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MIS DIARIOS. FE DE VIDA, TESTIMONIO DE FE

 

n

C.R.Y.S.

2026

 

CARTA A LOS HIJOS DE DIOS

 

NOVENA PARTE.

NATURALEZA Y EJERCICIO DEL PODER

 

 

Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, ya que no me creéis a mí, creed a las obras, para que sepáis y conozcáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.

 

 

¿Qué es el Poder, eso por lo que obtenerlo tanta gente se vuelve loco, y no tienen prejuicio de niunguna clase hasta para levantar una guerra y enterrar a una generación entera a la salud de su permanencia vitalicia en el Poder?

¿A qué se llama el Poder? La pregunta es de interés personal-universal: ¿Qué harías tú si lo tuvieras? Y lo más importante : ¿qué es lo que NO tienes?

Si no sabes lo que tienes ni para qué lo quieres es evidente que no sabes lo que es el Poder.

SI entiendes que tener el Poder es tener la llave del Tesoro de ta Nación, desde entonces “tu Tesoro”; ser el Amo de la Policía de tu Nación, sus pistolas a tu servicio para atracar impunemente los bolsillos de todos los ciudadanos de “tu Nación”; yberes el Señor de los Ejércitos de “tu Nación”, a tus pies para matar en nombre del Estado” entonces la Nación, su Tesoro, su Estado, sus Ciudadanos… te pertenecen.

SI te pertenecen nuestros hijos, nuestras carreterasn, uestros trenes, el aire que respiramos, el agua que bebemos, las casas que habitamos, el sol que nos da luz, has descubierto lo que es el Poder, y no lo vas a dejar nunca, porque tú eres un dios, el creador que configurará, reseteará, el mundo a la medida de tu camisa de fuerza.

SÍ, es verdad, los Jueces, los Fiscales, el cuerpo de la Justici, es el cuerpo de tu prostituta de lux. Y sin embargo, morirás como cualquiera de los que se creyeron, como Satanás, dioses todopoderosos, tan infinitamente inteligentes y resilientes como para retar a Muerte al Dios que dijo : “Haya Luz”.

Dejémonos, pues, de retratar la locura. Somos hijos de Dios. Tenemos palabras de hijos de Dios. El espíritu de inteligencia de nuestro Creador vive en nosotros. De Nuestro Padre son los Cielos y la Tierra. ¡Cómo podríamos permanecer al margen de la Batalla Final entre la Muerte y Dios por la vida del Género Humano! Somos hombres, no somos dioses. Os contaré una historia, para que veáis qué es ser dioses y qué es ser hombres.

Érase una vez un Dios a quien se le metió en la cabeza vencer a la Muerte y elevar toda vida en el Cosmos a la Inmortalidad. Ese Dios venció la Imposibilidad de separar la Muerte de la Vida navegando por la dimensión de las leyes sobre cuyas columnas se sostiene el Cosmos; hasta que, después de una Eternidad, aprendidas y dominadas todas las Ciencias del Árbol de la Creación de Universos y Mundos, por fin lo comprendió, y diciendo “YO soy la Vida” descubrió cómo crear Vida a su Imagen y Semejanza.

Entonces Dios creó un Mundo nacido para ser Indestructible, y de su tierra se creó una Familia, sus Hermanos, los dioses, ésos Ancianos que veis en el Apocalipsis Divino.

Hay dos apocalipsis, el Divino y el humano; el Divino es uno solo y único; el humano tiene tantas versiones como locos por el Poder se encuentren en un metro cuadrado; ignoro cuántos metros cuadrados tiene la Tierra, me imagino que muchos.

Así que el Creador de los dioses se presentó a ellos como el Primogénito, hizo de ellos su Familia, les descubrió la Naturaleza de su Familia Divina e hizo partícipes de la Alegría de su Victoria a sus Hermanos. Pero la Creación de ese Mundo, Casa y Patria de los dioses, era el Principio de una Creación Universal desde el Corazón del Cosmos. Así que el Primogénito de los dioses, cuyo Nombre es Yavé, tomó a sus Hermanos y se los llevó consigo al otro lado del Firmamento de Sión, el Nombre que Yavé Dios le dio a su Mundo, y por primera vez los dioses contemplaron in situ el Cosmos.

Aquel Cosmos no tuvo Principio, sus fronteras se extendían hasta el Infinito, contar las galaxias era como contar los granos de las arenas que llenan los desiertos y las costas de todos los continentes de la Tierra.

La sola idea de viajar solos por aquel Bosque de árboles de estrellas extendiendo su manto de galaxias hasta el Infinito causó en los dioses una sensación extraña, maravilla y miedo unidos a un mismo anillo, por expresarlo de alguna.

Entonces sucedió ante sus ojos un Acontecimiento Extraordinario. El Primogénito de los dioses se les reveló en su Verdadera Naturaleza de Creador Todopoderoso y Omnipotente. Trazó un círculo alrededor de su Mundo, y todas las galaxias comprendidas en ese área aceleraron sus vidas, viendo reducidos su Tiempo Astronómico a la velocidad del Pensamiento Divino. Toda la Materia de las estrellas se transformó en luz.

Imaginaos que el Sol tradujese su existencia de millones de años a segundos; toda su masa reducida a luz daría por origen el disparo de un cañón de energía cósmica cuya bala luminosa viajaría hasta el infinito. Imaginad que una galaxia es sometida a este mismo proceso de transformación de su masa en luz, y en cuestión de minutos el espacio cósmico se llena de fuegos, por decirlo asi, artificiales.

El Show de la Creación de un Nuevo Universo, creado para ser Eterno, comienza. Os diréis que esos fuegos desaparecerían tal cual aparecieron, dejando nubes de polvo y humo en los espacios antes ocupados por infinitas estrellas.

¿Qué estaba haciendo el Primogénito de los dioses, descubrirles su Poder Destructor, asustándoles con la Visión de la Omnipotencia de su Brazo? Antes de producirse esta Confusión en sus almas, cuando la emoción de maravilla ante el Espectáculo de la Creación de una Noche de fuegos artificiales de aquella naturaleza terminase, sucedió otra una Nueva Maravilla, por cada galaxia que desapareció… aparecieron docenas de nuevas galaxias, creando Dios en plena Mañana un Nuevo Show de Luz. La Magnificencia en la contemplación del Nuevo Universo, cuyo Corazón es el Mundo de Sión, despertó en los Hermanos de Yavé Dios los ojos a la Verdadera Naturaleza de su Origen, ellos también son seres creador por este Dios Único Verdadero, Señor del Cosmos, ante cuya Voz las Galaxias doblan las rodillas.

¿Poder? ¿Qué es el Poder?

¿Partirle el cráneo con una quijada de asno a tu hermano?

¿Destruir una ciudad con el disparo de un solo missil atómico?

¿Eso es el Poder?

¿Descarnar las espaldas de tu pueblo con el látigo de los impuestos?

¿Esto y nada más que esto es el Poder?

La respuesta a lo que sea el Poder dependerá de la cuna en la que cada cual es concebido.

Quien es criado por los pechos de una KGB entenderá que el Poder es tener la vida y la muerte de toda la nación en su puño.

Quien ha sido amamantado en una Casa de Prostitucion entenderá que el Poder es ejercer de Proxeneta Mayor al frente de una Asociación Criminal para la que la Nación es una Empresa dedicada a la venta del cuerpo de las Regiones, cada una de ellas una esclava al servicio de su Amo.

Y en fin, donde no existe una Legislación Universal que defina lo que es el Poder, su Ejercicio, su Deber y sus Derechos, el Manual de Resiliencia, el Mein Kampz de moda, se crea su propia definición, aquí en España, allá en Francia, en Italia, Méjixo, Arabia, Irán, India, China, etcétera. Lo importante, de lo que se ve se deduce, es declararle la guerra a cualquier pensamiento que defina lo que es el Poder desde el Contenido de una Legislación Universal que hace que todo hombre, no importa su patria de nacimiento, comprenda lo que es el Bien y lo que es el Mal.

Evidentemente descubrir esta Naturaleza del Poder es el Primer Deber de cualquiera que pretenda crear una Civilización de Vocación Inmortal.

Innecesario traer a la mesa el número de las civilizaciones fallidas que se proclamaron dueñas del mundo para acabar reinando en los mausoleos de las historias de las naciones. Roma no fue la única civilización que clamó a voces “Yo soy eterna”. Mucho antes de Roma lo hicieron muchas otras, y otras le sucedieron repitiendo el mantra más viejo del mundo.

Actualmente asistimos a una Guerra de Civilizaciones secretamente y en silencio avanzando la voz más odiosa a nuestras almas: “Yo soy la reina del mundo”… con el permiso de Satanás y la bendición de la Muerte, por supuesto, siempre.

Os voy a contar otra historia. Érase una vez un hombre que plantó una semilla en un mundo llamado Europa. Pero Europa tenía un dueño. Este dueño era un hombre de mentalidad abierta, el fundamento de su religión se basó en una alianza de religiones donde todos los credos estaban permitidos en la casa de cada cual. Las Guerras de religiones eran cosa del Pasado. Si un hombre se creía un dios, ¿qué?, mientras pagase impuestos, y obedeciese la ley de todos, cada cual podría quemarle a su dios tanto incienso como su bolsillo se lo permitiese.

Este Estado se llamaba Romano porque la Capital desde donde esta Ley de leyes ejerció su Poder sobre toda la Civilización Romana se llamó Roma.

Al Romano, hombre civilizado, que un hombre se creyese un dios, se llamara su padre divino Saturno, Zeus, o Yavé, ¿a él, qué?; ¿acaso Octavio Augusto no fue un dios?, ¿no lo era Nerón?

La idea de crucificar a un ciudadano romano por su creencia en los dioses le era antinatural al Romano. No es necesario decirlo, Roma era Tierra Buena para sembrar una Nueva Semilla Religiosa.

Los Judíos querían su Independencia, Jerusalén quería su Libertad. Jesucristo, el Sembrador de la Semilla de la Nueva Religión, quería conquistar Roma. Y de Roma al Cielo.

Pero Jesucristo era Judío de origen y Ciudadano Romano por nacimiento. Así que los Judíos se arrojaron contra aquella Semilla matando al Sembrador. Y cuando vieron que matando al Sembrador no hicieron sino mutiplicar la Semilla, al igual que su padre Satanás le susurró a Caín la necesidad de matar a su hermano Abel, Jerusalén le susurró al oído del Roma el peligro para su Imperio que la Semilla Cristiana portaba. Y puesto que hay nada más peligroso para la vida humana que un loco de atar que se cree un dios, ahí tuvieron su origen las Persecuciones Anticristianas que durante tres siglos, del 33 al 313, hicieron las delicias de Judíos y Romanos.

Allí debió morir aquella Semilla, mas como les sucedió a los dioses de Sión, que al ver al Creador entendieron que su Hermano Primogénito era el Único Dios Verdadero, les sucedió a los Romanos otro tanto, cuando al ver que después de tres siglos de genicidio y matanzas no pudieron detener la Expansión de aquella Semilla Divina reconocieron que la Semilla era Divina porque el Sembrador fue Verdadero Hijo de Dios, y su Padre, Yavé Dios, era el Único Dios Verdadero entre todos los dioses del Cielo y de la Tierra.

Así que tenemos dos formas de ejercer el Poder.

Por la primera, la Guerra, el Crimen, en todas sus dimensiones, desde una solución final a un holocausto, viene en el lote.

Por la segunda, la Paz y la Salud, las armas de Jesucristo, ponen de manifiesto que el Poder es ejercido desde un espíritu que tiene en el Bien Universal su Raíz.

Desde la primera forma de entender el Poder, el Bien Personal lo es todo: y de acuerdo a esta ley del Bien Individual sobre el Bien Universal : todos los ciudadanos somos ganados cuyo Amo es el Gobierno, y el Estado es el esclavo encargado de impedir que nuestras cadenas sean rotas.

Desde el espíritu jesucristiano el Poder tiene su Origen en el Bien Universal, su Deber es la Paz Civil e Internacional, y la Salud, física, mental e intelectual, de todos los puebos de la plenitud de las naciones que viven en la Ley de la Civilización Unuiversal del Reino del Hijo de Dios.

Y aquí estamos nosotros, el fruto de la Semilla sembrada por el Sembrador Divino en Europa, y desde Europa sembrada en todas las naciones por su Esposa, la Santa Iglesia Católica, nuestra Madre.

Para un hijo de Dios el ejercicio del Poder nace de la Necesidad de una Legislación Universal establecida sobre Principios Eternos. Una Civilización nacida con vocación inmortal requiere para su Victoria de una Ley Eterna. Y al contrario, una civilización sometida al capricho circunstancial de un Poder sin más ley que la ley del Interés Personal introduce a esa civilización en su descomposición, y conduce a la nación a su declive y caida.

Lo que hagamos aquí en nuestro mundo grita lo que haremos allí en el Mundo de la Vida Eterna. El Ejercicio del Poder por los hijos de Dios es un Deber heredado del Creador de todos. Unirse, ejercerlo y sujetar el Futuro a la Ley de una Civilización Universal, a la luz de cuya Justicia conviven todos los pueblos de la Creación, cuyo Poder reside en Dios y el Rey que El le ha dado a Su Reino, es el Deber de todos los hijos de Dios.

No puede existir ni Fraternidad Universal, ni Igualdad Verdadera, ni Libertad Real mientras exista una ley que aliene al Gobierno, mediante aquella la ley de Impunidad natural a los Discapacitados Mentales, que fue la ley bajo la que vivieron los reyes absolutistas y sus ministros plenipotenciarios, tipo Godoy, ante la Llamada de la Justicia. En tanto esta ley antinatural y anticristiana mantenga su pulso la Paz y la Salud de los pueblos y de las naciones permanecerá en jaque. Bajo esta ley el jaque mate siempre llega; más tarde más temprano las cabezas siempre ruedan.

¿Qué es entonces el Poder?

A los ojos de quien con una simple Palabra puede crear millones de estrellas y hacer surgir de las aguas y sus barros mundos llenos de vida, árbol de especies incontables que creciendo da su fruto final: Vida Inteligente a la imagen y semejanza de su Creador, ¿a los ojos de este Poder Divino qué es es el Poder Humano? ¡Qué es la riqueza de todo el universo a los pies de quien tiene en sus manos el Poder de la Creación de Galaxias con sus Mundos!

El Poder tiene una única Razón de ser: Mantener la Ley de la Paz entre todos los pueblos y las naciones, creando una Única Civilización Universal, y establecer la Felicidad de todos los Ciudadanos de la Creación sobre la Salud de la Inteligencia del Ser. Porque cuando la Inteligencia enferma la comprensión de la Vida del afectado le abre la puerta a la Corrupción. Y la Corrupción genera la Muerte del Individuo en cuanto Ser, y de la Nación en cuanto Ente.

La Ley del Rey tiene por Legislador a Dios; su Decálogo es la Fuente del Código de Comportamiento del Ser en cuanto Ciudadano. No importa el Origen en el Espacio y el Tiempo, el espíritu de la Ley es Universal y Eterno. El Código Civil no puede tener otra Fuente. Ningún Decreto, nínguna Ley puede anular la Ley del Decálogo sin ocasionar un principio de corrupción contrario a la Ley de la Igualdad de todos los Ciudadanos ante la Justicia. El Mal que ha sufrido la Humanidad desde la Caída tiene en la invención de decálogos nacionales la causa de la ruina de sus pueblos.

La sola idea de la existencia de un hombre más alla de la Ley, inmune a la Justicia, libre para robar, mentir, dar falso testimonio… es signo de la Patología que padece una nación, de la que si no se cura acabará por enterrarla en una segunda guerra civil. ...

 

 

DÉCIMA PARTE.

SENTENCIAS DE LA SABIDURÍA

 

MIS DIARIOS. FE DE VIDA, TESTIMONIO DE FE