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SEPTIMA PARTE

CREACION DE LOS CIELOS

 

CAPÍTULO 22

EL PRINCIPIO COSMOLÓGICO GENERAL

 

202. El objetivo y meta de la creación de Cielos y la Tierra, el Hombre al final del túnel del tiempo, estamos viendo cómo Dios trazó la arquitectura general de los Cielos y la especial de la Tierra pensando en los millones de años que el Nacimiento y Crecimiento del Árbol de la vida exigía para dar su fruto. Porque podía y sabía hacerlo Dios creó un Plano de relación entre los elementos de la Biosfera, con dos focos termorrefrigeradores principales a los extremos de la Ecosfera, y focos puntuales distribuidos por los continentes, que son las Cordilleras de nieves perpetuas. Cómo desde los focos polares las corrientes atmosféricas y oceánicas se reciclan y mantienen estable el termómetro biosférico es una obra de ingeniería geofísica tan maravillosa como sorprendente que implicaba a la morfología de la propia litosfera. Porque tenía que mantener el termómetro ecosférico estable tenía que dotar a la Ecosfera de un ángulo de rotación perenne. Y porque podía y sabía levantó el Sustrato Ecosférico Autónomo, gracias al cual, como ya he dicho, el ángulo de incidencia de la energía solar se mantendría constante durante los millones de años que el Árbol de la vida necesitaría para dar su fruto. Pero había aún más, porque el Sistema Solar no está aislado del resto de la Creación, y estando en movimiento y sujeto a las leyes generales del Universo la interrelación había y podía causar interferencias que echasen a perder el trabajo de tantos millones de años. Porque podía y sabía Dios no dudó en desplegar su inteligencia y dotar al Sistema Solar de un mecanismo de control remoto de su velocidad sideral, que he llamado Sistemología Astrofísica Aplicada. Y sin embargo todo esto no era suficiente.

 

203. El Universo local, la Vía Láctea, se mueve en el seno de un Cosmos en el que el movimiento es la nota visible más característica. Puede que entre las galaxias existan diferencias cualitativas y cuantitativas, pero en todas ellas existe un denominador común, se mueven. Decir se mueven significa decir que interaccionan, se multiplican, se dividen, se suman, se restan. La Creación es movimiento constante, arrollador, maravilloso, sorprendente. Es más, el Cosmos retratado en las teorías del siglo XX y el Cosmos del Hubble se parecen el uno al otro lo que una foca a una golondrina. En el real, el del Hubble, no hay movimiento homogéneo, no hay distancias estándares, no hay patrones. El reino de las galaxias es pura diversidad, pura armonía en el descubrimiento de lo desconocido, éxtasis en la apoteosis de la capacidad infinita de la materia cósmica para reproducirse en el espacio y entretener sin aburrir jamás. Genio desplegado a los cuatro vientos, belleza que se manifiesta alegre y no reclama un último grito. Desarrollo de estrellas en cúmulos de cúmulos de billones de astros que no se destruyen ni se colapsan, como faros en las distancias oceánicas. Galaxias que como criaturas submarinas viajan por las corrientes cósmicas y como águilas abren sus alas y se dejan llevar por los vientos intergalácticos. ¿Dónde está el Cosmos del Siglo XX?

 

204. De hecho, la estructura celeste que observamos a nuestro alrededor inmediato presenta unas características muy típicas. Para al final resolverse el conjunto en una arquitectura constelacional de defensa del corazón astrofísico desde cuyo centro se resuelve su configuración especial óptica. Pues tal y como podemos contemplarlo con nuestros ojos telescópicos el universo está recorrido por poderosas corrientes gravitatorias desplazando grandes masas de nubes de un lado a otro, origen de las Nebulosas. De manera que al revelarnos Dios que “creó las estrellas del Firmamento para separar la Luz de las Tinieblas” nos dice mucho sobre cómo le afectaría al Sistema Solar el paso de la Tierra por una de esas corrientes nebulares. Y nos descubre la naturaleza de los escudos constelacionales.

 

205. El Texto Bíblico es claro como el agua. “Dios creó las estrellas para separar la luz de las tinieblas” dice. En el Primer Día se nos dice que Dios creó la Luz y la separó de las Tinieblas. En este Cuarto Día de la Primera Semana de la Historia del Género Humano se dice que, hecho, separada la Luz de las Tinieblas, Dios creó los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas. El Texto no puede ser más directo. Que las conclusiones que se derivan resulten apasionantes y por maravillosas totalmente opuestas a la mentalidad del siglo XX no significa nada. La opinión del hombre moderno sobre la Naturaleza del Universo no cuenta. No fue mirando al hombre moderno que Dios le redactó su Revelación a Moisés. Quien no contaba para Dios tampoco puede contar para sus hijos. Las conclusiones a la que llegaron no le interesan a este libro ni sus opiniones al autor. Así que sigamos adelante.

 

206. La estructura del Universo de la Revelación y su resolución en el espejo de la Realidad nos da por igualdad lo siguiente. A saber: El Universo del Génesis es la Vía Láctea. Y es sobre la Creación de esta Vía Láctea: “creó Dios los Cielos para separar la Tierra del reino de las Galaxias”. Necesidad física que se infiere del estudio de los Cielos, y de cuyos fenómenos se ve que al otro lado de los Cielos poderosas corrientes y vientos recorren el Cosmos. Ahí están las imágenes astronómicas para hablar con el poder de mil palabras por foto. Su belleza sin embargo no debe empañar la claridad de nuestra inteligencia a la hora de interpretar los acontecimientos que son su causa. La función física que cumplen los cúmulos estelares que nos rodean es la de la red que atrapa todo lo que la corriente arrastra y les corta a las nubes intergalácticas el paso al interior del sistema constelacional alrededor del cual están distribuidos. Sentemos ahora sobre bases científicas la declaración divina de haber sido creados los Cielos para levantar entre la Tierra y el mundo de las galaxias un muro de protección.

 

207. La descripción, pues, del Espacio General Cosmológico que hemos heredado nos dibuja un Universo-Galaxia que se mueve e interacciona con los demás cuerpos a través de leyes generales. Lo que se adecúa perfectamente a la expansión hasta el infinito de la Materia que sugiere la Idea de la Creación. La necesidad de comprender por qué creó Dios los Cielos para proteger la Tierra del Movimiento Cósmico General implica la respuesta a la relación entre Dios y esa Multiplicación de la Materia hasta el infinito. Y la respuesta a esta pregunta nos lleva directamente a aquella otra pregunta a la que con su teoría cosmológica quiso responder el genio del siglo XX, a saber: Antes del principio ¿qué? Cuestión que a su vez nos conduce directamente a preguntarnos qué parte tuvo Dios en ese Principio de principios y qué era de El antes de este Principio Cosmológico General. Asunto que nos obliga a entrar en Teología pero conservando siempre la actitud científica que hasta ahora se ha mantenido como lenguaje de entendimiento entre la Creación y nosotros.

 

208. Antes de la Creación fue la Increación y antes del Creador fue Dios. Dios se declara Eterno y sobre su Edad nada hay que decir. Pero también confiesa: “Antes de mí no fue formado Dios alguno, ninguno habrá después de mí”. Así que sabiendo que Dios es Eterno y por tanto la Formación de la que habla no podía tocar a su Naturaleza, se deduce que esa Formación se refería a su Inteligencia, que es la parte del Ser que crece y se desarrolla en el tiempo. Conclusión lógica que pone en un sitio el Conocimiento de la Ciencia de la Creación y en el otro al Ser que tenía todos los Atributos Naturales a Dios. Cuando estas dos cosas se unieron y se hicieron una sola cosa entonces Dios devino el Creador y la Realidad su Creación.

 

209. Cuándo y cómo tuvo lugar esta revolución cosmológica la he tocado en la Historia de Jesús. Allí entré en el tema de la Historia de la Increación y desarrollé sus grandes momentos. Creo recordar haber dicho que el Creador se hizo porque estaba en Dios. Más o menos lo que quise decir es que si la Inteligencia sin Poder no es suficiente para transformar la Realidad, tampoco el Poder sin la Inteligencia tiene esa facultad. Y afirmé allí que el Poder estaba en Dios y la Inteligencia en la Fuerza Increadora, Origen de todas las cosas. Recuerdo haber puesto Eternidad e Infinito frente pero no contra Dios. Y haber relatado aquella relación increada hablando de la Infancia del Ser Divino. Y esta Infancia desde la óptica de la revolución que llevó a Dios a convertirse en el Origen de todas las cosas nuevas. En relación a cuyo proceso habló El de sí mismo diciendo que fue formado. Proceso de Formación que sólo puede ser entendido como llevado a cabo por el Infinito y la Eternidad en cuanto realidades increadas que tenían en Dios la estrella de todo lo que se movía y se hacía. Y una vez que el Creador fue formado en Dios se consumó la revolución que habría de hacer de Dios, el Infinito y la Eternidad una sola cosa. Grosso modo.

 

210. De esta revolución ontológica que integró a Dios, Espacio, Tiempo y Materia surge el concepto de Principio Cosmológico General, es decir, el acontecimiento que señaló un Antes y un Después. Pensando en el cual el genio del siglo XX habló de un Big Bang, y yo en la Historia Divina hice partir de una actividad creadora natural en la que Dios transformó la Realidad partiendo de la propia estructura de la Realidad. Es decir, hubo destrucción de un cosmos anterior y transformación de ese cosmos en uno nuevo, que, como todo lo que empieza, partió de un acontecimiento o Principio Cosmológico General. Principio Cosmológico General que marcó de forma irreversible el Antes y el Después. La cuestión es cómo Dios dio luz a este Principio del que el principio de nuestro Universo en especial es un fragmento de la secuencia histórica que puso en movimiento aquel Acontecimiento.

 

211. La respuesta a esta cuestión exige hablar de las leyes fundamentales del Movimiento de Multiplicación de la Materia Cósmica que venían actuando desde la Eternidad. Sólo que, a diferencia del Cosmos Increado, que implicaba al Infinito en esa Multiplicación, al tener el Movimiento Origen en Dios este Movimiento fue revolucionado y llevado a cabo por campos transformadores de la materia en energía cósmica y esta energía cósmica en materia astrofísica. Para comprender esta fenomenología echemos mano de la naturaleza cuántica de la materia atómica.

 

212. Tanto a nivel de observación en laboratorio como en aceleradores de partículas, la reproducción de la materia tiene su origen en la elevación de la energía dinámica que transforma la relación de la partícula con el campo en el que se mueve. Desde el mismo nacimiento de la física cuántica se observó que el crecimiento de masa exige la elevación de la energía cinética, relación que intentó recoger Einstein en su célebre ecuación de la energía. Pero si en el átomo en su medio natural a la elevación de su velocidad la partícula responde transformando la diferencia en masa, y otro tanto hace en un acelerador, si le quitamos el límite de velocidad a la ecuación y procedemos a extraer la partícula de su medio, dándole las notas de la energía cósmica en vuelo libre en un espacio sin referencia electromagnética: esa partícula seguirá transformando la diferencia de velocidad en masa. Supuesto el caso que le pongamos una acumulación de trayectos hasta el infinito el salto de la materia cuántica a la astrofísica ya lo tenemos. Este era el proceso natural increado.

 

213. Dios revolucionó este proceso al concentrar la trayectoria en un campo donde el tiempo matemático se curva y el espacio físico cae hacia el centro. Simulando un acelerador en anillo tal que desde el exterior crea una espiral sobre la superficie de un reloj de arena, donde cada fragmento mantiene la velocidad de aceleración independientemente de la masa: a la altura cuando el haz alcanza el centro, es decir, la boca del reloj de arena, el haz salta al otro lado mediante la explosión en el origen de las estrellas. Este es el fenómeno que llamo Implosión Astrofísica, fenómeno que marca el nacimiento de las galaxias y las estrellas.

 

214. Pues que un astro individual puede dar origen a una cantidad ilimitada de haces de energía cósmica la reproducción de la materia hasta el infinito es una realidad que viene desde la Eternidad. Lo que diferencia a esta multiplicación hasta el infinito es que Antes exigía el Infinito como pista de transformación y Después se reproduce el mismo proceso sobre campos de espacio-tiempo desplegados por Dios en las fronteras del Cosmos. Esto hace del Cosmos un ente más masivo y le ofrece al Espacio General una densidad de materia más alta, razón por la cual el Cosmos nos maravilla con nuevas criaturas galácticas cada día que el Hubble abre sus ojos. La Creación es continua y su expansión constante.

 

215. Este proceso de multiplicación de la materia cósmica desde un Principio General Cosmológico podemos compararlo a una reacción en cadena que no acaba nunca y amplifica su radio de acción y extensión según el tiempo crece desde el centro hacia las fronteras. Nuestros ojos telescópicos nos permiten admirar el movimiento de las galaxias dentro de este Espacio General Cósmico en expansión constante. Y también ajustarle las leyes de la gravedad a las criaturas galácticas, de cuya acción observamos cómo se atraen y se acumulan; ley clásica a la que tenemos que sumarle la ley de las fuerzas electrodinámicas, gracias a la cual la concentración de la masa total en un punto es un imposible físico a alcanzar. Razón extraordinaria por la que el movimiento de los átomos de un gas caliente dentro de un recipiente es el que le corresponde al Movimiento Cosmológico General.

 

 

CAPÍTULO 23

EL ESPACIO COSMOLÓGICO GENERAL

 

216. La creación de galaxias como fenomenología autónoma, activada por Dios mediante la alimentación constante del campo transformador de la energía cósmica en materia astrofísica, nos conduce directamente a descubrir el Cosmos como un campo de materia prima del que Dios extrae la materia necesaria para levantar sus Obras. Entre las que nuestro Universo es una de ellas. No ha sido la primera, ni será la última. La palabra de Dios al respecto es firme: “En verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que esta hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará aún mayores obras que éstas, de suerte que vosotros quedéis maravillados”. Las derivaciones teológicas no pueden ser más claras.

 

217. ¿Pero por qué un haz de energía cósmica no crece hasta el infinito una vez barrido el límite de la velocidad de la luz? Estando el origen de la materia astrofísica en el salto de la energía cósmica y este salto condicionado por la transformación de la energía cinética en masa, ¿por qué una vez que se ha creado una pista de vuelo que simula el vacío la transformación no continúa hasta el infinito? ¿Un proyectil disparado en el vacío no tiende a adquirir la velocidad infinito si el tiempo que se le da es eterno? ¿Por qué no existe entonces un cuerpo oscuro de masa infinita? En definitiva: ¿Qué tipo de mecanismo de seguridad es el que le pone límites al salto de la energía cósmica a la materia astrofísica?

 

218. La respuesta la pone la experiencia. El salto hasta el infinito choca con el punto crítico de crecimiento, o Punto de Implosión Astrofísica, a partir del cual el cuerpo estelar transforma la energía que absorbe en luz. De esta manera, aunque el sistema materia-energía tuviera vía libre el propio peso dinámico del proceso creador lo conduce a un punto en el que la transformación en masa deja paso a la trasformación en luz. Y sigue el ciclo. Este punto crítico, pues, está en la naturaleza de la materia general y se conserva en todo el recorrido del salto, tanto de la cuántica a la sideral como de la astrofísica a la cósmica. Otra cosa será determinar cómo este núcleo duro, el verdadero actor del salto interdimensional, trabaja y en qué medida sus revoluciones de trabajo se aceleran o desaceleran. Y así otras preguntas que tienen que ver con el salto creador en sí. Como por ejemplo qué sucede cuando la masa galáctica creada ha consumido la energía del campo de espacio-tiempo. Y otras cosas más. También observamos en el Espacio Cósmico General cómo las galaxias siguen el patrón natural a una corriente que sale por la boca de un reloj de arena en movimiento sobre su eje. Comparados los brazos espirales con chorros de energía astrofísica lanzados por fuerzas centrífugas al Espacio Cósmico General la gama de galaxias se abre a la cantidad de energía concentrada en un momento por un campo de transformación. Es más, si comparamos estos campos con redes en los que la energía cósmica cae en corrientes alternativas la gama anterior se nos abre en abanico y lo que hemos visto hasta ahora no es sino una muestra de lo que se ve venir. Las especies galácticas crecen en la eternidad hasta el infinito.

 

219. ¿Y una vez creadas cómo se comportan las galaxias? ¿Cómo crecen, cuál es la regla que les da forma a su ente, cómo conservan la energía cinética, cuál es su relación con el campo trasformador, y cuál la relación entre este campo y el campo gravitatorio astrofísico? ¿Podremos deducir de lo que vemos algunas leyes que nos ayuden a entender la naturaleza de ese árbol de criaturas estelares que es el reino de las galaxias? ¿Estamos capacitados para mediante la conjugación de las leyes físicas locales recrear las grandes leyes que rigen el movimiento en el Espacio Cósmico General? ¿Por qué no obedecen las galaxias a la famosa ley de la gravedad universal? ¿Por qué se comportan mejor como enjambres de criaturas exóticas volando sin dirección aparente, por norte el que el viento les describa como trayectoria? ¿Del movimiento browniano que demuestran poseer se puede o no se puede proceder a la aplicación de las leyes de la electrodinámica a las galaxias, en virtud de cuyas leyes se rechazan, chocan, se mezclan, se dividen, su multiplican y permanecen siempre en movimiento? ¿El Movimiento Cosmológico General no ignora la naturaleza neutra del campo gravitatorio universal? Y este movimiento constante de esas criaturas enormes que se desplazan a velocidades fantásticas por un Cosmos con vocación eterna ¿qué tipo de corrientes y de vientos intergalácticos no producirán? ¿No son las tormentas nebulares que arrollan a su paso a nuestro Universo Galaxia prueba de la existencia de esas corrientes intergalácticas que, levantadas por el Movimiento Cosmológico General llevan, de un lado para otro, masas de materia cósmica, causadas tanto por la combustión de sistemas enteros como por su existencia antes de la creación del Principio Cosmológico General? (En fin, tratando este tema las preguntas podrían amontonarse las unas sobre las otras hasta crear una montaña. Que la Cosmología del siglo XX fuera omnisciente y descubriendo una nueva galaxia con su topoderoroso genio ya pudiese adjudicarle naturaleza, edad y distancia es una de esas maravillas de la naturaleza que debemos sujetar a análisis, examen y juicio crítico. Pero no en este libro).

 

220. Aquí conviene afirmar que la Idea del Universo fue primero que el Universo. No se trata de dogmatizar ni de filosofar. No es mi intención. Se trata únicamente de poner sobre la mesa una realidad tan natural como que el estudio del terreno es necesario antes de levantar cualquier obra de ingeniería. Y es que conociendo Dios las leyes de su Creación, sus dimensiones, su fenomenología y su naturaleza es lógico y natural que al plantearse levantar una Obra tire líneas y haga cálculos pensando en la influencia del terreno sobre el futuro del edificio, en este caso astrofísico. Mejor que yo quien puede precisar este proceso de estudio y reflexión anterior al Acto Creador es el propio Dios que le inspirara a Salomón estas palabras sobre su Sabiduría: “Yavé me poseyó al principio de sus caminos, antes de sus obras, desde antiguo. Desde la eternidad fui yo establecida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que los abismos, fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas; antes que los montes fuesen cimentados, antes que los collados, fui yo concebida. Antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el polvo primero de la tierra. Cuando afirmó los cielos; cuando trazó un círculo sobre la faz del Abismo. Cuando condensó las nubes en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo. Cuando fijó sus términos al mar para que las aguas no traspasasen sus linderos. Cuando echó los cimientos de la tierra estaba yo con El como arquitecto, siendo siempre su delicia; solazándome ante El en todo tiempo”.

 

221. La Idea en Mente, todos los cálculos resueltos, Dios mete mano a la Obra. En el caso de los Cielos lo primero que hizo fue -según Salomón: “trazar un círculo sobre el haz del abismo”. Esto es, marcar el territorio, señalar el perímetro dentro de cuyos diámetros crearía los Cielos. Que es decir especificar las dimensiones del edificio material por el perímetro que se le asigna en el Espacio. El radio y el diámetro de ese Círculo dentro de cuyo perímetro pensó crear los Cielos no es un número que nos sea desconocido. La razón de este Número, desde el conocimiento de la naturaleza del terreno cósmico, se entiende perfectamente; máxime teniendo delante de nuestros ojos el álbum de fotos que el Hubble nos regala gratuitamente. No olvidemos que aunque la foto astronómica se limita a ofrecernos una congelación puntual de la materia en el tiempo los fenómenos que producen son de tal punto parecidos a los fenómenos que observamos en el mundo físico local que por lógica tenemos que deducir de lo conocido lo que está por conocer. ¿No se parecen las nebulosas a tormentas atmosféricas? ¿Y no parece como si olas gigantes de energía las levantaran y las lanzaran contra los sistemas estelares de nuestro Universo?

 

222. Ya hemos entrado en el problema. Las galaxias levantan en el Espacio Cosmológico General poderosas corrientes y vientos. Estos se desplazan y siguen las direcciones que les marcan las propias galaxias. Pero no sólo de materia nebular estamos hablando. Aquí hay que conjugar la ley de la curvatura de la luz con el vuelo de la energía cósmica. Mejor pongámoslo de otro modo. Partamos de una imagen más llana. Transformemos las galaxias en cañones creadores de energía cósmica. A la par que la crean la disparan al Espacio Cosmológico General. No abolimos la velocidad de la luz dentro del campo galáctico; al contrario, mantenemos su límite. Y mientras hace su camino, conforme da vueltas buscando su camino al exterior de la galaxia el chorro de energía de una estrella se suma a la de la otra, dando como resultado al final la proyección al Espacio Cosmológico General, no de haces, sino de corrientes de energía.

 

223. Este fenómeno de multiplicación y concentración de la masa de un haz de partículas, creando una corriente que se comporta como un núcleo duro se ha observado en los aceleradores de partículas. Se ha visto que la multiplicación cuántica de la materia por la aceleración de la velocidad del haz inicial no crea nuevos haces dispersos, tal que cada cual sigue su propia trayectoria.

 

224. Fuera del campo gravitatorio galáctico la aceleración de las corrientes de energía liberadas por la galaxia tiende a elevarse a medida que se alejan de su influencia, y a seguir creciendo a medida que se acercan a la próxima galaxia. En este sentido la fuente de origen, la galaxia, se comporta como el cañón en el que el haz recibe su energía inicial de vuelo cósmico, y el Espacio Cosmológico General como el acelerador en el que el haz se multiplica y genera los núcleos duros creadores de las corrientes intergalácticas en el origen de los desplazamientos de materia cósmica nebular de un lado para otro. Estas corrientes se mueven en el Espacio Cosmológico General a la manera que los ríos hacen sus lechos sorteando los pies de las cordilleras y se lanzan en línea recta cuando lo permite el terreno. De nuestro conocimiento Hubbleliano del Cosmos podemos deducir el número y la variedad de corrientes que se mueven en el espacio intergaláctico, la cantidad de energía que transportan y las consecuencias sobre cualquier sistema que se cruzara en su camino sin protección contra su frente de onda.

 

225. La Creación de Dios de esta forma dinámica estructurada, el Espacio Cosmológico General transformado en una superficie sobre la que poderosos ríos de energía cósmica pintan sus lechos, ¡el final del trayecto de estas corrientes es el Océano! Y este Océano ¿qué otra cosa puede ser sino el campo creador externo en cuyo seno se produce la transformación de la energía cósmica en materia astrofísica? Pero antes de alcanzar su destino, durante el trayecto desde sus fuentes-cañones de origen al Océano transformador de las corrientes cósmicas en materia astrofísica estas corrientes cósmicas se comportan como verdaderos ciclones. Como el río en cuya corriente cae un árbol viejo y es arrastrado lecho abajo, de la misma manera las corrientes cósmicas mueven de un sitio para otro la materia nebular intergaláctica. Y de la misma forma que el viento sigue su curso al acercarse a la montaña, pero descarga sobre ella su carga de esta misma manera los ríos de energía cósmica hacen lo propio sobre las galaxias que bordean. Obviamente nosotros no podemos detectar esas corrientes, pero sí podemos deducirlas de nuestro conocimiento de la materia y de lo que vemos con los ojos del Hubble.

 

226. Nuestro Universo-Galaxia, la Vía Láctea, se relaciona con el resto de la Creación siguiendo los parámetros de este Movimiento Cosmológico General. Visto desde el exterior, nuestro universo se comporta como la montaña sobre la que descarga el cosmos sus nubes y de cuyas entrañas mana una nueva fuente de agua electromagnética que extiende sobre el campo cósmico su lecho, adquiere sus afluentes intergalácticos y avanza entre las galaxias hasta alcanzar su destino. El origen de las Nebulosas está en este juego de interacción frente al cual y pensando en sus dimensiones le diera Dios a nuestro Universo las suyas.

 

 

 

CAPÍTULO 24

INGENIERÍA ASTROFÍSICA DE CREACIÓN

 

227. La Inteligencia Creadora se implicó a sí misma en el juego de las acciones-reacciones al levantar un Universo pensado para resistir el peso de las corrientes cosmológicas. Es decir, Dios levantó el edificio universal dotado de todos los mecanismos físicos necesarios para superar las consecuencias del terremoto que su propia creación habría de provocar. Dios sabía también que como soldados que caen en la vanguardia del combate muchos astros del exterior de nuestro Universo habían de sucumbir bajo el empuje de las corrientes intergalácticas. Lo que nosotros llamamos Novas y Supernovas son esos guerreros que han caído en combate y se desintegran en explosiones fabulosas, a su vez cuna de los cometas y meteoritos que atraviesan los Cielos. Detengámonos pues un momento en el origen de las Novas y Supernovas. Y desde la cantidad de energía física que un núcleo duro es capaz de poner sobre el terreno, vista la similitud entre el espacio cosmológico general y un acelerador de partículas: si elevamos el proceso a la dimensión astrofísica y aplicamos la ley de la influencia mutua entre campo y luz tenemos que concluir diciendo que un campo galáctico reacciona a la acción de curvatura de la trayectoria de las corrientes cósmicas acelerando el ritmo de rotación de su cinturón estelar externo. Desarrollemos este comportamiento.

 

228. Tal como vemos en la Creación de Dios todos los sistemas de un cuerpo galáctico suman sus campos y crean un campo general que reacciona como un todo frente al exterior. He comparado antes este campo general con un océano partiendo de la Revelación. Asumida esta similitud y desde la comparación del campo universal con el volumen contenido en un vaso de agua, la acción de las corrientes cósmicas sobre el campo gravitatorio se traduce en la reacción del agua al movimiento de la mano que introduce su dedo y lo gira. Puesto que todo cuerpo líquido tiene un movimiento propio, natural al cuerpo que lo contiene, la aceleración desde el exterior ha de afectarle a las zonas externas, desde donde se corre hacia el interior, si procede.

 

229. Naturalmente todos los cuerpos de un sistema no reaccionan de la misma manera frente a una fuerza externa. En el caso de los sistemas estelares esta sencilla ley es el pan de cada día. Y ya que la transformación de la gravedad en luz depende de la velocidad de rotación del sistema, a la que le afecta el encuentro con las corrientes cósmicas, los sistemas estelares externos al quedar expuestos a la acción del dedo sobre el agua se ven constantemente acelerados, reacción que unos astros llevan perfectamente y otros no pueden soportar más allá de un límite crítico. Alcanzado éste el freno sistemológico de seguridad se rompe y el sistema escapa al control interno y se aboca a su destrucción. El resultado es la explosión Nova. Hablando de un astro individual. Y si el astro da lugar a una reacción en cadena que arrastra a todo su sistema a la destrucción por el calor generado a raíz de la combustión acelerada de la gravedad, hablaremos de Supernova.

 

230. La experiencia es la que habla. La foto, la que demuestra. Y la realidad la que convence. Imaginemos que tenemos una bola inmensa, queremos que dé vueltas empujándola y no podemos; llamamos a más en nuestra ayuda y nos vamos sumando hasta obligarla a darle vueltas. Una vez que esté dando vueltas la fuerza necesaria para mantener su rotación constante será menor, de manera que el efecto de la misma fuerza sobre la misma bola será mayor según crezca su velocidad. Este sencillo juego lo elevamos en este momento a la relación entre un astro y su campo de gravedad. Y convenimos que la rotación de un campo gravitatorio es similar a la de un cuerpo sólido en el que el astro ocupa el núcleo. Enseguida comparamos la acción de la corriente cósmica sobre este cuerpo con la de la fuerza de la mano sobre la bola. Y ya tenemos el efecto físico en el origen de las Novas. Siempre conviniendo antes que la curvatura de una corriente cósmica, como la de la luz, no tendría lugar si esa corriente no tuviera masa. Si no tuviera masa no tendría peso, y si no tuviera peso ni masa no podría existir el fenómeno de la curvatura de la luz. Y es que desde el punto de vista de la óptica se puede comparar la curvatura de la energía cósmica al entrar en contacto con un campo gravitatorio con la refracción de la luz. La trayectoria de los cometas a su paso por el Sol nos sirve para descubrir la estructura óptica de la curvatura que describe la energía cósmica a su paso por un campo gravitatorio. Pero si a diferencia de la energía cósmica su curvatura no se toca, en el caso de los cometas sí tenemos la respuesta que transforma el campo gravitatorio en una realidad que se comporta a efectos físicos como un cuerpo. Y como tal rota con el astro al que pertenece.

 

231. Sabido que la edad de las estrellas se mide por el tiempo que tardan en consumir la energía de su campo gravitatorio, proceso de consumo sujeto a la velocidad de trabajo del transformador, la lógica nos lleva a creer en la existencia de una ley reguladora entre las revoluciones de trabajo y el tiempo de vida del sistema. La cuestión que aquí nos ocupa es cómo acelerar las revoluciones de trabajo del transformador astrofísico hasta ese punto de reducción de su vida al mínimo tiempo posible. La lógica nos dice que sólo existe una forma, y es haciendo que el campo sea excitado hasta el infinito de la manera que se desborda el líquido contenido en un recipiente por una acción centrifugadora. ¿No es esta la acción acumulativa de fuerzas frente a la gran bola de la que hablábamos? Pues que hablamos de corrientes que se mueven respondiendo a los estímulos de los campos galácticos y de la excitación de los mismos bajo esas respuestas: del nivel de excitación provocado hablará la intensificación de la producción de luz. A mayor excitación mayor intensidad de producción y menor tiempo de vida del sistema. Los fenómenos de intensificación cíclica y atípica de los sistemas estelares debemos relacionarlos con este comportamiento universal.

 

232. Resumiendo: En el caso de las Novas y Supernovas la excitación se refiere a la elevación de la velocidad de trasformación al infinito. Fuera de control los mecanismos de frenado naturales a los sistemas gravitatorios la rotación del astro y del campo se disparan y se interaccionan hasta consumirse, quedando una cantidad de millones de años reducidos a cuestión de segundos. Si se habla de un sistema astrofísico simple hablaremos de Novas. Y si es todo un sistema múltiple el que cae en esta dinámica hablaremos de Supernovas. Tanto las unas como las otras tienen lugar en los cinturones constelacionales externos, que son los más expuestos a las corrientes intergalácticas. Estas Novas y Supernovas en el origen de los cometas, los cometas son proyectados como proyectiles de cañón que crecen en poder destructor a medida que acumulan espacio recorrido.

 

233. Y concluyendo: Estos tres frentes de acción en mente -Nebulosas, Novas y Cometas- Dios estructuró la distribución constelacional alrededor del Sistema Solar simulando una red cristalina gravitatoria contra cuya solidez desintegrar el peligro de interrupción de la Evolución del Árbol de la vida en la Tierra. Los maravillosos resultados positivos a la vista la realidad no debe empañarnos los ojos de nuestra inteligencia a la hora de ver que acorde a las dimensiones astronómicas trazó Dios aquel Círculo sobre la Faz del Abismo del que nos habló Salomón en su Sabiduría. Lo que el rey sabio y pacífico por excelencia viera con los ojos de su Sabiduría nosotros, gracias a Dios, lo vemos con los ojos de nuestra cara. Cúmulos y supercúmulos en el cinturón externo, y cúmulos abiertos y sistemas múltiples en el interno, combinan esta red cristalina gravitatoria constelacional sobre la que todavía hay tanto que decir. Empecemos resolviendo el misterio del Origen de los Cielos.  

 

CAPÍTULO 25

ORIGEN Y CONSTITUCIÓN DE LOS CIELOS        

 

234. Entramos en una de las grandes preguntas, el origen de las estrellas del Firmamento. La respuesta creo que ha sido ya dibujada en las secciones precedentes. La producción de estrellas en tanto en cuanto meta de la existencia de las galaxias, todo conduce a la transformación del Cosmos en el campo de materia prima del que Dios extrae la materia con la que hacer sus Obras. Constante la creación de galaxias la masa total de materia prima que el campo cósmico pone al servicio de Dios para llevar adelante cualquier Obra no tiene límites. Otra cosa será cómo Dios extrae esa materia estelar y la transporta de sus regiones de origen al Universo. Nosotros, conociendo que la manera de hacer las cosas depende siempre del Poder de quien las hace, y que la imaginación para hacer las cosas está en relación directa con la Inteligencia del que se plantea hacerlas, podemos hablar de grandes ríos recorriendo las llanuras intergalácticas, según lo considere mejor y acorde a sus necesidades de trabajo el Señor de las Galaxias. ¿Qué otro Nombre podremos darle a quien las crea y las gobierna? ¿O cómo someteremos nosotros a nuestro criterio las leyes que las rigen y las formas de comportamiento de las galaxias y sus mares de estrellas ante la acción de su Creador sobre sus cuerpos? ¿Le pondremos por límite a la imaginación Divina los límites naturales a la imaginación nuestra? ¿Cómo podríamos atrevernos a comparar nuestra forma de vivir, sentir, respirar, pensar, andar, trabajar, proyectar, tocar, amar, tratar, ordenar, reír, calcular…con las de ese Ser en el Origen del Cosmos? ¿Desde los límites naturales a su realidad cómo podría juzgar la criatura a su Creador sin demostrar estar haciendo ejercicio de un acto de locura? El principio y el fin de la inteligencia humana es la admiración; nace de la admiración de la Creación para terminar en la admiración de su Creador. Todo lo que se diga de más viene de esa semilla que no estaba en el Hombre y fue sembrada en su ser por una fuerza extraña a la Creación de Dios, lo cual es asunto de la Teología. De cualquier forma, la gran cuestión del Origen nos lleva directamente a la otra gran cuestión: la Constitución del Universo.

 

235. De lo leído hasta aquí se deduce que el Universo y el Cosmos son dos cosas diferentes. Estas dos cosas unidas forman la Creación de Dios, y dentro de ésta una cosa es el Cosmos y otra cosa es el Universo. El Cosmos es el campo de materia prima del que Dios se sirve y, con la libertad del que es el Señor, coge todos los materiales necesarios para llevar adelante sus Obras. En cuanto al Universo, el Universo es el campo estelar donde Dios lleva adelante estas Obras. Cuando, pues, Moisés nos habla de la Creación del Universo se estaba refiriendo a este campo estelar. Cuyo Origen, como hemos visto, está en ese campo cosmológico del que Dios hace derivar ríos de estrellas que recorren las llanuras intergalácticas y vienen a desembocar en este océano universal en cuyas aguas el Árbol de la vida echó sus raíces. Árbol de la vida sobre el cual hay mucho que decir, especialmente a estas alturas de su Historia. Sobre la Constitución del Universo sin embargo no todo está dicho.

 

236. Obviamente Moisés habla en su Relato de la Creación de nuestros Cielos. Y al hacerlo nos pone delante de una Realidad: Dios es su Creador. Realidad que nos conduce a otra realidad: Eternidad, esa Eternidad que implica Infinito. Realidades de cuyo conjunto el Género Humano es el fruto, pero no el único de ese Árbol de la vida al que el Dios del Infinito y la Eternidad le dieran el Universo por campo de Origen y Crecimiento. Conclusión final esta que nos lleva de vuelta a la revelación del Hijo de este Creador y Señor del Cosmos y del Universo: “El Padre le muestra al Hijo todo lo que hace y le mostrará Obras mayores que éstas de suerte que vosotros quedéis maravillados”. Empleando el plural al hablar del Pasado como reflejo del Futuro nos descubre el Hijo de Dios que nuestros Cielos y nuestra Tierra, en definitiva, que el Género Humano no es la primera Cosecha que el Árbol de la Vida ha dado. Afirmación que cierra el dilema sobre la vida en el Universo. Y es que el Hombre no es el primero ni será el último Fruto de este Árbol. Antes del Hombre ya fueron creados otros mundos y después del Hombre nuevos mundos nacerán de las ramas del Árbol de la vida. “Los hijos de Dios” de los que habla la Biblia son el fruto de esas Obras sobre las que el Hijo nos declaró que el Padre hace. Sobre las regiones de origen en el Universo de tales “hijos de Dios” no es cuestión de divagar. El hecho es que el conocimiento de su existencia nos lleva a una nueva forma de plantearnos la Constitución de los Cielos y del Universo en general.

 

237. Y esta forma tiene que ver con la Concepción del Universo. Esto es, ¿cuándo Dios lo concibió en su Mente cuál era la Idea que le dio Origen? ¿Lo creó para ser un campo en el que se levanta una casa y cuando se cae por vieja se echa abajo y se levanta otra? ¿O lo creó para ir edificando con el tiempo a la manera que quien tiene una tierra la va cultivando y transformando según el tiempo va pasando? ¿Creó los Cielos que rodean a la Tierra y son la cuna del Género Humano para ser por el tiempo barridos del Universo o creó los Cielos para permanecer eternamente?

 

238. Y considerando esta última alternativa y sabiendo que la creación de un Mundo introduce en el Universo un conjunto de problemas constitucionales de envergadura astronómica, como hemos visto en las secciones anteriores, ¿no es el Universo un campo continuamente sujeto a una definición creadora de sus regiones en razón de la transformación de esas regiones en zonas de Origen de Mundos? Volvamos al Principio del Universo para mejor definir esta creación constante de la geografía universal.

 

239. Creado el Cosmos como región productora de Galaxias y siendo estas fábricas de estrellas, Dios piensa en la Vida y concibe un océano estelar que crecerá continuamente, y bajo cuyas Aguas la Vida echará sus raíces, desplegará su Árbol y dará su Fruto. Así que Dios abre el Principio de los orígenes de los Mundos dirigiendo ríos de estrellas de todas las partes del campo cósmico, que cruzan desde sus fuentes en las cordilleras galácticas las llanuras cosmológicas y desembocan en un espacio concreto, donde crean un Océano de estrellas, el Universo. Universo en principio amorfo y de alguna forma salvaje en el que los cúmulos y los supercúmulos se asocian y se disocian y las corrientes estelares se mueven sujetas a las fuerzas desplegadas en el interior de este Océano de estrellas que en tromba han desembocado en las costas del Universo. Pero el fin de este movimiento es sembrar la Vida y recoger su Fruto; el horizonte que Dios le tiende al Universo es el Infinito; y la edad es la Eternidad. Así que durante cada Acto Creador extiende su Mano sobre una Zona del Universo y le da forma, la esculpe, la identifica, le da unas propiedades, dándole forma a lo amorfo, haciendo identificable lo que no tenía identidad propia. Dentro de este Proceso de Creación continua del Universo y como resultado de este movimiento nacieron nuestros Cielos. La cuestión madre, si los Cielos de nuestro Firmamento han sido creados para permanecer o para ser barridos del espacio como un castillo de arena al subir la marea tiene una respuesta decisiva final: al crearlos y mediante su creación Dios le dio forma e identidad a una región del Universo General. Creo que en su Libro sembró, como quien no quiere la cosa, la expresión: los Cielos de los cielos, donde se identifica el Universo con unos Cielos morada de muchos cielos, cada uno de éstos, a la imagen y semejanza del nuestro, cuna y origen de otros mundos que fueron y otros que serán, cada uno con su región singular. Aspecto éste que nos conduce a otra cuestión: La navegación por el Universo.

 

240. La tendencia de crecimiento hasta el infinito que Dios le ha dado al Universo supone e implica la necesidad de una cosmografía universal que permita la navegación interior mediante la identificación a distancia de las regiones que lo componen. Dios es libre y poderoso para hacer lo que la marea con el castillo de arena, pero no concibió el Universo así. Hubiera podido recoger en un libro la Historia y Constitución celeste de cada Mundo, pero en su Mente lo que concibió fue que esa Historia y Constitución permaneciesen eternamente, deviniendo las Cielos las letras de ese Libro universal donde cada Capítulo trata de la Creación de un Mundo y sus cosas. ¿No son bellas las líneas sobre las que las estrellas se ordenan para escribirle este mensaje a la criatura humana: Infinito + Eternidad = Dios?

OCTAVA PARTE

LOS NUEVOS CIELOS Y LA NUEVA TIERRA.

DISTRIBUCIÓN DE MATERIA ASTROFÍSICA EN LA VÍA LÁCTEA