el origen de las estrellas del
Firmamento. La respuesta creo que ha sido ya dibujada en las secciones
precedentes. La producción de estrellas en tanto en cuanto meta de la
existencia de las galaxias, todo conduce a la transformación del Cosmos en el
campo de materia prima del que Dios extrae la materia con la que hacer sus
Obras. Constante la creación de galaxias la masa total de materia prima que el
campo cósmico pone al servicio de Dios para llevar adelante cualquier Obra no
tiene límites. Otra cosa será cómo Dios extrae esa materia estelar y la
transporta de sus regiones de origen al Universo. Nosotros, conociendo que la
manera de hacer las cosas depende siempre del Poder de quien las hace, y que la
imaginación para hacer las cosas está en relación directa con la Inteligencia
del que se plantea hacerlas, podemos hablar de grandes ríos recorriendo las
llanuras intergalácticas, según lo considere mejor y acorde a sus necesidades
de trabajo el Señor de las Galaxias. ¿Qué otro Nombre podremos darle a quien
las crea y las gobierna? ¿O cómo someteremos nosotros a nuestro criterio las
leyes que las rigen y las formas de comportamiento de las galaxias y sus mares
de estrellas ante la acción de su Creador sobre sus cuerpos? ¿Le pondremos por
límite a la imaginación Divina los límites naturales a la imaginación nuestra?
¿Cómo podríamos atrevernos a comparar nuestra forma de vivir, sentir, respirar,
pensar, andar, trabajar, proyectar, tocar, amar, tratar, ordenar, reír, calcular…con
las de ese Ser en el Origen del Cosmos? ¿Desde los límites naturales a su
realidad cómo podría juzgar la criatura a su Creador sin demostrar estar
haciendo ejercicio de un acto de locura? El principio y el fin de la
inteligencia humana es la admiración; nace de la admiración de la Creación para
terminar en la admiración de su Creador. Todo lo que se diga de más viene de
esa semilla que no estaba en el Hombre y fue sembrada en su ser por una fuerza
extraña a la Creación de Dios, lo cual es asunto de la Teología. De cualquier
forma, la gran cuestión del Origen nos lleva directamente a la otra gran
cuestión: la Constitución del Universo.
235.
De lo
leído hasta aquí se deduce que el Universo y el Cosmos son dos cosas
diferentes. Estas dos cosas unidas forman la Creación de Dios, y dentro de ésta
una cosa es el Cosmos y otra cosa es el Universo. El Cosmos es el campo de
materia prima del que Dios se sirve y, con la libertad del que es el Señor,
coge todos los materiales necesarios para llevar adelante sus Obras. En cuanto
al Universo, el Universo es el campo estelar donde Dios lleva adelante estas
Obras. Cuando, pues, Moisés nos habla de la Creación del Universo se estaba
refiriendo a este campo estelar. Cuyo Origen, como hemos visto, está en ese
campo cosmológico del que Dios hace derivar ríos de estrellas que recorren las
llanuras intergalácticas y vienen a desembocar en este océano universal en
cuyas aguas el Árbol de la vida echó sus raíces. Árbol de la vida sobre el cual
hay mucho que decir, especialmente a estas alturas de su Historia. Sobre la
Constitución del Universo sin embargo no todo está dicho.
236.
Obviamente
Moisés habla en su Relato de la Creación de nuestros Cielos. Y al hacerlo nos
pone delante de una Realidad: Dios es su Creador. Realidad que nos conduce a
otra realidad: Eternidad, esa Eternidad que implica Infinito. Realidades de
cuyo conjunto el Género Humano es el fruto, pero no el único de ese Árbol de la
vida al que el Dios del Infinito y la Eternidad le dieran el Universo por campo
de Origen y Crecimiento.
Conclusión
final esta que nos lleva de vuelta a la revelación del Hijo de este Creador y
Señor del Cosmos y del Universo: “El Padre le muestra al Hijo todo lo que hace
y le mostrará Obras mayores que éstas de suerte que vosotros quedéis
maravillados”.
Empleando
el plural al hablar del Pasado como reflejo del Futuro nos descubre el Hijo de
Dios que nuestros Cielos y nuestra Tierra, en definitiva, que el Género Humano
no es la primera Cosecha que el Árbol de la Vida ha dado. Afirmación que cierra
el dilema sobre la vida en el Universo.
El Hombre
no es el primero ni será el último Fruto de este Árbol. Antes del Hombre ya
fueron creados otros mundos y después del Hombre nuevos mundos nacerán de las
ramas del Árbol de la vida. “Los hijos de Dios” de los que habla la Biblia son
el fruto de esas Obras sobre las que el Hijo nos declaró que el Padre hace.
Sobre las regiones de origen en el Universo de tales “hijos de Dios” no es
cuestión de divagar. El hecho es que el conocimiento de su existencia nos lleva
a una nueva forma de plantearnos la Constitución de los Cielos y del Universo
en general.
237.
Y esta
forma tiene que ver con la Concepción del Universo. Esto es, ¿cuándo Dios lo
concibió en su Mente cuál era la Idea que le dio Origen? ¿Lo creó para ser un
campo en el que se levanta una casa y cuando se cae por vieja se echa abajo y
se levanta otra? ¿O lo creó para ir edificando con el tiempo a la manera que
quien tiene una tierra la va cultivando y transformando según el tiempo va
pasando? ¿Creó los Cielos que rodean a la Tierra y son la cuna del Género
Humano para ser por el tiempo barridos del Universo o creó los Cielos para
permanecer eternamente?
238.
Y
considerando esta última alternativa y sabiendo que la creación de un Mundo
introduce en el Universo un conjunto de problemas constitucionales de
envergadura astronómica, como hemos visto en las secciones anteriores, ¿no es
el Universo un campo continuamente sujeto a una definición creadora de sus
regiones en razón de la transformación de esas regiones en zonas de Origen de
Mundos? Volvamos al Principio del Universo para mejor definir esta creación
constante de la geografía universal.
239.
Creado el
Cosmos como región productora de Galaxias y siendo estas fábricas de estrellas,
Dios piensa en la Vida y concibe un océano estelar que crecerá continuamente, y
bajo cuyas Aguas la Vida echará sus raíces, desplegará su Árbol y dará su
Fruto. Así que Dios abre el Principio de los orígenes de los Mundos dirigiendo
ríos de estrellas de todas las partes del campo cósmico, que cruzan desde sus
fuentes en las cordilleras galácticas las llanuras cosmológicas y desembocan en
un espacio concreto, donde crean un Océano de estrellas, el Universo. Universo
en principio amorfo y de alguna forma salvaje en el que los cúmulos y los
supercúmulos se asocian y se disocian y las corrientes estelares se mueven
sujetas a las fuerzas desplegadas en el interior de este Océano de estrellas
que en tromba han desembocado en las costas del Universo. Pero el fin de este
movimiento es sembrar la Vida y recoger su Fruto; el horizonte que Dios le
tiende al Universo es el Infinito; y la edad es la Eternidad. Así que durante cada
Acto Creador extiende su Mano sobre una Zona del Universo y le da forma, la
esculpe, la identifica, le da unas propiedades, dándole forma a lo amorfo,
haciendo identificable lo que no tenía identidad propia. Dentro de este Proceso
de Creación continua del Universo y como resultado de este movimiento nacieron
nuestros Cielos. La cuestión madre, si los Cielos de nuestro Firmamento han
sido creados para permanecer o para ser barridos del espacio como un castillo
de arena al subir la marea tiene una respuesta decisiva final: al crearlos y
mediante su creación Dios le dio forma e identidad a una región del Universo
General. Creo que en su Libro sembró, como quien no quiere la cosa, la
expresión: los Cielos de los cielos, donde se identifica el Universo con unos
Cielos morada de muchos cielos, cada uno de éstos, a la imagen y semejanza del
nuestro, cuna y origen de otros mundos que fueron y otros que serán, cada uno
con su región singular. Aspecto éste que nos conduce a otra cuestión: La
navegación por el Universo.
240.
La
tendencia de crecimiento hasta el infinito que Dios le ha dado al Universo
supone e implica la necesidad de una cosmografía universal que permita la
navegación interior mediante la identificación a distancia de las regiones que
lo componen. Dios es libre y poderoso para hacer lo que la marea con el
castillo de arena, pero no concibió el Universo así. Hubiera podido recoger en
un libro la Historia y Constitución celeste de cada Mundo, pero en su Mente lo
que concibió fue que esa Historia y Constitución permaneciesen eternamente,
deviniendo las Cielos las letras de ese Libro universal donde cada Capítulo
trata de la Creación de un Mundo y sus cosas. ¿No son bellas las líneas sobre
las que las estrellas se ordenan para escribirle este mensaje a la criatura
humana:
Infinito
+ Eternidad = Dios?
SECCIÓN ÓPTICALOS NUEVOS CIELOS Y LA NUEVA TIERRA.DISTRIBUCIÓN DE MATERIA ASTROFÍSICA EN LA VÍA LÁCTEA
Y creó Dios
las estrellas para separar la Luz de las Tinieblas,
Y las puso en el Firmamento de los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas ...
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