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Esta es la Voluntad Presente de Dios:

"Unifiquense todas las iglesias en una sola y única"

 

 

 

CRISTO RAÚL DE YAVÉ & SIÓN

 

LA CONFESIÓN DE FE DE LOS DIVINOS DE WESTMINSTER DE 1647

Respuesta a la Declaración de Ruptura de la Unidad de la Iglesia Universal en nombre de Inglaterra (PDF)

 

 

INTRODUCCIÓN Y PRÓLOGO

I.- EL ARGUMENTO DEL DIABLO

II.- LA CUESTIÓN DEL CANON DE LAS ESCRITURA

III.- LA SALVACION POR LA BIBLIA SOLA

IV.- LA NATURALEZA DE LA SANTISIMA TRINIDAD

V.- EL ABOGADO DEL DIABLO

VI.- LA PROVIDENCIA DE DIOS EN LA CAÍDA Y EN LA IGLESIA ACORDE A LA ASAMBLEA DE LOS DIVINOS DE WESTMINSTER

VII.-DIOS ES EL VENCEDOR

VIII.- EL DIOS OCULTO SE DESCUBRE EL ROSTRO

IX.- EL DIABLO ESCONDE SU ROSTRO

X.- LA LIBERTAD DE LOS PREDESTINADOS

XI.- LA RAZA SUPERIOR DE LOS ELEGIDOS

XII.- EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

XIII.- HIJO DE DIOS

XIV.- LA SANTIFICACIÓN

XV.- LA FE SALVADORA

XVI.- EL PECADO CONTRA DIOS

XVII.- JESUCRISTO

XVIII.- EL DERECHO DIVINO A LA LIBERTAD

XIX.-  EL DEBER DE LEVANTAMIENTO CONTRA LA TIRANÍA

XX.- VADE RETRO SATANÁS

 

INTRODUCCIÓN

 

Desde el primer capítulo de esta Confesión de los Divinos de Westminster la mano sangrienta que la escribió se quita el guante y descubre la metodología que empleó para confeccionar estos artículos de declaración de guerra a muerte contra la Europa Católica. La mano del lobo se mostró sin complejos una vez acabada la Guerra Civil de Cromwell.

Bajo el reinado del “asesino en serie” Enrique VIII, la Iglesia Anglicana rechazó a Cristo por Cabeza, elevó al rey de las Islas Británicas a la condición Divina natural a Cristo, y cansado de su juguete quitó dios donde puso rey, y se alzó como una Asamblea de Santos investida de Autoridad Divina.

Esto teológicamente hablando. Acorde a la Teología de los Apóstoles, la Biblia es testigo, Cristo es la Cabeza de la Iglesia, de quien siendo Cristo y Jesús la misma Persona, la Iglesia recibe su Naturaleza Divina. Se lee también y la Iglesia Católica Europea vino repitiéndolo durante 1600 años, que ese Jesús es Dios Verdadero de Dios Verdadero. Partiendo de esta Revelación la deducción filosófica de los Padres de la Iglesia, los Ambrosios, Agustines, etcétera, fue simple.

Resumiendo: pues que Cristo es Jesús y Jesús es Dios Verdadero, desde el momento que la Iglesia Católica fue engendrada para ser su Cuerpo, Ésta adquirió la Indestructibilidad que le es Natural a su Cabeza.

Este pensamiento filosófico de los Primeros Sabios Cristianos tenía que pasar por el horno de las Pruebas o Demostraciones. En su Doctrina, hablando sobre la Verdadera Sabiduría, el mismo Jesús dejó entender la Necesidad de esta Superación muy en claro cuando dijo que: “Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca. Pero el que me escucha estas palabras y no las pone por obra, será semejante al necio, que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca”.

El cuento debía aplicársele a su propia Casa. Sabiendo Jesús que la Muerte lanzaría su infierno en la plenitud de su potencia contra sus Discípulos y no pararía ni le daría descanso a Su Iglesia ¿la casa que el Hijo de Dios le construiría en la Tierra a su Padre resistiría el paso de los siglos?

La Roca sobre la que levantar ese Edificio la puso Dios. Los Albañiles serían los Apóstoles. Terminado su Trabajo, construida la Casa, esta quedaría expuesta a la Necesidad de la Demostración de la Divinidad de la Roca sobre la que fue construida. Si ese Fundamento fue humano, el Edificio del Nuevo Templo se vendría abajo. En caso contrario, si al final de los terremotos y diluvios que caerían sobre sus Muros esa Casa seguía en pie la Divinidad de su Fundador quedaría manifiesta delante de la Plenitud de las Naciones en la Indestructibilidad de la Iglesia.

 Sobra contar las Victorias de la Iglesia Católica Europea contra el Imperio Romano, contra los brotes anticristianos internos, contra las Invasiones de los Bárbaros, contra los imperios islámicos. Desde Nerón a Constantino, desde Constantino a Atila, desde Atila a Mahoma, desde Mahoma a Lutero, desde Lutero a Lenin, la Muerte no ha cesado de lanzar sus hordas contra la Iglesia Católica: el Edificio fundado por el Hijo de Dios.

Su Invencibilidad fue de todas formas sellada en el 1571 en la Batalla de Lepanto. En esa Batalla la Indestructibilidad de aquella Iglesia Fundada por Jesucristo y edificada por los Apóstoles, universalmente conocida como Iglesia Católica Apostólica Romana para los de fuera, Esposa del Señor Jesús para los de dentro, quedó plenamente demostrada a los ojos de la Historia. Obviamente la Muerte hace lo que le es natural, y nadie podía esperar que el Apocalipsis no tuviese lugar y dejase de celebrar su orgía de destrucción en el campo de las guerras mundiales del Siglo XX.

Pero a pesar de las grandes batallas ganadas por el imperio católico español contra el ataque masivo desde dentro y desde fuera por el Príncipe del Infierno dirigido contra la Creación de Dios y su Hijo en la Tierra, la ceguera intelectual de los hombres permaneció. Atrapados en las tinieblas de la ignorancia que arrastró a romanos y judíos a levantarse contra Cristo, las fuerzas ciegas de los siglos siguieron soñando con destruir la Casa cuyos Muros ya habían demostrado su Indestructibilidad durante diecisiete largos siglos.

Ateísmo Científico, Materialismo Dialéctico, Comunismo, Socialismo del Siglo XXI, también estas fuerzas brutas nacieron en la creencia de poder realizar lo que fuerzas infinitamente superiores no pudieron.

Meas culpas aceptadas. Aunque claro, al bruto lo que le es natural es la brutalidad.

En descargo del Protestantismo, seamos misericordiosos con los ignorantes, se puede decir que no habiendo podido ver con los ojos de su cara estas últimas Victorias Modernas, pues nadie puede ver el Futuro, el hecho de venir los Lutero, Calvino, Enrique VIII y aquella Asamblea de Divinos a sumarse a las fuerzas de los elementos contra la Casa de Aquel Sabio que puso la Primera Piedra, fue un acto instintivo propio de animales irracionales. Y quiera Dios tener en cuenta esta defensa. Aquí, a mí personalmente, como hijo de Dios a quien su Padre le ha dado hacer un trabajo, lo que me corresponde es reducir a polvo el saco de mentiras que, bajo la apariencia de santidad, venía cargado de la Cizaña Maligna de la División de las iglesias contra la que el Señor previno a todos sus Siervos cuando les dijo:

“El reino de los cielos es semejante a uno que sembró en su campo semilla buena. Pero, mientras su gente dormía, vino el enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue. Cuando creció la hierba y dio fruto, entonces apareció la cizaña. Acercándose los criados al amo, le dijeron: Señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene, pues, que haya cizaña? Y él les contestó: Eso es obra de un enemigo. Dijéronle: ¿Quieres que vayamos y la arranquemos? Y él les dijo: No, no sea que, al querer arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo. Dejad que ambos crezcan hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Tomad primero la cizaña y atadla en haces para quemarla, y el trigo recogedlo para encerrarlo en el granero”.

Pues bueno. El Señor se fue. Su Siembra dio fruto, mucho, y muy bueno. Y los Obispos se echaron a dormir. El Diablo fue liberado, vino y sembró su Cizaña. Miguel Celulario fue el peón que se hizo reina en la partida entre Bizancio y Roma. Pero la Gran Partida, la batalla que partiría en dos la Europa Cristiana y le abriría las puertas a las guerras mundiales, estaba por ser jugada.

En el terreno de los siglos y volando hasta poner los pies en el terreno del siglo XVII, a estas alturas de la Confesión de Westminster, año 1646, la Invencibilidad de la Europa Católica ya manifiesta y asentada definitivamente y para siempre en la Batalla de Lepanto, la Rebelión Protestante contra la Pornocracia del Vaticano del Siglo XVI hubiera debido comenzar a plantearse seriamente su posición anticristiana. Pero no fue así. El Hundimiento de la Armada Invencible en el 1588 en las aguas del Canal de la Mancha cegó la Razón del Reino Unido, y confundiendo unos Barquitos de madera con el Ejército de Dios en la Tierra creyó el Inglés que podría hacer lo que no pudo ni el Romano, ni el Bárbaro ni el Musulmán, nada más ni nada menos que echar abajo la Casa que los Apóstoles edificaron sobre la Piedra que Dios puso como Fundamento, el propio Jesucristo. De esta forma la Reforma Anglicana se convirtió en uno de esos elementos naturales ciegos sobre los que el Hijo de Dios habló en su discurso sobre la Sabiduría Verdadera.

A esta distancia del Tiempo, a cuatro siglos de distancia de la Gran rebelión de la Europa Anglo-Sajona y Nórdica contra la Unidad Universal del Cristianismo en la Corona del Rey, Dios Hijo Jesucristo, la Demostración de la Sabiduría del Fundador de la Iglesia Católica Europea la vemos glorificada tanto más cuanto que habiéndosele dado a aquel Reino Unido el Imperio Británico, Copia Moderna del Antiguo Imperio Romano, para destruir de una vez por toda y para siempre lo que su Original no pudo, misteriosamente aquella Iglesia Católica, supuestamente hija del Infierno, la Ramera del Diablo acorde a la imaginación de sus enemigos protestantes, sigue en pie, sus Muros están más fuertes que nunca, y se preparan para hacerse aún más fuerte.

Como dije antes, el Señor se fue. La Cosecha fue mucha, y muy abundante. El Diablo sembró su Cizaña Fratricida. Y Hoy ha llegado el tiempo que había de llegar. El Tiempo de recoger el Grano en los Graneros, reunir la Cizaña, y atarla en haces para quemarla.

Esto es Obra de Dios y los Segadores cumplen su trabajo.

 

PRÓLOGO

 

Cuando esta Confesión Asamblearia de “Divinos” (la Tentación regresó de la tumba: “Seréis dioses, conocedores del bien y del mal”) encontró su página en la Historia, al abrir el libro y disponernos a leer su contenido lo primero que observamos es que el historiador oficial no nos descubre las circunstancias trágicas que el país del Confesor atravesaba. Silencio que pudiera dar lugar a una interpretación errónea sobre la naturaleza del ataque frontal y directo que emprendo desde esta primera línea de batalla.

En los días durante los cuales se oyó esta trompeta de guerra total contra la Iglesia Católica en las Islas Británicas, a este lado del Canal las Confesiones madres de esta Confesión Inglesa Final arrastraron a la Milenaria Comunidad Cristiana Europea a una Guerra Fratricida que duró Treinta Años, del 1618 al 1648,  que devoró en nombre de sus reyes, cabezas de las iglesias nacionales, es decir, en nombre de las Teocracias del Norte, la apetitosa cifra de unos Cuatro Millones y medio de vidas humanas, según cómputos oficiales.

Todos sabemos, y lo sabemos porque la Historia Universal nos lo ha enseñado, y lo hemos aprendido por el viejo método de “la letra con sangre entra”, en este caso la de nuestros padres derramada por los campos de Europa, que cuando las instituciones oficiales dicen 10 se le debe sumar 5.

La Realidad es siempre enemiga del Poder. Ha sido así desde hace Milenios.

Evidentemente aquellos que tienen por costumbre ducharse porque el sudor ajeno mancha la delicada piel que cubre sus maldades, cuando el Estado los llaman no tienen ningún reparo en alzarse para condenar a quienes defienden los Hechos y denuncian la Buena Voluntad desde la que el Poder pretende, con su Mentira y su Falsedad, mantener el río de sangre bajo control, de manera que no nazca esa gota que derrama el vaso.

Cuando los datos oficiales nos hablan de 4 millones y medio de caídos en combate durante la Guerra de los 30 años, a la salud de la Reforma de los padres de Hitler y de las Teocracias Europeas, nosotros debemos ser muy prudentes. Los dioses coronados, del barro nacidos, son mentirosos por costumbre. Y sin embargo a pesar de ser dioses sangran como cualquier mortal, como se vio en el caso del rey Carlos I de Inglaterra, a quien Cromwell le ayudó a separar la cabeza del cuello “por Decreto del Dios que desde la Eternidad había ya preestablecido, como preestableció desde antes de la Eternidad que Adán cayese” que la cabeza de Carlos I rodase por los suelos. Y así reestablecida mediante la sangre la Gloria del Todopoderoso “Dios Oculto” de quien Lutero y Calvino fueron su Moisés y Aarón, Cromwell deviniera una especie de Nuevo Josué.

Afirmando los historiadores oficiales ser 4 millones y medio los caídos durante la Guerra de los 30 años nosotros hemos de sumarle un plus.

Pues que “por las obras nos conocemos” no es tertulia para matar el tiempo afirmar que los millones de viudas, huérfanos y mutilados sacrificados por los Nuevos Apóstoles en el altar de la Reforma Protestante a la Gloria del “Dios Oculto de Lutero”, fueron a los ojos de aquellos Divinos Caínes incienso sagrado de grato olor a las fosas nasales de ese “Dios Oculto” cuyo Dogma y Primer Artículo de Fe fue el Odio contra el Mundo Católico Europeo.

No sabemos, o debemos interpretarlo juzgando de las consecuencias, qué efecto le causó en las narices al Dios del quien Cristo dijera que es Amor, el tufo de esos millones de muertos y sus correspondientes viudas, huérfanos, mutilados ... Deduciendo de la lectura sobre la Predestinación de esta Declaración de Guerra contra el Dios Amor de Cristo, la nube de incienso puro que sudaron los santos cuerpos de los soldados protestantes debió embriagar de Egolatría y Orgullo la Omnipotencia Divina de ese “Dios Oculto Protestante”.

Según sus Nuevos Elegidos, al término de la Guerra de los 30 Años bien podía ese decir ese Dios Oculto de sí mismo: “En verdad en verdad mi Poder es Infinito”.

Curioso, muy curioso que quien ha creado un Cosmos poblado por galaxias sin número deba convencerse de su Poder Infinito gozándola viendo cómo bestias humanas se devoran entre ellas.

Y a pesar de ser el motor, acorde a la Confesión Protestante, de las epidemias y hambrunas que masacraron la población de Europa en nombre de sus divinos reyes declarados en guerra perpetua contra el fenómeno, al parecer nunca antes visto antes, de la existencia de la Iglesia Católica en Alemania, Suiza, Austria, Francia Suecia, Noruega, Dinamarca, Polonia, Rusia, España, Portugal, Hungría, Checoslovaquia, etcétera, es aún más curioso ver el fracaso de ese mismo “Dios Oculto” a la hora de la Destrucción Total y Absoluta de la Iglesia Católica Romana y Apostólica de la faz del mundo. Fenómeno increíble tanto más extraño cuanto que si se perdía un puñado de naciones fratricidas para el Viejo Mundo se ganaba al otro lado del océano un Nuevo Mundo entero para su Reino.

¡Qué locura, cuanta demencia! ¡Creer que Dios era glorificado ordenando y alimentando aquellas epidemias y hambres que diezmaron la población europea a la salud de la Gran Rebelión de la Reforma!

Pero de acuerdo a la Asamblea de Divinos autora de esta Confesión: Dios había predestinado que así fuese. Y ay de aquel que se atreviera a poner en duda la Infalibilidad y Omnipotencia de la Omnisciente Sabiduría de los Divinos de Westminster.

Independientemente de la lectura de este Refutación de los principios de estos Artículos Anticristianos, impuestos no por la Ley del Amor sino por la Ley del Terror, intelectualmente analizados desde el “Espíritu del Dios Amor” que estableció la Transfiguración de la bestia humana en un hijo de Dios a Imagen y Semejanza de su Hijo, la declaración Presbiteriana de ser Dios, Padre de Jesucristo, el Autor Intelectual de la Caída del Primer Hombre y sus Consecuencias universales, fue, y sigue siendo, una Defensa Miserable del Diablo.

Dos fenómenos alucinan, entonces, al verdadero historiador. El primero que hubiese y haya vida después del Siglo XVI para el Mundo Católico Latino. El segundo que aquella Reforma Anticatólica y la Revolución de la Burguesía Europea entrase en la Historia sin conexión de ninguna clase.

Es pues natural que en cuanto hijo de Dios mi Respuesta a esta hija de las Confesiones anteriores, tanto Isabelina como Luterana y Calvinista, venga envuelta en el Celo por la Casa de mi Dios. Y aun he de decir que si las primeras confesiones llevaron la esperanza de dar un buen fruto, fruto pacífico y vivificador, una vez gustado su fruto de muerte y desolación, servido a todas las naciones europeas a la salud de Lutero, Calvino y Enrique VIII, el Autor Asambleario de esta nueva Confesión en lugar de dedicarse a cortar cabezas de obispos y de todos quienes se opusieron a su política divina hubiera debido cortarse las manos, conociendo ya por los frutos en vivo que Europa estaba gustando, los frutos que daría su vid.

Sí, claro que sí, estoy hablando de Oliver Cromwell.

Las primeras confesiones anglicanas financiadas por la espada del terror de los Tudores dieron su fruto sangriento apenas nacidas. Muerta aquella Reina Virgen que llevó un nombre igual al de la Reina Católica, los tres reinos de la Isla abrieron la veda de la caza del hombre. Aprovechando el momento, aquel dios al que le sobraba Jesucristo hundió a los reinos de Escocia, Inglaterra e Irlanda en una guerra fratricida que ganada por el nuevo profeta, estilo Mahoma que se dio Inglaterra, descargó la peor parte, como no podía ser de otra forma, contra la Irlanda Católica, cuyo Genocidio está recogido en los libros de la Historia y no creo necesario mover estas líneas de esta zona a aquel océano de sangre bajo cuyas aguas asesinas el Héroe Protector inundó Irlanda por aquellas fechas.

Tenemos, pues, que aunque esta Confesión no fue sellada por la corona británica, su Texto no es otra cosa que una refundición de los 39 Artículos fundadores de la Religión Anglicana. Parece ser que no era -decir no era es un mucho decir, pues no lo fue - del Interés de las Islas que el Continente se entregase a la paz.

En aquel año del 1647 se firmaba en Europa la Tregua de Ulm, preludio del fin de la Guerra de los Treinta Años. Hubiera debido la inteligencia británica haber sacado lección de los Acontecimientos y habiendo probado el Fruto del Árbol de la ciencia del bien y del mal haber hecho algo más que echarle leña al fuego. No entraba en la intención de la Revolución Puritana la esperanza de que se acabase aquella maldita guerra. El Reino Unido no estaba dispuesto a firmar la Paz con Europa. La Unidad Británica se construiría sobre el Odio a las Naciones Continentales, las Teocracias Escandinavas exceptuando.

Inglaterra había participado en la Primera Guerra Mundial Europea, verdadero Nombre de la Guerra de los 30 Años, basando su política pro-imperial en mantener al Continente abrasado en la guerra fratricida. En este Nuevo Orden Mundial Europeo la Revolución Cromweliana no dudó en reinstalarse en la Declaración de Guerra Anticatólica que Isabel I firmara.

Desgraciadamente para Cromwell y su Religión de Elegidos, bendecidos por el” Dios Oculto” de Lutero para exterminar de la faz de las Islas el recuerdo de la existencia del Reino Unido Católico, los hijos de las Confesiones del Continente a la altura de este año 1647 no tenían ya más fuerzas para mantener la orgía fratricida. Unos y otros se habían saciados de carne humana, se habían emborrachado hasta la locura bebiendo sangre hermana.

Aunque apoyados por el Calvinismo Anglicano, maravillados ante el fenómeno de la indestructibilidad del Catolicismo, en el interludio entre el 47 y el 48 los ejércitos protestantes bajaron las armas y se firmó la Paz de Westfalia.

En conjunto, la propaganda anticatólica protestante se fundó sobre la ignorancia brutal de los pueblos y la maldad de sus aristócratas. Que la Iglesia Católica tuviese 1.600 años; que las persecuciones que la Iglesia Católica vivió durante el Imperio Romano, bajo el Arrianismo de los Bárbaros, bajo el Imperio del Islam Mahometano, tuviesen realidad histórica o no lo tuviesen no era un Hecho Final que probase su Indestructibilidad. Ellos tenían que poner a Prueba la Sabiduría del Hijo de Dios.

La ignorancia de los pueblos anglosajones era tal que se tragaban un elefante con corona y se ahogaban con un mosquito vestido de monje. Porque acorde a sus gloriosas universidades y a sus sabios divinos la existencia de la Iglesia Católica desde la Edad Apostólica era una gran mentira papista. Sí, todo fue una mentira papista. No existieron persecuciones contra los Católicos Romanos sino aisladamente. La Iglesia Católica Romana no luchó nunca contra y jamás venció al Primer Anticristo, todo fue una invención del papismo. ¿La prueba? ¡El Anticristianismo seguía vivo!

Señoras y señores, Cuatro Millones y Medio de muertos oficiales en combate a la salud de Lutero, Calvino y su Majestad Anticristiana Británica ...  plus los correspondientes millones de viudas, unas alegres, otras lloronas ...  plus las legiones de huérfanos arrojados a las hogueras donde sus cuerpos serían incinerados víctimas del hambre y las epidemias … plus los cientos y cientos de miles de cojos, mancos, ciegos, etcétera que aquellos 30 Años de Guerra fratricida dejaron sobre el terreno :

ladies and gentlemen, aquellos millones de desgraciadas víctimas del Anticristianismo durante la Gran Rebelión contra la Europa Católica no sirvieron para nada sino para iluminar a los pueblos de aquella Reforma gloriosa de la necesidad de aliarse con el Diablo y sumarse a las fuerzas del Infierno para restaurar el Paraíso en la Tierra. Una vez destruida España e Italia, Francia, Polonia y Portugal, todas las naciones hijas de la Reforma serían felices y comerían perdices. Tal vez los Alemanes, Suizos, Franceses, y Holandeses de a pie no se comieran las perdices. Es plato de reyes. Pero serían felices. Así que el Odio no debía cesar. El Fuego del Odio a la Europa Católica debería permanecer hasta que el incendio decidiese el futuro de todos en el campo de Gog y Magog, el Día de las Guerras Mundiales.

La Guerra tiene esa virtud maligna de acabar quitándoles las cataratas de los ojos a los necios que les entregan sus vidas a gente malvada y perversa cuya meta en este mundo es realizar el sueño de Satanás, “ya que no puedes ser Dios al menos vive por un día como un dios”. Trampa homicida en la que una Criatura en su Infancia Ontológica se metió de cabeza.

¿Por qué querer ser un dios por un día cuando se puede ser un hijo de Dios y participar de su gloria por la Eternidad?

Respuesta que hubiese salvado al Género Humano de vivir sobre el Cementerio de sus padres. Pero que dada la Infancia del Ser Humano no tuvo parte en el Acontecimiento de la Caída.

Volviendo a la Refutación, esta Confesión de Westminster, contrariamente a su nombre, no fue firmada por el entonces rey de Inglaterra Carlos I. El título recoge la firma de su Hada Madrina, la Confesora de los 39 Artículos fundadores de la Religión Anglicana. Perfeccionándolos, como no era menos de esperar de quienes se creían “divinos”, y haber sido por Dios elegidos para masacrar a fuego y espada el revival católico en la Isla que por la gracia de la reina Francesa comenzó a campear alegre, atreviéndose incluso, ¡vade retro Satanás!, a discutir la naturaleza divina del Calvinismo Puritano del Nuevo Orden Mundial Cromwelliano.

Este es el Confesor que a punta de espada, bajo la ley del Terror, siguiendo el ejemplo de su Hada Madrina Isabel I, firmó y selló estos puntos sobre los que pondré las íes, y luego que cada cual haga con ellos lo que mejor entienda convenirle.

Que la Iglesia es el Reino, la Casa y la Ciudad de Dios entre los hombres no es necesario demostrarlo. Los San Agustín, San Isidoro, San Ambrosio, Santo Tomás ... ya dejaron esta Realidad edificada en sus Discursos.

Que la Iglesia edificada sobre la Roca Divina es indestructible ya ha quedado demostrado tras dos mil años de lucha por su destrucción. Ni Romanos ni Judíos, ni Bárbaros ni Musulmanes, ni Ateos ni Comunistas. Nadie ha podido echar abajo lo que el Hijo de Dios construyó.

Únicamente Dios puede destruir lo que Dios creó. Como al principio usó el Diablo la Ley para mediante su Transgresión causar la Caída del Hombre, así al Final buscó la Destrucción de la Obra del Hijo de Dios arrastrando a las iglesias a la Desobediencia al Mandato de Unidad sobre el que se edificó el Cristianismo. Es evidente que Dios quiso mediante hechos actuales revivir acontecimientos pasados, a fin de que la Verdad se estableciese entre los hombres no en el discurso que procede de infinitas palabras sino del que tiene su raíz en la sangre de la Historia.

Los capítulos históricos en la base de la Rebelión Anglicana son conocidos de todos, el acceso a su lectura está hoy abierto. Hasta hace poco la Reforma Anglicana ha mantenido su yihad letal contra el Catolicismo, del todo copiando las medidas del Islam radical contra el Cristianismo, si bien ceñidas al mundo de los Católicos.

Nadie ignora las causas en las que se justificaron los movimientos reformistas protestantes. La corrupción del papado de los siglos XV y mitad del XVI no fueron novedosas, pero sí espantosas. Y aun así, todas las iglesias hubieran debido seguir el Ejemplo del Señor Jesucristo, quien teniendo en su Palabra toda Omnipotencia, ante la Negación consumada de Pedro no se atrevió, ni quiso ni se le ocurrió quitarle la Jefatura de los Apóstoles a quien Dios Padre se la concedió.

Ciertamente la Sabiduría de quien se hizo hombre para devenir el Campeón de Dios en el Duelo entre el hijo de Eva y el hijo de la Muerte distaba tanto de los Reformadores cuanto dista el Cielo de la Tierra. La ignorancia de los Reformadores sobre las cosas de Dios fue absoluta, y de aquí que el Diablo sembrase la Cizaña de la División entre las iglesias y sus naciones, sellando con la sangre de la Guerra de los 30 Años el odio que las mantendría alejadas las unas de las otras.

Si Martín Lutero hubiese conocido a Dios Padre antes se hubiese cortado las manos que escribir una sola línea de aquellas famosas 95 Tesis con las que el Diablo comenzó a llevar a las naciones cristianas a aquella Guerra de 30 Años con cuya sangre se sellaría el Pacto de Odio entre unas y otras; odio preservado por las iglesias nacidas de la Rebelión Protestante con el mismo celo que los sacerdotes guardan el cuerpo sagrado de Cristo en sus altares mayores; odio que le sirvió al Diablo de argamasa para afirmar el Muro de la División entre Norte y Sur, entre Protestantes y Católicos.

Elevando este Viaje a las alturas del Trono de Dios, diré y digo que Dios le dio a conocer a su Hijo Su Decisión de liberar al Diablo en el Año Mil con el objeto de Revivir la Caída del Pasado, de un sitio; y acelerar los acontecimientos, del otro, de manera que se acortasen los siglos de expectación que aún había de vivir la Creación hasta el Nacimiento de la Generación de hijos de Dios que habría de Heredar de su Padre el Espíritu de Inteligencia.

Esta Decisión de Dios Padre de Liberación del Diablo tiene sus Raíces en la misma tierra en que la Necesidad de la Muerte de Cristo, hijo de David, hijo de Eva, levantó Cuerpo.

Pues que Dios me ha dado el Poder de responder a las Tesis y declaraciones que unos y otros se dieron, supuestamente, en su Nombre, desde su Espíritu, siendo la estrella que me guía la Unificación de todas las iglesias, en Amor a la Voluntad de mi Creador, a quien le debo la vida, y movido por su Amor a todos los pastores y siervos de su Hijo, entraré en la cuestión intelectual subyacente en tales líneas, trayendo a luz sus errores desde el espíritu de la Verdad, no como quien busca condenar, sino desde el espíritu de quien sabiendo que todos fueron objetos de engaño, como lo fuera Adán en su día, a fin de que no habiendo sido condenados a priori en razón de la Necesidad de dicha Liberación, todos los cristianos se levanten de las tinieblas en las que fueron encerrados y en Obediencia a la Voluntad Divina derriben el Muro de las divisiones y vuelvan a formar un Cuerpo Universal Unido en un mismo Espíritu, cuya Cabeza es el Hijo de Dios, una sola Casa, cuyo Rey y Señor es Jesucristo, y de cuya Ciudad todos somos Ciudadanos, con los mismos Derechos y Deberes.

Así pues, comenzamos.

PRIMERA PARTE

EL ARGUMENTO DEL DIABLO

 

C.W.= Confesión de Westminster

C.R.Y&S.=Cristo Raúl de Yavé y Sión

I

C.W.- Aunque la luz de la naturaleza, las obras de la creación y providencia manifiestan la bondad, la sabiduría y el poder de Dios de tal manera que los seres humanos no tienen excusa delante de Dios...

 

C.R.Y&S.- ¿No tienen? Sí tienen excusa los seres humanos delante de Dios; pues si no la tuvieran no hubiese tenido sentido la Justicia por la Fe ni la Justificación de los pecados por la Gracia. Fue porque Dios excusó la ignorancia de nuestros padres en la Caída de Adán que levantó Dios la Cruz de la Redención, en la que todos quedaron justificados de su ignorancia y de su incredulidad en la existencia de un Dios Creador, Señor del Infinito y de la Eternidad, Padre de un Hijo de su misma Naturaleza, Increado, no creado, Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero.

Afirmar que los hombres “no tienen excusa” es negarle a la Sangre del Cordero Divino Virtud y Sabiduría, y reducir la Redención por la Sangre de Cristo Jesús a un acto de aburrimiento innecesario acometido por Dios con el solo fin de atormentar a sus hijos, echándoselos a los leones por comida, y a los Romanos para diversión en sus macabros espectáculos sangrientos.

De no haber tenido excusas los hombres para ser justificados por Dios ¿por qué iba a justificar Dios a los hombres? ¿Para matar el tiempo?

En absoluto, pues todo hombre fue condenado por el pecado de un solo hombre y de aquí que un solo hombre cargase con la culpa de todos los hombres, a fin de que en su Justicia todos los hombres fuesen excusados de sus crímenes y se reconciliasen con Dios, su Creador, en la Gracia de quienes han sido liberados del Poder de la Ignorancia y de la esclavitud a la Muerte, a la que todos los hombres fueron entregados como esclavos por efecto de la Transgresión de un solo hombre, aquel Adán, padre de Set, padre de Noé, padre de Abraham, padre de Israel, padre de David, padre de Jesús, hijo de María, hija de Eva, mujer de Adán, rey, cuya corona bajó del Cielo y por cuya Transgresión fue abandonado el Género Humano a la Ignorancia y a la Muerte.

En fin, esta es la Doctrina del Espíritu Santo Apostólico. Basta abrir el Libro de Dios para ponerse al corriente. Y leer su Contenido con los propios ojos, no con los de esos lobos que ocultos tras una piel de oveja anulan la inteligencia del hombre para apoderarse de sus cerebros u convertirlos en un repetidos de sus pensamientos maligno, pues todo lo que es manipulación de la Libertad del Ser, no imp0rta si procede de una mente religiosa, científica o política, viene del Mal. LA Historia Universal en su sabiduría demuestra y enseña que toda Ideología es un Delito contra la Libertad de Pensamiento.

Esto de un sitio. Y del otro, la Sabiduría nos enseña que el fenómeno ideológico no se encierra en un gueto exclusivamente civil, sino que se extiende para abarcar en su campo de concentración la cuestión religiosa.

Así pues, regresando de la mano de la Sabiduría al objeto de esta respuesta: ¿Qué Justicia sería la de Dios si condenando a todo un mundo por la Desobediencia de un sólo hombre no justificase los delitos de todos los hombres cometidos por efecto de la maldición que les tocó vivir por el Crimen de un único Delincuente?

Pero si hubo Redención hubo Justificación, y si hubo Justificación los hombres tenían que ser excusados. Necesidad que el Hijo de Dios recogió en sus manos y ofreciéndose como Cordero de Dios, según la Ley de Moisés sobre los pecados cometidos en Ignorancia, derramando su Sangre excusó a todos los hombres, limpiándolos de sus delitos y reconciliándolos con Dios.

Error terrible de Principio por tanto el de esta afirmación westminsteriana. Porque según sabemos Hoy después de la Manifestación del Hijo de Dios, ni la Creación ni la Naturaleza fueron ni son suficientes para dar a conocer esta Paternidad Divina sobre un Hijo de sus propias Entrañas Increadas. Es únicamente mediante la Revelación Divina que el Hombre alcanza este Conocimiento. Y pues que Dios quiso edificar este Conocimiento en Hechos, nos dio la Visión de ese Hijo en Carne y Hueso a fin de que teniéndolo entre nosotros mediante sus Obras, Obras de Dios, los hombres quedásemos establecidos sobre esta Realidad Divina.

II

C.W.- ... sin embargo, éstas no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación ...

 

C.R.Y&S.- Negando lo anterior el Confesor afirma lo contrario. Herramienta retórica muy práctica si se quiere lavar el cerebro de un ignorante. Si primero dice el Confesor que “son suficientes las obras naturales divinas”, ahora dice que son incompetentes para delinear el Camino de la Salvación. De donde se ve las tinieblas de la que parte su Confesión, y las tinieblas que por la espada extiende sobre todos los que estaban sometidos a su terror.

Nosotros, curiosos por naturaleza, amadores de la Sabiduría por sobrenaturaleza, por el espíritu de inteligencia conducidos de un campo al otro del conocimiento, sabemos y porque sabemos podemos decirlo, que la existencia de un Dios Todopoderoso ha sido sentida y vivida por todos los pueblos del Género Humano desde el principio de los tiempos. A esto lo llamamos Historia de las Religiones e Historia Comparada de las Mitologías. Desde este conocimiento universal, sabemos que no hay pueblo, por muy atrasado que viva o haya vivido en el terreno de la Civilización que no haya adorado a un dios todopoderoso, y no haya vivido bajo una religión extraída de la experiencia de los sentidos racionales humanos. Pues Dios articula su creación de manera que por los sentidos se despierte la Inteligencia de su Creación a Su existencia.

Desde que el ser humano tiene uso de razón, desde la Polinesia hasta las heladas tierras del Norte del Canadá, desde las estepas del Asia Lejana hasta los desiertos de África del Norte, todos los pueblos del género humano comenzaron su andadura en la civilización de la mano de Dios. Negar este hecho es negar la existencia de la civilización. Sin embargo, contrariamente a lo que confesó  la mano que sostuvo la espada del terror en el Reino Unido, este sentido racional no es suficiente para penetrar en la Vida Divina y conocer a Dios más allá de sus Atributos. No lo fue, ni lo es. La Creación habla de su Creador, pero del Dios en ese Creador sólo Dios puede hablar. Tanto es así que aun los Judíos conociendo a Dios desconocieron la existencia de este Hijo Todopoderoso, “no creado, engendrado de la misma Naturaleza Increada de Dios, de quien el propio YAVÉ DIOS dice: “TÚ, DIOS, HIJO MÍO”.

Efectivamente, si la Creación se bastase sola para descubrirle a la razón natural la existencia de este Hijo Todopoderoso, quien con su Poderosa Palabra creó la Luz y la separó de las Tinieblas, ningún hombre sería sujeto de justificación y excusa, es decir, de Redención. Pero puesto que todos los hombres, incluyendo a los hijos de Abraham, fueron apartados de esta Revelación por la Transgresión de Adán, todos los hombres tuvieron Necesidad de ser excusados, justificados y redimidos por los crímenes cometidos en su Ignorancia desde los días de su nacimiento hasta el Bautismo. De donde se ve que el Confesor no sabía de lo que estaba hablando, ni habló bajo Inspiración Divina, pues Dios no puede engañar a nadie, ni promover error en nadie. Él es la Verdad, la Mentira no tiene en El parte. Él es la Sabiduría, la Ignorancia no tiene parte en su Mente.

El arte engañoso es el de este Confesor al hablar de Dios y hacer olvidar al lector que hablar de Dios olvidando hablar de su Hijo es cometer delito contra Dios.

III

CW.- ... Por lo tanto, agradó al Señor, en diferentes épocas y de diversas maneras, revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su iglesia...

 

C.R.Y&S.- ¿Qué iglesia? ¿Pero la Iglesia existió antes de Jesucristo? ¿En qué libro se declaró YAVÉ DIOS Cabeza de la Religión Judía a la manera que Jesús lo hizo respecto a la Religión de Cristo?

Repitamos la Doctrina de la Sabiduría:

“La Iglesia es el Cuerpo de Cristo;

Jesús es la Cabeza de la Iglesia:

Jesús es el Cristo de Dios.

Jesús es Dios Hijo Unigénito,

desde su Resurrección : JESUCRISTO”.

Así está escrito. Y está escrito con la tinta de la sangre del Pueblo del Cordero de Dios que le siguió al Martirio. Si la Religión Judía hubiese sido una Iglesia entonces Dios en Persona hubiese sido su Cabeza y en consecuencia la Destrucción del Templo de Jerusalén hubiese sido imposible de acometer, y el acto de su destrucción hubiese sido una Rebelión Satánica de parte del Hijo de Dios contra su Padre. Acusación, en definitiva que fue lanzada contra Jesús por parte del Templo de Jerusalén.

Entrando ahora en el terreno de la Sabiduría de la Salvación: La Religión Judía fue fundada sobre un Pacto entre Dios y los hijos de Israel por el que mientras los hijos de Abraham se mantuviesen en la Ley de Moisés, por esa vivirían; pero ese Pacto quedaría roto en el momento en que la parte humana hiciese de la Ley un escándalo para Dios. Escándalo que se consumó en los días de Herodes bajo el Imperio de Roma.

La Iglesia, por el contrario, fue fundada sobre una Alianza Eterna entre Jesús, el hijo del Hombre, y Dios, Creador del Hombre, en razón de la cual Dios no romperá jamás su Alianza con Cristo, Cabeza de la Iglesia, su Esposo y Padre de su hijo.

En nombre de Dios firmó esta Alianza su Hijo Jesús: Unigénito en razón de su Naturaleza “no creada”, Primogénito en razón del Amor del Creador por su Creación, sobre la que no sólo extiende Dios su Reino sino también su Paternidad.

En nombre del hombre firmó Cristo, el hijo de David, hijo de Adán.

La Alianza se selló por la parte de Dios en la Sangre de su Hijo; por la parte humana en la sangre de los hijos de Abraham quienes uniéndose a Cristo derramaron la suya en Signo Sempiterno de Fidelidad.

¿De qué Iglesia, pues, estaba hablando el Confesor? ¿Acaso los sacerdotes cristianos son profetas? ¿Es que los pastores cristianos resucitan muertos, y separan aguas de ríos y mares?


Llamar a la religión fundada sobre la ley de Moisés “Iglesia” es acusar a Jesús, Fundador de la Iglesia de Cristo, de Rebelión abierta contra la Iglesia de Dios, y admitir por bueno el juicio contra Él por los Judíos cuando le acusaron de ser “un hijo de Satanás”. Es decir, lo que Satanás buscó al engañar a Eva, dividir a Dios y a su Hijo, es lo que hacía Jesús, desde esta óptica del Confesor, al echar abajo el Templo de Jerusalén y levantar un Templo Nuevo sobre Nuevos Fundamentos.

Eso suponiendo que la religión judía hubiese sido fundada sobre los fundamentos de la Iglesia Católica.

Pero no lo fue. Y como no lo fue, se entiende que el Confesor desprecie a la Iglesia fundada por Jesús y se dé a fundar una nueva acorde a sus propios pensamientos de lo que debe ser una Iglesia, que según su visión no tiene en absoluto que ver con Dios como Cabeza del Cuerpo de los Siervos y Pastores del Señor Jesús, de cuya Divinidad se alimentan y en virtud de la cual el Templo de Cristo, aunque se corrompe, como dijo San Pedro, es indestructible en virtud de quien es su Cabeza y la Fuente de su Existencia. Tal cual se ha demostrado durante los pasados Milenios.

En definitiva el Templo de Cristo fue fundado sobre una Alianza sempiterna; el de Jerusalén en cambio lo fue sobre un Pacto, condicionado a la obediencia de los hijos de Israel, que le dejaba a Dios las manos libres para dar por liquidado dicho Pacto en cuanto la Infidelidad derramase el vaso de Su paciencia. Como así fue. Y fue así, porque Dios nunca se estableció como Cabeza de los sacerdotes del Templo de Jerusalén: en cambio la Iglesia nació cuando Dios, en la persona de su Hijo, se declaró la Cabeza de los Sacerdotes del Templo Católico. Así pues, el Confesor firmante habló falazmente de Dios y de la Iglesia. Veamos que tiene que decir aun sobre este particular.

IV

C.W.- ... Luego para la mejor preservación y propagación de la verdad, y para el establecimiento y consuelo más seguros de la iglesia contra la corrupción de la carne, la malicia de Satanás y del mundo, le agradó también poner por escrito dicha revelación, en forma completa…

 

C.R.Y&S.- Es evidente de la lectura de este párrafo que el Confesor no conocía a Dios según Dios se conoce a Sí Mismo, pues si hubiera tenido el Conocimiento Verdadero del Hijo de Dios no hubiese confundido nunca “el agrado” con ¡la NECESIDAD!, que es el núcleo desde el que, consumada la Caída, Dios genera todos los procesos históricos con miras a la Revolución Biohistórica que anunció al decir “He aquí que hago unos Nuevos Cielos y una Tierra Nueva”.

La Caída del Hombre fue un Acontecimiento de alcance cósmico de tales dimensiones que Dios se replanteó los fundamentos de su Creación y se dispuso a Reconfigurar toda la estructura de Su relación con Sus Criaturas. La Caída fue una Declaración de Guerra de una parte de la Creación contra su Creador.

Ergo: La Cruz no fue un Teatro. Fue el resultado de un Duelo a muerte entre dos formas de ver la Creación. Satanás defendió a Muerte la evolución del Reino de los hijos de Dios hacia un Olimpo de dioses instalados más allá del bien y del mal. Dios se negó a dar su bendición a semejante locura.

Dios se negó entonces, se niega HOY y Niega por la Eternidad a bendecir semejante  acto de destrucción de su  Creación.

 Pero, siempre siguiendo el hilo de razonamiento del Maligno: ¿Qué tenía que decir su Hijo Amado? ¿En qué bando se situaría el Rey de reyes y Señor de señores del Imperio de Dios, su Padre? ¿Sucumbiría el hijo de Dios a la tentación de la Guerra, “ésa Fruta Prohibida”?

Dios, según ya sabemos, y lo sabemos porque la Iglesia Católica ha defendido la Doctrina de la Sabiduría durante dos mil años;  Dios no dudó nunca de la Respuesta del Hijo nacido de sus entrañas increadas; y de aquí que anunciase en sus Profetas desde el Principio el Final en lo que concierne a la Encarnación, Crucifixión y Resurrección de aquel que había de ser el Héroe del Día de la Venganza de Yavé, el hijo de Eva que le aplastaría la cabeza al asesino de Adán, su amado esposo.

El Libro de Dios, en este Contexto, es un Libro de Guerra Total contra el Diablo, el Infierno y la Muerte. Quienes lo leen con ojos de hombres en los que no vive el espíritu de Inteligencia sucumben a la tentación de Satanás.

La Guerra de los 30 Años fue la Caída de Adán recreada en vivo para nuestros tiempos. Ya lo dijo el Espíritu Santo, “CRISTO, prototipo de ADÁN”, mas a quien no tiene inteligencia no le sirve de nada la verdad.

V

C.W.- ... por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias...

 

C.R.Y&S.- ¿Para qué?, le preguntaremos al Confesor; ¿para conocer la Naturaleza de la Guerra entre Dios y la Muerte que hizo de la Tierra su campo de batalla?, ¿o para manipular a los ignorantes y edificar sobre su ignorancia una nueva religión que usando el nombre de Dios en vano no tiene otra misión que sostener una corona humana sobre un pueblo liberado de su libertad y hecho de nuevo esclavo de una voluntad humana?

Pues ¿qué hizo la Reforma sino conducir a la esclavitud a las naciones que fueron liberadas del yugo de los reyes divinos que desafiando a Dios despreciaron su Ley contra la Muerte e hicieron de la Muerte su Aliado?

¿Acaso no elevó Dios a su Hijo al Trono Universal a fin de que toda su Creación no tuviese otro Rey que su Hijo Amado, a quien la Obediencia de Vida es a Él, sólo a Él y a nadie más que a Él?

A Él, Jesucristo, Rey y Señor, todos los Ciudadanos del Reino de Dios, independientemente de nuestro Origen en el Universo: le debemos la Obediencia Debida hasta la Muerte que se le exigió a los hombres por los reyes de la Antigüedad.

Si pues “las Escrituras son muy necesarias” lo son porque su Libro es el Discurso de Dios para mantenernos a todos en la Libertad. ¿Cómo entonces, si tan Divinos fueron los Rebeldes Protestantes, abolieron la Libertad del Ciudadano que vive exclusivamente de la Obediencia Infinita y Sempiterna a este Príncipe Maravilloso : Jesucristo, nuestro Rey y Señor, y despreciando Su Corona Todopoderosa de Vida y Alegría establecieron el Regreso de Todos a la Esclavitud, contra la que el Hijo de Dios se alzó, dándose por reyes a homicidas, genocidas y criminales cuya demencia los condujo a creerse “dioses”, cabezas de las iglesias de sus naciones, contra la Sabiduría Salvadora de Dios Padre y su Voluntad de Abolición de toda Corona y Exaltación Gloriosa del Trono de su Hijo para la felicidad y Libertad de su Creación entera?

Si en verdad “las Sagradas Escrituras son necesarias” ¿por qué hicieron de esta Necesidad un medio rompiendo la Alianza de Dios con Cristo, por la que su Hijo devino la Cabeza de todas las Iglesias, se rebelaron contra su Gloria y se dieron por cabezas reyes sin más futuro que ser pacto de gusanos, en vida como en la muerte?

¿Es necesario lo que no se quiere entender? ¿Qué Necesidad hubo de la Muerte de Cristo? ¿Acaso no era Dios Omnisciente y Todopoderoso para engendrar en la carne y desde la sangre un Hijo de Eva que enfrentándose al Diablo, al Mundo y a la Muerte hubiese tomado en su persona la Misión Sagrada del Cordero Expiatorio en cuya Sangre la redención del Género Humano se hubiese consumado? ¿Qué “Necesidad” tan imperante condujo a Dios a Elegir a su Hijo Unigénito para tomar como propia la Venganza de Adán, ofreciendo en su Sangre la Sangre de Cordero Expiatorio Universal?

Quiénes no supieron responder esta Pregunta se declararon “divinos” para por el Terror que procede del Hierro matar a Hierro a todo el que se mantuviese en la Felicidad de la Fe Católica, que sin penetrar en los Misterios de la Sabiduría fueron por Dios alimentados hasta que su Creación Humana fuese capacitada para comprender todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra. “La Necesidad de las Escrituras” es por tanto verdadera, pues sin Ellas no conoceríamos a Existencia de este Hijo de Dios a quien le debemos la Vida y por quien nuestra Existencia levanta sus ojos a la Eternidad.

VI

C.W.- ... y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia...

 

C.R.Y&S.- De nuevo el Confesor miente. Pero seamos indulgentes. El ignorante no miente, simplemente habla vistiendo su ignorancia de sabiduría a fin de operar en el oyente el asentimiento a la esclavitud voluntaria a su sabiduría inexistente.

Espiritualmente hablando, combatiendo el pecado sin condenar al pecador, que será juzgado por quien tiene el Poder de Juicio, la respuesta del Confesor a la Cuestión del Origen de la Iglesia es neta. Afirmándose en la naturaleza eclesiástica del templo de Jerusalén anula la Alianza de Cristo y propone otra con Dios: ¡sin Cristo!

Pues si la Iglesia no es más que un pacto entre Dios y los hombres, ¿qué necesidad hay de Cristo una vez que una nación se ofrece para pactar con Dios en nombre de sus reyes? ¿Son acaso los reyes de Inglaterra inferiores al hijo de un Carpintero?, hablando en lo general.

Habiendo aceptado Dios de la mano de un Carpintero una Alianza por las Eternidad ¿por qué iba Dios a rechazar un Pacto entre reyes, “sin Cristo”?

Tremenda la “conclusión” de este capítulo: “No hay Necesidad de Cristo. Cristo está muerto”.

 Dios no se manifiesta. Dios no se revela.

End of the story.

Dios nos ha dado a los hombres un Libro, y allá que hasta el Día del Juicio Final cada cual se busque la vida.

La declaración no puede ser más anticristiana. El Confesor declara rota toda Comunicación con Dios a través de Cristo. Tiene las Sagradas Escrituras, Cristo es un lastre, un muro, una puerta que prohíbe el paso a la Comunicación directa con Dios. Donde estén las Sagradas Escrituras que se quiten Cristo y su Iglesia, porque como Dios es Mayor que su Hijo, así “las Sagradas Escrituras” es Mayor que Cristo y su Santa Esposa Católica.

En este orden, la Reforma Anglicana fue una Rebelión contra este Rey Divino, Señor de las iglesias de todas las naciones. Y sin embargo el Confesor de Westminster no es un hipócrita. Es únicamente lógico que declarando no ser la Iglesia una Unión Espiritual entre Dios y el Hombre por el que Dios deviene su Cabeza y el Sacerdote su Cuerpo, ni siendo la Nueva Iglesia que el Confesor edifica de esta naturaleza, clara y libremente manifiesta que en adelante la Comunicación con el Señor Jesús quedaba rota y todos debían atenerse a las Escrituras.

Resumiendo, la Letra no mata. Y en consecuencia Jesús mintió. La Casa que Él le construyó a Dios en la Tierra era destructible, y destruyéndola la Rebelión Protestante - Anglicano - Calvinista iba dejar al Hijo de Dios por Necio al creer que su Casa podría resistir el ataque del Mundo Anglo­ Sajón Unido. Sí, señor, donde fracasaron Judíos y Romanos, Bárbaros y Musulmanes, ellos iban a triunfar.

En el calor del momento la furia en el Odio cegó los entendimientos, y cayendo en la discapacidad intelectual para juzgar la naturaleza de los acontecimientos que el sigo XVII estaba viviendo, el Confesor entendía que las Guerras de religiones de Francia, y la Guerra de los Treinta Años fue una orgía de fraternidad Protestante necesaria para echar abajo la Sabiduría de Jesucristo y establecer la Gloria de Lutero, Calvino y Enrique VIII sobre la ruina de la Iglesia Católica Europea fundada por el Espíritu Santo hecho Hombre en los Apóstoles.

Desde esta distancia de los Siglos la demencia del Fracaso de la Reforma la transforma en una Rebelión abierta contra la Corona de Jesucristo. La creencia maligna de que quien se rebela contra el Hijo de Dios no se alza contra su Padre fue el Escudo tras el que se blindaron los Rebeldes. Las Sagradas Escrituras como Armadura contra la Sabiduría es una falacia maligna. Creer que todo el que sabe que “Jesús es el Señor” se salva y no es juzgado, sino que pasa por este conocimiento racional de esta vida a la vida eterna, porque Dios no puede condenar, so pena de declararse traidor a su Propia Palabra, a quienes, aunque se rebelen contra su Sabiduría,  permanezcan en la “Fe Sola de la Razón Clara”; esta creencia una  derivación de la inteligencia maligna que condujo a la generación rebelde de aquellos hijos de Dios, causantes de la Caída del Primer Hombre, a declararle la Guerra a Dios en base a que el Padre se levantaría contra el Creador y por Amor a sus hijos crearía Jurisprudencia a favor de ellos, haciendo de ellos la excepción a la Ley, de esta forma quedando bendecida, mediante subterfugio, la transformación del Reino de Dios en un Imperio de dioses establecidos más allá del bien y del mal.

 La Respuesta de Dios ya ha sido escrita en Sentencia Eterna contra esos  “divinos”. 

Si la de aquellos “divinos” como la de estos otros “divinos” es Sabiduría y no demencia que el lector juzgue por sí mismo.

 

SEGUNDA PARTE

LA CUESTIÓN DEL CANON DE LAS ESCRITURAS

 

Escribiendo su Confesión tras mojar la pluma en la sangre de miles de vidas humanas sacrificadas en aras del reconocimiento de su “divinidad”, el Confesor continúa:

C.W.- Bajo el nombre de Santas Escrituras o Palabra de Dios escrita están contenidos todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamentos, todos los cuales fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y vida. Estos libros son: Antiguo Testamento Génesis Éxodo Levítico Números Deuteronomio Josué Jueces Ruth I Samuel II Samuel I Reyes II Reyes I Crónicas II Crónicas Esdras Nehemías

 

TOBIAS Y JUDIT. NO

Esther. SÍ

I MACABEOS y II MACABEOS. NO

Job. Salmos. Proverbios. Eclesiastés. Cantar de los Cantares. SÍ.

SABIDURIA. ECLESIASTICO. NO

Isaías. Jeremías. Lamentaciones. SÍ.

BARUC. NO

Ezequiel. Daniel. Oseas. Joel. Amos. Abdías. Jonás Miqueas. Nahum. Habacuc. Sofonías. Hageo. Zacarías. Malaquías. Nuevo Testamento. Los Evangelios: Mateo. Marcos. Lucas. Juan. Los Hechos de los Apóstoles. Epístolas de San Pablo: Romanos. Corintios. Gálatas. Efesios. Filipenses. Colosenses. Tesalonicenses. Timoteo. Tito. Filemón. Hebreos. SÍ

SANTIAGO. NO

 Pedro. Juan. Judas. Apocalipsis. SÍ

 

C.R.Y&S.- El Confesor, de una inteligencia muy fina, capaz de extraer de las Minas de la Inteligencia Divina piedrecitas sueltas con las que construir su propia Sagrada Escritura, pasó de largo por el EPÍLOGO del Libro de Dios, donde está escrito:

APOCALIPSIS: “Y me dijo: Estas son las palabras fieles y verdaderas, y el Señor, Dios de los espíritus de los profetas, envió su ángel para mostrar a sus siervos las cosas que están para suceder pronto. He aquí que vengo presto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. Y yo, Juan, oí y vi estas cosas. Cuando las oí y , caí de hinojos para postrarme a los pies del ángel que me las mostraba. Pero me dijo: No hagas eso, pues soy consiervo tuyo, y de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro; adora a Dios. Y me dijo: No selles los discursos de la profecía de este libro, porque el tiempo está cercano. El que es injusto continúe aún en sus injusticias, el torpe prosiga en sus torpezas, el justo practique aún la justicia y el santo santifíquese más. He aquí que vengo presto, y conmigo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obras: Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último, el principio y el fin. Bienaventurados los que lavan sus túnicas para tener derecho al árbol de la vida y a entrar por las puertas que dan acceso a la ciudad. Fuera perros, hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras y todos los que aman y practican la mentira.

Yo, Jesús, envié a un ángel para testificaros estas cosas sobre las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella brillante de la mañana. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que escucha diga: Ven. Y el que tenga sed, venga, y el que quiera tome gratis el agua de la vida. Yo atestiguo a todo el que escucha mis palabras de la profecía de este libro que, si alguno añade a estas cosas, Dios añadirá sobre él las plagas escritas en este libro; y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, quitará Dios su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa que están escritos en este libro. Dice el que testifica estas cosas: Sí, vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús”

Ahora, veamos, ¿de qué “libro” está hablando el Hijo de Dios?

El Confesor y con él todos los Confesores dieron por sentado que ese “libro” al que Dios Unigénito hace referencia es el Apocalipsis y nada más que el Apocalipsis.

Error. Grave Error. Error maligno. Error en la raíz de las guerras, epidemias y hambres que asolaron Alemania y las tierras protestantes en cumplimiento de la profecía dispuesta por el Señor en Revelación a su Siervo y hermano, San Juan.

A fin de darle cuerpo a esta verdad me manifiesto.

El Libro de Dios, universalmente conocido como “la Biblia”, es un grito de Victoria que recoge el Espíritu Santo, se lo entrega Sellado a la Esposa del Vencedor en la Promesa Todopoderosa del Nacimiento de un Heredero quien por la Gracia de su Padre, el Señor Jesús, abriría ese Sello y en Obediencia a Dios leería su Contenido al mundo para su Conversión al Rey, Jesucristo.

La Guerra entre la Muerte y Dios se había consumado. La Guerra del Infierno contra el Paraíso había sido ganada por el Hijo para Dios.

Fue de la esperanza del Diablo, príncipe del Infierno, “la serpiente Antigua”, Satanás, que el Hijo de Dios se sintiese “tentado”, y sumándose a su guerra de conversión del Imperio de Dios en un Olimpo de dioses más allá del Bien y del Mal, la Conversión del Hijo de Dios al Satanismo forzase a Dios Padre a bendecir dicha revolución diabólica en virtud de la cual todos los Pueblos de la Creación, presentes y futuros, quedarían a merced de las pasiones de los hijos de Dios, desde entonces investidos con el poder de dioses, ergo para disfrutar de Libertad Absoluta y jugar con los reinos como peones en el ajedrez de sus enfrentamientos.

Esperanza diabólica vana. Ni como hombre ni como hijo de Dios, Jesús, Rey de reyes y Señor de señores del Imperio de Dios, su Padre, se sumaría al Eje del Dragón de cuya boca maligna salió el fuego que encendió entre los hermanos la Guerra y devoró el Paraíso hasta convertirlo en el Infierno que el Género humano ha vivido desde aquel día terrible en que una criatura desnuda en las ciencias y las artes de la guerra fue engañada y arrastrada en su ignorancia a declararle a la Guerra Santa

La Respuesta del Hijo de Dios a la Tentación del Diablo fue firme, contundente, final: Antes la muerte que asociar su Nombre a semejante Crimen Inmundo. “VADE RETRO SATANÁS”

El Hecho es que siendo Jesucristo “Dios verdadero de Dios Verdadero”, YAVÉ DIOS, su Padre y Señor de Moisés, no albergó ni partícula de Duda sobre la Respuesta de su Hijo Unigénito al Reto que le había puesto sobre la mesa a la Casa de Dios aquel hijo Rebelde que se atrevió a declararle la Guerra a su Creador. Mas era necesario que toda la Casa de Dios en su plenitud viese y oyese Su Respuesta. Y no solo que la oyese, sino que el Hijo la llevase a hechos: sobre los cuales, en los cuales y por los cuales su Palabra fuese Palabra de Dios.

Decir “antes muerto” que subir a la Cruz, o “antes la Cruz que doblar mis rodillas ante el Infierno”, quedaba en los labios del Hijo de Dios. Dios Padre lo dejó todo en sus manos, lo puso todo a sus pies. El Futuro de la Eternidad dependería de su Palabra. La Decisión que debía tomar Dios Hijo era clara: Poner la Corona de su Imperio Universal a los pies de su Padre Eterno, o declararse Emperador acorde a la idea de los hijos de Dios que se alzaron en Rebelión. La Decisión era suya.

La Caída de Adán tuvo por diana llevar al Rey de reyes y Señor de señores del Imperio de Dios, Jesús, a esta Elección. Los hijos de Dios necesitaban conocer su Decisión Final: “Rey Todopoderoso sobre una casa de dioses para quienes la vida de los pueblos no sería sino ejércitos de soldaditos de plomo creados para matar el tiempo; o Siervo de Dios, sirviéndole a Dios como Rey Universal para la Felicidad de todos los Pueblos de la Creación”.

Los hijos de Dios necesitaban conocer la Respuesta a la Muerte de quien era de Dios su Vida. La Creación entera necesitaba oír Su Respuesta. La Casa de Dios necesitaba ver la Respuesta del Hijo de Diosa a la Tentación de la Muerte.

¿Subiría el Hijo de Dios a la Cruz? ¿O se uniría al Diablo?

¿Gritaría el Hijo de Dios, quien jamás había conocido Sufrimiento ni Dolor, por su Padre protegido de todo Mal desde su Nacimiento en la Eternidad, ese “NUNCA JAMÁS” que con todas sus almas y sus corazones los hijos de Dios esperaban oír?

¿Se oiría ese Grito de Victoria desde la Cruz?

El Corazón de la Creación estuvo en Tu puño, el Tuyo, Jesús, el Día en que te hiciste Hombre y recibiste un Nombre Nuevo, “Cristo”. Tú le abriste a la Vida la Eternidad cuando te declaraste “la VIDA”. En tu Honor la Creación entera elevó un Canto:

“Gloria al Hijo de Dios por la Eternidad de las eternidades,

Gloria al Padre de semejante Hijo, Digno Hijo de su Corazón y de su Espíritu.

¿Quién sino TÚ, Rey Divino, será el destinatario de la adoración de la Creación entera?

Así lo ha querido tu Padre en su Exaltación de Amor Infinito por tu Corazón Sin Mancha,

Roca Indestructible más fuerte y bella que el Diamante.

Que te adoren todos los pueblos con la Adoración debida al Hijo del Señor de la Eternidad y del Infinito,

Creador de las galaxias sin número que pueblan el Cosmos y las estrellas innumerables que pueblan los Cielos.

Y sea maldito, desterrado de Su Presencia por la Eternidad quien no doble sus Rodillas ante TU TRONO, Rey y Señor, TÚ, Jesucristo”.

Necios Confesores ¡cómo os atrevisteis a tocar el Libro de Dios con vuestras manos llenas de sangre, la sangre de vuestros hermanos! Pecado terrible fue y sigue siendo el vuestro, os atrevisteis a arrancarle capítulos enteros al Libro de Dios, pues os dijisteis, “no están escritos por Dios, son únicamente de Inspiración Divina, los hombres son su autor. Ea, pues, arranquemos lo que queramos y creémonos una biblia a nuestra medida”.

Más os hubiese valido arrancaros las manos, y hasta los ojos y las orejas que haber puesto vuestros sentidos sobre el Libro que Dios escribió con la sangre de sus profetas y selló con la de su propio Hijo. Durante quince siglos la Esposa de Cristo guardó en su regazo, como se guarda el tesoro más valioso del mundo, el Libro de Dios, Obra Divina. La defendió con su vida. Os la comunicó de palabra, os la transmitió libremente. No quitó ni añadió tilde al Texto. Según el pueblo cristiano fue creciendo en inteligencia, el Espíritu Santo en sus Siervos los Obispos os transmitió las enseñanzas necesarias para seguir navegando por los siglos. ¿Y decís que el Espíritu Santo dejó de hablar al reunirse en el Cielo con su Señor, el último de su Siervos?

Negáis a Dios. Vuestra Ignorancia no tiene cura. Os bañasteis en la sangre de vuestra locura, creísteis que el Hijo de Dios bendecía vuestras guerras y vuestras masacres, vuestros genocidios contra quienes os precedieron en la Fe. Devorasteis la mano que os dio a comer el Cuerpo y la Sangre de Cristo. ¿No oís el Grito de Victoria desde la Cruz? ¿Oís la voz de la creación, y no oís la Voz de su Creador?

Hipócritas, adoradores de coronas a las que para justificar vuestra demencia investisteis de la dignidad divina que le corresponde sólo a quien es la Cabeza de la Iglesia Universal, Jesucristo, cuyo Nombre Sagrado pusisteis en vuestras bocas, para escándalo del Cielo y de la Tierra, mientras con vuestras manos apuñalabais por millones a los hijos de Europa. ¿Creéis que vais a escapar al Juicio del Señor gloriándoos de haber matado en su Nombre a sus pueblos de la Tierra?

¿Yo?

Confuso estoy por la Bondad sin límites del Creador de todas las cosas, pues donde hubiera debido pagar con extinción y regreso al polvo en precio a las obras, después de haber dividido las iglesias y haberlas entregado a la Guerra, abre Hoy su Boca y os llama a Obediencia.

En lugar de abriros las puertas del Abismo y arrojaros a las Tinieblas del Destierro eterno de su Creación, he aquí que os abre la Puerta de su Reino y os llama a correr y entrar antes que sus siervos salgan a quemar los campos donde la Cizaña será atada en haces.

Deponed vuestro orgullo, arrodilláis ante el Rey y Señor Jesucristo. Esta es la Confesión sempiterna de la Creación de Dios y pondréis en vuestras bocas: “No tenemos más Rey y Señor que el Hijo de Dios, aquí en la Tierra y allí en el Cielo, y la Iglesia Católica es su Esposa”.

Rico en perdón es el Hijo de aquel Señor de Moisés quien en su Misericordia soportó los delitos y transgresiones de su Pueblo Israel durante siglos y siglos. Pero no juguéis a los dados. No sea que derramada su Paciencia se derrame sobre vosotros la Destrucción que por hacer eso sufrió el Pueblo de Jacob.

El Canon de las Sagradas Escrituras fue legado por el Espíritu Santo a la Iglesia Católica. La BIBLIA no es un libro escrito por Hombres bajo inspiración Divina. Dios en persona lo escribió, el hombre por pluma mediante.

Apartad vuestras manos del Libro de Dios, vuestras manos están llenas de sangre. Desde el Génesis, su Prólogo, hasta el Apocalipsis, su Epílogo, la Obra es Divina por Naturaleza de su Autor. No reconoce Dios por Obra suya libro otro alguno, ni escrito por cristianos ni fuera de la cristiandad. Libros inspirados por Voluntad suya son los libros de los llamados “Padres de la Iglesia”, sus santos. Todos ellos ordenados por su Espíritu en razón de la inteligencia de los tiempos para guiar a los pueblos cristiano por la carretera de los siglos. A nadie le dio Dios el Poder de abrir la Puerta tras la que encerró su Libro sino al heredero de su Hijo, quien habría de heredar el Poder de abrir su Contenido y darlo a conocer a las naciones en el tiempo señalado para la Manifestación de la gloria de la libertad de los hijos de Dios, Descendencia de Cristo. Nacido este Día, la Lectura del Testamento Sellado con la Sangre del Testador Divino, ese Contenido ha sido abierta desplegado, el acceso tiene por Puerta “LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO”.

Así, pues, respondido el error, fuente de tinieblas, con la luz que viene de la inteligencia según Dios, cierro aquí este Capítulo.

 

TERCERA PARTE

LA SALVACION POR LA BIBLIA SOLA

I

C.W.-Los Apócrifos no siendo de inspiración divina, no son parte del canon de la Biblia, y por tanto no tienen autoridad en la Iglesia de Dios, ni deben ser aprobados o usados de otra manera que como escritos humanos”.

 

C.R.Y&S.- Y seguimos.

Si hablando de las Sagradas Escrituras en el apartado anterior el Confesor se atrevió a usar la espada para mutilar el Libro Divino en razón del terror que su espada infundía, haciéndolo sin ninguna otra razón más que su deseo de imponer su voluntad, en este apartado se atreve a alzar la espada del terror, que con tanta generosidad el pueblo Irlandés probó hasta el genocidio, contra la Iglesia Madre de todas las iglesias, esa misma que con tanta paciencia sufrió a sus propios siervos durante siglos.

Si el Confesor hubiese sido un Historiador de las escuelas británicas posteriores, conquistadoras del respeto de todas las inteligencias libres, independientes y sanas, abierta a la discusión académica sobre la naturaleza divina o no divina de los dos Libros de los Macabeos, por ejemplo, desde esta óptica de quien pretende glorificar al Autor Sagrado contra quienes abusando de su posición en el clero hubiesen impuesto unos libros apócrifos, cosa que nunca tuvo lugar, si este hubiese sido el caso la discusión hubiese quedado para ser tratada. ¿Pero quiénes fueron ésos que se atrevieron a quitarle la Palabra al Espíritu Santo que en el Concilio de Nicea, bajo el Poder de Constantino el Grande, siervo de Dios en lo temporal, reuniendo en Dios a todos sus santos estableció el Canon de su Libro para ser sellado por la Eternidad?

No fueron Historiadores de las escuelas de Oxford y Cambridge quienes en nombre de las ciencias históricas se atrevieron a discutirle al Espíritu Santo qué sentido tiene incluir el Libro de Judit en las Sagradas Escrituras. No, para nada, era una escuela de terroristas avezados en la guerra y el crimen, y he aquí la abominación: “en nombre de Dios”.

Negando la Sacralidad de Macabeos, Judit, Tobías, Sabiduría y Eclesiástico, y Santiago, el Confesor y su banda de terroristas se atrevió a invadir las puertas del Concilio de Nicea y bajo pena de muerte amenazar al mismo Dios. Horror de horrores, se atrevió Satanás a declararle la guerra a Dios Padre y a Dios Hijo porque no le gustaba la Ley de Paz universal y de Justicia Inmaculada e Inmarcesible que el Espíritu Santo encarna, y estos bárbaros hijos de bárbaros, sin cerebro excepto para matar, asesinar, devastar, aterrorizar, borrachos de sangre, enloquecidos por la carne humana que habían devorado, se atrevían a seguir la conducta del Diablo y querían poner a Dios de rodillas delante de sus Confesión o no quedaría cabeza sobre hombro, escandalizando al Cielo en nombre de Dios.

Entonces, hijos de la Confesión del 1647, confesadlo delante de todo el Cielo y del Rey, ¿erró el Espíritu Santo en el Concilio de Nicea? ¿No estuvo presente el Espíritu Santo en el Concilio de Nicea? ¿El Señor es entonces un mentiroso, un impostor, y diciendo “Donde quiera que estéis vosotros estaré yo”, estando allí sus Discípulos, sus Siervos, no estaba Él allí presente? ¿Negáis que el Concilio de Nicea fuera reunido por Dios para sellar su Libro? Hablad, aun estáis a tiempo. ¿No sabéis que quien niega al Espíritu Santo niega al Hijo y al Padre? Y vosotros, pueblo necio sin cerebro para las cosas de la salvación de vuestras almas, que las dejáis en las manos de ladrones de almas al servicio del Diablo, ¿qué texto manipula el Confesor para apoyar su abominación? ¡A San Pedro! Dice el Espíritu Santo: “porque la profecía no ha sido jamás proferida por humana voluntad, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios”. Y uno se pregunta ¿y qué tiene que ver esto con los libros profanados? ¿Acaso Sansón fue profeta? ¿Lo fue Josué? ¿Lo fue Jefté? ¿Y por qué aparcáis de las obras de Salomón el Libro de la Sabiduría mientras absolvéis la vida del Libro de los Proverbios? ¿No habéis leído las profecías del Libro de la Sabiduría relatando la Venida del Mesías y los Dolores de sus Discípulos, plus la Gloria de su recompensa en Dios? ¿O es profecía lo que os interesa a vosotros y lo que no os interesa simplemente lo borráis? ¿Ser profeta o no serlo era la puerta de la Biblia? ¿Entonces por qué le perdonáis la vida a la reina Ester?

Pero vuestra ignorancia sobrepasa, oh divinos, a vuestra estupidez, pues una línea antes el mismo Espíritu que escribiera la línea que le robasteis, escribió: “Pues debéis ante todo saber que ninguna profecía de la Escritura es objeto de interpretación propia personal”. El Confesor no solo interpretó las escrituras proféticas sino que se levantó para exorcizar el espíritu de quien dijo de Sí mismo “El espíritu del Señor es el espíritu de profecía”, y siendo Cristo y Jesús la misma Persona, y Jesucristo es Dios Hijo, siendo el espíritu de Cristo y el espíritu de Dios una sola realidad, ergo, el espíritu de YAVÉ, ¿no habéis pecado al negar que el Espíritu Santo cerrara el Canon de su Libro, el Libro de Dios, en el Concilio de Nicea?

¿Los Capítulos del Libro de Dios unos deben ser usados como escritos humanos y los otros como de Dios porque vosotros lo decís? ¿Juzgáis la Acción de Dios en su Pueblo de Israel en razón de vuestra ignorancia y maldad? Pues si de ignorancia fuimos todos liberados por la Fe ¿de dónde procede la vuestra?

¿Manipuláis los textos Divinos a fin de proclamaros divinos vosotros? ¿No habéis oído que el Juicio del Señor comenzará por sus siervos y pastores que dirigieron las almas de su pueblo al abismo?

Negando la Autoridad del Espíritu Santo que en el Concilio de Nicea selló el Canon de las Sagradas Escrituras os condenáis a vosotros mismos. Y confesando que: La autoridad de las Sagradas Escrituras, por la cual deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún ser humano o iglesia, sino enteramente de Dios (quien es la Verdad en sí mismo), el autor de ellas, y por lo tanto deben ser recibidas porque son la Palabra de Dios. Afirmando esto no únicamente negáis que el Espíritu Santo estuviese presente en el Concilio de Nicea sino que ahora os proclamáis “dioses” y en nombre de la Autoridad que la espada del terror os confiere negáis que las Sagradas Escrituras deban ser recibidas de las manos de la Iglesia Milenaria que el Señor Jesús fundó y los Apóstoles edificaron derramando su sangre y la del Pueblo Católico Romano de Italia, Francia, España, Grecia, y las naciones entonces dependientes del Imperio, que de aquí viene lo de “Iglesia Católica Romana”.

¿Negáis contra las Escrituras Sagradas que el Señor fundara Iglesia alguna y que los Apóstoles no edificaran iglesia? ¿Despreciáis el Testimonio de los cientos de miles de corderos inmaculados sacrificados en los teatros romanos para que el Género Humano resurgiera de sus cenizas cual ave fénix para no volver a morir ya jamás?

Necios, cuando decís que la autoridad de las Escrituras no depende de ningún testimonio anuláis:

1°. el valor sagrado del Testimonio de los Mártires que ofrecieron sus vidas en Testimonio de la Resurrección de Jesucristo, sin cuya Resurrección no habría Sagradas Escrituras.

2°. Reducís a nada el Testimonio del Espíritu Santo en sus hijos y siervos.

3°. Reducís a nada el Testimonio de los Apóstoles y de los Santos durante 1600 años.

Pues que como los loros sin inteligencia repiten palabras que no entienden, así vosotros. ¿Acaso no os enseñaron a repetir lo que Dios Padre dijo?: “Vosotros sois mis Testigos”. ¿Y un Testigo qué es, cerebros borrachos de egolatrismo?

¿Un Testigo no es alguien que da un Testimonio sobre un acontecimiento? ¿Y qué Mayor Acontecimiento ha vivido la Humanidad que la Resurrección del Hijo de Dios? ¿No la anunció YAVÉ Dios diciendo? : “He aquí que voy a hacer una Obra que si os la contaran no os la creeríais”. Y conociendo la dureza del mundo caído en las tinieblas dice “Vosotros sois mis Testigos”, porque si no los presentara ¡cómo creería el mundo ese Acontecimiento que la Eternidad ha recibido en sus brazos y adorado como Hijo!

Y vosotros, borrachos de ego, ¿abomináis de la Llamada Divina, anulando su Juicio en la afirmación de un orgullo pervertido que le niega a Dios la Necesidad de la Sangre de aquellos Testigos? Tan bárbaro aquel Franco que en su orgullo dijo: “Si mis Francos hubiesen estado allí no te hubiesen crucificado, Señor”, como este Britón que niega la necesidad del Testimonio de los Santos; y sin embargo el Franco habló por amor; este Anglicano, que devoraba a su propio pueblo, ¡cómo había de tenerlo! Y así continua diciendo:

II

C.W. - El testimonio de la iglesia puede movernos e inducirnos a tener una estimación alta y reverencial por las Santas Escrituras. Asimismo, constituyen argumentos por los cuales ellas evidencian abundantemente, por sí mismas, ser la Palabra de Dios: el carácter celestial de su contenido, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el propósito de todo su conjunto (que es dar toda gloria a Dios), la plena revelación que hacen del único camino de la salvación del ser humano, las muchas otras incomparables excelencias y su total perfección. Sin embargo, nuestra completa persuasión y seguridad de su infalible verdad y de su autoridad divina, proviene del Espíritu Santo que obra en nuestro interior, dando testimonio en nuestros corazones mediante la Palabra y con la Palabra.

 

C.R.Y&S.- En efecto, primero niega la Existencia del Espíritu Santo en los Santos y anula su Testimonio en los Santos Padres de las iglesias durante XVII siglos; de repente el Espíritu Santo es patrimonio de la espada y el testimonio que ofrece el Confesor es el terror de su espada contra quien se atreva a discutir su irrefutable lógica. Veamos la nueva estructura:

El Espíritu Santo es Dios,

ellos tienen el Espíritu Santo,

ellos tienen a Dios.

Ergo, ellos son “Divinos”

Y “Divinos” se llamaban entre ellos, y como “Divinos” exigían que se les tratara.

La pena de muerte contra los disidentes Católicos Romanos, y la expropiación de todos sus bienes, estaba servida. Y desde este carácter divino, una vez anulada la Validez del Testimonio de los Santos de las iglesias durante los 1600 años pasados, los “Divinos” se confirmaban de Necesidad para mantener los rebaños de los fieles en la Comunión de la Fe. Es decir, quitaban rey Divino para darse un rey humano. Y sin embargo de necios no tenían un pelo, no le daban la corona a nadie, se la repartían entre ellos. Releamos el argumento para validar semejante golpe de Estado contra el Reino de Dios:

III

C.W.- El testimonio de la iglesia puede movernos e inducirnos a tener una estimación alta y reverencial por las Santas Escrituras”.

 

C.R.Y&S.- Ataque maligno contra la Obra Divina que dice “Vosotros sois mis Testigos”; Testigos que sin embargo pueden movernos a tener en alta estima el Libro de Dios, pero para nada debe entenderse que exija Adoración de su AUTOR. El Testimonio de la Iglesia Divina edificada por los Todopoderosos y Veraces Testigos que Dios le suscitó a su Hijo una vez escrita la Biblia no es vinculante. Se puede vivir sin la Iglesia; hay Salvación y Vida Eterna fuera de la Iglesia.

Una vez escrita la Biblia, siempre según este Confesor Westminsteriano, la destrucción de la Iglesia de los Mártires, la Iglesia Esposa de Cristo, en la que se cumplió lo escrito: “Buscarás con ardor a tu Marido, que te dominará”, es decir, será tu Señor Sempiterno, y de la que siendo su Esposa en su Juicio le dice Dios, “Darás a luz con dolor a tu Descendencia”, hablando de los hijos de su Señor, esta Iglesia Viva, Cuerpo de Cristo, de la que se dice “el Cuerpo de Cristo” y el pueblo confiesa “Amén”; una vez entregada su Herencia, la Biblia, a los pueblos, estos quedan legitimados para matarla, desprenderse de su Cuerpo, y crearse uno nuevo acorde a los instintos nacionales. Y sin embargo ser el Testimonio de la Iglesia “la que engendra una alta estimación de la Biblia”, una vez destruida “esta alta estima permanecerá por obra y gracia de la espada del terror”.

El discurso demencial no puede ser más evidente. La demencia en el discurso es palpable. Tanto más manifiesto este cuadro patológico cuanto se opone a la Paz de Westfalia y traicionando el espíritu de la Paz mantiene la espada en alto contra la Europa Católica en su propia Imperio e Isla.

La fuente maligna de la que procede este discurso se pone en evidencia en la alta estima que le merece la Obra, y el rechazo a la Adoración por su Autor. Autoría que le niega a Dios, la hace de los hombres, y en este orden rechaza el Canon del Espíritu Santo, que niega ser Dios. Negación fenomenológica patética, típica del cuadro patológico que “los divinos” presentan. Tienen el espíritu de los santos pero niegan que el Espíritu Santo sea Dios. Así que ¿de dónde les vino lo de ser “divinos”?

Continúan “los divinos” diciendo:

IV

C.W.- La totalidad del consejo de Dios concerniente a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la fe, vida y salvación del ser humano, está expresamente expuesto en las Escrituras, o por buena y necesaria consecuencia puede deducirse de ellas, a las cuales nada debe añadirse en ningún tiempo ya sea por nuevas revelaciones del Espíritu o por tradiciones humanas. Sin embargo, reconocemos que la iluminación interna del Espíritu es necesaria para una comprensión salvífica de las cosas reveladas en ellas. Reconocemos también que hay algunas circunstancias concernientes a la adoración de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a todas las acciones y sociedades humanas, que deben ordenarse conforme a la luz de la naturaleza y la prudencia cristiana, según las reglas generales de la Palabra, las cuales siempre han de ser obedecidas.

 

C.R.Y&S.- Se ve de este capítulo que “los divinos” no pretendían echar abajo la Iglesia, lo que pretendieron fue que el monopolio “de la obediencia debida” pasara de los Obispos y de los santos a ellos. Ellos eran los nuevos Apóstoles, los nuevos Discípulos, y ay de quien se atreviera a llevarles la contraria. Si la Iglesia Católica Romana gobernó los Rebaños con puño de hierro, el Confesor seguiría la política del hijo de Salomón: “el meñique de mi mano es más grande que el puño de mi padre”.

¿Broma?

Ninguna. Estamos hablando de Oliver Cromwell, un monstruo iluminado que se creyó predestinado, elegido por Dios para exterminar a todos los católicos de las Islas Británicas. Fuego y terror fueron su argumento divino. Con esta autoridad el Confesor seguía celebrando su demencia.

Y después de dejar claro que abominaban de la Iglesia fundada por Jesucristo, y a la vez negando que cumplida la Misión de entregarles el Libro de Dios a las naciones cristianas cada hombre se sintiese libre para desvincularse de “los divinos”, pues no habían quitado Rey para formar República, y dejando bien claro que el Poder de la Iglesia Desterrada pasaba a Ellos, y ellos tenían en sus manos la Espada del terror para que la alta estima pasase de la Biblia a ellos, los confesores se atrevían a decir:

V

C.W.- Todas las cosas en las Escrituras no son igualmente evidentes en sí mismas, ni igualmente claras para todos. Sin embargo, todas aquellas cosas que son necesarias obedecer, creer y observar para la salvación están claramente propuestas y expuestas en uno u otro lugar de las Escrituras, para que no sólo los eruditos, sino también los que no son eruditos lleguen a una comprensión suficiente de ella mediante el debido uso de los medios ordinarios.

 

C.R.Y&S.- Y digo yo, cómprese cada uno una biblia y mande al infierno a todas las iglesias, destruya todos los templos y cada cual se monte su altar en su casa, y siga la fe de acuerdo a sus santas molleras. Es lo que se deriva de este capítulo. Si de lo que se trata es de la salvación de cada cual y nadie puede contribuir a esta salvación porque todo está escrito, ¿por qué la necesidad de “los Divinos”, de sus iglesias, de sus crímenes contra quienes prefieren salvarse en comunidad y tener pastores que en sus momentos de debilidad sustenten la confianza en Dios?

Estamos ante un hipócrita forjado en los campos de batalla para quien la vida humana valía menos que una rata. Nadie tiene necesidad de iglesia porque la BIBLIA SOLA se basta para operar la salvación del alma, pero ¡ay de quien se salga de la confesión de los Divinos!

Para el protestantismo Continental la “FE SOLA” se bastaba. Pero el hipócrita luterano no echó abajo las iglesias, dejó que cada cual se las arreglase con su “fe sola”, que la “Fe sola” le salvaría, pero sin abandonar el sistema eclesiástico de obediencia a sus pastores iluminados. El hipócrita luterano echó a los sacerdotes católicos del templo para tener él el monopolio de los sacramentos, a los que para que la operación no se descubriese redujo en número, como el buen abogado frustrado que Lutero fue.

El hipócrita isleño, por el contrario, declara que “la Biblia sola” es necesaria para la salvación, pero no desmonta todo el negocio ni echa abajo los templos, ¡para nada! Su hipocresía es malvada, pero el negocio de los sacramentos es opíparo.

El hipócrita confesor no aspira a echar abajo los templos y fundar una nueva religión ajena a todas las instituciones oficiales establecidas por el Espíritu Santo a través y a lo largo de 17 siglos. Su intención era quedarse con el negocio, y tenía para hacerlo suyo por la espada del Terror, que el Dios que es Amor le puso en sus manos, según su psicopatología avanzada, para exterminar a todos los Católicos.

Dicho esto, el hipócrita, después de anular toda la Obra de Dios, Padre e Hijo, fundadas en el Testimonio de la Iglesia Católica desde sus Orígenes hasta ese año 1647, y para subsistir por la Eternidad, llama a la masa de ignorantes que de rodillas se pusieron una vez ante su ídolo, Enrique VIII; otra vez ante su diosa, Isabel I, y ahora se debía tirar al suelo ante el nuevo Dios de los Britones: Oliver Cromwell y su ejército para el Nuevo Orden Mundial. Que se les manifiesta como Dios, diciendo:

VI

C.W.- El Antiguo Testamento fue escrito en el idioma hebreo (que era la lengua del pueblo de Dios desde tiempos muy antiguos) y el Nuevo Testamento fue escrito en el idioma griego (que era un idioma muy conocido por todas las naciones de aquel entonces). El Antiguo Testamento en hebreo y el Nuevo Testamento en griego, siendo directamente inspirados por Dios y conservados puros en todos los tiempos por su singular cuidado y providencia, son por lo tanto auténticos. Por esta razón, en toda controversia religiosa, la iglesia debe apelar a ellos. El pueblo de Dios tiene derecho a las Escrituras y también tiene interés en ellas. Es más, se le ha ordenado leerlas y escudriñarlas en el temor de Dios. Pero como los idiomas originales de las Escrituras no son conocidos por todo el pueblo de Dios, éstas deben traducirse al idioma vernáculo de toda nación a donde lleguen. Esto tiene como finalidad que la Palabra de Dios more abundantemente en todos, para que adoren a Dios de manera aceptable, y para que tengan esperanza mediante la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras.

 

C.R.Y&S.- En verdad Dios tiene toda la culpa de lo que pasa en el mundo, de la Caída del Imperio Romano, del advenimiento de los bárbaros, de no haber sido inventada la imprenta sino hasta el siglo XVI y ser tan costosos los libros que sólo los reyes y los ricos pudieran permitirse tener una Biblia en casa. ¿O acaso no es Dios Todopoderoso y Omnisciente?

¿Por qué permitió tanto mal, tanta ignorancia?

¿Pero cómo acusar a Dios sin invitar a ser despedazado? Para eso creó Dios a la Iglesia, para llevar sobre sus hombros la Cruz de todos los males de este mundo, y cuando hay que buscar un culpable dirigir la culpa contra Ella. ¡Qué harían los malvados si la Iglesia Católica responsable de todos los males del cosmos no existiera! El hipócrita es un monstruo, pero no es tonto.

¿Acaso fue culpa de la Iglesia Católica que el Latín fuese el Idioma Universal de la Edad Media?

¿Qué beneficios no le produjo a la Europa de las naciones resurgente cristianas el tener un Idioma Universal de comunicación que permitió la creación de una Diplomacia internacional, y de una Fuente de Literatura y Pensamiento que cruzando las fronteras hizo de todos las universidades una estructura de Unidad de Magisterio entre las naciones?

Los Idiomas Modernos no comienzan a cobrar cuerpo sino a finales de la Edad Media. Las diferencias lingüísticas entre las Lenguas Nacionales, aun en desarrollo, y despegando de sus orígenes bárbaros, de no haber contado con un Idioma Transfronterizo Inter-Universitario hubiese retrasado en siglos el despegue de la Civilización y su progreso. Para su bien y para su mal el Griego le sirvió al Imperio Bizantino de Puente de Comunicación entre los pueblos que compusieron su Imperio, y gracias a ese Vehículo de Transmisión de Pensamiento la Civilización Bizantina durante los últimos siglos de la Edad Medieval pudo transmitir la Cultura Clásica a la Europa Latina, en la que pronto dio fruto y engendró el Renacimiento, la Puerta a la Edad Moderna.

Culpar pues a la Iglesia de querer controlar las Traducciones de la Biblia a las lenguas nacionales fue un acto malvado tras el que se ocultó el deseo de manipular el Texto a fin de introducir en sus Comentarios un constante ataque contra la Iglesia. La Oposición de la Iglesia vino precisamente de las interpretaciones del texto Latino por los teólogos anglo-sajones, quienes no pararon de ver en el Texto un ataque masivo contra la propia Iglesia que defendió el Libro de Dios durante mil seiscientos años a costa de su Vida. La Necesidad impone su Ley y de haber permanecido la Ley en vigor la propia Iglesia hubiese traducido a las Lenguas Modernas las Sagradas Escrituras. Nadie puede oponerse al ritmo de la Historia. Es Dios quien la dirige. Pero si el Diablo se mete por medio y el Hombre sucumbe a la tentación en razón de su ambición personal, la Ley se rompe y la catástrofe irrumpe. A no ser, claro está, que la Guerra de los Treinta Años sea considerada, como lo fuera por sus productores, una bendición del Cielo.

Según esta regla no lo fueron menos las guerras mundiales del XX. Pero sigamos.

VII

C.W.-La regla infalible de la interpretación de la Escritura es la Escritura misma. Por tanto, cuando hay duda acerca del total y verdadero sentido de algún texto (el cual no es múltiple sino único), debe investigarse y entenderse mediante otras partes que hablen más claramente.

 

C.R.Y&S.- ¡Dios no existe! Los Padres de la Iglesia nunca existieron. De hecho jamás nunca nadie supo Interpretar la Biblia. Los “divinos” fueron los primeros en tomar en sus manos esta misión de descubrir las leyes de la interpretación de las Escrituras, esas leyes que ni los Santos Agustines y Tomases lograron hallar jamás. Ellos SÍ, “los divinos”, ellos eran Dioses. ¿Pues quién puede interpretar a Dios sino sólo Dios? Por eso ellos eran “los divinos”, la Interpretación de la Biblia hecha carne. Y el compendio de esa Interpretación se resumía en el ODIO A MUERTE contra la Iglesia Católica.

Ya vemos. Entendemos. La metafísica de la Escritura no está en despertar la inteligencia para pedirle a Dios más inteligencia. Para nada. Dios nos dio “los Divinos” para que le dejasen a ÉL en paz. Y Amén. Así que:

VIII

C.W.- El Espíritu Santo, que habla en la Escritura, y de cuya sentencia debemos depender, es el único Juez Supremo por quien deben decidirse todas las controversias religiosas, y por quien deben examinarse todos los decretos de los concilios, las opiniones de los antiguos escritores, las doctrinas humanas y las opiniones individuales.

 

C.R.Y&S.- Y el Espíritu Santo estaba en ellos,

el Espíritu Santo es Dios,

Dios estaba en ellos.

Ellos... ellos eran Dios.

Ellos “eran LOS DIVINOS”.

Y aquí cerramos esta Cuestión afirmando que el Canon de las Sagradas Escrituras fue sellado en el Concilio de Nicea durante el reinado de Constantino el Grande, siervo de Dios.

Que el Testimonio de los Santos y de los Padres de la Iglesia es necesario para la Salvación pues en ellos el Espíritu Santo ha estado con su Pueblo desde la Resurrección hasta entonces; desde entonces hasta nuestros días, y desde nuestros días estará con NOSOTROS hasta el fin de los tiempos, realidad divina que el Confesor niega al decir que la BIBLIA SOLA SALVA.

Y negando la Presencia sempiterna del Espíritu Santo en la Iglesia y sus Pueblos, el Confesor niega al Hijo de Dios, niega su Divinidad, niega su Veracidad, niega que su palabra sea Dios, niega que el Hijo de Dios haya estado con su Iglesia a través de los Milenios. Y negando que haya estado con Ella niega al Padre que nos dio a su Hijo para que estuviese con Nosotros como Dios Amado a quien acudir como Padre Nuestro, Rey, Señor, Maestro, Salvador, Héroe y Creador Nuestro, en una Palabra que Él sea DIOS CON NOSOTROS.

Terrible será el Juicio de este Señor Jesús cuando llame a los siervos indignos que mancharon con sus obras su Nombre entre los hombres, y aunque en su Defensa invoquen su Fidelidad intachable a la Doctrina del Espíritu Santo, terrible ha de ser el fuego por el que serán pasados. Pero vosotros ¿qué defensa abriréis ante ese mismo Espíritu Santo que negasteis aquí en la Tierra al afirmar que la BIBLIA SOLA basta para la salvación? ¿Subiréis al Cielo como Satanás para destronar al Espíritu Santo porque tenéis la Biblia? ¿O no leísteis nunca que Cristo es la Cabeza de la Iglesia? ¿Si despreciáis el Cuerpo no despreciáis la Cabeza? ¿Si maldecís a la Esposa Amada no maldecís a su Esposo? ¿Y teniendo hijo pretendéis que el hijo del Señor se calle ante vosotros? Mas la Voluntad de Dios es la que rige su Casa y es de esa Voluntad que en la Obediencia sea vuestra Maldad olvidada.

 

 

CUARTA PARTE

LA NATURALEZA DE LA SANTISIMATRINIDAD

 

No hay palabra en este mundo que pueda hacer comprender en un único sonido el infierno que un frustrado abogado alemán desencadenó sobre las naciones de Europa. O tal vez sí la hay. Decir “Hitler” es decir “Lutero”. Los frutos de la revolución Hitleriana y los de la Reforma Luterana sólo se distancian en la medida de tiempo durante la cual entregaron Europa al Infierno.

Los divinos luteranos, calvinistas y sectas de fanáticos tan versadas en Sagradas Escrituras, pero tan ocupadas en devorar las naciones europeas sembrando guerras sangrientas como jamás se vieron entre cristianos, seguidas de hambrunas que sólo en Francia masacraron dos millones de criaturas, tales divinas eminencias y sacros intelectos no tuvieron nunca tiempo de leer lo que Dios Padre habló en boca de Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo escribió para que nadie se guiara por otra Filosofía que por la Salvación por las Obras de la Fe:

“Por las Obras los conoceréis”.

Esta fue la Palabra que Lutero abolió y la Reforma hizo suya levantando el hacha de guerra contra la Filosofía de las Obras por Dios firmada.

Apenas la Declaración de Guerra asumida como Santa, la Teología Protestante comenzó a dar sus frutos: sus Obras fueron una cadena de guerras sin fin que desde la Masacre de los Campesinos a la Guerra de los Ochenta Años sembró Europa de Horror y Miseria, tales como la Guerra de los 30 Años, la Guerra Civil Británica llamada de los Tres Reinos: Inglaterra, Escocia e Irlanda; la Guerra Civil de Francia llamada de la Fronda; guerras en honor de los tres dioses de la Reforma : Lutero, Calvino y Enrique VIII, de cuyos tronos la Gran Plaga del 1665 de Londres, la Gran Plaga de Sevilla del 1649, y la Gran Hambruna de Francia del 1699, con la que se cerró el Siglo, fueron sus frutos más selectos, sus Obras más sagradas.

En los dos siglos de la Reforma fueron sacrificados al Moloc de la Teología de los Ciegos, “La Fe sola y la Biblia sola!”, la terrorífica cifra de docenas de millones de vidas. Sobre aquel cementerio de horror y terror la Revolución Industrial que conduciría a la Burguesía al Poder hizo su andadura hacia las Guerras Mundiales.

Los padrinos de aquellos males, mientras nadaban en aquel océano de sangre, se tomaron un respiro para escribir esta Confesión Maligna, que no buscaba ponerle un fin a tanta miseria, sino todo lo contrario: bendecir sus obras infernales antes de lanzarse de nuevo al mar de sangre en creciente que aún se avecinaba. Sin alma ni corazón de ninguna clase aquella banda de criminales se atrevió a decir:

I

C.W.- Hay un solo Dios, vivo y verdadero, quien es infinito en su ser y perfección, un Espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, partes o pasiones. Es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, sapientísimo, santísimo, totalmente libre y absolutísimo. Hace todas las cosas según el consejo de su propia inmutable y justísima voluntad para su propia gloria. Es amorosísimo, benigno, misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad. Perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado y es galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Además, es justísimo y terrible en sus juicios, que detesta todo pecado, y que de ninguna manera declarará como inocente al culpable.

 

C.R.Y&S.- Tal firma el Diablo.

Con el primer párrafo: Hay un solo Dios, vivo y verdadero, quien es infinito en su ser y perfección, un Espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, partes o pasiones... El Confesor Niega que el Hijo sea Dios, niega que Dios estuviese en la Tierra, niega que Jesús sea el Cristo de quien dice el Espíritu Santo que es la Cabeza de la Iglesia, su Cuerpo. ¿Puede Dios negarse a sí mismo?

Con el segundo párrafo: Es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, sapientísimo, santísimo, totalmente libre y absolutísimo. Hace todas las cosas según el consejo de su propia inmutable y justísima voluntad para su propia gloria… el Confesor niega al Dios que dijo “Hagamos al Hombre a nuestra Imagen y Semejanza”. Y negándole al Hombre la posibilidad de Comprensión de su Creador, niega a Dios y a la Biblia misma, niega a Cristo y niega al cristiano toda posibilidad de ser hijo adoptivo verdadero de Dios. Ergo:

Niega a los Apóstoles Su Filiación Divina Adoptiva Verdadera;

Niega la palabra de Cristo cuando los eleva a su propia Filiación.

Niega que el Espíritu Santo prometido les enseñase todas las cosas, según la Palabra del Señor: “Cuando El venga os lo dará a conocer todo”.

Con este segundo Párrafo el Confesor se declara Anticristiano, enemigo declarado de Jesucristo, cuyo Nombre usa exclusivamente para justificar su Confesión monstruosa, cuyo Nombre no ha invocado ni aún ha puesto en su boca.

Con el tercer párrafo: Es amorosísimo, benigno, misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad... el Confesor se lava las manos llenas de sangre y se limpia las quijadas llenas de carne humana: habla de Amor quien fue Odio puro.

Hablando de benignidad y misericordia quien tenía por norma la Crueldad y la Maldad más absoluta contra el enemigo, con su conducta despreciando al Cristo y al Dios que dijo y dice “Amad a vuestros enemigos” ¿cómo podía casarse la Iglesia Puritana con ese Cristo?

Hablando de paciencia y abundancia de bondad y verdad ¿se estaba aplicando el hipócrita el cuento?

¡Qué Paciencia tuvo Dios con la Isla de los santos!, ¡con cuánta bondad desplegaron los divinos sobre Irlanda su verdad!

Pero el Hipócrita no era tonto, por esto con el Cuarto Párrafo se perdona a sí mismo sus crímenes, diciendo: Perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado y es galardonador de aquellos que le buscan diligentemente... no duda en calificarse de inicuo, transgresor y pecador, pues es discípulo de la doctrina de aquel Lutero que confesaba a boca llena: “Peca, peca, peca; viola si quieres a la misma Madre de Cristo, que la Fe sola en la sangre de Cristo absuelve todos tus crímenes”. Dos siglos llevaban violando a todas las mujeres de Europa, matando a tantos hombres como las fuerzas se lo permitieron en el nombre del Dios “que perdona toda iniquidad, toda transgresión, todo pecado”. Amén.

Con el Quinto Párrafo el Confesor borda la locura genocida más absoluta sin complejos ni prejuicios de ninguna clase: Además, es justísimo y terrible en sus juicios, que detesta todo pecado, y que de ninguna manera declarará como inocente al culpable. Ergo, era Dios quien movía su mano para devorar a todos los pecadores Católicos y contra ellos hacer caer sobre sus cabezas su terribilísimo juicio por la mano de Cromwell y su Nuevo Modelo de Ejército de Divinos conjurados en Guerra Santa Mundial contra todo Viviente que se moviese en las Islas y contra todo Católico allá donde se encontrase en el mundo.

En efecto, únicamente desde el Terror a aquella banda de sangrientos Confesores, reeditando los 39 Artículos de la Iglesia Anglicana Terrorista de Isabel I, en suma a la ignorancia absoluta del pueblo británico, que la acogía o era decapitado, puede explicarse que una Negación que el Diablo firmó fuese asumida por Inspiración Divina, pues de esto es de lo que se trata.

Si en el primer Capítulo el Autor de esta Confesión abole toda Autoridad Eclesiástica Católica y proclama la Biblia como Inspirada, negando la Autoría Directa Divina, en este Capítulo invoca esta Autoridad para poner a la altura el Libro de Dios y su Confesión.

¡Horror, el hombre se pone a la altura de Dios! Y amenaza: Dios es Invisible, pero yo soy Visible y tengo la Espada del Terror en mi mano. ¿Quién quiere probar su hoja?

Ignorante, suicida, conduciendo su alma al abismo y forzando al pueblo británico a seguirle o perder la vida, vuelve a abrir la boca para echar fuego por su garganta, diciendo:

II

C.W.- Dios tiene, en sí mismo y por sí mismo, toda vida, gloria, bondad y bienaventuranza. Él es el único todo suficiente, en y por sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de sus criaturas hechas por Él, ni derivando gloria alguna de ellas, sino que manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas. Él es la única fuente de toda existencia, de quien, por quien y para quien son todas las cosas; teniendo el más soberano dominio sobre ellas para hacer por medio de ellas, para ellas o sobre ellas todo lo que a Él le plazca. Todas las cosas están abiertas y manifiestas ante su vista; su conocimiento es infinito, infalible, independiente de toda criatura de tal manera que para Él nada es contingente o incierto. Él es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandamientos. A Él son debidos toda adoración, servicio y obediencia que a Él le place requerir de los ángeles, de los seres humanos y de toda criatura.

 

C.R.Y&S.- Aquí el Confesor bendice en su boca lo que Dios maldice por la boca de los Santos desde Orígenes hasta Santo Tomás. Esgrimiendo la espada del Terror, en pleno conocimiento de estar tratando con un pueblo aterrorizado al punto que ni remotamente se le ocurriría levantarle la voz a quien se atrevía a cortarle la cabeza al rey, el Confesor suelta su parrafada sin alma ni corazón ni espíritu como lo haría cualquier pagano hablando de Zeus, de Odín, o de cualquiera de los dioses de la Antigüedad. Y después de repetir la confesión pagana más universal desde los tiempos antiguos sobre la imagen de la Divinidad, el Confesor no tiene reparos en tratar de discapacitados intelectuales a todos los británicos de su época, y de las postreras.

Y quienes después de haberle negado cualquier Autoridad a aquel Concilio de Nicea en el que el Espíritu Santo selló el Canon de las Sagradas Escrituras, ahora lo hacen suyo en lo que atañe al Misterio de la Santísima Trinidad.

“El ladrón no entra por la Puerta, sino por la Ventana, y viene a robar”. En este caso, el alma.

Durante 17 siglos Europa repitió con boca unánime la Declaración de Fe de la Iglesia Católica. En este año del 1647 el Confesor se santifica robándole a la Esposa de Cristo su herencia: La Doctrina Divina sobre la Unidad de Dios Padre y de Dios Hijo en el Espíritu Santo.

III

C.W.- En la unidad de la Divinidad hay tres personas, de una misma sustancia, poder y eternidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. El Padre no es engendrado ni procede de nadie. El Hijo es eternamente engendrado del Padre, y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo.

 

C.R.Y&S.- Pero a diferencia del sonido de la Declaración de la Unidad Divina en boca de los Santos que la Revelaron, en la boca de este Confesor suena a herejía pagana. Un discípulo de Satanás pone en su boca la palabra del Espíritu Santo, se viste de Luz para santificar sus masacres, frutos infernales de la doctrina de su Reforma. ¿A quién le extraña que el Diablo le sacara los ojos y sus adoradores no viesen los frutos de su Rebelión?

 

QUINTA PARTE

EL ABOGADO DEL DIABLO

 

Entramos en la cueva del Abogado del Diablo, del enemigo de Espíritu Santo, de Dios y del Hombre, de Cristo y de la Iglesia, de la Justicia y de la Verdad. Entramos en la mente maligna de un banda de terroristas, genocidas y asesinos que buscaron justificar sus crímenes y su genocidio, su maldad y su perversa conducta homicida en la Voluntad Inmutable, Irresistible y Todopoderosa de un “Dios que es Terror”, quien por ese Poder Eterno decide establecer que el Terrorista es un santo y su víctima leña para el fuego del infierno; un “Dios que es Horror y Muerte” estableciendo que la Vida es un circo, un teatro de terrores, una farsa archicriminal con un guión establecido desde su Irresistible Voluntad Terrorista, la participación en cuyo Teatro de Horrores nadie puede dejar de actuar y vivir su parte; ni el elegido para el Genocidio y esparcir el Terror, y reunir la leña para el fuego del infierno, ni la víctima creada para sufrir el horror y vivir en el terror del que en esta vida es torturado hasta la muerte y en la otra es torturado por la eternidad en el infierno.

Aquí el Maligno, según esta Confesión del Abogado de Satanás, queda exculpado de todo delito y es Dios proclamado, solemnemente, entre los aullidos de un pueblo de brutos ignorantes, y por universidades tan grandiosas como Cambridge y Oxford jaleados, como el único Culpable y Autor Intelectual verdadero de todo el Terror y el Horror que ha padecido el Género Humano desde la Traición del Judas del Cielo al Judas de la Tierra.

Es escandaloso hasta la incredulidad ver cómo grandes intelectuales criados en universidades tan célebres, las estrellas de cuyos discípulos han llenado la Ciencia de gloria universal, a la hora de tocar el Alma del Ser Humano se convierten en los cobardes más abyectos, y eligieron ser brutos y bestias sin cerebro, pero vivos, a sabios muertos. Tal es la estirpe de la raza de los Britones. Gente malvada y bruta que llevaron el Genocidio contra el Irlandés a las Américas y allá donde plantaron sus tiendas no dejaron ser humano vivo. El Robo fue su Bandera. El Delito constante contra la Humanidad, su patria verdadera.

Loco es aquel que ignora que el papado del Siglo XV y de principios del XVI se bañó en el estiércol de la negación de la Doctrina de los Siervos de Cristo. Pero loco hasta la absoluta demencia es quien condena a Cristo por perdonar el pecado de Negación de San Pedro y se levanta contra el Hijo de Dios justificando su Rebelión en la Voluntad Irresistible de su Padre Eterno. He ahí la Sentencia contra el Dios que es Amor.

Donde se escribió “Amor” el Britón escribió “Terror”.  Y dice en su demencia:

I

C.W.- Dios, desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ordenó libre e inmutablemente todo lo que acontece; pero de tal manera que Él no es el autor del pecado, ni violenta la voluntad de las criaturas, ni quita la libertad o contingencia de las causas secundarias, sino que más bien las establece.

 

C.R.Y&S.-¿Dónde están los filósofos, los lógicos, los dialécticos, los Retóricos, los Oradores, los cultivadores del Pensamiento y sus leyes; de la Palabra y sus reglas? No los busquéis en Inglaterra, ni en Escocia, allí solo hay ladrones, enemigos de la Verdad y del Amor, planificadores de guerras mundiales en pro de la hegemonía de sus Majestades Satánicas. Dice el confesor que Dios planea hasta el detalle todo lo que va a acontecer, escribe el guión antes de que ni siquiera se levante el escenario; y afirma el Confesor que de lo que sucederá en ese Escenario el Autor Intelectual y productor de todo el guión es inocente.

Ese “Dios Oculto”, que es Terror, quien no sólo planea el Guión desde la Eternidad proclamándose su Autor Intelectual, sino que siendo el Creador de todos los actores y del mismo escenario es Autor y Productor al mismo tiempo, (Autor Intelectual y productor de la Tragedia del Género Humano), señoras y señores, según este Confesor, es inocente de toda sangre.

¿Dónde están los jueces, dónde los legisladores, dónde los defensores del Derecho Universal Humano, y amadores de una Justicia Inmarcesible, Incorrupta? No los busquéis en la Isla donde la Justicia bendice el Crimen y sirve a la Casa de sus Majestades Satánicas justificando sus Genocidios y sus Crímenes en la Voluntad Irresistible de un Dios cuyo Terror se extiende por el Infinito y toda criatura tiene en su Eterno Decreto de Terror la plena justificación a todos sus Delitos.

Una vez más: Hijos de gente malvada y perversa que se dio por Oficio la defensa de Satanás, si con los siglos habéis aprendido Justicia y entendéis qué es el Amor, leed la primera premisa en Defensa de Satanás:

II

C.W.- Dios, desde toda la eternidad, por el sapientísimo y santísimo consejo de su propia voluntad, ordenó libre e inmutablemente todo lo que acontece; pero de tal manera que Él no es el autor del pecado, ni violenta la voluntad de las criaturas, ni quita la libertad o contingencia de las causas secundarias, sino que más bien las establece.

 

C.R.Y&S.- Quien establece lo que acontece es el Autor Intelectual de lo acontecido, él es la Cabeza del crimen cometido, ¿o la Justicia humana no distingue entre el brazo ejecutor y la cabeza autora intelectual de la acción cometida?

Delante de la Justicia: ¿Quién es más culpable de la acción: el brazo ejecutor que movido por ignorancia o fuerza irresistible la lleva a cabo, o quien movió ese brazo mediante la producción de todas las causas cuyo efecto irresistible fue esa acción llevada a juicio?

Obviamente el brazo ejecutor no puede ser redimido sin sufrir la pena debida al delito consumado. ¿Pero qué justicia es esa que condena al ignorante y absuelve al autor intelectual productor del delito? ¿Ese es el Dios de Jesucristo? ¿Ese es el Dios que es Amor de los Apóstoles?

¿Fuimos enseñados a amar a Dios por su Justicia o en razón del terror que produce su Poder Infinito?

He aquí pues que viene un Nuevo Evangelio:

“Dios es Terror, el Terror a su Poder es la Fuente desde la que mana toda su Justicia”.

Después de declarar Autor a Dios de todo el infierno que vive el Género Humano desde que Adán fue asesinado por Satanás, el Confesor llega en su ignorancia sangrienta a justificar a Dios por su Impotencia para contravenir las cosas que van a pasar, Él mismo una marioneta de su Poder Infinito.

Pero silencio: Tiene la palabra el Abogado del Diablo:

III

C.W.- Aunque Dios sabe todo lo que podría o puede acontecer bajo todas las condiciones posibles; sin embargo, no ha decretado nada porque lo previó como futuro, o como aquello que acontecería bajo tales condiciones.

 

C.R.Y&S.- En su Ignorancia Maligna el Confesor primero declara haber sido ordenado todo desde la Eternidad, y ahora afirma que Dios no tiene necesidad de decretar nada porque conociéndolo todo se limita a ser el espectador de lux a quien le resbala absolutamente todo. Guión, Actores, Escenario, no le importa absolutamente nada ni nadie. Dios no siente pasión, Dios no tiene pasiones. Tiene por Corazón una roca de hielo forjada a temperatura cero absoluto. Por mente tiene una roca de basalto en la que no penetra emoción de clase ninguna. Lo calcula todo sin inmutarse, lo produce todo sin causarle ni alegría ni tristeza.

Dios no siente pasión.

Dios No es Padre.

Dios no es Hijo.

Dios no es Espíritu Santo.

“Dios es Terror”.

Es la razón por la que se le adora. Lo adoras o mueres. El Confesor tiene la espada para ejecutar tu muerte.

¡De rodillas ante el Dios que es Terror!

¡Muerte al Dios que es Amor!

El Amor es para los Débiles, para los Católicos. Todos deben morir. Todos han sido creados para ser ejecutados.

Y el Confesor es la espada ejecutora, porque:

IV

C.W.- Aunque Dios sabe todo lo que podría o puede acontecer bajo todas las condiciones posibles; sin embargo, no ha decretado nada porque lo previo como futuro, o como aquello que acontecería bajo tales condiciones.

 

C.R.Y&S.- Ergo, sin disponer Dios ha dispuesto ser “el Impotente”. No puede hacer nada por impedir que las cosas sucedan. No puede dejar que las cosas dejen de suceder, ni tiene tampoco poder para determinar nada; es el propio escenario el que a sí mismo se produce y escribe guión.

Dios no es Creador de nada ni de nadie. Dios se limita a justificar el guión, a observar el escenario en el que los acontecimientos sucederán sin necesidad de su beneplácito y complacencia. Sabe de antemano que dos y dos son cuatro, ve al cazador y ve a la presa, es omnipotente y es todopoderoso para decidir si hay guerra o hay paz, y todo lo que hace Dios es quedarse de brazos cruzados y dejar que los acontecimientos sucedan porque si entra en el escenario Él mismo entrará en el juego y será una pieza más, un peón en el tablero sobre la mesa del Cosmos.

Él mismo debería preguntarse ¿quién creó esta mesa, quién ha dispuesto este tablero?

No es su mesa, no es su tablero, como maestro del ajedrez sabe lo que va a pasar dependiendo de los movimientos de su adversario, y se limita a dejar que la partida se juegue sin importarle el final.

La pregunta que viene es letal: ¿Qué hacía su Hijo entrando en el tablero? ¿Todo una mentira? ¿Dios no interviene entre la presa y el cazador porque Dios es Amor? ¿Esto es el Cristianismo?

No, no, por supuesto que no, el Confesor tiene una Respuesta mejor:

V

C.W.- Por el decreto de Dios, y para la manifestación de su gloria, algunos seres humanos y ángeles son predestinados y pre-ordenados para vida eterna, y otros pre-ordenados para muerte eterna.

 

C.R.Y&S.- El Confesor afirma de nuevo lo que negara de la primera afirmación. Primero afirma de Dios que Él es el Autor Intelectual y productor Material de todos los Crímenes y Genocidios y Guerras y Enfermedades y Males que ha sufrido el Género Humano desde su Creación. En seguida niega que haya necesidad de decreto eterno alguno porque los acontecimientos que tienen lugar en el Cosmos suceden con Él o sin Él; su Poder se limita a conocer lo que pasará si X vale 3, si Z vale 7, si alfa es igual a pi menos beta.

Su posición es la del observador de un acontecimiento cuántico, si interviene provoca una distorsión de los parámetros naturales, de manera que todo lo que puede hacer para ser infalible es dejar que las leyes naturales sigan su camino. Puede predecir mientras se mantenga en el plano de la observación.

Al final Dios no es Amor ni Terror, es un cero a la izquierda. Su oportunidad para no ser ese cero le es otorgada por una Fuerza Cósmica Superior que le permite -Dios coja confesados a estos Abogados del Diablo cuando sean llamados a Juicio- eligiendo quién vive y quién muere.

VI

C.W.- Por el decreto de Dios, y para la manifestación de su gloria, algunos seres humanos y ángeles son predestinados y pre-ordenados para vida eterna, y otros pre-ordenados para muerte eterna.

 

C.R.Y&S.- Estáis leyendo el Evangelio del Diablo.

Dios no ordena nada, su relación con el Cosmos es el de un sabio cuya larga experiencia con las leyes de su materia le permite predecir qué pasará si este o el otro movimiento tiene lugar. La Gloria de Dios se limita a usar su Poder para el Terror. Esta es toda su parte en el Cosmos; elegir quien Mata y quién es Asesinado, quién es la presa y quién es el cazador. El Diablo es inocente. Satanás fue elegido para ser el cazador y Adán para ser la presa.

No hay Justicia, la Redención fue una farsa, la Caída fue un teatro, el Cristianismo es una Mentira. La única verdad es que Dios es Terror en razón de su Omnipotencia al servicio de una Fuerza Cósmica que lo supera y cuenta con su Corazón de Hielo Absoluto para producir sus Obras Universales. Pero no solo Satanás es un peón en el juego de un Poder Infernal al que el mismo Dios se somete como “el que Elige a los actores”:

VII

C.W.- Estos ángeles y seres humanos así predestinados y preordenados, están particular e inmutablemente designados, y su número es tan cierto y definido, que no se puede aumentar ni disminuir.

 

C.R.Y&S.- ¿Dónde queda la persecución de los criminales de Guerra? ¿Qué sentido tiene la justicia y la ley si todos los seres humanos y todas las criaturas del cosmos somos peones en un juego maligno del que nadie puede escapar del rol que se le asigna por nacimiento?

Esto, ladies and gentleman, es el Anticristianismo más absoluto conocido: La Libertad de Nacimiento en el Espíritu, que Cristo nos predicó y nos metió en el alma, es todo una mentira. Según este evangelio maligno todos nacemos para ser marionetas sin voluntad movidas por los hilos de fuerzas cósmicas que no podemos comprender.

Todos, ángeles rebeldes y hombres, Caín y Abel, todos tenemos en común ser esclavos. Y no del Dios que es Amor, del Dios de Jesucristo: todos somos esclavos de la Muerte, unos como cazadores y otros como presas. Y ahora, siguiendo su propósito asesino, el Confesor anticristiano se absuelve de sus genocidios y sus crímenes diciendo:

VIII

C.W.- Dios, según su eterno e inmutable propósito, y el consejo secreto y beneplácito de su voluntad, los ha escogido en Cristo para gloria eterna, antes que fueran puestos los fundamentos del mundo, por su pura y libre gracia y amor, sin la previsión de la fe o buenas obras, o la perseverancia en ninguna de ellas, o de cualquier otra cosa que haya en las criaturas, como condiciones o causas que le muevan a ello, y todo para la alabanza de la gloria de su gracia.

 

C.R.Y&S.- ¡Señor! ¡Qué punto de ignorancia puede alcanzar una mente con tal de justificar sus crímenes!

¿Qué nivel de cobardía puede admitir un pueblo para vivir de rodillas delante de semejantes monstruos genocidas?

¿Qué automutilación de la inteligencia pudieron las universidades británicas de aquella época llegar a consumar con tal de conservar la cabeza sobre el cuello?

Respondan: ¿Qué diferencia hay entre aquel Dios Oculto de Lutero, Enrique VIII, Calvino y Cromwell, fundando su religión sobre millones de seres humanos masacrados en nombre de ese Dios de Terror y Muerte, y el Dios de Mahoma que ordenó el exterminio de todos los no creyentes?

Y sin embargo menos culpable fueron éstos por en cuanto no conocieron a Cristo ni fundaron sobre su nombre el Exterminio de los Católicos, sus hermanos que vivían entre ellos.

IX

C.W.- Puesto que Dios ha designado a los elegidos para gloria, así también, por el eterno y más libre propósito de su voluntad, ha ordenado todos los medios para ello. Por lo cual, los que son elegidos, estando caídos en Adán, son redimidos por Cristo, son eficazmente llamados a la fe en Cristo por su Espíritu que obra a su debido tiempo, son justificados, adoptados, santificados y por su poder son guardados para salvación por medio de la fe. No hay otros que sean redimidos por Cristo, eficazmente llamados, justificados, adoptados, santificados, y salvos, sino solamente los elegidos.

 

C.R.Y&S.- La Ignorancia del Confesor no tiene límites. Dios lo elige para acometer el genocidio y la masacre de los hermanos católicos. Se atreve a compararse a los Apóstoles. Tiene un Nuevo Evangelio. Niega la esencia y la sustancia de la Redención. Condena a Cristo. Se rebela contra el Espíritu Santo, confiesa que Dios es Terror. Niega que Dios sea Amor. La Redención es un Teatro llamando a los cazadores para reunirse y lanzarse contra las presas.

Según esta Confesión: Cristo fue un peón en el tablero de ese Poder Cósmico aliado del propio Dios llamando a los suyos. Y ahora, el Dios de Cristo elegía a Cromwell para ser su espada, su profeta, su mano ejecutora, su brazo asesino.

X

C.W.- Al resto de la humanidad por su pecado, agradó a Dios pasarla por alto y destinarla a deshonra e ira, según el inescrutable consejo de su propia voluntad, por el cual extiende o retiene misericordia como a Él le place para la gloria de su poder soberano sobre las criaturas, para la alabanza de su gloriosa justicia.

 

C.R.Y&S.- ¿Habla de justicia un genocida, un criminal de sus propios hermanos que no tuvo misericordia ni conoció la piedad ni amó la compasión? El Terror era su Dios.

Con Lutero el “Dios Oculto” permaneció Oculto. A Cromwell, como antes a Moisés, ese “Dios Oculto” se le mostraba cara a cara. Cromwell era el Nuevo Josué del Nuevo Pueblo Elegido. Todo el que no aceptase su Nueva Doctrina quedaba sentenciado a muerte. Su ejército no debía tener remordimiento de conciencia ni padecer dolor moral. Era el brazo ejecutor del Dios de la Eternidad quien disponía la muerte de todos los infieles católicos y de todos los salvajes allá donde existiesen.

En efecto:

XI

C.W.- La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, para que los seres humanos al prestar atención a la voluntad de Dios revelada en su Palabra, y al rendir obediencia a ella, por la certeza de su vocación eficaz, estén seguros de su elección eterna. Así que esta doctrina debe ser motivo de alabanza, reverencia y admiración a Dios, y de humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen el Evangelio.

 

C.R.Y&S.- Y contra quien no doblase sus rodillas, el profeta y su ejército de elegidos para ser cazadores estaban ahí para, humildemente, cortarles las piernas.

Amen. Amén

 

SEXTA PARTE

LA PROVIDENCIA DE DIOS EN LA CAÍDA Y EN LA IGLESIA ACORDE A LA ASAMBLEA DE DIVINOS

 

El Problema de las fuerzas que determinaron el Acontecimiento que llamamos la Caída y en los libros de la Historia del Futuro figura como la Guerra de las Primeras Ciudades de Mesopotamia que precedieron a las de los Sumerios, está delante de nosotros. Estamos hablando del Quinto Milenio antes de nuestra Era. Sabemos y tenemos por cierto que entre las primeras dinastías del Oriente Próximo Antiguo del Cuarto Milenio y el Fin de la Civilización del Quinto Milenio se produjo un hundimiento que hace imposible registrar los hechos durante ese tiempo. Es un lapsus en la memoria que ha venido a llenar por ambos lados, el profano y el Sagrado, el episodio del Diluvio. Los Sumerios registraron ese Acontecimiento y dieron una línea de reyes desde Adán hasta el Diluvio. Los Hebreos conservaron sucesos específicamente nacionales que tuvieron lugar durante los siglos anteriores a esa Catástrofe. Sucesos que conectan a Cristo con Adán y han venido a formar parte de nuestra Memoria Histórica Universal.

Tenemos que comprender que esta Conexión a doble banda no ha sido posible sino hasta finales del Siglo XIX. Todas las generaciones anteriores a los Hechos finalmente recreados a principios del Siglo XX vivieron bajo la ley de una Amnesia Universal que, por simple ley patológica, las incapacitaron intelectualmente para penetrar en la naturaleza de los actores de aquel acontecimiento que llamamos la Caída y se ha conectado a nuestra Herencia Histórica a través y en la Redención. De manera que sin ser por la carne Hebreos al ser por el espíritu Familiares de Cristo la Historia de la Caída ha venido a ser nuestra Pre-Historia.

Quiero decir, desde el punto de vista de la Historia Escrita estamos infinitamente mejor preparados para regresar al Edén y volver a reconstruir el Acontecimiento que diera origen al Primer Reino que el Mundo ha conocido. Y sin embargo sin contar con Dios es imposible, y de hecho lo ha sido hasta Hoy, entrar en las causas psicohistóricas que determinaron la Caída de aquel Reino. Estas causas no están escritas. Pero sí están en la memoria del Dios que viera cómo su hijo Adán fue arrastrado a la Transgresión que devino el Origen de la Tragedia del Género Humano, en lo universal, y del pueblo de Israel, en lo particular.

Rechazar a Dios como Fuente de la Historia y del Pensamiento Humano y abandonarse a las solas fuerzas de la Razón Humana es escribir un Manifiesto de Rechazo a Dios. Esta Confesión Presbiteriana, escrita bajo el Terror a la Asamblea de los Divinos, es un Rechazo a Dios y su Providencia del Dios que Cristo nos reveló y diciendo: “el que me ve a mí ve al Padre”, nos descubrió lo que sus Discípulos dejaron por escrito que “DIOS ES AMOR”.

Es desde esta Clave que debe interpretarse la Providencia, el Ser de Dios y la propia Historia de la Iglesia.

LA ASAMBLEA DE DIVINOS congregada en Westminster escribió esta Confesión bajo la Ley del Terror, y desde esta Ley, reescribieron la Historia de la Fe asumiendo que DIOS ES TERROR.

LA CAÍDA

La astucia del Diablo fue perversa en el caso de la Caída por en cuanto conociendo la Inocencia del Hombre, que su propia Desnudez en las cosas de la Guerra ponía de manifiesto, se atrevió a hincarle en pleno costado el puñal de su Mentira. El Diablo, la Serpiente Antigua, Satán su cabeza, Mató a un Hombre “desnudo” en las cosas de y para la guerra.

El Hombre era una Criatura que acababa de Nacer a la Vida Eterna; Adán y su Generación vivían como hijo de Dios su Infancia, y como Niño vivían en los brazos de la Protección Divina.

La mente, el corazón y el alma del Primer Hombre, del que Adán fue su Cabeza a la manera que Cristo lo es de su Cuerpo, fueron una sola cosa con el Corazón, la Mente y el Alma de Dios. ¿Qué temor o miedo a la Vida podía concebir aquel Niño que vivía en Dios como hijo y sentía a Dios como Padre?

Vestirse de ángel de luz, anunciarse como Mensajero de Dios, venir en Su Nombre para comunicarle su Voluntad a aquel Hombre Desnudo, sin defensa para con las cosas de la Ciencia del bien y del mal, y decirle: “el Hombre debe elevarse a la condición de los dioses”, qué miserable la astucia.

Adán había superado la Prueba. “No comer” era la Prueba. Vencida por su Fidelidad, su premio era declararse “Divino”.

No sólo la astucia era miserable, su autor era un miserable.

Y comenzamos.

I

C.W. -“Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia”.

 

C.R.Y&S -El Dios Déspota de la Filosofía Inglesa de moda en el Siglo XIV regresaba de la tumba, no como ente filosófico ahora, sino como un Ser de Hielo, un Monstruo sin Corazón ni Alma cuya Mente lo hace todo para bañarse en las flores que nacen en el Paraíso del Terror a su Poder Infinito. Y se pregunta uno: ¿Y cómo podía ser descrito de otro modo el terror a Enrique VIII, a su hija Isabel y a Cromwell? ¿No describe esta primera sentencia a su dios, el Tudor?

Veamos:

Desde la Teología Patrística Milenaria, con origen en la Sabiduría Apostólica, sabemos y creemos que la Iglesia es un Cuerpo Divin0 en razón de quien es su Cabeza. De manera que si Cristo Jesús no fuese su Cabeza la Divinidad que reclama la Iglesia sería una farsa absoluta.

Gracias a esta Obra, en la que unió Dios la Vida de su Hijo a la del Hombre, y se reservó para sí un Cuerpo de Sacerdotes y Pastores, por su Oficio este Cuerpo es investido de la Naturaleza Divina Natural a su Cabeza. Siempre entendiendo que la Divinidad le corresponde a esta Cabeza. Y que sin esta Cabeza ese Cuerpo deja de ser Divino.

Cuando pues los Tudores fueron elevados a la cabeza de la Iglesia Anglicana fue rechazada la Divinidad de Jesucristo. Y el Cuerpo de la Iglesia de la Isla Británica dejó de ser Divino. La Religión Cristiana en la Isla pasó a ser una religión pagana con el nombre de Cristo por tapadera de su rebelión contra Jesús y su Dios, y de aquí la Persecución Neo-Romana Imperial que Enrique VIII, cual Nerón de su Tiempo, declaró contra los Católicos.

La declaración de los Tudores como Cabeza de la Iglesia de Inglaterra fue una Rebelión contra Dios en todo semejante a la que Satanás buscó al pretender sentarse en el trono del Hijo de Dios. En términos coloquiales digamos que la Rebelión Anglicana decapitó a la Iglesia, le cortó la Cabeza y se dio una nueva, la de un Monstruo que solamente por el Terror podía mantener la Ficción Satánica de ser la Iglesia Anglicana la Religión de Cristo.

Esto desde la Patrística de los Santos. Desde el Espíritu Santo que sostuvo a la Iglesia con su Pensamiento a través de Mil Seiscientos Años la relación entre el Hombre y Dios se realiza en este Contexto Sagrado: Cristo es la Cabeza y la Iglesia es su Cuerpo, y a la manera que un Árbol tiene muchas ramas, las iglesias son las ramas del Árbol de la Vida, de cuyo fruto, la Fe, se alimentan las Naciones, y por la Fe su Futuro se abre a la Eternidad.

Observamos que todas las naciones cristianas siguen vivas, excepto aquella Bizancio que se separó de la Iglesia Universal,  decidió seguir sola su camino, y conducida al abismo hoy por hoy su Orgullo es historia en el Libro de nuestra Civilización.

Fuera de esta Doctrina no hay Futuro. El camino al abismo es largo, pero de no haber regreso conduce a un único precipicio. Esta ha sido la Doctrina Patrística de los Santos desde los Apóstoles hasta nuestros días. Doctrina de la que se apartó la iglesia de Inglaterra forzada por la Ignorancia de sus líderes eclesiásticos y el terror a la doctrina del Rey que ellos mismos entronizaron y se dieron por Dios en lugar de Jesucristo.

Tentado por este Terror sus sucesores entre la disyuntiva de conservar la vida o perder la cabeza eligieron lo mejor para ellos, y en recompensa por participar de la Divinidad de su Nuevo Ídolo se les permitió declararse DIVINOS. Y como tales firmaron la Confesión de Westminster, tal cual se ve en la portada de la misma.

Es por tanto desde el Terror de una nación de ignorantes pastoreada por un grupo de cobardes que sale a luz esta Defensa del Diablo. Para absolverse de su Crimen de Cobardía los Divinos culpan a la Providencia de Dios, dado que si...

II

C.W.-“Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia”...

C.R.Y&S.- En efecto, al decir de ellos, no fueron ellos quienes decapitaron a Cristo, Cabeza de la Iglesia de Dios, y resucitaron el cuerpo decapitado poniéndole una cabeza humana, la Corona de Inglaterra, infinitamente más sublime que la del Hijo de Dios, sino que ese Delito de Rebelión contra la Corona del Hijo de Dios fue un acto de la Providencia de Dios.

The Assembly of DIVINES” se limpiaba las manos. La sangre chorreante que manchaba sus vestidos tras la Persecución Anticristiana del Primer Tudor, y volvió a llenar la Segunda Persecución Isabelina, y por Tercera Vez chorreó por los vestidos de la Persecución Anticristiana Cromwelliana, debía adjudicársele a Dios Padre, que con su Providencia, su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia dispuso esas Persecuciones “para la alabanza de su gloria”.

De nada podían ser acusados quienes asesinaron en razón del Gran Creador que “dispone y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, desde la más grande hasta la más pequeña, por su sabia y santa providencia, conforme a su presciencia infalible y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad”.

¡¡Dios lo quiere!! “God willing

El espíritu de las Cruzadas regresaba de la tumba, en esta ocasión contra el propio rey del Cielo, Jesucristo, Único Rey Universal Sempiterno de todas las Naciones y Pueblos de la Creación de su Padre, y Cabeza de todas las iglesias, que viven de su Espíritu a la manera que el Árbol vive de la savia que alimenta todas sus ramas y unidas a su Tronco crecen como un solo Ser Vivo, cuyas Raíces están en Dios.

Y si Dios lo quiere, hay que matar, matar a destajo, sin misericordia, con el corazón de hielo que el Tudor Omnipotente y su Asamblea de DIVINOS puso sobre la mesa.

III

C.W.- “Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, sin embargo, la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sea necesaria, libre o contingentemente”.

 

C.R.Y&S- Aquí tenemos el rechazo Absoluto de la Inteligencia Británica Reformada al Pensamiento de la Naciente Edad Moderna. Los Divinos Rechazaron la Teología Patrística como puerta de acceso al pensamiento de Cristo y se abrazaron a la Filosofía Medieval más retrógrada y absurda.

La necesidad de justificar su Delito contra la Corona Divina los empujó a Acusar a la Providencia Divina de ser la Fuerza Motora de todo lo que pasa en este mundo, y en consecuencia nada se le puede atribuir a los DIVINOS en cuanto siendo títeres sin voluntad propia hicieron lo que hicieron porque la Voluntad de Dios es irresistible y si lo que dispone Dios no se hace por las buenas se hace por las malas, es decir, por medios contingentes. O sea, que si un hombre se resiste a la voluntad maligna de Dios, Dios se encarga por medios ocultos e invisibles de hacer que el Crimen tenga Historia y la sangre chorree por ríos del cuerpo de su Pueblo. ¿O puede ser de otra forma?

¿No es Dios Todopoderoso e Infalible?

La resistencia a su Voluntad de Genocidio contra un pueblo es por consiguiente irresistible. Porque, según los DIVINOS: “La Providencia es la autora de todos los crímenes”.

Quitando a Cristo Jesús como Cabeza de la iglesia de Inglaterra los DIVINOS se levantan contra Jesucristo, Rey de todos los Cristianos de la Tierra, Único que recibe ADORACIÓN DE DIOS Y POR CUYA DIVINIDAD siendo Cabeza del Árbol de las Iglesias éstas reciben de su Espíritu la Vida. Y Vida Eterna, que les confiere Indestructibilidad Invencible, según se ha visto en la Existencia de la Iglesia Católica.

¿Dónde está la iglesia Bizantina?

En breve se dirá ¿dónde está aquella iglesia anglicana que se atrevió a rechazar el Pensamiento de los Santos y se entregó en prostitución a la Filosofía de los herejes ockhamitas?

Pues buena es la Filosofía que se ocupa de las cosas de los Filósofos, como bueno es que los científicos se ocupen de las cosas de la Ciencia y no metan a Dios en sus investigaciones.

Cada cosa tiene su espacio, y cada disciplina del pensamiento tiene su objeto. Querer reducir a Dios a objeto del Pensamiento es un suicidio intelectual. La creación que quiere radiografiar a su Creador acorde a la medida de su naturaleza se hunde en su propia demencia.

Esta caída de la Corona de Inglaterra reproduce en vivo el escenario de causas y efectos que puso en Historia la Traición de Satán a su rey y Señor: Adán se declaró “Dios” y su Corte se declaró una “Asamblea de Divinos”.

Desde esta Demencia la Nueva Asamblea de Divinos congregada alrededor de su Nuevo Dios, afirma que:

IV

C.W. -“Dios en su providencia ordinaria hace uso de medios; a pesar de esto, Él es libre para obrar sin ellos”

 

C.R.Y&S.- De donde se ve la irracionalidad intelectual en la que sucumbiera aquella Congregación y el bajo valor de la inteligencia que los DIVINOS le atribuían al pueblo que por el Terror debía cerrar su boca y hacer lo que su Nuevo Dios disponía en este Decreto de Rebelión Abierta contra la Corona de Jesucristo. Porque ¿qué están diciendo?

¿Que Dios debe hacer lo que ellos digan?

¿Que ellos conocían y conocen a Dios mejor que Dios se conoce a sí mismo?

¿Y que aun no siendo ellos partícipes en Dios de su Pensamiento ni de su Inteligencia, cerrado a ellos el acceso a la Memoria Divina de su Creación y al Corazón Sagrado en que se concibió la Redención del Género Humano, a pesar de este destierro del Ser Divino : ellos podían y pueden decir qué puede o cómo puede Dios llevar adelante sus crímenes y genocidios a la manera que dispuso desde la Eternidad la Caída de Adán y el hundimiento del Género Humano en este infierno que llevamos sufriendo durante más de seis mil años?

En cuanto a la ignorancia del pueblo inglés, los DIVINOS sí podían burlarse. Pero en cuanto a esconder la Valentía que no tuvieron para seguir el ejemplo de los Mártires que prefirieron perder la cabeza a firmar esta Entronización de un hombre en el trono que le corresponde sólo al Hijo de Dios, “Ser la Cabeza de todas las iglesias”, esta Cobardía está delante de los ojos de la Historia.

Acusar a Dios de ser el Autor Intelectual, con su providencia, de todos los males del Mundo es prestarle la Boca a Satanás, que dice:

V

C.W.- “El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia de tal manera, que esta se extiende aún hasta la primera caída y a todos los otros pecados de los ángeles y de los hombres, y esto no solo por un mero permiso, sino que los ha unido a ella con la más sabia y poderosa atadura, ordenándolos y gobernándolos en una administración múltiple para sus propios fines santos; pero de tal modo, que lo pecaminoso procede solo de la criatura, y no de Dios, quien siendo justísimo y santísimo, no es, ni puede ser autor o aprobador del pecado”.

C.R.Y&S.-Primero acusan a Dios de ser el Autor Intelectual de la Caída y luego lo absuelven de todo Crimen porque siendo Todopoderoso ¡quién podrá sentarlo en el banquillo de los acusados y someterlo a juicio!

La Asamblea de Divinos firmantes de esta Confesión y defendida por las iglesias presbiterianas declaran que “DIOS ES TERROR”.

No se ama a DIOS por ser AMOR. Desde esta Confesión la relación con Dios es la del que está aterrorizado por el Poder de un Señor, ajusta su mente para sobrevivir bajo esa Ley y encuentra en su Impotencia para ponerse de pie y mantener una Relación de “padre a hijo”, de “Ciudadano a Rey Amadísimo”, su único camino de salvación.

Comprendemos:

Westminster tiene el hacha chorreante de sangre. Pone esa sangre en el tintero y bajo la ley del Terror ordena que los DIVINOS escriban esta Confesión mojando la pluma en esa sangre.

Los “Divinos” no tienen carne de héroes, ni de santos. No creían en Dios, porque si hubiesen creído hubiesen seguido la senda al calvario de los obispos que prefirieron morir bajo la Corona del Hijo de Dios que vivir bajo el Trono de un Reino de Terror Anticristiano cuyo Modelo de Corona era la de Nerón.

Traicionando a Inglaterra en lo espiritual como en lo temporal, los Confesores debían firmar una Confesión por la que se declaraban enemigos del Reino de Dios y a la vez justificar su Traición en la Impotencia de toda criatura, sean hombres o ángeles, para resistirse a la Voluntad Maligna de un Dios todopoderoso que mata el tiempo hundiendo a todos los seres en el infierno de la Guerra Fratricida.

¿Cómo resistirse a ese Ser Todopoderoso que la Filosofía Inglesa Medieval separó de Cristo y lo redujo a un objeto de estudio filosófico?

¿Cabía otra cosa que la evolución del pensamiento desde el Dios que es Amor al Dios que es Terror que la sumisión absoluta al Dios británico?

Releed bien la ACUSACIÓN que la Asamblea Presbiteriana de DIVINOS declara:

El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia de tal manera, que esta se extiende aún hasta la primera caída y a todos los otros pecados de los ángeles y de los hombres, y esto no solo por un mero permiso, sino que los ha unido a ella con la más sabia y poderosa atadura, ordenándolos y gobernándolos en una administración múltiple para sus propios fines santos

En esta primera parte de la sentencia contra Dios y en Defensa del Diablo, están diciendo que Dios ordenó la Caída y que esta Caída tuvo por principio “un fin santo”. Caída que Dios mismo ordenó desde la eternidad, y a la que le dio su bendición. Por esta Bendición, “permiso” dice el Confesor, el Traidor y el Transgresor son santificados en razón del “fin santo” que Dios vino buscando, pero...

pero de tal modo, que lo pecaminoso procede solo de la criatura, y no de Dios, quien siendo justísimo y santísimo, no es, ni puede ser autor o aprobador del pecado”.

Enseguida niega lo que primero afirmó. Y lo que afirma con su negación es gravísimo.

Afirma que el autor intelectual de un delito no puede ser juzgado por el delito cometido por el brazo que ejecutó ese delito.

En términos de Jurisprudencia y teoría de la Justicia, los DIVINOS vienen a decir que Satán no debería ser juzgado por haber tentado a Adán, pues aun siendo el autor intelectual de la Transgresión el que la ejecutó fue Adán, y era éste quien debiera responder de su delito.

Es decir, condenando a Satán por el delito que otro cometió, Dios se mostró injusto. Pues la Transgresión era un acto que podía cometer o no podía cometer Adán. Nadie - dice el Confesor - puede ser juzgado por convencer a otro a tirarse por un puente.

Condenando Dios a Satán por tentar a Adán, Dios se mostró injusto y no le aplicó a su Creación la Justicia que se aplica a sí mismo, pues siendo ÉL el autor intelectual de todos los acontecimientos que se producen en su creación, ÉL se declara más allá de la Justicia en razón de la Imposibilidad que supone sentar a un Ser Eterno en el banquillo de los Acusados.

Al afirmar que hacer algo o no hacerlo es responsabilidad de cada criatura, el Confesor miente y se niega a sí mismo cuando dice que, quiera o no lo quiera la criatura, lo que está dispuesto por Dios sucederá a pesar de la oposición de la propia creación a prestarle cuerpo a esa actuación.

Resumiendo, de nuevo, según el Confesor: “DIOS ES TERROR”.

El Dios del que dice el Hijo y el Espíritu Santo “DIOS ES AMOR” es desterrado de la iglesia Anglicana; es desterrado y recibido con los brazos abiertos por la iglesia Presbiteriana ese Dios Terror.

Ahora bien, el Dios que Cristo nos trajo no puede concebir en su Ser semejante Imagen de sí mismo, ésa de un Ser Todopoderoso, Abstracto, Filosófico, sin conexión con el Hombre sino a través del Poder. Esta Imagen es una aberración Anglicana, con origen Calvinista, fruto de la semilla luterana, plantada en Alemania por el Diablo, el Dios Oculto de la Reforma Protestante.

Y ahora, quien ve en Dios el Terror que viene de la Impotencia, quiere hablar de Amor diciendo:

VI

C.W.- El todo sabio, justo y benigno Dios, a menudo deja por algún tiempo a sus hijos en las tentaciones multiformes y en la corrupción de sus propios corazones, a fin de disciplinarlos por sus pecados anteriores o para descubrirlos la fuerza oculta de la corrupción y el doblez de sus corazones, para que sean humildes; y para infundir en ellos el sentimiento de una dependencia de apoyo más íntima y constante en Él, y para hacerles más precavidos contra todas las ocasiones futuras del pecado, y para otros muchos fines santos y justos.

 

C.R.Y&S.- No sé quién dijo que Dios no puede tentar ni animar al pecado, ni consentir el pecado, ni permitir el pecado como medio de alcanzar un fin. Creo que debo leer más la Biblia, o dejarme disciplinar por los discípulos de la doctrina de Satanás.

La realidad es que la manipulación de lavado de cerebro que esta Confesión pone en acto es absoluta. El Confesor se pone en lugar de Dios, acoge al pecador, le ofrece en su iglesia misericordia, lo absuelve de sus pecados, y perdona sus pecados futuros a la manera de la Reforma : “Peca, peca, peca, porque incluso violando a la madre de Cristo la Fe sola te salva de todos tus crímenes y delitos”.

Y aquí el pueblo replica: Aleluya Aleluya, “matemos a todos los Católicos, esos perros rabiosos”.

La operación anglicana de lavado de cerebro y esclavización del pueblo británico fue filosóficamente hablando una operación bastante sencilla.

Primero se decapita a Cristo.

Luego se entroniza al Tudor como Dios de la Iglesia Anglicana siguiendo la teología Patrística de ser Dios la Cabeza de la Iglesia.

Enseguida se rechaza la Teología Patrística y se eleva la Filosofía Inglesa a la condición de Nueva Teología Oficial de la Nueva Religión Inglesa.

Finalmente se eleva al PASTOR a la Divinidad y en cuanto los nuevos dioses los DIVINOS ofrecen su infinita misericordia a quien se ponga de rodillas delante de su magisterio, a la par que condena al infierno a quien se niegue a hacerlo. Y:

VII

C.W.- “En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus pecados anteriores, no solo les niega su gracia por la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos y obrado en sus corazones, sino también algunas veces les retira los dones que ya tenían, y los expone a cosas como su corrupción, que da ocasión al pecado, y a la vez les entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás; por tanto sucede que se endurecen aún bajo los mismos medios que Dios emplea para suavizar a los demás”.

 

C.R.Y&S.- En efecto, la declaración de impiedad contra los Católicos era de necesidad a fin de proceder con conciencia limpia a su exterminio. Entregados al Poder de Satanás, es decir, a la decapitación, a la Persecución, a la Horca y al Fuego, los fieles no debían permitirse remordimiento ni acto de conciencia de debilidad a la hora de enviar al Infierno a quienes, por su pecado de contumacia en su rechazo contra la Confesión Anglicana Presbiteriana de Westminster, Dios entregaba a Satanás.

Hasta entonces contenida por la Teología Oficial, el ataque de la Filosofía Medieval Herética Inglesa contra el Dios que es Amor de los Padres de la Iglesia, triunfó.

Y por su Maldad ellos mismos vinieron a representarnos en sus carnes lo que sucediera en el Edén en los tiempos de la Caída.

El rey, Adán, tentado por aquel ángel de luz que se vistió de monje en esta nueva ocasión, se declaró Dios, su Corte se declaró una Asamblea de Divinos: la Persecución contra el pueblo que no podía aceptar semejante Confesión estalló, y la Guerra Fratricida se hizo.

De esta manera castigó Dios a quien rechazando la Corona de su Hijo prefirió tener por Cabeza de su Iglesia a un Dios que podía tocar y ver, incluso decapitar.

Y así:

VIII

C.W.-...como la providencia de Dios alcanza, en general a todas las criaturas, así también de un modo especial cuida a su Iglesia y dispone todas las cosas para el bien de ella.

 

C.R.Y&S.- En efecto, puesto que Inglaterra rechazó a Jesucristo Dios y Rey de todos los pueblos cristianos, habiéndose entregado por propia voluntad la Corona de Inglaterra a Satanás, quiso Dios recordarle al FUTURO qué sucedió en el PASADO mediante el ACONTECIMIENTO del PRESENTE que esta Confesión vino a escribir en la Historia de la Salvación del Género Humano.

Lección provechosa que debe enseñarnos a todos a diferenciar entre el siervo y el Señor, entre los siervos de la Esposa del Señor y la propia Esposa. Los siervos están sujetos a contrato, pero la Esposa reside por siempre en la Casa de su Esposo y Señor.

Ni se puede olvidar que el propio Pablo se levantó para corregir a Pedro, de esta manera dejándonos Dios en claro que ÉL vive en sus Siervos y corrige a los unos y los otros mediante la Voz de quienes Él levanta para impedir que la Infalibilidad que le corresponde exclusivamente a Dios, reclamada por un Siervo, dé lugar a una Teocracia cuyos efectos malignos, como se viera tras el Concilio de Constanza, causaron los males que después el Concilio de Trento vino a cerrar. Males que dieron lugar a la Rebelión Protestante, de la que tendrán que dar cuentas aquellos que despreciando la Sabiduría Divina Manifestada en el Concilio de Jerusalén, reclamaron la Infalibilidad de Dios para sus personas, de esa manera lo siervos encerrando en prisión a la Esposa del Señor.

 

SÉPTIMAPARTE

DIOS ES EL VENCEDOR

 

Dios Venció. Él fue el Vencedor del Dilema en el que por su Amor a la Vida la Muerte puso contra la pared. El Deseo de ver a la Vida elevarse a la Inmortalidad, de la que por Naturaleza no gozaba ninguna criatura en el Cosmos, marcó un Antes y un Después en la Historia de la Eternidad.

El Reto de ver a todos los seres Vivientes gozar de la Inmortalidad Natural de su Ser fue asumido por Dios como Batalla propia.

¡Dios venció!

La elevación de la Vida en el Cosmos a la Inmortalidad, se hizo. Fue una Batalla muy larga y muy dura en cuyo transcurso Dios fue siendo formado en la Ciencia de la Creación -según Él mismo confiesa cuando dice: “YO soy Dios, YO solo he sido formado y no habrá después de Mí otro” (Isaías). Confesión que lejos de Negar la Divinidad Verdadera de su Hijo pone en claro y en alto que su Hijo no vivirá ese Camino que Él vivió y sufrió hasta ser el que Hoy Él es : el Creador del Campo donde el Nuevo Árbol de la Vida Inmortal echa sus Raíces. Su Hijo tiene en Él lo que a su Padre le costó hacer suyo una eternidad. La Afirmación sobre su Formación se refiere al Árbol de la Ciencia de la Creación, una Ciencia que su Hijo no debe descubrir porque la tiene en su Padre. Y todo lo del Padre es suyo.

Pero en fin, esto es la Papilla de la Fe. El que nace de Dios es alimentado por esta Doctrina. Y preparar papilla para alimentar a adultos es un insulto.

La Cristiandad ha alcanzado su Madurez. Y es entre Hombres de verdad que hablamos de lo que cuando siendo Niños sólo veíamos en Futuro, la confianza puesta en que una vez hecho Hombres hablaríamos como hijos de Dios. Que es precisamente lo que estamos haciendo.

Así pues, desde aquel Día de Victoria en que Dios superó la Naturaleza del Cosmos Increado trayendo a luz uno Nuevo en el que la Vida es creada a su Imagen y Semejanza, se entiende por Lógica la aspiración del Ser a la Inmortalidad.

No hay proceso esquizoide en el Ser de la Creación. Dios ha vencido a la Muerte. Victoria que se nos da a conocer y se celebra en la Resurrección.

Sin embargo, Dios no es hombre que guste de largos discursos. Su Palabra es la Acción. “Dame hechos y déjate de palabras” es el Método del Discurso Divino. En este contexto la Resurrección es el Libro más claro que se pueda escribir sobre la Victoria de Dios en pro de la elevación de la Vida de la Mortalidad a la Inmortalidad.

La Inmortalidad no surge en la Creación como efecto de un deseo patológico, contra natura, de querer seguir viviendo. Es una Aspiración que surge espontáneamente en todas las culturas de todos los tiempos. La forma que se le dé a esta Aspiración no le roba nada a su existencia. Su Negación no es un contraargumento: en todo es caso la respuesta del hombre a una situación de confusión derivada de la estructura racional al dilema de Ser y no ser, del Querer y no poder.

La Resurrección como Discurso Divino es el Acto al que le dio vida Jesucristo.

La Inmortalidad del Alma como cuestión filosófica estuvo en el aire antes de su Nacimiento. Desde el Egipto de los Faraones a la India de los Vedas, desde Grecia a España, todos los pueblos aspiraron a una Vida eterna al otro lado de la Muerte. La diversidad en los fundamentos teológicos y mitológicos de las religiones no le sustrae nada al hecho de la existencia de esta Aspiración que en forma de Instinto se transformó en Fuerza y evolucionó hasta hacerse Inteligencia. La Fuente de esta Impronta es el Amor del Ser Divino por la Vida, a la que le comunica su Fuerza Vital, que se manifiesta en el Deseo de vivir eternamente a la Imagen y Semejanza del Creador.

En la contienda contra la Imposible, Dios venció. El Reto que su Amor por la Vida puso sobre la mesa implicó una revolución Cosmológica. Su Victoria implicó levantar el Cosmos sobre un Fundamento Nuevo. Y aquí es donde comenzó la Formación de la que Dios habló antes. Proceder a darle al Cosmos unos Fundamentos Nuevos exigía algo más que Fuerza. Había que cruzar la Puerta de la Ciencia de la Creación. El Tiempo no era importante. Lo importante era la Inteligencia.

Dios conquistó lo que de entrada parecía inconquistable. Su Amor por la Vida devino Amor por la Ciencia. Más conocía, más poderoso su Brazo se hacía. La Fuerza sin la Inteligencia no puede transformar la Realidad, pero la Fuerza crece al ritmo de la Inteligencia y se transforma en Poder. Una Ciencia Infinita significa Omnipotencia y Todopoder. El Tiempo que pasó desde que el Brazo de Dios comenzó a ser Formado hasta que devino el Brazo del Creador está más allá de nuestros cálculos. La Eternidad no entra en nuestro campo de experiencia sino como ente abstracto.

Así pues, dadas las circunstancias Dios tenía Necesidad de mostrarnos a nosotros, los hombres, que la Inmortalidad a la que el Ser aspira no es una fantasía religiosa. Nuestra Lógica es el fruto de Su Victoria. Él es el Vencedor. Él venció a la Muerte. El Reedificó el Cosmos sobre Fundamentos Nuevos. La Creación engendra Vida a Imagen y Semejanza de su Creador.

La Inmortalidad a la que aspiraron las Familias del Primer Reino Mesopotámico del Edén no estuvo basada en la Mentira de un Ser Psicópata que levantó en el Animal humano una quimera para inmediatamente hundirlo en la Negación. Dios no se sacó de la manga la Caída para disfrutar produciendo y dirigiendo la Historia de la Vida y Muerte del Género Humano.

Había que demostrarle al Hombre nacido en el Infierno que desató la Caída que Dios venció a la Muerte y le conquistó a la Vida el Futuro a su Imagen y Semejanza : Vida Eterna.

El Hijo de Dios entiende a su Padre y se expone como Hombre a la Muerte para con su Resurrección ser el Discurso Vivo sobre la Demostración que de Dios estaba pidiendo la Inteligencia Humana. El Hijo de Dios asume como propia dicha Necesidad y dándole vida al hijo del Hombre con su Resurrección afirma que el Hombre en cuanto Ser ha sido creado para vivir eternamente.

La Muerte entró en la Tierra accidentalmente, pero su imperio es una sombra que oscurece la luz y crece con el tiempo. Aun estando sujeto nuestro cuerpo a su ley, por el Espíritu debemos vivir y comportarnos como Ciudadanos de un Reino Eterno. El viaje de la vida eterna no comienza después, empieza aquí. Caminamos en la Eternidad desde que nacemos.

Tal es la lección filosófica que descarga el Hijo de Dios en sus Discípulos a raíz de la Resurrección.

Pero ahora había que llamar a los Testigos de Su Resurrección a dar Testimonio.

Después de su Resurrección el hijo del Hombre no se paseó por Jerusalén ni se fue a Roma a cantar la Victoria de Dios delante del César. El Acontecimiento del Discurso Divino se produce a los ojos de unos pocos Testigos. Éstos no esconden lo que vieron, y pusieron por escrito lo que vivieron.

Todo muy bonito. Una Religión Nueva ha nacido. La Idea del Alma Inmortal se hace Carne y demuestra su Indestructibilidad exponiéndose a la Cruz y venciendo a la Muerte con la Resurrección. ¡Genial!

Jerusalén se escandaliza. El Imperio se ríe. ¿Eso es todo? Los filósofos preguntan: Pero... ¿seríais capaces de perder vuestras cabezas en Defensa de vuestro Testimonio?

Filosóficamente hablando la postura del Imperio era clara. Si los Edificadores de esta Nueva Religión eran unos impostores que predicaban la Doctrina de la Resurrección de su Líder por Obra y Gracia del Zeus Júpiter de los Judíos, expuestos ante la Muerte se echarían para atrás. Nadie es tan perfectamente inteligente y al mismo tiempo tan intelectualmente discapacitado como para defender lo que afirma y negar lo que defiende delante del tribunal de la Muerte.

Dios venció, y vuelve a vencer. Engendra a Doce Héroes nacidos para ser Testigos de su Victoria delante del Mundo. Lo que Ellos vivieron ellos no podían negarlo. “El hijo del Hombre resucitó”. Y ponen sus cabezas como testimonio.

El Discurso de los Testigos de Dios es firme: Dios no es un Psicópata engañando a su Creación con la Idea de tener Vida a su Imagen y Semejanza y una vez convencida de esta Esperanza se revuelve contra ella, la hunde en el Abismo de la Ciencia del Bien y del Mal para disfrutar como productor dirigiendo el Espectáculo del Infierno de las Guerras del Fin del Mundo desde el Fratricidio a la Guerra Apocalíptica que reduciría a Polvo todo lo que del polvo fue creado.

¡Para nada!

Filosóficamente hablando, (y sentada esta base regreso a la Confesión de Westminster contra la Unidad de las iglesias en Jesucristo), el Pensamiento Modernista de la escuela de Oxford representada por Ockham, u Occam, al decir que la Libertad de Dios es contingente y lo mismo pudo haber hecho esto como hacer lo contrario, sin por ello dejar de ser Dios, vino a decir contra la Teología Patrística, que la Idea de la Libertad de Dios para hacer o dejar de hacer es un acto en potencia que en cuanto filósofo el ser humano no puede negar. Tanto puede decir hoy Dios que sí cuanto mañana que no. Dios puede afirmar mañana lo que niega hoy. La fe obliga, pero la razón manda. Y es de mandato que siendo indemostrable la existencia de Dios desde la razón, todo lo que existe es contingente, nada existe por necesidad. Pues para que existiera la necesidad en los acontecimientos divinos tendría que suponerse que Dios tiene necesidades, algo imposible de creer desde el concepto de Dios en cuando objeto de estudio de la Razón. Etcétera, etcétera.

Desde el momento en que la Filosofía, hasta entonces en manos cristianas, separó la Fe de la Razón, el filósofo comenzó a alejarse más y más del Método del Discurso Divino y se fue acercando más al Argumento de la Defensa del Diablo, a quien acaba defendiendo al decir:

I

C.W.- Nuestros primeros padres, seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido. Quiso Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado habiendo propuesto ordenarlo para su propia gloria.

 

C.R.Y&S.-La Filosofía Jesucristiana, es decir, el Pensamiento de Cristo, negó la existencia de un “acto en Potencia” por el que Dios puede o no puede hacer lo que hace. Contra este pensamiento irracional, la elevación Jesucristiana de la Santidad Divina a la Naturaleza del Acto Creador, en el que la Mentira y el Engaño no existen como Potencia, ni Filosófica, ni Metafísica, ni Teológica, ni Política, ni de ninguna de las maneras que la psicopatología intelectual de los Filósofos Ingleses y Franceses de los Siglos XIV y XV defendieron e imaginaron como Actos de modernidad, la sola Idea de este Acto en Potencia en la Mente y el Ser del Creador fue catalogada como Anticristiana.

La Confesión Jesucristiana que el hijo del Hombre tradujo en Discurso con su Obediencia hasta la Cruz levantó entre el Creador Divino y el Traidor Maligno un Muro Indestructible contra el que lanzarse era y es, alzarse como Abogado del Diablo, es decir, el Anticristo.

Este espíritu anticristiano que el imperio británico impuso mediante la Ley del Terror en su Isla es el que viajó en forma de Doctrina Presbiteriana al Nuevo Mundo y sigue aún vivo, declarando contra Jesucristo que “Quiso Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado habiendo propuesto ordenarlo para su propia gloria”.

De donde se deduce que siendo Dios el Autor Intelectual y el Productor Material de la Caída: el Diablo es Inocente de todo crimen, y Adán no cometió ninguna Transgresión que no estuviese ya predestinada a ejecutar acorde al Guión del “Dios Oculto”. La Creación del Hombre a Imagen y Semejanza de Dios, dice el Confesor, es una quimera.

La conclusión de este artículo anticristiano es que el Hombre no existe, el Libre Albedrío es una fantasía. El hombre no es más que una marioneta en las manos de un gran titiritero ante el que hay que arrodillarse en razón del Terror a su Todopoder.

 El Dios de esta Confesión Presbiteriana es un Dios de Terror. El Confesor se declara anticristiano, defiende a Satanás y proclama ser el Crimen un Bien, justo y necesario, que el “Dios Oculto” de la Reforma Alemana, ahora visible, le ha concedido a una parte sobre la otra para satisfacer su sed de Gloria.

Ahora bien, todos sabemos que Dios es Amor, y que la Redención fue un Acto de Defensa Jesucristiana de la Inocencia de Dios en el Acontecimiento de una Caída que nunca planeó, ni pensó, ni artículo, ni vio venir Dios por en cuanto Creador del Cosmos no podía concebir ni creer que una criatura que ÉL levantó del polvo para gozar de vida eterna se atreviera a soñar con imponerle a su Creador, ante cuya Voz el Cosmos se rinde seducido, su propia visión del Gobierno de su Reino.

Porque en efecto, ¿dónde está la locura, en el elefante que aplasta a la hormiga o en la hormiga que se atreve a declararle la guerra al elefante?

El Edificio Filosófico de la Redención Jesucristiana estuvo basado en la Inocencia de Dios, por activa y por pasiva, en el Acto de la Adhesión del Hombre a la Filosofía Satánica de la necesidad de dejarle el Gobierno de la Creación a “los DIVINOS”.

Esta Confesión de Westminster se adhiere a la Filosofía Satánica y rechaza los Fundamentos Filosóficos y Teológicos de la Redención Jesucristiana. Sin esconderse ni ocultarse Westminster se declara Anticristiana, y en su demencia dice:

II

C.W.-Por este pecado de la Caída cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron muertos en el pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo.

 

C.R.Y&S.-La astucia anticristiana de esta Confesor reproduce en todo la astucia de aquel hijo de Dios que en su malignidad diabólica se vistió de Mensajero del Dios de los dioses, y contando con la Desnudez Intelectual del que no está formado en la Universidad de la Guerra, manipuló su Alma con la Mentira más grotesca. El tentador sabía que tenía delante un hijo de Dios cuyo conocimiento de la Maldad era nulo. Muy diferente el caso con el acontecimiento de su enfrentamiento con Jesucristo, quien nada más verlo lo mira como a la Serpiente que llevaba dentro y le escupe al rostro “Vade retro, Satanás”.

Adán, padre de Cristo, el hijo del Hombre, no conocía la Maldad.

En esta Confesión de Westminster, por los Presbiterianos Americanos recogida como propia, vemos cómo al principio, en los primeros artículos, el Dios Oculto que mueve los hilos de la Asamblea de los Divinos se declara más Cristiano que el Papa de Roma. Se mete en el traje de un ángel de luz más devoto de la Confesión de Nicea que el propio Osio de Córdoba, el hombre que expuso la Igualdad en la Naturaleza entre el Padre y el Hijo.

el lector, si bien al día de hoy quien lo lee no puede llamar en su beneficio el terror que la espada de Cromwell contra su cuello obligaba a confesar lo inconfesable para el Espíritu Apostólico: “¡que Dios dispuso la Caída”, y lo más demencial y satánico de todo “para su Gloria”; la Mentira asumida, enseguida el Confesor se quita la máscara y se declara el Abogado del Diablo, enemigo de la Humanidad y de Dios, y sin complejos grita “Yo soy el Anticristo”.

Pero el Confesor aún quiere mantener la ficción de ser un ángel de luz repitiendo lo que de todos era sabido, que la Caída levantó entre un muro entre Hombre y Dios, entre el Creador y su Creación, efecto del cual fue la carretera cuesta abajo y sin freno hacia el Diluvio que el Mundo de Adán emprendió.

III

C.W.- Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado les fue imputada, y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida se transmitieron a la posteridad que desciende de ellos según la generación ordinaria.

 

C.R.Y&S.-Corrupción y pena de muerte de la que el Hombre fue Liberado por la Redención Jesucristiana, de manera que donde hubo Maldición vino a establecerse la Bendición.

Conclusión que Dios en los Apóstoles dejó bien clara y está escrita para todo el que la quiera leer la lea, y si no se tiene ganas de buscar el texto y quiere alguien ahorrarse mover el dedo hasta dar con el texto, basta acudir a la iglesia y pedirle a los Sacerdotes a la Imagen y Semejanza de Cristo hablar sobre esto, que para eso están, para aclarar todas las dudas y ser la Voz Viva de la Biblia. Y nadie se atribuye esta Voz si no es contra Jesucristo. Este Jesucristo de cuya Boca jamás salió la sentencia que viene, y sí todo lo contrario, como se verá de su lectura:

IV

C.W.-De esta corrupción original, por la cual estamos completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien, y enteramente inclinados a todo mal, proceden todas nuestras transgresiones actuales.

 

C.R.Y&S.-Falso de la A a la Z.

LA Redención trajo la Bendición en virtud de la cual la Desnudez del Hombre ante la Muerte fue vestida de la Armadura de la Fe, como dice el espíritu de la Biblia, de manera que muertos al Pecado el Nuevo Hombre se nace a la Invencibilidad de quien se ha hecho heredero del Juramento que Dios hizo sobre su Honor y Gloria, a saber: “Tu descendencia se apoderará de las puertas de sus enemigos”. Invencibilidad que pasa de padres a hijos, y por el Espíritu: de la Casa de Yavé a la Casa de Cristo, en razón de cuyo Espíritu la respuesta a la tentación de quienes son engendrados para vivir la gloria de la libertad de los hijos de Dios es la de su Padre que está en los cielos : “Vade retro Satanás”.

El Confesor de Westminster niega que la Redención haya tenido efecto alguno en el Hombre, deja a Dios por impotente y lo declara patético por subir a la Cruz a su Hijo para obtener la misma nada que existía ya antes de su Resurrección.

Si al Principio la Imagen y Semejanza que Dios le dio al Hombre fue la de sus hijos, al Final Dios nos dio a su propio Unigénito. Dios apartó a todos sus hijos como Modelo de la Imagen Divina que llevamos dentro. Por decirlo así, hablando entre hombres, Dios colocó el listín de la Gloria en el punto más alto, al que nos llama a subir, y en este orden nos viste para alcanzar la cumbre, que no está lejos de nosotros, porque está en nosotros. El Amor al Hijo de Dios hace el Milagro.

De este Espíritu el Confesor de estos artículos en pro de la defensa del Diablo no sabe nada. Excepto insistir en la Ineficacia Absoluta de la Redención, afirmando:

V

C.W.-Esta corrupción de naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella, son verdadera y propiamente pecado.

 

C.R.Y&S.-El Confesor demuestra una vez y otra que es un psicópata. Niega a Dios y sabe que defiende al Diablo pero tiene en su mano la Espada del Terror. Está rodeado de la Asamblea de Genocidas y Criminales que no dudaron en arrasar Irlanda y sembrar de cadáveres la Isla que los vio nacer.

En el calor de estas líneas nadie debe olvidar que la Guerra de los 30 Años aún arrasaba en Europa y seguía sumando cientos de miles de muertos a los Millones de vidas que segara la Reforma a la salud y gloria de los reyes protestantes. En el seno de aquella Primera Guerra Mundial Europea surgió la Revolución Inglesa de los Elegidos del Dios Oculto de la Reforma para acometer el Genocidio contra Irlanda y la Gran persecución Final contra los Católicos de Escocia e Inglaterra.

Los Firmantes de Westminster tienen los vestidos cubiertos de sangre. Las manos las tienen callosas de todos los crímenes que cometieron en defensa de la Doctrina Anticristiana del Diablo, en virtud de la cual se le declaraba Inocente y se proclamaba a Dios, en cuanto Autor de la Tragedia de la Caída, único y verdadero Culpable. Tales fueron los hombres que se atrevieron a mantener a viva voz lo que escribieron y seguían negando a Dios, diciendo:

VI

C.W.-Todo pecado, ya sea original o actual, siendo una transgresión de la justa ley de Dios y contrario a ella, por su propia naturaleza trae culpabilidad sobre el pecador por lo que este queda bajo la ira de Dios, y de la maldición de la ley, y por lo tanto sujeto a la muerte, con todas las miserias espirituales, temporales y eternas.

 

C.R.Y&S.-La Asamblea de Divinos se limpió las manos y declaró que el Genocidio Irlandés y la Gran persecución Anticatólica fueron la respuesta de Dios a sus pecados; ellos fueron los brazos de los que se servía Dios para proceder al asesinato en masa de la población pecadora, predestinada desde la Eternidad al Infierno.

En el capítulo anterior a este último los divinos abolen el Poder Maravilloso de la Redención, por el que el alma “si roja como la grana queda blanca como la lana”. Y en este niega que la fe traiga consigo el perdón de las consecuencias del pecado original, por lo que abole el Poder del Perdón de los pecados que Dios en su Hijo les comunica a sus Sacerdotes. De manera que habiéndonos liberado del Poder de la Muerte los Divinos nos devuelven a la cárcel en la que estuvieron encerrados los hombres antes de Cristo. De donde se ve cuál es la verdadera fuente de la que procedió el espíritu de la Rebelión Protestante Anglicana. ¿Y todo por qué?

Ladies and gentlemen, por una mujer.

 

OCTAVA PARTE

EL DIOS OCULTO SE DESCUBRE EL ROSTRO

 

Parece ser más que evidente realmente cierto que Dios en Jesucristo no buscaba ni busca ni buscará la condenación de quienes en su ignorancia y arrastrados por las circunstancias se alejan de su Corazón y enganchados a las pasiones del mundo se olvidan que la única relación posible entre el Creador y la Creación a la Imagen y Semejanza de su Hijo se realiza en el Amor de Dios en cuanto Padre de su Creación.

La Victoria de Dios sobre la Muerte no se produce exclusivamente en el terreno de la Inmortalidad para la Vida. Dios llevó su Victoria hasta la cima más alta que se puede concebir, disfrutar de la Plenitud de su Naturaleza Eterna en el hecho de su Paternidad verdadera.

Su Victoria transformó tanto la realidad de la Creación cuanto la del propio Creador. La Creación deja de ser una simple criatura disfrutando de la Inmortalidad Indestructible Natural al ser Increado Divino, para vivir esta Vida como hijo de Dios. Éste no sólo le da la Vida sino que le abre la Puerta de su Corazón, y extiende sobre su Creación su Amor de Padre. En resumen esta es la Doctrina que en Jesucristo vino a revelársenos.

Transformando la Naturaleza de la Creación el mismo Creador se transfiguró. El Creador asume su realidad de Padre sobre su Creación y hace partícipe de su Espíritu a todos sus hijos, hijos por adopción pero hijos verdaderos en razón de ser Dios su Origen. Y como tales son llamados Hermanos de Aquel Hijo de quien se dice “engendrado de la misma Naturaleza Increada del Padre”. Veracidad Filial que este Hijo Todopoderoso asume como propia y movido por el Fuego del Amor hacia sus hermanos se levanta, se hace hombre y le aplasta la cabeza a la Serpiente, cumpliendo así la venganza que Dios le jurara a Satán sobre el cadáver de su hijo Adán.

En fin, estas son cosas que la Esposa del Señor, la Santa Madre Iglesia Católica lleva repitiendo dos mil años. Los Apóstoles se las comunicaron a Ella y Ella ha sido Fiel a la Doctrina de su Esposo, transmitida por sus Hermanos y Apóstoles, que los siglos han conservado, y aunque en el transcurso de ellos fueron muchos quienes buscaron cambiarla y adaptarla a las necesidades de sus imperios, la Verdad ha vencido.

Dios siempre vence.

La Doctrina que los Apóstoles no se cansaron de repetir, y la Iglesia que Edificaron repite siglo tras siglo, es que Dios es Amor y es desde este Amor que deben recrearse los Acontecimientos expuestos en la Biblia.

La Historia nos dice que la Razón Humana de por sí sola era, es y será siempre impotente a la hora de elevarse y entrar en la Mente de Dios con la naturalidad que un hijo entra en la casa de su padre. Fracasó la Razón Hebrea, fracasó la Razón Helena, fracasó la Razón Romana. Y donde fracasó la Razón, triunfó el Amor. No es por la inteligencia que se gana a Dios, sino por el Corazón.

 Y este Camino es el que su Hijo nos descubrió a todos, en unos tiempos, cierto, en que los hombres, judíos y gentiles, tenían por corazón una piedra.

Este es el corazón que la Asamblea de los Divinos tenía. Expertos en asesinatos, genocidios y guerras, eran incapaces de comprender este Camino que acomete el Milagro de levantar un puente en el abismo entre las dos naturalezas, la del Creador y la de la Creación, y uniéndolos a ambos en una Familia cierra la Victoria de Dios contra la Muerte.

Ignorar este Camino y cegar el acceso a esta Puerta no es propio de quien tiene el espíritu de hijo. Quien la cierra, ¿de qué espíritu será hijo?

Habrá que descubrirlo. Dicen los Divinos:

I

C.W.-“La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su Creador, sin embargo, ellas no podrán nunca tener plenitud con Él como su bienaventuranza o galardón, si no es por alguna condescendencia voluntaria por parte de Dios, habiéndole placido a Este expresarla por medio de su pacto”.

 

C.R.Y&S.- ¿Y qué significa ser hijos de Dios sino tener la plenitud de dicha bienaventuranza o galardón? No por alguna condescendencia voluntaria sobre un individuo concreto, como si la Filiación fuera un artículo exclusivo de una raza de elegidos. La Paternidad Divina se extiende a toda su Creación y todos somos dados a vivir esta Plenitud de un hijo que es amado por su Padre y tiene en su Padre absolutamente toda su alegría y gloria.

Independientemente de que la revolución Jesucristiana abriera el Camino y dejase al Futuro lo que le pertenecía al Futuro, nosotros, nuestro Día, que se abre a la Gloria de la Libertad de los hijos de Dios, la Vida a Imagen y Semejanza del Creador implica esa Alegría de quien teniendo su Origen en el Universo es amado como hijo. ¿Desde cuándo el amor de un padre por su hijo es condescendencia?

Evidentemente cuando ese padre tiene por corazón una piedra.

Que las piedras den agua, lo sabemos, pero que hablen, sólo un aterrorizado o un discapacitado de espíritu puede creer que:

El primer pacto hecho con el hombre fue un pacto de obras, en el que se prometía la vida a Adán, y en éste a su posteridad, bajo la condición de una obediencia personal perfecta”.

¿Puede hablar la piedra de Amor? ¿Esta Asamblea de Divinos conocía la Biblia, o estaba creando una nueva?

Dios es claro en su Libro: Adán, hijo de Dios, padre de Abraham, padre de David, padre de Jesús, hijo de María.

¿Con quién pactó Dios para tener a su hijo Adán, con el Diablo?

Eres mi hijo si cumples esto, y si no lo cumples ¿no lo eres?

¿Puede ser establecida la Paternidad sobre un pacto?

Una adopción por vía testamentaria sí se puede ajustar a un pacto. Pero en el caso de Adán esto implicaría que Dios puede morir.

Pero Dios no puede morir. El Hombre no es adoptado por un Pacto. Primero es creado a la Imagen y Semejanza de Dios. Adán es hijo de Dios. Y luego más tarde, a la hora de elevarlo al Trono, le da una Ley por la que le prohíbe abandonar el Amor como Camino de Crecimiento de su Reino.

La Paternidad Divina no es un Pacto, es el Fruto que el Creador le ofrece a su Creación. Sin buscarlo ni proponérselo, el Hombre es elevado a la condición de los hijos de Dios. Ese abismo que separa a la Criatura de su Creador desaparece por obra y gracia del Hijo de Dios. Lo que era Imposible de ser concebido por el Diablo, la Encarnación del Hijo de Dios en la Naturaleza de la Creación, se hace realidad. El Hijo de Dios deviene la Puerta, el Puente sobre el Abismo, el Camino a la Restauración de todos los Derechos Divinos que el Hombre perdió al ser arrojado de la Presencia de su Creador y abandonado a la Muerte como si Dios no fuera el Vencedor, y su Victoria fuese una farsa.

No hay Pacto entre el Hombre y Dios antes de la Vieja Alianza firmada por Moisés. La Paternidad no es pactada. El Confesor está desheredando al Pueblo Británico de su herencia Divina. Un pacto se puede romper, pero no la paternidad; de manera que cuando Dios declara roto su Pacto con el pueblo de Moisés siguió vigente su Paternidad sobre los hijos de Abraham, padre de Cristo Jesús.

Reescribir el Evangelio desde esta base de la Paternidad por Pacto es Negar a Cristo y preferir por padre el Diablo.

Consecuente con esta elección, la Asamblea de los Divinos, escribe:

II

C.W.- El hombre, por su caída, se hizo incapaz para la vida que tenía mediante aquel pacto, por lo que agradó a Dios hacer un segundo pacto, llamado comúnmente el Pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente a los pecadores vida y salvación por Cristo, exigiéndoles la fe en EL para que puedan ser salvos, y prometiendo dar su Espíritu Santo a todos aquellos que ha ordenado para vida, dándoles así voluntad y capacidad para creer.

 

C.R.Y&S.- ¡Mentira! Este Confesor habla con la voz del Anticristo.

No hubo Pacto con el Pueblo a nacer. Hubo una Nueva Alianza, que el Hijo de Dios nos conquistó para todo el Género Humano, en razón de la cual el Pueblo Cristiano no será destruido jamás. En la primera Alianza la existencia del Pueblo hebreo quedaba condicionada a su Obediencia y Fidelidad a la Ley, efecto de la cual quedaba Dios en libertad para darla por concluida.

En la Nueva Alianza, que nos conquistó Jesucristo, la Vida del Cristiano no queda expuesta a ruina, sino que sin condiciones ni límites Dios se hace el Aliado Natural del Pueblo de su Hijo.

Hay una gran diferencia entre ambas Alianzas. La Primera fue firmada entre Moisés y un hijo de Dios, que llevaba el Nombre de la Casa de Dios, con quien Moisés hablaba cara a cara. La Segunda Alianza fue firmada entre el Padre y el Hijo, Alianza que nos ganaba a todos Vida Eterna y Subsistencia sin límites.

El Confesor, se ve, le tenía repugnancia a la Biblia, y la interpretaba sin conocimiento del Espíritu de su Autor, con el que se relacionaba, como hemos visto, en la esfera del Dios que es Terror, delante de quien no cabe otra postura que la del esclavo predispuesto a vivir arrastrado de por vida.

Pero la Redención nos levantó del suelo, nos elevó la cabeza, y nos abrió los ojos a Dios “Nuestro Padre que está en los Cielos”

¿Dónde está ese Padre en esta Confesión Anticristiana?

Busquemos:

III

C.W.- Este pacto de gracia se propone con frecuencia en las Escrituras con el nombre de un testamento, con referencia a la muerte de Jesucristo el testador, y a la herencia eterna con todas las cosas que a ésta pertenecen y están legadas en este pacto.

 

C.R.Y&S.-Muy bruto de entendimiento tenía que creer el Confesor de Westminster y debe seguir creyendo el Pastor Presbiteriano a sus lectores cuando dice que con frecuencia se le conoce “AL NUEVO TESTAMENTO” ... “como testamento”.

Efectivamente, el Confesor, siguiendo con su técnica de lavado de cerebro debía reducir este Nuevo Testamento a un simple pacto, de manera que la Alianza firmada entre Dios y su Hijo a la salud del Hombre cegase y ciegue al bruto presbiteriano, y haciéndole incapaz de ver con los ojos de su cara al Beneficiario Real y Directo de este Testamento, el Pueblo Cristiano, se instalase en su cerebro animal la idea de que su Destructibilidad era posible.

La sangre católica derramada, el genocidio contra el pueblo irlandés y las persecuciones incluso contra la oposición a esta locura de Westminster hablan por sí sola.

IV

C.W.-“Este pacto era ministrado de un modo diferente en el tiempo de la ley y en el del Evangelio. Bajo la ley se ministraba por promesas, profecías, sacrificios, la circuncisión, el cordero pascual y otros tipos y ordenanzas entregados al pueblo judío; y todos señalaban al Cristo que había de venir, y eran suficientes y eficaces en aquel tiempo por la operación del Espíritu Santo, para instruir y edificar a los elegidos en fe en el Mesías prometido, por quien tenían plena remisión de pecado y salvación eterna. A este pacto se le llama el Antiguo Testamento”.

 

C.R.Y&S.-Vuelve a mentir y demuestra la irracionalidad de su discurso cuando dice que en la Antigua Alianza y por ella tenían la plena remisión de sus pecados y la salvación eterna. El hecho es que el pacto del Sinaí entregaba al pueblo hebreo al Juicio sobre su Nación, en el que deberían responder todos de sus obras delante del tribunal de Dios. Nadie tenía garantía de salvación sino dentro de la Ley, y esta salvación debería ser sometida al Juicio Final decretado por Dios sobre todos los que vivieron bajo la Ley de Moisés. No hay en el texto de la Alianza de Moisés con Dios una Declaración de Salvación plena que diga:

“Todo el que cree en Mí pasa de la muerte a la vida eterna sin ser juzgado”.

Moisés no conquista para su Pueblo esta Plenitud Salvadora. Y en realidad ningún hombre podía hacerlo. ¿Quién podría conquistar el Corazón de Dios hasta ganarle para un tercero semejante Gracia?

El sólo hecho de comparar la naturaleza de una Alianza con la otra es vergonzosa, y reducir el Testamento a un Pacto es indignante y demuestra que el conocimiento de Dios estaba lejos del Confesor. Y si alguien no conoce a Dios, ¿cómo podrá tener su Espíritu?

El resto de este Artículo sigue la misma pauta de repugnancia contra la Biblia y de ignorancia sobre Cristo:

V

C.W.-“Bajo el Evangelio, cuando Cristo la sustancia fue manifestado, las ordenanzas por las cuales se ministra este pacto son: la predicación de la Palabra, la administración de los sacramentos del Bautismo y de la Cena del Señor; y aún cuando son menos en número y ministradas con más sencillez y menos gloria exterior, sin embargo, en ellas el pacto se muestra a todas las naciones, así a los judíos como a los gentiles, con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual, y se le llama el Nuevo Testamento. Con todo, no hay dos pactos de gracia diferentes en sustancia, sino uno y el mismo bajo diversas dispensaciones”.

 

C.R.Y&S.-¿No hay dos pactos de gracia diferentes en sustancia? ¿Es lo mismo cerrar los ojos en este mundo y abrirlos en el Paraíso de Dios, disfrutando de la plenitud de la Ciudadanía del Reino de Dios, que ser sometido a un juicio en el que hasta tu última palabra, pensamiento y acción serán puestos sobre la mesa?

Muy limpio de todo pecado debía sentirse esta Asamblea de Divinos que después de haber regado de sangre las islas Británicas se sentada a hacer de dioses en la Tierra.

La primera frase de la sentencia, vista la repugnancia que exhala la última contra Cristo, no merece ni la pena discutírsela al Diablo.

 

 

NOVENA PARTE

EL DIABLO ESCONDE SU ROSTR

 

Independientemente de nuestro conocimiento de las crónicas de la Revolución Inglesa hay un hecho en su causa que no debemos pasar por alto y fue el germen en el que creció esta Confesión de Westminster, es decir, esta evolución desde una postura meramente crítica y contra la Pornocracia del Papado del Siglo XV y XVI a una Rebelión Abierta contra la Iglesia fundada por Dios y Vencedora de todas las fuerzas que hasta entonces la Muerte desató contra sus Murallas. Victoria ya cantada desde antes de las guerras del mundo contra el cristianismo en la Promesa de Dios de investir con su Invencibilidad a su Descendencia en la Tierra. Hablando siempre del Espíritu.

Así pues, desde una posición meramente humana contra la conducta de un Papado que se había echado a dormir y abandonado la Vigilancia a la que se veía obligado por su Señor, Inglaterra se pasó al Enemigo y acogió en su reino al Abogado del Diablo parido en Suiza.

La elevación de Enrique VIII a la Cabeza de la Iglesia elevó el trono del Tudor a la condición que sólo el Hijo de Dios ostenta. Enrique VIII transfirió los Poderes legados por el Pueblo de Inglaterra de la Monarquía Constitucional a la Teocracia Absolutista que confería al rey dios inglés poderes absolutos sobre la vida y la muerte de todos sus súbditos.

El hecho de que las grandes escuelas británicas de intelectuales de la ciencia y la filosofía se sacaran los ojos y mantuvieran la ficción de la Monarquía Constitucional cuando el Reino Unido se erigió en Teocracia, y como Teocracia escribió su Historia la Época de los Tudores, nos descubre la categoría moral e intelectual de los Confesores que escribieron con la punta de sus espadas ensangrentadas estos Artículos; que, para su desgracia, encontró en la América Presbiteriana su continuación, y expandiera sobre la Población Nativa Norteamericana el terror que extendiera en las Islas los reyes de los que escaparon los fundadores de la Nación Americana.

La Estructura Espiritual del Cristianismo se basó desde su origen en la Unidad de Dios con el Hombre, en virtud de la cual Dios dio luz y vida a un Cuerpo de Sacerdotes y Pastores unidos al Hijo de Dios como el Cuerpo lo está a la Cabeza. La Obra de Dios era y es clara. Siendo la Cabeza del Cuerpo de Cristo el propio Dios Hijo Unigénito, la Iglesia quedaba y queda investida de la Invencibilidad de su Cabeza.

Lógicamente siendo la Cabeza Divina y siendo el Cuerpo humano se entiende que la tensión del crecimiento de este Organismo en el seno de un mundo sujeto a corrupción y muerte quedase expuesto a las circunstancias de un arbolito plantado bajo un cielo en constante estado de tormenta. El propio San Pedro expuso esta realidad a la que quedó sujeta la Iglesia diciendo “La fe, preciosa como el oro, que se corrompe”.

Pero mejor que abrir la lectura a la Historia de esta Corrupción, ya descrita en las Negaciones de Pedro y la Noche de los Obispos, es más conveniente recordar que la División de las iglesias fue profetizada por el propio Jesucristo hablando de la Siembra que el Diablo se encargaría de llevar a cabo una vez Liberado de su prisión.

Este es un Acontecimiento que ÉL conocía antes de su revelación Apocalíptica. Su Padre no le ocultaba nada y la doctrina del reino de los cielos le fue dada a Él para darle a conocer mediante Parábolas los Acontecimientos por los que su Reino en el Mundo habría de pasar hasta el fin de los tiempos de la Vida sobre la Tierra.

Si en una primera instancia se nos revela que el Diablo fue apresado inmediatamente tras la Resurrección, a renglón seguido se nos dice que Dios ordena su Liberación tras Mil años de encierro, para ser liberado por otros Mil años, en los que, se comprende, tendría lugar esa Siembra del Maligno de la que se habla en la Parábola.

División de las iglesias formalizada a partir del 1054 cuando el Príncipe de las Tinieblas es liberado y siembra su Cizaña Maligna en el Campo que su Madre, la Muerte, había estado cultivando con tanta paciencia. La Revolución Gregoriana despertó demasiado tarde a un Colegio de Obispos que hacía poco había interpretado un episodio de corrupción tan bajo y miserable como para justificar a los ojos de Bizancio el desprecio que los obispos ortodoxos bendijeron, y los condujo a legitimar el darle la espalda a la Unidad Universal de las iglesias que les pidió el Hijo de Dios.

Aun así la Bizancio ortodoxa no cometió el terrible error de declarar al emperador cabeza de la iglesia ortodoxa. La Autocracia Bizantina es hoy leyenda. La teocracia Inglesa, hipócritamente oculta bajo una Monarquía Constitucional Británica que jamás existió, fue el error que condujo a los Tudores a su destrucción.

Desde el momento en que el rey de Inglaterra fue proclamado Cabeza de la Iglesia Británica el Tudor se alzó como Anticristo. El Horror que el reinado del primer Tudor desató contra la población inglesa ha sido igualmente ocultado por los grandes genios de las universidades británicas. Encerradas en el Terror a su rey dios, tanto Oxford como Cambridge pusieron en activo el silencio hipócrita que habría de conducir al último de los Tudores a poner su cuello a los pies del hacha homicida.

La evolución de la Teocracia Inglesa creció durante el reinado de la Diosa Reina de Inglaterra, y no dejó de crecer durante el de sus sucesores; de manera que cuando sube Carlos I éste se cree verdadero dios y gobierna como si fuera dios verdadero. La demencia criminal de un asesino en serie de mujeres y santos; de un genocida que condenó a la miseria a una nación ya empobrecida que sobrevivía de la piedad de los monasterios; de una banda de ladrones que se repartieron las propiedades legitimas de la Iglesia de Inglaterra; dio paso a la demencia final de un idiota integral que cegado por los poderes teocráticos recibidos, creyó poder gobernar como Dios y exigió ser respetado como el Único Dios de Inglaterra.

La revolución inglesa estaba legitimada. Pero su Delito contra el rey del Cielo no fue corregido. Los vencedores de la Revolución Gloriosa la llevaron al extremo final del que ya no hay regreso: Declararse el Abogado del Diablo.

Reunidos en una Asamblea de Divinos, de manera que donde hubo un dios ahora hubo muchos, escribieron la Confesión que llamaron de Westminster, en la que, como hemos visto, absolvieron a Satanás de todos sus delitos en el Argumento de haber tenido la Caída en Dios su Autor Intelectual y productor Material.

Pero ser Malo no implica ser Tonto. De hecho es todo lo contrario, el Tonto es el Bueno. Así que si primero el Confesor abrió su Argumento adhiriéndose al Concilio de Nicea, y enseguida pasó a Acusar a Dios de ser el único y verdadero autor de la Caída, “quien la ordenó desde la eternidad para su propia gloria”, ahora la Asamblea de los Divinos vuelve a ponerse la Máscara y poniendo cara de beato super-santísimo a cuyo lado los San Agustines y los Santo Tomases fueron unos cretinos, en su hipocresía sin límites los padres del Presbiterianismo Americano se declaran más papistas que el Papa, e imitando a su príncipe, el Diablo, engañan a todos sus rebaños, diciendo:

I

C.W.-“Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesús, su unigénito Hijo, para que fuera el Mediador entre Dios y el hombre; Profeta, Sacerdote y Rey; el Salvador y Cabeza de su Iglesia; el Heredero de todas las cosas, y Juez de todo el mundo; desde la eternidad le dio Dios un pueblo que fuera su simiente y para que, a debido tiempo, lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara”.

 

C.R.Y&S.- ¿Dónde está aquí la hipocresía y dónde el error? me diréis. ¿Acaso no es esta la enseñanza y doctrina de los Padres de la Iglesia desde la Edad Apostólica a nuestros tiempos?

Mi palabra es firme, “NO”. Esta no fue nunca la Doctrina de Cristo. La Doctrina de Dios es la opuesta. Y es tan contraria a este Artículo como lo son el Cielo y el Infierno.

¿Desde cuándo le agrada a un padre enviar a su hijo a que se lo maten? Entendemos que en la Inglaterra de estos Confesores condenar a sus hijos a muerte era el pan de cada día, y desde esta crueldad sin límites nada había de verse sospechoso en declarar que le agradó a Dios enviar a su Hijo a la Cruz.

¿No acabó en la Cruz entonces?, en vuestra ignorancia os preguntareis.

Sí, por supuesto, para Resucitar hay que Morir.

Pero esta Resurrección no fue por agrado de Dios, sino que le vino dictada por la Necesidad que tuvo Dios de salvar a su Creación, y no sólo ya al Hombre, sino a toda su Creación, la del Cielo como la de la Tierra, la del Pasado como la del Presente y la del Futuro.

Es Dios claro y firme en su Libro: La Muerte de Cristo no fue capricho. Por esto escribe: LA NECESIDAD DE LA MUERTE DE CRISTO.

Fue por esa Cruz que se operó la reconfiguración Final de la Creación.

La Revolución que se operó al Principio abriendo Dios la Puerta de su Creación a todos sus hijos había sufrido una Caída, el resultado de la cual puso a Dios frente a su Verdadero Enemigo, la Muerte.

Dios había conquistado la Inmortalidad para la Vida. Mas en cuanto Padre de todas las Ciencias su Guerra Personal por la Inmortalidad de la Vida había tratado el Tema de la Muerte desde la Razón Científica. Invistiendo a la Creación de Inmortalidad se acababa el problema.

La Alegría de la Victoria, la Concentración natural al proceso de conquista HABÍA APARTADO DE SU PENSAMIENTO el Hecho de la existencia de estas dos Fuerzas Cósmicas Increadas, la Vida y la Muerte, como entidades reales, tan reales en su existencia como lo es su propia Existencia.

Aun sufriendo su Creación las Guerras que arrastraron su Paraíso al Infierno, Dios creyó ver en su origen la consecuencia directa de su propia Victoria. Creados a su Imagen y Semejanza, los hijos de Dios necesitaban participar de la Vida de su Padre en cuanto Creador.

Dios responde a este Nuevo Reto con la Apertura de la Creación a sus hijos. Y comienza la Creación de nuestros Cielos y de nuestra Tierra según he relatado en la Creación del Universo según el Génesis.

La Creación del Hombre entra dentro de esta Revolución Universal con la que Dios confió en ponerle fin a las guerras entre sus hijos. Pero no era la única medida. Las dos medidas anteriores, apertura a la Participación en el Acto Creador y Formación del Hombre, la cierra Dios con un decreto de Destierro Eterno contra quien ose abrir ese Capítulo cerrado de la Historia de su Creación.

Dios sabía que “aquella bestia”, Satanás, “había acorneado antes”. Era su responsabilidad evitar que se volviera a producir un ataque de esa Bestia. Mediante el Decreto de Destierro Eterno de su Creación, que le da a conocer a su hijo Adán, y que comprende a todos los hijos de Dios, sin excepción de ninguna clase y justificación en ninguna circunstancia, Dios, en su Amor por la Vida de sus hijos, creyó que aquel episodio de las Guerras entre sus hijos quedó cerrado.

No fue así. “La bestia que había acornado antes” volvió a acornear. Dios, el Amo de esa bestia, se queda perplejo. No es un hijo al que tiene enfrente, es una Bestia que Él no ha creado ni formado ni alentado ni alimentado. ¿De dónde le viene a esta bestia su locura, su demencia, su creencia en creer poder poner de rodillas al Dios de la Eternidad y del Infinito? Dios ve cara a cara al Enemigo de su Creación, la Muerte. La Muerte es la Madre de esa Bestia : la Serpiente Antigua, el Dragón, el Diablo, cuya Cabeza es Satanás.

La Batalla Final entre el Dios que soñó un Cosmos en el que el Árbol de la Vida da fruto Inmortal, y la Fuerza Increada que desde el principio de la Increación fue una sola cosa con la Vida, y ambas las dos caras de la misma moneda; esta Batalla Final que, en el uso de la Razón Científica que le condujo al Descubrimiento de las infinitas ciencias que componen el Árbol de la Ciencia de la Creación de universos, Dios no vio: acababa de empezar.

La Muerte seguía activa. La Muerte seguía actuando en la Creación como antes lo hiciera en la Increación. La Muerte es una Fuerza Increada que actúa según su Naturaleza. Hizo su trabajo en el Cielo y ahora lo hacía en la Tierra.

Dios tenía una disyuntiva. Se encontró ante un dilema :

Inmunizar a su Creación frente a esta Fuerza que busca ser parte del Nuevo Cosmos como lo fuera del Antiguo, en su forma de Guerra aportando al Reino de Dios un sistema de gobierno basado en la Divinización de todos los hijos de Dios, que pasarían a disfrutar del status de Inmunidad Absoluta para sus actos, status natural que vimos en el rey dios inglés.

Esto, o proceder a aceptar la Declaración de Guerra de la Muerte, vencerla y liberar a su Casa de su Presencia por la Eternidad.

Dios aceptó la Declaración de Guerra, una Guerra que llevaba en vigor desde que ÉL soñó este Nuevo Cosmos en el que la Muerte no tiene parte, y ahora entraba en su Batalla Final.

Acorde a esta Necesidad dicta Sentencia contra todas las partes envueltas en la Caída. A la Bestia “que había acorneado antes” la sentencia a Destierro Eterno una vez la sangre de su víctima sea vengada por un hijo de la mujer del muerto.

Nace en ese Momento la Necesidad.

Toda la existencia de la Creación está basada sobre un Pilar, el Amor de Dios por su Hijo Unigénito, a quien Él ha hecho el Primogénito de sus hijos, de esta manera extendiendo a sus criaturas la Paternidad Verdadera natural al Mayor de su Casa.

Dios debía abrirle los ojos a su Hijo para que viese al Enemigo Verdadero de su Reino. No es el Diablo, ese Satanás, criatura sacada del polvo: Satanás es un simple peón en el juego de una Fuerza, la Muerte, que viene desde la Increación y comparte con el propio Dios su Origen Increado.

Es esta Necesidad la que ordena todos los acontecimientos desde la Caída a la Resurrección. El Hijo que baja del Cielo y encarna al Vengador de la sangre de Adán es el mismo que regresa a su Mundo, pero en su Ser se ha operado una Transfiguración Eterna.

Su Padre ha vencido, su Victoria es Él, su Hijo.

El Reino de Dios se inclina ante este Rey Universal, a los pies de cuyo trono todos los Príncipes del Cielo depositan sus coronas. Queda abolido el Imperio, todas las coronas quedan abrogadas. El Reino de Dios es puesto en las manos de su Hijo, quien es Glorificado como Rey Universal Sempiterno, Juez Universal y Sumo Pontífice Universal, Señor de toda la Casa de su Padre.

¿Agradó a Dios enviar a su hijo a la Cruz?

¿Quién es este necio que habla así?

II

C.W.-“El Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza humana con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, pero sin pecado. Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella. Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre”.

 

C.R.Y&S.-El Abogado del Diablo oculta su verdadero rostro tras la máscara de las declaraciones conciliares católicas. Pretende hacer suyo, como buen político que fue el Confesor Divino, la victoria de la Iglesia Católica, contra la que sin embargo lanza a sus hordas asesinas.

Y lo entendemos. Nadie puede robarle a otro lo que le pertenece si antes no lo asesina.

En su demencia victoriosa, la sangre de cientos de miles de hombres en sus manos, la Asamblea de los Divinos olvida que la Iglesia Católica había vencido siglo tras siglo sobre enemigos infinitamente más poderosos que la corona anticristiana de Inglaterra. La Guerra del Turco Otomano contra el Reino de Dios en la Tierra, que ganan para el Rey del Cielo Carlos I de España y su hijo Felipe II, no le dice nada a un ciego que reclama para sí la divinidad natural a los dioses. Tiene que ocultarle al pueblo que ha sobrevivido a la masacre de la revolución gloriosa su verdadero rostro, y se pone la máscara de los Padres de la iglesia.

Pero el lobo es lobo aunque se ponga la pelliza del cordero.

Sin cortarse las uñas de las patas viene y tira la Gloria de Jesucristo con estas palabras:

III

C.W.-“El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, pues agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, lleno de gracia y de verdad, fuese del todo apto para desempeñar el oficio de un mediador y fiador. Cristo no tomó por sí mismo este oficio, sino que fue llamado para ello por su Padre, quien puso en sus manos todo juicio y poder, y le mandó que desempeñara tal oficio”

 

C.R.Y&S.-Al pan envenenado le echa la serpiente la miel de los príncipes de las tinieblas a fin de que los ciegos que siguen al ciego caigan con agrado en la misma olla de cuya carne se servirá el Diablo.

Incapaz, quien venía de devorar la carne humana de miles de cuerpos, borracho de sangre de las cubas del genocidio aun fresco, de entender el Amor de Dios a su Hijo, el Confesor arroja la Gloria del Hijo de Dios al barro y convierte ese Amor “en la obediencia debida del siervo a su señor, de la víctima a su depredador, del súbdito aterrorizado a su rey y señor, a quien obedece bajo la ley del terror que el monstruo de su rey le inspira”.

 Entendemos que a este monstruo homicida, que se viste de Divino en Asamblea, recién venido de las guerras de exterminio que la Revolución Inglesa, esta Palabra: “Amor”, le sonara a herejía. Incapaz de entender esta Verdad: “Dios es Amor”, el Confesor expulsa de su lado la Vida Bíblica, se arranca los ojos y cierra los oídos a la Palabra de Dios, que escrita, dice: “El Celo por tu Casa me consume” .

Y en otra parte le dice Dios a su Hijo: “No seas como el caballo salvaje al que hay que ponerle la brida”.

Y en última instancia lo vemos entrando en la Tierra montado en su Caballo de Guerra, con el Manto del Rey cubierto de la sangre que iba a derramar en su Batalla de Venganza contra el Traidor que se atrevió a declararle la Guerra a su Padre.

El Hijo de Dios no entra en esta Batalla Final como quien es arrojado del Cielo, al estilo que lo fuera el Traidor Maligno. Y una vez obligado a hacerse hombre acaba aceptando la Voluntad de Dios por Terror a su Poder, que es lo que dice el Confesor.

¡Para nada!

Es su Padre quien tiene que contener en su Celo “ese fuego que lo consume” contra “la Bestia que había acorneado antes” y con su traición acusaba a Dios de ser el responsable de su traición.

El Hijo de Dios arde en Fuego. Su Padre tiene que contenerlo. Su Hijo no ha visto aún al verdadero Enemigo de su Reino. Sus ojos están centrados en el peón de su Verdadero Enemigo. La Necesidad de descubrirle a su Hijo el Verdadero rostro tras la Caída y las Guerras del Cielo era trascendental.

Sin esta Visión todo sería para nada.

Exponiéndole a la Cruz le descubriría a su Hijo, en el shock que le produciría este Designio de su Padre, el Verdadero Rostro de su Enemigo. No era ese pobre diablo, Satanás, a quien con solo decirle “Vade Retro” le bastaba para enviarlo al Infierno. El Verdadero Enemigo de Dios era la Muerte, esa Fuerza Increada que seguía activa en la Creación y debía ser arrojada de sus términos para siempre.

Todo lo demás, el Hombre, los hijos de Dios, el Universo, el Cosmos, eran nada. Esta Batalla Final era entre Dios y la Muerte. Dios necesitaba a su Hijo. La Victoria era cosa de los Dos. De nada le valdría a Dios vencer a la Muerte en la Tierra, como ya antes la vencieran en el Cielo los hijos de Dios, si su Hijo no veía la Causa que producía estos movimientos particulares de destrucción encaminados a provocar en Dios la Necesidad de una Destrucción Universal a imagen de la que realizara antes de esta Creación.

¿Destruirlo todo y volver a empezar?

Bien conocía Dios a su Hijo. Jesús nunca consentiría semejante Final. Sus Hermanos eran su Casa. Los Dioses del Cielo eran su Familia. No cabía en ese Corazón ni una partícula de Mal. A la luz del sol de ese Amor no podía vivir ni la más infinitesimal pequeña nube.

Y nos vienen los Divinos, con sus manos llenas de sangre inocente y sus almas ahogadas en muerte y destrucción, a decirnos, bajo pena de muerte, que el Hijo de Dios aceptó “ese Oficio”:

IV

C.W.-“El Señor Jesús, con la mayor voluntad tomó para si este oficio, y para desempeñarlo, fue puesto bajo la ley, la que cumplió perfectamente; padeció los más crueles tormentos directamente en su alma y los más dolorosos sufrimientos en su cuerpo; fue crucificado y murió, fue sepultado y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. Al tercer día se levantó de entre los muertos con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, con el cual también ascendió al cielo y allí está sentado a la diestra del padre, intercediendo, y cuando sea el fin del mundo volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles”.

 

C.R.Y&S.- ¿Qué está diciendo este necio? ¿Esta Asamblea de ignorantes en las cosas del Cielo nos está diciendo que el Hijo de Dios era un ignorante integral a imagen y semejanza de ellos?

Quieren los Divinos hacerse el beato ultrasantísimo repartiendo la papilla católica servida por la Santa Madre Iglesia desde los tiempos apostólicos; pero como lo que se trataba era de levantar una iglesia sobre fundamentos nuevos, aunque usando ladrillos viejos, reviste el edificio con terminaciones propias. Ocultan en un parafernalia bastarda el robo que de la propiedad doctrinal hace.

Pero lo que es más grave de todo su error es su afirmación “y allí está sentado a la diestra del Padre”.

“Y allí se quede, que aquí reina nuestra espada” es la coletilla que se priva de escribir el Confesor. Era mostrar la pata por debajo de la puerta.

La Maldad y el tonto no van juntos, ya lo sabemos. Lo hemos aprendido a base de palos, que el tonto y la Bondad van de la mano. La cuestión es, dejar de ser bueno y no ser tontos, o seguir siendo buenos pero vestidos de guerra hasta los dientes.

La respuesta está escrita. Meterse en la armadura de la fe y que el diablo venga cuando quiera. Y cuando vuelva a repetirnos...

V

C.W.-“El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de su Padre, y compró para aquellos que éste le había dado, no solo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos”

 

C.R.Y&S.-Le responderemos: la papilla para los neonatos, que aquí hay hijos de Dios curtidos en la ley de la ciencia del bien y del mal. Coge el biberón con el que quieres reducirnos a la infancia que ya pasamos, y ofréceselo a tu señor, el Diablo, al que tan bien serviste Abogando por su Absolución. Anda y vete con tu palabra a predicar en el infierno; tal vez allí conviertas a algún demonio. Conocemos tu Discurso contra Dios y su Cristo:

VI

C.W.- Aún cuando la obra de la redención no fue consumada por Cristo sino hasta después de su encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, fueron comunicados a los elegidos en todas las épocas transcurridas desde el principio del mundo en y por medio de las promesas, tipos y sacrificios, en los cuales Cristo fue revelado y señalado como la simiente de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza, y como el cordero inmolado desde el principio del mundo, siendo él, el mismo ayer, hoy y siempre.

 

C.R.Y&S.-Doctrina inmunda, propia de demonios la que este artículo manifiesta. Niega la Redención en Cristo, por Cristo y sólo en Cristo, y la extrapola a todos los tiempos, haciendo innecesario el Sacrificio que el Amo de la Bestia inmoló en cumplimiento de la Ley, a la Salud de la Ignorancia del Hombre.

Es cierto que siendo Dios el Amo de la Bestia le correspondía sacrificarla en demostración visible de su Inocencia en su “acorneamiento” tras haberla atado en corto.

El enigma de cómo esa Bestia fue liberada sin Su consentimiento, por qué y por quién fue liberada marcó a Dios, a su Hijo, y a toda su Casa. ¿Quién inmolaría ese Sacrificio en el que Dios quedaría reivindicado en su Inocencia?

Y lo más vital: ¿de la mano de quién ese Sacrificio sería aceptado firmemente delante de la propia Creación?

Porque si por la mano de una criatura, el Miedo y el Terror a quien es Todopoderoso invalidaría ese Acto Expiatorio de toda Culpa de Dios en la Caída. Únicamente de la mano de quien es Dios como el propio Dios, y por consiguiente no puede ser destruido por el propio Dios, podía esa Inocencia ser asumida como Veraz y Eterna.

Esto en lo que toca a Dios.

En lo que toca al Hombre. Si un hombre justifica a otro hombre ¿no habrá corrupción en la justificación?

Únicamente quien Inmoló a la Bestia en Declaración de la Inocencia de Dios, ofreciéndose como Cordero de Dios en expiación del pecado de su hermano Adán, podía causar la Redención Inmaculada del Hombre, es decir, libre de toda sospecha. Pues ¿de qué hubiera valido una Redención realizada sobre un amor natural, creando pan para hoy y hambre para mañana?

Poner esta Realidad Sobrenatural en discusión es un ejercicio satánico que se entiende desde la posición de quien está levantando una religión nueva, que utiliza los principios teológicos católicos como fundamentos ideológicos y desplazando la Teología Cristiana por la Filosofía Racional Política separa el Reino del Cielo del de la Tierra. “Dios está allí” y nosotros aquí. ¿Qué tiene que ver Dios con nosotros?

Leámoslo:

VII

C.W.- Cristo en la obra de mediación, actúa conforme a ambas naturalezas, haciendo por medio de cada naturaleza lo que es propio de ella; aunque por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, algunas veces se atribuye en la Escritura a la persona dominada por la otra naturaleza.

C.R.Y&S.-El discurso de los herejes de los primeros siglos sobre las dos naturalezas regresa de la tumba. Mas ahora lo hace con el nuevo ropaje de quien tiene la espada en el cuello del lector y pregunta: ¿Qué, algo que objetar?

Nosotros no vamos a entrar en discusión con el Diablo.

A quienes no discuten su doctrina maligna sino que la aplauden, sobre ellos dispensa la nueva religión sus gracias, diciendo:

VIII

C.W.- A todos aquellos para quienes Cristo compro redención, les aplica y comunica cierta y eficazmente la misma; intercediendo por ellos revelándolos en la palabra y por medio de ella los misterios de la salvación; persuadiéndoles eficazmente por su Espíritu a creer y a obedecer; y gobernando sus corazones por su palabra y Espíritu, venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, de tal manera y forma que sea más de acuerdo con su maravillosa e inescrutable dispensación.

 

C.R.Y&S.-En el Día del Juicio que caerá sobre las cabezas de esta Asamblea de Divinos se verá la verdad de lo que digo cuando tengan que responder por su Acusación contra Dios como Autor Intelectual de la Caída del Hombre.

Entre tanto, a todos los que caísteis en este error, huid, corred, venid, la Puerta está abierta, el tiempo está de vuestro lado, la Voluntad de Perdón de Dios está anunciada, entrad en la Iglesia Católica, bautizaos, Convertíos. Vuestro Bautismo es falso, Vuestra religión es falsa, vuestra iglesia es la puerta de la perdición. Sois malos, pero no seáis tontos.


La espada del Terror no está ya sobre vuestros cuellos. Sois libres para pensar y distinguir entre la Verdad y la Mentira. Mis palabras son verdad, las de esta Asamblea de Divinos y sus discípulos presbiterianos, aunque se vistan de santos, son Mentira.

Cada cual es hijo de su padre. Quien es hijo de Dios habla la Verdad, quien es hijo del Diablo habla la Mentira, y su fruto es la Guerra, el Genocidio y el Crimen. Estos fueron los frutos de la Confesión madre de esta segunda Confesión de Westminster. No os equivoquéis. Esta Confesión de la Asamblea de Divinos fue la que se dieran los Tudores, reeditada con la tinta que viene de la Sangre derramada durante esos reinados. El fruto de esta Nueva Confesión ¿no sería el exterminio de todos los seres humanos allá donde esta nueva religión se estableciese? La Historia está ahí para demostrarlo. Y yo aquí para desenmascarar al Dios Oculto que puso en pie la Reforma.

 

 

DÉCIMAPARTE

LA LIBERTAD DE LOS PREDESTINADOS

 

Hemos visto cómo y por qué el Proyecto del Reino de Dios en la Tierra no pudo consumar su extensión a la plenitud de las naciones, éstas aun en las entrañas de la generación de Adán. Se entiende que habiendo transgredido el transgresor pagase las consecuencias de sus actos.

El entendimiento se enreda en una dificultad compleja cuando Dios extiende la Pena debita al Delito a generaciones no nacidas, cuando es el propio Dios quien en su Justicia impide que los pecados de los padres pasen a los hijos. La contradicción de negación de principio pone al entendimiento delante de un dilema complejo.

El mismo Juez que se niega a hacer responsable a los hijos de los delitos de sus padres y salva la inocencia de los hijos frente a la culpable conducta de sus padres, este mismo Juez Divino se salta el principio moral de jurisprudencia por el que se guía su espíritu y extiende las consecuencias del delito cometido por sus padres tanto a ellos, sus hijos, como a los hijos de sus hijos. No sólo esto. Llamados todos los hombres a devenir Ciudadanos del Reino de Dios, vemos que los pueblos aún no comprendidos en el Reino de la Mesopotamia del Edén fueron privados de la Presencia Divina y entregados a la ley de la ciencia del bien y del mal sin haber sido encontrados culpables de ningún delito.

Esta aparente negación de principio nos pone delante de la gravedad del Acontecimiento de la Caída del Reino de Adán.

Aunque computada a la Tierra la declaración de Guerra a Muerte sobre la Sangre del Género Humano, que una parte de la Casa de los hijos de Dios grita, alcanza a toda la Creación. El Hombre no ha sido más que un instrumento, un hacha de guerra.

Dios se enciende. Aquellos que se atrevían a declararle la Guerra a su Creador eran sus hijos. Dios entiende. Han amado el infierno. Comieron de la Fruta del Árbol de la Guerra y libremente han elegido vivir en el Destierro, aun siendo eternos, a vivir al sol de una Paz Universal sempiterna administrada por una Justicia Incorruptible a cuya luz todos los Pueblos, independientemente de su origen, son Iguales a los ojos de su Creador.

No hay vuelta atrás. La revolución que Dios pone en marcha abriendo el Acto Creador, no sólo a la Contemplación y disfrute de ver a Dios en Acción, sino tomando parte activa en la Formación de los mundos, dejó atrás una puerta en la que colgaba un cartel diciendo : “No la traspases, no regresarás”.

El shock que nace de esta situación le abre a Dios los ojos sobre la identidad del “Enemigo Oculto” de su Reino. Ahora es la Creación entera la que está en juego.

Dios había vivido un número incontable de veces el nacimiento y destrucción de mundos bajo la ley de la ciencia del bien y del mal. Por esto tiene a su fruto, la Guerra, por una Abominación. Ahora la Guerra le explota en pleno rostro. Su Enemigo es la Muerte. La visión del Reino de la Vida que la Muerte quiere imponerle a Dios es a sus ojos un Infierno.

El Género Humano pasa a un segundo plano. Todo pasa a un segundo plano. Ahora todo pasa por el Hijo de Dios. ¿Será tentado Jesús, Rey de reyes y Señor de señores del Reino de Dios, por el fruto Prohibido? ¿Aceptarás que tu Corona viva bajo la Ley de la Muerte? ¿Te pondrás de rodillas delante del Enemigo de Dios, tu Padre?

Ya conocemos la Respuesta. Inútil seguir por este Camino. Lo que nos interesa no es poner en juicio los Cimientos del Edificio ya levantado. Sino salir a campo descubierto, mirar lo hecho, y lo que nos queda por hacer.

Dios vuelve a revolucionar su Mundo. Abole toda Corona. Su propio Hijo debe poner la suya a los pies de su Trono.

Dios toma el Gobierno de toda su Creación. Es su Creación la que está en peligro de Total Destrucción.

El conoce perfectamente a Jesús, es el Hijo de sus entrañas. Jesús es el primero que sufre el shock bajo las ondas de la Caída. Las Guerras de los hijos de Dios no le alcanzaron. Dios le ocultó las Dos Guerras de sus hijos la esperanza puesta en que no habría una Tercera Guerra Universal.

Tampoco podía mantener lejos de sus ojos el Libro de las Crónicas de su Reino. Lo que nunca haría Dios sería leérselo utilizando la sangre del Hombre por tinta. La Ley: “No comas, morirás”, escrita en la Portada del Libro de la Vida de la Creación, lo dice todo.

A lo hecho, pecho. Una Nueva Revolución estaba en progreso. Al principio Dios miraba a sus hijos, ahora tenía a la Muerte en frente. La Abolición de todas las coronas y la Fundación de un Reino Universal Único gobernado por el propio Dios es la primera medida que Dios toma. Sobre quien se rebele a aceptar su status de Ciudadano y se alce contra su Deposición Monárquica extiende Dios un Decreto de Destierro.

Satanás, cabeza del Dragón, junto a sus aliados, es expulsado del Cielo.

El hijo de Eva, mujer de Adán, se levantará para reclamar la Corona de su padre.

Es la expectación del Mesías. Los hijos de Abraham esperaban a un hijo de David que se levantaría contra los poderes de este mundo y pondría a Jerusalén, a semejanza de la Roma Imperial, en el centro del mundo.

El Homicida que derramó la sangre de un Hombre formado por el propio Dios creía que aplastar a su descendiente lejano sería pan comido. La Encarnación del Hijo de las entrañas de Dios no figuraba en los planes de los hijos de Dios liderados por Satán. Este, acostumbrado a comer polvo, se había trasformado finalmente en una bestia. Se movía como una bestia, como un “dios oculto” moviendo los hilos desde la oscuridad, y ahora pensaba como una bestia, como la Bestia que era.

El Hijo de Dios ni lo mira, ni se detiene a contemplarlo. “Vade retro”.

Jesús pone su Corona a los pies de su Padre.

La Cruz es el Acto de Amor Eterno e Infinito del Hijo de Dios a la Sabiduría de su Padre. Las medidas que Dios ha tomado son la Llave que cerrará la Puerta de la Creación al Infierno que la Muerte lleva en sus entrañas. La Reconfiguración del reino de Dios comienza con la Elevación de este Hijo al trono de Dios.

Dios sienta a su Hijo como Rey Universal Sempiterno y Único, Juez Universal con Poder Divino sobre toda vida, Señor Todopoderoso sobre todas de Creación. Jesús es Dios Verdadero de Dios Verdadero y como tal recibe la misma Adoración y Gloria que su Padre. Toda la Casa de Dios dobla sus rodillas ante el Rey, Dios Hijo Unigénito, y Este trae a Casa una Nueva Generación de Hijos de Dios, engendrados a su Imagen y Semejanza, herederos de su Espíritu, un Cuerpo de Sacerdotes cuya Cabeza es el propio Cristo, a cuyos ojos, siendo los de Dios, no se oculta pensamiento alguno, y cuyo Poder, como el de su Señor, está en la Palabra. Dios le ha dado un Cuerpo Visible a su Espíritu. El Espíritu Santo se ha hecho Hombre y se le ha dado el Reino para mantenerlo por la Eternidad en la Paz Universal que viene de la Verdad.

Pero aquí abajo se queda el género humano. Dios ha consumado su Obra. La Redención consumada, ¿ahora qué?

¿Qué pasa con las naciones de la Tierra? ¿Acaso aquel “Hagamos al Hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza” no comprendía a todas las familias de la Tierra?

Por supuesto que sí. Dios reemprende su Trabajo. Mas en este Nuevo Día las circunstancias de partida no son las mismas. Los hombres han devenido bestias racionales luchando por su supervivencia. El hombre es una bestia más.

Entre aquel Hombre apadrinado por los dioses, antes del Edén, y este Hombre del tiempo de los Apóstoles existe una diferencia crucial. Aquél estaba desnudo; éste está vestido con la armadura del Espíritu.

La obra más grande que podía concebir el hombre, la cima de la razón humana después de dos mil años pasándose el testigo del imperio de una nación a la otra, fue aquella Roma Imperial en cuya estructura aquél hombre había desaparecido y su lugar había sido ocupado por una bestia.

Restaurar la Imagen de Dios en el Hombre implicaba la Caída de este Imperio bajo un diluvio de sangre, espejo donde se reflejaría la gravedad de la Caída del reino de Adán. Esa bestia Humana estaba discapacitada espiritualmente para entender las cosas del Cielo. Su Mundo estaba presto a ser ahogado bajo el Nuevo Diluvio.

Dios engendra en su Sabiduría una Nueva Plenitud de Naciones. Y hacia esta Nueva Plenitud de Naciones comienza a hacer su camino la Historia del Hombre, que deviene Historia del Cristianismo.

El Hombre que al Principio concibió Dios no deja de vivir; aquel hombre nacido para ser el Espejo Vivo del Amor de Dios a su Creación, uniendo a todos los Pueblos al mismo Tronco del Árbol de la Vida, todos y cada uno de los Pueblos de su Reino sus Ramas, ése Hombre vive. Pero, ahora este Hombre trae en su seno no ya el conocimiento del Bien y del Mal, como quien lee en un libro las crónicas del infierno, este Hombre Nuevo lleva en su sangre el fuego de quien ha vivido en su carne ese Infierno. Ningún Pueblo de la Creación fue forjado en este Fuego. Tampoco fue de la Voluntad del Creador que el Hombre lo fuera. Las circunstancias decidieron que la cosa fuese así.

A lo hecho, pecho.

El Hombre Nuevo que Dios trae a la Vida nace marcado por este Fuego. La Plenitud de las Naciones a ser creada trae al reino de Dios un Ejército Mundial de Sabios al servicio de su Rey, cabeza Política de esta Plenitud de Naciones cuyo Rey Universal Sempiterno es Jesucristo.

Un largo trabajo a realizar tenía Dios por delante desde la Resurrección a la Formación de este Cuerpo de la Plenitud de las Naciones cuya Cabeza Política es su propio Hijo.

Así las cosas, una vez que el Edificio Cristiano fue consolidado y superó las Pruebas de Destrucción a las que estuvo sometido desde su Nacimiento por Romanos, Bárbaros y Musulmanes, con el propósito de acelerar los tiempos Dios ordena la Liberación del Diablo en el Año Mil.

La Muerte le preparó el terreno a su Príncipe, y, como he dicho antes, mover el peón Celulario para darle el jaque mate a la Contienda entre Bizancio y Roma fue coser y cantar; un triunfo que le sabía a poco al Diablo dado el Decreto que Constantinopla había firmado sobre su cabeza al no separarse del Imperio Romano.

Creer que “iba a comer y no iba a morir porque Cristo lo protegería contra Dios”, fue el delito de la Ortodoxia Bizantina. Este mismo delito arrastró a la Alemania de Lutero a creer que por la Fe los hombres pueden incluso violar a la madre de Cristo, pues la Fe pone de rodillas a Dios. Este movimiento, la Reforma, sí le supuso al Diablo, el “dios oculto” de Lutero, a mieles.

Desde el comienzo de su Siembra Maligna el Diablo encontró en Alemania un campo bien dispuesto para dar fruto maligno. La Cuestión de las Investiduras dejó esto en claro. Dios respondió con Gregorio VII. El intento del Emperador Alemán de hacer de la Esposa de Cristo su Concubina, no triunfó. Del fracaso se saca lección. En este caso la Esposa del Nuevo Adán no fue engañada y permaneció Fiel a su Esposo.

Pero se comprende que si por la División de las iglesias se quería llegar a la destrucción de ellas siguiendo la Sentencia del decreto Divino, “Todo reino en sí dividido no subsistirá y toda Ciudad o Casa en sí dividida será destruida”, había que corromper a los siervos de la Esposa para encadenando a Esta a sus intereses la Siembra de Cizaña condujese a las naciones cristianas a una guerra fratricida.

El Cisma de Occidente abrió la puerta, y el Concilio de Constanza declarando Infalible al Obispo de Roma, es decir, transformando el Papado en una Teocracia, arrojó a la Esposa a las mazmorras del Vaticano, de la que el Concilio de Trento la liberó. Pero en ese entreacto la Rebelión Protestante se hizo. Y no precisamente para Liberar a la Esposa de la Mazmorra en la que el Obispado Italiano la encerró, sino para abrirle el Camino al Abogado del Diablo, quien bajando de las altas cumbres nevadas del Olimpo Suizo vino a tentar a la Corona de Inglaterra, y cayendo ésta en su Discurso se proclamó Cabeza de la Iglesia en la Tierra, es decir, la Teocracia Pontificia fue respondida con la Teocracia Monárquica.

Creyéndose este nuevo cristiano el elegido de Dios para matar a todo el que no quisiese doblar sus rodillas ante su Majestad Satánica, quiso Dios descubrirnos a las claras, mediante Hechos, cuál es el Modelo de Reino que Satán y sus hermanos concibieron como Gobierno de su reino Divino, por el que le declararon la Guerra al propio Dios, y por el que prefirieron ser desterrados por la eternidad a vivir en un Reino en el que todos los Ciudadanos estamos sujetos a un mismo status jurídico y político.

Tras la Rebelión del Diablo no se ocultaba sino la ambición de sentarse en el Trono del Hijo de Dios, desde el que gobernando como si fuera Dios extendería su ley de terror sobre todos los pueblos de la Creación.

De esta manera quienes se creían los Divinos, en su Asamblea representaron para nosotros aquella Asamblea de Malignos que decidieron Traicionar a Dios y sembrar el Infierno en el Paraíso antes que sujetarse a la ley de la Fraternidad entre todos los Pueblos de la Creación.

Y ya los tenemos a todos reunidos en palma de la gloriosa mano de su nuevo Salvador, Oliver Cromwell.

Engañados por el Discurso del Abogado del Diablo de ser ellos los elegidos para Destruir la religión que Fundó Europa, y la salvó de los cascos del Caballo de Atila hasta elevarla a la cabeza del Mundo, estos Divinos vienen y dicen:

I

C.W.-“Dios ha dotado a la voluntad del hombre con aquella libertad natural, que no es forzada ni determinada hacia el bien o hacia el mal, por ninguna necesidad absoluta de la naturaleza”

 

C.R.Y&S.-Mayor ignorancia, imposible. Únicamente el Terror a esta Asamblea de Divinos podía ver en esta absoluta nulidad intelectual una inspiración espiritual divina. Vuelve a negar, como ya lo hiciera en los anteriores capítulos, el Hecho de la Formación el Hombre a la Imagen y Semejanza de Cristo. Nacidos a su Imagen y Semejanza nuestra voluntad viene determinada por su Naturaleza, que nos arroja como pan en las manos del Bien y nos convierte en fuego contra los brazos del Mal. La libertad del Hombre es Libertad Divina.

La Vida del Cristiano es la del Ciudadano del Reino de Dios que goza de la Libertad Sobrenatural referida a las realidades eternas, en las que la libertad natural de los animales no tiene arte ni parte. Negar esta Libertad Sobrenatural que traspasa las fronteras de las necesidades carnales y nos levanta la cabeza al Pensamiento de Jesucristo es negar a Dios como Padre del Hombre en razón de que siendo criaturas de carne y hueso nuestra Filiación es una fantasía que Dios ha implantado en la mente humana.

Se dice Anticristo de quien habla contrario a Cristo. ¿Qué más contrario a Cristo que decir que no estamos impulsados al Bien y arrojados contra el Mal por razón de quien nos ha engendrado y cuyo Pensamiento vive en nosotros?

Decir que nos estamos impulsados al Bien es una Negación del Cristianismo. Lo fenomenológico del asunto es cómo siendo de ley diaria lo contrario en el seno del pueblo llamado presbiteriano a la hora del comportamiento doctrinal se rijan ellos por sentencias contrarias en lo absoluto a la conducta que hacia los hombres ellos ponen en práctica. Mas esta es cuestión que no viene a cuento en este capítulo. Que sigue maravillándonos diciendo cosas como la que sigue :

II

C.W.-“El hombre en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que es bueno y agradable a Dios, sin embargo era mutable y podía caer de dicho estado”.

 

C.R.Y&S.-Volvemos a lo mismo. Dios es Padre y siente por su Creación amor de Padre. El Confesor ciega al lector y le impide ver su Relación con Dios en el seno de esta verdad Inmutable.

Por regla general, si nadie objeta lo contrario, árbol bueno produce frutos buenos. Pues teniendo a Dios por Padre la regla dice que sus hijos tendemos por naturaleza al Bien, y por Naturaleza de la Creación somos Inmutables. Caemos, pero nos levantamos. Seguimos siendo el que fuimos, pero con cicatrices adornando la piel de nuestras almas. Dejados en las manos de la Sabiduría que gobierna la Creación entera es la ley del Amor la que impera, y siendo inmutables tanto Ella como Dios, Su Señor, su creación permanece en esta condición natural estable.

¿Puede el soldado en un campo de batalla al rojo vivo vivir bajo la ley de quien está en su casa disfrutando de una cena con su mujer y sus hijos? Cada espacio tiene su ley. Cada momento tiene sus circunstancias. Mutabilidad e inmutabilidad se refieren a los cambios en esos órdenes. No puede mutarse la ley de la guerra estando el soldado en el fragor de la batalla a menos que se busque su destrucción. Prohibir defenderse es un homicidio. Decretar vivir bajo la ley de la guerra en tiempos de paz es un suicidio. Creer que la Naturaleza Divina puede engendrar lo contrario es una demencia, por no hablar de alta traición. Negar esta simple Realidad es Anticristianismo.

Quien niega a Cristo es el Anticristo. No se puede hablar con palabras anticristianas y llamarse divinos a no ser que el Maligno se vista de luz y ocultándose tiente con la divinidad a sus elegidos para sembrar terror en el mundo. La sentencia es, pues, contraria a Cristo al negar que la Naturaleza Humana y la Divina existan en términos de procedencia. Dios crea a su imagen y semejanza, ergo, lo que niegue esto es contrario a Cristo. La máscara es buena, pero el rostro que se oculta no engaña sino a quien se quiere dejar engañar cuando se le dice:

III

C.W.-“El hombre, por su caída a un estado de pecado, ha perdido absolutamente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la salvación; por tanto como hombre natural, que está enteramente opuesto a ese bien y muerto en el pecado, no puede por su propia fuerza convertirse a sí mismo o prepararse para la conversión”.

 

C.R.Y&S.-Muy Católico, se diría, y sin embargo, altamente falso. No lo digo yo. Lo dice la Historia de las Religiones. Aunque el fin alcanzado por las religiones fuera falso, el principio fue naturalmente bueno. Todos los pueblos buscaron y siguieron buscando a Dios, bien espiritual sumo al que puede aspirar el ser humano.

El Pecado no apartó al hombre de buscar a Dios; el pecado lo arrastró lejos de la meta que iba buscando. Ya lo dijo Dios en Pablo: “Buscamos el bien pero es el mal el que se nos apega”. El hombre natural Original no sólo buscó el bien supremo, sino que lo alcanzó.

El Pecado trajo la ruptura entre el Hombre y Dios, y su búsqueda fue dirigida al encuentro de imágenes tan opuestas a Dios como es la Imagen del cristiano que dibuja la Asamblea de los Divinos en esta Confesión. Y no sólo en el terreno del espíritu religioso, también en el del pensamiento filosófico mostró el alma humana su tendencia natural al Bien. Que no llegasen los pensadores Helenos a alcanzar la Sabiduría, y lo hiciesen hombres sin cultura ni genio filosófico es el Acontecimiento más sorprendente de la Historia del Mundo. Sin ningún misterio para nosotros. Si a los primeros la Sabiduría les dio la espalda, esta misma Sabiduría le abrió los brazos de Madre a los últimos. Y tuvo a los Padres de la Iglesia para que con su Sabiduría guiase el pensamiento cristiano, poniendo a la Civilización Cristiana en el Camino de la Ciencia.

¿Convertirse a sí mismo? ¿Pero dónde está el discapacitado intelectual que cree que el Hombre es el Creador de sí mismo? ¿Es esta la idea que tiene el Presbiterianismo de sus fieles, la de ser unos discapacitados intelectuales a los que se les echa de comer alfalfa para bestias? ¿Qué Necesidad hubiera habido de la Encarnación si el hombre por sí mismo hubiese podido elevarse a la naturaleza de Cristo?

La negación que viene es aún más fuerte:

IV

C.W:-Cuando Dios convierte a un pecador y le traslada al estado de gracia, le libra de su estado de servidumbre natural bajo el pecado, y por su sola gracia lo capacita para querer y obrar libremente lo que es espiritualmente bueno; a pesar de eso, sin embargo, por razón de su corrupción que aún queda, el converso no sola ni perfectamente quiere lo que es bueno, sino quiere también lo que es malo.

 

C.R.Y&S.- Veamos: “Yo soy la Vid y mi padre es el Viñador, vosotros sois los racimos. ¿Puede dar árbol bueno, frutos malos? Si permanecéis en mí daréis fruto y fruto abundante, para que el Hijo del Hombre sea glorificado en vuestras obras”.

¿Cómo, pues, siendo la Vid de naturaleza Divina puede su fruto ser Uva Maligna?

Que yo quiera lo bueno pero que el mal se me apegue y queriendo hace el bien haga lo contrario, sin querer hacerlo, aunque no sea justificación de ninguna clase, pues tengo el deber de pensar lo que hago antes de hacerlo; que resulte que queriendo hacer el bien haga el daño que nunca quise hacer, este resultado no significa que yo lo quisiese o lo buscase. El mundo está sujeto a la ley del bien y del mal, y yo vivo en el mundo.

Yo camino, como hijo de Dios, en el Camino de la vida eterna, pero el mundo que me rodea camina sobre la senda de la Muerte. La luz brilla en las tinieblas, pero a veces las tinieblas ahogan la luz. Esto no quiere decir que renuncie a la luz o que ame las tinieblas. La Fuerza del Espíritu que nos ha engendrado es invencible. Tropezar no quiere decir caer. Hundirse en un pozo, atrapado por tu propia palabra, no quiere decir que te hayas sumado a la oscuridad. Para nada. Vivimos en estado de guerra. Nos movemos en un campo de batalla. Aun así nuestra ley surge del espíritu: no es la ley por la que se mueve nuestro enemigo. Aprendemos siendo golpeados. Tocados pero nunca hundidos, tendemos al Bien invenciblemente con la misma invencibilidad nuestra alma está alejada de querer, desear o soñar el mal.

El Confesor Presbiteriano niega la Creación del cristiano por Dios a la par que niega la Acción de Cristo esté viva en nosotros. Invoca la Teología Católica para echarla al fuego. ¿Quién es el demente que llama a Dios a testificar contra Dios? Este:

V

C.W.-La voluntad del hombre es hecha perfecta e inmutablemente libre para hacer tan solo lo que es bueno, únicamente en el estado de la gloria.

 

C.R.Y&S.- Es decir, mientras vivos, todos malos; una vez muertos todos santos. Así que a seguir pecando.

Somos pecadores irredimibles - dice. La Redención no operó este Milagro de vivir en plena gloria aquí en vida, aquí abajito en la Tierra, a ras de este planeta agobiado por tantos males. Cuando nos muramos seremos angelitos; mientras estéis vivos, pecad, pero venid al Dios Terror a que os consuele de haber hecho el mal y de los males que seguiréis haciendo. ¿Por qué luchar contra lo que siempre te vence?

¿No fue astuto Lutero? Le dio a Alemania lo que quería, absolución de todos sus pecados, delitos y crímenes “en el nombre de la Fe sola”.

¿No fue astuta la Asamblea de los Divinos? El pueblo anglosajón a lo largo de su Historia había ya demostrado su apego al pecado. ¿Imposible curarlo?

Le damos la absolución formal, el hombre es pecador por naturaleza y mientras viva lo será, no preocuparse más de la cuenta, y ya está.

Cristo está muerto. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Venga, a matar católicos, anglicanos, irlandeses, indios, australianos, negros y todo lo que se oponga a vuestro imperio, sois los elegidos de Dios.

Ciertamente. La Teocracia Tudoriana nos representó en vivo el Imperio que estuvo buscando Satanás y contra el que Dios se alzó. El rey tudoriano: Juez Todopoderoso, Señor Absoluto, Sacerdote Supremo, Rey Universal. En una palabra: Dios. ¿Y se extraña la Inteligencia Británica de que Carlos I reclamase ser obedecido como el tal dios que la propia religión anglicana proclamó?

Y como Satán, acabó perdiendo la cabeza.

 

 

UNDÉCIMA PARTE

LA RAZA SUPERIOR DE LOS ELEGIDOS

 

C.W.-“A todos aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, y a ellos solamente, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente por su palabra y Espíritu, fuera del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza, a la gracia y salvación por Jesucristo; iluminando espiritual y salvadoramente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios; quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne; renovando sus voluntades y por su potencia todopoderoso, induciéndoles hacia aquello que es bueno, y trayéndoles eficazmente a Jesucristo; de tal manera que ellos vienen con absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo.”

 

C.R.Y&S.- Tremenda la declaración de anulación de la Redención Universal realizada en el Cordero de Dios. Increíble la Negación de la Creación Universal abierta a la Ciudadanía de todos los seres humanos. ¿Contradicción? ¡No, en absoluto! El Confesor ha expuesto ya con anterioridad que Dios crea para divertirse, el juego de la Guerra es su deporte favorito, el terror es la luz que procede de su Todopoder y Omnipotencia; a unos los crea para matar y a los otros para morir.

Según Calvino, sus Hugonotes Franceses y sus Puritanos Ingleses, Dios crea dos razas, la del depredador, el fuerte, el rico, el libre: y la de débil, el pobre, el esclavo.

Pero en realidad las dos razas son esclavas de la voluntad de ese Dios Oculto que se esconde tras una máscara de Amor, que no pudo engañar sin embargo a Calvino. Las dos razas son esclavas de ese dios de los Hugonotes Franceses, Puritanos Británicos y Presbiterianos Americanos. Pero hay que reconocer que es más feliz el depredador que la presa. Aunque claro, siguiendo a Descartes, tomando a Calvino por punto de arranque, nunca se puede decir cuándo aquel “Dios Oculto” de Lutero se puede cansar de sus esclavos y haciendo girar la rueda del destino, quien hoy come carne humana y se emborracha con la sangre de la raza inferior mañana podría hacer las delicias del banquete de algún otro demonio.

Cierto, a la manera que las religiones antiguas calmaban a sus dioses sacrificando víctimas por miles, la nueva religión calvinista de los puritanos ingleses siempre podrían conservar la gracia de su dios maligno sacrificando vida humana por cientos de miles. Todo, con tal de mantener satisfecha la barriga de ese Dios Oculto implantado en las cabezas de sus adoradores, los Nuevos Elegidos, la Raza de los Divinos.

Nada puede escribirse más contrario a Cristo que esta declaración de Exclusividad de la Redención a unos “elegidos” y de la Limitación de la Ciudadanía del reino de Dios a unos predestinados desde la eternidad para disfrutar de la vida de los dioses. La Ignorancia sobre la Personalidad Íntima de quien dice “YO SOY EL QUE SOY” es absoluta en el declarante y firmante de esta Confesión. No lo es por no haber escuchado antes decir “DIOS ES AMOR”. Para nada. La ignora porque quien tiene el corazón duro como una roca negra salida de los hornos del infierno de la guerra no puede entender la Naturaleza de la Paternidad Divina. Con todo, y siempre tomando a sus fieles como verdaderos discapacitados intelectuales, los Divinos se declaran perfectos conocedores de Dios como quien habiendo sido llamados a la vida han recibido la gracia de este Conocimiento.

Desmenucemos ese corazón golpe a golpe.

Primero dice: A todos aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, y a ellos solamente, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente por su palabra y Espíritu, fuera del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza, a la gracia y salvación por Jesucristo;

De aquí mi afirmación de la negación de la Universalidad de la Redención, de un lado, y de la Universalidad de la Ciudadanía del reino de Dios para todas las Naciones, que esta sentencia encierra.

Acorde a Jesucristo, nuestro Único Maestro Eterno, en quien tenemos la Puerta a la Personalidad Íntima de Aquel Dios que se afirma en su Personalidad diciendo YO SOY EL QUE SOY, Dios no fundamenta su Creación sobre la Predestinación para el Bien y para el Mal. Dios mira a su Creación como un Todo. El Género Humano es el Hombre. El Creador concibe al Hombre en cuanto Género y le da vida en el Universo. El Creador concibe en su Espíritu un Ser Universal y a este Ser en su Plenitud lo crea para la Vida Eterna. No hay Individualidad fuera de este Hombre Universal en el Espíritu del Creador. Es únicamente cuando esta Creación ha sido consumada que Dios se centra en el Individuo.

El Universo ha sido levantado. El Hombre existe en cuanto Género. Y llega la Hora de darle forma, de Intervenir Personalmente en su Creación. Esta Intervención es para gloria y alegría de todos. Dios se reserva para sí el nacimiento del Individuo que le servirá como rey de los hombres. Esta Intervención Personal Directa en su Creación es Derecho Legítimo de Creador. No se produce una Exclusión de la Llamada que todos hemos recibido; no nos es arrebatada la Vida Eterna para la que hemos sido creados. Evidentemente una Obra implica una personalización de aquellos quienes han de ser parte activa directa en su realización. Dios llama a sus Apóstoles antes de nacer. Esta Llamada es una Predestinación personal que en ningún momento excluye de la vida eterna a los demás hombres. Ni es causa de Desprecio ni de Orgullo. Esa Vida es creación de Dios.

En la Redención de Cristo son llamados todos los hombres, sin distinción de raza a recoger la Ciudadanía del Reino de Dios. Pero la Llamada que se extiende sobre Pedro no es la misma que se extiende sobre el centurión Cornelio. Pedro es llamado a dar con su Vida testimonio de la Resurrección. El Centurión Cornelio es llamado a dar testimonio viviendo. En un Mundo que ya ha recibido el Testimonio de Pedro, Dios extiende el Testimonio de Cornelio a todos nosotros. El Confesor en su demencia calvinista ignora que este Mundo está ya en activo y que el Testimonio de Pedro fue recibido.

Los Divinos olvidan que aquella Llamada Personal sobre los Apóstoles y su Generación no fue para Matar a quien no creyera en su Testimonio. La Llamada de Dios es la Acción directa del Creador en su Creación para bien de todas sus criaturas.

En aquel momento se habló de Predestinación en la Consciencia Santa del conocimiento que implicaba dicha Predestinación. El Testimonio sobre la Resurrección sería con la sangre. Todos iban a ser objeto de persecución y muerte. Esa era la verdad del Espíritu que habían recibido.

En otros tiempos Dios predestinó a David para ser rey, a Moisés para ser Legislador, a Abraham para ser causa de bendición. Pero Dios no predestinó jamás al Género Humano a la Caída. Esto es Satanismo.

La Predestinación es un Acto Personal de Dios dirigido a una acción individual concreta. Predestina y da la Fuerza para superar todos los obstáculos y vencer. Dio no predestina a nadie a matar. Ni crea para levantar víctimas.

Y de nuevo, el Confesar condena al Creador y maldice su creación cuando dice “fuera del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza”. Afirmando esto se afirma que el ser humano es pecador por Naturaleza. Deduciendo de lo cual se entiende que la Creación lleva en su seno el Pecado. Si así fuese, ¿qué necesidad hubiera tendido Adán de ser engañado si el Pecado y la Muerte ya estaban en su carne y su sangre antes de la Caída?

El siguiente razonamiento no es menos falso:

I

C.W.-Este llamamiento eficaz es solamente por la libre y especial gracia de Dios y de ninguna por otra cosa prevista en el hombre; el cual es en esto enteramente pasivo, hasta que siendo vivificado y renovado por el Espíritu Santo, es capacitado por medio de esto para responder a este llamamiento y para recibir la gracia ofrecida y trasmitida en él.

 

C.R.Y&S.-Que sepamos, primero es la Fe. Lo contrario, primero Pentecostés y luego la Fe que viene de la Resurrección, es una inversión que condena la Necesidad de la Muerte de Cristo. Pues aunque Jesús desplegó su Todopoder en el área de la Vida a pie de campo, nadie creyó en El. Y los que creyeron no fueron afirmados sino por la Resurrección. Y sólo después de esta Confirmación de la fe vino sobre ellos el Espíritu. Lo cual es lógico: antes de ser hombres hay que ser niños. Si no hay niño, no hay hombre.

Puede que en otro mundo el ser adulto salga del huevo ya criado y hecho. En este que vivimos, el único que conocemos, primero es la fe que da a luz a un hijo de Dios y entonces y únicamente entonces este hombre se dirige a Dios como Padre.

Lo que dice el Confesor en esta sentencia es que “primero que me dé Dios y ya responderé yo a su Llamada luego”. Ahora bien, quien llama es la Esposa y el Espíritu, pues sin ambos Europa nunca hubiera conocido a Dios, y si no lo hubiesen conocido ¿cómo hubiesen alcanzado los Divinos la fe si por Naturaleza el hombre es pecador y está ordenado a la muerte?

Por esto, Dios engendró primero a la Iglesia y les dio a los Padres de la Iglesia el Espíritu de los Apóstoles para que llamasen a la fe a todos los hombres, y en éstos Dios intervendría personalmente para llevar a todas las naciones a su Conocimiento. Pero predestinar para destruir lo que su Hijo levantó, esto no lo hizo jamás Dios. Así se verá el Día que Jesucristo juzgue el pensamiento de todos los hombres.

En cuanto a la siguiente sentencia, es para quedarse con la boca abierta ante semejante tejido de palabras sin pies ni cabeza. Dice:

II

C.W.- Los niños elegidos que mueren en la infancia, son regenerados y salvados por Cristo por medio del Espíritu, quien obra cuando, donde y como quiere. En la misma condición están todas las personas elegidas que sean incapaces de ser llamadas externamente por el ministerio de la palabra.

 

C.R.Y&S.- Veamos: ¿Dios elige a niños para morir? ¿Para que los maten los enemigos de sus padres elegidos? ¿Esto quieren decir?

¿O quiere decir que entre niños y niños Jesucristo dice “esos sí, dejadlos que se acerquen a mí; esos otros, no?

La sangre derramada desde Enrique VIII a la decapitación de Carlos I había trastornado el juicio de los Ingleses. No sólo a los hombres eran la diana de sus crímenes, ahora eran también los niños. Leed :

III

C.W.-Los otros no elegidos, aunque sean llamados por el ministerio de la palabra y tengan algunas de las operaciones comunes del Espíritu, sin embargo nunca vienen verdaderamente a Cristo, y por lo tanto no pueden ser salvos; mucho menos pueden los hombres que no profesan la religión cristiana ser salvos de otra manera, aun cuando sean diligentes en ajustar sus vidas a la luz de la naturaleza y a la ley de la religión que profesan; y el afirmar y sostener que lo pueden lograr así, es muy pernicioso y detestable.

 

C.R.Y&S.- En un psiquiátrico este Confesor Divino sería el elemento más peligroso.

 En resumen, el Confesor declara herejes a Católicos y a todas las demás confesiones internas de las iglesias. Se proclama el único Divino, el único Salvado, el santo radiante, la iglesia de los elegidos, el nuevo Israel que afirmará su tierra sobre el exterminio de todos sus enemigos. Hombres y niños por igual. Todos son semillas del Pecado y de la Muerte. Nadie debe respetar la vida por la edad. El niño se hace hombre. Mejor matarlo cuando no es peligroso que esperar que se haga hombre y sea un peligro para el Nuevo Israel Presbiteriano que cruzará el Mar Rojo del Atlántico y extendiendo sus pies sobre América exterminará a los demonios salvajes del Nuevo Mundo.

Terrible será el Juicio de Jesucristo sobre toda iglesia y hombre que niega el Amor de Dios por toda su Creación y reduce su Redención a un grupúsculo de malvados con bendición para matar a todos, hombres y niños.

Exponeos a su Juicio y refregadle por el rostro vuestra Confesión si queréis. Sois unos valientes. Seguramente el Destierro al Infierno al que ha sido condenado el Maligno y sus huestes será carga ligera para semejantes héroes auto-elevados a la condición de los dioses por el Poder de la Espada del dios de Westminster.

Mas si en algo tenéis vuestras almas, salid corriendo en busca de un sacerdote católico y de rodillas pedidle ser bautizados. Desde el momento que rompisteis con la Esposa de Cristo rompisteis con su Esposo, vuestro bautismo es sólo una parodia. No habéis recibido el bautismo que viene de la fe, sino el de los demonios, quienes creyendo que Jesús es el Hijo de Dios siguen cometiendo sus crímenes como si este conocimiento de la Razón Clara Luterana anulase el Valor Sagrado de la Ignorancia de la fe que procede del Amor a Dios. Conocer a Dios es amarlo. Si conocierais a Dios lo amarías. Si lo amarais, amaríais a vuestros semejantes como a vosotros mismos.

Condenáis a vuestros hermanos porque no conocéis a Dios. Si lo conocierais ante os cortaríais las manos que alzar la espada para cortarle la oreja al siervo de los asesinos de Cristo. En aquellos tiempos cuando decir “Jesús es el Señor” equivalía a pena de muerte, esta declaración hacía al Santo. Querer edificar la santidad retando al hermano a matarte para probar sobre su sangre que Jesús es el Señor, que te ha predestinado para que mates a tu hermano, es negar a Cristo. Vuestra Defensa del Diablo será vuestra condenación. Dios crea para abrir su Reino a todos, sin distinción. Mas si alguno quiere seguir el ejemplo de Satán, y prefiere vivir como raza superior a ser un igual entre iguales, que no crea que el día del Juicio caerán de los ojos lágrimas a su salud.

Y en fin, baste a cada día su afán.

 

 

DUODÉCIMA PARTE

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

 

La verdad es independiente de las circunstancias que la rodean. Subiese o no subiese a la Cruz, la Verdad no podía ser cambiada, ni tocada, ni alterada, ni negada: El Hijo Primogénito y Unigénito de Dios se llama Jesucristo. Este Jesucristo es quien con su Topoderosa Palabra hizo la Luz, el Firmamento, las aguas, le dio forma a los Cielos, bendijo toda vida sobre la faz de la Tierra, y finalmente invitó a todos sus hermanos, ninguno de este mundo, a formar al Hombre a imagen y semejanza de los hijos de Dios. Que este Jesús subiera o no subiera a la Cruz era intrascendente en el orden de su verdadera Naturaleza Divina.

Esta Verdad era antes de su Encarnación y lo es por la Eternidad. Que un hombre, una nación, un mundo o incluso la creación entera volviéndose loca negase esta Verdad, esta Verdad permanece como Hecho. Y los Hechos no se pueden alterar. Que nosotros seamos hombres se debe al hecho de la Naturaleza Humana y esta Verdad no depende de una convención asamblearia que a fuego y espada impone su ley. El hecho lo determina la Verdad. Que Jesucristo sea el Hijo de Dios es un Hecho que no depende de una asamblea de divinos conjurados para imponer su visión del Héroe de los Evangelios. Este hecho se basa en la Verdad de ser Dios su Padre, quien engendró a su Igual, este Hijo en y de su Naturaleza Increada. Somos humanos porque nuestros padres fueron humanos. Teniendo a Dios por Padre ese Hijo es Dios. Este hecho no lo cambia nadie porque la verdad es eterna y no depende de acciones externas.

Es a este Verdad que debemos remitirnos al poner las palabras de los hombres en la balanza de nuestra inteligencia. Las circunstancias pueden justificar el crimen de Caín por su ignorancia sobre la Naturaleza de la Promesa Divina de elegir a uno de los hijos de Eva para Vengar la muerte de su padre Adán y recoger la corona que le robó su asesino. Pero esta ignorancia no cambia el Hecho del Crimen. El juez puede atenuar la Pena debida al Delito en razón de haber sido el Fratricida víctima de una Fuerza Mayor, pero la Justicia no puede hacer de esta Ignorancia tótem para anular la sentencia estipulada por la Ley. El Hecho existe. La Verdad también. Le corresponde al Juez, en este caso al Juicio Crítico, determinar la Verdad en el Origen del Hecho.

La Verdad es anterior al hecho. El Héroe de los Evangelios no deviene Dios y Señor Nuestro como beneficio de su Cruz. Era Dios y Señor Nuestro antes de su Encarnación. Al recibir de su Padre un Nombre Nuevo, Cristo, el Hecho adquiere una Nueva Gloria: Jesucristo es Dios, Señor y Padre Nuestro. A Él debemos por consiguiente mirar y desde los ojos de su Inteligencia ver todo lo que existe y las circunstancias que lo mueven. Si esta Unidad de Espíritu no existe el valor de las palabras de los hombres se ajusta a las circunstancias y no a la Verdad. Pero la Verdad es Todo. Que nosotros seamos hijos de Dios depende de la Verdad. Si Nuestro Padre no es Dios entonces el Hecho de nuestra Filiación no existe. Si por el contrario somos verdaderos hijos de Dios este Hecho viene determinado por la Verdad del Hecho ser Jesucristo nuestro Padre, Señor y Dios. Y siéndolos, hijos de Dios, es el Espíritu de la Verdad, es decir, su Espíritu el que nos abstrae del Siglo a fin de que la Mirada de nuestro Pensamiento se centre en la verdad origen de los actos del hombre.

Las Palabras determinan las acciones cuya suma crean los acontecimientos. A su vez la Historia es la suma de una multitud de acontecimientos en acción dentro de un mismo espacio-tiempo. Dejarse arrastrar por este movimiento de aguas turbulentas que anegan los siglos y dirigen la barca de las naciones a costas siempre desconocidas, aunque siempre en el horizonte, es un ejercicio de voluntad al alcance de nuestra mano. Las fuerzas que mueven estas aguas actúan desde las profundidades de los siglos. Dominarlas es apartarse de ellas. Navegar hacia aguas abiertas a la luz de un firmamento limpio significa abandonar esas corrientes muertas que se mueven ciegas y golpean el casco de nuestra civilización con la naturalidad con la que las tormentas traen y llevan lluvias de los océanos a los continentes y los volcanes liberan un calor que de ser almacenado reventarían la litosfera. Tenemos pues que dejar de ser animales y comenzar a ser hijos de Dios. Creados a su Imagen y Semejanza nuestra inteligencia tiende a mirar lo universal por razón de quien es nuestro origen: Dios.

Desde este Hecho las palabras quedan desnudas y podemos ver lo que encierran.

Hasta este capítulo se ha visto un Detalle. El Nombre de Jesucristo por la Asamblea de los Divinos es pronunciado lo mínimo. Un Lapsus tonto. Lapsus que en el Diablo lo entenderíamos sin más. No habría necesidad de decir nada. ¡Cómo justificar que esta Asamblea de Divinos borre de su Mano, de su Alma, de su Mente, de su Corazón, de su Boca el Nombre en quien toda la Creación tiene su ser! Del Espíritu Santo tienen la boca llena. Y se entiende, afirman tenerlo en el cuerpo. Son Divinos porque tienen el Espíritu Santo. Cristo, el Señor Jesús, es la referencia. Pero Jesucristo, el Nombre en el que Dios Padre tiene toda su Gloria y en el Amor a ese Hijo Suyo, Jesucristo, tiene Dios su Felicidad Perfecta, este Nombre no lo pronuncian; siguen la regla del Diablo. Y uno se pregunta ¿por qué sería? Jesucristo, Dios, Rey y Señor, y Padre Nuestro, ¿no se merece una pulgada de espacio en esta Confesión de Sabios que alzándose a la Divinidad quitan a Dios y por la Autoridad que viene del Terror destierran de su Confesión el Nombre ante el que toda la Casa de Dios se abraza?

No importa. ¿Qué es la Verdad?

Ahora mismo nos la dicen:

I

C.W.-“A quienes Dios llama eficazmente, también los justifica gratuitamente: no mediante la infusión de justicia en ellos, sino que les perdona sus pecados, y cuenta y acepta sus personas como justas, mas no por algo obrado en o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo; tampoco les imputa la fe misma, ni el acto de creer o alguna otra obediencia evangélica como su justicia, sino que les imputa la obediencia y satisfacción de Cristo, recibiendo ellos a Cristo y descansando en Él y en su justicia mediante la fe, la cual no la tienen de ellos mismos, pues es don de Dios”.

 

C.R.Y&S.- ¡Cómo no inclinarse ante esta omnisciente sabiduría infusa!

¿Qué lenguaje es este? ¿El Fruto no lleva la naturaleza del árbol? ¿Puede hablar un santo la lengua de los demonios? O viceversa, ¿puede un diablo expresarse como un apóstol?

Dice: “A quienes Dios llama eficazmente...”

O sea, confiesa el firmante, que la Redención fue una farsa y los apóstoles unos farsantes, de donde se infiere que Jesucristo fue Falso, porque muriendo por todos los hombres, cargando con todos los pecados del Mundo hasta la Cruz, donde los enterró con su Muerte, a fin de que por el Amor a su Nombre todos los crímenes y pecados cometidos hasta entonces por cada hombre quedasen borrados y todo hombre resucite a la vida de un hijo de Dios, esta Universalidad de la Redención, según esta Asamblea de dioses, fue un engaño. ¡Mera política divina! A la hora de los hechos es el propio Dios quien deshoja la margarita y se ríe en las barbas de todos los tontos diciendo Tú, sí; tú, no; tú al Cielo, tú al Infierno. Pero claro, como ese “Tú, al cielo” son ellos, a quien le toca “tú al infierno” que se pudra. No, mejor aún, hay que ayudarle a irse. “Kill'em all”, que los cuelguen a todos.

Aunque claro, si Dios llama a unos pocos eficazmente será porque su eficacia no es tan omnipotente después de todo.

El lenguaje con el que se expresa en el resto de la sentencia queda tan lejos del Espíritu Santo como lo está el Cielo del Infierno.

La necesidad de escribir lo que los siglos venían repitiendo de manera tal que pueblos altamente brutalizados creyesen escuchar campanas celestes y de la boca de demonios coros de ángeles, puso en un lenguaje vil y bastardo lo que los Apóstoles y los Padres de la Iglesia escribieron y predicaron con voces de quien tienen en Dios su Maestro.

Que la Redención es Obra y Gracia de Cristo únicamente un bruto puede traducir a idioma de una bestia de manera que parezca que ni Santo Tomás ni San Agustín oyeron jamás semejante Confesión apta sólo para idiotas. Y no la oyeron porque desde antes de la creación del mismo Cosmos ya había predestinado Dios al pueblo Británico a sentarse a su Diestra, apartando a Jesucristo del trono que le correspondía a su Madrina, la Virgen Reina que en sus 39 Artículos ya sentó estas bases impías. Cromwell quitó al rey y los Divinos cerraron filas para ocupar el Trono de Jesucristo.

Las máscaras fuera, insisten:

II

C.W.- La fe, que de este modo recibe a Cristo y descansa en Él y en su justicia, es el único instrumento de justificación. Sin embargo, la fe no está sola en la persona justificada, sino que siempre está acompañada de todas las otras gracias salvadoras, y no es una fe muerta, sino que obra por amor.

 

C.R.Y&S.- Esta sabiduría infusa de los Divinos tampoco la conocieron los Padres de la Teología, ni Católicos ni Ortodoxos. Al parecer de estos “seres divinos” cuando los Apóstoles subieron a los Cielos, los Papas perversos y todos los obispos malignos con sus Sabios y Santos demoníacos enterraron esta Doctrina en las arenas de los siglos, de donde fue a rescatarla ese Glorioso Rey Inglés, Enrique VIII, dios en la Tierra, cuya Divinidad fue traspasada a su Hija la Virgen Reina Madre de los Divinos.

Nunca, ni los Orígenes ni los Ambrosios, ni los Crisóstomos ni los Jerónimos, ni los Tomases oyeron jamás esta Gracia que con su Sangre conquistó para todos los hombres Jesucristo. Que unos rechazan, y otros abrazamos con toda nuestra alma. Y todos conservamos la esperanza de que todos la abracen y vengan al reino de Dios. Pero allá cada uno con su cabeza. La Sabiduría de nuestro Dios, Señor y Padre es Inmutable: “¿De qué te vale ganar el mundo si pierdes tu alma?”

La maravilla no es que los lobos aúllen, ni que las serpientes repten. La maravilla que nos abre los ojos es cómo entender que inteligencias tan desarrolladas como las que representan las grandes universidades Británicas y Americanas lean esto y se pongan aún de rodillas delante de esta Manipulación cuya Verdad tiene una sola Naturaleza : El terror.

Y es desde este Terror a aquella Asamblea de Divinos que éstos siguieron escribiendo:

III

C.W.- “Por medio de su obediencia y muerte, Cristo canceló completamente toda la deuda de todos aquellos que son justificados de este modo, e hizo una adecuada, real y completa satisfacción a la justicia de su Padre, a favor de ellos. Sin embargo, puesto que por ellos, Cristo fue entregado por el Padre y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos, y ambas gratuitamente y no por cosa alguna que haya en ellos; entonces, su justificación es solamente por pura gracia, para que tanto la estricta justicia, como la rica gracia de Dios, sean glorificadas en la justificación de los pecadores.

 

C.R.Y&S.- La Manipulación no consiste en traducir a lenguaje de las bestias el lenguaje de los hijos de Dios. La Maldad existe en la reducción de la Redención de Jesucristo a una Raza de Elegidos nacidos para disfrutar del status de libertad y de riqueza que los diferencia de quienes, además de nacer para ser esclavos y vivir en pobreza, están predestinados desde antes que Dios creara los Cielos y la Tierra a ser arrojados al Infierno.

¿Tiene algo de extraño que el Diablo no pueda pronunciar el Nombre de nuestro Jesucristo?

¿Miento?

Leed:

IV

C.W.-“Dios, desde la eternidad, decretó justificar a todos los elegidos, y en la plenitud del tiempo, Cristo murió por los pecados de ellos y resucitó para su justificación. Sin embargo, no son justificados hasta que Cristo les es realmente aplicado, por el Espíritu Santo, a su debido tiempo”.

 

C.R.Y&S.- El Nazismo de esta Raza de Elegidos es exhalado por la piel de cada letra, de cada palabra de esta frase lapidaria en la que elevándose ellos al Trono de Dios arrojan a los demás a los pies del trono del Diablo. Pero hay aún más. Los elegidos son los predestinados sólo y únicamente si se ponen de rodillas ante los divinos. De aquí que diga: Sin embargo, no son justificados hasta que Cristo les es realmente aplicado, por el Espíritu Santo, a su debido tiempo.

No sólo le dicen a Dios que aparte a su Hijo Jesucristo de su Isla sino que además le dicen cuándo debe aplicar los beneficios de la Fe a quienes desde la Eternidad ha predestinado a ser siervos de esta Asamblea de dioses escribiendo sus Artículos con la sangre que mana de las espadas de los ejércitos de Cromwell.

No existe una Reforma en la Iglesia, no se computa como Reforma en el Cristianismo. Se produce una Rebelión contra Jesucristo. Se le acusa de no haberle quitado a Pedro su Jefatura tras sus Negaciones. La Rebelión de las naciones contra Jesucristo se formaliza en la Guerra de los 30 Años. El Edificio creado por Jesucristo es atacado desde dentro. La Iglesia que Él levantó con su Palabra Todopoderosa fue expuesta a maremotos, diluvios, terremotos, según ya su Padre se lo había mostrado en su Doctrina del reino de los cielos.

¡Cómo puede ser derribado lo que el Hijo de la Sabiduría levanta!

La cuestión quedaba en el aire: ¿Resistiría esta Obra un terremoto fratricida interno con notas de genocidio sin misericordia?

Dios le dio a sus hijos de los Cielos ver la Divinidad de su Unigénito haciéndole la Estrella de la Creación. A sus hijos de la Tierra, vivirla en el despliegue de Todopoder que sin límites puso delante de sus ojos.

A todos los hombres del Futuro nos ha dado a ver esa Divinidad en la Invencibilidad de su Esposa, la Iglesia Católica. Atacada sin descanso externamente por la Muerte superó los primeros Mil años. Romanos, bárbaros, musulmanes, un diluvio de naciones conjuradas a muerte contra el Cristianismo se estrelló contra los Muros de su Reino en la Tierra.

Con el segundo milenio el ataque de destrucción comenzó desde dentro. La Reforma y el Imperio Otomano ambos conjurados a una para destruir el Catolicismo.

Guerra Mundial Europea, Revoluciones Ideológicas, Guerras Mundiales, Ateísmo Científico. Mil años de terremotos internos han pasado y el Edificio levantado por Jesucristo sigue de pie. Quien no quiere ver en Él a Dios es un ciego. Y puede firmar esta nueva sentencia:

V

C.W.-“Dios continúa perdonando los pecados de aquellos que son justificados; y aunque nunca caigan del estado de justificación, sin embargo, por sus pecados, pueden caer bajo el desagrado paternal de Dios, quien no les restaura la luz de su rostro hasta que se humillen, confiesen sus pecados, imploren su perdón y renueven su fe y arrepentimiento”.

 

C.R.Y&S.- Una vez más la astucia de este lobo hambriento de poder quita de en medio a Jesucristo y dirige Sus rebaños a su cueva. Si Jesucristo confirió al Nuevo Sacerdocio el Poder de perdonar los pecados, ¿por qué no iban ellos a conferirse entre ellos este Poder?

Conocedor de que el rebaño al que se dirige esta Confesión es un rebaño de brutos, cierra este artículo diciendo:

IV

C.W.-Bajo el Antiguo Testamento, la justificación de los creyentes era, en todos sus aspectos, una y la misma que la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento.

 

C.R.Y&S.- Sólo alguien inspirado por el Diablo e instalado en el Odio a Jesucristo podía y puede repetir y hacer suya esta sentencia. Decir que la Justicia en la Ley del Viejo Templo y la Ley de la Gracia en el Nuevo Templo actúan bajo la misma operación de justicia es una rebelión abierta contra el Hijo de Dios, ergo: contra Dios Padre. Creer que vive en el Espíritu Santo quienes se alzan contra Dios y su Hijo, aun para un bruto es mucho creer.

 

DÉCIMA TERCERA PARTE

HIJO DE DIOS

 

La Creación en cuanto Acto de Revolución, en razón del cual dice Dios de Sí Mismo, “Yo fui formado y no habrá otro después de Mí”, determinó el Traspaso del Origen del Movimiento en el Cosmos de las Manos de la Sabiduría Increadora a Sus Manos. Por su Victoria sobre la Mortalidad, Dios devino una sola Realidad con el Infinito y la Eternidad.

Espacio, Tiempo y Materia unieron su Entidad a Dios en cuanto la Fuente de la Energía del Origen del Nuevo Cosmos, en el que la Mortalidad, vencida, no tiene cabida.

Este Traspaso de Origen tuvo su Fuente en el Amor del Ser Divino Increado por la Vida. En este Principio de Pasión y Amor del Creador por su Creación se basa la Existencia de todos los seres.

Cuando Calvino, padre del Presbiterianismo y de las iglesias puritanas, dicen de Dios tener una Voluntad Bipolar, y a unos crea para ser destruidos y a otros para destruir, sus discípulos acusan a este Dios Señor de la Sabiduría Increadora, cuya Mano guió la Formación de Dios en la Ciencia de la Creación, de no tener nada que ver con Jesucristo.

Pero nosotros leemos todo lo contrario, y sólo quienes se sacan los ojos voluntariamente y les sacan los ojos a sus hijos para que no vean lo que es evidente, nosotros leemos con los ojos de nuestra Cara la Declaración de la Unidad Eterna entre Jesucristo y Dios cuando Él dice: “El que me ve a mí, ve al Padre”.

Viendo al Creador en Jesucristo, y de lo que se ve se comprende, al menos quien tiene inteligencia, no que los brutos puedan, la Acusación contra Dios es un boomerang que se revuelve contra la cabeza de quienes para defender sus crímenes y sus genocidios acusan al Creador de ser al mismo tiempo ángel y demonio.

Inútil perderse en largas frases y dialécticas cuando tenemos al Padre en el rostro de Jesucristo, y de lo que leemos podemos comprender lo que existe.

Las preguntas son estrellas saliendo disparadas de una galaxia de inteligencia en expansión. Las respuestas están en la Lectura. La conclusión es firme: ¿Quién volverá a acusar a Jesucristo de ser mitad ángel mitad demonio?

Quien acusa a Dios de Crear para destruir parte de su Creación acusa a Jesucristo de ser ese Ser Maligno que desde Antes del Principio de la Creación conoce a quien va a regalarle el Cielo y a quienes va darle por futuro el Infierno.

Nadie, sino un verdadero bruto, puede sostener esta Acusación contra Dios teniendo delante a Jesucristo si no es prestándole su Voz a su Enemigo.

Siempre se puede rechazar la Palabra de Jesucristo y acusar a la Iglesia Católica de haberse inventado esta Declaración de Unidad Eterna entre Jesucristo y Dios, Señor de la Eternidad y del Infinito, Creador del Nuevo Cosmos, que nos presenta su Verdadero y Único Rostro en el de su Hijo.

El problema es que para defenderse de la Acusación contra Jesucristo y Dios llamando a la Iglesia Católica una Farsante, manipuladora de la Biblia, en la que incluye esta Declaración por las que Jesucristo se declara el Igual de Dios; el problema es que el Texto Original escrito por los Evangelistas y preservado para todas las iglesias y naciones por la Iglesia Católica, ese Texto Original existe. Y en ese Texto Original se lee esta declaración de Unidad entre Dios y Jesucristo.

Sin ir más lejos los Judíos se escandalizaron al oír esta Declaración. El hecho de declararse Jesucristo el Igual al Dios Creador fue la base de la Sentencia a Muerte de Jerusalén.

“Quien ve al Hijo ve al Padre”, revela que hay un solo Dios y Dos Personas de la Misma Naturaleza.

Quien ve a Jesucristo ve a Dios, Padre e Hijo. ¿Cómo entonces acusar a Dios de ser mitad demonio mitad ángel teniéndole delante?

El Acto de la Creación de la Vida es, como nos lo revelaron los Apóstoles y sus Discípulos los Obispos, una Llamada de Dios al Universo para llenar el Nuevo Cosmos, que Dios transforma en su Paraíso de toda suerte de seres. No existe en su Corazón ni una partícula infinitesimal de Sentido de Destrucción. La Creación es Universal y absolutamente todas las criaturas son dadas a luz para vivir por la Eternidad en el Paraíso de su Creador. Esta es la Doctrina de Jesucristo, que enciende el espíritu de los Apóstoles e incendia el Mundo Romano hasta su Conquista por la Iglesia. Es esta Visión en Jesucristo de Dios Padre, Señor de la Sabiduría Increadora que revoluciona al Mundo Romano y al Bautizarse según el Sacramento Católico se prepara para el Día Después de su Caída.

La Acusación de Calvino contra Dios Padre justifica al Diablo y condena a Jesucristo por Mentiroso al hacerse Igual a Dios, y decir que viéndole a Él vemos a Dios.

 “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, Pedro, y aún no me habéis visto?”.

La Adopción de esta Acusación Maligna, ser Jesucristo un Mentiroso, adoptada por Escocia e Inglaterra las conduce a la Guerra Civil y a declararle la Guerra a la Europa Católica de cuya tierra surgieran los Nuevos Apóstoles que de la Mano de Gregorio Magno cruzaron el Canal para conquistarle a su Señor y Rey, Jesucristo, un Nuevo Pueblo.

Pero seguir escarbando en esta tumba es desenterrar huesos a la espera del Juicio de este Jesucristo que los levantará para que le repitan a la cara que Él es un Mentiroso, que quien le ve a Él no ve al Padre.

Si pues en Jesucristo no existe aquél “dios oculto” de la rebelión Luterana y Calvinista origen de la iglesia anglicana, madre de la Presbiteriana y de la Puritana, la Acusación de esta Asamblea de los Divinos contra Dios, al que acusan de Predestinar desde Antes de la Creación de los Cielos y de la Tierra a unos para el Paraíso y a otros para el Infierno, es una Acusación que pesa sobre sus cabezas y sobre la de todo el que la abraza. Quienes no adjuren de esta Acusación y regresen a la Obediencia de la Unidad Católica, se abraza al Diablo.

Que Dios predestina a unos para hacer un trabajo, ¿quién lo duda?

Esta Predestinación se entiende como el padre que tiene muchos hijos y llama a uno para que vaya a hacer un trabajo, y a otro para hacer otro, y a otros los deja en casa. Esta Predestinación actúa siempre en el espíritu jesucristiano.

Dios no envía a sus hijos para su destrucción. Y a quienes Él envía Él mismo dota de toda la fuerza necesaria para cumplir su trabajo. Más grande es ese trabajo más poderosas son las herramientas que le otorga a sus hijos. Es lo que vimos en el hijo del Hombre y después en sus Apóstoles. Según el trabajo así las herramientas; según el fin, así los medios que Dios pone a disposición de sus hijos. Pero en fin, esta es doctrina apostólica, según la cual Dios predestina en esta razón. El trabajo a hacer, Dios lo anticipa y en esta razón engendra en el hombre a quien ha de realizarlo.

Cualquier pensamiento más allá de esta Doctrina que el Hijo de Dios encarna es un pensamiento que va del error a la rebelión y de la rebelión a la locura del que para justificar su ignorancia se atreve a defender al Diablo acusando a Dios de ser el Autor Intelectual del Acontecimiento de la Caída.

Dios no predestina al Homicidio. Lo vemos en Jesucristo. Prefiere morir a matar. Para que esta elección no se debilite Dios engendra desde el seno para que las fuerzas no flaqueen y el trabajo para el que se ha nacido, se realice.

La Predestinación es un Acto Particular de Dios sujeto a un trabajo individual específico. Dios no predestina para tocarse la barriga. Lo vemos en los Profetas. Desde el punto de vista del placer la vida de ellos es la vida de un miserable. Siempre expuestos a la ira del Poder.

Los Apóstoles viven esta misma Predestinación Exclusiva. Y son dotados de la fuerza viva que los conducirá a la ira del Poder.

De donde se ve que no existe una Predestinación al Homicidio. Ni existe una Predestinación Masiva sino en el seno de la Creación Universal, y ésta Llamada Universal en el seno de la Naturaleza Jesucristiana, que abre su Corazón a todo el mundo.

La Predestinación en el Sentido Apostólico es un Acto Individual de la naturaleza del padre que manda a un hijo a hacer el trabajo para el que está capacitado mejor que sus hermanos, sin que esta elección suponga en absoluto un desprecio a sus hermanos.

En este Espíritu Jesucristiano no cabe el sentido de la predestinación acorde a estos “Divinos” discípulos de Calvino, que, siguiendo en la demencia de quien se atreve a acusar a Dios de ser el Autor Intelectual de la Caída, dicen:

I

C.W.- A todos aquellos que son justificados, Dios se digna en hacer partícipes de la gracia de la adopción en y por su Hijo Unigénito Jesucristo. Mediante esta gracia, los justificados son recibidos en el número de los hijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios, son marcados con el nombre de Cristo y reciben el Espíritu de adopción, tienen libre acceso al trono de la gracia y son capacitados para clamar, Abba, Padre. Son compadecidos, protegidos, cuidados y castigados por Él, como por un Padre, pero nunca son desechados, sino que son sellados para el día de la redención y heredan las promesas, como herederos de la salvación eterna.

 

C.R.Y&S.- Nada nuevo bajo el sol. El Confesor repite lo consabido, para enseguida aislarse en su Isla de Terror contra el resto del mundo.

Tampoco nada nuevo en el espíritu de las tinieblas. El Confesor se levanta hasta el Trono de la Gloria de Jesucristo. El Confesor se sienta en el Trono del Hijo de Dios, se cree Igual a Él.

En su Orgullo Sangriento la Criatura se sienta en el trono de su Creador. No le basta la Adopción que viene de la fe, sino que reclama la Igualdad con el Hijo Unigénito de Dios.

Su demencia es fatal. Declara que los hijos de Dios disfrutan de “libertades y privilegios” sobre los demás Ciudadanos del Reino de Dios.

Es un bruto, no tiene inteligencia, no entiende que la Negación de Dios al disfrute de “libertades y privilegios” exclusivas de los dioses fue la Negación contra la que se rebelaron Satanás y sus hermanos rebeldes. Esa Negación de Dios, en cuanto Padre, a separar a sus hijos de los Ciudadanos de su Reino, elevándolos a libertades y privilegios negados a toda su Creación, esta Negación fue la Causa que determinó la Rebelión contra Dios, en los Cielos primero y en la Tierra finalmente.

Hay que repetirlo mil veces, si necesario. El Primer Hombre fue una marioneta en las manos de seres de otros mundos, hijos de Dios, cierto, pero Ciudadanos de un Reino Universal creado por el Dios de los Cielos cuya Ley comprende a todos, sin excepción, en el Marco de un derecho Común y unos Deberes Generales.

Ser hijo de Dios no eleva a una criatura sobre la otra. El propio Dios Hijo Unigénito, en tanto que Rey, es decir, Ciudadano del Reino de su Padre, dobló las rodillas ante esa ley por la que la Paz Universal, establecida sobre la Justicia, hace crecer a todo Ser y lo sostiene para la vida eterna.

En el Orgullo que nace del aplastamiento sangriento de todo el que se opone a su pensamiento, el Confesor se une al Diablo en su “reclamación de disfrute de unas libertades y privilegios que Dios le niega a todos los Ciudadanos de su reino, incluso al Rey, su Siervo”.

El Confesor engaña a todo el pueblo y reclama, como recompensa a la adhesión a este Diabólico Manifiesto cuya naturaleza demencial se esconde tras la Celebración de una “Asamblea de Santos”, unas libertades y privilegios que Dios negó, niega y negará eternamente.

La Ignorancia salvaje de esta Asamblea de brutos divinos toca su techo cuando afirma que sus adoradores “son sellados para el día de la redención y heredan las promesas, como herederos de la salvación eterna”.

Afirma esta Asamblea que la Redención no se ha producido. En su animalidad bestial declara la predestinación anterior a la Redención, de manera que haciendo innecesario el Sacrificio del Cordero de Dios, ya operado, en lógica niega la Misa y la declara un acto satánico.

Lógico. Quien tiene en el Diablo la fuente de su pensamiento, lógico que declare la Misa un acto diabólico, y niegue la Redención como Hecho Consumado, hecho que se producirá en el futuro, y entonces en ese futuro esta Asamblea de Divinos Predestinados al Homicidio en masa de todos los Cristianos de las Islas, críticos con esta elevación de “los Divinos” al trono de su rey, serán herederos de las promesas de la Salvación.

Lo cual nos lleva a decir, ¿qué promesas son ésas? Pues de la Mano de su Iglesia la Promesa de Jesucristo a la Fe es la vida eterna. ¿De qué promesas hablan estas bestias?

¿De qué libertades y privilegios quieren gozar “estos divinos” que pueda superar a una vida eterna a la luz de la Ley de un reino cuya Justicia tiene en el Amor del Creador por su Creación su Corazón, su Fuente, su Estrella?

¿Estaban bien de la cabeza los firmantes?

¿Están bien de la cabeza quienes se adhieren a esta Declaración de Rebelión contra la Igualdad de todos los Ciudadanos, con independencia de su situación social en el Reino de Jesucristo?

¿O no escucharon lo que está escrito?: “Mi Reino no es de este Mundo”.

En Su Reino no hay libertades exclusivas ni privilegios particulares. Todos, por Derecho de Creación, somos hijos de Dios, y todos, sin excepción, disfrutamos de las mismas libertades en el Marco del Derecho Universal, en el que Privilegios de un Ciudadano sobre los demás no tiene cabida.

Quienes se declaran Divinos debieran saber esto. Pero quienes viendo a Jesucristo no ven a Dios, es natural que busquen en el Diablo la imagen de su padre. De donde debiera cada cual buscar en este Jesucristo qué ven de Mal y en qué pueden acusarle de ser un depravado demonio que eligió a sus Discípulos para predestinarlos al Martirio.

Desde la mentalidad del Diablo, abierta a Calvino y sus discípulos, la Predestinación Jesucristiana Apostólica pudiera compararse a la Caída.

Confiaban los Elegidos por Jesucristo en ser los ministros del rey hijo de David, siguieron al Mesías como los Héroes que acompañan a David a su trono, y cuando fueron a recoger las mieles de la gloria soñada se encontraron en las bocas de los leones, a la vanguardia de un pueblo inocente entregado al matadero.

En definitiva es lo que vino a suceder en el Acontecimiento de la Caída. El primer reino que surge en la Historia avanza hacia una Civilización Mundial que abrazará a todas las familias de la Tierra. No hay nubes en el horizonte. El Futuro es brillante. El Paraíso extenderá a las Cuatro Regiones su Ley. Gloria bendita es lo que le espera a la Casa del rey.

De repente el firmamento se viste de negro. El rey es llevado al calvario como un criminal más. El Elegido es sentenciado a muerte como un traidor más. Las tinieblas cubren el mundo. El sueño se hace pesadilla.

Ya es demasiado tarde para echarse atrás. ¿Qué pasará ahora? La cuestión ronda sus mentes. Lo saben, Dios los ha predestinado para seguir a su Maestro a la Cruz. ¿Irán o no irán?

Aquí nace el pensamiento sobre la Predestinación. ¿Quién quiere ser predestinado?

Los Profetas mueren y llevan vidas miserables. Los Apóstoles viven con la Cruz. No vemos que Dios predestine a nadie para matar a su hermano, ni para acometer el genocidio de sus vecinos. Cuando Dios predestina lo hace al Calvario, a un camino largo y estrecho que nadie excepto al que Él ha predestinado desde el seno de sus padres puede soñar con sufrir.

Caer para levantarse como Vencedor.

Dios no predestina al Diablo a Traicionarle. Satán se predestina a sí mismo al Homicidio desde el momento que se levanta contra la Ley del Creador: “No declararás la guerra contra tu hermano. No le mentirás. No lo engañarás. No lo envidiarás. No cometerás falso testimonio...”. No es la Ley de Moisés, es la Ley del Creador para toda su Creación, que, articulada como Reino, hace de todos los Pueblos sus Ciudadanos.

No hay libertades y privilegios para nadie que no sean las libertades y los privilegios que vienen del Derecho Universal.

El Derecho de Creación es restaurado por la fe en Jesucristo y deviniendo Ciudadanos de su reino disfrutamos de los Derechos Divinos a la Libertad, a la Paz, a la Vida eterna. ¡Qué más puede pedir su Creación!

¿Sentarse en el Trono de la Gloria del Rey?

Esta es la Envidia que movió a Satán, querer sentarse en el trono de Jesús.

Que cada cual se juzgue a sí mismo. El que se sujete a ser juzgado, que tiemble.

El juicio de Dios sobre todos los que siguen a Calvino, sea desde el Presbiterianismo o el del Anglicanismo o el del Puritanismo, que acusan de Predestinación Bipolar Maligna a Dios es: “Destierro Eterno de su Reino y Creación”.

Reconocer el error no es permanecer en la posición conquistada sobre la sangre de los hermanos. Ha querido Dios que su Misericordia sea efectiva en la Unificación de todas las iglesias en el Árbol de la Vida, cuyo Tronco es la Iglesia Católica.

La Iglesia es la Viña, Dios es el Viñador. Este ya tiene en su mano el hacha con el que cortar las ramas muertas.

Cada cual elije su predestinación, quien para la Vida, quien para la Muerte.

Dios llama, El no Predestina sino a quien le sirve de Voz.

 

DÉCIMO CUARTA PARTE

LA SANTIFICACION

 

Todos y cada uno de los hombres y mujeres que participaron en la Reformas, sean Papas Pornócratas, por cuyas culpas fue deshonrado el Nombre de Jesucristo; sean reyes perpetradores de homicidios en serie; sean teólogos llamando a la guerra de exterminio de los cristianos de siempre; sean militares genocidas, todos sin excepción habrán de responder delante del Juez al que despreciaron y cuyo Nombre mancharon con sus guerras, sus prostituciones y sus demenciales palabras, obras y pensamientos.

Pero si hay algo que maravilla y es causa suficiente para levantar todo un monumento a la ciencia del comportamiento psicopático del pensamiento religioso es este artículo SOBRE LA SANTIDAD en el que hombres que llevaban medio siglo devorándose entre ellos se atrevieron a llevar su desvergüenza, su hipocresía y su desprecio contra el mismo Jesucristo, contra el que escribieron un artículo pidiendo la Abolición de arrodillarse ante su Nombre.

Cosa curiosa en verdad la Historia de la Revolución Religiosa Inglesa.

Igualmente de curioso es el método de los Historiadores.

Aquellos que vencen escriben la Historia acorde a sus intereses, ocultando sus crímenes en el mérito que supone matar a quienes les pidieron a gritos ser asesinados. Los Verdugos se erigen en la Vara del Poder Divino.

Pero la Historia acaba liberándose de las mazmorras en las que los reyes y sus adoradores la encierran y la Verdad sale a luz para la vergüenza y humillación de quienes llevaron su demencia asesina al punto de santificar sus manos metiéndolas en el plato de Pilatos.

La Historia de los siglos Siglo XVI y XVII Inglés fue un Orgía fratricida que quisieron ocultar las Escuelas de Historiadores Oficiales del Reino Unido en categorías religiosas como si por ser Católico el Inglés perdiese ipso facto la Sangre de sus antepasados. Matar a Católicos no era un acto fratricida. Cuando luego los Católicos abrieron la veda de la venganza sí eran Ingleses los que morían. Cuando los Anglicanos recogieron el hacha de la Sangre contra Católicos y Anabaptistas, y los Presbiterianos contra los Anglicanos y los Católicos, y más tarde Puritanos contra todos, parece que no fueron los Ingleses quienes fueron masacrados una vez y otra por sus propios hermanos.

Debemos reconocer en el Historiador inglés una virtud. Su escuela ha marcado época por ser capaz de borrar de la Memoria del Reino Unido sus Crónicas Fratricidas y saber presentar sus Genocidios como Odiseas Divinas. Pocas Escuelas de Historiadores pueden jactarse de haber alcanzado tal técnica de lavado de cerebro Nacional.

Pero como digo la Historia está ahí para ser leída. Las Revolución de la Comunicación a través de Internet ha desbloqueado el acceso a la Memoria de las Naciones. La lectura de la Memoria de Inglaterra desde Enrique VIII hasta la muerte de Carlos I es una maravilla de manipulación grotesca. La verdadera naturaleza de aquellas hordas religiosas asesinas que Enrique VIII desató en las Islas Británicas se ve en la elección que tantos hicieron de preferir el destierro voluntario al otro lado del Océano a seguir sufriendo el infierno en que la Inglaterra de la Reforma se había convertido.

La maravilla reside en el fenómeno de transformación de un Siglo de Terror Fratricida en Leyenda Épica.

Al final uno se pregunta. ¿Y todo por qué?

La respuesta es clásica: Todo por una mujer.

Aquel asesino en serie que mataba reinas para culpar de su demencia sifilítica a sus víctimas no fue lo bastante hombre para ser un feliz divorciado. Su demencia asesina se corrió como la pólvora y el pueblo Británico hizo bueno el dicho: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”, de manera que quitando a Jesucristo como Modelo y poniendo a un siervo del Diablo, las famosas crónicas de la Revolución Religiosa Inglesa acabaron siendo las hazañas bélicas de hordas de caínes hambrientos de carne y sangre, la sus hermanos. La confesión no era importante, lo importante era la orgía fratricida.

Un siglo de persecuciones constante entre Ingleses de nacimiento y cuna, cuyos padres remontaban sus orígenes cristianos a siglos, trajo a Westminster una Asamblea de pseudoteólogos con los vestidos cubiertos de sangre, para hablar de santidad. Alucinemos:

 

 C.W.- “Los que son eficazmente llamados y regenerados, al tener un nuevo corazón y un nuevo espíritu creado en ellos, son además santificados real y personalmente, en virtud de la muerte y resurrección de Cristo, por su Palabra y su Espíritu que mora en ellos: el dominio de todo el cuerpo de pecado es destruido, y los diversos deseos de éste son debilitados y mortificados más y más. Así, los santificados son vivificados y fortalecidos más y más en todas las gracias salvíficas, para la práctica de la verdadera santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Esta santificación abarca cada parte de la persona total; pero es incompleta en esta vida, pues aún quedan algunos remanentes de corrupción en cada una de sus partes; de donde surge una guerra continua e irreconciliable: los deseos de la carne contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne. En dicha guerra, aunque los restos de la corrupción prevalezcan mucho por algún tiempo; sin embargo, la parte regenerada vence, mediante el continuo suministro de la fuerza del Espíritu santificador de Cristo; de manera que los santos crecen en gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”.

 

C.R.Y&S.-¿No es alucinante que la santificación se base en el número de crímenes que en Nombre de la Iglesia Nacional se realice sobre la sangre de los hermanos?

Venían de devorarse entre ellos. El más santo de entre ellos era el que más carne humana había devorado y más sangre inglesa había bebido.

El Celo por la Religión se manifestaba sobre el crimen fratricida. Expertos hipócritas escudaban sus delitos en la santidad que procede de ese celo por la Religión de la Isla que ordenaba la muerte de todos los enemigos de los que en ese momento se subían al trono de la gloria. Y éstos asesinos de sus hermanos, con el traje chorreando de sangre, la sangre de sus hermanos aun fresca, se atrevían a hablar de Santidad en nombre de la religión nacional.

“Los que son eficazmente llamados y regenerados...” dicen. Según esto la Llamada de Dios a la Fe es todopoderosa a medias. No es plenamente eficaz. La eficacia de la llamada Divina es relativa. Su eficacia depende del hombre. No es Gracia Divina. No es el Todopoder de quien llama la que la hace “Eficaz”, es la respuesta del hombre la que tiene misericordia de Dios y la hace “eficaz” para que no resulte impotente su Verbo.

Eficacia que, de todas formas, “es incompleta en esta vida”. De donde se ve que sólo será completa, en opinión de estos Caínes consumados, cuando todos los Abeles sean extirpados. En esta vida esto es imposible. Reconoce el Confesor. En la otra vida esta santificación que procede de la eliminación universal absoluta de los herejes católicos y demás especies cristianas será completa.

¿Pero de verdad tan bruta es la inteligencia presbiteriana para permanecer impotente y arrodillarse ante quien les prohibieron arrodillarse, delante de Jesucristo?

Ciertamente maravillan esas congregaciones presbiterianas en las que todos permanecen sentados y ninguno jamás se arrodilla ante el Rey de los Cielos y Señor del Universo, Jesucristo.

La respuesta está aquí:

In the worship of the Church the usual objections of the Puritan party were put forward. The sign of the Cross was not to be made in the service for Holy Baptism. The reverence at the Name of Jesus was not to be enjoined.

Estas dos medidas esencialísimas, sin las que no existe el Cristiano, ni la Iglesia: Bautizar en el Nombre de la Cruz, y doblar las Rodillas ante el Rey de los Cielos, (entre otras tan anticristianas como estas dos), les fueron presentadas a Jacobo I.

Tras la Guerra Civil, la religión triunfante de Cromwell bautiza no en el Nombre de Cristo, y abole la Adoración del Nombre de Jesús. Las iglesias presbiterianas trasplantadas a las Américas continuaron aquella Actitud Anticristiana en la que se descubre, según tales discípulos del Maligno, la santidad de los santos.

Y estos hipócritas hablan de Santidad en el Artículo Trece de esta Confesión.

Aborrecen la Cruz, Origen del Cristiano, y prohíben la veneración del Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo, en quien vive el Espíritu Santo. Y maravilla de maravillas, se declaran más cristianos que Cristo.

La Santidad de la que hablaron estos “divinos” y la Santidad a la que llama Dios cuando dice: “¡Sed santos porque yo soy santo”, son dos mundos tan diferentes como el Cielo lo es del Infierno.

¿Necesario decir algo más sobre el origen de este Capítulo 13?

Veamos el siguiente:

 

DÉCIMO QUINTA PARTE

LA FE SALVADORA

 

C.W.- “La gracia de la fe, por medio de la cual los elegidos son capacitados para creer para la salvación de sus almas, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, y es ordinariamente efectuada por el ministerio de la Palabra. Por la cual también y por la administración de los sacramentos y la oración, la gracia de la fe es incrementada y fortalecida.

 

C.R.Y&S.- Mediante esta fe el cristiano cree que es verdadero todo lo que está revelado en la Palabra, por la autoridad de Dios mismo que habla en ella; y actúa en forma diferente según lo que contiene cada pasaje en particular, produciendo obediencia a sus mandamientos, temblor ante sus amenazas, aceptación de las promesas de Dios para esta vida y para la venidera. Pero los principales actos de la fe salvadora son: aceptar, recibir, y descansar solamente en Cristo para la justificación, santificación y vida eterna, en virtud del pacto de gracia.

Esta fe es diferente en grados, o débil o fuerte. Puede ser atacada y debilitada con frecuencia y de muchas maneras, pero obtiene la victoria; y en muchos, crece hasta la obtención de una completa seguridad a través de Cristo, quien es el autor y consumador de la fe.

Y digo yo: Pues si la Palabra de Dios es Verdadera, ¿cómo se niega la Voluntad del Padre que es que el Hijo sea adorado como lo es Dios?: “El que no adora al Hijo no adora al Padre”.

¿Y cómo lo adorará quien prohíbe inclinar las rodillas ante la Majestad Divina de Jesucristo y venerar su Nombre?

El hipócrita es aquel que manda hacer lo que dice pero él no hace lo que manda hacer a los otros. Éste en concreto manda creer en la Palabra de Dios y sin embargo se niega a doblar sus rodillas ante el Hijo de Dios, Nuestro Rey Sempiterno, a quien su Padre le ha dado el Poder sobre la Vida de su Creación entera.

El Decreto del Señor del Cosmos está escrito: “Toda rodilla se doble ante el Rey, mi Hijo Amado”. Decreto del que se entiende que quien no doble sus rodillas delante de su Hijo no entrará en Su Reino.

Esta Negación es la que ha provocado el Destierro de quien fuera creado y formado para ser hijo de Dios, y en su Envidia del Primogénito se negó a someterse a su Corona.

“Nada salva ni nadie tiene salvación sino en el Nombre de Jesucristo, ante el que toda la Creación dobla sus rodillas” dice Dios. Pero esta Asamblea de Hipócritas niega la Adoración del Nombre en el que toda Criatura tiene la vida eterna. De aquí que en el Presbiterianismo nadie doble sus rodillas ante el Hijo de Dios. Y no haciéndolo ni uno solo, ni más santo ni menos santo, entrará en el Reino de Dios.

Analizar la palabra que sale de la boca de Satanás es un ejercicio de orgullo conducente a la perdición, y por esto le dice el Hijo de Dios a Satanás:  “Vade retro”.

Ejemplo que seguiré al pie de la letra cada vez que el Diablo invite a analizar lo que delante de Dios es inconfesable.

Maravilla es que un bruto se crea un dios, pero más maravilla es que toda una nación que se niega a doblar sus rodillas delante del Dios que con su Todopoderosa Palabra creó la Luz, el Firmamento y todo lo que viste la Tierra, las doble ante ese bruto.

En el ejercicio de su brutalidad divina, sigue escribiendo “contra el poder de perdonar los pecados por Jesucristo otorgado a sus Sacerdotes”

 

DÉCIMO SEXTA PARTE

EL PECADO CONTRA DIOS

 

C.W.- “El arrepentimiento para vida es una gracia evangélica, cuya doctrina, así como aquella de la fe en Cristo, debe ser predicada por todo ministro del evangelio. Mediante este arrepentimiento, un pecador, movido no sólo por la visión y sentimiento del peligro, sino también por la inmundicia y odiosidad de sus pecados — ya que son contrarios a la naturaleza santa y justa de la ley de Dios — y al comprender la misericordia de Dios en Cristo para con los arrepentidos, se entristece a causa de sus pecados y los aborrece de tal modo que renuncia a todos ellos y se vuelve hacia Dios, proponiéndose y procurando caminar con Él en todos los caminos de sus mandamientos. Aunque no se debe confiar en el arrepentimiento, como si fuese una satisfacción por el pecado, o una causa del perdón de éste, pues el perdón es un acto de la libre gracia de Dios en Cristo; sin embargo, el arrepentimiento es de tal necesidad para todos los pecadores, que nadie puede esperar ser perdonado sin él. Así como no hay pecado tan pequeño que no merezca la condenación, de la misma manera, no hay pecado tan grande que pueda traer condenación sobre aquéllos que se arrepienten verdaderamente. El ser humano no debe contentarse con un arrepentimiento general, sino que es deber de cada persona procurar arrepentirse de cada de uno de sus pecados en particular. Así como todo ser humano está obligado a confesar sus pecados a Dios en privado, orando por el perdón de los mismos; pues, al hacer esto y al apartarse de ellos hallará misericordia; del mismo modo, el que escandaliza a su hermano o a la iglesia de Cristo, debe estar dispuesto a declarar su arrepentimiento a quienes ha ofendido, en público o en privado, mediante confesión y muestra de dolor por su pecado, y acto seguido, los ofendidos deben reconciliarse con él y recibirlo con amor”.

 

C.R.Y&S. -¿De qué están hablando “los divinos”? ¿Estaban fuera de su juicio o lo está quien le da oídos?

¿Para arrepentirse de los errores que uno comete, no importa su naturaleza, hay que tener gracia evangélica? ¿Tan brutos eran los Ingleses en aquellos tiempos?

¿Y cuál es esa doctrina de la Fe en Cristo que no es la de Jesús según la cual le otorgó el Poder de perdonar los pecados a sus Sacerdotes?

Escrito está: “a quien les perdonéis los pecados les serán perdonados”

¿Y la Iglesia del Nuevo Sacerdocio, engendrada por Dios, moría con los Discípulos, o fue levantada para vivir hasta el final de los siglos?

¿Cómo se atreve nadie a ponerle el dedo en la boca a Dios? ¿Dónde queda este Poder Sagrado por Dios otorgado a sus Siervos los Sacerdotes del Templo de Cristo en esta doctrina de los “divinos”?

¿Aborrecían a Dios por haberle concedido a los Latinos este Poder Sagrado o por no haber esperado a los Anglosajones al rescate de su Hijo?

Como aquellos Doctores de la Ley que anulaban la Ley de Moisés mediante una centena de rodeos malignos, estos nuevos doctores anulan el Poder de la Ley de Jesucristo empleando un nuevo camino, el del terror a su compromiso santo con el crimen y el exterminio de todo el que se atreva a doblar las rodillas ante Rey de los Cielos y mantenerse de pie ante los reyes de los divinos.

Toda la palabrería de este Artículo 14 de los confesores tiene un solo objetivo, despreciar a Jesucristo, negar el Poder de Perdón de los Pecados concedido por Dios al Nuevo Sacerdocio. Como hipócrita que es, el confesor se pierde en palabras necias en el conocimiento de la alta brutalidad intelectual del pueblo británico de la época. Los Valientes habían sido asesinados. Era la Hora del reino de los cobardes.

Qué sea pecado o qué no lo es, es cosa de la Doctrina de la Iglesia. Negar que la Corrupción sacerdotal usase ese Poder Divino para fines perversos como las Indulgencias por Dinero, poniendo precio a una Gracia concedida Gratuitamente, es de cobardes sin cerebro. Pero negar este Poder como Gracia concedida por Dios, Padre e Hijo en Unidad Perfecta, al Sacerdocio Apostólico Cristiano, Herencia del Esposo a su Esposa, la Iglesia Católica, no es de cobardes, es de suicidas altamente peligrosos, el suicida que quiere arrastrar a su horca a todo el mundo.

La doctrina de todos los hijos de Dios, de Ayer y de Hoy, sobre el Pecado es firme. El Pecado, si no es confesado y absuelto por Dios en Cristo, arrastra a la Muerte. Y cuando decimos a la Muerte no nos referimos a la Tumba, sino a la pérdida del alma. Sobre lo cual hay mucho que decir y se dirá a su tiempo. Ahora baste decir que expuestos todos a la ley de este mundo, perseguidos en cuanto hijos de Dios por la Muerte, no quiso Dios abandonarnos a nuestra suerte en el campo de batalla, sino que dispuso que nuestras heridas sanasen y nuestras almas regresasen fuertes al campo de batalla del que fuimos retirados por un tiempo, a fin de ahora con la experiencia del enemigo nuestro grito se vea recompensado con las mieles de la victoria. Este es el Poder del Perdón de los Pecados que Dios dispuso para quienes heridos por el Muerte en el campo de batalla, retirados a recuperar fuerzas, una vez revivificados seamos su gloria delante de todos los hombres. ¿Y en qué casa un hijo se recuperará de sus heridas mejor que en la de su Padre, y quién consolará su sufrimiento mejor que su propia Madre? Por esto Dios dispuso que la Iglesia sea Madre y sus hijos no se sientan abandonados como efecto de las heridas sufridas en el campo de batalla contra la Muerte.

¿Pero que podían entender de este Amor de Padre quienes contra ese Padre se alzaron para negarle su Divinidad y su Gloria, y contra su Esposa abrieron sus bocas para que el Diablo se expresase su odio contra el Rey de los Cielos?

Grande y terrible será el Juicio contra éstos de perseverar en su Confesión.

Contra ellos y sus discípulos presbiterianos de todo el mundo la Doctrina de Dios y de sus Siervos e hijos permanece invicta: Los pecados contra Dios sólo Dios puede perdonarlos.

La mal llamada Reforma fue, en todos sus apartados, un Delito contra Dios: Delito que sólo la Confesión ante Cristo, es decir, ante el Sacerdote Católico, puede ser perdonado. Quien no doble las rodillas ante Cristo, perecerá. Como se verá el Día en el que mi Padre juzgue “a todos los Divinos”.

 

 DÉCIMO SÉPTIMA PARTE

JESUCRISTO

 

La Reforma trajo al Mundo un Desprecio Absoluto por el Modelo que Dios nos dio, al que Seguir y Edificar en nuestra Vida, para el Bien de nuestra Alma Eterna y de nuestro Ser como Personas.

Si al Principio Dios nos dio por Imagen a sus hijos, una vez la Caída superada y la Redención consumada, nos ha dado un Modelo de Eternidad al que se pliega toda Criatura. Pudo habernos dado Dios a otro hijo para que nos sirviese de Modelo, de Maestro, pero siendo su Hijo el Original al que toda su Casa se conforma y tiene por Espejo en el que se contempla y ve a Dios en su Ser, nos lo dio en Carne para que teniéndolo entre Nosotros como Hombre tendamos hacia Él, y en la medida de nuestras fuerzas, que son todas en el Amor, reconociendo Dios en Nosotros a su Hijo se alce como Padre, y la Adopción sea perfecta, Plena y Eterna.

Nuestras Obra son las Obras del Hijo de Dios, Nuestro Maestro, quien buscando la Salvación de todos los hombres en la Verdad, nos ha hecho herederos de su Doctrina, por la que su Espíritu es el nuestro y su Búsqueda es la nuestra. Fuera de esta Doctrina no hay hijo ni siervo de Dios.

¿Qué mayor Obra Buena hay que hacer la Voluntad de Dios? Y esa Voluntad es que todo el mundo se salve. Y esta Salvación está en que todo el mundo crea en Jesucristo.

Siendo ordenada toda nuestra existencia a este propósito la Vida deviene Ley con la naturalidad del árbol que da su fruto. ¿Quién es Lutero, o Calvino, o cualquier otro hombre para levantar un Muro entre nosotros y la Imagen de la que vivimos, y sujetarnos con argollas y cadenas a convenciones nacionales y confesiones ideológicas aplicadas a cuestiones eclesiásticas? ¿No es todo Cristiano un Ciudadano del Reino de Dios? ¿Obedeceremos a los reyes y poderes de la Tierra o al Rey de los Cielos?

La Única Obra en la que se gloría Dios en el Hombre es que el Mundo crea en su Hijo. Árbol que da su fruto, el fruto de este Árbol lo tenemos en vivo en el Evangelio del Espíritu Santo. Basta hacer lo que el Héroe de los Evangelios hizo para que seamos de Dios su gloria delante de los hombres. “Dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, consolar al que llora, visitar a los enfermos....” Estas son las Obras por las que el hombre es bueno o malo delante de su Creador.


Todo lo demás son doctrinas de hipócritas, como la del héroe aquel de la Reforma que quiso acabar con los pobres encarcelando a todos los pobres.

Así esta Confesión de Divinos se apartó de Jesucristo, al que ya desterraron de su confesión, cuyo Nombre no declararon ni una sola vez, y vistiéndose de espíritus angelicales todo bondadosos les dicen a los brutos lo que es una buena obra y la que no lo es.

Al final esa obra buena era darles el Poder y el Oro.

Pero leamos:

 

C.W.- “Buenas obras son sólo aquellas que el Señor ha mandado en su santa Palabra, y no aquellas que sin la autoridad de la Palabra, son inventadas por los seres humanos, debido a un ciego entusiasmo, o bajo cualquier pretexto de buena intención. Aquellas buenas obras realizadas en obediencia a los mandamientos de Dios son los frutos y evidencias de una fe viva y verdadera: mediante ellas los creyentes manifiestan su gratitud, fortalecen su confianza, edifican a sus hermanos, adornan la profesión del evangelio tapan la boca de sus adversarios y glorifican a Dios; son hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, para que llevando fruto para santidad, tengan como fin la vida eterna. La capacidad de los creyentes para hacer buenas obras de ninguna manera proviene de ellos mismos, sino totalmente del Espíritu de Cristo. Y para que sean capacitados para buenas obras, además de las gracias que ya han recibido, se requiere la influencia real del mismo Espíritu Santo, que obra en ellos el querer y el hacer por su buena voluntad: sin embargo, no deben volverse negligentes, como si no estuvieran obligados a cumplir con ningún deber, a menos que haya un impulso especial del Espíritu; sino que deben ser diligentes en avivar la gracia de Dios que está en ellos. Aquéllos que por su obediencia alcanzan la altura más grande que sea posible en esta vida, están tan lejos de ser capaces de hacer más de lo que Dios requiere, ya que fallan grandemente en cumplir lo que por deber están obligados a hacer. Mediante nuestras mejores obras, no podemos merecer el perdón del pecado o la vida eterna de parte de Dios, debido a la gran desproporción que hay entre ellas y la gloria venidera; y debido a la infinita distancia que existe entre nosotros y Dios, a quien no podemos beneficiar, ni satisfacer por la deuda de nuestros pecados anteriores, sino que cuando hayamos hecho todo lo que podemos, no habremos hecho sino aquello que es nuestro deber, y seremos siervos inútiles; y porque en la medida que son buenas proceden de su Espíritu, y puesto que son hechas por nosotros, están manchadas y mezcladas con tanta debilidad e imperfección, que no pueden soportar la severidad del juicio de Dios.

No obstante, al ser aceptadas las personas de los creyentes por medio de Cristo, sus buenas obras también son aceptadas en Él no como si sus buenas obras fuesen, en esta vida, enteramente irreprochables e irreprensibles ante los ojos de Dios; sino que Dios mirándolas en su Hijo, se place en aceptar y recompensar aquello que es sincero, aunque esté acompañado de muchas debilidades e imperfecciones. Las obras hechas por personas no regeneradas, aunque por su esencia sean cosas que Dios manda, y sean de buen uso para ellos mismos y para otros; sin embargo, puesto que no proceden de un corazón purificado por medio de la fe, no son hechas de manera correcta de acuerdo con la Palabra ni para un fin correcto, el cual es la gloria de Dios.

Por lo tanto estas obras son pecaminosas y no pueden agradar a Dios, ni hacen que una persona sea apta para recibir la gracia de Dios; y no obstante, su descuido de las buenas obras es más pecaminoso y desagradable delante de Dios”.

 

C.R.Y&S.- Palabras de las que se desprende que la Obra de Dios, creer en su Hijo, no tiene ningún valor. La verdadera obra buena que se reclama en la Rebelión Inglesa contra Jesucristo es creer en quien tiene la Espada del Terror. Y es a punta de esa espada que dicta lo que son obras buenas, en absoluto las que se hacen a Imagen de Jesucristo, sino las que se hacen a imagen de la Ley de los Divinos. De donde se ve que al despreciar la Ley de Cristo y regresar a la Ley de Moisés como Medida del Bien y del Mal la Reforma fue una Rebelión contra Jesús.

La Imagen y Semejanza de Dios a la que toda la Creación es llamada es Jesucristo. Y es esta Imagen la que da su fruto en el Hombre. La naturaleza de la cual no tiene en la Ley de Moisés su raíz.

Moisés basó la relación del hebreo con Dios en el Terror. Jesucristo la basó en el Amor. En el primero el Temor a Dios tiene su origen en el Terror a un Ser Divino al que es imposible de engañar. En el segundo el Temor deviene ese miedo del que ama a perder al ser que ama.

Dos mundos, pues, muy diferentes. La Reforma prefirió el primero y aborreció el segundo.

Desde esta opción la espada del Terror dicta lo que es buena obra y lo que no lo es.

El Pecado es grande. El Juicio sobre él será terrible. El que se atreva a confesar esta opción delante del Juez Universal, que lo haga. El que se arrepienta que siga el ejemplo de todos los corderos del Rebaño de Cristo y acuda al Sacerdote a pedir Perdón por Crimen tan absurdo: despreciar a Jesús y aborrecer a Moisés.

Bueno es amar al hermano, pero más grande es amar al enemigo.

 


DÉCIMO OCTAVA PARTE

EL DERECHO DIVINO A LA LIBERTAD

 

Del conocimiento de la lectura de esta Confesión se infiere que la Rebelión Presbiteriana impuso un nuevo modelo de Religión según la cual el Judeocristianismo vencido por la Iglesia Católica fue rescatado bajo la ideología de la superioridad de una Raza Anglosajona que convierte a Cristo en la Fuerza que permite cumplir lo que a los Judíos les fue imposible: vivir bajo la Ley de Moisés.

El Regreso del Puritanismo al Sábado Judío, su rechazo a la Cruz en el Bautismo, su Negación a Venerar el Nombre de Jesucristo, demuestran que la Rebelión Anglicana fue degenerando con el paso de las décadas hasta transformarse en una religión aislacionista de tipo pronazi, que se alzó sobre la Letra de la Biblia como Fundadora de una Nueva Religión, en la que la Ley del decálogo anula la Ley de Cristo, y éste pasa a ser un dios tótem en el que justificar en el Nuevo Templo el Odio como Fundamento de su Existencia.

La Ley del Amor, la Ley de Cristo, es rechazada y reemplazada por la Ley del Odio. El Odio al Católico, el Odio a la Europa Católica, el Odio al Español, al Francés, al Italiano, los tres Pilares de la Civilización Europea durante 1.500 años, es elevado a Artículo de Fe que distingue a los Nuevos Santos y los separa de la Vieja Escuela de los Santos Padres de la Iglesia, a los que condenan como a herejes predestinados al infierno.

El Descubrimiento es revolucionario. Calvino descubre que 1.500 años viviendo y muriendo por Jesucristo han sido una burla majestuosa del Dios Oculto de la Reforma. Este le quita la Biblia de las Manos a estas Tres Naciones y se la entrega a sus nuevos adoradores, y condena al Infierno a sus antiguos portadores.

Calvino y sus adoradores se mueren de risa, y se burlan de los Predestinados al Infierno.

Según Calvino y sus Hugonotes británicos, Dios se burló de los Católicos. Durante 1.500 años les ocultó que el Destino de la Biblia era ser entregada a Lutero. A su Nuevo Moisés le abre la puerta y lo predestina a sentarse en el trono de la Gloria de su Hijo Unigénito.

Uno siempre encuentra una maravilla en cada día que se levanta y enciende el cerebro. Entender cómo el genio de un Isaac Newton pudo leer esta Confesión y quedarse tan pancho como si fuese otro bruto privado de sesos demuestra que el genio y la inteligencia divina son dos mundos que no se tocan. ¡Se entiende que de ese genio naciera el Ateísmo Científico!

No que debamos culpar a nadie de ser un animal por naturaleza. Pero es de Dios el juicio sobre quien siendo creado para ser su hijo prefiere seguir siendo una bestia.

Juzgar 1.500 años de sacrificios, sufrimientos, lucha contra la Muerte en defensa del Cristianismo; 1.500 años toreando corrupciones papales, guerras de reyes, pestes y epidemias; 1.500 años superando un camino largo y estrecho plagado de obstáculos contra los que la Victoria vino siempre de quien Testó a favor de la Iglesia y de su Pueblo la Invencibilidad natural a los hijos de Dios; juzgar 1.500 años de Historia condenando al Infierno lo que Dios levantó con tanto esmero, trabajo y paciencia, no fue una Reforma, fue una Rebelión Abierta contra Jesucristo.

“No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados”. Esta es la Ley de Cristo.

Que el Presbiterianismo y todos sus adoradores juzguen si esta fue la Ley que legitimó el Odio contra el Pueblo Católico Británico y Europeo.

El juicio sobre uno mismo no entra en esta Ley. Muy al contrario, quien se juzga a sí mismo desde la Ley del Amor, porque cómo podrá amar a su prójimo quien no se ama a sí mismo, aprende a usar esta misericordia consigo mismo hacia los demás, hasta llegar a la perfección que la Ley pide.

Quien no se juzga a sí mismo y se dedica a juzgar al prójimo desde el Odio puede llegar a condenar al Infierno a quien juzga desde fuera de la Ley del Amor. Y este Odio se descubrirá según vayamos llegando al final de estos artículos, escritos por “Divinos” y para “Santos”.

Dice en su próximo:

I

C.W.-“Los que han sido aceptados por Dios en su Hijo Amado, eficazmente llamados y santificados por su Espíritu, no pueden caer total ni finalmente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en ella hasta el final y serán salvos eternamente.

Esta perseverancia de los santos no depende de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección, que fluye del amor gratuito e inmutable de Dios Padre; de la eficacia del mérito e intercesión de Cristo Jesús, de la permanencia del Espíritu y de la simiente de Dios dentro de ellos; y de la naturaleza del Pacto de Gracia. De todo esto, surge también la certeza e infalibilidad de la perseverancia.


Sin embargo, puede ser que los santos caigan en pecados graves, mediante las tentaciones de Satanás y del mundo, el predominio de la corrupción que aún queda en ellos, y el olvido de los medios de su preservación; y que por un tiempo continúen en sus graves pecados: por lo cual incurren en el desagrado de Dios y contristan su Santo Espíritu, llegan a ser, en alguna medida, privados de sus gracias y privilegios, sus corazones pueden endurecerse y sus conciencias pueden herirse, pueden herir y escandalizar a otros y traer juicios temporales sobre ellos mismos”.

 

C.R.Y&S.-El que juzga a los demás mandándolos al Infierno, porque así lo dispuso desde la Eternidad el Dios Oculto que se burló de 1.500 años de Osios, Ambrosios, Agustines, Crisostomos, Tomases y demonios de la Cristiandad Latina Invicta contra Romanos, Bárbaros y Musulmanes, este juez implacable no se priva de sentarse en el Trono de la Gloria del Juez Universal, y antes incluso de que se celebre el Juicio ya derrama este Nuevo Pueblo, desde la eternidad predestinado a la Gloria del que se sienta en el Trono de Dios, de lanzar sus rayos de condenación para unos, y de mieles para los otros.

Nada extraño. El Lavado de cerebro tiene muchas técnicas, depende de la lavadora y de los cerebros que necesiten la higiene. El fin es el mismo, el Poder, la Gloria, el Imperio.

La Doctrina de Jesucristo transmitida a sus Apóstoles recalca una vez y otra la Necesidad de Vigilar, de Perseverar, de no dejarse llevar por las modas y pasiones de los siglos, que todos estamos haciendo nuestro camino en la Eternidad, que como nos portemos en la Tierra da la medida de nuestro comportamiento en los Cielos. Todos venimos y estamos sujetos a un mundo cuya ley es la de que alcancemos siquiera a brillar con un rayito de luz de la Estrella Divina cuya Luz nos alumbra. Todos estamos expuestos a aprender rompiéndonos la cabeza. Todos hemos nacido para ser eternos y hay que aprender a convivir no ya con nuestros errores sino con los de nuestro prójimo. Ni Dios quiere que aprendamos a base de palos, ni quiere impedir que con cada herida de muerte el regreso al campo de batalla convierta al hombre en un guerrero cada vez más poderoso.

Vivimos en un mundo sujeto a la ley de la ciencia del bien y del mal. Hacerse el santo, ir de santo por la vida, es de locos. Creerse divinos, exigir ser considerados “Divinos”, es de psicópatas peligrosos. El mismo que nos ha creado lo dijo: “Bueno sólo es Dios”.

Entre ellos se superan en brutalidad. Unos reclaman ser llamados “su Santidad”, y otros ser confesados “Divinos”. Y en el fuego cruzado entre quienes aborrecieron la Ley del Amor se encontró Europa conducida a la Primera Guerra Mundial Europea, la Guerra de los 30 Años. Luego vendría la Segunda: La Guerra de los Derechos Humanos. Una vez la puerta abierta el Monstruo del Fratricidio se invitaba sin pedir permiso a la Fiesta de la Orgías Apocalípticas, en las que Alemanes y Británicos sirvieron las mesas. Pero, siempre porque así era de la Voluntad de quien desde la Eternidad nos predestina al Fratricidio y las Guerras Mundiales “Ad Maiorem Dei Gloriam”. ¿De qué se les podrá acusar a quienes fueron los instrumentos del Dios Oculto de la Reforma?

¿Qué es este Artículo sobre la santificación de los santos?


...Una vuelta más de la Lavadora de Cerebros que la Reforma Luterana puso en funcionamiento.

Su continuación “De la seguridad de la gracia y de la salvación”, sigue la misma marcha. Dice:

II

C.W.-“Aunque los hipócritas y las personas no regeneradas vanamente se engañen con falsas esperanzas, y presunciones carnales de estar en el favor de Dios, y en el estado de salvación (cuya esperanza perecerá); sin embargo, quienes verdaderamente creen en el Señor Jesús y le aman con sinceridad, procurando caminar en buena conciencia delante de Él, en esta vida pueden estar ciertamente seguros que están en el estado de gracia, y pueden regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios, esperanza que nunca los avergonzará.

Esta certeza no es una simple persuasión conjetural y probable, basada en una esperanza falible. Es, más bien, una seguridad infalible de fe, fundada en la verdad divina de las promesas de salvación, en la evidencia interna de aquellas gracias a las cuales estas promesas se refieren, 3en el testimonio del Espíritu de adopción que testifica a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios: Espíritu que es las arras de nuestra herencia y con el cual somos sellados para el día de la redención.

Esta seguridad infalible no pertenece a la esencia de la fe. Así, pues, puede ser que un verdadero creyente tenga que esperar por mucho tiempo y luchar con muchas dificultades antes de ser partícipe de esta seguridad. Sin embargo, estando capacitado por el Espíritu Santo para conocer las cosas que Dios le da gratuitamente, el creyente puede obtenerlas por el uso correcto de los medios ordinarios, sin una revelación extraordinaria. Por lo tanto es deber de cada uno poner toda diligencia para asegurar su llamamiento y elección, para que así su corazón se ensanche de gozo y paz en el Espíritu Santo, en amor y gratitud a Dios, y en fortaleza y alegría en los deberes de la obediencia, que son los frutos propios de esta seguridad; pues está muy lejos de inducir a los seres humanos a la negligencia.

La seguridad de la salvación de los verdaderos creyentes puede ser sacudida de diferentes maneras, disminuida e interrumpida debido a la negligencia para preservarla, por caer en algún pecado específico que hiere la conciencia y contrista al Espíritu; o por una tentación repentina y vehemente, porque Dios les retira la luz de su rostro, permitiendo, inclusive, que los que le temen caminen en tinieblas y no tengan luz. Sin embargo, los verdaderos creyentes nunca son totalmente destituidos de la simiente de Dios, y de la vida de la fe, de aquel amor de Cristo y de los hermanos, de aquella sinceridad de corazón y conciencia del deber, de las cuales, esta seguridad puede ser revivida a su debido tiempo, por medio de la operación del Espíritu que, mientras tanto, sostiene a los verdaderos creyentes para no caer en total desesperación”.

 

C.R.Y&S.-La Ley del Odio de la que nació la Reforma rompe su silencio, se quita la máscara y no se corta ni un pelo de la lengua. Desde la primera palabra declara al Mundo Europeo Cristiano con 1.500 años de Historia un mundo de hipócritas condenados al Infierno por obra y burla del Dios Oculto de Lutero y Calvino.

¿La Ley del Amor, “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados”?

Según estos Divinos, Jesucristo no estuvo bien de la cabeza. ¿Quién con su Poder se hubiera dejado conducir al Calvario por una legión de bestias que se hubiese quitado de encima simplemente con decirle a la tierra “Ábrete y trágatelos”?

Los judíos creyeron que el Poder demenció al Mesías. Cromwell y sus Divinos convinieron en Santa Asamblea que no fue el Poder el que lo volvió loco, fue el Amor. El Amor lo volvió loco. Y ellos no iban a caer en esa trampa.

El Odio era la Respuesta. Odio al Católico. Odio a la Europa Católica Invicta durante 1500 años. No pudieron los Romanos, ni los Bárbaros, ni los Musulmanes. Ellos sí lo iban a conseguir, mandar a ese mundo de Hipócritas del otro lado del Canal al Infierno. Ellos sí amaban sinceramente a Dios.

Se negaban a bautizar a sus hijos delante de la Cruz y doblar sus rodillas en Acto de Adoración delante de su Hijo, pero la sinceridad con la que amaban a Dios, su Padre, era indiscutible, y ese “Hijito Amado” tendría que comerse con patatas inglesas y hamburguesas americanas esta Condenación contra su Esposa, “Hipócrita” rechazada por su Suegro Eterno, quien le quitaba las Arras de su Matrimonio con Cristo y se las daba a esta Nueva Iglesia fundada sobre la Roca Indestructible del Odio “en el testimonio del Espíritu de adopción que testifica a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios: Espíritu que es las arras de nuestra herencia y con el cual somos sellados para el día de la redención”.

Traduciendo, que las arras no se da entre Esposos, sino que se les da a los hijos. La pregunta es obvia: ¿para cometer incesto?

Afirma el Confesor que Dios abole el Matrimonio de su Hijo con la Iglesia Católica Invicta, la Celebración de cuya Boda para la Eternidad fue firmada con las Arras de la Sangre Apostólica, sobre la cual todo está escrito, tanto en el Evangelio como en la Historia de Europa. Y aboliendo Dios el Matrimonio de su Hijo con su Esposa Legítima le entrega las Arras a una nueva Esposa, que a su vez se declara hija de aquella Boda de Sangre. ¿Demencia? ¿Los hijos se levantan contra su Madre y la condenan a muerte?

Llevan su brutalidad esquizoide ¡a exigir acostarse con Dios en virtud de tener las Arras de la Esposa de Cristo!

¿Qué discurso es este? ¿De quienes tienen el espíritu: del hijo del Hombre o el del espíritu del Abogado del Diablo?

Pero no queda aquí la cosa. La lavadora sigue dando vueltas. Y grita: “Esta seguridad infalible en la salvación no pertenece a la esencia de la fe”. Dice el Confesor presbiteriano.

Jesucristo dice: “Todo el que cree en el Hijo no es juzgado, sino que pasa de la Muerte a la Vida eterna”.

¿Quién es el Cristo y quién el Anticristo? ¿Quién habla en Nombre de Dios y quien no: Jesucristo o el Confesor?

La Seguridad Infalible en la Salvación del que cree en el Hijo, y confiesa el Credo de Nicea sin cambiar ni una tilde, ni quitando ni añadiendo, es Veraz, Todopoderosa e Irreversible.

Tal vez habrá que enseñarles a leer a los rebaños presbiterianos, y pasarles el Credo en su Naturaleza íntegra. Es muy de creer que de la misma manera que los Católicos hemos estado apartados durante siglos de los Textos Originales de las Confesiones Protestantes, los pueblos protestantes hayan sido educados en un Credo Niceano falso, censurado, recortado y recompuesto para ser consumido por Cerebros discapacitados para entrar en posesión de sus facultades de autocrítica pero todopoderosamente perfeccionados para juzgar al resto del mundo.

Es de imaginar que saben leer, pero la tara sufrida por sus cerebros durante el lavado no parece dejarles ver la Veracidad del Hijo de Dios, cuya Palabra ponen en Duda y niegan que su Poder sea la Fuente de la Seguridad en la Salvación que reside en la Fe. “El que cree en Mí, no es juzgado, sino que pasará de esta vida a la otra”.

Y punto. Cualquier añadidura es un acto maligno, cualquier supresión es una traición a la Fe. ¿Quién es el tonto que se traiciona a sí mismo?

Hay que ser “Divino” para ser tan tonto. Cosa que se ve en el último párrafo de este artículo, cuando confiesa: “La seguridad de la salvación de los verdaderos creyentes puede ser sacudida de diferentes maneras”... Eureka. He aquí uno que ha descubierto la piedra filosofal. Estamos en Guerra contra el Diablo, el Infierno y la Muerte y este “divino”, ponedle vosotros el calificativo, viene diciendo que en el campo de batalla de la Fe no todos son rosas y aleluyas. 1.500 años de lucha a brazo partido contra la Muerte, el Infierno y el Diablo y viene este bruto a decirnos que ahí fuera lo que nos espera no es precisamente miel, pan y mantequilla.

¿Y? Hay que preguntarse.

Y responder: “Al que viene a Mí yo no le echaré”.

La Fe lleva en su naturaleza la esencia misma de la Vida eterna. Negar esto, es lo que el Confesor Presbiteriano afirma. Y se queda tan tranquilo.

En el siguiente artículo de su Confesión, el Presbiteriano sigue sin saltar de la Ley del Terror a la del Amor. Y dice “De la Ley de” Dios:

III

C.W.-Dios le dio a Adán una ley, como un pacto de obras, por la cual lo comprometió a él, y a toda su posteridad, a una obediencia personal, completa, exacta y perpetua. Le prometió la vida si es que la cumplía, y le amenazó con la muerte si es que la quebrantaba, y lo dotó del poder y la capacidad para guardarla.

 

C.R.Y&S.-Primera falsedad.

La interpretación que hace del Paraíso Bíblico es una negación de la Verdad. Dios no sujetó la Vida a no comer, sino la transgresión a la Muerte.

Ante el Hombre estaba el árbol de la Vida y el Árbol de la Muerte. El Hombre Tenía acceso libre al primero, y acceso negado al segundo. Comer del árbol de la Vida no fue el fruto de ningún Pacto de Obra. El Hombre era hijo de Dios y como hijo de Dios disfrutaba del Derecho Divino inherente a su condición. No sabemos si en la Cultura Británica, se debe suponer que los padres aman a su hijo como fruto de un Pacto de Obras: “Si eres bueno te querré, y si eres malo te odiaré”.

En el Mundo Latino Católico el Amor no se firma ni procede de un Pacto de Obras. Los hijos tienen el Amor de sus padres por el sencillo hecho natural de ser sus hijos. Habiendo Dios formado al Hombre a su imagen y semejanza no se debe entender que este Amor de los padres Católicos sea un acto revolucionario.

Para nada.

El Fruto tiene la Naturaleza del Árbol al que pertenece. Por consiguiente, Adán no Vive en el Amor de Dios, su Padre, en recompensa a las obras derivadas de un Pacto de Nacimiento.

Dios es Padre y como todo padre el nacimiento es un acto de correspondencia natural que va del padre al hijo y del hijo al padre. Dios le da a su hijo Adán la vida sin éste tener que pedirle nada. ¿Tiene que pedirle un hijo a su padre que lo abrace? Hombre, si es un padre que mira a su hijo recién nacido como a un bicho, ser pudiera. Acusar a Dios de esto, no me atreveré.

No sabemos, cómo se pudo atrever este Confesor a decir que, en efecto, Dios es un mal padre y sujetó su amor a su hijo a ser buen chico. Y esto lo dice cuando se lee con los ojos de la cara que Dios puso delante de Adán el Árbol de la vida, de cuyo fruto se hartaba, y de no haber metido la pata los siglos que hubiera vivido los contaríamos por milenios. No fue así.

Meas culpas.

Aceptadas.

Y con la suya la nuestra y la de todo el mundo. Ahora el Árbol de la Vida es la fe. Y el que come de su fruto no muere sino que vive eternamente.

El Perdón se consumó. La Redención tuvo lugar

Esto no viene de un Pacto de Obras, sino del Amor de Dios por sus hijos.

Negar esto es mantenerse en el territorio Judeocristiano invertido. Desde esta posición ahora, dicen:

IV

C.W.-“Después de la caída de Adán, esta ley continuó siendo la regla perfecta de justicia, y como tal, fue dada por Dios en el Monte Sinaí en diez mandamientos y escrita en dos tablas: los primeros cuatro mandamientos que contienen nuestros deberes para con Dios, y los otros seis que contienen nuestros deberes para con el hombre”.

 

C.R.Y&S.-Falso el punto de partida, no puede ser verdadero el punto de llegada ni ningún punto intermedio.

Después de la Caída no hubo ninguna Ley, excepto la ley de las bestias. Abandonado el género humano bajo las ruedas del Imperio de la Muerte, la única Ley que conocieron todos los pueblos nacidos de la generación de Adán fue la de matar o morir. Matas o te matan. Punto.

La Imagen del Ser Divino, que vimos hecha carne en el hijo del Hombre, se desintegró en la memoria. La Evolución Creadora de las bestias al Hombre se hundió en su origen, pero ahora esta bestia humana tenía por enemigo a su propia especie. La Involución comenzó y andando el tiempo condujo a todas las familias de la Tierra al Abismo del Siglo XX.

Esa Bestia nacida de la Involución que abrió la Caída sigue viva. Y es el enemigo de nuestro Siglo.

Así pues, liderando el camino al Abismo, el Confesor sigue su hoja de ruta, diciendo:

V

C.W.-“Además de esta ley, comúnmente llamada ley moral, agradó a Dios dar al pueblo de Israel, como a una iglesia de menor edad, leyes ceremoniales, que contenían varias ordenanzas típicas, en parte de adoración, prefigurando a Cristo, sus gracias, acciones, sufrimientos y beneficios; y en parte expresando ampliamente diversas instrucciones sobre deberes morales. En la actualidad, bajo el Nuevo Testamento, todas estas leyes ceremoniales están abrogadas”.

 

C.R.Y&S.-La Reducción del Código Eterno de Conducta a simples leyes morales es patética. Si no fuera porque conocemos los antecedentes criminales de los Confesores levantaríamos el hacha de guerra. La Sabiduría nos libera de estos movimientos de Odio en el conocimiento de haber sido toda la generación de aquel siglo encerrada en la Trampa de la Siembra Maligna, hecha durante el Sueño de aquellos Obispos de Roma entregados a la pesadilla de la Pornocracia de la que tendrán que responder delante del Señor en el Día del Juicio. Pues nadie olvide que aunque la Fe es Vida Eterna quien desde la Fe expone a blasfemia el Nombre de Dios se expone a Condenación. A no ser que alguien niegue la Escritura que dice que Satán era hijo de Dios.

La Fe, infaliblemente, ofrece la Vida eterna, pero una vez en esta Vida cada cual es Libre para seguir a Jesucristo o a Satanás. “Perdonad y seréis perdonados,” no es una entelequia. ¡Si no sabemos perdonar aquí en la Tierra cómo podremos vivir sin perdón allí en los Cielos!

Mas si alguno piensa como estos Confesores que están limpios de todo pecado y pueden tirar la primera piedra, no se prive. Los “santos” deben hacer su oficio aun cuando sea el propio Jesucristo el que les reprenda.

Hablan éstos, Palabra de Divinos:

VI

C.W.-A los Israelitas, como una entidad política, Dios les dio también diferentes leyes judiciales, las cuales expiraron junto con el Estado de aquel pueblo. Por lo tanto, no obligan ahora a ningún otro pueblo, más de lo que la equidad general de ellas lo requiera.

 

C.R.Y&S.- ¿Es por consiguiente Dios un juez inicuo?

Que sepamos, y su Hijo lo dejó clarísimo, esas leyes judiciales permanecen eternamente. Pero sus consecuencias penales, dadas para un pueblo que existía en medio de pueblos brutalizados hasta lo increíble, fueron acompañadas de medidas penales correspondientes a la mentalidad de los tiempos. La ley contra el Adulterio no dejó de ser ley, fue sujetada a la Ley de la Libertad. “Vete y no peques más” abolió la pena de lapidación contra el adulterio. Pero no el carácter de delito del adulterio delante de Dios. Y así con las otras leyes dispuestas en el código de Moisés; pasaron de ser penalizadas acorde a los tiempo, a ser actualizadas acorde al espíritu del Hijo de Dios, quien sin abrogarlas las elevó a la Ley de la Libertad por la que sabiendo nosotros lo que es bueno y lo que es malo rechazamos el delito a la vez que su correspondencia penal acorde a los tiempos antiguos.

La Perfección No está en el Temor a la Ley, y Sí en el Amor a la Justicia.

“No matarás” deviene Ley Penal en razón de quien hace de sus brazos un templo para el crimen. Pero en quien el Espíritu de Dios ha hecho su Fortaleza la Tentación no tiene fuerza y la Ley deviene Naturaleza. De esta forma la Ley de la Libertad perfecciona a la Creación y es Gloria de su Creador.

Frente a esta Creación no hay Ley ni Penal ni Moral que pueda Tentar a Dios, quien como Creador viste de Invencibilidad a su Criatura.

Hablar de ley moral es un sinsentido. La Moral no tiene fuerza penal. Y no obliga a quienes no comparten su edificio:

VII

C.W.-La ley moral obliga por siempre a todos, tanto a los justificados como a los que no lo son, a que se le obedezca. Esto no sólo con respecto al contenido, sino también con respecto a la autoridad de Dios el Creador quien la dio. En el Evangelio, Cristo en ninguna manera disolvió esta ley, sino que más bien reforzó la obligación de cumplirla.

 

C.R.Y&S.-Yerra el Confesor haciendo de la ley moral un edificio universal que sujeta a todos los que no viven en ella. La Moral extiende sus máximas sobre desconocedores de la Ley de la Libertad Cristiana. El Ciudadano del Reino de Dios se rige por la Ley Cristiana, tanto en la vida personal como en la familiar y en la social.

La Ética y la Moral existen como rechazo a una Ley Divina que hace innecesario sujetar nuestra Convivencia a un Marco Jurídico siempre tiranizado por el Cambio.

Las realidades morales son circunstanciales; la existencia cristiana es eterna. Regular la Vida eterna mediante principios circunstanciales es otra entelequia.

Hacer pasar por leyes morales lo que es Ley Eterna, con el propósito de la salvación del prójimo, no es malo. Siempre que se traduzca este Código de leyes orales en una puerta hacia la Verdadera Ley de la Libertad:

VIII

C.W.-. Aunque los verdaderos creyentes no están bajo la ley, como un pacto de obras, para ser justificados o condenados por ella; sin embargo, es de gran utilidad para ellos como también para otros; en cuanto a que la ley, como una regla de vida que les informa acerca de la voluntad de Dios y de su deber, les dirige y les obliga a caminar de acuerdo con ella, descubriéndoles también las contaminaciones pecaminosas de su naturaleza, de sus corazones y de sus vidas. De manera que, examinándose mediante la Ley, lleguen a una más completa convicción de humillación y aborrecimiento debido a sus pecados, junto con una visión más clara de la necesidad que tienen de Cristo y de la perfección de Su obediencia”

 

C.R.Y&S.-Mantener esto sobre el Genocidio Irlandés, el de la Población Nativa Norteamericana, las guerras civiles isleñas y la Guerra Mundial Europea, es sencillamente ser “el hipócrita” con el que se abre este Artículo. Analizarlo más allá de este hecho es dejarse arrastrar por el Diablo a una discusión sin futuro. En el siguiente párrafo se descubre este paso involutivo británico del cristianismo al judaísmo, siguiendo el camino inverso del Judaísmo al Cristianismo que cerraron los Apóstoles.

IX

C.W.- Es igualmente de utilidad a los regenerados para restringir sus corrupciones, ya que prohíbe el pecado; y sus amenazas sirven para mostrarles lo que aun merecen sus pecados, y cuáles son las aflicciones que les esperan por causa de ellos en esta vida, pese a que están libres de la maldición con que les amenaza la Ley. De la misma manera, las promesas de la Ley les muestra la aprobación de la obediencia y qué bendiciones pueden esperar cuando la cumplen; pero no como debido a ellos por la Ley como pacto de obras. De manera que, si una persona hace lo bueno y deja de hacer lo malo, porque la Ley lo alienta a lo uno y lo desalienta de lo otro, ello no es evidencia de que está bajo la Ley y no bajo la gracia.

 

C.R.Y&S.-Reducir, una vez más, la Ley de la Libertad a un código Moral es rechazar el Espíritu de Cristo.

Los usos de la Ley, mencionados anteriormente, no son contrarios a la gracia del evangelio, sino que concuerdan dulcemente con ella. Pues el Espíritu de Cristo subyuga y capacita la voluntad del ser humano para hacer libre y alegremente lo que la voluntad de Dios revelada en la Ley requiere que se haga.

 

 

DÉCIMO NOVENA  PARTE

EL DEBER DE LEVANTAMIENTO CONTRA LA TIRANÍA

 

La Historia del Cristianismo en cuanto Reino de Dios en la Tierra no puede entenderse sin Dios. Parece evidente. La reducción de los acontecimientos revolucionarios vividos por la Europa Cristiana y Moderna a simpes factores humanos desligados de la Acción Constante del Creador en su Creación supone una auto-discapacitación intelectual a la hora de ver el Movimiento de esos Acontecimientos en el Marco de la Historia Universal del Género Humano. Es evidente.

Se entiende que en tiempos antiguos durante los cuales las naciones vivieron en condiciones de destierro las unas respecto a las otras y sus relaciones se realizasen exclusivamente mediante las acciones de las Hazañas Bélicas de sus reyes y emperadores, la visión del desarrollo de las Civilizaciones al encuentro de una Civilización Universal integrante de la plenitud de las naciones de nuestro Mundo, en razón de esa misma alienación fuese imposible seguir la conexión en el Tiempo de la evolución de este Movimiento.

Es más que evidente.

Mientras sigamos adoptando este método de desconexión el camino hacia este horizonte será penoso. Debemos despojarnos de nuestra herencia animal y comenzar a contemplarnos, en cuanto Creación Universal desde los ojos de nuestro Creador.

La Guerra entre Dios y la Muerte que descendió del Cielo a la Tierra no terminó con la Resurrección. Basta mirar a nuestro alrededor para comprenderlo. Dios refundó su Reino, los pilares de su Creación, el edificio entero de su Universo. Pero su Palabra estaba en el aire. Dios creó el Género Humano para formar parte de su Mundo. Y la Palabra de Dios es Dios. Ergo, la Caída no podía bajo ningún concepto apartar eternamente al Género Humano de este Horizonte sin causar la Abrogación de la Palabra de Dios en cuanto Ley, del Verbo en tanto que Dios.

Pretender redefinir la Palabra de Dios a una realidad mutable, de manera que nadie debe tomarse en serio Su Palabra, hoy la da y mañana la caquita, objetivo buscado por el Diablo, la Serpiente Antigua, es pura demencia.

 Ciertamente, la Transgresión liberaba a Dios de esta realidad; el Hombre ya había sido formado a la Imagen y semejanza de sus hijos. Mas la Ignorancia que fue hallada en el Transgresor y la Maldad que fue descubierta en el Traidor determinó que Dios recogiese su Obra una vez la Libertad que vendría de la Redención.

Sobre la Naturaleza de la Redención ya se ha dicho todo lo que es necesario decirse. La Teología del Cordero de Dios como Sacrificio Expiatorio por el pecado del Príncipe, Adán, y de su Pueblo, todo el Género Humano, ya tiene autor. Toca hablar sobre Nosotros.

Impregnar a sus hijos del Odio de Dios hacia la Ley de la Ciencia del Bien y del Mal, es decir, hacerles comprender por qué su Ser no puede soportar la Ley de la Muerte, no es algo que pudiera hacerse sino dándonos a vivir ese fruto en toda la extensión y profundidad de su Abominable Maldad. Dios, como Padre, nunca quiso que esta Acción fuese necesaria. Sus hijos, de las Creaciones que precedieron a la Nuestra, ya habían conocido la Guerra, y se habían levantado contra su ley. Pero jamás habían vivido el efecto de esta Ley sobre un Mundo absolutamente Desnudo contra sus efectos. La Caída ya consumada, dispuesto Dios a que jamás en la Eternidad volviese a tener lugar un Acontecimiento de esta Naturaleza, quiso que esta Lección fuese llevada al extremo a fin de que jamás se borrase de la mente y del espíritu de su Casa esta visión del Infierno sobre la Tierra.

En este contexto sin arrancarle páginas al Libro de la Historia, con objeto de que el sufrimiento del Género Humano no se extremase hasta hacer imposible su Regreso a su Creador, quiso igualmente Dios acelerar los tiempos, acortar esta Tragedia. La Liberación Apocalíptica del Diablo entra en esta Sabiduría Paterna. No podemos olvidar que siendo nosotros hijos de dios, siendo en nuestra carne y ser que esta Tragedia tiene lugar, tanto más profunda e imborrable es grabada a fuego en nuestra Alma y Espíritu esta Lección.

Es necesario despojarnos de nuestra cubierta carnal y abrir los ojos al Espíritu, que siendo de Dios nos permite contemplar la Flecha de la Historia volando de siglo en siglo.

Si al principio el Traidor utilizó al Hombre como Hacha de Guerra el pensamiento puesto en enfrentar al Padre con el Juez en Dios, al final la destrucción del Género Humano devino su objetivo. Este movimiento preparatorio es el que observamos a lo largo del Siglo XV, y en el siglo XVI entró en su fase activa. Por la parte de la Muerte.

Por la parte de Dios observamos cómo Él preparó la Batalla que habría de celebrarse en Europa, y de la que dependería el Futuro del Género Humano, levantando sucesos menores hasta dirigirlos al gran Acontecimiento del Descubrimiento de América. De esta América vino el Oro necesario para financiar la Guerra de los Imperios.

Ahora había que conducir este Oro a las fronteras con el Imperio del Turco. La Unión de un Príncipe Elector Alemán a la Corona del Imperio Español unió a ambos Imperios en Uno, haciendo así que el rio del Oro llegase a su destino.

Por la parte de los Recursos Humanos, la elección del Pueblo Español para ser el Puente de acceso de este Oro a las Fronteras con el Imperio Turco-Otomano, no fue accidental. El Vencedor del Imperio del Islam, el primer pueblo en la Historia del Mundo que vencía a los ejércitos de la Muerte, fue conducido por Dios a esas fronteras. Una Nación Invicta puso el mejor ejército del mundo en ese momento en primera línea de combate.

Por la parte del Diablo, brazo de la Muerte en la Historia, la victoria que buscaba, la Destrucción de la Europa Cristiana a manos del Turco Otomano, un Genocidio Absoluto alimentado por el Odio hacia la Europa Cristiana de las masas islámicas expulsadas de la España Católica; esta victoria en el horizonte debía contar en el campo del Enemigo con un aliado interno que causando una guerra civil fratricida le abriese las puertas a sus ejércitos, y llegando a Roma ejecutase en vivo el sueño de Mahoma: sentarse en el Trono de San Pedro.

El Resultado de la Gran Batalla entre Dios y la Muerte o Guerra de los Imperios, está escrita. La interpretación sobre la naturaleza de estos Acontecimientos de la parte que se puso al servicio de la Muerte no debe sorprendernos. Los Hechos son los hechos y no debemos darles más vueltas.

La llamada de Lutero y sus apóstoles a ponerse al servicio del Islam con tal de ver destruida a la Iglesia Católica consta en los anales de la Historia de Alemania y de la Reforma.

La naturaleza del espíritu del que se alimentaba Lutero y su reforma están registradas en su Sentencia a Muerte Total contra los Campesinos de la época.

La conexión salvaje de Lutero como padre espiritual de Hitler está escrita en su juicio contra los Judíos atrapados en aquella guerra fratricida.

El Odio fue la fuente de la que bebía el alma de aquel necio que corrió a un convento huyendo de un rayo en una tormenta que, según su mente retorcida, lo acusaba de estar beneficiándose a la viudita alegre en cuya casa pasó el tunante sus años de estudiante.

El Lenguaje de Lutero y de sus Apóstoles distaron del de Jesucristo y los suyos como distan el Cielo y el Infierno. No menos que el de los “divinos puritanos de Cromwell”. Diciendo acogerse a la Ley de Moisés y tener en ella su santificación, se burlaban de sus Mandatos a boca llena. Quienes decían venerar esos Mandatos, “el “NO MATARÁS”, (ignoro si uno de ellos, por los hechos se puede decir que no), su Obediencia causa de su Santificación, no dudaban en bañarse en un mar de sangre. El Genocidio Irlandés, la Guerra Fratricida que iba para un siglo ya, y las muertes con las que aun deberían llenar sus copas, no entraban en ese “NO MATARÁS”; y lo que es más santificante, seguían el ejemplo de Jesucristo.

Era desde esta Imitación de Cristo que santificados por la sangre de todos quienes no pensaron como ellos, siguieron escribiendo De la libertad cristiana y la libertad de conciencia:

 

C.W.-“La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes que están bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios, de la maldición de la Ley moral; y en ser liberados de la maldad del presente mundo, de la esclavitud a Satanás y del dominio del pecado; del mal de las aflicciones, del aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna. Su libertad consiste también en su libre acceso a Dios y en rendirle obediencia, no por temor servil sino por amor filial y una mente voluntaria. Todas estas libertades fueron también comunes a los creyentes que estaban bajo la Ley. Pero bajo el Nuevo Testamento, la libertad de los cristianos se ha ampliado mucho más, pues están libres del yugo de la Ley ceremonial, a la cual fue sujetada la iglesia judaica; y en mayor confianza para acceder al trono de la gracia, y en participaciones más plenas del libre Espíritu de Dios, que aquellas de las cuales ordinariamente participaron los creyentes bajo la Ley.

Dios es el único Señor de la conciencia, por tanto, en asuntos de fe y adoración, la ha dejado libre de doctrinas y mandamientos humanos, que sean contrarios a su Palabra o añadidos a ella. De manera que creer u obedecer de conciencia tales doctrinas o mandamientos, es traicionar la verdadera libertad de conciencia; y el requerimiento de una fe implícita y de una obediencia absoluta y ciega, es destruir la libertad de conciencia y también la razón.

Aquellos que bajo el pretexto de la libertad cristiana, cometen y practican algún pecado, o abrigan algún deseo impuro, destruyen de este modo el propósito de la libertad cristiana, el cual consiste en que, siendo librados de las manos de nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin miedo, en santidad y rectitud delante de Él, todos los días de nuestra vida.

Aquellos que bajo el pretexto de la libertad cristiana se opongan a cualquier poder legítimo, o al legítimo ejercicio del mismo, ya sea civil o eclesiástico, resisten a la ordenanza de Dios. Pues los poderes que Dios ha establecido, y la libertad que Cristo ha comprado, no han sido destinados por Dios para destruirse sino para sostenerse y preservarse mutuamente el uno al otro. Además, los que publican tales opiniones, o mantienen tales prácticas, puesto que son contrarias a la luz de la naturaleza, o a los principios conocidos del cristianismo (ya sean tocantes a la fe, a la adoración o a la conducta), o al poder de la piedad; o a tales prácticas u opiniones erróneas, ya sea según su propia naturaleza, o en la manera de publicarlas o mantenerlas, son destructores de la paz externa y del orden que Cristo ha establecido en la iglesia, los tales pueden ser legítimamente llamados a dar cuentas, y procederse contra ellos mediante la censura de la iglesia y mediante el poder del magistrado civil.”

 

C.R.Y&S.-La brutalidad intelectual que esta Asamblea agrupa se manifiesta en este artículo, como en el de todos los demás que configuran esta Confesión, pero en este artículo se superan a sí mismos y se descubren tan obcecadamente asnos que se condenan a sí mismos, y lo hacen tan alegremente que no pueden sino inspirarnos otros sentimientos que los de la piedad y la misericordia.

Los mismos que se levantaron contra el Poder Establecido de la Corona de Inglaterra y condenaron a muerte al rey, que supuestamente Dios les había dado, juran sobre el Evangelio que quienes se rebelan contra los Poderes establecidos son demonios y tienen la condenación eterna.

Difícil conjugar esta Declaración Presbiteriana Inglesa con la Declaración de independencia de los Estados Unidos de América, donde se bendice el levantamiento contra quienes usando los Poderes por Dios establecidos los convierten en instrumentos de tiranía, contra quienes el Pueblo tiene, no sólo el Derecho sino también, el Deber Divino de Levantamiento.

Un pueblo que ante el Tirano prefiere vivir de rodillas a morir de pie, es una nación de cobardes sin futuro. La Historia Universal está aquí para confirmarlo. Quien no se opone al Poder convertido al Diablo, es decir, al Poder de un Tirano gobernando por Decreto como si fuese un dios, es una Nación que se condena a su destrucción.

Esta es la Gran Lección que la Historia Universal de la Creación de Dios nos pone delante de los ojos. El Hombre, creado a su Imagen y Semejanza, no debe bajo ningún concepto tenerle Miedo a la Muerte ni someterse a sus Tiranos. El derecho a ser Gobernado en Justicia y Libertad viene con el Deber de Levantarse contra quienes usan los Poderes Establecidos para edificarse una Tiranía.

La Grandeza del Nacimiento de los Estados Unidos de América procede de este Deber elevado a Declaración Constitucional a Revolución. Y en toda Revolución corre la sangre. Pero esta Necesidad es superior a su efecto. Y Siendo Dios quien se levanta contra quienes usan lo que El crea para crearle a su Pueblo un infierno, el Hombre y la Nación que no se levantan contra su Enemigo se condenan a vivir en ese infierno, del que sólo se verán libres por la destrucción.

En el caso de la Reforma la sucesión de Acontecimientos determinantes del efecto Final, la Guerra Mundial Europea de los 30 Años, su preparación la vemos en los siglos inmediatamente anteriores, especialmente desde el año 1000 de nuestra Era. La victoria del Cisma de Oriente en el 1054 hubiera debido despertar a todos los obispos y ponerlos al corriente de la Profecía de su Señor.

Era más fácil echarse a dormir.

Alemania se niega a sí misma. Se entiende. Quien sirvió con tanta fidelidad, y tantas veces al Diablo, se entiende que quiera enterrar su nacimiento en el olvido.

Alemania nació el día en que Carlo Magno dividió su Imperio en dos Naciones, Francia y Alemania, que cuales Caín y Abel registrarían a lo largo de los próximos siglos una guerra fratricida que duraría hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Quién fue Caín quién fue Abel se ve de los acontecimientos. No que Francia fuera santa, a pesar de ser Cristianísimo su Reino. Ni que Alemania fuera Malignísima en sus comienzos.

El final demuestra que sí, que la parte de Caín le tocó a Alemania.

Desde su inicio como Nación, Alemania intentó hacer de la Iglesia Católica su Concubina Imperial. La Guerra de las Investiduras la perdió Alemania. Dios levantó a un Siervo suyo, Gregorio VII, para decirle al emperador alemán  su “Vade Retro Satanás”.

Los siglos pone a cada cual en su sitio. Lo que Enrique IV no pudo con todos sus ejércitos lo pudo un Cobarde que metido a Fraile puso las iglesias de Alemania a los pies de los poderes públicos.

El ejemplo se corrió como la pólvora y el sueño de Satán, ser Anticristo coronado sobre toda la Tierra, se hizo. Bueno, al menos sobre aquellas Islas, en otros tiempos llamadas Felices. Para realizarlo en su plenitud tendría que derribar los dos Pilares Fundamentales de la Iglesia Católica, España y Francia.

Ya conocemos la Historia. No vamos a repetirnos. Los Estados Unidos de América se levantaron contra el Sueño Británico y su Imperio tuvo que conformarse con ser un Imperio de Ladrones expoliando de seres humanos y recursos metálicos todas las tierras donde sus plantas pusieron sus zapatos imperiales.

Nadie pues es predestinado al Mal sino el que ama el Mal y se entrega libremente al Maligno a cambio de las 30 Monedas de plata del Poder. El Deber de todo hijo de Dios es levantarse contra toda Tiranía y no permitir que el Monstruo crezca hasta hacer necesaria la Guerra Civil.

 

VIGÉSIMA PARTE

VADE RETRO SATANÁS

 

Los siguientes y últimos Artículos de esta Confesión Prehistórica presbiteriana se limitan a ejercer, una vez sacada de la lavadora el cerebro de los brutos, a asentar la tiranía de los lavanderos. Después de haber negado que la luz de la naturaleza no es suficiente para conocer a Dios, dice ahora:

 

Primer Amén

C.W.-“La luz de la naturaleza demuestra que hay un Dios, que tiene señorío y soberanía sobre todo, que es bueno y que hace bien a todos, y por lo tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído, servido y en quien se debe confiar, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Sin embargo, la forma aceptable de adoración al Dios verdadero, está instituida por Él mismo, y está de tal manera limitada por su propia voluntad revelada, que no debe ser adorado según las imaginaciones e invenciones de los hombres, o según las sugerencias de Satanás; bajo ninguna representación visible, o en alguna otra forma que no esté prescrita en la Biblia”.

C.R.Y&S.-Al tirano le incumbe regular hasta la forma de acostarse y levantarse de sus esclavos. No ha parado de confesar que Dios es un demonio repartiendo infiernos a diestro y siniestro, excepto a la Nueva Raza Superior de los Elegidos del Norte y Centro de Europa, a los que le regala el caramelo del Paraíso por sus bellas caras, y ahora nos viene diciendo que Dios es bueno y que hace el bien a todos.

¿Se ha se suponer que crear para mandar al infierno es un bien?

De camino niega que Jesucristo fuera la Imagen Visible de Dios, condena la Adoración de su Imagen y la declara producto de Satanás. De lo cual se entiende que quien tiene fotos de sus seres queridos es un discípulo del Diablo. Pero los hombres no teniendo cámaras hasta hace muy poco suplieron esta carencia mediante la representación Ideal que permite el Genio de la Pintura. ¿Justificación?

Ninguna. Es obra del Diablo. Amén.

 

Segundo Amén

C.W.-“La adoración religiosa debe ser dada a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y solamente a Él; no a los ángeles, ni a los santos, ni a ninguna otra criatura. Desde la caída, la adoración es a través de un Mediador, pero por la mediación de ningún otro, sino solamente por la de Cristo”.

C.R.Y&S.-Parece decir el Abogado del Diablo que antes de la Caída, y debe inferirse que el Confesor estuvo allí en ese tiempo, que antes de la Caída los hombres adoraban a otros seres. No es fácil saberlo. El Confesor padece de la locura de quienes sin haber salido jamás de su planeta se atreven a hablar de mundos desconocidos, y a hacerlo con el absolutismo de quien o escuchas y asientes o te corta la cabeza.

De camino el Confesor condena el Amor y la Adoración por la persona amada.

Natural. De un soldado sangriento para el que el odio es la fuente de su fuerza no debe esperarse que ensalce las virtudes del Amor. Todo debe hacerse según su el Pensamiento de su Espada.

¿Hay algo más natural que adorar a la persona que se ama? Esto hablando a lo humano. Invocando a Dios la malignidad del artículo es procedente.

¿Ignora acaso que el Espíritu Santo se hizo hombre? Y haciéndose hombre y teniendo un nombre ¿hay algo más natural que adorar este Nombre?

Si la Santidad es cosa de Dios y se llama “santos” a Pedro y a Pablo, ¿se quiere decir que la Adoración debida al Amor debe negárseles a estos Hombres que son al Espíritu Santo lo que los miembros a nuestro cuerpo? ¿Entonces adorar a Cristo, la Cabeza del Espíritu Santo, no es un acto del Diablo, pero adorar a su Cuerpo, sí lo es?

La esquizofrenia homicida de este Confesor Prehistórico es un fenómeno psicopatológico único en la Historia de Europa. Un Guerrero Sangriento con las vestiduras llenas de sangre se sienta a hacer de Teólogo, y lo hace a sabiendas que todo el mundo ve la sangre chorreándole por la espada, con la que escribe esta Confesión en al que se afirma en la declaración de guerra contra el Mundo Católico Latino a las vísperas del Tratado de Westfalia que cerraría la Guerra de los Treinta Años. Europa daría por terminada esa Guerra, pero el Reino Unido mantendría por la eternidad su Guerra contra Europa. La Historia de Europa demuestra con Hechos lo que las Palabras pusieron en activo.

 

Amén Tercero

C.W.-“Siendo la oración, con acción de gracias, una parte especial de la adoración religiosa, Dios la demanda de parte de todos los seres humanos. Pero para que sea aceptada debe hacerse en el nombre del Hijo, con la ayuda de su Espíritu, conforme a su voluntad, con entendimiento, reverencia, humildad, fervor, fe, amor y perseverancia; y cuando la oración se hace en forma oral, debe ser en un idioma conocido”.

C.R.Y&S.-El Puritano se declara ultra-beato. Y como buen hipócrita no tiene reparos en acusar de beato a su enemigo católico. Pareciera que toda la contienda anglicana se refiriera a ver quién era más beato. Lo más alucinante es la referencia a la oración oral; ¿en qué parte del cuerpo estaría pensando? Pudiera ser que los Britones hubiesen descubierto como orar con la punta de los dedos de dos pies. Y claro, como a las pulgas, había que amaestrarlos. Por otra parte el Confesor da por status quo de facto que los britones hablaban lenguas desconocidas, cuyo ejercicio bueno fuera que se privasen a fin de que todos pudiesen decir el Padre Nuestro pero no el de Ellos, en la Lengua Común de los Anglo Sajones.

¡Qué más dulce que el Odio!

La venganza.

 

Cuarto Amén

C.W.-“La oración debe hacerse por cosas lícitas, y por toda clase de personas que están con vida y por quienes vivirán más adelante, pero no por los muertos, ni por aquellos de quienes se sepa que han cometido el pecado de muerte”.

C.R.Y&S.-El Odio a los Vivos debe ser acompañado del Olvido a los Muertos. Padres, madres, abuelos, hijos, hermanos, todos deben ser enterrados en la tierra y una vez enterrado deben ser enterrados en la memoria. Desterrados del mundo y de los corazones.

Sea maldito, dice el Confesor, quien ore por el alma de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos.

El espíritu de la tiranía le sale por los poros a este Confesor sangriento. Si se limitase a decir que no es conveniente que se ore por el alma de los padres, ni se tenga viva su memoria en los corazones, pues venga, un pase. Pero el tirano maldice el amor por los padres, por los hermanos, por los hijos. ¿Es demoníaco orar por el alma de los padres?

Cuál sea ése “pecado de muerte” se sobreentiende. Negarse a ponerse de rodillas ante los divinos, por supuesto. Atentos pues a las normas de los nuevos dioses:

 

Amén Quinto

C.W.- “Son partes de la normal adoración religiosa a Dios: La lectura de la Biblia con temor piadoso, la sana predicación, y el escuchar la Palabra conscientemente, en obediencia a Dios, con entendimiento, fe y reverencia; el canto de los salmos con gracia en el corazón; así como también la debida administración y digna recepción de los sacramentos instituidos por Cristo. Además, deben usarse, de una manera santa y religiosa, en sus diferentes tiempos y oportunidades: los juramentos religiosos, los votos, los ayunos solemnes y acciones de gracias en ocasiones especiales”.

C.R.Y&S.-Y ay de aquellos que abran la boca para decir esta boca es mía:

 

Sexto Amén

C.W.-“Actualmente, bajo el Evangelio, ni la oración, ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están atadas a algún lugar, ni son más aceptables según el lugar donde se realizan, o hacia el cual se dirigen. Pues, Dios debe ser adorado en todo lugar, en espíritu y en verdad, diariamente; tanto privadamente en las familias, y en lo secreto cada uno por sí mismo. Así, también, mucho más solemnemente, en las reuniones públicas, las cuales no deben abandonarse u olvidarse voluntariamente o por descuido, pues Dios por medio de su Palabra o providencia nos llama a ellas”.

C.R.Y&S.-Hay que ser un burro para creer que Jesucristo cambió el último día de la semana por el primero.

 

Amén Séptimo

C.W.-“Así como es ley de la naturaleza que, en general, una debida proporción de tiempo sea separada para la adoración a Dios; así también, en su Palabra, mediante un mandamiento positivo, moral y perpetuo, que obliga a todo ser humano, en todos los tiempos, Dios ha establecido específicamente un día de cada siete, como un reposo, para ser guardado santo para Él. Desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, este día era el último de la semana, pero desde la resurrección de Cristo, fue cambiado al primer día de la semana, el mismo que en la Biblia se llama Día del Señor, el cual debe continuar hasta el fin del mundo como el Sábado cristiano”.

C.R.Y&S.-El Judeo-Cristianismo a la inversa, el cristiano se hace judío. Todos beatos, todos santísimos. La Hipocresía elevada al Trono de Dios. Quitan Papa para ponerse ellos. Y seguir el ejemplo del hijo de Salomón, “Mi padre os gobernó con puño de hierro, mi dedo gordo es más grueso que el puño de mi padre”.

 

Y Amén Octavo

C.W.-“El Sábado Cristiano es, pues, guardado santo para el Señor, cuando los seres humanos, después de una debida preparación de sus corazones y arreglando con anticipación sus asuntos comunes, no solamente observan todo el día un santo reposo de sus propias labores, palabras y pensamientos acerca de sus empleos y recreaciones seculares, sino que también se ocupan, todo el tiempo, en el ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de necesidad y misericordia”.

C.R.Y&S.-Ahora viene el Aleluya.

Jesucristo dijo “Pero yo os digo que no juréis de ninguna manera: ni por el cielo, pues es el trono de Dios; ni por la tierra, pues es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, pues es la ciudad del gran Rey, Ni por tu cabeza jures tampoco, porque no está en ti volver uno de tus cabellos blanco o negro. Sea vuestra palabra: Sí, sí; no, no; todo lo que pasa de esto, de mal procede”. Estos santísimos divinos abolen las Palabra de Dios y declaran la suya Divina.

 

Primer Aleluya

C.W.-“Un juramento lícito es parte de la adoración religiosa. Por medio del él, una persona, en una ocasión justa, al jurar solemnemente, invoca a Dios como testigo de lo que afirma o promete; y para que le juzgue según la verdad o falsedad de lo que jura.

Las personas deben jurar únicamente por el nombre de Dios, el cual debe ser usado con toda reverencia y santo temor. Por lo tanto, jurar en vano o precipitadamente por este nombre glorioso y terrible, o jurar en alguna manera por cualquier otra cosa, es pecaminoso y debe ser detestado. Además, así como en asuntos de peso y de importancia, un juramento está autorizado por la Palabra de Dios, tanto bajo el Nuevo Testamento como bajo el Antiguo; de modo que, cuando una autoridad legítima demanda un juramento lícito para tales asuntos, dicho juramento deberá hacerse.

Cualquiera que hace un juramento, debe considerar debidamente la importancia de tan solemne acto, y por lo tanto, no deberá afirmar nada más que aquello de lo cual está plenamente persuadido ser la verdad. Tampoco, debe persona alguna, obligarse mediante juramento a cosa alguna, sino solamente a lo que es bueno y justo, y a lo que cree que lo es, y a lo que es capaz y está decidido a cumplir. Además, es pecado rehusar un juramento tocante a algo bueno y justo cuando es requerido por una autoridad legítima.

Un juramento debe hacerse en el sentido claro y común de las palabras, sin ambigüedad o reservas mentales. Dicho juramento no puede obligar a pecar; pero en todo lo que no sea pecaminoso, habiéndolo hecho, su cumplimiento es obligatorio, aun cuando sea en perjuicio propio, tampoco debe violarse aunque se haya hecho a herejes.

El voto es de naturaleza semejante a la del juramento promisorio, y debe hacerse con el mismo cuidado religioso y cumplirse con la misma fidelidad.

El voto no debe hacerse a criatura alguna sino únicamente a Dios. Por lo tanto, para que sea acepto, debe hacerse voluntariamente, con fe y conciencia del deber, de manera grata por la misericordia recibida, o para la obtención de lo que queremos. Por medio de aquel voto nos obligamos más estrictamente a cumplir los deberes necesarios, u otras cosas en tanto y cuanto nos conduzcan al adecuado cumplimiento de ellas.

Nadie deberá jurar que realizará cosa alguna prohibida por la Palabra de Dios, o que impida algún deber mandado en ella, o a lo que no está en su capacidad y para cuyo cumplimiento no tenga promesa alguna o talento de parte de Dios. En este sentido, los votos monásticos papistas referentes a la perpetua vida célibe, de pobreza profesa y de obediencia regular, están tan lejos de ser grados de perfección superior, y son más bien lazos supersticiosos y pecaminosos en los cuales ningún cristiano debe enredarse”.

C.R.Y&S.-Palabra de Dios: “También habéis oído que se dijo a los antiguos: No perjurarás, antes cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo que no juréis de ninguna manera: ni por el cielo, pues es el trono de Dios; ni por la tierra, pues es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, pues es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jures tampoco, porque no está en ti volver uno de tus cabellos blanco o negro. Sea vuestra palabra: Sí, sí; no, no; todo lo que pasa de esto, de mal procede”

Entre la Palabra de Dios o la de estos sangrientos confesores, cada cual elija su posición. La mía, no discutir con el Abogado del Diablo. Sigo la Ley: “Vade retro Satanás”

 

Segundo Aleluya:

C.W.-“Dios, el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los magistrados civiles, para estar, bajo Él, sobre el pueblo, para su propia gloria y para el bien público. Para dicho fin los ha armado con el poder de la espada, para la defensa y estímulo de los que son buenos, y para castigo de los malhechores.

Es lícito que los cristianos acepten y desempeñen el oficio de magistrado cuando son llamados para ello. En la administración de este oficio, ellos deberán mantener especialmente la piedad, la justicia y la paz, de acuerdo a las leyes sanas de cada Estado; así que para tal fin, pueden legalmente ahora, bajo el Nuevo Testamento, hacer guerra en ocasiones justas y necesarias.

El magistrado civil no debe arrogarse la administración de la Palabra y de los sacramentos, o el poder de las llaves del reino de los cielos. Sin embargo, tiene la autoridad, y es su deber, velar para que la unidad y la paz sean preservadas en la iglesia, para que la verdad de Dios se conserve pura y completa, para suprimir todas las herejías y blasfemias, para impedir o para reformar todas las corrupciones y abusos en la adoración y disciplina, y para que todas las ordenanzas de Dios sean debidamente establecidas, administradas y cumplidas. Para el mejor cumplimiento de todo lo anterior, el magistrado civil tiene el poder de convocar Sínodos, y estar presente en ellos, y asegurar que todo lo que en éstos se acuerde, esté conforme con la mente de Dios.

El pueblo tiene el deber de orar por los magistrados, honrar sus personas, pagarles tributos y otros derechos, obedecer sus mandatos legítimos y estar sujetos a su autoridad por causa de la conciencia. La infidelidad o la diferencia de religión no invalida la justa y legítima autoridad del magistrado, ni exime al pueblo de debida obediencia a él; de la cual las personas eclesiásticas no están exentos, y mucho menos tiene el Papa poder alguno o jurisdicción sobre los magistrados, sobre sus dominios o sobre alguno de los de su pueblo; y aún menos para privarlos de sus dominios, o sus vidas, ya sea porque los juzgue que son herejes, o por cualquier otro pretexto”.

C.R.Y&S.-Todos de rodillas. Al tirano le conviene la tiranía. Así que todos a callar.

 

Tercer Aleluya

C.W.-“El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer. No le es lícito a ningún hombre tener más de una esposa, ni a una mujer tener más de un esposo, al mismo tiempo.. El matrimonio fue instituido para la mutua ayuda entre el esposo y la esposa, para la multiplicación de la humanidad por generación legítima, y de la iglesia con una simiente santa; y para la prevención de la impureza. Es lícito para toda clase de personas que poseen la capacidad de entendimiento dar su consentimiento para casarse. Sin embargo, es deber de los cristianos casarse solamente en el Señor; y por lo tanto, los que profesan la verdadera religión reformada no deben casarse con infieles, ni con católicos romanos u otros idólatras. Los que son piadosos, tampoco deben unirse en yugos desiguales casándose con quienes sean notoriamente malvados en su vida, o sostengan herejías detestables.

El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra de Dios. Ni pueden, tales matrimonios incestuosos, legitimarse jamás por ninguna ley humana ni por el consentimiento de las partes, para que tales personas vivan juntas como esposo y esposa. [El hombre no debe casarse con ningún familiar de propia sangre, ni con un familiar de su esposa que sea la más cercana en sangre. La mujer tampoco debe casarse con sus familiares de su propia sangre, ni algún familiar de su esposo que sea el más cercano en sangre.]

El adulterio o la fornicación cometidos después del compromiso, si son descubiertos antes del matrimonio, dan ocasión justa a la parte inocente para disolver el compromiso. En el caso de adulterio después del matrimonio, es lícito para la parte inocente presentar demanda de divorcio, y después del divorcio casarse con otra persona como si la parte ofensora estuviese muerta.

Aunque la corrupción del ser humano sea tal, que le dé aptitud para estudiar argumentos para separar indebidamente a aquellos que Dios ha unido en matrimonio; sin embargo, nada excepto el adulterio, o la deserción obstinada que no pueda ser remediada por la iglesia o el magistrado civil, es causa suficiente para la disolución del lazo matrimonial. Si este fuese el caso, debe observarse un procedimiento público y ordenado, y las personas involucradas en éste no deben ser dejadas a su propia voluntad y discreción en su propio”

C.R.Y&S.-Más papistas que el Papa. Más racistas que Hitler. Natural que ordenasen la Muerte de la Iglesia Católica. El Tirano no puede aceptar vivir a la sombra de nadie.

 

Aleluya Cuarto:

C.W.- “La iglesia católica o universal, la cual es invisible, consiste en el número total de los elegidos que han sido, son, y serán reunidos en uno, bajo Cristo su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquél que lo llena todo en todo. La iglesia visible, que bajo el evangelio también es católica o universal (no está confinada a un país, como lo estaba bajo la ley), consiste de todos aquellos, en todo el mundo, que profesan la verdadera religión, juntamente con sus hijos; y es el reino del Señor Jesucristo, la casa y familia de Dios, fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación. A esta iglesia universal visible, Cristo le ha dado el ministerio, los oráculos y las ordenanzas de Dios, para la reunión y perfección de los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su presencia y Espíritu, según su promesa, los hace eficaces para ello.

La iglesia universal ha sido algunas veces más y otras veces menos visible. Las iglesias locales, las cuales son parte de la iglesia universal, son más puras o menos puras, según como sea enseñada y abrazada la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos, y se celebre en ellos con mayor o menor pureza la adoración

Las iglesias más puras bajo el cielo están sujetas tanto al error como a la impureza, y algunas se han degenerado tanto que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra, para adorar a Dios conforme a su voluntad.

No hay otra cabeza de la iglesia excepto el Señor Jesucristo; ni puede el Papa de Roma, en ningún sentido, ser cabeza de ella. [..., sino que es aquel anticristo, aquel hombre de pecado, e hijo de perdición, que se exalta así mismo en la iglesia contra Cristo, y contra todo lo que es]”

C.R.Y&S.- “Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca. Pero el que me escucha estas palabras y no las pone por obra, será semejante al necio, que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, que se derrumbó estrepitosamente.”

1.500 años arrojados a la basura.

Nada pudo destruir la Obra del Sabio, la Iglesia Católica. Pero nadie pido porque no habían nacido Lutero, Calvino y Cromwell.

 

Quinto Aleluya:

C.W.- “Todos los santos que están unidos a Jesucristo, su Cabeza, por medio del Espíritu, y por medio de la fe, tienen comunión con Él en sus gracias, sufrimientos, muerte, resurrección y gloria. Y estando unidos unos con otros en amor, tienen comunión unos con otros, en los dones y gracias, y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, que conducen a su bien mutuo, tanto en el hombre interior como en el exterior.

Los santos, por su profesión, están obligados a sostener un compañerismo santo y comunión en la adoración a Dios, y a cumplir los otros servicios espirituales que sirvan a su edificación mutua; como también a socorrerse unos a otros en las cosas externas, de acuerdo a sus diversas capacidades y necesidades. Esta comunión debe extenderse, según se ofrezca la oportunidad, a todos aquellos que, en todo lugar, invocan el nombre del Señor Jesús.

Esta comunión que los santos tienen con Cristo, de ninguna manera los hace partícipes de la sustancia de su divinidad, ni los hace iguales a Cristo en modo alguno, y el afirmar cualquiera de estas dos cosas es impío y blasfemo. Tampoco su comunión mutua, como santos, quita o infringe el título o propiedad que cada uno tiene sobre sus bienes y posesiones”.

C.R.Y&S.-El cuerpo no participa de la naturaleza de la cabeza. Tenemos la cabeza de un hombre y el cuerpo de una bestia. Natural. En el caso de la Reforma, a la inversa: cabeza de bruto y cuerpo de humano.

 

Sexto Aleluya:

C.W.-“Los sacramentos son signos y sellos santos del pacto de gracia, directamente instituidos por Dios, con el propósito de representar a Cristo y sus beneficios, y para confirmar nuestra participación en Él: y también para establecer una diferencia visible entre los que pertenecen a la iglesia y el resto del mundo; y para comprometerlos solemnemente en el servicio a Dios en Cristo, en conformidad con su Palabra.

En cada sacramento hay una relación espiritual, o unión sacramental, entre el signo y la cosa significada, de manera que los nombres y los efectos del uno, se le atribuyen también al otro.

La gracia que se manifiesta en y por medio de los sacramentos, correctamente usados, no se confiere por algún poder que haya en ellos; la eficacia del sacramento tampoco depende de la piedad o la intención del que lo administra; sino de la obra del Espíritu y de la palabra de la institución, la cual contiene, junto con un precepto que autoriza su uso, una promesa de beneficio a los que lo reciben dignamente.

En el evangelio hay sólo dos sacramentos instituidos por Cristo nuestro Señor, que son el bautismo y la Santa Cena. Ninguno de ellos debe ser administrado por alguien que no sea un ministro de la Palabra legítimamente que se refiere a las cosas espirituales significadas y manifestadas, eran, en esencia, los mismos que los del Nuevo Testamento”.

C.R.Y&S.-Heil, morituri te salutant.

Entre cinco y seis millones los asesinados en la Guerra de los 30 años. Plus los crímenes cometidos desde el 1517 al 1617. Y estos Divinos hablan de Oración, Santidad, Sacramentos. Ahora viene la Gloria.

El cáliz de la Misa Presbiteriana se llena con la Sangre de esos millones de muertos. Salud y larga vida.

 

Primera Gloria

C.W.-“El bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesucristo, no sólo para admitir solemnemente a la persona bautizada en la iglesia visible, sino también para que sea para ella un signo y un sello del pacto de gracia, de haber sido injertado en Cristo, de la regeneración, de la remisión de pecados y de su entrega a Dios mediante Cristo Jesús, para andar en vida nueva. Este sacramento, por institución del propio Jesucristo, debe continuar en su iglesia hasta el fin del mundo.

El elemento externo que debe usarse en este sacramento es el agua, con la cual la persona debe ser bautizada, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, por un ministro del Evangelio legítimamente llamado para ello. La inmersión de la persona en el agua no es necesaria, pues, el bautismo es correctamente administrado mediante la aspersión o efusión del agua sobre la persona.

No sólo deben ser bautizados los que realmente profesan fe en, y obediencia a Cristo, sino también los infantes, hijos de uno, o de ambos padres creyentes.

Aunque el menosprecio o descuido de este sacramento sea un gran pecado, sin embargo, la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas al bautismo, como para que ninguna persona sea regenerada o salvada sin el bautismo, o como para que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados.

La eficacia del bautismo no está ligada al momento preciso en que se administra. No obstante, mediante el uso correcto de esta ordenanza, la gracia prometida no sólo es ofrecida, sino que realmente es manifestada y conferida por el Espíritu Santo, a aquellos (ya sean adultos o infantes) a quienes pertenece aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios, en el tiempo establecido por Él. El sacramento del bautismo se administra una sola vez a cada persona”.

C.R.Y&S.-El Bautismo es Innecesario para la Salvación. La Redención fue inútil.

 

Segunda Gloria

C.W.-“Nuestro Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, instituyó el sacramento de su cuerpo y sangre, llamado la Santa Cena. Este sacramento debe ser observado en su iglesia hasta el fin del mundo con el propósito de conmemorar perpetuamente el sacrificio de sí mismo en su muerte, para sellar en los verdaderos creyentes todos los beneficios de la misma, para su nutrición espiritual y crecimiento en Él, para mayor compromiso en y hacia todas las obligaciones que a Él le deben, y para ser un lazo y una garantía de su comunión con Él, y de los unos con los otros, como miembros de su cuerpo místico.

En este sacramento, Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace un sacrificio real por la remisión de pecados de los vivos o de los muertos. Es solamente una conmemoración de aquel único ofrecimiento de sí mismo y por sí mismo en la cruz, una sola vez para siempre, y es una ofrenda espiritual a Dios de la mayor alabanza posible por tal sacrificio. De manera que el sacrificio papal de la misa (como ellos la llaman), es la injuria más abominable al único sacrificio de Cristo, que es la única propiciación por todos los pecados de sus elegidos.

En este sacramento, el Señor Jesucristo, ha ordenado a sus ministros que declaren al pueblo su Palabra de institución, que oren, que bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para un uso santo; que tomen y partan el pan, que tomen la copa y que (comulgando ellos mismos) ambos sean dados a los comulgantes; pero a ninguno que no esté presente en ese momento en la congregación.

Las misas privadas, o el recibir a solas este sacramento, de un sacerdote o por cualquier otro, así como la negación de la copa al pueblo, la adoración de los elementos, el elevarlos, o el llevarlos de un lugar a otro para adoración, y el reservarlos para cualquier pretendido uso religioso, es contrario a la naturaleza de este sacramento y a la institución de Cristo.

En este sacramento, los elementos externos, debidamente separados para los usos instituidos por Cristo, tienen tal relación con Cristo crucificado, como si verdaderamente fuesen el cuerpo y la sangre de Cristo, aunque lo son sólo sacramentalmente y se les llaman, a veces, por el nombre de lo que representan. No obstante, en sustancia y naturaleza, estos elementos siguen siendo, verdadera y solamente, pan y vino, tal como eran antes.

La doctrina llamada comúnmente transubstanciación, la cual sostiene que la sustancia del pan y del vino se convierte en la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo, por la consagración del sacerdote, crucificado y de todos los beneficios de su muerte. Por lo tanto, el cuerpo y la sangre de Cristo no están carnal y corporalmente en, con, o bajo el pan y el vino; sino que están real pero espiritualmente presentes en aquella ordenanza para la fe de los creyentes, tal como los elementos lo están para sus sentidos externos.

Aunque los ignorantes y los malvados reciban los elementos externos de este sacramento; sin embargo, no reciben la cosa significada por medio de éstos. Más bien, al participar de ellos indignamente, son culpables del cuerpo y de la sangre del Señor para su propia condenación. Por esta razón, todas las personas ignorantes e impías, puesto que no son aptas para gozar de la comunión con Él, son también indignas de la mesa del Señor, y mientras permanezcan en tal condición, no deben, sin cometer un gran pecado contra Cristo, participar de estos santos misterios, ni deben ser admitidos a ellos.

C.R.Y&S.-Todos los Católicos son hijos de Satanás. Es deber asesinarlos para gloria del Señor de los Divinos.

 

Tercera Gloria:

C.W.- “El Señor Jesús, como Rey y Cabeza de su iglesia, ha designado en ella, un gobierno en mano de los oficiales eclesiásticos, distintos del magistrado civil. A estos oficiales se les ha encargado las llaves del Reino de los Cielos, en virtud de lo cual, tienen poder, respectivamente, para retener y remitir los pecados, para cerrar aquel Reino a los que no se arrepienten, tanto por la Palabra como por las censuras; y para abrirlo a los pecadores arrepentidos, por medio del ministerio del Evangelio, y mediante la absolución de las censuras, según lo requieran las circunstancias.

Las censuras eclesiásticas son necesarias, para rescatar y ganar a los hermanos ofensores, para disuadir a otros de ofensas similares, para purificar de aquella levadura que puede infectar a toda la masa, para vindicar el honor de Cristo y la santa profesión del Evangelio; y prevenir la ira de Dios, que con justicia podría caer sobre la iglesia, si ésta consintiera que el Pacto del Señor y sus sellos sean profanados por ofensores notorios.

Para el mejor logro de estos fines, los oficiales de la iglesia deben proceder mediante la amonestación, a la suspensión del sacramento de la Santa Cena por un tiempo, y mediante la excomunión de la iglesia, según sea la naturaleza del crimen y el desmerecimiento de la persona”

C.R.Y&S.-Hay que matar a la Iglesia Católica para ocupar su lugar. ¿O alguien cree que se puede ser reina mientras la reina legítima esté viva? El ejemplo del Asesino en serie, Enrique VIII, aplicado a la Esposa de Cristo.

 

Cuarta Gloria

C.W.-“Para el mejor gobierno, y para la mayor edificación de la iglesia, deben haber asambleas tales como las que son comúnmente llamadas Sínodos o concilios. Así como los magistrados pueden legítimamente convocar a un Sínodo de ministros y otras personas idóneas, para consultar y recibir consejo sobre asuntos religiosos de la misma manera, cuando los magistrados son enemigos declarados de la iglesia, los ministros de Cristo, por sí mismos, en virtud de su oficio, pueden reunirse en asambleas con otras personas idóneas delegadas por sus iglesias.

Corresponde a los sínodos y concilios, resolver ministerialmente las controversias sobre fe y casos de conciencia; establecer reglas e instrucciones para el mejor orden de la adoración pública y gobierno de su iglesia; recibir reclamos en casos de mala administración y resolverlos autoritativamente. Estos decretos y determinaciones, si están de acuerdo con la Palabra, deben ser recibidos con reverencia y sumisión, no sólo por estar de acuerdo con la Palabra, sino también por el poder con el cual son hechos, como ordenanza de Dios instituida en su Palabra para este fin.

Todos los sínodos y concilios, desde el tiempo de los apóstoles, ya sean generales o particulares, pueden errar; y muchos han errado. Por lo tanto, no debe hacerse de ellos la regla de fe, o de práctica, sino que deben usarse como una ayuda para ambas.

Los sínodos y concilios deben tratar y decidir solamente asuntos eclesiásticos; y no deben entrometerse en asuntos civiles que conciernen al Estado, a no ser por medio de humilde petición, en casos extraordinarios, o por medio de consejo para la satisfacción de la conciencia, si les es solicitado por el magistrado civil”.

C.R.Y&S.-Sin comentarios. El lector presbiteriano es tan bruto que discutir con él sobre el origen maligno de la semilla de la que nació la Reforma es hacer de Jesucristo dialogando con el Diablo. “Vade retro Satanás”

 

Quinta Gloria:

C.W.-“Después de la muerte, los cuerpos de los seres humanos vuelven al polvo y experimentan putrefacción; pero sus almas (que no mueren ni duermen), al tener una subsistencia inmortal, inmediatamente vuelven a Dios quien las dio. Las almas de los justos, siendo entonces hechas perfectas en santidad, son recibidas en los más altos cielos, donde contemplan el rostro de Dios, en luz y gloria, esperando la plena redención de sus cuerpos. Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen en tormentos y en tenebrosidad totales, reservadas para el juicio del gran día. Aparte de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Biblia no reconoce ningún otro. Los que aún vivan en el día final, no morirán, sino que serán transformados, y todos los muertos resucitarán con sus mismos cuerpos, y no con otros, pero con diferentes cualidades, y estos cuerpos serán unidos otra vez con sus almas para siempre. Los cuerpos de los injustos, por el poder de Cristo, serán resucitados para deshonra; los cuerpos de los justos, por el Espíritu de Cristo, serán resucitados para honra; y serán hechos semejantes a Su propio cuerpo”.

C.R.Y&S.-Al demente su locura. Del Diablo la negación de la doctrina de Dios.

 

Y Gloria Sexta:

C.W.-“Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por medio de Jesucristo, a quien todo poder y juicio es dado por el Padre. En aquel día no solamente los ángeles apóstatas serán juzgados, sino que de igual manera todas las personas que han vivido sobre la tierra se presentarán ante el tribunal de Cristo para dar cuenta de sus pensamientos, palabras y obras, y para recibir conforme a lo que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo.

El propósito por el cual Dios ha establecido este día es para la manifestación de la gloria de su misericordia, en la eterna salvación de los elegidos; y la de su justicia, en la condenación de los reprobados que son malvados y desobedientes. En aquel entonces los justos entrarán en la vida eterna, y recibirán aquella plenitud de gozo y reposo, que procede de la presencia del Señor; pero los malvados que no conocen a Dios, ni obedecen el Evangelio de Jesucristo, serán arrojados de la presencia de la gloria del Señor, y de la gloria de su poder, al tormento eterno, y serán castigados con perdición eterna.

Así como Cristo quiso que estuviésemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir de pecar, a todo ser humano, como para el mayor consuelo de los piadosos en tiempos de adversidad; del mismo modo ha querido mantener ese día desconocido, para que los seres humanos dejen toda seguridad carnal y estén siempre vigilantes, porque no saben a qué hora vendrá el Señor, y para que estén siempre listos para decir: Ven, Señor Jesús, ven pronto. Amén.”

C.R.Y&S.-Ese Día, temblaréis de espanto.


 

 

CONCLUSIÓN

 

Aunque repita: ¿Señor, no hicimos muchos milagros en  tu Nombre?, el que no esté bautizado por la Iglesia Católica no es Cristiano.

 

FIN