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QUINTA PARTE

CREACIÓN DE LA ECOSFERA

 

CAPÍTULO 16

 

SUBLIMACIÓN DEL MANTO DE HIELO

 

143. Hay dos formas de hacer las cosas. Una es dejar que la ley del tiempo actúe y la otra acelerar el desarrollo de una acción mediante los medios al alcance. Sujeto a la ley del tiempo el Manto de Hielo hubiera respondido a la energía solar derritiéndose, se hubiera partido en dos y con el tiempo las dos barras de hielo se hubieran ido retirando hacia los casquetes polares. Las aguas del primer gran océano se habrían evaporado. Lenta, pero sin pausa, el océano se habría dividido para multiplicarse; de los océanos hubieran salido los mares... Pero Dios conocía una forma más rápida de desarrollar este proceso global. ¿Por qué derretir a baja temperatura el manto de Hielo cuando podría provocar mediante la integración por la ruta boreal el efecto del hierro al rojo vivo contra una barra de hielo? A este efecto lo llamamos Sublimación del hielo. El efecto inmediato del encuentro Tierra-Sol en las condiciones expuestas determinó la sublimación acelerada del Manto de Hielo. La energía solar hizo de hierro al rojo vivo aplicado directamente a la piel del Manto. Sublimación que determinó la ruptura del Manto en dos grandes bloques y el nacimiento de la Atmósfera Biosférica. (Cuando digo “condiciones expuestas” me refiero a la parábola de acceso, que determinó que la Tierra se encontrase durante un tiempo a una distancia menor a la que le es natural a su órbita estacionaria).

 

144. Ya he dicho que el tirón gravitatorio solar vino a consecuencia del efecto contrario que impulsó la Tierra hacia su órbita biosférica. Y que, a consecuencia de este tirón, producto del enganche magnético entre los dos campos, se liberaron de raíz los pies de las grandes cordilleras. Tal vez elevación sea la palabra correcta. La liberación fue promovida por el calentamiento del edificio geofísico. Recordemos que al enfriarse el Manto el anillo litosférico se solidificó, quedando la placa de contacto fundida en un único cuerpo. Cuando la Tierra entró en el Sistema Solar el Núcleo se calentó, el diámetro del Manto se ensanchó y la presión calorífica creó las ondas naturales a un movimiento de expansión desde el centro al exterior del cuerpo geológico. Este movimiento no era suficiente para lanzar las cordilleras contra una litosfera externa encerrada bajo un Manto de Hielos que, si externamente estaba siendo sublimado, interiormente seguía en su estado original.

 

145. La solidez del Manto de Hielo revertía en la acumulación de calor en el interior de la Tierra. Esta acumulación comenzó a provocar un movimiento sísmico generalizado que desde el Manto y en series ininterrumpidas de secuencias termonucleares calentó la Corteza, abriendo vías de liberación del calor que amenazaba con desintegrar todo el edificio. La fusión entre la capa superior del Manto y la inferior de la Corteza rota de esta manera la presión calorífica comenzó a levantar los pies de las cordilleras, alrededor de cuyos cuerpos encontró el calor geonuclear líneas de flotación al exterior. Así que, si por la zona externa la energía solar hacía lo suyo, por abajo la energía geofísica hacía lo propio, agrietando el Manto de Hielo, por entre cuyas grietas los gases comenzaron a salir y contribuir a la creación de la Atmósfera en curso.

 

146. La distancia al Sol detuvo la sublimación y dio paso a la descongelación del Manto de Hielo. La presión calorífica externa e interna sobre el Hielo derivó en la descongelación del Hielo en Agua. Proceso que dada la temperatura del Globo dio origen a un Océano que cubrió el Ecuador y las regiones tropicales, y siguió empujando hacia los polos geográficos a los dos grandes bloques de Hielo en que se dividiera el Bloque original. Las Aguas de este Océano Madre eran las Aguas que estaban debajo del Firmamento de los Cielos. Y el Firmamento de los Cielos que estaba entre las aguas que estaban debajo y encima de su cuerpo era la Atmósfera.

 

147. Identificación del Firmamento que nos resuelve muchas cosas. Primero: Siendo las aguas que están debajo del Firmamento las aguas del Océano Madre, las aguas que están sobre este Firmamento son las aguas del campo gravitatorio solar. Punto que nos descubre la necesidad de enfocar el comportamiento de la gravedad desde la naturaleza de los fluidos. Lo que da lugar a la imagen del Universo como un océano de energía sobre el que flotan los continentes con sus islas, que en este caso serían los sistemas astrofísicos. Océano de energía sobre el que hay que decir más cosas, pero que por ahora nos abre el horizonte al entendimiento del comportamiento del campo gravitatorio a imagen de la fenomenología típica de un fluido expuesto a fuerzas internas y externas.

 

148. Resumiendo: La Luz era el Manto de Hielos bajo cuyo cuerpo quedó encerrado el resto del edificio geofísico al término del Primer Día. Su creación se hizo mediante la fusión de la Corteza Primaria; y la fusión de esta Corteza Primaria la abrió Dios acelerando el pulso geonuclear del Globo. Esta elevación del ritmo de trabajo del corazón astrofísico de la Tierra fue la consecuencia de la multiplicación de la densidad del campo gravitatorio terrestre por unidad cúbica astrofísica.

 

149. Al comienzo del Segundo Día la Tierra y el Sol se reencuentran. Dios crea una serie de efectos, de los que la Sublimación del Manto de Hielos será el primero. Se rompe el Manto y nace la Atmósfera, cuyo crecimiento pegará con el tirón gravitatorio en el origen de la órbita estacionaria una aceleración física impresionante. Los dos bloques de hielo resultantes comienzan su viaje hacia los polos geográficos, dejando entre ambos las aguas del Océano Madre, de cuyo volumen por evaporación seguirá alimentándose el cuerpo de la Atmósfera. Esta Atmósfera es el Firmamento en el Verbo del Segundo Día.

 

150. Identificado el Firmamento se resuelve el movimiento del espíritu de Dios sobre las Aguas como su movimiento en el Espacio. Y nos adentramos en el comportamiento de la Gravedad, que podemos entender desde nuestro conocimiento de la naturaleza de los líquidos. Lo que nos abre la inteligencia a la comprensión del campo gravitatorio universal como un océano en el que los sistemas siderales se presentan como continentes e islas, permitiendo la navegación sideral gracias a sus estacionamientos en el espacio galáctico local.

 

151. Fuego, Hielo, Agua y Aire. Estos son los primeros peldaños de la escalera de los elementos naturales que estamos subiendo. El próximo que viene no necesita presentación. En definitiva, y para cerrar: A.- Fusión de la Corteza Primaria. B.- Sublimación de la Atmósfera Primigenia. C.-Descongelación y retirada de los Hielos. D.-Formación de la Atmósfera Biosférica.

 

CAPÍTULO 17

CREACIÓN DEL PLANO DE INTERRELACIÓN BIOSFÉRICO

 

152. Cerramos la ascensión por la escalera de los elementos naturales y abrimos una nueva vía. Hielo, agua, aire, todos los elementos estaban en su sitio y preparados para el gran acontecimiento del salto de la materia inorgánica a la orgánica. (Punto alrededor del cual la Razón y la Fe se perdieron y siguieron caminos tan opuestos como suicidas. Hablando de la Evolución de las especies el sabio bíblico por excelencia dejó caer en el agua la piedra, diciendo: “Y para ejercer en ellos la justicia se pusieron de acuerdo los elementos, como en el salterio se acuerdan los sonidos en una inalterable armonía, como claramente puede verse por los sucesos. Pues los animales terrestres se mudan en acuáticos, y los que nadan caminan sobre la tierra”. Palabras observadoras de un hombre que no dudó llorar la soledad del genio en otra parte, pero que mientras estuvo en sus mejores momentos tampoco dudó en adelantarse a la mente científica y afirmar que Dios le dio “la ciencia verdadera de las cosas, y el conocer la constitución del universo y la fuerza de los elementos; el principio, el fin y el medio de los tiempos; las alternancias de los solsticios y los cambios de las estaciones; el ciclo de los años y la posición de las estrellas; la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras; la fuerza de los vientos y los razonamientos de los hombres; las diferencias de las plantas y las virtudes de las raíces. Todo lo oculto y lo manifiesto lo conocía, porque la Sabiduría, artífice de todo, me lo enseñó”. Es de creer que si la Fe y la Razón hubieran escuchado con orejas más humildes esta confesión de Salomón la enemistad entre cristianismo y ciencia no hubiera llegado a los extremos que se alcanzó en las primeras décadas del siglo XX). Volviendo al tema de la Evolución del árbol de la vida, lo primero son las raíces. Es por donde empieza el árbol a germinar. Pero para que haya árbol debe haber semilla. Dando por supuesto que la Célula Madre, la Semilla de la Vida tuvo en Dios su origen, se desprende de las secuencias biohistóricas que estamos siguiendo que la semilla del árbol de las especies la sembró Dios bajo las aguas del Gran Océano. Y por consiguiente primero fueron las plantas. De este reino submarino vegetal, por adaptación de las primeras ramas a la vida terrestre, según el nivel de las aguas del Gran Océano fue bajando surgió el árbol de las especies vegetales terrestres. La evolución de este nuevo reino se completó cuando la fotosíntesis transformó la composición química de la atmósfera.

 

153. Este paso biohistórico tuvo lugar durante la Tarde del Tercer Día. Ya hemos visto cómo una vez roto el Manto de Hielo los dos bloques resultantes emprendieron la retirada hacia los polos, y cómo la evaporación del Océano en curso el levantamiento de las cordilleras por el tirón gravitatorio produjo la multiplicación del Océano en océanos y la división de los océanos en mares. Así que a medida que fue bajando el nivel de las Aguas las plantas vegetales marinas se adaptaron a la vida terrestre, para acabar con el tiempo transformando la atmósfera prehistórica en la atmósfera histórica con el oxígeno como elemento principal. A su vez y bajo la necesaria adaptación a la revolución que el mismo reino vegetal estaba produciendo la fibra vegetal prehistórica de sustrato submarino adquirió las propiedades de los árboles históricos terrestres. Con la creación del reino de los árboles cerró Dios la estructura del Plano de Interrelación Biosférico. Plano sobre el que me detendré un momento antes de despegar del suelo y lanzar este relato a los espacios.

 

154. La autonomía del Plano de Interrelación Biosférico podemos resumirla diciendo que los casquetes polares fueron estabilizados para ser los dos focos termorrefrigeradores principales del sistema ecosférico. Focos de los que hizo Dios depender el equilibrio de la temperatura de la Biosfera, y que, para estabilizar la descongelación de ambos focos termorrefrigeradores Dios hizo depender del ángulo de rotación del globo terrestre. Vayamos por partes, sin embargo.

 

155. Imaginemos por un segundo que la Tierra fuese plana y permaneciese siempre a la misma distancia del Sol. ¿Qué sucedería? ¿Qué cantidad de tiempo necesitaría el Sol para calentar los océanos hasta el punto de ebullición y hacer de los océanos un plato de agua hirviendo? ¿Y en cuántas horas geológicas la atmósfera perdería su equilibrio termodinámico y toda su arquitectura saltaría en pedazos por no contar el ángulo de rotación de la Tierra con un mecanismo regulador? Calculemos cuántos años harían falta para que, en ausencia de los dos focos termorrefrigeradores polares, la temperatura de los océanos y la atmósfera se dispararan hacia arriba diez grados. ¿Cómo le afectaría este aumento de temperatura a la vida marina? Si a raíz de una ola de calor mueren las criaturas humanas ¿cuántas morirían al año si esa ola de calor permaneciese, y, lo que es peor, amenazase con subir otros diez grados en los próximos veinte años, por ejemplo?

 

 156. Lo que ha venido sucediendo en estos millones y millones de años es lo contrario. Los focos termo refrigeradores ecosféricos han permanecido constantes, han mantenido la temperatura biosférica estable, siempre entendiendo que al disminuir su masa la temperatura general tenía por fuerza que ir aumentando. Pero al hacer depender la temperatura biosférica de los focos termorrefrigeradores polares nuestro Creador se veía obligado a darles una plataforma geofísica. Plataforma a la que llamaré Sustrato Ecosférico Autónomo y tiene que ver con las ecuaciones en la base de la inmutabilidad del ángulo de rotación de la Tierra.

   

CAPÍTULO 18

EL SUSTRATO ECOSFERICO AUTÓNOMO

 

157. Tenemos a la Tierra rotando alrededor del Sol. Hemos visto que la estabilidad termodinámica de la Biosfera la hizo Dios depender de las masas polares. Ahora nos toca estudiar la mecánica de mantenimiento de los casquetes polares, pues todo nos lleva a creer que la temperatura y el ángulo de rotación están en relación directa, y sin embargo la Tierra orbita dentro de un campo gravitatorio sujeto a las alteraciones que desde el astro central transforman el espacio interplanetario en razón de su interrelación con el mundo sideral al que pertenece. Lo que provoca en los planetas una dinámica rotatoria inestable, reflejo del cabeceo del Sol. (Que el Sol cabecee significa que su ángulo de rotación parece que ande como borracho y, como el cuerpo del borracho anda de izquierda a derecha, de la misma manera su eje geográfico se tumba ahora a la derecha ahora a la izquierda. Movimiento que se refleja con especial intensidad en la rotación de Marte y debiera, por naturaleza, ser el natural al eje de la Tierra. Si el cabeceo del ángulo de rotación planetario es la regla, la Tierra es la excepción a la regla. La importancia de esta constante dinámica es vital si recordamos que la temperatura y el ángulo de rotación están en relación directa). La sujeción de nuestro planeta a la ley del cabeceo solar, sobre cuya causa tendríamos que entrar en otro capítulo, alternaría el área de incidencia de la energía solar sobre la geografía continental, con el consiguiente efecto de descongelación irregular de los casquetes polares. Pero esto no pasa, y de aquí la pregunta: ¿Por qué la Tierra le ofrece al Sol siempre el mismo ángulo de rotación?

 

158. Esta singularidad tiene una explicación. La ley que gobierna la caída del eje de rotación hacia un hemisferio o hacia el otro de un cuerpo que gira sobre sí mismo tiene la respuesta. La experiencia no falla. La realidad cotidiana nos ofrece ejemplos variados sobre la naturaleza y los efectos aplicativos de esta ley. Su descripción no es complicada. Pensemos, ¿qué pasaría si nos pusiéramos a dar vueltas con los brazos abiertos sosteniendo una enciclopedia en una mano? ¿El brazo cargado no se nos caería en la dirección natural al peso que sostiene? En fin, sobre ejemplos como sobre gustos no hay nada escrito. Una vez que se ha comprendido la naturaleza de la ley y el efecto a que da lugar cada cual puede inventarse el suyo. Comprendida en toda su extensión la ley lo que hay que hacer ahora es aplicarla a la realidad del Globo de la Tierra. Quiero decir, basta agarrar un globo terráqueo, ponerlo sobre la mesa y pararse a observar este ejemplo de la enciclopedia en una mano con el fenómeno de concentración de los continentes en un hemisferio. ¿No está toda la masa continental agrupada en un hemisferio? El otro hemisferio está ocupado por las aguas del Pacífico. Ya tenemos la enciclopedia en un brazo de la Tierra, ¿qué efecto nos resultará si ahora cogemos el Globo de la Tierra y empezamos a darle vueltas sobre su eje?

 

159. Este efecto de caída del ángulo de rotación hacia el hemisferio sobrecargado es justamente el que buscó Dios al cargar la masa pentacontinental sobre un hemisferio. El efecto final que producía era un ángulo de rotación fijo. ¿Por qué molestarse? Bueno, la necesidad de la estabilización del Plano de Interrelación Biosférico era una causa de primer orden. La creación de una plataforma termodinámica estable era una necesidad de la Evolución. Gracias a la concentración pentacontinental dentro de un hemisferio del planeta Dios hacía posible que la zona de incidencia que el Globo le presenta a la energía solar fuera siempre la misma. Gracias a esta constancia óptica la curva de crecimiento de la temperatura biosférica y por tanto de la descongelación de los casquetes polares se sujetaría a un ritmo estable durante todas las edades geológicas. (Conclusiones supersencillas y naturales éstas que, a los defensores de la tectónica de placas, por ejemplo, debe parecerles una herejía. Pero qué se le va a hacer. Ni sobre gustos hay nada escrito ni se puede tener contento a todo el mundo).

 

CAPÍTULO 19

TEORÍA DE LOS ANILLOS GEOFÍSICOS

 

160. He dicho que, al estabilizar el ángulo de rotación del Globo mediante el desplazamiento de masa continental sobre un hemisferio, obtenía Dios un ángulo constante de incidencia de la luz solar sobre los polos geográficos. De este efecto esperaba obtener la descongelación gradual que le concedería a la evolución del árbol de las especies el tiempo necesario para ser llevada a término. Y he resaltado que por supuesto que esta versión arquitectónica choca con la famosa hipótesis de la deriva continental. Pero es que no podía ser de otra forma. La deriva continental no puede explicar la constancia del ángulo de rotación; y lo que es peor, contradice su existencia. Aparte, obviamente, de no poder satisfacer ninguna de las incógnitas que la estructura y morfología de la litosfera presenta. Negar las incógnitas para imponer la ficción sobre la ciencia fue, lamentablemente, la actitud que en su ateísmo adoptó por filosofía la edad moderna.

 

161. Pasando de discusiones barrocas, y partiendo de la materialización de las matemáticas del Sustrato Ecosférico Autónomo, digamos que la arquitectura geofísica a la que Dios le diera su visto bueno nos configura una estructura donde la Litosfera pasa por ser un anillo compacto girando uniforme sobre un anillo magmático, líquido. El anillo magmático o Manto a su vez flota sobre un anillo cromosférico. Y en el centro la microestrella que compone el Núcleo pendula en el seno de las corrientes gravitatorias que le sirven de órbita. Dentro de esta configuración el detalle de la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del Sol no es una casualidad. Ni tampoco que al mantener constante la temperatura litosférica los océanos se comporten como las aguas del río que el reactor nuclear necesita para mantener su temperatura en equilibrio. (En cuanto a la igualdad de temperatura entre la superficie del Núcleo y la del Sol no se sabe si se cumple en todos los miembros del Sistema o sólo se cumple para la Tierra. Caso de valer sólo para la Tierra es posible llegar a una ley de interacción entre estrella y planeta que confirme esta regla de igualdad para todo sistema biosférico. El tamaño del astro y su temperatura superficial determinarían la distancia al planeta en cuestión. Aunque hoy por hoy esto sea hablar por hablar ¿la igualdad dada no implicaría una paridad entre los ciclos termodinámicos del Sol y del Núcleo? En este caso lo importante no es tanto determinar, cuanto captar la interacción entre Sol y Tierra).

 

162. Dicho lo anterior me diréis entonces que lo que estoy proponiendo es una especie de engranaje de cojinete donde el anillo magmático cumple las funciones de las bolas sobre las que se mueve la rueda externa. Y os doy toda la razón. Me objetaréis entonces que en este caso hay que explicar cómo esa olla a presión no revienta. Pregunta sutil que os honra, y a la que vosotros mismos os podréis contestar desde la visión diaria del sistema de flotación del calor interno que son los volcanes. ¿Las líneas de flotación del calor geonuclear no son constantes, y no vienen marcadas por la circulación de las corrientes electromagnéticas?

 

CAPÍTULO 20

TEORÍA DEL SISTEMA SISMOLÓGICO DE FLOTACIÓN

 

163. Aunque parezca un ejercicio gratuito, recomencemos. En el primer Día nuestro Creador dobló la densidad de energía por unidad cúbica astrofísica del campo gravitatorio terrestre. La respuesta del Núcleo, en ese momento en estado frío, fue activarse y proceder a la transformación de ese suministro en calor. Inmediatamente el Manto se licuó y la corteza Primaria se fundió. Estos trabajos realizados el Núcleo se enfrió de nuevo, de manera que la Corteza se solidificó y se convirtió en el anillo geofísico que llamamos Litosfera. De haber permanecido la Tierra en la región donde estos trabajos se llevaron a cabo el enfriamiento de su Núcleo hubiese arrastrado al Manto a su solidificación. La Biblia dice que esto no pasó porque Dios separó la Tierra de su región de origen y la introdujo en un campo gravitatorio de densidad estable, el Sistema Solar.

 

164. Una vez dentro del campo de acción del Sol: el transformador geonuclear se reactivó y adquirió una temperatura constante, igual a la temperatura externa del astro alrededor del que orbita. Creo que son unos seis mil grados Celsius. Esta integración en el Sistema Solar detuvo la solidificación del Manto y al mismo tiempo mantuvo la solidez del anillo litosférico, que rotaría desde entonces con movimiento propio sobre el anillo magmático. Grosso modo.

 

165. Constante la producción de calor por el Núcleo la física obliga a dibujar entre Manto y Núcleo una especie de zona cromosférica, dentro de cuyo espacio el propio Núcleo pendula, ocasionando esta pendulación -sujeta a las alteraciones de gravedad de la que antes hablé- el achatamiento de los polos que el Globo manifiesta. (En este sentido la pendulación del Núcleo dentro del cuerpo geofísico depende de su propia mecánica de producción de calor y de su reacción a las ondas termonucleares en el origen de los volcanes. En cuanto a la morfología del Núcleo la reacción del propio cuerpo geofísico a su acción pendular nos da ciertas claves. Pero esto ya se establecerá en otro momento desde otras bases).

 

166. Esta estructura geofísica es la que nos lleva a preguntarnos lo siguiente: ¿Cómo libera la Tierra el almacenamiento de calor interno a que da lugar el anillo litosférico? La respuesta, más que teorías pide hechos, y bueno, aunque estamos hablando de una litosfera con ángulo de rotación fijo sobre una superficie magmática, su cuerpo está dotado de un complejo sistema de tubos de flotación a través de los cuales el calor geonuclear es continuamente liberado. Hablar de los volcanes es hablar de toda la dinámica sismológica que acompaña la creación de esta arquitectura geofísica, impresionante en su manifestación y perfecta en su ejecución. Ahora: ¿Por qué las bocas del sistema de flotación corren sobre los límites de las grandes cordilleras?

 

167. La correspondencia entre las líneas sismológicas y las líneas de las grandes cordilleras se explica desde la física del tirón gravitatorio, sobre cuya fenomenología cualquier experto puede aclarar las dudas. Y ya puestos, la objeción a la arquitectura geofísica que el continuo aumento de temperatura de una litosfera sujeta a la ley del Substrato Ecosférico Autónomo presentaría, la barre de un plumazo la temperatura constante de los fondos oceánicos, gracias a la cual la superficie más expuesta de la litosfera frena esa elevación natural, que sin ese equilibrio acabaría por hacer reventar este edificio de ingeniería geofísica. Creo que los reactores nucleares se sirven de esta misma teoría para frenar el calentamiento de sus motores.

 

168.  Este sistema geofísico autónomo, en el origen de tantos quebraderos de cabeza, se completa con una estructura planetaria sui géneris, especial, aplastantemente maravillosa, cuyas bases me honro presentaros. Pero quiero partir de un hecho. Mejor aún de una ley: A saber, si todo sistema astrofísico es un transformador de energía universal en luz y calor su velocidad de trabajo dependerá de la densidad gravitatoria de su campo y del número de revoluciones por siglo de su astro. Esto de un sitio.

 

169. Del otro sitio, es justo decir que la velocidad sideral de un sistema -sea constelación o galaxia- es una constante deducida de las fuerzas de la región astrofísica al que dicho sistema pertenece. En otras palabras, si el Sistema Solar no se interrelacionara con el Universo de las constelaciones su velocidad de crucero dependería exclusivamente de la cantidad de energía de su campo gravitatorio. Sujeto el Sistema Solar a la ley de atracción de la gravedad entre los cuerpos del universo, la propia ley nos dice que al disminuir la distancia entre las constelaciones por lógica ha de subir la velocidad de crucero de los sistemas estelares que las componen. Efecto universal este del que nosotros podemos inferir que si se acelera la velocidad del astro central de cuya velocidad dependen los cuerpos menores de un sistema todos los cuerpos dependientes de su física experimentarán dicha variación. De alguna forma, de alguna manera.

 

170. Y esto viene a cuento porque la pregunta no puede ser eludida ni dejada de lado en razón de ciertos contextos, especialmente una vez abierta la Evolución de la Vida en la Tierra a un complejo sistema de ecuaciones físicas sin cuya resolución el futuro de la vida no podía ser garantizado. La nueva pregunta que viene al caso es: ¿Cómo frenó Dios de antemano las posibles alteraciones que, en el futuro, y precisamente por estar sujeto nuestro Sistema a esta ley universal, la Tierra habría de experimentar? Para mejor captar las entrañas de la cuestión comparemos nuestro Sistema con una nave. Hecho, comparado el Sistema Solar con una nave en pleno vuelo, lo que aquí estamos tratando de descubrir es si esta nave fue dotada de un freno de seguridad, o simplemente navega por el mar de las constelaciones a la deriva, expuesta a los vientos gravitatorios y a los campos electromagnéticos siderales.

 

171. ¿Pero por qué tenía Dios necesidad de dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad para mantener estable su velocidad de crucero? es la cuestión contraria a la anterior. Y bueno, pienso que la necesidad es tan obvia como la sujeción de todos los cuerpos del universo a las leyes que lo regulan. ¿Si las ruedas aceleran no lo hará el chasis al mismo tiempo? ¿Si el Sol mete el pie en el acelerador los planetas no sufrirán las consecuencias?

 

172. ¿Y en qué medida esta aceleración hipotética les afectará a los transformadores centrales de los planetas, y especialmente al de la Tierra una vez descubierta la relación directa entre velocidad y calor? ¿Pero y si ahora bajara bruscamente la velocidad solar por razones de interacción electrodinámica a distancia? O séase, ¿se partió Dios la cabeza para crearle un Sustrato Ecosférico Autónomo al Plano de Interrelación Biosférico y después iba a exponer toda la Arquitectura Geofísica a la destrucción a raíz de un golpe de timón constelacional? Tiró líneas, desplazó continentes de un hemisferio al otro, creó zonas sismológicas calientes, reguló la termodinámica geonuclear, no dejó nada al azar, ningún cabo suelto se le pasó por alto. Y ahora, cuando la aventura de la vida comenzaba, ¿ahora iba a dejar la nave solar a la deriva por las corrientes interconstelacionales? La necesidad de corregir trayectorias en el tiempo, controlar variaciones en el espacio y gobernar por control remoto la materia, obligaba a la Inteligencia Creadora a dotar al Sistema Solar de un freno de seguridad que mantuviese la velocidad de crucero del astro central dentro de una franja de máximos y mínimos. La cuestión es de qué tipo de freno automático ha de echar mano un Ingeniero Astrofísico a la hora de poner en órbita un Sistema del tipo Solar. Aunque claro, si no sabemos a qué tipo pertenece el Sistema Solar difícilmente podremos encontrar la respuesta. La respuesta está delante de nuestros ojos.

SEXTA PARTE

CREACION DEL SISTEMA SOLAR