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CUARTE
PARTE
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JUICIO
SOBRE SAMARIA Y JERUSALÉN |
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28 |
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Contra
Samaria y Jerusalén |
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1 |
¡Ay
de la corona soberbia de los ebrios de Efraím y de la flor
marchita de su esplendoroso ornato, que (se alza) sobre la cima
del fértil valle, de los que se atracan de vino. |
2 |
He
aquí que el Señor dispone de un fuerte y poderoso,
como turbonada de granizo, como huracán devastador, como
chaparrón impetuoso de aguas torrenciales, que derriba a
tierra con violencia. |
3 |
Será
hollada con los pies en la corona soberbia de los ebrios de Efraím, |
4 |
y
la flor marchita de su esplendoroso ornato, que (se alza) sobre
la cima del fértil valle, será como breva tempranera
que se adelanta a la cosecha, que, en viéndola, apenas se
la tiene en la mano, se la traga. |
5 |
En
aquel día Yavé de los ejércitos será
corona de gloria y diadema de hermosura para las reliquias de su
pueblo, |
6 |
espíritu
de juicio para el que se sienta en juicio, y de valentía
para los que rechazan la batalla hasta la puerta. |
7 |
Y
también ellos se tambalean por el vino y vacilan por los
licores. Sacerdotes y profetas se tambalean por los licores, se
ahogan en vino, titubean por los licores, vacilan por las bebidas
fuertes, se tambalean en la visión, tropiezan en los juicios. |
8 |
Porque
todas las mesas están llenas de vómitos e inmundicias,
no hay lugar para más. |
9 |
¿A
quién va a enseñar ciencia y a quién hará
entender los oráculos? 3 ¿A los recién destetados,
a los arrancados de los pechos? |
10 |
Porque: tsaw latsaw, tsaw latsaw, qaw laqaw, qaw laqaw, zer sham, zer
sham. |
11 |
Pues
por balbucientes de labios y con lengua extranjera hablará
a este pueblo. |
12 |
Aquel
que les dijo: Este es el reposo, dad reposo al fatigado, y éste
es el descanso; pero no quisieron escuchar, |
13 |
y
será para ellos palabra de Yahvé: tsaw latsaw,
tsaw latsaw, qaw laqaw, qaw laqaw, zer sham, zer sham, para
que anden y caigan de espaldas y sean quebrantados, tomados en el
lazo y aprisionados. |
14 |
Oíd,
pues, burlones, la palabra de Yavé; dominadores de este pueblo
que está en Jerusalén. |
15 |
Porque
dijisteis: Hemos hecho pacto con la muerte, nos hemos concertado
con el seol; el azote desencadenado pasará sin llegar a nosotros,
porque nos hemos hecho de la mentira abrigo, de la perfidia refugio. |
16 |
Por
eso dice el Señor, Yavé: He aquí que he puesto
en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, piedra
angular, de precio, sólidamente asentada; el que en ella
se apoye no titubeará. |
17 |
Y
del derecho haré regla, y de la justicia haré nivel.
Y la granizada echará abajo el abrigo de la mentira, y las
aguas torrenciales inundarán el refugio. |
18 |
Vuestro
pacto con la muerte será roto, y vuestra convención
con el seol no subsistirá; cuando el azote desencadenado
pase, os aplastará; |
19 |
siempre
que pase, os tomará y pasará todas las mañanas,
de día y de noche, y su espantoso terror os servirá
de lección. |
20 |
Porque
la cama será corta para estirarse, y la manta demasiado estrecha
para envolverse. |
21 |
Porque
se alzará Yavé como en el monte de Perasim, y rugirá
la cólera como en el valle de Gabaón, para realizar
su obra, obra extraordinaria; para hacer su obra, obra inaudita. |
22 |
Y
ahora no os burléis, no sea que se aprieten vuestras ataduras,
pues decretada está la ruina sobre toda la tierra. Yo se
lo he oído al Señor, Yavé de los ejércitos. |
23 |
Atended
y oíd mi voz, prestad atención y oíd mi palabra: |
24 |
¿Acaso
está el labrador arando todo el día para sembrar,
abriendo y rastrillando su tierra? |
25 |
Después
de allanar la superficie, ¿no siembra la neguilla o esparce
el comino, o echa el trigo en líneas o la cebada en su sitio
y la avena en sus lindes? |
26 |
Su
Dios le instruye y le enseña cómo ha de hacer. |
27 |
Pues
no se trilla la neguilla con el trillo ni se hace pasar sobre el
comino la rueda de la carreta, sino que la neguilla se bate con
el palo, y el comino se bate con la vara. |
28 |
Y
el trigo, ¿se muele acaso? No, es pisado sin cesar, se hace
pasar sobre él la rueda de su carro, pero no se muele. |
29 |
También
esto proviene de Yavé de los ejércitos, cuyo consejo
es admirable y cuya sabiduría es grande.
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29 |
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Castigo
de Jerusalén |
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1 |
¡Ay
de Ariel, Ariel, ciudad donde acampó David! Añadid
a un año otro año, sigan las fiestas su giro. |
2 |
Yo
oprimiré a Ariel, y habrá llantos y gemidos, y será
para mí como un Ariel. |
3 |
Y acamparé
en círculo contra ti, te cercaré de trincheras y alzaré
baluartes contra ti, |
4 |
y,
humillada, desde la tierra hablarás, y desde el polvo surgirá
tu palabra. Y sucederá que de la tierra saldrá tu
voz como la de un fantasma, y del polvo tu palabra como un murmullo. |
5 |
Y será
la muchedumbre de tus enemigos como fino polvo; la turba de tus
tiranos, como paja que vuela, y vendrá esto de repente, en
un momento. |
6 |
Serás
visitada de parte de Yavé de los ejércitos con truenos,
estruendo y gran ruido, con huracán, tempestad y llama de
fuego devorador. |
7 |
Y será
como un sueño, como visión nocturna, la muchedumbre
de naciones que combaten a Ariel, que le atacan y embisten su fortaleza
y la estrechan de cerca. |
8 |
como
el hambriento sueña que come, y despierta y está vacía
su alma; como sueña que bebe el sediento, y se despierta
desfallecido, y su alma sedienta, lo mismo sucederá a la
muchedumbre de todas las naciones que pelean contra el monte de
Sión. |
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Ceguera
del pueblo |
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9 |
Espantaos,
asombraos, ofuscaos y cegaos; embriagaos, pero no de vino; bamboleaos,
pero no por los licores. |
10 |
Porque
derramó Yavé sobre vosotros un espíritu de
letargo, y cierran vuestros ojos los profetas y velan vuestras cabezas
los videntes. |
11 |
Y toda
revelación es para vosotros como palabras de libro sellado
que se da a leer a quien sabe leer, diciéndole: “Lee,
por favor, esto,” y responde: “No puedo, el libro está
sellado.” |
12 |
O se
da el libro a quien no sabe leer, diciéndole: “Lee,
por favor,” y responde: “No sé leer.” |
13 |
Y el
Señor dice: Pues este pueblo se me acerca sólo de
palabra y me honra sólo con los labios, mientras que su corazón
está lejos de mí, y su temor de mí no es sino
un mandamiento humano aprendido. |
14 |
Por
eso he aquí que voy a hacer nuevamente con este pueblo extraordinarios
prodigios, y la sabiduría de sus sabios perecerá,
y la sagacidad de sus prudentes se eclipsará. |
15 |
¡Ay
de los que buscan lo profundo para encubrir sus designios! ¡Ay
de los que se esconden de Yavé, queriendo encubrir sus pensamientos
y para sus obras buscan las tinieblas! y dicen: ¿Quién
nos ve? ¿Quién nos conoce? |
16 |
¡Qué
perversidad la vuestra! ¿Es que ha de considerarse como arcilla
el alfarero, de suerte que diga la obra a su hacedor: No me has
hecho tú, y la vasija al alfarero: No entiende? |
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Promesas
de salud |
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17 |
¿Es
que en breve tiempo el Líbano no se convertirá en
vergel, y el vergel será tenido por bosque? |
18 |
Y los
sordos oirán aquel día las palabras del libro, y los
ciegos verán sin oscuridad y sin tinieblas. |
19 |
Y los
humildes volverán a tener alegría en Yavé,
y los pobres entre los hombres se gozarán en el Santo de
Israel. |
20 |
Porque
se acabaron los tiranos, se terminaron los mofadores y fueron aniquilados
los que se iban tras la iniquidad, |
21 |
los
que por una palabra culpaban a un hombre, y ponían asechanzas
al que juzga en la puerta y daban de lado al justo por nada. |
22 |
por
eso el que redimió a Abraham, Yavé, dice a la casa
de Jacob: Ahora no será confundido Jacob, ya no palidecerá
su rostro. |
23 |
Pues
cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio de él,
santificarán mi nombre, y pregonarán santo al Santo
de Jacob, y temerán al Dios de Israel. |
24 |
Y los
de alma descarriada aprenderán la sabiduría, y los
murmuradores aprenderán la doctrina.
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30 |
|
Contra
la política humana |
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1 |
¡Ay
de los hijos rebeldes, dice Yavé, que toman consejo, pero
no de mí; que derraman libaciones, pero no según mi
espíritu, añadiendo pecados a pecados! |
2 |
Toman
el camino para bajar a Egipto sin haber consultado a mi boca, para
refugiarse al amparo del faraón, para abrigarse a la sombra
de Egipto. |
3 |
Pero
el amparo del faraón será vuestra vergüenza,
y el abrigo a la sombra de Egipto será vuestra confusión, |
4 |
pues
cuando estén sus príncipes en Zoán y lleguen
sus embaj adores a Janes, |
5 |
todos
quedarán burlados por el pueblo, que de nada les servirá,
ni podrá socorrerlos ni ayudarlos, mas será su vergüenza
y su ignominia. |
6 |
Oráculo
de las bestias del Negueb: A través de una tierra de angustia
y de tribulación, de donde salen el león y la leona,
la víbora y el dragón volador. Llevan a lomo de asnos
sus riquezas, y sobre la giba de los camellos sus tesoros, para
un pueblo que de nada sirve. |
7 |
Porque
el socorro de Egipto no es más que vanidad y nada; por eso
le llamo: Rahab que está tranquilo. |
8 |
Ve,
pues, y escribe en una tableta ante ellos, y consígnalo en
un libro, para que sea en los tiempos venideros perpetuo y eterno
testimonio. |
9 |
Porque
éste es un pueblo rebelde, hijos fementidos que no quieren
escuchar la ley de Yavé. |
10 |
Que
dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos
profeticéis cosas rectas; decidnos cosas halagüeñas,
profetizadnos mentiras, |
11 |
apartaos
del camino, quitaos del sendero, dejad de poner a nuestra vista
el Santo de Israel. |
12 |
Por
eso así dice el Santo de Israel: Ya que rechazáis
esta palabra y confiáis en iniquidades y falsedades y en
ellas os apoyáis, |
13 |
por
eso será para vosotros esta iniquidad como grieta que va
a caerse, joroba en alto muro, cuyo derrumbamiento llega de repente,
en un instante, |
14 |
y
se rompe como sin piedad se rompe una vasija de alfarero, hasta
no quedar siquiera un tejón para sacar fuego del hogar o
para sacar agua de la cisterna. |
15 |
Porque
así dice el Señor, Yavé, el Santo de Israel:
En la conversión y la quietud está vuestra salvación,
y la quietud y la confianza serán vuestra fuerza; |
16 |
pero
no habéis querido, y habéis dicho: No, huiremos en
caballos (por eso huiréis), y sobre ligeros (corceles) cabalgaremos.
Por eso correrán veloces vuestros perseguidores. |
17 |
(Huirán)
mil ante la amenaza de uno solo. Huiréis amenazados por cinco,
hasta quedar como un mástil sobre la cumbre de un monte y
como una bandera sobre una colina. |
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Bendiciones
del Señor sobre Judá |
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18 |
Por
eso os está esperando Yavé para haceros gracia, y
se levanta para tener misericordia de vosotros, porque es Yavé
Dios justo, y bienaventurados cuantos en El esperan. |
19 |
Porque,
pueblo de Sión, habitantes de Jerusalén, ya no llorarás
más. Te hará gracia a la voz de tu clamor; al oírte
te responderá. |
20 |
Y
el Señor os dará a comer el pan de la angustia y el
agua de congoja. Ya no se ocultarán tus maestros, sino que
con tus ojos los verás, |
21 |
y
oirás con tus oídos una palabra detrás de ti
diciendo: Ese es el camino; anda por él cuando vayáis
por la derecha o por la izquierda. |
22 |
Tendréis
entonces como inmundicia la plata que cubre vuestros ídolos
y el oro que decora vuestras imágenes, y las tiraréis
como cosa inmunda, diciendo: ¡Fuera! |
23 |
Entonces
te dará El la lluvia para la simiente que siembras en la
tierra, y el pan que la tierra produzca será suculento y
nutritivo. Entonces pacerán tus ganados en pastos pingües, |
24 |
y
los bueyes y los asnos que labran la tierra comerán forraje
salado, aventado y bieldado.
|
25 |
Entonces,
en todo monte alto y en todo collado elevado, habrá arroyos
y corrientes de aguas al tiempo de la gran matanza, de la caída
de las torres. |
26 |
Y
será entonces la luz de la luna como la luz del sol, y la
luz del sol siete veces (mayor), como la luz de siete días,
el día en que Yahvé vendará la herida de su
pueblo y sanará la llaga de sus azotes. |
27 |
He
aquí el nombre de Yavé, que viene de lejos. Arde su
cólera y es pesado el humo que sube; sus labios están
llenos de furor, su lengua es como luego devorador. |
28 |
Su
aliento es como torrente desbordado, que sube hasta el cuello para
cribar a las naciones en la criba de la destrucción y poner
bozal de engaño a las mandíbulas de los pueblos. |
29 |
Entonces
vosotros cantaréis como en noche en que se santifica una
fiesta, tendréis alegre el corazón, como quien marcha
al son de la flauta, para ir al monte de Yavé, a la Roca
de Israel. |
30 |
Y
hará oír Yavé su voz majestuosa, y mostrará
el descenso de su brazo, en el ardor de su ira, en medio de un fuego
devorador, en tempestad, en aguacero y en granizo. |
31 |
A
la voz de Yavé temblará Asur y será herido
con el palo. |
32 |
Y
sucederá que cada golpe de palo correctivo que Yavé
descargue sobre él, se (dará) al son de tambores y
arpas, y en luchas agitadas les combatirá. |
33 |
Está
desde hace mucho tiempo preparado un tofet, está también
destinado al rey . Honda y ancha es la hoguera, fuego y leña
hay en abundancia, que el soplo de Yavé va a encender como
torrente de azufre. |
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31 |
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Condenación
de la política humana |
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1 |
Ay
de los que bajan a Egipto en busca de socorro, y confían
en los caballos, y en la multitud de carros ponen su esperanza,
y en la fuerza de los jinetes! Pero no miran al Santo de Israel
y no buscan a Yavé. |
2 |
Pero
también El es diestro en traer males y no retira su palabra.
Y se levantará contra la casa de los malvados, contra el
socorro de los que obran la iniquidad. |
3 |
El
egipcio es un hombre, no es un dios, y sus caballos son carne, no
son espíritu. Y en tendiendo Yavé su mano, caerá
el protector y caerá el protegido, ambos juntamente perecerán. |
4 |
Porque
así me ha dicho Yavé: Como león que ruge o
como cachorro de león sobre su presa, contra el cual se reúne
toda la turba de pastores, pero no se acobarda de sus gritos ni
se turba ante el ruido de ellos, así Yavé de los ejércitos
descenderá a la lucha en el monte de Sión, en su collado. |
5 |
Como
aves que levantan el vuelo protegerá Yavé de los ejércitos
a Jerusalén; protegiendo salvará, perdonando dejará
escapar. |
6 |
Volveos,
hijos de Israel, a aquel de quien tan profundamente os habéis
separado. |
7 |
Porque,
en aquel día, cada cual tirará sus ídolos de
plata y sus ídolos de oro, que vosotros os hicisteis con
vuestras manos pecadoras. |
8 |
Asur
caerá a la espada, que no es espada de hombre, y espada de
uno que no es hombre le devorará. Huirá ante la espada,
y sus jóvenes (guerreros) serán cautivados, |
9 |
y de
terror desaparecerá su roca, y sus príncipes, espantados,
abandonarán la bandera. Así dice Yavé, que
tiene su fuego en Sión, y su horno en Jerusalén. |
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32 |
|
Nueva
era de Judá |
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1 |
He
aquí que reinará un rey en justicia y gobernarán
príncipes en juicio. |
2 |
Cada
uno será como abrigo contra el viento, corno refugio contra
la tempestad, como corriente de agua en tierra sedienta, como sombra
de una gran roca en tierra desértica. |
3 |
No
se ofuscarán los ojos de los que ven, y estarán atentos
los oídos de los que oyen. |
4 |
Y
el corazón de los precipitados entenderá sabiamente,
y la lengua de los tartamudos hablará claro y expedito. |
5 |
No
se llamará ya noble al loco, ni magnánimo al bellaco. |
6 |
Porque
el insensato dice insensateces, y su corazón maquina la maldad:
comete iniquidades, hablando erróneamente de Yavé;
deja vacía el alma del hambriento y quita al sediento la
bebida. |
7 |
Las
armas del malvado son perniciosas: traza planes malignos para perder
al desvalido con palabras mentirosas, aunque sea justa la causa
del pobre, |
8 |
mientras
que el noble tiene nobles designios, y en sus nobles designios persevera. |
9 |
Mujeres
descuidadas, levantaos, oíd mi voz; mujeres confiadas, prestad
oído a mi palabra. |
10 |
Dentro
de un año habréis de temblar, ¡oh confiadas!
porque se habrá acabado la vendimia, la cosecha no vendrá. |
11 |
Temblad,
descuidadas; estremeceos, confiadas; despojaos, desnudaos, ceñios
los lomos. |
12 |
Se
dan golpes de pecho, (llorando) por los hermosos campos y las fértiles
viñas. |
13 |
En
la tierra de mi pueblo crecen los cardos y las espinas, y aun en
las casas de placer de la ciudad alegre. |
14 |
Porque
los palacios están desiertos, abandonada la ciudad ruidosa;
el Ofel y la torre de guardia para siempre convertidas en cuevas,
lugar de delicia para los asnos salvajes y de pasto para los ganados. |
15 |
Hasta
que sea derramado sobre nosotros espíritu de lo alto, y el
desierto se trueque en vergel, y el vergel sea tenido por selva, |
16 |
y
el derecho more en el desierto, y la justicia en el vergel. |
17 |
La
paz será obra de la justicia; y el fruto de la justicia,
el reposo y la seguridad para siempre. |
18 |
Mi
pueblo habitará en mansión de paz, en moradas seguras,
en asilo de reposo, |
19 |
y
la selva caerá a los golpes del granizo, y la ciudad será
del todo abatida. |
20 |
Venturosos
los que sembráis a orillas de todas las aguas y soltáis
el pie del buey y del asno.
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33 |
|
Liberación
de Jerusalén |
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1 |
¡Ay
de ti, devastador que no has sido devastado, saqueador que no has
sido saqueado! Cuando acabes de devastar, serás tú
devastado; cuando acabes de saquear, serás tú saqueado. |
2 |
Ten,
¡oh Yavé! piedad de nosotros; en ti esperamos. Sé
tú nuestro brazo cada mañana, nuestra salvación
en tiempo de angustia. |
3 |
A
la voz del estruendo huyen los pueblos; cuando te alzas tú,
las naciones se dispersan. |
4 |
Se
recoge el botín (como) cuando se recogen las langostas, y
se precipitan sobre él como se precipita la langosta. |
5 |
Excelso
es Yavé, porque mora en la altura y llena a Sión de
derecho y de justicia. |
6 |
La
seguridad de tus tiempos será tesoro de salvación,
de sabiduría y de ciencia; el temor de Yavé será
su tesoro. |
7 |
Ved:
los de Ariel lanzan gritos fuera, los mensajeros de paz lloran amargamente. |
8 |
Los
caminos están desiertos, dejaron de pasar los caminantes.
Ha roto la alianza, ha aborrecido las ciudades, no hace cuenta de
nadie. |
9 |
La
tierra está en luto, mustia; el Líbano, confuso, desfallecido.
Sarón es un desierto, el Basán y el Carmelo han perdido
su follaje. |
10 |
Ahora
voy a levantarme, dice Yavé; ahora surgiré y me alzaré. |
11 |
Concebiréis
heno y pariréis paja, y vuestro soplo será fuego,
que os devorará |
12 |
Los
pueblos serán reducidos a ceniza, como zarzas cortadas y
consumidas por el fuego. |
13 |
Vosotros,
los que habitáis lejos, oíd lo que he hecho, y los
que estáis cerca conoced mi poder. |
14 |
Los
pecadores en Sión se espantan, el temblor ha sobrecogido
a los impíos. ¿Quién de nosotros podrá
morar en el fuego devorador? ¿Quién habitará
en los eternos ardores? |
15 |
El
que camina en justicia y habla rectitud, el que rechaza ganancias,
frutos de violencias; el que sacude sus manos para no tomar soborno,
el que cierra sus oídos para no oír (proposiciones)
sanguinarias y se tapa sus ojos para no ver el mal, |
16 |
ése
habitará en las alturas y tendrá su refugio en firmes
rocas; se le dará pan, y tendrá el agua asegurada. |
17 |
Tus
ojos verán al rey en su belleza, y verán la tierra
que se extiende hasta muy lejos. |
18 |
Tu
corazón meditará sobre (los días) de terror:
¿Dónde está el que contaba? ¿Dónde
el que pesaba? ¿Dónde el que contaba las torres? |
19 |
A
esa gente insolente no verás más, a ese pueblo de
lengua oscura que no se entiende, de lengua tartamudeante, que no
se comprende. |
20 |
Mira
a Sión, la ciudad de nuestras festividades; verán
tus ojos a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no emigra,
cuyas estacas no serán arrancadas ni rota cuerda alguna, |
21 |
sino
que allí está Yavé, magnífico para nosotros,
lugar de ríos y Nilos anchurosos, por donde no irán
barcas de remos ni pasará ningún majestuoso navio. |
22 |
Porque
Yavé es nuestro Juez, Yavé es nuestro Jefe, Yavé
es nuestro Rey, El nos salva. |
23 |
Tus
cuerdas se aflojaron, ya no sostienen el mástil, ya despliegan
la bandera. |
24 |
Entonces
la presa que se repartirá será muy grande; hasta los
cojos tomarán parte en el saqueo.
|
25 |
Y
ningún habitante dirá: Estoy enfermo, el pueblo que
mora en ella obtendrá el perdón de los pecados.
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34 |
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Juicio
contra las gentes |
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1 |
Acercaos,
pueblos, y oíd; prestad atención, naciones; oiga la
tierra y cuantos la llenan, el mundo y cuanto en él se produce. |
2 |
Porque
está irritado Yavé contra todas las naciones, airado
contra todo el ejército de ellas. |
3 |
Los
destina al exterminio, los entrega a la matanza, y sus muertos quedarán
abandonados, exhalarán sus cadáveres un olor fétido,
y se derretirán los montes por la sangre de ellos. |
4 |
La
milicia de los cielos se disuelve, se enrollan los cielos como se
enrolla un libro, y todo su ejército caerá como caen
las hojas de la vid, como caen las hojas de la higuera. |
5 |
Porque
mi espada se empapó en los cielos, he aquí que va
a descender sobre Edom, sobre el pueblo que he destinado al exterminio,
al juicio. |
6 |
La espada de Yavé está llena de sangre, está
encebada en grasa, en sangre de corderos y machos cabríos,
en grasa de los ríñones de los carneros, porque hace
Yavé un sacrificio en Bosra y una gran matanza en la tierra
de Edom. |
7 |
Y
caerán con ellos los búfalos, y los novillos con los
toros. Su tierra está borracha de sangre, y su polvo engordado
con grasa. |
8 |
Porque
es para Yavé un día de venganza, un año de
desquite para la causa de Sión. |
9 |
Y sus torrentes se convertirán en pez, y su polvo en azufre,
y será su tierra como pez que arde día y noche; |
10 |
nunca
se extinguirá, subirá su humo perpetuamente. Será
asolada de generación en generación, y nadie pasará
más por ella. |
11 |
Se
adueñarán de ella el pelícano y el mochuelo,
la habitarán la lechuza y el cuervo, y echará Yavé
sobre ella las cuerdas de la confusión y la plomada de la
desolación; |
12 |
y
habitarán en ella los sátiros, y todos sus nobles
dejarán de existir. Allí ya no habrá reino,
y desaparecerán todos sus príncipes. |
13 |
Y
en sus palacios crecerán las zarzas, en sus fortalezas las
ortigas y los cardos, y serán morada de chacales y refugio
de avestruces. |
14 |
Perros
y gatos salvajes se reunirán allí, y se juntarán
allí los sátiros. También allí Lilit
descansará y hallará su lugar de reposo. |
15 |
Allí
hará su nido la serpiente y pondrá, incubará
y sacará sus huevos; allí se reunirán también
los buitres y se encontrarán unos con otros. |
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|
Liberación
y gloria de Israel |
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16 |
Buscad
en el libro de Yavé y leed: No faltará ninguno de
ellos, porque lo ha mandado la boca de Yavé, y su soplo los
ha reunido. |
17 |
El mismo ha echado a suertes entre ellos, y su mano la ha repartido
con la cuerda de medir; la poseerán por siempre y la habitarán
de generación en generación.
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35 |
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1 |
Exultará
el desierto y la tierra árida, se regocijará la estepa
como un narciso. |
2 |
Florecerá
y exultará y dará cantos de triunfo; le será
dada la gloria del Líbano, la magnificencia del Carmelo y
del Sarón; ellos verán la gloria de Yavé y
la magnificencia de nuestro Dios. |
3 |
Fortaleced
las manos desfallecidas y afianzad las rodillas vacilantes. |
4 |
Decid
a los apocados de corazón: ¡Valor! No temáis,
he ahí nuestro Dios. Viene la venganza, viene la retribución
de Dios, viene El mismo, y os salvará. |
5 |
Entonces
se abrirán los ojos de los ciegos, se abrirán los
oídos de los sordos. |
6 |
Entonces
saltará el cojo como un ciervo, y la lengua de los mudos
cantará gozosa. Porque brotarán aguas en el desierto,
y torrentes en la estepa. |
7 |
Y
la tierra abrasada se convertirá en estanque, y el suelo
árido en fuentes. Lo que fue morada y cubil de chacales,
se cubrirá de cañas y juncos. |
8 |
Y
habrá allí una calzada y camino, que se llamará
la vía santa; nada impuro pasará por ella. El mismo
guiará al caminante, y los simples no se descarriarán. |
9 |
No
habrá allí leones, ni fiera alguna subirá.
Por ella marcharán los redimidos |
10 |
y volverán los rescatados de Yavé. Vendrán
a Sión con gritos de júbilo, y alegría eterna
será sobre sus cabezas. Gozo y alegría alcanzarán,
y huirán la tristeza y los llantos.
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