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TEMAS DEL SIGLO XXI

 

HISTORIA DE MEJICO

 

SACRIFICIOS HUMANOS Y ANTROPOFAGIA DE LOS NATIVOS AMERICANOS DE CENTRO AMERICA

IN MEMORIAM DE CRISTOBAL COLON, LOS REYES CATOLICOS, Y EL CONQUISTADOR ESPAÑOL

 

PROLOGO MIO

En estos días ha estallado la controversia para discapacitados intelectuales en las ciencias históricas según cuyo esquizoide discurso el Descubrimiento de América fue seguido de un Genocidio. Este Genocidio reduce el valor del Descubrimiento a una medida diabólica del Hombre Blanco Europeo, contra el que, no faltará mucho, puede que se se pida su cabeza. No sé cómo se sentirán mis hermanos de Raza Genética, pero parece claro que no hemos llegado aquí poniendo el culo, sino todo lo contrariol, nos hemos alzado en la cimma de la Civilización contra viento y marea, y creemos que alzándose la tormmenta se afilan las espadas, y ya sabemos, por Histotria, cómo acaban estas tragedias. Escribiendo esta respuesta de un Hombre Blanco Europeo, Español nacido, a mucha honra, gloria serlo, hijo de Españoles cuya genealogia se remonta a siglosm nás incluso que a las raíces de los reyes de Espoaña y de Europa, confío en meter algo de cordura en esos cerebros en involución hacia las bestias, y no se nos fuerze a luchar por nuestra existencia. Nuestras Revoluciones hacen época.

La Acusación de haber sido el Descubrimiento un Genocidio se basa en el lavado de cebrebro que las Izquierdas progres y los Nacionalismos Políticos han producido con el beneplácito de historiadores cómplices, burócratas engordaculos a quienes la verdad, Ley de las Ciencias Históricas, les immporta lo ye excrementan por esos traseros geométricamente asillonados.

Basta abrir los libros de la Historia de Méjico y leer. Aunque claro, para leer hay que amar la lectura. La lectura es cosa de Sabios. Y de los ricos. Los proletarios, los currantes que tienen que levantarse para ganarse el pan de cada día tienen su enemigo más poderoso en la Lectura. Es la Doctrina del Nuevo Socialismo Democrático de este Siglo. No llega al Poder quien lee más sino el que más se arrastra.Por esto vemos en el Poder, a nivel Internaciona y Nacional, por todos sitios gusanos. Que las naciones puedan aspirar a algo más que a la ruina contando con esta Nueva Cultura del Poder es patético.

Por otro lado una generación de cobardes que se esconden detrás de faldas de mujeres es incapaz de comprender lo que mueve a un Héroe, a un Guerrero, a un Valiente, a dejar la vida fácil y dedicarse a exponerse a perderla en todas partes, en cualquier momento. Creen los aspirantes a dictadores y tiranos que se puede jugar con el Hombre Blanco Europeo de Raiíz Cristiana, y por Cristiana es Divina,como sus ídolos criminales lo han hecho con razas que aún no han plenamente integradas el Gen de la Cuvilización en su Herencia Nacional.La Historia Universal demuestra quetodo lo contrario. Pisale el cuello cuanto quieras, pero asume que cuando se libere, y siempre lo hace, rodará tu cabeza, sin piedad ni misericordia.

Dicen que quien avisa no es traido.

Asi pues, amante de mi Pueblo, de mi Historia, pero sobre todo y ante todo de la verdad Universal, y viviendo, pasada ya la fase de la asunción del Gen Civilizador como parte identificativa de mi Existencia y Futuro, gracias a lo cual he dejado atrás y para siempre la identificacion de mi ser como un animal racional, un esclavo al servicio de los amos de los Nuevos Amos delPoder, y libre para hablar aun cuando la tiranía busca ejercer su delito de silencio contra la Palabra, que siendo Dios, vive en el Hombre, y por consiguiente hace del Hombre una Creación Invencible,conscientye de estos hechos mme digno sacudir laas falsedades del Discurso Izquierdista Involucionista quwe pretende bortrar la Historia y Reescribirla partienbdo de la necesidad de hacer de los Obreros verdaderos idiotas intelectuales nacidos exclusivamente para vivir de las migajas que se les caen a sus Amos de sus Mesas Asesinas.

Levanto esta Defensa de la Memoria de Colón, los Reye Católicos y los Consquistadores importando a esta página los Textos de la propia Historia de Mexico. De cuya lectura se vera que no hay mayor imbecil en el mundo que quien tira piedreas contra su propio tejado y que aquel quien habiendo sido liberado pide que se le devuelva a su prisión infernal.

La Verda habla, guarden silencio todos los mentecatos.

 

HISTORIA ECLESIASTICA DE MEXICO,

recogida de los Manuscirtos originales escritos por los Historiadores Vivos a pie de campo, en el Siglo XVI, tratando sobre las tradiciones religiosas de los pueblos mexicanos antes de la Conquista. Está escrito:

 

El Caracter, las disposiciones intelectuales, el valor, las leyes, riqueza y todo cuanto tenían los habitantes del Anáhuac (Nueva León)Valle o Cuencua de Mexico, estaba profundamente corrompido, porque todo ello estaba impregnado de su falsa religión, inmenso y continuo pecado de que apenas se puede disculpar a ninguno de los adultos que la profesaron, como quiera que iba contra todas las tendencias espirituales y corporales de cada uno de ellos.

Dice Mendieta con otros autores, y nosotros lo creemos, que tuvieron noción del verdadero Dios y que para designarle tenían palabra propia. Peor para ellos, pues conociéndole, no le adoraban sino que cayeron en la más humillante y exagerada idolatría. Idolatraban todos los pueblos del Anáhuac e idolatraban en todo: la sal se convertía en dios, los vicios tenían sus ídolos y había dios de la embriaguez y diosa de la prostitución. Una piedra o un reptil se tomaban por divinidades y de ahí ese sinnúmero de idolillos, amuletos y talismanes.

Tuvieron sus razones los antiguos historiadores para describir prolijamente las falsas divinidades, ceremonias ritualísticas y supersticiosas de los indígenas. Hoy resultan tales narraciones, inaguantables e inútiles. Sus teogonías aparecen como pesadillas sangrientas, terroríficas y sucias.

La visión de sus pueblos idolatrando envilecidos y aperreados, se rechaza instintivamente de la fantasía, en fuerza del rubor que causa el pensar que nuestros buenos indios hayan tenido tales ascendientes.

Las solas figuras de los ídolos repelen. Las más tolerables son las que tenían figura de bestia, porque las que tienen rasgos humanos son la más desagradable expresión de las pasiones bajas : miedo, estupor, degeneración... sin nada que se parezca a nobleza, ni suavidad, ni belleza. Las muchas estatuas y códices de indiscutible autenticidad o perfectamente reproducidos, son las mejores pruebas de mi aserto, contra los que tratan de poetizar sobre ese montón de ignominia.

Fr. Bernardino de Sahagún, hizo un estudio serio y como testigo de vista sobre los dioses y ritos de los mexicanos, estudio que juzgó y repasó críticamente con indios ilustrados a la europea. Su “calendario”, documento completo y claro, nos dará una idea de cuanto hemos dicho y sobre todo de los sacrificios humanos, asunto que debe tomarse tanto más de propósito, cuanto más de prisa quisieran tratarlo otros criterios, por sus fines... He aquí el resumen de unos cuantos de sus meses.

 

CALENDARIO SACRIFICAL DE LOS "SANTOS INDIGENAS MEXICAS" MORADORES DEL PARAISO DEL EDEN CENTROAMERICANO

 

“El primer mes del año comenzaba en el segundo día del mes de febrero.

 

PRIMER MES DEL AÑO

En este mes mataban muchos niños, sacrificándolos en muchos lugares en las cumbres de los montes, sacándoles los corazones a honra de los dioses del agua para que los diesen abundante lluvia.

Diosa de la Muerte. (Museo Nacional.—México)

A los niños que mataban componíanlos con muchos atavíos para llevarlos al sacrificio, y llevábanlos en unas literas sobre los hombros. Estas literas iban adornadas con plumajes y con flores; iban tañendo, cantando y bailando delante de ellos.

Cuando llevaban los niños a matar, si lloraban y echaban muchas lágrimas, alegrábanse los que los llevaban, porque tomaban pronóstico de que habían de tener muchas aguas en aquel año.

También en este mes mataban muchos cautivos a honra de los mismos dioses del agua: acuchillábanlos primero, peleando con ellos atados sobre una piedra, como de molino, y cuando los derrotaban a cuchilladas, llevábanlos a sacar el corazón al templo que se llamaba Yopico.

Cuando mataban a estos cautivos, los dueños de ellos iban gloriosamente ataviados con plumajes y bailando delante de ellos, mostrando su valentía: esto pasaba por todos los días de este mes.

SEGUNDO MES DEL AÑO

En el primero día del segundo mes hacían una fiesta en honor del dios llamado Totec, donde mataban y desollaban muchos esclavos y cautivos.

A los que mataban arrancábanles los cabellos de la coronilla y guardábanlos los mismos amos como por reliquias, esto hacían delante del fuego.

Cuando llevaban los señores a sus cautivos o a sus esclavos al templo donde los habían de matar, llevábanlos por los cabellos, y cuando los subían por las gradas del templo algunos cautivos desmayaban y sus dueños los subían arrastrándolos por los cabellos, hasta el tajón donde habían de morir.

Llegándolos al tajón, que era una piedra de tres palmos en alto, o poco más, y de dos en ancho, o casi, echábanlos sobre ella de espaldas y tomábanlos los cinco, dos las piernas, dos por los brazos y uno por la cabeza. Venía luego el sacerdote que le había de matar, y dábale con ambas manos con una piedra de pedernal, hecha a manera de hierro, del ancón por los pechos, y por el agujero que hacía, metía la mano y arrancábale el corazón, y luego le ofrecía al sol y echábale en una tinaja.

 

Manera de ejecutar sacrificios humanos entre los aztecas (Códice Durán).

 

Después de haberles sacado el corazón, y después de haber echado la sangre en una jicara, la cual recibía el señor del mismo muerto, echaban el cuerpo a rodar por las gradas abajo. De allí tomábanle unos viejos y le llevaban a su calpul (o capilla) donde le despedazaban y le repartían para comer.

Antes que hiciesen pedazos a los cautivos los desollaban y otros vestían sus pellejos y escaramuzaban con ellos con otros mancebos, como cosa de guerra, y se prendían los unos a los otros. Después mataban otros cautivos, estando ellos atados por medio del cuerpo con una soga que salía por el ojo de una muela como de molino.

Dábanle sus armas con que pelease, y venían contra él cuatro, con espadas y rodelas, y uno a uno se acuchillaban con él hasta que le vencían.

TEXTO DE WIKIPEDIA SOBRE EL DIOS XIPE TOTEC

IMAGEN TOMADA DEL CÓDICE BORGIA

 

XIPE TOTEC era el dios desollador de la cultura mexica. Xipe se asociaba con la piel de animales porque era símbolo de la renovación de la piel. Deidad relacionada con la agricultura, la enfermedad, la primavera, las estaciones, el este y los orfebres. Representa la parte masculina del universo, la fertilidad, los sacrificios, del maíz tierno, la abundancia, la riqueza y el amor. Protector de los lapidarios y de los plateros, y castiga a quienes hurtan plata o alhajas.

Se le representa llevando en la mano un chicahuaztli (un sonajero que llama a la lluvia). Asimismo, se le ve envuelto en la piel desollada de un humano y en figuras compuestas con atributos de algunos animales; por un lado está teñido de amarillo y por el otro de leonado.

Típicamente las manos de la víctima desollada colgaban inútilmente en las muñecas, todavía unidas por tiras de piel, y la piel se usaba con el lado ensangrentado hacia afuera.

Xipe, como todos los representantes del maíz, era un dios rojo. Fieles a nuestra visión de las cosas, nosotros identificamos al dios como el hombre que vive en el interior, sobre la piel que envuelve como una cosa externa. Xipe Tótec es representado ante nosotros inmediatamente como la «muerta» piel envolvente.

Como símbolo de la nueva vegetación, Xipe Tótec usaba la piel de una víctima humana, que representaba la «nueva piel» que cubría la tierra en la primavera. Sus estatuas y máscaras de piedra siempre lo muestran usando piel recién desollada. Los mexicas adoptaron a Xipe como su dios durante el mandato del emperador Axayácatl (1469-1481).

Durante el segundo mes ritual del año mexica, Tlacaxipehualiztli (‘desolladero de hombres’), los sacerdotes sacrificaban víctimas humanas extirpando sus corazones y desollando los cuerpos, y se ponían las pieles, las cuales eran pintadas de amarillo y llamadas teocuitlaquémitl (‘vestiduras doradas’). Posteriormente eran arrojadas hacia una cámara interior, posiblemente donde se encontraba la Piedra del Sol, de entre otras víctimas eran atadas a un marco y se les daba muerte con flechas, ya que se creía que la sangre que brotaba de sus cuerpos simbolizaba las fértiles lluvias de la primavera, así como también se cantaba un himno en honor de Xipe Tótec llamándolo Yohuallahuana (‘bebedor nocturno’) porque las buenas lluvias caían durante la noche. Le agradecían por traer a la Serpiente Emplumada, símbolo de abundancia, y por prevenir la sequía.

«Atribuían a este dios las enfermedades que siguen: primeramente las viruelas; también las postemas que se hacen en el cuerpo yla sarna. Las enfermedades de los ojos, como es el mal de los ojos que procede de mucho beber, y todas las demás enfermedades que se causan en los ojos.

Todos los que eran enfermos de alguna de las enfermedades dichas hacían voto a este dios, de vestir su pellejo (piel) cuando se hiciese su fiesta, la cual se llama «Tlacaxipehualiztli», que quiere decir ‘desollamiento de hombres’.

Si algunas mujeres enfermaban de estas enfermedades dichas antes, en la fiesta de este dios ofrecían sus ofrendas, según qué habían votado».

En dicho festival, se dice que si un guerrero de un calpulli particular tomaba cuatrocientos cautivos, este tenía el gran privilegio de matar a una víctima notable en la piedra de gladiadores.

Una vez que el ritual acaba y las víctimas son despojadas de su piel, continúa la celebración con un juego guerrero donde los individuos visten las pieles de los hombres recién desollados y existe un combate entre estos y un grupo de valientes que tienen que ser derrotados, tal como la primavera vence el invierno. Terminando la riña, pasean por todo el pueblo y entran a las viviendas para demandar limosnas en honor al dios desollado.

Las festividades se desarrollaban cada mes, en el segundo mes llamado Tlacaxipehualiztli (‘el desollamiento de los hombres’). Después del ritual de desollamiento, se efectuaban combates con dos rivales, los xipeme y los tototecti, unos eran guerreros y los otros eran jóvenes que se envolvían en las pieles de los recién sacrificados, y llevan en la mano el bastón con sonajas característico del Dios de los desollados.

Los guerreros cautivos y víctimas eran preparados y tratados de tal modo que pudieran alcanzar tal nivel de coraje como para realizar un alto grado de actuación, ya que para ellos la ‘ira’ era un estado elevado en el que el guerrero se bañaba de un poder sagrado. Anterior a su muerte, el guerrero era presentado de distintas maneras a todo el pueblo por su captor, quien durante los primeros cuatro días lo llevaba a la pirámide de Xipe-Tótec para que conociera el lugar donde habría de terminar su vida. La víctima practicaba las rutinas: primero, simulaban un combate, para después simular una extracción de corazón; tal ‘corazón’ estaba hecho de granos blandos de maíz. En la última noche de vida, el captor y el capturado se mantenían en vigilia y al primero se le cortaba el mechón del cuero cabelludo, indicando así socialmente una muerte como guerrero; sin embargo no pelearía vestido de guerrero, sino pintado de tiza blanca y plumas, tal como las víctimas sacrificadas. Los capturados designados tenían que soportar ver a otros hombres de sus tierras y su gente, personas que habían conocido cuando vivos, pelear y morir en la piedra; hasta que llegaba su turno de demostrar por última vez su habilidad y valor máximo. Se creía que si moría bien, su nombre se recordaría siempre y se cantarían sus alabanzas en las casas de los guerreros de su ciudad natal.

Torre de cráneos humanos excavada en el Centro Histórico de la Ciudad de México y que corresponde a la sexta etapa constructiva del Templo Mayor (1486-1502), es decir, poco antes de la entrada de los españoles (NATIONAL GEOGRAPHIC)

 

TERCER MES SACRIFICIAL DEL AÑO DEL PARAÍSO MEJICANO ANTES DE LA CONQUISTA

 

En el primer día del tercer mes hacían fiesta al dios llamado Tlaloc, que es dios de las lluvias. En esta fiesta mataban muchos niños sobre los montes y ofrecíanlos en sacrificio a este dios y a sus compañeros, para que les diesen agua. En este mismo mes se desnudaban los que traían vestidos los pellejos de los muertos, que habían desollado el mes pasado, e íbanlos a echar en una cueva en el templo; esto lo hacían en procesión y con muchas ceremonias; iban hediendo como perros muertos.

Los dueños de los cautivos con todos los de su casa, hacían penitencia veinte días, que ni se bañaban, ni se lavaban hasta que se ponían los pellejos de los cautivos muertos.

EL DIOS LLAMADO TLALOC (FUENTE https://infomitologia.com/tlaloc/

Uno de los ritos más comunes realizados durante tales ceremonias fueron los sacrificios de niños, cuyo llanto se consideraba beneficioso para obtener lluvia. Las lágrimas de los niños recién nacidos, al estar estrictamente conectadas con los tlalocan, eran puras y preciosas.

Una ofrenda encontrada en el Templo Mayor en Tenochtitlán incluía los restos de aproximadamente 45 niños sacrificados en honor de Tlaloc, estos niños tenían edades comprendidas entre dos y siete años y eran en su mayoría, pero no del todo, varones. Este fue un depósito ritual inusual, y el arqueólogo mexicano Leonardo López Luján ha sugerido que el sacrificio fue específicamente para apaciguar a Tlaloc durante la gran sequía que ocurrió a mediados del siglo XV E.C.

 

CUARTO MES EN EL PARAISO DEL EDEN MAYA Y AZTECA

 

En el primer día del cuarto mes hacían fiesta a honra del dios de los maíces, a cuya honra ayunaban cuatro días antes de llegar la fiesta.

En ésta, ponían espadañas a las puertas de las casas y las ensangrentaban con sangre de las orejas o las espinillas.

Según relaciones de algunos, los niños que mataban, juntábanlos en el primer mes, comprándolos a sus madres, e íbanlos matando en todas las fiestas siguientes, hasta que las aguas comenzaban de veras; y así mataban algunos en el primer mes y otros en el segundo y otros en el tercero y otros en el cuarto; de manera que hasta que comenzaban las lluvias abundantes, en todas las fiestas sacrificaban niños.

 

MES QUINTO EN EL PARAISO CONTRA EL QUE SE COMETIO GENOCIDIO

 

El primer día del quinto mes hacían gran fiesta a honra del dios llamado Tezcatlipoca, a quien tenían por dios de los dioses. A su honra mataban en su fiesta, un mancebo escogido, instruido en tañer, cantar y hablar.

Cuando en esta fiesta mataban al mancebo que estaba criado para esto, luego sacaban otro, el cual antes de morir desde un año antes andaba por todo el pueblo muy ataviado con flores en la mano y con personas que le acompañaban; saludaba a los que topaba graciosamente; todos sabían que era aquel la imagen de Tezcatlipoca y se postraban delante de él, y le adoraban donde quiera que lo encontraban, cortábanle los cabellos como capitán, y dábanle otros atavíos más galanes.

TEZCATLIPOCA ( WIKIPEDIA) importo el texto wikipediense para que se vea que no me saco estos textos del ano, si lo hago yo, lo hace wikipedia, y estamos todos llenos de mierda. Creo que ni wikipedia ni yo arrastramos en la pocilga de la mmentira. Al loro:

En honor a Tezcatlipoca se hacían las fiestas segundas en importancia después de las correspondientes a Huitzilopochtli; su nombre fue probablemente tomado de Tézcatl, que es el mes en el que se celebraba, aparte que significa espejo y luna, dado que Tezcatlipoca era un dios lunar, caracterizado por el espejo, la fiesta era celebrada el 19 de mayo. El nombre de la fiesta era Toxcatl y consistía en la ofrenda simbólica de un joven que representaba a Tezcatlipoca. Un esclavo era elegido para ser sacrificado y durante un año era tratado como un dios en la tierra. Era escogido por no tener tacha alguna en su cuerpo, por tener los cabellos hasta la cintura, y por ser agraciado y fuerte. Recorría las calles tocando la flauta y siendo adorado, para esto se le eran asignados 12 acompañantes, uno de ellos le sustituiría si él escapaba. Se escogían 4 sacerdotisas para que cumplieran todos sus deseos durante el año y 20 días antes de su sacrificio se casaba con ellas, siéndoles asignados los nombres de las diosas (Xochiquétzal, Xilonen…) a cada una. La fiesta tenía alrededor de 6 o 7 fases, en las que participaba el pueblo. En las primeras 4 fases, es la imagen de Tezcatlipoca la que es ataviada, vestida y adorada, por el pueblo y por jóvenes de ambos sexos, que lo cubrían con cuerdas de maíz. Al final del año, el pueblo hacía sacrificios de animales pequeños, dejaba comida al ídolo, la cual recogían los sacerdotes y hacían ofrendas de joyas, mantas y copal. Al joven le cortaban el cabello “como a un capitán” y lo vestían con joyas y mantas. Los últimos 5 días se pasaba de ciudad en ciudad, junto con sus esposas, hasta que finalmente debía subir al Templo Mayor de Tenochtitlán, rompiendo cuatro flautas que representaban los puntos cósmicos. Cuando ascendía, se recostaba en una piedra y se le arrancaba el corazón. (El Templo Mayor de Tenochtitlan está en el corazón de la Capital Federal de Mexico, al lado de la Catedral Mayor Católica levantada por los Conquistadores en la Plaza Mayor de la Ciudad. La cúpula que se ve en la foto es de la Catedral).

SEXTO MES EN EL PARAÍSO DE LOS ANGELES AZTEZAS,TOLTECAS, MAYAS Y DEMAS SANTOS NATIVOS MEJICANOS CUYA CULTURA FUE EXTERMINADA POR LOS SATANICOS ESPAÑOLES.

 

El sexto mes hacían fiesta a los dioses de la lluvia.

Mataban entonces muchos cautivos y otros esclavos compuestos con los ornamentos de estos dioses llamados Tlaloques, por cuya honra los mataban en el mismo templo. Los corazones de éstos que mataban, íbanlos a echar en el remolino o sumidero de la laguna de México, que entonces se veía claramente.

 

SEPTIMO Y OCTAVO MES DEL AÑO DE LOS ADANES MMEJICANOS

El séptimo mes hacían fiesta a la diosa de la sal, y mataban a honra de esta diosa, una mujer compuesta con los ornamentos que pintaban a la misma diosa.

La noche antes de la fiesta velaban las mujeres con la misma que había de morir y cantaban y danzaban toda la noche.

Venida la mañana, hacían un baile muy solemne, y todos los que estaban presentes al areyto tenían en la mano flores, así bailando llevaban muchos cautivos al Cú de Tlaloc, y con ellos a la mujer que había de morir, que era imagen de la diosa. Allí mataban primero los cautivos y después a ella. Iguales eran las fiestas del siguiente mes en honor de otra diosa.

 

NOVENO Y DÉCIMO MES SAGRADO

El primer día del noveno mes hacían fiesta a honra del dios de la guerra.

Poco después de comer comenzaban una manera de baile o danza, en la cual, los hombres nobles con mujeres juntamente, bailaban asidos de las manos y abrazados los unos con los otros, echados los brazos sobre el cuello. Duraba este cantar hasta la noche.

En el mes siguiente hacían fiesta al dios del fuego; en esta fiesta echaban en el fuego muchos esclavos vivos atados de pies y manos y antes que acabasen de morir, los sacaban arrastrando del fuego para sacarles el corazón delante de la imagen de este dios.

Los que tenían esclavos para echar en el fuego vivo, aderezábanse con sus plumages y atavíos ricos, y teñíanse el cuerpo de amarillo que era la librea del fuego; y llevando sus cautivos consigo, hacían baile todo aquel día hasta la noche.

Después de haber velado toda aquella noche los cautivos en el templo y de haber hecho muchas ceremonias con ellos, empolvorizábanles las caras con unos polvos que llaman yiacuchtli para que perdiesen el sentido, y no sintiesen tanto la muerte. Atábanles los pies y las manos y así atados, poníanlos sobre los hombros y andaban con ellos como haciendo baile en rededor de un gran fuego y gran montón de brasa y andando de este modo íbanlos arrojando sobre el montón de brasas; hora uno y luego otro y al que habían arrojado dejábanlo quemar un buen intervalo, y aún estando vivo y basqueando, sacábanlo fuera arrastrando con cualquier garabato, y echábanle sobre el tajón; y abierto el pecho sacábanle el corazón; de esta manera padecían todos aquellos tristes cautivos.

 

UNDÉCIMO Y DUODÉCIMO MES EN EL PARAÍSO DE LOS ANGELES DEL INFIERNO MEJICANO

 

El primer día del undécimo mes hacían fiesta a la madre de los dioses; bailaban a honra de esta diosa en silencio, y mataban una mujer en el mismo silencio. Luego la desollaban y un mancebo robusto vestíase el pellejo.

A éste que vestía el pellejo de ésta que mataban, llevábanle luego con mucha ceremonia y acompañándole de muchos cautivos al templo y allí él mismo sacaba el corazón a cuatro cautivos y los demás dejábalos para que los matase el sátrapa.

Celebraban fiestas el duodécimo mes a honra de todos los dioses, porque decían que habían ido a algunas partes; hacían gran fiesta el postrero día de este mes, porque sus dioses habían llegado.

 

MES DÉCIMO TERCERO Y DÉCIMO CUARTO DEL CALENDARIO RELIGIOSO SACRIFICIAL DE LOS PACÍFICOS PUEBLOS MEJICANOS

El día siguiente decían que llegaban los dioses viejos a la postre de todos, porque andaban menos por ser viejos. Ese día tenían muchos cautivos para quemar vivos, y hecho gran montón de brasas, andaban bailando alrededor del fuego ciertos mancebos disfrazados como monstruos, y así bailando iban arrojando en el fuego estos tristes cautivos de la manera que arriba está dicha.

Llegada la fiesta a honra de los montes, en el mes siguiente, mataban cuatro mujeres y un hombre.

Luego que los habían muerto y sacándoles los corazones, llevábanlos “a pasito” rodando por las gradas abajo. Llegados allí, cortábanles las cabezas y espetábanlas en un palo, y los cuerpos los repartían para comer.

El décimo cuarto mes hacían fiesta al dios llamado Miscoatl, y en este mes mataban a honra de este dios muchos esclavos.

Por espacio de cinco días todos se sangraban de las orejas y la sangre que exprimían de ellas untábanla por sus mismas sienes; decían que hacían penitencia para ir a cazar venados. A los que no se sangraban, tomábanles las mantas en pena.

Mataban entonces cautivos y esclavos en un templo; atábanlos de pies y manos y llevábanlos por las gradas del templo arriba (como quien lleva un ciervo por los pies y por las manos, a matar). Matábanlos con gran ceremonia. Al hombre y a la mujer que eran imágenes del dios Miscoatl y de su mujer, matábanlos en otro templo”.

Especial narración merece el sacrificio hecho en 1487, veinticinco años antes de la conquista, con motivo del estreno del templo mayor de México. Helo tomado del manuscrito auténtico de Duran (mexicano) quien a su vez lo toma de autores del país, testigos de vista.

“Reunida la gente el día de la fiesta antes que fuese de día, sacaron los presos que habían de ser sacrificados e hicieron de ellos cuatro rengleras (FILAS INDIAS), la una renglera estaba desde el pie de la grada del templo y seguíase hacia la calzada que va a Cuyoacan y Xochimilco y era tan larga que casi tomaría una legua de renglera, otra iba hacia la calzada de Ntra. Sra. de Guadalupe no menos larga que esa otra, la otra iba derecha por la calle de Tacuba. A la misma manera otra iba hacia oriente hasta que la laguna los impedía. Estas cuatro rengleras y cada una de ellas venían de cuatro sacrificaderos (MATADEROS HUMMANOS) que para cuatro señores había aderezados. El primero y principal que estaba delante de la estatua, del ídolo Huitzilopochtli, cuya dedicación de templo y renovación se celebraba, era donde el rey de México había de sacrificar. El segundo era donde el rey de Tezcuco había de sacrificar. El tercero era donde el rey de Tacuba había de sacrificar y el cuarto era la Piedra del Sol, donde tenían acordado que sacrificase el viejo Hacacllel; puestas estas rengleras los tres reyes se pusieron sus coronas en las cabezas y sus orejeras de oro y piedras ricas y sus nariceras y bezotes, y sus brazaletes de oro y calcetas de lo mesmo, pusiéronse sus mantos reales y sus zapatos y ceñidores, juntamente con ellos el viejo Hacactlel a la misma manera, al cual dice esta historia respetaban como a rey.

Empezando a traer presos de aquellas hileras, los señores, ayudados por los ministros que allí había, que tenían a los desventurados que morían, de pies y manos, empezaron a matar, abriéndolos por los pechos y sacándoles el corazón y ofreciéndolos a los ídolos y al sol donde, después de cansados los reyes mudábanse, tomando el oficio satánico un sacerdote de aquellos que representaban los dioses.

Dice la historia que duró este sacrificio cuatro días desde la mañana hasta la puesta del sol, y que murieron en él, como dejo dicho, ochenta mil y cuatro cientos hombres de diversas provincias y ciudades, lo cual se me hizo tan increíble, que si la historia no me forzara y el haberlo hallado en otros muchos lugares, fuera de esta historia escrito y pintado, no lo osara poner por no ser tenido por hombre que escribía fábulas.

Eran tantos los arroyos de sangre humana que corrían por las gradas abajo del templo, que caída a lo bajo y fría, hacía grandes pellas que ponían espanto. De esta sangre andaban cogiendo muchos sacerdotes en jicaras grandes y con ellas andaban por todas las ermitas de los barrios y humilladeros que ellos tenían, untando todas las paredes, umbrales y quiciales de ellas.

Untaron los ídolos, untaron los aposentos del templo desde dentro y desde fuera y era tanto el. hedor de la sangre que no había quien lo sufriese, del cual cuenta la historia y dice que era un hedor abominable que no lo podían sufrir los de la ciudad”.

Hasta aquí el Códice Duran.

Parece exagerado ciertamente el número de 80,400 víctimas en solo 4 días. Más probablemente fueron 20,000, como se consigna en el códice Telleriano-Romano ó 24,000 como asienta el Códice Vaticano.

Se ha querido defender a los méxicas del epíteto de antropófagos, alegando que sólo comían por ceremonia algunos trozos de la carne de los muertos. No era así; como se ve de los relatos anteriores y de otros muchos, tenían con esta carne convites en toda regla, y aunque sólo tomaran un bocado de carne humana les cae de lleno el epíteto de antropófagos.

Distintas en las formas teogónicas y en muchos de los ritos, las religiones de los demás pueblos del Anáhuac, tenían muchos puntos de contacto con la de los méxicas. Todos en tiempo de la conquista tenían sacrificios humanos. Los tarascos, aunque Sahagún lo niega, sacrificaban esclavos, por lo menos en su fiesta religiosa más notable llamada sicúnclaro; les arrancaban los corazones que calientes como estaban, eran llevados desde Zinapécuaro hasta Araró donde los echaban allí en una fuente termal pequeña que luego cubrían con tablas. Al día siguiente los sacerdotes se vestían los pellejos de las víctimas y tenían su embriaguez sagrada por cinco días.

Sacrificaban también los mayas y la sangre de sus sacrificios aún estaba materialmente fresca, cuando a esa península aportaron los españoles. Las víctimas eran niños y cautivos a quienes a veces metían en un ídolo hueco en forma de hombre, abierto por la espalda y con los brazos tendidos y de allí le daban fuego, hasta convertirlo en ceniza, mientras en torno suyo los sacerdotes hacían ruido para que no se oyesen sus lamentos.

Sacrificaban los zapotecas, a sus diosas, mujeres, y hombres a sus dioses.

Sacrificaban los matlacingas, apretando a su víctima en una red hasta que los huesos salían por el tejido y con diversos tormentos sacrificaban asimismo las otras razas del Anáhuac.

¿Cuál sería el número de víctimas sacrificadas anualmente en todo el territorio del Anáhuac? Mucho discrepan en este punto los autores fuentes. El Obispo Zumárraga, en su carta de 12 de Junio de 1524, dice que sólo en México, es decir, en la ciudad, se sacrificaban anualmente 20.000. Torquemada dice que 20.000 eran solamente los niños sacrificados. Gomara cree que eran 50.000; Acosta, que se sacrificaban 5.000 y aun 20.000 diarios en todo el Imperio. Durán opinaba que eran tantos los sacrificados como los que morían de muerte natural. Clavijero dice únicamente que eran muchas las víctimas, sin dar número ni aproximaciones. Fr. Bartolomé de las Casas dice que eran únicamente 100 cada año las víctimas.

Después de agradecer a Fr. Bartolomé su buena voluntad, tomemos en cuenta lo que dicen los otros autores citados, aceptando para la ciudad de Méjico el número menor, que es de Fr. Juan de Zumárraga, o sea 20.000, vemos que se lo conceden los otros autores que dan cifras y lo confirma y aun lo aumenta el testimonio de los conquistadores. En las vigas y gradas del Mixcoatl, edificio del templo mayor de México, contaron Andrés de Tapia y Gonzalo de Umbría 136.000 calaveras de indios sacrificados.

Consideremos además que los méxicas y vecinos aliados vivían en continuas guerras con otros pueblos guerreros, guerras que tenían por exclusivo objeto el cautivar el mayor número posible de sus contrarios para después sacrificarlos.

Siendo tan numerosos ambos contendientes, el número de víctimas era sin duda numerosísimo, tanto mayor, cuanto que los atacados también hacían sus cautivos de entre los atacantes. Muchísimos de ambos bandos, sabiendo que iban a morir de manera tan cruel, combatían hasta morir en el campo, o se darían la muerte a sí mismos o saldrían del combate heridos de muerte. Todos éstos eran prácticamente víctimas del fanatismo.

A este propósito oigamos a Fray Toribio de Motolinia: “En Tlaxcallan había muchos señores y personas principales, y mucho ejercicio de guerra, y tenían siempre como gente de guarnición, y todos cuantos prendían, además de muchos esclavos, morían en sacrificio; y lo mismo en Huexotzinco y Cholollan. A esta Cholollan tenían por gran santuario como otra Roma, en la cual había muchos templos del demonio: dijéronme que había más de trescientos y tantos. Yo la vi entera y muy torreada y llena de templos del demonio; pero no los conté. Por lo cual había muchas fiestas en el año, y algunos venían de más de cuarenta leguas, y cada provincia tenía sus salas y casas de aposentos para las fiestas que hacían”.—Historia de los Indios de Nueva España.

Con todos estos datos se hace muy posible el que fueran, por lo menos, los 20.000 por año en la ciudad de México. Pero como esta no era sino una parte del país, si bien la que disponía de mayor número de víctimas, y como se hacían también numerosas hecatombes en ciudades del mismo rito, tan populosas como Tlaxcala, Cholula, Huejotzingo, Teotihuacán y otros del suelo náhuatl, y como además quedaban infinitos pueblos en que, con toda seguridad se sacrificaba todo el año, bien podemos creer que aún nos quedamos cortos si decimos que en el Anáhuac se sacrificaban al demonio cada año 100.000 seres humanos.

Probablemente, ante las consecuencias y corolarios que se desprenden de estos datos es donde algunos modernos se decidieron a negar los hechos. Yo no les contestaré, mas daré la palabra a D. Alfredo Chavero, cuyas ideas son bien conocidas del grupo a quien me dirijo. Dice así: “Debemos tratar de una nueva opinión que se va formando y que pretende negar el canibalismo y la multitud de sacrificios de los antiguos indios, atribuyendo los relatos en ese respecto, no a sincera narración de la verdad, sino al empeño de los principales cronistas frailes que exageraron la crueldad de los indios para justificar la conquista y el triunfo del Evangelio. Comencemos por decir que aquellos frailes no tenían necesidad de emplear exageraciones para justificar su causa; bastaba, según sus ideas, el paganismo de los conquistados.

“Además, desconocer la veracidad de hombres como Motolinia y Sahagún nos parece una blasfemia histórica. Sahagún era tan amante de la verdad, que su historia de la conquista desagradó a los conquistadores. ¿Quién de nosotros hoy se atrevería a arrostrar por los indios todas las iras que desde lo alto de su alma gigantesca despreció el insigne Bartolomé de las Casas? Pues él mismo exclama en su apologética historia (cap. CLXVI) : “bendito sea Dios que me ha librado de tan profundo piélago de sacrificios, como aquellos gentiles que ignoraron tanto tiempo el verdadero sacrificio, navegaron sin tiento”, y buscando el defenderlos, no puede negar el hecho, contentándose con decir “que los indios que hacían y hoy hacen sacrificios de hombres, no era ni es de voluntad, sino por miedo grande que tenían al demonio, por amenaza que les hace”. Durán no era español, atribuye la muerte de Moctezuma a Hernán Cortés, y sin embargo da cuenta muy extensa de los sacrificios. Acaso nadie los pinte tan característicamente como Tezozomoc, quien no era fraile y sí hijo de indio, del gran Emperador méxica Cuitlahuac. El da razón minuciosa de la multitud de sacrificios y de dónde se comían los cuerpos de los sacrificados. ¿Pero, a qué buscamos más autoridades que los mismos jeroglíficos y tantos monumentos, ya piedras de sacrificios, ya esculturas representativas, ya inmensas ciudades como Uxmal, testigos mudos de esa vida en que se vivía con la muerte? No es amor a la Patria negar lo que negarse no puede. Acaso lo que aquí asiento disgustará a no pocos, pero cuando se escribe la historia hay que decir la verdad”

 

EPÍLOGO MIO

El Calendario sacrificial mejicano constaba de 18 meses de 2o dias cada uno. De donde se ve que el asesinato sacrificial era una droga universal en aquelloas culturas de ángeles del Infierno que los Españoles malvados y genocidas derribamos. Los idiotas integrales activistas progres de nuestros días sólo saben leer los billetes que sus amos les ponen para defender lo que no tiene defensa de ninguna clase, ni ayer, ni hoy ni nunca. Ocultan su esclavitud al dinero declarándo anticapitalistas. Para llegar a esta fuente de oro que les permita vivir como esos dioses cuya ruina lloran por las calles pidiéndonos que hagamos con ellos lo que nuestros padres hicieron con aquellas culturas infernales, los progres activistas de nuestros días se saltan absolutamente todo, la verdad, las leyes, la democraciua, absolutamente todo por acceder al Poder, y por el Pder a las fuentes de riquyezas que le spermitirán vivir como los Nuevos Dioses a cvuya gloria Maduro el venezolano ya sacrifica por miles, Castro el Cubano lo ha hecho por cientos de miles, y sus manadas de adoradores quieren hacer con nuestras cabezas y las de nuestros hijos.

Esta que habeis leìdo es la Verdad. Cristóbal Colón será por siempre el Héroe de una gesta que Cortés consummó, superando en su Hazaña al Leónidas de los 300 de Esparta. Leónidas muriò. Cortés con sus 300 conquistó un imperio de millones de almas atrapadas en las redes del Infierno que sus poderosos amos aztecas, mayas, toltecas, etcñétera, tejieron sobre los poueblos que se vieron en el Español su Libertador, la Llave que les abría la Puerta de Salida de aquel Infierno.

Creemos que los activistas de talibanes de nuestros dìas actúan como los perros sin cerebro que a la voz de sus lobos machos alfas mueven las colas y se pnen a aullar sin conocimiento. Ahí está la Wiki pata abrir sus pouertas y a ravés de ellas legar a nuevas puertas en las que el Genocidio Español de los Reyes Católicos se manifiesta como la Gesta Más Grande Jamás Realizada por Pueblo alguno otro de la Tierra. Tanto por el escaso número de hommbres que realizaron la Liberación de las Américas Hispanas cuanto por la impronta Cristiana que le imprimieron en escaso tiempo a pueblos durante milenios viviendo como verdaderas bestias. Únicamente el Factor Anticristiano en el Activismo Izquierdista puede hacer comprender que una Verdad Històrica tan manifiesta y escrita sea contestada de la forma tan fundamentalisticamente talibana como se está haciendo en nuestros día.

Permitrir que estos discapacitadpos intelectuales accedan al Pder y desde el Pder blanqueen todos los cerebros para reescribir la Histortia es un Suicidio que ningún Hombre Libre puede ni debe consentir. Queramos o no lo querammos estamos en estado de Guerra, La Guerra de Hoy no se hace con espadas y cañones, sino con plumas y televisiones.

CRYS

22/06/2020

 

 

Cuchillo de sacrificar, con empuñadura de mosaico de turquesas.

(Museo Británico.—Londres).

Cuauhxicalli (literalmente jicara de las águilas) vaso donde depositaban los corazones de los sacrificados.- -Museo Nacional.—México.

Tajón, bien llamado Piedra de los sacrificios.—Museo Nacional.—México.

Piedra Sagrada Zapoteca. En la parte inferior los mismos signos que en el Códice Vaticano : la Cruz Teutónica.—Museo N.—México.